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jueves, 28 de julio de 2016

La Casa de la Muerte. Sarah Pinborough


     "Según dicen te sangran los ojos. Parece que se van a salir de la cabeza y luego sangran.
- ¿Quién lo dice?
- La gente. Es lo que he oído.
- Te lo has inventado.
- No es verdad -protesta Will-. ¿Para qué iba a inventarme una cosa así? Lo escuché en alguna parte. Primero te pones como loco y luego te sangran los ojos. Creo que puedes llegar a sangrar por toda la piel."

      Con un título como el que hoy traigo caben dos opciones: o se te va la vista, o sales para la esquina contraria de la librería. Hoy traigo a mi estantería virtual, La Casa de la Muerte.

     Conocemos a Toby, un adolescente cuya vida era normal hasta que un análisis desveló que era portador de una terrible enfermedad. en ese momento es trasladado a una de las llamadas Casas de la Muerte, en la que convivirá junto a otros niños a la espera de que la terrible enfermedad se manifieste. Una casa llena de niños que conocen lo funesto de su destino, gobernada por enfermeras y en la que la muerte planea contaminando las relaciones entre ellos. Las rivalidades, amistades y amores también tienen cabida entre estos jóvenes.

     La Casa de la Muerte se caracteriza por su falta de infromación. Consigue así situarnos en el mismo estado de ceguera que viven sus protagonistas. Sabremos que estamos en un futuro posiblemente cercano, y también que es más que probable que estemos en Gran Bretaña. Más allá de eso, conocemos la existencia de la enfermedad aunque no la forma en que se manifiesta ni el motivo por el que hay que aislar a quien la padece. Lo que sabemos seguro es que de esa casa no sale nadie vivo. Y sus ocupantes lo saben tan bien como nosotros. De hecho ni enfermeras ni profesores mantienen trato personal con ellos. No hay cariño ni posibilidad de apelación: no hay esperanza.
     Este será el ambiente en el que Sarah articule una historia protagonizada por niños y dirigida a un público lector joven. Asistiremos a sus momentos de desesperación y rebeldía, a las alianzas para protegerse unos a otros y cómo intentan evitar lo inevitable. Y también veremos como incluso en el peor de los lugares, hay un espacio para la amistad o el amor mientras van recibiendo a los nuevos que llegan con el mismo temor que ellos y reciben el influjo de nuevos compañeros que, como Clara, resultan ser un rayo de luz en tan sombrío lugar.

     Toby como protagonista absoluto nos mostrará todas las emociones que sufren al ser condenados en vida, arrancados de sus familias y recluidos en esa casa; y también sus pequeños actos de rebeldía que marquen su "yo" individual. Le acompañaremos en sus planes y escapadas en el que es, a todas luces, uno de los peores lugares del mundo porque, como él mismo nos recuerda, "no es un internado". Sin embargo, hay sensaciones que son imposibles de frenar; ni siquiera en la Casa de la Muerte.

     El resultado, como comentaba, es una novela oscura con algún toque gótico, que parece dirigida hacia un público principalmente juvenil y que se lee en un suspiro. sin mucha complicación.

     De vez en cuando, sobre todo en vacaciones, salgo de mi zona de confort y experimento en otros campos literarios. Y vosotros, ¿sois aventureros?

     Gracias.

miércoles, 27 de julio de 2016

Black Rabbit Hall. Eve Chase


     "Me siento segura en el borde del acantilado, más segura que en la casa. A poca distancia del sendero de la costa, un arduo trecho de veinte minutos desde el límite de la finca y bastante alejado de las indiscretas ventanas de Black Rabbit Hall. hay un lugar secreto. Me asomo al precipicio un momento, con el vestido azotándome las piernas por el ciento y un cosquilleo en la planta de los pies, y desciendo con cuidado, agarrándome a la hierba, con el rugido del mar de fondo."

