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viernes, 31 de julio de 2015

Tres abuelas y un cocinero muerto. Minna Lindgreen


     "Cada mañana al despertarse Siíri Kettunen descubría que aún no había muerto. Entonces se levantaba, se lavaba, se vestía y tomaba algo para desayunar. Iba despacio, pues lo que es tiempo tenía de sobra. Leía el periódico con detenimiento, escuchaba los programas matutinos de la radio y de ese modo sentía que seguía perteneciendo a este mundo. A eso de las once solía ir de paseo en tranvía, pero aquel día no tenía fuerzas."

     El título me pareció simpático, la verdad. Y lo identifiqué con esas lecturas veraniegas que no duran nada y nos dejan satisfechos por el tiempo pasado juntos. Por eso me lo traje a casa y por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Tres abuelas y un cocinero muerto.

     Conocemos a nuestras tres abuelas: Siiri, Irma y Anna_Liisa. Todas son viudas nonagenarias que viven en una residencia de ancianos privada de Helsinki que tiene el irónico nombre de El Bosque del Crepúsculo. Los días pasan lentos entre actividades para mayores y juegos de cartas en lo que debería de ser un paraíso para la última etapa de la vida, sin embargo estas mujeres pronto empiezan a fijarse en detalles. A fin de cuentas, y pese a que alguien pudiera pensar lo contrario, lo que las sobra a todas, es tiempo. Y, a veces, cuando uno se fija, descubre que no todo funciona como debiera, justo como sucede en esta residencia... sobre todo si hay muertes de por medio.

     Con este título se inicia la Trilogía de Helsinki, una trilogía que, si bien y según me he informado tendrá continuidad temporal, no es necesario completar tras haber leído el primero. Cosa que, quien ya me conoce, sabe que me gusta comenzar advirtiendo a la hora de hablar de un libro.

     En este caso y bajo este llamativo título de verano nos encontramos una historia que buscar estar a caballo entre una comedia y una novela negra, utilizando un tono que puede parecer frívolo para hablar de algo tan serio como las condiciones en una residencia de la tercera edad. Porque bajo la historia principal hay un relato sobre la vida cuando se llega a cierta edad en la sociedad actual. Evidentemente no para todos, pero si para esas personas que parecen quedar relegadas a un olvido marcado por rutinas ajenas y calendarios en los que se marcan las posibles visitas familiares. Si nos paramos a pensar en ello y en la indefensión de este sector de la población, la verdad es que es un tema preocupante, y Lindgreen, como hacen muchos escritores, utiliza su novela para denunciar este hecho.

     Más allá de esto, la trama es bastante endeble, comienza con la noticia de un cocinero muerto, y con los residentes que se ven sorprendidos por su juventud. Les parece no sólo una pena, sino casi insultante que haya podido morir alguien tan joven, y deciden ir de excursión a su funeral. Con este punto de partida comenzarán a fijarse en el entorno en el que viven y a escuchar rumores que les harán sospechar de cada cuidadora y de cada pastilla que les dan...y  sobre todo de un ala del hospital del que nadie parece volver y al que enviarán a una de estas tres mujeres. Con esta trama aparentemente original y unas protagonistas tan entrañables, parecía un libro de fácil lectura.... pero me he tropezado con algún problema. Me costaba avanzar, no conseguía sentirme realmente interesada por sus historias ni tampoco por lo que iba sucediendo en el entorno. Me he encontrado con personajes faltos de fuerza, sobre todo los que eran aparentemente "los malos", y muchos actos sin justificar ni razonar y eso ha provocado que la lectura se viera empañada por un halo de desencanto.

     Supongo que porque soy de una época en la que se emitían Las chicas de oro, tal vez llegué condicionada esperando otra cosa, y tal vez por eso no he podido evitar salir de la lectura con un regusto amargo. A veces, ya se sabe, llegar a un libro esperando algo, puede ser muy peligroso.
En este caso, y si tengo que marcar lo más sobresaliente de la novela, me quedo con la crítica social que comentaba al principio.

     Y vosotros, ¿cuál ha sido la última lectura que os ha desencantado?

     Gracias
   

jueves, 30 de julio de 2015

Contigo en la distancia. Carla Guelfenbein


     "En algún lugar del planeta alguien cargaba con tu muerte. Esta certeza creció con los días, las semanas, los meses, golpeó mi conciencia hasta volverse insoportable. Pero, ¿quién?, ¿por qué? Nunca imaginé que la respuesta pudiera estar tan cerca que, al dar la vuelta, me encontraría conmigo mismo."

     Si os digo la verdad, lo primero que me llamó la atención fue el título del libro. Me recordaba una vieja y hermosa canción. Luego vi el premio, la sinopsis... pero la canción me seguía sonando en alguna parte, como un ronroneo. Por eso me llevé el libro a casa y por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Contigo en la distancia.

     Vera es una mujer vital aunque ya anciana cuya vida es un misterio. Vecina y amiga de Daniel, un arquitecto con un matrimonio cordial, aparece una mañana caída al final de la escalera. Poco tiempo antes de este fatal accidente, había llegado a Santiago de Chile Emilia, una joven que iba a realizar un estudio sobre la obra de Vera, literata de reconocido talento. Vera entra en coma y Daniel no quiere separarse del hospital, mientras Emilia parece perder el rumbo al enterarse del accidente de la mujer cuya obra había llegado a estudiar.

     Con estos ingredientes Carla Guelfenbein construye la novela ganadora del Premio Alfaguara de este año. Una historia coral a tres voces, la de los protagonistas, que irán desentrañando el misterio que parece rodear a Vera: tanto en su vida, como las circunstancias que rodean su accidente.
     Con una protagonista inspirada en Clarice Lispector (lo que no significa que recree su vida) la autora nos deja una novela de intriga literaria poblada de personajes marcados por la vida, o por no haber comenzado a vivir. Desde la vida protegida, amada, guardada, pasando por la vida que se descubre no deseada y tocando también a aquellos que parecen no atreverse a vivir, los personajes de Carla son profundamente humanos. Se desnudan poco a poco en las conversaciones, y también  en los silencios, en el roce de una mano o la doblez de una carta ganando de este modo un hueco en el corazón del lector.
      Ahonda además en la creación literaria, tanto en la formal como en los significados que pueden quedar ocultos para el ojo inexperto. Y es que Vera ha tenido una vida compleja; tanto por su origen como por su familia o la relación que mantuvo con con un famoso poeta que también encontrará su sitio en esta historia, Carla no deja nada al azar. Ata las palabras sorprendiendo en una primera parte llena de frases hermosas y reflexiones llenas de significado que somos incapaces de leer sin anotar. Las sospechas de Daniel, su acercamiento a Emilia para compartir su admiración hacia Vera, la convierten en la protagonista central casi perfecta. Pero la perfección es difícil de alcanzar y es cierto que uno sale de la lectura con la sensación de haber querido más: y también con la de estar ante un libro completo. Así que supongo que lo que hay que hacer es buscar otros libros de la autora.

     El final se abre camino poco a poco en nuestra mente y lo alcanzamos antes de leerlo. Pero no pasa nada, es... como la vida misma. No necesitamos que nos sorprenda siempre, nos basta con que nos provoque una sonrisa. Y esa es la forma en que leemos este libro, con media sonrisa y el soniquete de una vieja canción.

     Esta vez, si tuviera que quedarme con un personaje lo tendría francamente difícil. Todos tienen su parcela, en la que brillan. Pocas veces sucede eso, trabajar tanto cada personaje como para que seamos capaces de verlos, como si nos estuvieran hablando. Y si no me he explicado, tendréis que perdonarme, pero como dice la propia autora en el libro:
"Poner palabras a determinados momentos es lo mismo que clavarle un alfiler a una mariposa."

     Y vosotros, ¿me podéis decir el personaje que más os está gustando de vuestra lectura actual?

     Gracias

     PD. Hoy os dejo una vieja canción:



martes, 28 de julio de 2015

Extinction. Y pese a todo. Juan de Dios Garduño


     "Y pese a todo, el mundo todavía giraba. Aún había estaciones y, por supuesto, aún había días con sus correspondientes noches. El invierno en Maine era crudo; en Bangor, cruel. Las horas de luz solar pasaban con la misma rapidez con la que prende y se esfuma el papel de fumar, dando paso a noches gélidas, cargadas de ruidos inciertos y mustios sentimientos. Durante la estación de fríos, la vida parecía pararse y no tener sentido."

