sábado, 31 de marzo de 2012

Entrevista a Víctor del Árbol. Premio a la mejor novela negra europea Le Prix du Polar Européen por La tristeza del samurái

     Víctor de Árbol es mosso d’esquadra, pero también es escritor. Lo conocimos con El peso de los muertos, donde nos hablaba de la memoria, ganando con ella el premio Tiflos de Novela, y demostrado queda en su última novela, La tristeza del samurái, en la que teje una compleja historia en dos tiempos que arranca con una madre separada de su hijo. Una historia intensa e impactante.


     - ¿Cómo son sus comienzos en el mundo literario? ¿Qué le lleva a escribir? 
     - No creo que exista una fecha en rojo en el calendario de cuando empecé a “sentirme” escritor. De hecho, es una pregunta que he empezado a hacerme a partir de que me la han hecho los demás. Aprendí a jugar sólo, y en mi cabeza desarrollaba auténticos dramas griegos en los que yo unas veces era protagonista y otras espectador. Mi madre me abrió la puerta a la lectura, el amor por la biblioteca y los libros, y leyendo a los demás empecé a escribir mis propias historias a mi gusto. Mi primer gran “éxito” literario fue más o menos a los catorce años. Nos llevaron a Tossa de Mar y nos pidieron que escribiésemos una redacción corta sobre lo que veíamos. Viendo el torreón que corona uno de los vértices de la cala, me puse a escribir sobre unos piratas berberiscos que llegaban al pueblo en el siglo XV. Me salió un mini relato y me premiaron con un libro de Ramón J. Sender “Réquiem por un campesino español” Todo lo conservo como el mayor de mis tesoros.
     Al final, he llegado a la conclusión de que escribo por pura necesidad. Me gusta creer que soy un hombre corriente, que se transforma en alguien extraordinario a través de un papel en blanco.
     - Y le publican su novela y se encuentra con una madrina de excepción, María Dueñas. ¿Recuerda la sensación cuando se lo comunicaron?
     - Publicar con Alrevés ha sido una experiencia extraordinaria, muy diferente a otras experiencias anteriores. El proceso de editar un libro es largo, y en ese camino llegas a una especie de química con los editores que se vuelve amistad y afectividad. Cuando conocí a María Dueñas sentí que es una escritora de raza, una persona inteligente, sensible y amable con la que enseguida hubo una química parecida. Admiro a la gente que cumple sus sueños y sigue con los pies en el suelo. Y ella es de ese tipo de personas.
     -Un libro con una trama complicada, con asesinatos, secuestros, torturas… ¿cómo surge la idea? 
     - Quería crear una atmósfera que se acercase lo más posible a la realidad, como escritor esa es mi mayor obsesión. Que el lector no sea espectador, sino protagonista y parte de la novela. No es lo mismo que un personaje sienta horror a hacerle sentir ese mismo horror al lector; igual pasa con los sentimientos de la Tristeza del Samurái: el lector siente el amor, el odio, la confusión y la melancolía con la misma intensidad que sus personajes. Quería, al escribir esta historia que al leerla uno sintiera que el momento más dramático de la propia vida se da cuando nos miramos al espejo y nos preguntamos quiénes somos, qué quisimos ser, y en qué nos hemos convertido.
      Después de leer la novela, entre otras muchas sensaciones, queda la de los odios y culpas que pasan de generación en generación, ¿realmente cree que se heredan?
     - Mira, en mi opinión, el odio y la culpa son motores equidistantes, como el amor y la felicidad. Vivimos en un difícil equilibrio entre lo que somos y lo que queremos ser, tratamos de ser coherentes, pero al final, lo cierto es que las circunstancias nos acaban arrastrando, y no tenemos más opciones que afrontarlas, y lo hacemos lo mejor que podemos. Esas circunstancias no las decidimos siempre nosotros, a veces (como en el caso de la Tristeza del Samurái) nos vienen impuestas por errores o aciertos de nuestros padres, de nuestros abuelos. Existe el libre albedrío, ciertamente, pero somos esclavos de un Destino que no siempre escribimos nosotros. Al final te das cuenta de que la vida no es un traje hecho a medida. Y hay que lidiar con eso.
     - Un Thriller en una época complicada, con personas corrientes y nombres conocidos ¿Se inspiró en alguien en especial? 
     - La ficción no es realidad. Sólo es un espejo que distorsiona al gusto del escritor esa realidad. Yo buscaba llevar a mis personajes al borde de un abismo para comprobar si se atrevían a saltar al vacío. Conozco a muchas personas así, con historias tan dramáticas como las que se cuentan, historias por otra parte trasladables a cualquier país y época donde haya existido una Dictadura o un régimen militar, sin democracia. Todas las historias se enraízan de una forma u otra en una interpretación de la realidad.
     - De sus personajes hay muchos que reflejan actitudes como Publio y otros como María que van marcados. Supongo que la situación personal que le pone es intencionada, ¿no?
     - Sí, claro. En María buscaba transmitir el convencimiento que tengo de lo absurdo que es usar el calificativo de “género débil” aplicado a las mujeres. En una época donde la mujer no contaba prácticamente nada fuera de la esfera doméstica, yo presento a una mujer abogada de éxito, capaz de separarse de un marido que la maltrata y de vivir un amor lesbiano. Sin embargo, su verdadero drama es otro: ella logra lo que ninguno de nosotros nos atreveríamosPublio tiene un camino parecido que le lleva a un final absolutamente distinto. De familia humilde, su máxima energía es conseguir lo que María repudia. El poder en sí mismo, la sensación de emerger de la mediocridad y de imponerse a sus semejantes cueste lo que cueste para vencer sus complejos de la infancia. Mi opinión es que, ni uno ni otro consiguen lo que buscan.
     -  La División Azul, Leningrado, falangistas... entra en terrenos donde no es habitual que se adentren, no sé si decir pantanosos, pero si algo bastante aproximado, ¿por qué?
     - Nuestra historia tiene suficientes claro oscuros como para que yo encontrase un marco ideal donde desarrollar este thriller. Existen muchas novelas y buenos escritores que se centran en el tema de la guerra Civil, pero no era esta mi intención. Yo utilizo el marco trágico de nuestro pasado para crear un escenario donde la barbarie y el desmán se banalizan. Y como amante de nuestra historia más reciente, quería ahondar en ciertos aspectos poco conocidos del período franquista sin entrar en maniqueísmos. Aquí no hay derechas o izquierdas. Aquí hay gente que se ahoga y quiere salir a flote.
     - ¿Le llevó mucho la documentación?
     - La verdad es que sí, cerca de cuatro años, y aún así hubo que hacer varias rectificaciones documentales a última hora.
     - ¿Nos puede contar su relación con la Virgen de Montserrat?
     - Jaja, ya veo que te has documentado tú también. Para mí existen lugares especiales, sitios dónde uno encuentra algo parecido a la paz, ni que sea momentánea. A mí me ocurre en la cripta de Montserrat, incluso a veces me hospedo unos días en las celdas que se alquilan al efecto. Cada vez que escribo una novela subo allí unos días a descansar y pensar, y me gusta dedicarle el primer ejemplar a la virgen. No le pido mucho, sólo que me de un poco de lucidez, no sé si se entenderá, pero no es algo meramente religioso, sino una especie de diálogo interior que me calma. Dejo allí el libro, consciente de que alguien se lo llevará, con una dedicatoria anónima para quien lo reciba. Me gusta pensar que si llega a manos de alguien es porque así debe ser.
      ¿Qué será lo próximo?, ¿Tiene ya algo entre manos?
     - Estoy trabajando en una nueva novela, sí, alejada ya de este período franquista. Te puedo decir que versará sobre  cómo reaccionamos ante la pérdida de aquello que más amamos: un hijo, una esposa…Y promete intensidad y emoción, pues de eso se trata.
     Y por último, no puedo evitar preguntar qué está leyendo ahora mismo.
     - Experimentos con la Verdad, de Paul Auster. Hay un párrafo en el que habla de cierto hotel de París donde le llevaba su editor francés. Auster y yo tenemos el mismo editor, y obviamente, compartimos ese mismo hotel. Ahora me pregunto si también habremos compartido con veinte años de diferencia la misma habitación, si quizá escribió esta historia mirando por la misma ventana que yo.