     Desde que Manderley marcara un antes y un después en la literatura y el cine... ¡qué digo! Desde siempre la fascinación por las casas señoriales ha marcado la literatura con un toque de misterio de grandes o pequeñas familias con secretos que esconder en los armarios más profundos. Por eso no es raro que, de tanto en tanto, sigan apareciendo este tipo de historias. Hoy traigo a mi estantería virtual, Black Rabbit Hall.

     Conocemos Black Rabbit Hall de la mano de dos hilos temporales y dos historias. La primera, en los años sesenta, nos lleva a descubrir a la familia Alton, propietaria de este caserón de Cornualles en el que pasaba las vacaciones. Un matrimonio muy unido y sus cuatro hijos que verán como la desgracia sacude sus vidas, íntimamente ligadas a esta casa en la que jamás funcionan bien los relojes.
     El segundo hilo comienza tres décadas después cuando Lorna Smith está buscando el lugar perfecto para su boda. Lorna se ve atraída por este viejo caserón casi en ruinas sin conseguir que nadie entienda qué tipo de hechizo ha provocado en ella.

     Estamos ante una novela familiar con secreto incluido que, pese a articularse en dos historias, no deja duda de que en algún momento habrá un punto de unión entre ambas. La autora se apoya para ello en los clichés típicos de este tipo de libros. Parte de la historia antigua, con la hija mayor como protagonista, para dejarnos correr por las habitaciones y exterior de la casa descubriéndonos una clase alta con menos lustre que nombre, que vive despreocupada antes de cernirse sobre ellos la tragedia familiar. A partir de ahí y uniendo esta historia con la contemporánea, veremos los estragos provocados por el tiempo en las paredes mientras que, al igual que Lorna, intentamos encontrar sentido a la historia que se nos va desgranando. Lo bueno de esta dualidad es que nos permite absorber la desgracia mucho antes que a Lorna, comprendiendo además que la decrepitud del lugar tal vez tenga que ver con ese tipo de marcas que va dejando la vida en las almas igual que lo hace en los cimientos de la casa. Logra que las dos historias mantengan interés sin que una prime sobre otra, pese que tengo la sensación de que la primera tiene más páginas, lo cual es poco común en las novelas con dos hilos: tendemos a sentirnos más interesados por uno que por el otro.

     Eve Chase no busca deslumbrar al lector, pero si consigue que su casa se convierta en un protagonista más de la novela, darle identidad propia con sus goteras y desconchones, su bosquecillo, el acantilado y la playa... y que sintamos que incluso la casa es capaz de rechazar a quien considera intruso. Siguiendo la estela de Daphne du Marier o Kate Morton, y sin desvelaros nada más sobre esta casa, la autora nos deja una historia entretenida para pasar unas cuantas tardes. Sin más pretensiónes, Black Rabbit Hall es un novelón o más exactamente, es casi un folletín.

     Y vosotros, ¿os acercáis alguna vez a estas intrigas y secretos familiares?

     Gracias.

martes, 26 de julio de 2016

La ascendencia. Alexandre Postel


     "La gente metódica como usted siempre necestia un comienzo. "Empecemos por el principio, reconstruya los pasos que le han conducido (y ha dudado, no sé si por delicadeza, antes de concluir la frase) hasta aquí". La cuestión es que, cada vez que pienso en el comienzo, me viene un día diferente a la cabeza: cuando decidí marcharme de casa de mi padre, cuando conocía a Marion, cuando no dije algo que debería haber dicho. Pero ¿qué día es ese? ¿Qué debería haber dicho? Hoy me acuerdo del pasado 30 de abril."

     Conocía a Postel con su novela Un hombre al margen, que le valió el premio Goncourt en 2013. Un estilo propio que muchos dijeron seguía la estela de aquel Extranjero creado por Camus, me hicieron intentar seguir la pista al autor. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual su último libro. Se trata de La ascendencia.