     Ya he comentado más de una vez que hago caso a los libreros (no a todos). Si recomiendan abiertamente un libro, por lo menos lo echo un vistazo. Por eso cuando Antonio Torrubia la recomendó en twitter ni me lo pensé. Si de algo sabe, es del género. Y por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Extinction. Y pese a todo.

     Bajo el mandato de Obama, Estados Unidos entra en guerra con Irán desencadenando la Tercera Guerra Mundial. En Bangor parece que sólo quedan tres personas vivas: Patrick y Peter, dos amigos que llevan años sin hablarse, y la hija de este último. En invierno, aislados del mundo y luchando por sobrevivir y, tal vez, saber lo que ha sucedido más allá de su población, estas personas tendrán que enfrentarse a su propio mundo.

     Me gusta el terror. Como género reconozco que es de los que más diversión me produce a la hora de enfrentarme a una historia. Pero no todo vale y, en este caso, el autor no se limita a una simple novela de terror. Partiendo de una situación límite, nos encontramos en un universo marcado por la soledad, el frío y la sombra de la soledad y un futuro incierto planeando sobre nuestros protagonistas.  El clima de aislamiento, la búsqueda de comida y la inocencia de una niña que parece no ser del todo consciente de la tragedia vivida marcarán el arranque de una novela que se va adentrando con paso firme en el género. A medida que avanza la historia iremos descubriendo qué ha sucedido, los recuerdos se mezclarán con un presente que parece no cambiar, salvo en una obsesión por parte de los adultos: protegerse. Porque puede ser que ellos no sean los únicos supervivientes a la desgracia.

     Extinction es terror del de toda la vida, un homenaje al King de los primeros libros con una ambientación impecable que consigue que busquemos esos cinco minutos más para seguir con la historia. Y sin embargo, hay mucho más que eso en ella. Los personajes poco a poco ganan en profundidad, conocemos sus vidas y sus heridas, y ellos mismos se ven enfrentados a ellas. Las situaciones límite sacan lo mejor y lo peor de cada uno y Garduño no les da tregua, como tampoco se la da al lector. De este modo, más allá de lo que viven, veremos lo que son, los que sienten, lo que temen. Algo que suele ser descuidado en este tipo de historias y en lo que el autor parece haber puesto especial cuidado. Podríamos decir, y no mentiríamos, que es una novela de amor, de supervivencia, de amistad, de rencor... porque todo ello va aflorando a medida que pasamos las páginas. Y recordemos una cosa: no están solos...


     No puedo dejar de comentaros el 14 de agosto tendremos la historia en cines.Y eso me lleva a hablaros de la edición. La que aparece en la foto corresponde a Stella Maris, y lo señalo porque viene además con el guión de la película y material adicional, como puede verse en esta foto. Eso sí, salvo para ver las fotografías del rodaje, no pienso leer el guión hasta que no vea la adaptación cinematográfica.

     Hoy traigo una novela con un buen ritmo, tensión creciente y un final más que a la altura de la historia. Francamente entretenida, cuesta interrumpir su lectura antes de llegar al final. Juan de Dios es capa de llevarnos por una trama que se enreda hasta casi asfixiar al lector que busca una salida de forma casi desesperada.

     Y vosotros, que ayer no os pregunté, ¿qué libro estáis leyendo esta semana?

     Gracias
   


lunes, 27 de julio de 2015

Don Quijote de La Mancha. Miguel de Cervantes. Andrés Trapiello


     "En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda."
Don Quijote de la Mancha, versión original

     "En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, vivía no hace mucho un hidalgo de los de lanza ya olvidada, escudo antiguo, rocín flaco y galgo corredor. Consumían tres partes de su hacienda una olla con algo más de vaca que de carnero, ropa vieja casi todas las noches, huevos con torreznos los sábados, lentejas los viernes y algún palomino de añadidura los domingos."
Don Quijote de la Mancha. Puesto en castellano actual íntegra y fielmente por Andrés Trapiello.

     Hay libros que son imprescindibles y luego está El Quijote, que es el imprescindible entre ellos, halagado por escritores reconocidos, y también por críticos y lectores: multitraducido, de calidad más que sabida y reconocida... y cada vez menos leído por la gente. Si a la pereza propia de la palabra "clásico" le añadimos la barrera del lenguaje, demasiadas cabezas y sólo porque las lenguas no se atreven ante semejante título, acarician la palabra "tostón". Por eso, cuando me enteré de esta edición revisada y puesta al castellano actual por Trapiello, no dudé en leerlo. Y por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Don Quijote de la Mancha.

     Si Don Quijote enloqueció a causa de leer demasiadas novelas de caballerías, la pasión cervantina de Trapiello, conocida por títulos anteriores y reconocida por el propio autor, ha desembocado en este proyecto de dimensiones colosales que, según él mismo explica en el prólogo, le ha llevado catorce años. Y os diré una cosa, no lo envidio. No ya por la misión, sino por todo lo que le acompaña. Atreverse a tocar un título como este, sabiendo que va a ser mirado con suspicacia por muchos, cuando no directamente con reprobación, tiene mucho mérito. Hacerlo bien es ya, prácticamente imposible. Pero seamos sinceros, la lectura del libro más famoso de nuestro país requiere un esfuerzo que no todos los lectores están dispuestos a realizar. Notas y más notas, aclaraciones lingüísticas, palabras en desuso por motivos de estilo o por el paso del tiempo... han ido alejando poco a poco a los lectores más jóvenes de este gran clásico. Y yo soy partidaria de la lectura de los clásicos, de desmitificar esa palabra que parece que muchos la sienten apolillada y hace que suenen sus alarmas antes de coger un libro. Y esta, quizás sea una forma de que la gente vuelva a leer este título. De hecho, me sigue resultando cuanto menos llamativo, ver Don Quijote de la Mancha en las listas de los libros más vendidos en pleno 2015.

     Trapiello, respetando la frase más famosa de la literatura española, hace un trabajo impecable con este libro. De hecho, no cae en la tentación de adaptar o no según el momento, sino que consigue una uniformidad en el lenguaje y también en el tono de la obra que yo consideraba complicada. No cae en la tentación de sustituir palabras sueltas, sino que toda la obra sufre un lifting, para evitar eso que se dice muchas veces de "qué mal han pasado los años por..."
Puede, y seguramente le suceda al lector del clásico original más suspicaz, considerarse excesivo el cambio en algunas partes quien haga una lectura comparativa. Pero no ha sido este libro concebido para ello, sino para hacer una lectura relajada. No es un libro con el que hacer comparaciones, ni tampoco pretende ser un ensayo, estudio o prueba, no. Es una novela. Una historia que contiene incluso los poemas iniciales, y que, al entrar en la novela propiamente dicha, atrapa al lector en su trama manteniendo el interés. Y es que, tanto si conoces el original, como si es la primera lectura, hay que acercarse al libro con mirada limpia para disfrutar de la historia. Merece la pena.

     Dicen los entendidos, que El Quijote puede ser considerada la primera novela moderna, y ahora además es una novela actual. La edición además es acorde con la calidad de la obra y el respeto que se le merece, tanto en forma como en tipo de papel. Y la cubierta, dando una buena muestra de lo que tenemos entre manos, nos muestra una ilustración de Castilla, la de siempre, con sus casas bajas y sus molinos... que esta vez son eólicos y no de trigo. Como la vida misma en la que unos han ido sustituyendo a los otros como algo habitual en los paisajes, y cuyas largas figuras aspadas ya no nos sorprenden... así ha de leerse esta adaptación: con naturalidad.

     Como siempre ante este tipo de proyectos, las opiniones han sido para todos los gustos sobre la necesidad o no de esta obra. En mi caso, prefiero optar hoy por otro camino y hablar de esos libros de los que hemos oído hablar tanto, que ya parece que hemos leído aunque no sea así: esos que nos dan una pereza que muchas veces no confesamos. Por eso os pregunto, ¿habéis leído vosotros Don Quijote de la Mancha?