     Felicidades por el premio recién otorgado que es muestra de la calidad literaria de la obra. premio que recibirá durante la gala de inauguración del festival Quais de Polar que se celebra en Lyon en estos momentos y hasta el próximo 1 de abril.
     Muchas gracias por responder a mis preguntas. Para mí ha sido un placer leerlo y más aún que accediera a responderme.


     Y, como os digo siempre, muchas gracias a todos los que pasáis por aquí cada día o de forma ocasional. Sois lo artífices del blog.


     Bibliografía:
     - El peso de los muertos
     - La tristeza del samurái

viernes, 30 de marzo de 2012

La tristeza del samurái. Víctor del Árbol



"Existe un tipo de personas que huye del cariño y se refugia en el abandono. María era una de ellas. Tal vez por esa razón se negaba a ver a nadie, incluso ahora, en aquella habitación de hospital, que era como una estación de final de trayecto.
Prefería quedarse mirando los ramos de lilas que le enviaba Greta. Las lilas eran sus flores preferidas. Intentaban sobrevivir en el jarrón de agua con ese gesto heroico que tiene todo lo inútil. Cada día languidecían sus pétalos frágiles, pero lo hacían con elegancia discreta, con su color tornasolado.
     A María le gustaba creer que su agonía era también así: discreta, elegante, silenciosa."

     Las personas somos curiosas por naturaleza. A mi, por ejemplo, nunca me ha importado quien va con alguien o lo que ganan o dónde han sido sus últimas vacaciones. Pero si lo que leen, aquel libro que les ha gustado mucho o conmovido o, por qué no, horrorizado. Y entonces me siento irremediablemente atraída hacia él como si me fuera a dar una suerte de llave mágica para conocer un poco más a esa persona. Así llegó este libro hasta mí. Una persona cercana me dijo que hacía tiempo que no leía un libro tan bueno. Al decirme el título... bueno, ¿qué hubiérais pensado vosotros?  Sin embargo descubrí un libro que también me traido aquí, a mi estantería, donde merece un sitio por méritos propios. Hoy traigo, La tristeza del samurái.


     Conocemos a María, está en un hospital y es una abogada de éxito. Ha conseguido meter en prisión a un hombre.... Y vamos atrás en el tiempo, cuarenta años y otra mujer, Isabel, es asesinada y hay alguien interesado en que quede bien cubierto dicho asesinato. Dos historias, dos lugares y tres generaciones implicadas.

     Este libro a caballo entre la narrativa y la novela negra me atrapó entre sus dos historias. Supongo que si tuviera que hacer un resumen en pocas palabras, sería que el pasado nunca termina si no se cierra. Tiene una muy buena historia, sólida y bien dirigida que cubre esos difíciles años que van en nuestro país desde los 40 hasta el 81. Una época compleja que el autor sabe utilizar para otorgar fuerza a la historia y sus personajes.
     Lo primero que me sorprendió fue su sinopsis, bastante más compleja que la que os he traído yo y que daba la sensación de revelar toda la trama. Nada más lejos de la realidad. El libro tiene una historia que se retuerce en sí misma, como cualquiera de las que se dejan abiertas y van salpicando a quienes se acercan a ellas.

     Lo empecé con curiosidad, ya que cuando se lo pedí a mi librero me dijo un escueto: Te va a encantar. Tengo que decir que pasadas cuatro o cinco páginas es difícil despegarse de la historia. Hay de todo, odios, amores, crímenes, secretos, buenos buenísimos, personajes absolutamente inolvidables, como María, y malos malísimos que consiguen despertar un odio visceral en el lector. Precisamente ese es el punto fuerte de este libro. La capacidad que tiene para hacernos sentir las palabras, imaginar las escenas y colocarnos en ellas. Hubo momentos duros, momentos en los que me emocioné y otros en los que me enfadé o me sentí impotente. En definitiva, abrir el libro significaba meterme en la historia. Tal vez por eso me duró tan poco y me daba pena ver como se consumían las páginas a la velocidad del rayo mientras mi ansia por saber iba en aumento, rogando casi que no me decepcionara el final.  Y no lo hizo, pone un broche perfecto para una historia de esas que te rondan por la mente días. En mi caso me quedé con María, creo que aún sigue en algún lugar de mi mente.

     Entre la Guerra Civil y el Golpe de Estado se desarrolla una historia que te va exprimiendo página a página hasta dejarte sin aire. He leído muchas comparaciones con Zafón y lamento decir que no las comparto, es una historia mejor construída, más sólida, más dura, más oscura... Estamos ante un libro intenso lleno de personas más que de personajes y que no tiene mucho que ver inicialmente con el título que lleva. Como ayer en mi casiviernes de Facebook anticipaba; no hay que dejarse llevar por las apariencias.

     Y vosotros, ¿Hay libros que no cogéis por el título y luego descubrís que los habíais juzgado mal?

     Gracias

jueves, 29 de marzo de 2012

La sombra de las horas. Luis Miguel Morales Peinado



    "La luz y la sombra. La sombra y la luz.
     Llega la noche y me siento delante de la pantalla del ordenador. En un documento de Word, en blanco, van apareciendo historias. Historias que me hablan de personas como tú y como yo. Historias que aparecen de entre la sombra que irrumpe tras el sol. Y dentro de cada una de ellas, como un destello, la pincelada de alguna vida. "


     Hay un libro de David Trueba titulado Cuatro amigos, en él se adjunta al final de cada capítulo una suerte de micro relato firmado como"De un escrito en servilletas". Recuerdo que me dio que pensar. Os lo cuento para que no se me olvide, porque es algo que me ha rondado la mente durante los días que ha durado esta lectura que os traigo hoy. Hoy traigo un libro de relatos, hacía mucho que no lo hacía, os invito a conocer en mi estantería virtual, La sombra de las horas.

     Hace tiempo la única posibilidad de conocer autores nuevos y libros diferentes era pasearse por librerías y bibliotecas, ahora también tenemos la red, donde muchos autores tienen espacios propios en los que van dejando escritos, mostrando aquello de lo que son capaces. Así encontré el primer relato del autor, y el segundo...y así es como se hacía antes pasando las páginas de un libro posado en una mesa. En este caso, el libro llegó después. De mano de Luis Miguel pasearemos por las calles de París escudriñando entre sombras rostros de misteriosas mujeres que, tal vez, tengan en su mirada aquello que nos perdimos en la vida o puede que esa sea la mujer del espejo que nos habla, o la que nos acompaña en el Pub de siempre a la hora del cierre. A través de su pluma recorreremos el tiempo, el pasado, el presente, el futuro... veremos la muerte acercarse, casi correr, leyendo cartas salidas de alguna grieta que nos hablan de lo que deseamos. Y, sobre todo, a través de una docena de historias, conoceremos personas, todas las que os he apenas apuntado y unas cuantas más, temidas, deseadas, amadas, vencidas... y que no se me olvide, un gato que me hizo sonreír, Kafeto, curioso nombre para un gato tal vez un día pregunte el origen del nombre.

     Me he topado con una lectura lenta, para paladear, un libro que va tejiendo una atmósfera placentera de sentimientos entre protagonistas que me han hablado muchas veces de soledad. Corazones solitarios que pasean por calles y que han asomado a mi ventana llena de letras para hacerme recapacitar sobre la vida. Un libro de historias, de personas que abren su corazón de una forma sencilla, sin necesitar de florituras para ser hermoso. Historias hermosas, cercanas, casi susurradas de las que se sale con un dedo entre las páginas, media sonrisa y mucho que opinar.
     Un descubrimiento de esos que uno comparte, como hago yo ahora con vosotros, con el placer de quien dice "mira lo que tengo". Os invito a mirar, merece la pena.

     Se me olvidaba... Escrito en servilletas o no, al comienzo de cada historia me he topado con otra, puñados de letras a modo de entremés. No dejéis de fijaros en ellas, quien sabe si alguna de ellas comenzó a fraguarse en una servilleta de bar. Yo dibujo en ellas, a fin de cuentas...
¿Nunca habéis garabateado en una servilleta de bar?