     Gracias

sábado, 25 de julio de 2015

Entrevista a Samantha Schweblin

     Samantha Schweblin nace en buenos Aires en 1978. Estudió Imagen y Sonido en la Universidad de Buenos Aires, pronto comenzó su carrera literaria. Ha obtenido el primer premio del Fondo Nacional de las Artes y el primer premio del Concurso Nacional Haroldo Conti por El núcleo del disturbio, su primer libro. En 2008 ganaría el Premio Casa de las Américas por Pájaros en la boca, la beca FONCA de residencias para artistas del gobierno Mexicano y la residencia Civitalla Ranieri, en Italia. Considerada como una de las mejores voces jóvenes narradoras de cuentos, su obra se traduce cada vez a más idiomas.

- Escribes tu primer libro con 18 años, y apenas un par de años después llegan premios y fama. Y, sin embargo, te he visto recordar aquella época hablando de momentos terroríficos, ¿qué sucedió?
- Bueno, me parece demasiado llamarlos "momentos terroríficos", pero si es verdad que me asustó bastante lo que pasó con el primer libro, El núcleo del disturbio. Lo que me apabulló particularmente fue la prensa, y tampoco es que haya sido tanta ni tan violenta, todo lo contrario, la crítica fue una maravilla, todo el mundo me mimó y me cuidó, me siento bastante culpable protestando sobre esa etapa. Creo que, simplemente, yo no estaba preparada, y me avergonzaba mucho. Las preguntas más simples, como cuáles son tus maestros o qué libro podrías recomendarnos, me agobiaban y me desesperaban. Huí despavorida.
- Eres conocida y multipremiada por tus cuentos, y Distancia de Rescate tiene también algo de cuento o relato largo por el tono, las formas... ¿qué es lo que te atrae de ese género en particular?
- El tipo de historias que se narran, su contundencia. Hay muchos tipos de cuentos, claro. A mi me gusta una línea de cuentos particular, la tradición de Patricia Highsmith, Flannery O'Connor, Cheevert... Que sigue hoy en autores como Colm Toibin, Amy Hempel... Son narradores muy agudos, inteligentes, que tienen un control muy fuerte de la tensión y de las sutilezas. Y una mirada siempre extraña del mundo cotidiano.
- Los cuentos o relatos, siguen siento mirados por muchos, como un género "menor" cuando solo hay que mirar la historia de la literatura para descubrir grandes títulos entre ellos. ¿Qué les dirían a los que aún piensan de este modo? 
- No hace más de un par de años que, pro primera vez, le han dado el Premio Nobel a una cuentista, Alice Munro. Creo que el propio mercado ya está dando pistas de otra mirada sobre el género.
- ¿Te ves escribiendo una novela de 350 o 400 páginas?
- Si la historia lo pide, y mi paciencia lo soporta, yo encantada.
- Muchas veces se acerca el término "género fantástico" a tu obra, aunque esto quizás confunda a quien espere magos y sortilegios, ¿cómo consigues esa fusión entre realismo y fantasía sin perder la seriedad de tus temas?
- No veo fantasía en mis relatos. Narro el mundo tal cual lo veo o lo sospecho.
- Distancia de Rescate juega con la realidad y la intranquilidad hasta casi el terror, ¿puedes dar alguna pista al lector de lo que se va a encontrar en esta novela?
- No es un libro de terror, pero creo que apela a algo tan íntimo y cercano, tan personal en el lector, que la mínima posibilidad de que esta historia que se cuenta pueda suceder -y sí que puede, está sucediendo ahora mismo en nuestros campos argentinos-, asusta y angustia. Ojalá sea un libro que sacuda y despierte al lector.
- El libro se percibe como algo terrible, cotidiano, ¿es cierto entonces lo que cuentas en él, siguen sucediendo estas cosas?
- Sí.
- Entonces, ¿estamos ante un libro con una denuncia al que sólo le falta poner el nombre al causante?
- El causante tiene nombre, acompaña cualquier artículo o denuncia respecto al cultivo con Glifosato. Está en los campos argentinos desde finales de los setenta y en prácticamente todos los platos que consumimos.
- Las expresiones, la naturalidad, el ritmo, la importancia de los silencios, ese comienzo tan especial,.. ¿cuánta importancia le concedes a las formas y estilo a la hora de escribir?, ¿cuánto tiempo tardas en escribirlo?
- Mucha importancia, claro. Nabokov decía que un escritor no es un contador de historias, un escritor es un mago, un encantador. Y creo que las formas y el estilo tienen mucho que ver con esto, toda la mirada del escritor está puesta ahí.
- Por último me gustaría saber lo que estás leyendo ahora.
- Acabo de terminar un libro de cuentos de una española, Ortigas, de Eider Rodríguez, que me gustó muchísimo. Y ahora estoy con el libro El primer hombre malo, de Miranda July, que tiene muy buena pinta.

     Tengo que agradecer a Samantha que me hiciera un hueco en su apretadísima agenda y, como siempre, gracias a todos los que paráis por aquí.

     Bibliografía:
     - Siete casas vacías
     - Distancia de Rescate
     - Pájaros en la boca
     - El núcleo del disturbio

viernes, 24 de julio de 2015

Una semana en la nieve. Emmanuel Carrere



     "Más tarde, durante mucho tiempo, Nicolás intentó recordar las últimas palabras que le había dirigido su padre. Se había despedido de él en la puerta del albergue, repitiéndole una y otra vez consejos de prudencia, pero Nicolás se sentía tan molesto por su presencia, tenía tantas ganas de verlo marcharse que no le había escuchado. Le echaba en cara que estuviera allí, que atrajera sobre ellos miradas que adivinaba burlonas, y se había zafado, agachando la cabeza, del beso de despedida."

     Carrera es uno de los nombres más importantes de las letras francesas, si es que esta frase cambiando la nacionalidad por la correspondiente al autor mantiene el sentido que debería. Por eso no dudé en acercarme a este título, y por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Una semana en la nieve.

     Conocemos a Nicolás, un niño de diez años introvertido y con problemas para relacionarse, cuando su padre lo lleva a un albergue a que pase unos días con sus compañeros de clase esquiando. El detalle es importante puesto que su padre es el único que llega al lugar, el resto de la clase, ha ido en autobús. Y no sólo eso, sino que además se marcha sin dejarle la maleta con las cosas necesarias para pasar esos días. De este modo tan desastroso comienza la experiencia de Nicolás, una experiencia que no será capaz de olvidar nunca.

     Carrere es un narrador más que solvente. Sus libros proporcionan al lector una experiencia compleja partiendo de una forma de narrar sencilla, lo cual ha de ser mucho más difícil de lo que parece. De hecho, creo que no hay nada más complicado que conseguir lo que se llama un libro fácil de leer.
     En este caso, parte de lo que bien podría ser una novela Bildungsroman (de esas de crecimiento que cuentan una historia en la que se parte en la infancia y percibimos como el personaje madura en su camino hacia la edad adulta), para desviarse en las primeras páginas hacia una historia que consigue un clima de desasosiego y una empatía directa hacia el protagonista. Nicolás pronto se nos presenta como un niño tímido y apocado, desfavorecido en la vida y propenso a ser el objetivo fácil de las burlas. Y también con mucha necesidad de atención, a costa de lo que sea. Con este protagonista, el autor juega a dejarnos entrar en su mente siendo adultos, sin dirigirlo lo suficiente como para que no juzguemos sus actos, haciendo que el lector pase del desconcierto a la lástima por el chiquillo. Su pequeño protagonista parece tentar el límite de lo real como método para dejarse conocer por un lector que no puede evitar revolverse incómodo en la silla ante un clima que se va tensando. Y es en ese momento en el que mejor percibimos al Carrere afilado, el que parece contar las palabras y acortar capítulos en un libro ya de por sí corto. Sufrimos esa carencia de palabras tan significativa como esos silencios que se producen a mitad de una conversación importante.
     Nos deja solos, elucubrando, pensando y haciendo cábalas sobre lo que realmente sucede, se acumulan los por qué... y leemos con avidez un libro corto que dura apenas un suspiro hasta llegar a una resolución abrupta. Un cierre hermético o tal vez una puerta abierta para que sigamos más allá de la historia. Se pueden conseguir ambas cosas. Carrere lo hace. No pone todas las palabras, pero sabemos qué sucede realmente; nos ha sabido dirigir para que rellenemos los huecos y lo hacemos de forma diligente, automática, mientras tenemos la sensación de que nos han bajado la persiana antes de tiempo. Leí una vez al autor decir que le cuesta acabar los libros, tal vez sea por eso que lo termina como una bofetada. Hemos leído, nos hemos creído su historia... y ya no hay más.

     Una semana en la nieve es una novela corta, muy corta, que se lee en un suspiro y por la que es fácil dejarse conducir para disfrutar de una experiencia casi claustrofóbica entre sus letras. No os doy más datos, sólo quedaros con los adjetivos que he utilizado para describir esa excursión...

     Y vosotros, ¿os acercáis a ese tipo de novelas que llaman de crecimiento llenas de conflictos?

     Gracias

     PD. Por cierto que hay una adaptación cinematográfica del año 1998 titulada La clase de nieve y dirigida por Claude Miller.



miércoles, 22 de julio de 2015

Cuaderno de vacaciones para adultos. Daniel López Valle & Cristóbal Fortúnez



     "Manifiesto cuadernista
     Vestidos de sol, como en un día de fiesta, salimos de nuevo a los campos y a los caminos, a las plazas y a las playas, a los ríos y al mar, corriendo más que el día y el viento. Atrás dejamos el frío cansado, la áspera sucesión del tiempo, la tiranía de la necesidad del triunfo, y nos entregamos transformados al juego y al júbilo en mañanas de luz y noches de calma, cuando cualquier cosa puede suceder porque todo brilla y todo quema..."

     Hay cosas que sólo suceden en verano. Por ejemplo, aquí, en Invernalia, incluso pueden pasar cinco días seguidos sin llover. Y precisamente como es verano, la editorial Blackie Books saca su ya famoso Cuaderno de vacaciones para adultos.

     Como si tuviéramos una regresión a esos años en los que sufríamos los cuadernillos vacacionales (yo nunca entendí por qué había que hacerlos independientemente de si se aprobaba o no), estos chicos nos desafían a hacerlo ahora por placer. Echan mano de la nostalgia, lo hicieron mucho antes de que comenzaran a aparecer libros hablándonos de colecciones de cromos y cintas que se rebobinaban, y apuestan por utilizar en nuestra contra ese fatídico momento en el que nuestra madre aparecía en casa, cuaderno en mano, y nos decía... "pero si se ve que es muy divertido".
     Bien, los creadores del cuadernillo de este año, han cogido esa última frase y se la han puesto por montera, dejando bien claro que puede ser muy divertido embarcarse en uno de estos cuadernillos.

     Como siempre, no falta de nada en él: pasatiempos, comida, música, sexo, cine, series o literatura se reparten unas páginas plagadas de caricaturas desternillantes que están muy al hilo de la actualidad en nuestro país, ya sea social, política o cutre. Consiguen, como viene siendo habitual, que uno comience el cuaderno solo y no tarde ni 5 minutos en acudir diciendo: "mira, mira..." como si, una vez más, tuviéramos esa regresión infantil en la que todo hay que enseñarlo. Sin ir más lejos, yo no he podido evitar ponerlos las fotos de un par de jeroglíficos que buscan una película y una serie, os he mostrado una pregunta de literatura, un laberinto de pelos literario... y más que hubiera enseñado. Porque además es un cuaderno para compartir.

     Esta vez no vengo con libros sesudos, adictivos, cultos o trepidantes. Esta vez traigo un cuaderno para hacer solo pero que se termina haciendo en compañía.. o al menos hablando de él. Una propuesta que llega cada año para divertir a los lectores habituales y a los ocasionales. Hoy vengo por el pasillo, cuaderno en mano, y os lo enseño diciendo: ·Venga, animaros... será divertido". Y esta vez es de verdad, porque yo también hice el mío.

     Y vosotros, ¿recordáis los cuadernos de vacaciones que se hacen en la infancia?

     Gracias

     PD. Conste que la pregunta perfecta para la entrada de hoy era saber si habíais pasado de ser torturados con esos cuadernos infantiles, a torturadores. Pero...

martes, 21 de julio de 2015

Sé dónde estás. Claire Kendal


     "Eres tú. Por supuesto que eres tú. Siempre eres tú. Alguien me está dando alcance y me vuelvo y eres tú. Sabía que serías tú, pero aún así pierdo el equilibro sobre la nieve helada. Me tambaleo. Tengo mojadas las medias por la parte de las rodillas. Mis mitones están empapados."

     Con una cubierta realmente hermosa y la afirmación por parte de la autora de que se trataba de un homenaje a los cuentos de hadas y a Samuel Richardson (de quien su mejor y más famosa obra es la intranquilizadora novela Clarissa), estaba claro que no iba a tardar en leérmelo. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual Sé dónde estás.

     Conocemos a Clarissa, una mujer de 40 años que acaba de ser abandonada por su pareja, Henry. Administrativa en la universidad, se ha quedado sin amigas por haber sido "la otra" que rompió el matrimonio del citado Henry. Tras una noche de la que apenas recuerda lo que sucedió, y lo que recuerda es de lo más intranquilizador, un compañero de la universidad se obsesiona con ella: la persigue, la invita... la acosa. Clarissa sabe que tiene que actuar y no huir, mientras la insistencia de su compañero Rafe es cada vez mayor.

     Desde las primeras páginas sabemos lo que ha sucedido a Clarissa, y también que ella no quiere ni siquiera verbalizarlo. O no puede, tal vez incluso se avergüence. Y también desde las primeras páginas conocemos a Rafe, el perseguidor, el acosador... y asistimos a una historia que se tensa con demasiados tintes de realidad. Pronto vemos el cuento de hadas: ella la princesa, la que cose, la inocente; Rafe el malvado... y cuando Clarissa entra a formar parte de un jurado y conoce a Robert también nos toca asignarle un rol. Los cuentos de hadas están presentes, Rafe diserta sobre ellos. Tal vez el libro que tenemos entre manos nos recuerde a uno; pero desde luego no será uno de esos almibarados para que se duerman los niños. Porque muchos cuentos de hadas, en un principio, contenían advertencias para quienes los escuchaban sobre peligros. Eso también lo tiene el libro de Kendal.
     Clarissa escribe un cuaderno y el libro alterna la tercera persona con la narración del cuaderno de Clarissa. Las situaciones se suceden a lo largo de 7 semanas, las situaciones se tensan y somos incapaces de soltar el libro. Sobre todo durante la segunda mitad. La protagonista intenta ponerse fuera del alcance de Rafe, busca destapar la vida de él para defenderse de lo que él le está haciendo a su vida. De hecho el libro comienza con el diario en el que ella escribe cada uno de sus encuentros con él. Y nosotros la seguimos incansablemente, página tras página, aguantando la respiración.

     Más allá de la magnífica historia, está la realidad. Ese es el gran poder de este libro: nos resulta terriblemente real. Vemos la indefensión de la mujer ante un caso así, el miedo a afrontarlo, la paciencia, la necesidad de asegurarse para sentirse creída. Hay una crítica terrible contenida en esta novela en la que vemos cómo reacciona la sociedad antes distintos momentos de una vida: momentos difíciles, momentos socialmente mal vistos, y también la vergüenza de su protagonista ante la situación que vive.

     Se podrían decir muchas cosas de esta novela, pero quizás la mejor de todas, la más segura es esta: leedlo. Pero no lo hagáis antes de dormir, no es un cuento de hadas.

     Y vosotros, ¿sois de los que recordáis o regaláis cuentos infantiles?

     Gracias


lunes, 20 de julio de 2015

El ermitaño. Thomas Rydahl


     "Es Nochevieja. Erhard, un poco borracho después de haberse tomado un lumumba triple, decide que va a buscarse una novia nueva. Quizá "nueva" no sea la palabra adecuada. La chica no tiene que ser guapa ni dulce. De hecho, no siquiera hace falta que sea divertida. Sólo tiene que darle un poco de calor. Como una de esas chicas que se sienten las reinas de su casa. De esas que siempre tararean una canción o le echan la bronca al marido porque se le ha caído un poco de cacao al suelo. ¿Qué más podría pedir? No mucho."

     Lo cierto es que tanto la cubierta como la trama me habían resultado llamativas, así que me pareció una buena lectura para el verano. De algún modo, me parecía que podía ser un poquito diferente a lo habitual, a lo esperado. Por eso me lo compré durante las vacaciones, y por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, El ermitaño.

     Erhard es un taxista inadaptado y solitario que vive en la isla de Fuerteventura. Con la edad de jubilación cerca, se pueden contar con los dedos de una mano las relaciones sociales que tiene. Una noche, un coche abandonado aparece en la isla, en su interior hay un bebé muerto y la policía parece querer cerrar el caso a toda cosa aunque eso suponga no buscar al culpable. Erhard reaccionará ante este hecho y se pondrá manos a la obra decidido a encontrar al culpable de semejante atrocidad.