     Gracias

martes, 27 de marzo de 2012

El proceso. Franz Kafka





     Ante la ley hay un guardián. Un campesino se presenta a él y solicita que le deje entrar, pero el guardián contesta que por ahora no puede. El campesino se asoma a la puerta de la ley, que está como siempre abierta. El guardián, al verlo, se ríe y le dice que puede probar a entrar si quiere, pero que recuerde que él, con ser poderoso, es sólo el ultimo de los guardianes; entre salón y salón hay más. Ya el tercero es tan terrible que ni el mismo guardián puede soportar su aspecto. El campesino no había previsto estos problemas, él creía que la ley debía estar siempre abierta para todos.

     Hoy vengo con otro clásico, aunque a mi me gusta más El castillo, este tampoco podía faltar. Así que años depués de su descubrimiento, quito el polvo a El proceso para posarlo en esta nuestra estantería virtual.

     Os presento a Josef K., lo han arrestado aunque no sabe el motivo. De todos modos él sabe que tiene que defenderse, aunque no de qué ni cómo, así que lo intentará una y otra vez apelando a las instancias necesarias en su búsqueda de justicia.

     Esta vez el fragmento que he colocado no es el comienzo del libro, de hecho está en su noveno capítulo. Sin embargo este fragmento ahora integrado en El proceso, en un momento determinado fue un relato independiente llamado Ante la ley del cual viene el libro que hoy me traje. En este relato un campesino suplica un acceso, encara la situación en la que se le coloca y suplica asumiendo que tiene derecho a unas condiciones determinadas, derecho a la puerta de la ley. Y sin embargo la ley está custodiada por guardianes a cada cual más temible, mientras el campesino espera.

     Tenemos que agradecer este libro a Max Brod, un amigo del autor a quien éste encomendó quemar todos sus manuscritos a su muerte, para que nadie pudiera comerciar con ellos, y que, evidentemente no lo hizo. Bien, lamento el pésimo ojo que tuvo Kafka para elegir a sus amigos, pero agradezco a Brod que nos trajera esta obra. Una obra que da para mucho pensar.
     Ya desde las primeras páginas sentimos la misma perplejidad que su protagonista, con quien vamos conectado poco a poco pese a los pocos momentos en que conocemos sus sentimientos. Lo vemos como un hombre desconcertado que se va resignando a la situación que le ha tocado vivir y que lucha por enmendarla. tiene que buscar la forma de probar su inocencia y salir, aunque no sepa lo que hizo..o no hizo. Precisamente esa resignación, ese casi servilismo para sus protestas es el que hace que, no sólo empaticemos, sino que la novela se vaya densificando mientras el joven tortura su mente intentando encontrar una explicación racional a su situación. Tiene mucho de crítica a la burocracia contra la que nos chocamos una y otra vez, un proceso que muchas veces nos mina la dignidad a que tenemos derecho. En este caso concreto es la Ley quien comienza y finaliza la historia, una ley capaz de arruinar una vida sin que Kafka se arrugue el cuello de la camisa.
     Consigue que nos sintamos bien con la compañía del desgraciado protagonista, estableciendo lazos de comunicación basados en las esperas y luchas que la burocracia nos ha causado, y en el conocimiento que tenemos sobre las muchas que nos quedan por pasar. Somos capaces de ver a su protagonista y sufrir parcialmente su situación, agobiados y rendidos hasta la súplica para evitar una sanción impuesta por algo cuya culpabilidad es imposible que sintamos. Es precisamente el desconocimiento de su delito el que provoca todo esto, tenemos su misma ignorancia y lo vemos luchar una y otra vez contra toda la burocracia que se le va viniendo encima. Acabamos por sentir que el verdadero castigo al que lo condenan es el proceso en sí y cerramos el libro preguntándonos si ha sido "como la vida misma". Ahí está nuestra angustia y no la de Josef, en el conocimiento de que nuestra sociedad... tal vez pueda perdernos hasta asfixiarnos. Como siempre con este autor, exploramos lo mejor y alumbramos lo peor.

     Uno de los grandes Kafka, ¿ya lo conocéis?

     Gracias

lunes, 26 de marzo de 2012

Al este del Edén. John Steinbeck


     "Bien, aquí tienes la caja que querías. He puesto en ella casi todo lo que yo tenía, y todavía no está llena. Hay en ella dolor y excitación, sentimientos, buenos y malos y malos pensamientos y buenos pensamientos… el placer del constructor, algo de desesperación y el gozo indescriptible de la creación.
     Y, por encima de todo, la gratitud y el afecto que siento por ti.
     Y todavía la caja no está colmada."

     Decir a estas alturas que Steinbeck es uno de mis autores favoritos está demás. Fue uno de mis descubrimientos de adolescente, y lo sigo conservando hoy cuando, de vez en cuando, ojeo alguno de sus libros en busca de un pasaje que me resultó especialmente llamativo o me hizo reflexionar sobre un punto del mundo en el que me pareció se apoyaba. Normalmente sobre la naturaleza humana que quedaba reflejada en sus obras de esa forma tan especial que sólo él podía hacer. Hoy traigo un libro suyo que me gusta especialmente, una novela que no resalta por su técnica pero si por las horas tan divertidas que me hizo pasar en lo que parecía una historia familiar. Hoy coloco en mi estantería virtual, Al este del Edén.


     Nos cuenta el autor la historia de dos familias norteamericanas, los Hamilton y los Trask, en un período de entreguerras. De la Guerra de Secesión a la Primera Guerra Mundial, utilizando para ellos tres generaciones.

     Es fácil caer en la tentación de creer que por haber visto una película ya se conoce la historia del libro, pero no siempre es así. En este caso, la magnífica película de Elia Kazan, protagonizada creo recordar por James Dean, no debería de quitar a nadie el placer de descubrir la historia completa que nos trae el autor.

     Haciendo un resumen aún más rápido os diría que es un libro sobre la naturaleza de las personas y, por lo tanto sobre el amor. Pero no hablo del amor romántico que ha llenado y llenará miles de páginas de la literatura universal, sino del amor en el más amplio sentido de la palabra, el fraternal, el filial, el platónico... y también del desamor, el odio y la venganza y el proceso de casi deshumanización que se produce en las personas que se dejan llevar por estos sentimientos igualmente viscerales.
     En esta obra, construída en un comienzo como una suerte de memoria, conocemos a la familia materna del propio Steinbeck, su madre y sus abuelos son personajes de la obra e incluso el propio autor es un personaje secundario, nieto del patriarca Hamilton, haciendo las veces de narrador improvisado testigo de los acontecimientos. Improvisado porque el resto del tiempo el narrador es omnisciente, permitiéndonos así conocer mejor a todos y cada uno de los personajes que recrea, personas complejas cargadas de matices de los que vamos bebiendo sin darnos cuenta en esta magnífica historia. Y digo esto porque los personajes se escapan de la pluma del autor para desarrollar su propio carácter regalándonos una historia de contrastes, héroes y crueldades se mezclan con sangre, codicia y amores. Tenemos personajes que brillan por su bondad, moralidad y solidaridad y, en la otra cara nos presenta a quien nos muestra que la vida también esta repleta de violencia y maldad. Y aquí resalta el personaje de Cathy, capaz de adueñarse por si misma de la novela, obligándonos a seguir sin respirar casi sus pasos entre los que destacan, no sólo sus crímenes, sino la facilidad con la que los comete sin apenas necesidad de justificarse. Y aquí empiezan las discusiones sobre simbolismos del bien y el mal, la rectitud y el pecado.

     Pero, como ya he dicho con otras obras, no es necesario hacer una tesis sobre lo que quería decir el autor para disfrutar de su obra. De hecho, la mayor parte de los lectores llegamos con el firme propósito de pasar un buen rato. Y vaya si lo pasamos de la mano de Steinbeck. Es fácil sumergirse en su historia sin pararnos a criticar cada movimiento, simplemente dejando que nos conduzca entre tretas y giros, dejando ver el fleco de lo que será la siguiente actuación y buscando ser más listos y anticiparnos a los escrito. Tarea casi imposible cuando se trata de personajes que se nos antojan reales, cuyas vidas transcurren en entornos sencillos, como el nuestro, y que se convierten en inseparables compañeros de viaje de una de las grandes historias de la literatura moderna. De esas por las que apenas importa que pasen los años, porque sabemos que si en tres generaciones hay errores que cometieron los padres y repiten los hijos... en la historia de la literatura hay obras que disfrutamos nosotros y también harán disfrutar a nuestros nietos.