     El ermitaño es la primera novela de una trilogía que cierra su trama al final del libro. Y empiezo diciendo eso porque es un detalle importante a la hora de acercarnos a un libro de más de seiscientas páginas. Además, dicha así su extensión puede parecer mucha, pero una vez comenzada su lectura, descubriremos que no volvemos a mirar el número de página por el que nos encontramos.

     La historia parte de la muerte del ser más indefenso que existe: un bebé. Un niño tan pequeño que, al estar sin identificación y no encontrarse huellas, bien pudiera parecer que jamás existió. Como explican en el libro, no tiene relaciones sociales ni un entorno que lo pueda echar de menos y, si alguien de su familia o círculo más cerrado no lo denuncia, parece imposible saber de quién se trata y mucho más encontrar al culpable. Con un crimen tan perturbador, la historia comienza a mover sus engranajes articulándose en los movimientos y decisiones de su protagonista, Erhard.
     Nos encontramos con un protagonista que es, a todas luces, un perdedor, un extranjero pese al tiempo que lleva viviendo en la isla que parece empeñado en no cambiar. Un hombre con un pasado que le lastra, y cuya historia y personalidad iremos desentrañando a lo largo de la novela. Será Erhard el espoleado por la más que posible resolución en falso de este crimen, horrorizado ante la muerte de un ser humano indefenso que apenas ha comenzado a vivir, quien decida comenzar una investigación que impida, en primer lugar, que se de "carpetazo" al asunto. Su sentido de la justicia le obligará a despertar para encontrar al culpable haciéndole salir de su letargo.

     Rydahl, en su primera novela, ha decidido no utilizar los fríos parajes del norte a los que nos tiene acostumbrados la novela nórdica, y se ha trasladado literariamente a una isla española. Allí nos desgrana una historia en la que hay mucho de crítica social, nos habla de prostitución, de corrupción, mentiras, engaños y secretos. Y también de humanidad y sentido de la justicia. Todos estos ingredientes tienen cabida en una historia que avanza a ritmo pausado pero firme, utilizando un narrador en tercera persona que nos permite observar cada decisión tomada juzgándola libremente. Su protagonista llegará a despertar sentimientos encontrados en un lector que avanza a través de una trama que parece crecer poco a poco en un libro francamente entretenido. Es difícil no sentir curiosidad frente a Erhard, casi tanta como por descubrir cómo conseguirá el autor resolver el caso.

     Una novela que, si bien no puede utilizar el término "trepidante" que tanto parece gustar en el género, demuestra que tampoco hace falta para despertar el interés del lector.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?
   
     Gracias

     PD. Os dejo el booktrailer




sábado, 18 de julio de 2015

La canción del verano... digo, el libro



     Todos conocemos la canción del verano, nos horroriza normalmente en junio, en julio ya la tarareamos y para septiembre la hemos cogido manía. Eso sí, pasados unos cuentos años descubrimos que seguimos tarareando aquella melodía de La flaca aunque nadie la recuerde ya. Pero esto no es un blog sobre música, aquí se habla de libros, y sería cuanto menos, curioso saber si sucede lo mismo con los libros. Ese libro que de repente está poblando playas y piscinas y que leemos porque lo lee todo el mundo (somos cultos, miramos alto y nos gusta Hemigway... pero picamos, para qué vamos a mentir. Incluso a veces hasta nos gustan); no hay un  motivo claro para que de repente la plaga aparezca, pero ahí está.

     Sería fácil mirar al pasado más cercano y recordar a todo el mundo leyendo La verdad sobre el caso Harry Quebert, un libro que corrió de boca en boca y de tumbona en tumbona dando paso a Perdida el verano pasado. Nadie parecía inmune a la chica que desparecía. Y, si miramos un poquito más atrás nos encontramos el terrible efecto polvo vainilla que trajo Cincuenta sombras de Grey. Eso sí que fue como una amiga pesada que viene a pasar dos días y se queda un mes. Daba igual donde uno mirase, siempre había alguien leyéndolo. De hecho, tengo la teoría de que, de haber prestado la atención debida, a estas horas sabría decir 50 sombras de Grey en al menos cinco idiomas.
Pero sigamos echando la vista atrás, que no hace tanto que llegó Lisbeth Salander con su trilogía Millenium (lo siento, a quien recordamos hoy es a ella, de el protagonista apenas recordamos el nombre), y que por cierto este verano regresa nuevamente. También los animalitos de Pancol tuvieron su momento, con ojos amarillos incluidos, y El niño del pijama de rayas, que fue capaz de ponernos en pijama a cuarenta grados y hacer a muchos lectores esconder la congoja en el pico de una toalla mientras echaba la culpa a la crema solar que se le había metido en el ojo... ya. Lo hemos vivido, sabemos que no era la crema solar.
     Otra mujer que tiene la costumbre de aparecer en verano es Lackberg, esa que nos enseñó que una isla remota de nombre impronunciable puede tener más asesinos que otra famosa isla: Alcatraz. Y Zafón con sus libros olvidados y esa tetralogía que tiene a miles de lectores esperando recuerdo que tomó piscinas hace ya unos cuantos años. Los enamoramientos del verano, tan pasajeros... ¿Recordáis a Dan Brown? Porque creo que es un buen momento para decir eso de quien esté libre de conocimiento que tire la primera piedra.
     Y sigamos mirando atrás, al menos los que ya cumplimos unos cuantos años, y recordemos La carta esférica de mano en mano que era sustituida por La fiesta del Chivo, o esos momentos en que Grisham lo daba todo con sus intriga y abogados, las mujeres de un Antonio Gala al que muchos echan de menos en las librerías, o a Christian Jacq mezclando las arenas del desierto con esas que estábamos pisando en la playa. Y podríamos seguir mirando atrás y recordar monjes que venden ferraris y otros títulos extraños, novelas románticas sencillas, con algo de intriga, normalmente ligeras. De esas en las que uno va pasando páginas sin apenas darse cuenta. Porque, no nos engañemos, pocas veces veremos un Guerra y Paz en una piscina.. y ya sé, ya sé, me diréis eso de que es un libro enorme y pesa, y os responderé que La metamorfosis no pesa, como tampoco lo hace Baterbly, el escribiente, que tampoco suele aparecer. En verano, dicen, se cierra el quiosco de pensar mientras uno está de vacaciones. Y comemos ensaladas y bocatas, escuchamos canciones que se ponen de moda y leemos... libros de verano que muchas veces desaparecen sin dejar rastro.

     La pregunta se impone, ¿cuál creéis vosotros que será el libro del verano este año? Yo veo mucho La chica del tren.

     Gracias

jueves, 16 de julio de 2015

Monteperdido. Agustín Martínez



     "-Deja que las niñas jueguen -le dijo Raquel.
     Su hija había escalado un pequeño montínulo hundiendo las manos en la nieve. Las huellas de su ascenso se habían convertido en diminutos agujeros negros. Una vez arriba, intentaba ponerse en pie sin perder el equilibrio. Extendía sus brazos en cruz, inestable. Amenazaba con caer al suelo en cualquier momento y bajar rodando por la nieve. Se reía.
     Se reía como si fuera víctima de un ataque de cosquillas."

     Hay libros que, de repente, aparecen en todas las mesas de las librerías, y te acabas fijando. El que hoy traigo es uno. Además tiene un diseño que me resultó llamativo, por eso aproveché a llevármelo de vacaciones, parecía una novela que se prestaba a ello, ágil. Y por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Monteperdido.

     Monteperdido es un pueblo de los Pirineos situado entre montañas que parece casi una pequeña reserva enclaustrada en el mundo a salvo de todo lo externo. Allí desaparecen Lucía y Ana, dos niñas de 11 años,conmocionando a todos los vecinos. Cuando cinco años después Ana aparece en un coche accidentado en el que el conductor muere, el pueblo vuelve a verse sacudido por las circunstancias: sigue faltando Lucía. Y allí llegan Sara Campos y Santiago Baín, que junto al cabo local Víctor, comenzarán una investigación intentando desvelar el paradero de la niña que falta y atrapar al culpable de tan atroz secuestro.

     La primera novela de Agustín Martínez parte de un argumento francamente llamativo. El secuestro de dos niñas y la posterior aparición de una junto a un hombre que muere en el accidente que provoca su encuentro. Una niña, Ana, que parece no recordar tanto como les gustaría a los investigadores, o que tal vez haya bloqueado algún recuerdo. La intriga está servida, hay que desvelar quién es el malo, si pertenece al pueblo y además intentar encontrar viva a Lucía, su compañera de cautiverio. Al moverse en un entorno tan reducido, pronto salen todas esas rencillas y problemas que acontecen en este tipo de pueblos. Además, el autor se ocupa de dar mucha fuerza a los padres de las niñas y a los sentimientos encontrados que provoca la alegría del regreso de una de ellas. De hecho, a medida que iba leyendo reacciones, me parecía que esa parte del libro estaba trabajadísima otorgando un realismo por encima de cualquier convencionalismo habitual a la hora de caracterizar a un personaje.
     Tenemos por otro lado a los investigadores, Agustín y Sara, extraños en un lugar en el que todos se conocen. Con las ventajas y desventajas que esa afirmación tiene: miradas limpias de quien proviene de fuera frente a la suspicacia de quien no tiene interés en que vengan a su pueblo. Investigadores además con carácter propio, con sus miedos y fantasmas rondándoles que verán en el cabo local la posibilidad de un enlace con los habitantes del lugar.
     Y luego están los vecinos, que irán ganando o perdiendo importancia pero que componen un variado elenco de acompañantes que finalizan de dar vida a la novela.

      Más allá de los personajes, está la trama, francamente cuidada hasta el detalle y bien urdida. El autor se preocupa de que no haya momentos estáticos y, si bien en la parte media el libro se ralentiza bastante, lo compensa con un final realmente llamativo que llega como una tromba sorprendiendo al lector y colocando cada cosa en su sitio sin dar tiempo a pestañear antes de que se acabe el libro. Como una tormenta de verano que empieza de golpe y finaliza igualmente.

     Monteperdido es una novela que funciona. Partiendo de un argumento atractivo y con unos personajes centrales sólidos que consiguen despertar filias y fobias en el lector, la novela no sólo es capaz de recuperarse de esa meseta en su zona intermedia, sino que lo hace con un final francamente sorprendente. Una primera novela muy trabajada del guionista de Crematorio que cumple perfectamente su función.

     Y vosotros, ¿qué libro es ese que os atrae a la vista ahora mismo de las mesas libreras?

     Gracias

   

miércoles, 15 de julio de 2015

La mujer de gris. Anna María Villalonga



     "La mujer no tenía ningún atractivo especial. ni guapa ni fea, ni alta ni baja, ni joven ni vieja. Un personaje gris entre la masa gris. Con un pañuelo al cuello.
     La idea se le metió en la cabeza sin previo aviso, pero enseguida le gustó. Se dijo que, al fin y al cabo, se trataba de una actividad inocua. Quizá alguien podría considerar que coqueteaba con el límite de la ley o, como mínimo, con aquello tan repetido hoy en día: la violación de la intimidad. Sin embargo, no le importó."

     Había visto alguna opinión de este libro cuando fue publicado en catalán que me había llamado la atención. Por eso, y porque en mi lugar de residencia es difícil conseguir libros en este idioma, fue una alegría descubrirlo en castellano. No tardé en leerlo, y es por eso que hoy traigo a mi estantería virtual, La mujer de gris.

     El mundo está poblado por personas que nos rodean ajenas a nuestras vidas, gente con la que nos cruzamos cada día, personas grises, ni las miramos. Así es el protagonista de esta historia, un hombre cualquiera con una rutina en la que apenas sale de casa, un día una mujer cualquiera pierde un pañuelo y para él es una señal, la señal de que algo cambia. en ese momento decide seguirla, no se ve acosador, simplemente sigue señales, la sigue a ella; su visa, su rutina, su entorno... todo cambia girando en torno a ese nuevo motor para levantarse cada día. Pero claro, él no se ve como un acosador... el sigue la pista, la referencia cinéfila, la explica, la escribe, apunta.. se agacha, escucha... la sigue.

     Siempre he pensado que la vida diaria puede ser perturbadora. Si los mejores momentos de felicidad pueden ser horas o instantes que atesoramos, también bastan un instante para que las cosas cambien... aunque no nos demos cuenta. La autora juega precisamente con ello al presentar una novela con apenas un puñado de personajes, y todos ellos son personas normales prácticamente indiferenciables de un vecino, amigo o incluso nosotros. Escrita a dos voces, aunque domina el narrador omnisciente que se fija en el protagonista, sabe el momento exacto en el que cambiar para terminar de meternos en su piel. Para terminar de convertir una historia de apariencia normal en algo absolutamente perturbador.
      Definir lo normal es complicado. Para cada uno de nosotros, lo que hacemos es normal, nuestras rutinas lo son y, si alguna se desvía un poco, podemos justificar nuestra propia anormalidad dentro de lo que consideramos normal. Por eso el protagonista de esta historia nos intranquiliza, consiguiendo que sintamos que pervierte ese concepto tan importante para nuestras vidas. Y lo hace sin necesidad de legar a las doscientas páginas, instalándose cómodamente en nuestra conciencia y dejando que juzguemos cada acto, cada motivo.

     La mujer de gris es una historia corta que, pese a contener giros, no busca sorprender al lector a cada página, pero logra que no sintamos fascinados por un protagonista que irá haciendo cambiar nuestra mirada a medida que avanzamos. Un buen descubrimiento, no cabe duda, buscaré más títulos de esta autora.

     Y vosotros, ¿os gustan las historias cotidianas, o sois más de "superproducciones literarias"?

    Gracias
   

martes, 14 de julio de 2015

Wayward Pines. El paraíso. Blake Crouch


     "Se dio la vuelta y se quedó tumbado de espaldas. El sol le daba en la cara y podía oír el murmullo de un río cercano. Sintió una punzada en el nervio óptico y una constante e indolora palpitación en la base del cráneo. El lejano trueno de una migraña se acercaba. Tras colocarse de costado, se incorporó y puso la cabeza entre las rodillas. Sintió la inestabilidad del mundo mucho antes de abrir los ojos, como si el eje de la Tierra se hubiera soltado y ahora él se balanceara de un lado a otro."

     Lo cierto es que conocí este libro porque anunciaban una serie, y yo no veo televisión, pero si que leo novelas de los guionistas o las historias que reflejan. Me pareció un argumento llamativo, y busqué el libro. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Wayward Pines. El paraíso.

     Conocemos al agente federal Ethan Burke cuando se despierta en Wayward Pines. Ha ido allí en busca de dos compañeros desaparecidos en el pueblo. Descubre que ha tenido un accidente, le falta la documentación y que no tiene dinero. Wayward Pines se le desvela como un idílico lugar, el típico pueblo en el que parece que brilla el sol y la gente sonríe a los viandantes, aunque pronto comienza a sospechar que algo no anda bien. Quizás Wayward Pines no sea el paraíso que parece.

     Como comenzaba diciendo, este libro es la novela en la que se basa la nueva serie de M. Night Shyamalan de la FOX, como reclamo es francamente bueno, pero si además pronto comparan la serie con Twin Peaks, los que tenemos una edad ya nos sentimos irremediablemente atraídos. Sin embargo, tengo que decir que pasadas las primeras páginas, el parecido con esta última simplemente se apoya en un par de rasgos laterales.

     Wayward Pines es una novela con la que hay que tener especial cuidado a la hora de dar datos, pertenece  a ese tipo de tramas que, cualquier pista dada al azar, puede conseguir dar al traste con gran parte del atractivo de la historia. Y eso es porque su historia se basa en la originalidad y la información aportada con cuentagotas al lector. A pasitos cortos y siguiendo la pista al protagonista iremos descubriendo los secretos del lugar, con cierta incredulidad, no voy a negar eso, y con la curiosidad de saber si el autor consigue cerrar la trama con sentido.
     La historia, que abre una trilogía ya escrita y que supongo que la editorial continuará publicando, aunque de momento es un punto que desconozco, puede ser leída y no deja cabos sueltos como para necesitar el siguiente volumen, lo cual siempre considero una ventaja. Reúne, además, todos los ingredientes necesarios para hacer disfrutar durante unas horas: suspense, misterios, amor, ficción... así que está claramente orientada al entretenimiento puro y duro. Descripciones medidas, diálogos rápidos y la aparición de la mujer del agente en un segundo hilo, son las señas de este puzzle que tendremos que ir resolviendo poco a poco.
     Si uno se para a pensar en cada detalle, podría sacar una lista de defectos, pero el autor en este caso, y para ello procura mantener un ritmo constante en el que no faltan las sorpresas, centra su empeño en que la lectura se disfrute precisamente sin pausa. De hecho es el único "esfuerzo" que se le pide al lector, dejarse llevar a Wayward Pines, y cada uno tiene que saber si está dispuesto a ello. Por mi parte, confesaré que me lo he pasado bien con la novela.