     Una historia de personas, de naturalezas... una vida. ¿Ya conocéis Al este del Edén?

     Gracias

domingo, 25 de marzo de 2012

Saga Dune. Frank Herbert


     “Existe un límite a la fuerza que ni siquiera los más poderosos pueden aplicar sin destruirse a sí mismos. Juzgar este límite es el auténtico arte de gobernar. Usar mal este poder es un pecado fatal. La ley no puede ser un instrumento de venganza, nunca un rehén, no una fortificación contra los mártires que ha creado. Uno no puede amenazar a una individualidad y escapar de las consecuencias.”

     Cuando se habla de ciencia ficción en la literatura hay una serie de títulos que automáticamente empiezan a rondar la mente. Precisamente por eso nos resistimos muchas veces a hablar de ellos, son títulos automáticos que casi todo el mundo conoce y es difícil meterse con ellos. Hoy traigo uno una saga, la original firmada por Frank, ya que luego han ido añadiendo libros, pero ya han perdido ese toque que este autor sabía dar. Traigo a mi estantería virtual, la Saga Dune

     Conozcamos a Paul Atreides, heredero de la Casa Atreides. Su padre recibe la orden del emperador trasladarse a Arrakis, un planeta cuyo valor reside en ser el único del universo conocido en producir melange. Pero el emperador, viendo el poder de la casa Atreides se siente amenazado y los traiciona aprovechando su rivalidad con la otra casa que puede hacerlo sombra, la Casa Harkonnen. Asistimos a la odisea de Paul y el desarrollo de su posterior historia junto a su madre Jessica.

     Es una saga que se nos presenta en un futuro complejo y bien estructurado, lleno de casas, costumbres y razones asentadas que hacen que el argumento, una vez que lo vamos absorviendo como si fuéramos turistas que alargan su estancia, se nos antoje algo normal. No cabe duda que la mejor novela de lejos es la primera, en la que conocemos el planeta Arrakis, las jerarquías y, como no, los fantásticos gusanos con aliento de canela y longitudes enormes que nos va presentando el autor.

     Tal vez su característica más sorprendente, es la capacidad que demuestra Frank para, con apenas un par de pinceladas conseguir que el lector ponga forma y cara a sus personajes mientras se limita a describirnos una tormenta de arena. Crea de ese modo una conexión que hace que la historia nos parezca mucho más interesante.  Tengo que decir que en el caso de esta saga, va de más a menos, llegué casi sin fuerzas al último y aún no he leído la mitad de los siguiente publicados por su hijo y demás amigos.

     Os invito a cabalgar gusanos, a descubrir lo que es un Harkonnen, una Benne Gesserit y a explorar el universo buscando navegantes en esta saga que lleva años cautivando lectores y que se ha convertido ya en un clásico de las referencias a la ficción.

     Para finalizar, ya que de no hacerlo podría extenderme hasta casi el infinito, hablaré de la película de David Lynch ya que no son pocos los que tuvieron su primer acercamiento a Dune a través del filme, si bien es cierto que ha envejecido bastante peor que su versión escrita. Contaré como curiosidad que Lynch eligió rodar Dune frente a El retorno del Jedi, enseñándonos Arrakis en lugar de Tatooine, ambos arenosos, y no fué el artífice del mónstruo en forma de boca en la arena pero si de los gusanos gigantes que se movían en ella. Mucho se ha escrito sobre los paralelismos entre ambas, la lista sería interminable y si alguien descubre alguno os invito a compartirlo con todos y, posiblemente, mucho más se hará, pero no deja por ello de ser llamativo como los "paraísos de arena" de la ciencia ficción fueron opciones para un mismo director. Quede como muestra el fragmento sobre la Fuerza, y me quedo con ganas de poner muchos más.
      Lo cual me genera una última duda...

     Si hablamos de sagas, ¿Dune o Star Wars?

     - Dune
     - Mesias de Dune
     - Hijos de Dune
     - Dios Emperador de Dune
     - Herejes de Dune
     - Casa Capitular de Dune

sábado, 24 de marzo de 2012

Entrevista a Félix J. Palma


     Este autor es colaborador en diversas publicaciones, dedicado inicialmente a la literatura fantástica, ya tenía un hueco hecho con su paso por el relato, con los que ha conseguido premios como el Tiflos, el Gabriel Aresti o el Alberto Lista.
     Ya con su novela Las corrientes oceánicas consiguió el Premio Luis Berenguer y, una vez empezada la trilogía que ahora tiene entre manos, se llevó el premio XL Ateneo de Sevilla con su primera entrega, El mapa del Tiempo.
     Ahora nos presenta la segunda, El mapa del cielo, bajo la frase Ten cuidado con lo que deseas… puede hacerse realidad

     -   ¿Cuándo y cómo nace su pasión por escribir?
     - Podría decirse que mi pasión por contar historias nace de niño y la de escribir de adolescente, cuando encontré el modo de hacerlo. Yo quería contar historias que produjeran en los demás los mismos sentimientos que yo experimentaba con las películas. Pese a mi poca edad, tenía la certeza de que nada me haría más feliz en la vida. Y como no tenía ninguna relación con el mundo del cine, ni sabía dibujar para contar mis historias en cómics, que era lo que leía por entonces, desempolvé una vieja máquina de escribir de mi padre y me puse a aporrear las teclas. Eso me llevó a leer, paradójicamente. Y empecé a devorar las novelas que había por mi casa para aprender los rudimentos de la escritura.
     - Comienza publicando en revistas de ciencia ficción, ¿en qué momento se plantea dar el salto?
     - En cuanto comprendí que escribiendo ciencia ficción no podría pagar las facturas, pues desgraciadamente en nuestro país no existe la figura del escritor de ciencia ficción profesional. Gracias a los cuentos de Cortázar descubrí una fantasía cotidiana, mucho menos estridente y más digerible para el lector corriente al que yo quería dirigirme, y empecé a imitar al maestro argentino
         - “Ten cuidado con lo que deseas… “ ¿Se han cumplido sus deseos literariamente hablando?
     - Siempre digo que con el éxito de El mapa del tiempo y El mapa del cielo se han cumplido todos mis sueños de niño, de aquel niño que tendido en la hierba soñaba con ser escritor y que lo leyeran en todo el mundo. Eso es lo que se ha cumplido, y lo mejor tal vez haya sido que me ha sucedido tras diez años escribiendo, porque me permite asimilar todo lo que me está sucediendo con la cabeza muy fría. Si me hubiera ocurrido con mi primer libro, pensaría que lograr el éxito escribiendo es algo demasiado fácil.
      - Los ejes de la novela son el tiempo y su percepción, abre la posibilidad de viajar en el tiempo, ¿tal vez reescribir la historia?
      -  De reescribir la historia, y por lo tanto, crear universos paralelos, que es algo que siempre me ha atraído mucho. Pensar que todo lo que puede suceder sucede, que cada vez que tomamos una decisión, por ínfima que sea, estamos creando un abanico de mundos, es algo que me fascina, y sobre lo que he escrito mucho, tanto en mis novelas como en mis cuentos.
      -  No es una novela de ficción al uso, tiene aventuras, y una historia de amor… ¿Dónde la encajamos entonces?
     - Podría calificarla como novela fantástica, pero sería limitarla, ya que también participa de la novela detectivesca o romántica. En realidad, es una mezcla de géneros. Pero creo que la etiqueta que más se le aproxima sería la de novela de aventuras, ya que es un tributo a la literatura que practicaron en el siglo XIX autores como Stevenson, Dumas, Verne o el propio Wells.
     - Realmente es un homenaje a Wells, ¿Cómo surge la idea de una Trilogía así?
     - De un modo absolutamente casual. Aunque Wells es uno de mis autores favoritos, en ningún momento me planteé escribir una novela donde pudiera rendirle ningún homenaje, y mucho menos tres. El germen que desencadenó la escritura de la primera fue mi relectura de La máquina del tiempo, una de sus novelas más conocidas. Yo la había devorado de niño y me había entusiasmado, pero al releerla de adulto me sorprendió no sentir la misma emoción. Comprendí que parte de la fascinación que había ejercido en mí esa novela se debía a que el niño que yo era entonces creía que aquella máquina podría ser real y pronto podría ver el futuro. Pensé que esa debía de ser la excitación que habrían sentido los contemporáneos de Wells. Y me los imaginé cerrando su novela con la convicción de que los inventores no tardarían demasiado en hacer realidad aquel artefacto capaz de moverse por el tiempo y pensando ilusionados que en cuestión de meses podrían viajar al pasado o al futuro en un vehículo a vapor que, acorde con la estética de la época, estaría erizado de pistones, engranajes y bielas. La imagen no se me iba de la cabeza, y eso sólo podía significar que había encontrado el germen de una novela. Una novela en la que Wells, naturalmente, no podía faltar.
     Es un hombre muy organizado, de hecho siempre dice que hace una estructura previa de sus novelas. ¿También en el caso de una trilogía? ¿Ya tiene la siguiente o hizo una global para las tres?
     - No, cuando escribí El mapa del tiempo no pensaba en una trilogía, pero luego, durante los meses de promoción que siguieron, me di cuenta de que la misma fórmula que había usado para El mapa del tiempo podía aplicarla a otras de las obras de Wells, como La guerra de los mundos. Y así, como por arte de magia, apareció en mi cabeza la estructura que podría tener la trilogía, e incluso su cierre, usando El hombre invisible en su tercera parte.
     - ¿Cuánto le llevó la documentación?
     - Bastante tiempo, porque no solo tengo que documentarme sobre la época, sino también sobre los personajes reales que pulularon por ella. Al principio, tuve miedo, porque yo rara vez me había documentado para alguna historia: hasta ese momento todo lo que escribía solía transcurrir tanto en España como en la actualidad. Pero ahora debía documentarme sobre la época victoriana y, sobre todo, pensar como un inglés de finales del siglo XIX. No sabía si sería capaz de ello, pero la idea me atraía tanto que decidí asumir el riesgo. Y para la documentación consulté muchos libros sobre la época, tanto ensayos como novelas, y vi muchísimas películas, que son una fuente estupenda de datos para las descripciones. Recuerdo que la descripción del barrio de Whitechapel de El mapa del tiempo la hice estudiando la ambientación de películas como Desde el infierno, la adaptación de la excelente novela gráfica de Moore protagonizada por Johnny Depp.
     - Y.. ¿algo de la tercera parte? ¿cómo será el cierre?
      Espero tenerla lista para el 2014, y te puedo adelantar que descubriremos cómo el agente Clayton perdió su mano, que Conan Doyle tendrá un protagonismo crucial dentro de la trama, que versará en gran parte sobre el mundo del espiritismo, y que el lector podrá descubrir al fin quién es el misterioso narrador que está contando la historia.
      Finalmente no puedo irme sin preguntar qué está leyendo ahora Félix J. Palma
     -  Las memorias de Arthur Conan Doyle y los relatos y novelas de Sherlock Holmes, ya que estoy sumergido en plena documentación para la tercera parte.