     Una historia concebida como entretenimiento, para ser un best seller de esos que se disfrutan y olvidan pero que pueden hacer pasar un buen rato si uno no se para en los detalles y se deja llevar por una trama original y un cierto regusto a tiempos pasados en la estética que desprende. Confesaré que me ha dejado con las ganas de acercarme a la serie. Y eso que yo no soy de ver televisión.

     Y vosotros, ¿tenéis historias televisadas en vuestros estantes? (Y cada vez que alguien nombre Canción de Hielo y Fuego: chupito)

     Gracias

     PD: Hoy os dejo el tráiler de la serie, pero con una advertencia.
     Cuidado... cualquier cosa que os desvelen puede hacer que no sea lo mismo.



   

lunes, 13 de julio de 2015

El último paraíso. Antonio Garrido


     "Jack Beilis se adentró por los callejones de Danielsburg con la desesperación de un chacal acorralado. De vez en cuando, la mortecina luz de una farola iluminaba su rostro enjuto macerado por el hambre, en el que destacaban unos ojos azules sin rastro de brillo. Mientras avanzaba, rebuscó en los bolsillos los restos de algún mendrugo, en un gesto vano, por lo repetido. Su estómago protestó. Durante el año que llevaba en Brooklyn, sus ahorros le habían permitido soslayar las colas de la beneficencia, pero la crisis los había ido devorando del mismo modo en que su cuerpo había consumido hasta las últimas onzas de grasa."

     Este año el Premio de Novela Fernando Lara recayó sobre Antonio Garrido. No entraré en el viejo y desgastado dilema de "premios sí, premios no" pero diré que leído el argumento, me llamó la atención desde el primer momento. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, El último paraíso.

     La familia de Jack Beilis había emigrado a los Estados Unidos para conseguir una vida mejor a la que tenían en Rusia. Y así era, Jack llevaba una buena vida, acomodada incluso, hasta que llegó la terrible crisis del 29. Perdió todo lo que tenía y tuvo que regresar a la casa de su padre, un hombre hundido que derrochaba lo poco que tenía en bebida en lugar de pagar el alquiler, hasta que se vio empujado al suicidio. Desahuciado, sin familia ni dinero y perseguido por un crimen, Jack no encuentra otro camino que el de embarcar junto a su viejo amigo Andrew y la novia de este a la Unión Soviética. Un lugar que se vendía como la tierra de la prosperidad, el crecimiento de una gran nación en la que todo el mundo podía disfrutar de empleo y casa propia... y cuya propaganda despertaba alarmas en Jack. Una vez en el lugar de destino, al trío protagonista les recibirá un panorama muy diferente del esperado y una lucha permanente día a día.

     La Gran Depresión es el punto de partida de esta fantástica novela histórica cuya cuidada documentación y ambientación se percibe página tras página. La pobreza y el hambre llevan a nuestros protagonistas a embarcarse en un viaje a la Unión Soviética tras la promesa de una vida mejor y un trabajo. El objetivo del viaje no es otro que un puesto de trabajo en Autozavod, pero pronto descubrirán que no todo es como les habían prometido. Familias hacinadas, miedos, frío y hambre viajarán con ellos para descubrir una tierra en la que las libertades son tan utópicas como las recordaban. Llegados al destino comienza una trama de espionaje y amor en la que la solvencia del autor, que ya había quedado demostrada en El lector de cadáveres, queda patente al mezclar pequeñas tramas que nos harán conocer mejor un momento histórico irrepetible que vivieron miles de personas. Miedo, solidaridad, afán de poder o dinero serán los motores de una historia que tiene mucho corazón en sus letras. Hay un espacio no sólo para el amor, también para el compañerismo y la solidaridad que se crea entre quienes tienen que sobrevivir a las circunstancias. Pasiones, envidias y un sin fin de situaciones en las Jack tendrá que demostrar que es un superviviente por encima de todo, un hombre herido en busca de una vida mejor que persigue una meta.

     Creo que no hace falta decir que el libro me ha parecido una novela estupenda en la que se muestra lo mejor y lo peor del ser humano. Una historia francamente buena que no puedo dejar de recomendaros.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias

miércoles, 8 de julio de 2015

Las dos señoras Grenville. Dominick Dunne



     "La habitación desprendía un asfixiante aroma a rosas marchitas. Los pétalos rosados que habían ido cayendo de aquellas rosas reventonas colocadas en un jarrón chino se diseminaban sobre la pulida superficie del escritorio de bronce dorado. A pesar de ser de día, las lámparas de pantalla rosada estaban encendidas y las cortinas, también del mismo tono, cayendo en pesados pliegues, bien cerradas y dispuestas para la noche, aún permanecían corridas. Alquien debía de haberse estirado a descansar sobre la cama, pero no debía de haber dormido: toda la ropa de cama, rosada, aún estaba inmaculada y no se veía ni una arruga."

     Cuando me enteré de que se editaba este título, me llevé una pequeña alegría. Tenía ganas de leer algo de Dunne. Por eso no lo dudé a la hora de comprarlo, y por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Las dos señoras Grenville.

     Billy Grenville pertenece a una de las fortunas más conocidas de Nueva York. Estamos en los años 40 y el cauto y responsable joven, cae a los pies de la corista Ann Arden desde el momento en que pone sus ojos sobre ella. Pronto deja claro que lo suyo es más que un encaprichamiento y, para desgracia de su madre y hermanas, decide casarse con ella. Ann obsesionada por ocultar sus orígenes, decide convertirse en una depredadora social, sobresalir como meta sin importarle nada más. Traiciones, un matrimonio que hace aguas, una muerte violenta y una aceptación imposible en la familia del marido serán los caminos que le toque recorrer a esta mujer que opta por callar durante sus últimos años.

     La novela está basada en hechos reales, la muerte de William Woodward Jr. por el que fue llamado "el disparo del siglo", fueron noveladas por este cronista de la alta sociedad que utilizaría como narrador a un escritor que se encuentra a la señora Grenville ya anciana e intenta sonsacarla lo que sucedió realmente la noche en que falleciera Billy.
     Nos regala Dunne un retrato magnífico de esa alta sociedad del Upper East Side en la que figurar en las listas adecuadas y destacar "como un Vanderbilt" podían ser la gran meta para muchas familias cuyos matrimonios se acordaban ya en los primeros años. Se aprecia perfectamente como las clases miran por encima del hombro  siguen afianzadas a sus costumbres, mientras poco a poco, un pequeño grupo de "cenicientas" empiezan a acceder a este status social.
     Nos presenta el misterio desde las primeras páginas, Billy muere al recibir un disparo y las miradas se centran en su mujer, que es absuelta por la justicia más que por la sociedad y opta por un hermético silencio. A partir de ahí retrocederemos al comienzo de la historia, para ir conociendo a esta mujer que consiguió salir de las clases bajas y codearse con la alta sociedad neoyorquina.

     La novela consigue que el lector vaya conociendo a esta mujer y las circunstancias que la acompañaron, dejando además la libertad de juzgarla a medida que la vamos viendo cambiar al introducirse en un mundo que la deslumbró desde el primer momento. Tardaremos en saber lo sucedido esa noche, pero incluso tras conocerlo, no decae el interés que sentimos por la vida de Anne, un personaje sólido y fuerte que no siempre actúa correctamente, pero cuyos errores ayudan a dar credibilidad a los hechos que se nos van mostrando. Anne es una mujer fuerte y luchadora que tiene muy claras sus metas, de grandes aciertos a tremendos errores la vemos levantarse y caer para terminar temiéndonos un final que se aproxima certero desde mediada la historia. Y la madre de Billy, su eterna rival en la lucha, no se queda atrás, consiguiendo incluso en algunas batallas, dar reveses incluso al lector. No hay buenos y malos, pero sí víctimas y verdugos que van cambiando de lado porque la naturaleza humana es contradictoria.