     Muchas gracias por el tiempo invertido en responder a mis preguntas. Para mí ha sido todo un placer.

     No puedo evitar añadir a pie de entrevista que, si algo podía haber adelantado que impacientara a una lectora aquí presente, es la posibilidad de conocer al narrador de estas novelas. Que cobra fuerza en ellas como un personaje más por su peculiar verborrea.

     Gracias, como siempre, a todos los que pasáis por aquí, verdaderos artífices de este espacio.

     Bibliografía:
     - El vigilante de la salamandra
     - Las interioridades
     - Los arácnidos
     - Las corrientes oceánicas
     - El mapa del tiempo
     - La hormiga que quiso ser astronauta
     - El menor espectáculo del mundo
     - El mapa del cielo


viernes, 23 de marzo de 2012

El mapa del cielo. Félix J. Palma


     "A Emma Harlow le hubiese gustado que la Luna estuviera habitada para poder acariciar las sedosas crines de los unicornios que pastaban en sus prados, contemplar a los castores bípedos construir sus chozas o volar abrazada a un hombre murciélago, admirando desde las alturas la superficie lunar, decorada con espesos bosques, mares interiores y puntiagudas pirámides de cuarzo malva. Pero la Luna no estaba habitada, según habían revelado los nuevos y potentes telescopios que, como muchos otros avances científicos, habían despojado al mundo de la magia que una vez lo había impregnado. Porque hacía ya más de sesenta años, la Luna estuvo habitada por las criaturas fantásticas más increíbles que uno pudiera imaginar."

     Lo primero que me atrajo de este título fue su portada. Parece que siempre vengo diciendo que tal o cual libro resultó sorprendentemente bueno pese a una portada horrenda o un título desafortunado. En este caso la portada me llamó la atención. Me recordaba a uno de esos carteles pintados de principios de siglo que aparecen en algunas películas. Giré el libro y me quedé un poco perpleja al leer amor, marcianos, viajes en el tiempo... pero me lo llevé igualmente para casa. Me alegro, es por eso que hoy puedo traeros esta novela a mi estantería virtual, El mapa del cielo

     El mapa del cielo cuenta la historia de un hombre que desveló en 1.835 que había unicornios en la luna. No, mejor diré que cuenta la historia de su nieta, quien pidió a su prometido para enamorarse de él la prueba de la existencia de marcianos. No, mejor os hablo de un ballenero, o de un autor famoso, sí, os hablo de H. G. Wells....

     Aunque... lo mejor será que os diga que es una novela de aventuras en la que uno se sumerge en la primera página y que todas estas pinceladas dadas de forma aparentemente desordenada quedan entretejidas en nuestra historia, sin que se nos antojen agolpadas, sino fluidas. Mejor será que os abra la puerta y os invite a asomaros a esta historia que, a mí, me hizo sentir mucho más joven, como si estuviera descubriendo la lectura de nuevo ante una novela de Verne.

     Este libro, pese a que puede ser leído de forma independiente, pertenece a una trilogía. La primera parte es El mapa del tiempo, y la última será un mapa, pero aún no sabemos a dónde. Nuestro mapa aparece desplegado en la Inglaterra victoriana, El autor hace gala de un manejo del lenguaje que suena a narrador con voz engolada, a voz en off de aventuras en las que se nos explica en función del personaje del momento. Consigue meternos en esta historia de ficción en la que acompañamos a un Wells totalmente diferente al real, pero que se nos antoja mas real que el verdadero al final del libro.
     Encontré un regusto a Guerra de los mundos en versión escrita, ese engaño representado esta vez con un noble fin. Pero no es la única referencia que vamos recogiendo en la lectura, recordaremos unos cuantos más que no os desvelo para que sintáis el placer de buscar la conexión.Yo me quedo con la que os expongo, y que es casi reclamada por la joven mujer que sólo se enamorará del pobre millonario, si éste satisface su inverosímil deseo.

     Hoy os traigo una novela escrita por un amante de las letras y que es además capaz de jugar con ellas en una inteligente narración en la que no todo lo que es, es. Y donde también pasa justo lo contrario. Os invito a una novela de aventuras con regusto a "las de antes" dicho con nostalgia satisfecha, que no se nos queda corta en el camino y que nos deja un final redondo para que vayamos a por la primera, o la tercera lo mismo nos da. Porque si algo consigue, es dar sed. Un narrador que tendréis la sensación os conoce y os habla a vosotros de manera individual, Félix J. Palma.

     ¿Vosotros también comenzásteis por novelas de aventuras? Yo entre Verne, Los 5, o 7... algún Continúa tu propia historia... y un par de clásicos, empecé a cultivar mi amor por la literatura. En aquel momento creo recordar que la vida aún era en blanco y negro.

     Gracias

     PD. Os dejo el book trailer, cuidadísimo.

jueves, 22 de marzo de 2012

Canción del pirata. José de Espronceda



Con diez cañones por banda,
viento en popa, a toda vela,
no corta el mar, sino vuela
un velero bergantín.
Bajel pirata que llaman,
por su bravura, El Temido,
en todo mar conocido
del uno al otro confín.


La luna en el mar riela
en la lona gime el viento,
y alza en blando movimiento
olas de plata y azul;
y va el capitán pirata,
cantando alegre en la popa,
Asia a un lado, al otro Europa,
y allá a su frente Estambul:


Navega, velero mío
sin temor,
que ni enemigo navío
ni tormenta, ni bonanza
tu rumbo a torcer alcanza,
ni a sujetar tu valor.


     Ayer fue el Día Internacional de la Poesía. Suelo escribir las entradas el día antes por la noche, ya lo he comentado alguna vez, por eso no caigo en las fechas y  voy con un día de retraso. Aún así cualquier excusa es buena para hablar de poesía. Y, aunque todos pensamos en golondrinas, en miradas con pupilas azules que se pasean por campos castellanos, en violetas, coplas por muertes y demás, es cierto que el comienzo que hoy os traje es internacionalmente conocido. Quien no ha jugado a recitarlo engolando la voz en algún momento. Por eso hoy traigo a mi estantería virtual, La canción del pirata.


     José de Espronceda fue un hombre con una vida digna de ser recitada. Intelectual, independiente y activo, fue desterrado por sus actividades intelectuales a un monasterio de Guadalajara en el año 1.825. Viajó mucho como exiliado, recorrió Alemania, Bélgica, Francia, los Países Bajos e Inglaterra, lugar en el que se enamoraría de Teresa Mancha. Fue un revolucionario activo y cuando Teresa se casó no cejó en su empeño tampoco en conseguirla (dicen las malas lenguas que de entrada la raptó), regresando con ella a España tras declararse la amnistía por la muerte de Fernando VII. Como podéis ver, una vida activa e imparable, sobre todo para morir a los 34 años.

     Os cuento esto porque parte de su vida e ideas queda reflejado en el poema que hoy os traigo, un canto a la libertad. Un velero pirata perseguido pero libre, con un capitán feliz cuyo máximo ideal es la libertad, nadie lo puede detener porque se refugia en el mar. El temido hará estragos entre los poderosos de la tierra, su fuerza es su fe inquebrantable en esa libertad por la que lucha con gran valor. Hay una protesta social contra las costumbres y las estructuras rígidas en que se sustenta. Precisamente lo mismo contra lo que se rebeló su autor.

     Es una canción con un ritmo casi marcial, para eso no hace falta saber de métrica, sólo leyéndolo en voz alta nosotros mismos vamos adquiriendo el tono sin darnos cuenta. De este modo vemos al pirata de forma presente, en movimiento, lo que produce una exaltación al ser leído. Libertad e individualismo en esta gran composición que hoy traigo, con cierto retraso, para compartir con vosotros ese día. Un día que es para poetas y que disfrutamos los lectores, sobre todo aquellos que, como yo, carecemos de esa capacidad.
Es algo de lo que me he ido dando cuenta más profundamente desde que empecé a moverme por internet. He ido conociendo rincones con bellísimas composiciones, con manicomios en los que van desgranando historias sobre aquellos que no están tan locos, tabernas que componen diciendo más de lo que se lee a simple vista, haikus compartidos, palabras que van al aire, sonetos magníficos, serpientes ásperas, palabras con cuadros, abuelas, jardines, damas dulces... tantos y tantos sitios que se me quedarían mil en el tintero por mucho que intentara lo contrario.
     Vaya mi agradecimiento, aunque sea con retraso.

     Y me despido con La canción del pirata, la primera que me vino a la cabeza. Si os pregunto a vosotros:
- ¡Un poema!, ¿Cuál es el primero que os viene a la mente?

     Gracias

miércoles, 21 de marzo de 2012

Las horas distantes. Kate Morton



     "Shhh! ¿Puedes oírlo?
     Los árboles pueden. Son los primeros en saber que se acerca.
     ¡Escucha! Los árboles del bosque profundo y oscuro se estremecen, agitan sus hojas como envoltorios de papel de plata gastada. El viento artero, serpenteando por sus copas, susurra que pronto dará comienzo.
     Los árboles lo saben. Son antiguos y ya han visto de todo."


     Hoy traigo el segundo libro que me he dado prisa en leer para que no me llegue una avalancha de buenas opiniones que consigan que sobrevalore un libro y estropeen lo que hubiera podido ser una, efectivamente, maravillosa lectura. Traigo, Las horas distantes.


     Conocemos a las hermanas Bluthe, que viven recluidas en un castillo. Eddie llega a ese castillo por una carta, un castillo en el que estuvo su madre durante la Segunda Guerra Mundial y que parece lleno de secretos por descubrir. Y él está deseando hacerlo.


     A estas alturas todos conocemos el nombre de la autora de El jardín olvidado. Una mujer convertida en todo un fenómeno de ventas y opiniones de lectores anónimos. Comparada su obra con la literatura victoriana, Austen, Dickens, Brönte.. es difícil estar siempre a la altura. Aunque tengo que decir, que no sé si ha sido algo voluntario para reforzar esa opinión, pero esta última novela con un castillo decandente, casi gótico, me ha recordado en algunos momentos a Cumbres Borrascosas. Aunque no tenga nada que ver.

     Lo primero a destacar es el estilo narrativo, impecable en esta ocasión, cosa que hay que destacar porque esta novela sucede en dos tiempos, hay saltos temporales que mantienen la continuidad de la historia de una forma, no sólo sorprendente, sino también interesante para el lector. Siempre digo que una novela en dos tiempos tiende a jugar con el lector incitándole a pasar las hojas de uno de los momentos en que se sitúa, con apenas un vistazo rápido. La Morton no lo hace así, lejos de eso, a medida que avanzamos nos arrecian las prisas por ver el final de la historia, enterarnos de lo que sucede sin dar tregua a un libro que exigimos respuestas.

     Me han gustado más los personajes de este libro que los de los anteriores, principalmente Juniper, y nos las sitúa en un ambiente oscuro y triste que no conmueve, aunque de pena. Ganan más verosimilitud que en los anteriores, tal vez porque los conocemos un poco mejor, su historia y sus modos de actuar. Y Eddie el eterno buscador de la verdad, un personaje difícilmente olvidable. Y si unimos eso con el estilo de su autora nos encontramos con un libro bien escrito, no un best seller facilón que tira de un hilo de grandes ventas por un nombre. Y eso es de agradecer. Sobre todo porque es perfecto para darnos unas horas de entretenimiento.

     En cuanto a lo de que todos conocemos a Kate Morton, ¿me confundo?

     Gracias
 

martes, 20 de marzo de 2012

El asesino dentro de mí. Jim Thompson


     "En muchos libros que he leído, el autor parece descarrilar, enloquecer en cuanto llega el momento culminante. Empieza a olvidarse de los signos de puntuación, suelta todas las palabras de una vez y divaga acerca de estrellas que parpadean y se sumergen en un profundo océano opaco. Y no hay forma de enterarse si el protagonista está encima de la chica o de una piedra. Creo que este tipo de manía pasa por tener un gran valor intelectual... Un montón de críticos lo pone por las nubes, y me he dado cuenta. Pero tal como yo lo veo, el escritor es un maldito perezoso que no sabe hacer las cosas bien. Yo seré lo que quieran, pero perezoso no. Lo voy a contar todo.
     Pero por orden.Quiero que comprendan cómo sucedió..."

     La novela negra es un género que cuenta cada día con más adeptos. Muchos son los que apuntan a Poe como el padre de la novela negra. No me voy a poner a discutir sobre si creo o no que tienen razón ya que, de entrada, tampoco me veo facultada para ello. Lo que si voy a compartir el el origen de este término usado por todos. El origen no es otro que una colección de libros aparecida en 1945, a través de Éditions Gallimard, y que se llamaba Série Noire. En esta colección se publicó una selección de novelas detectivescas y cuyas portadas eran negras con una cinta de color amarillo. Evidentemente fue un éxito y su nombre se extendió para denominar a lo que ya es todo un género literario. Hoy traigo una de las novelas exponentes de ese género, El asesino dentro de mí.

     Conocemos a Lou Ford, sheriff adjunto de la tranquila ciudad de Central City, es un hombre tranquilo y amable, tal vez poco inteligente, pero a nadie le importaba demasiado. Lou tuvo en su juventud una enfermedad que lo llevó a cometer un crimen y todo parece apuntar a que esa enfermedad está de vuelta en su vida. Pero mejor que eso lo cuente el propio Lou Ford.