     Un libro con el que he disfrutado mucho, no tiene desperdicio.

     Y vosotros, ¿alguna vez os acercáis a libros basados en historias reales.

     Gracias

     PD. Hoy no os dejo un book tráiler, pero sí la imagen del matrimonio que protagonizó la noticia real.


     Las vueltas son mejores si se hacen poco a poco, nos vemos el lunes y ya retomamos el ritmo normal.

martes, 7 de julio de 2015

No está solo. Sandrone Dazieri


     "El mundo es una pared curvada de cemento gris. El mundo tiene sonidos amortiguados y ecos. El mundo es un círculo que de ancho mide dos veces sus brazos extendidos. Lo primero que el muchacho aprendió en este mundo circular fueron sus nuevos nombres. Tiene dos. Hijo es el nombre que prefiere. Tiene derecho al mismo cuando hace las cosas, cuando obedece, cuando sus pensamientos son límpidos y rápidos. En caso contrario su nombre es Bestia. Cuando se llama Bestia, el muchacho tiene hambre y frío. Cuando se llama Bestia, el mundo circular apesta.
     Si Hijo no quiere convertirse en Bestia, tiene que recordar el lugar correcto de las cosas que le han sido encomendadas y cuidar de ellas."

     Cuando llega el verano busco lecturas ligeras para los viajes, y este libro era un firma candidato. Lo que no esperaba es que me durase apenas el viaje por no dejarme levantar la vista de sus hojas. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, No está solo.

     Un niño y su madre desparecen en un parque, mientras todas las miradas se vuelven al padre, la mujer aparece decapitada no muy lejos del lugar en que desaparecieron. Caselli es una policía joven marcada por un "desastre" que está apartada del trabajo de forma temporal, mientras se recupera; sin embargo, esta desaparición provoca una llamada que hace que se ponga al frente de un caso que no quiere, aunque sea de forma no oficial. Con sus métodos y su olfato se dirige a Dante, un hombre que vivió un infierno en un secuestro que duró años y le dejó profundas secuelas físicas y emocionales. Sin embargo, también le otorgó la capacidad de observar a la gente de una forma mucho más meticulosa, convirtiéndolo en una llave determinante en muchas ocasiones. Ambos emprenderán la búsqueda de un niño entrando de cabeza en un caso mucho más complicado de lo que creían.

     En este caso, más allá de la trama en la que veremos una alternancia en tiempos que nos dará pistas sobre lo que sucede, la fuerza está en los personajes. Una novela cuyos personajes son personas marcadas a fuego por la vida, que arrastran esas cicatrices incapaces de liberarse del peso de las circunstancias. Caselli es una mujer fuerte acostumbrada a demostrar lo que vale en un mundo eminentemente masculino que sufre las consecuencias de un suceso del que no se debe de hablar, aplastada tanto por lo sucedido como por el secreto. Dante, agorafóbico, maniático y genial, jamás podrá olvidar los años de cautiverio en los que luchaba por no ser la Bestia. Ambos lograrán un equilibrio en el que las carencias son comprendidas y cubiertas a base de empujones para seguir adelante ante un caso que se va complicando. Dos luchadores que buscarán la respuesta cueste lo que cueste.
     La trama se desarrolla con una velocidad creciente hasta llegar a su parte final en la que el autor no ahorra en giros bien razonados para buscar la sorpresa de un lector convertido en cómplice que se deja llevar sin demasiadas preguntas. Consigue de este modo que la sensación final sea más que satisfactoria y termina una novela que perfectamente se puede leer en un par de días, ya que es difícil despegarse de la necesidad de avanzar un poco más, recoger la siguiente pista: saber. Trama resulta de forma satisfactoria, el autor nos deja un final en el que contenemos la respiración un segundo, nos adaptamos al lugar en el que estamos leyendo y cerramos el libro con una intuición clara: continuará.

     Una novela francamente entretenida, perfecta para los días de verano en los que lo único que buscamos es dejarnos llevar.

     Y vosotros, ¿qué libro no os ha durado nada últimamente?

     Gracias


 
   

lunes, 6 de julio de 2015

Número Cero. Umberto Eco



     "Esta mañana no salía agua del grifo.
     Glu, glu, dos eructillos de recién nacido, y nada más.
     He llamado a la puerta de la vecina: en su casa todo bien. Habrá cerrado usted la llave de paso, me ha dicho. ¿?Yo? ¨Ni siquiera sé dónde está, hace poco que vivo aquí, ya sabe usted, y vuelvo a casa que ya es de noche. Dios mío, ¿y cuándo se va una semana fuera no cierra ni el agua ni el gas? Yo no. Menuda imprudencia, déjeme entrar, que ya le enseño yo."

     Umberto Eco tiene toda mi admiración desde su magnífico El nombre de la rosa. Puede que ningún otro título suyo me haya gustado tanto, pero muchas veces sucede que las comparaciones son las encargadas de recordarnos que empezamos por lo mejor. En cualquier caso sigo disfrutando de sus títulos, y por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Número Cero.

     El protagonista de Número Cero cree que alguien ha entrado en su casa, que alguien puede estar siguiendo su pista y buscando las notas que ha ido tomando. Pero no es un espía, no. Es un hombre sin demasiada fortuna en la vida que ya se ha aposentado en la cincuentena sin haber tenido ninguna posibilidad real de demostrar su valía como escritor. Echa la vista atrás a las últimas semanas, a los motivos que pudiera tener alguien para entrar en su casa, y ahí arranca realmente la trama del libro. Un periódico ficticio con una redacción real y un puñado de periodistas sin demasiada fortuna que serán dirigidos y entrenados sobre la forma adecuada de enfocar una noticia para que funcione.

     Número Cero tiene una trama propia en la que hay un misterio, hay amor,e incluso un muerto. De hecho arranca directamente con un misterio como si se tratara de una novela negra. Umberto Eco nos regala esa trama para lanzarnos un anzuelo en el que es fácil picar: el del juego de la información. Hay un escritor, un libro y varios periodistas que se dedicarán a perfilar las noticias que aparecerían, de existir, en un diario fantasma. Y qué utilidad puede tener un diario fantasma, os estaréis preguntando: bien, alguien dijo hace ya tiempo que la información es poder, y el poder de la información es justo lo que se maneja en una redacción sin necesidad incluso de que esa información aparezca. Así se nos descubre la existencia de este diario con el que luego poder demostrar lo que se haría en caso de permitirse su salida a la venta, o se nos habla también de esos famosos dossiers usados para conseguir tal o cual información a cambio de no desvelar esa otra que no le interesa al protagonista de la noticia. Todo muy turbio, todo muy real. Con una ironía directa, el autor nos enfrenta a frases en las que se explica que el público no tiene una tendencia, o no sabe que la tiene hasta que no la lee en las páginas de un diario. Y tal vez nos ofendamos, porque ya formamos parte de este juego magistral en el que el lector entra y sopesa cada línea leída durante años en las páginas de prensa pensando en la intención con la que fue escrita. Las noticias se vetan si no interesan a quien paga, si hablan de la mafia o enfrentan al propietario con un sector con el que no debería hacerlo. Y se vetan incluso aunque ya hayan sucedido y se trate de un simple recordatorio. Y las que se aceptan sufren un proceso de deconstrucción en el que cada una de sus partes son marcadas para dirigir al público justo al sector que más les interesa; sí, acariciamos con la lengua la palabra manipular...

     Pero el libro es de Umberto Eco, no se trata simplemente de las discusiones en una redacción de un periódico extinto antes de ser publicado. Eco utiliza a uno de los periodistas, Braggadocio, para adentrarse en la historia de Italia. Aparece una de esas conspiraciones que han marcado muchos de los libros del autor y que gira en torno a Mussolini, metiendo a jueces y políticos para mantener al lector entretenido en una historia en la que nadie parece salir limpio de esta novela. Es imposible levantar la vista de esta conspiración cuyos tentáculos parecen extenderse de forma infinita en la boca de un periodista que, como bien dice el protagonista y narrador del libro, parece saber el momento justo en el que parar a tomar aire y dejarnos con la intriga.

     Número Cero es una crítica feroz al mundo en el que nos movemos a diario, el que nos informa, el que nos dice lo que sucede y también a todas las personas que están detrás moviendo los hilos. Un título francamente bueno. Para leer y pensar,

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?
 
     Gracias