     Jim Thompson es un autor a descubrir. Escribió una serie de trece novelas por encargo para una editorial de bolsillo que conmocionaron las lecturas del país dejando un generoso reguero de sangre entre sus páginas.
     Empezar un libro suyo es entrar en una mente perturbada sin buscar trucos de mago con chistera para dejarnos con la boca abierta. Entramos en la mente de sus protagonistas, sus creencias y pensamientos hasta que un buen día, normalmente en los primeros capítulos, algo sucede que detona el cambio y se muestra su la verdadera naturaleza. Sin fantarrias, no las necesita. Sus actos que pueden ser terribles se antojan cotidianos en la mente de su ejecutor. Yo lo descubrí con 1280 almas, refieriéndose al número de habitantes válidos del pueblo en el que vivía el protagonista, y no pude evitar seguir su estela. Descubrí casi con sorpresa que el autor era una persona normal y corriente, padre de familia cariñoso y amable y buen conocedor de las tierras de sombreros Stetson que reflejaba en sus libros, porque en todos ellos nos queda un regusto a western y hombres que se tocan el sombrero para saludar a las damas. Supongo que dejé volar mi mente pensando que un hombre cuya pluma llegaba a esos extremos algo tenía que llevar dentro y, si lo hacía, era una desbordante imaginación.

     Es una novela espectacular, contada por un hombre cualquiera que nos habla de su vida cotidiana con parquedad y en el que pronto percibimos que algo no encaja. No es un psicópata al uso, ni siquiera nos parece un psicópata, sino que poco a poco vamos viendo su versión de los hechos. Aparecen las letras cursivas, y como son en esta obra esas letras, nos hacen sudar mientras vamos dando cuenta de su versión de la historia. La que él vive ajeno al mundo y que le lleva a cometer crímenes bajo un sentimiento de lógica normalidad que nos resulta casi aterrador. No hay persecuciones ni carreras a contrarreloj porque no es así la vida del protagonista. Tampoco conocemos lo que piensan en el pueblo, ni si lo están investigando, solo conocemos la mente de Lou, y llegamos a conocerla demasiado bien. Tanto que nos sentimos atrapados en esa versión de la realidad que está viviendo. En esta ocasión el mal milita en las filas de la ley y, no sólo eso, sino que quiere ser un hombre normal. Posiblemente tengamos a uno de los personajes más complejos narrando su vida de una de las formas más sencillas con las que me he tropezado. Después de esto, poco o nada más me resta por decir.

     ¿Cuáles son vuestros favoritos de la novela negra?

     Gracias

lunes, 19 de marzo de 2012

Sentido y sensibilidad. Jane Austen



     "La familia Dashwood llevaba mucho tiempo asentada en Sussex. Poseían una gran hacienda, y residían en Norland Park, en el centro de sus propiedades, donde habían vivido durante muchas generaciones de una manera tan respetable que, en general, se habían ganado la consideración de sus conocidos de la vecindad. El último propietario de estas tierras fue un hombre soltero, que vivió hasta una edad muy avanzada, y que durante gran parte de su vida tuvo en su hermana una constante compañera y ama de casa. Pero la muerte de ésta, que acaeció diez años antes de la suya propia, trajo consigo grandes cambios; pues, para llenar su vacío, el caballero invitó y recibió en la casa a la familia de su sobrino, el señor Henry Dashwood, el legítimo heredero de las tierras de Norland, y la persona a quien tenía intención de legarlas. En compañía de su sobrino y sobrina, y de los hijos de éstos, pasó agradablemente sus días el venerable anciano. Creció su apego a todos ellos. La atención constante que Henry Dashwood y su esposa dedicaban a sus deseos, no meramente por interés, sino por bondad natural, le dispensó en todos los aspectos la estable comodidad que a su edad podía recibir; y la alegría de los niños le hizo tomar gusto a su existencia."


     Después de la última entrada me apetecía algo ligero, una comedia de enredos estaría bien, pero es difícil encontrar libros con los que reír... Al final me he decantado por Jane Austen ya que sólo había un libro suyo en todo el blog y, con su dilatada lista de obras, hay hueco para más. Es por eso que hoy coloco en mi estantería virtual, Sentido y sensibilidad.

     Conocemos a la señora Dashwood, una mujer que queda viuda con 3 hijas en edad de merecer ya que su ahora difunto esposo, ha legado su patrimonio al hijo mayor, fruto de otra relación. El hijo escucha y promete a los ruegos del padre antes de morir hacerse cargo de la familia, pero no lo hará inducido por su mujer y la recién rota familia dependerá entonces de la caridad de la familia materna. A partir de ahí vamos entrando en sus vidas, principalmente de las dos hermanas mayores que han de casarse rápido y bien y, no contentas con eso, encima quieren amor.

     Es evidentemente una novela romántica en la que estas dos mujeres de carácteres diferentes, nos mostrarán las distintas formas de enfrentar la vida y el amor. Para ello pasamos por el retrato de toda mujer a principios del siglo XIX, obligadas por las férreas cadenas de las costumbres a mantener una actitud comedida y reservada. Encierra por tanto una crítica feroz hacia estos comportamientos retratando pasiones y debilidades sin pudor alguno. Incluso encontramos rastros de ironía que nos va dejando la autora cambiando nuestra concepción de la obra a medida que avanzamos su lectura.Tal vez eso, junto con la fluidez propia de Austen, haya sido lo que la hizo envejecer bien, el paso de novela a clásico se antoja natural al pasar sus páginas en las que no encontramos notas discordantes por desfasadas, pese a que ninguna de las costumbres allí reflejadas, continúan en vigor.
     Sus personajes se granjearon además mi simpatía de forma casi inmediata. Igual que otras veces llego y os cuento que no fuí capaz de que me cayera bien tal o cual personaje, Jane Austen consigue justo lo contrario, lo que facilita su lectura.

     Por encima de etiquetas que dicen que estamos antes un clásico yo os diría que es una historia bonita, muy bonita. No os reiréis pese a que buscaba una comedia ligera, pero tampoco vais a llorar aunque sea romántica. Lo que seguro os va a parecer, es hermosa. Y, a fin de cuentas, dicen que es una autora imprescindible en cualquier biblioteca a no ser que le pregunten a Mark Twain que ya declaró:

     Me atrevo a ir tan lejos como para decir que cualquier biblioteca es buena siempre que no tenga un sólo ejemplar de Jane Austen. Incluso si no tiene ni siquiera un sólo libro de cualquier otro autor

     Y vosotros, ¿habéis leído algo de Jane Austen? y en caso de haberlo hecho... ¿A qué lado os colocáis?

     Gracias

     PD. No puedo  irme sin mostraros como otro clásico ha sido presa de las modas sobre mónstruos


     Esta vez las hermanas acaban en una isla llena de mónstruos, apareciendo en escena langostas, pulpos, serpientes y demás curiosidades que proporcionarán escenas violentas en esta... adaptación de un clásico.Pero no nos llevemos las manos a la cabeza pensando en Jane Austen, ya pasó por ello cuando los zombis llegaron a Orgullo y prejuicio.
     Cada cual, somos muy libres de opinar sobre este tipo de libros, ahora es vuestro turno.

domingo, 18 de marzo de 2012

El malogrado. Thomas Bernhard



     "El ser humano es la infelicidad, decía una y otra vez, pensé, sólo un imbécil pretende lo contrario. Nacer es una infelicidad, decía, y , mientras vivimos, prolongamos esa infelicidad, sólo la muerte la interrumpe. Eso no quiere decir, sin embargo que sólo seamos infelices, nuestra infelicidad es la condición para que podamos ser felices también, sólo dando el rodeo de la infelicidad podemos ser felices, decía, pensé…”

     Hoy traigo una novela corta o relato largo que me gusta a mi decir, en apenas doscientas páginas el autor consigue pasar de extraño a amigo acomodado que nos acostumbra a sus formas y repeticiones como si fueran las coletillas de un confidente que se pasa por nuestra casa a contarnos algo que le atormenta y no le deja dormir.
     Un autor de culto y un libro de los más accesibles que tiene, hoy traigo a mi estantería virtual un libro condensado en esencia, traigo El malogrado.

     El malogrado es la historia de una frustración contada por un narrador improvisado que acude al entierro de un amigo, Wertheimer, pianista incapaz de asumir su mediocridad frente a un compañero, el genial Glenn Gould. Constatando su falta de talento ante la comparación se convierte así en El malogrado optando por el suicidio.

     Este extraño libro consta de tan sólo cuatro párrafos, los primeros al comienzo de la obra, y en él se van desgranando las ideas que siempre rondaron en la cabeza al autor. Vemos como el narrador convertido en observador de la historia reflexiona de una forma que se nos puede antojar inconexa en un principio. Pero nada más lejos, vamos viendo como la mente humana es capaz de plasmarse en todo su esplendor en las hojas que conforman esta historia, con saltos y asociaciones insospechadas que nos llevan entre soliloquios casi obsesivos sobre las virtudes y obsesiones de la mente humana.

      Es una reflexión sobre el talento y la ausencia del mismo y como buscamos muchas veces la justificación de la ausencia del primero en falta de trabajo, entregándonos de manera casi enfermiza a la práctica de lo que consideramos puede llegar a ser una virtud. Pero la vida es cruelmente realista y nos enfrenta muchas veces al talento, que no sirve en caso de no ser nuestro, para otra cosa que constatar la mediocridad de la que somos presa. Asistimos así al desgaste que supone no aceptar que no sobresalimos y como la admiración que se profesa a otra persona se acaba resintiendo cuando somos pasto de frustraciones por no ser capaces de llegar a ello. Se sitúa en una Europa en decadencia, que comparte tono con el malogrado protagonista de la obra, cuestionando así las creencias habituales de la posibilidad de superación de las personas.
   
     Os invito a conocer este libro sobre un hombre cuyo destino se escribe en su carácter, el de muchos, llevado al extremo. Una obra que da para muchas horas de pensamientos y reflexiones, sobre la vida, sobre el arte en Europa, sobre la superación y las excusas en última instancia, llegando al fin último y extremo, la muerte. Y también sobre el talento. Un libro que, ahora que me releo, no puedo evitar añadir que no tiene un tono pesimista sino que encuentra notas de humor y, sobre todo, un libro que merece la pena ser descubierto. Es más que recomendable.

     Cuando era pequeña mi madre me decía: si quieres algo con la fuerza suficiente y trabajas por ello, al final todas las estrellas del universo, se alían para que consigas hacerlo realidad. Ahora, desde la visión que tengo de persona adulta os pregunto...
¿Realmente se consigue todo con trabajo duro? Es muy difícil establecer una línea para saber hasta dónde merece la pena el camino.

     Gracias

     Os presento a un genio en estado puro Glenn Gould

sábado, 17 de marzo de 2012

Entrevista a Emilio Calderón. Premio Novela Fernando Lara 2.008, Finalista Premio Planeta 2.009

     Este malagueño licenciado en Historia Moderna por la Universidad Complutense de Madrid, es fundador de la Editorial Cirene. Ha trabajado de documentalista, escrito ensayos, literatura infantil y juvenil.. y finalmente literatura para adultos.
     Emilio Calderón cierra su trilogía asiática con Los sauces de Hiroshima, una trilogía que lo ha reportado con su primera entrega, El judío de Shanghai, el Premio de Novela Fernando Lara 2.008 y con la segunda, La bailarina y el inglés, se colocó de finalista del Premio Planeta en 2.009.  En este caso Japón intenta recuperarse de la Segunda Guerra Mundial.


     - ¿En qué momento comienza a escribir?, ¿Qué nos puede comentar de sus comienzos?
     - Comienzo a escribir cuando llego a la universidad. Allí monto una pequeña editorial con un compañero de clase y a la vez empiezo a escribir. Al principio libros para poder sobrevivir, en algunos casos de encargo.
     - En esta trilogía nos lleva por las culturas asiáticas, una zona que usted conoce, ¿Qué es lo que le fascina tanto?
     - La concepción que tienen en Asia de la existencia, que contrasta con la nuestra. En Japón, por ejemplo, prima más lo social que lo individual. Al mismo tiempo, la vida interior del individuo tiene más importancia que la exterior.
     Dos entregas  dos reconocimientos por todo lo alto, ¿cómo se enfrentó a escribir la tercera? ¿Le pesaron?
     - No en lo que respecta al proceso de escritura. Cuando uno escribe no suele hacerlo pensando en premios, sino en resolver diversos problemas de índole técnico que plantea cada historia. En lo que sí se nota el asunto de los premios es luego, cuando el libro requiere el apoyo promocional de la editorial. En ese caso, llegar a las librerías con un premio como el Fernando Lara o el Planeta facilita las cosas. Las tiradas son enormes (La bailarina y el inglés, por ejemplo, salió con una tirada superior a los sesenta mil ejemplares) y el libro está durante unos meses visible en todas partes. 
     - Una historia casi a caballo entre la novela negra y el thriller, pero ¿Por qué los supervivientes de Hiroshima?
     - Porque son los grandes olvidados. Los hibakushas, que es como llaman en Japón a los supervivientes del holocausto nuclear, fueron ocultados por los norteamericanos primero y marginados por el propio pueblo japonés más tarde. En 1950 se desconocía qué efectos causaba en el organismo la radiactividad, por lo que la sociedad nipona pensó que los hibakushas eran contagiosos, de modo que los estigmatizaron. Por ejemplo, no podían entrar en los baños públicos.
     Y Mishima también aparece ¿cómo surge la idea de hacerlo partícipe? 
     - Porque necesitaba un personaje que representara la oposición a los cambios que se producen en Japón después de la II Guerra Mundial. Japón se occidentaliza, el emperador pierde su estatus de Dios, se humaniza y hasta habla por la radio, el ejército es desmantelado, etc. Mishima se opone a estos cambios y para defender al emperador crea su propio ejército. Su decepción, empero, es tan grande que se suicida practicándose el seppuku; es decir, se hace el harakiri e inmediatamente después de abrirse el vientre un acólito le corta la cabeza.
     - ¿Cómo vivió la experiencia de Lorca?
     - Fue un momento muy difícil.  Yo me encontraba en la biblioteca municipal cuando tuvo lugar el terremoto. Al regresar al casa, lo encontré todo destrozado. El portal del edificio había reventado, todo estaba hecho añicos, incluso el ascensor. Sólo me permitieron entrar dos minutos a mi casa para recoger lo imprescindible. Luego pasé varios meses haciendo una vida nómada, viviendo de “prestado”, como se suele decir. Con todo, fui un afortunado, porque mi casa sigue en pie. A lo largo del verano pasado, fueron cientos los edificios que se tuvieron que derribar por presentar problemas en la estructura, con lo que son miles las familias que han perdido sus casas.
     - ¿Es cierto que le gusta escribir en la biblioteca?
     Sí, suelo escribir todas mis novelas en la Biblioteca Nacional de Madrid. Para mí es como un santuario, donde reina el silencio y puedo concentrarme para escribir. Tengo además  a mi disposición los fondos de la institución, que son increíbles. No creo que exista un lugar mejor para documentar una novela que la Biblioteca Nacional.
     - ¿Qué le recomendaría a los autores que están empezando?
     - Que tengan en cuenta que no hay que tener prisas, que escribir es una carrera de fondo. También les recomendaría que buscaran un buen agente, para no tener que estar llamando inútilmente a las editoriales que, en la mayoría de los casos, contratan lo que editan a través de los agentes.
     - Y ahora ¿tiene algo en mente para una próxima obra? ¿Nos puede dar un adelanto, su ambientación tal vez? 
     - Acabo de terminar una novela que saldrá en otoño próximo y su trama se desarrolla en Jerusalén. Es un thriller con el conflicto árabe-israelí de fondo. El título no lo desvelo porque todavía no lo tengo registrado.
      - Por último, no puedo irme sin preguntarle lo que está leyendo usted ahora.
     - El asesino hipocondríaco, de Juan Jacinto Muñoz Rengel. Una novela que recomiendo.

     Muchas gracias a Emilio por responder tan amablemente a mis preguntas y, como viene siendo costumbre, muchas gracias a todos vosotros por pasaros por aquí y dejar vuestras impresiones.

Bibliografía:

- Retrato de un detective enamorado
- La momia que me amó 
- El fantasma de cera
- Deportes y límites
- Vértigo
- Con los animales no hay quien pueda
- El último crimen de Pompeya
- Continúan los crímenes en Roma
- Roma no paga a traidores
- Los okupantes
- El cazador de sombras
- El misterio de la habitación cerrada
- Julieta sin romeo
- El secreto de la porcelana
- El mapa del creador
- El judío de Shanghai
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