     El protagonista y narrador de la historia, un hombre joven, con un trabajo mediocre y una vida normal, irá relatando lo sucedido durante los cinco días que le cambiaron la vida. Se remontará al momento en el que, trabajando en una tienda de telefonía, recibe la llamada de un médico que le comunica la muerte de un padre al que apenas conocía. Los siguientes cinco días serán determinantes en la historia, y en su vida.

     Cuando nuestro protagonista descubre que su padre ha muerto, se apena. Cómo no hacerlo pese a que su relación se hubiera enfriado. Tampoco tuvieron ningún problema relevante, y la muerte de su madre ya les alejó en su día. Sin más familia, no le queda otra que acudir a la casa de su padre y arreglar todos los papeles necesarios para el sepelio mientras, ya durante el trayecto en tren, empiezan a despertarse recuerdos tiempo atrás olvidados. Uno de ellos, la llave que su padre se colgaba al cuello de un lazo para mantener lejos del sótano a su hijo: "rarezas", "manías", se dice el hijo que lo achaca a la edad avanzada y el hecho de vivir en soledad. Pero somos humanos y, una vez recogidos los efectos de su padre, no puede evitar bajar al sótano para tomar una de esas botellas que su padre guardaba allí y que no quería que su hijo gastara. Y en ese momento empieza una espiral de pesadilla en la que nuestro narrador descubre un secreto aterrador que lo arrastrará entre la indecisión y el estupor, a una semana que se nubla en sus recuerdos tal vez por el alcohol o los ansiolíticos consumidos.
     Postel continúa de este modo con la línea comenzada en su primera novela, y nos deja a un personaje que parece sentir un profundo desapego por el mundo, como si le faltara sangre. Un personaje en el que vemos reflejados muchos de los males de la sociedad actual, casi todos provocados por ese dejarse llevar sin esfuerzo; o simplemente por no esforzarnos. Y lo hace sin desprenderse de un cierto tono irónico que sacará la sonrisa del lector en más de una ocasión.

     No sé si Postel leyó o no a Camus, ni si su extranjero fue tan importante para él como parece desprenderse de su obra. Pero no cabe duda que hay una sombra en este historia marcada por la cobardía. Una novela corta en la que será el lector quien pase por todos los sentimientos que debería sufrir el protagonista sin poder evitarlo. Dejará de importarnos el por qué para convertirnos en observadores privilegiados de esta oscura historia sin darnos apenas cuenta de que tiene momentos de brillante comedia negra.

     Hay libros que nos demuestran que aún queda mucho por contar, mucho por escribir y que no todo está inventado. O tal vez sí, pero quedan maneras diferentes de contarlo. Alexandre Postel es una prueba de ello.

     Mira que me cuesta sonreír con un libro, no digamos ya reír. Por eso mi pregunta de hoy es bastante simple, ¿os reís leyendo?

     Gracias.

lunes, 25 de julio de 2016

Tu amor es infinito. Maria Peura


     "Dibujo un círculo en la arena, entro y me pongo de pie en el centro. Hay una línea que al abuelito no le está permitido cruzar. Ahora vamos a jugar según mis reglas. El abuelito no tiene permiso para entrar en el círculo, en mi círculo. Dentro sólo puedo estar yo.
     Lo que al abuelito le gusta más en el mundo soy yo. Si me porto bien con el abuelito, nunca me abandonará. Me hace buena, la niña del abuelito, y yo prometo obedecerlo siempre. Pero cuando estoy dentro del círculo, el abuelito no tiene permiso para entrar en él."

     A veces nos enfrentamos a lecturas que sabemos duras, difíciles, pero que nos siguen llamando. No tengo claro el motivo, quizás observar las formas en las que los autores tratan esos temas tan imposibles como para romper el corazón de la sociedad que los vive.... por no hablar de las víctimas. Hoy traigo a mi estantería virtual, Tu amor es infinito.

     Conocemos a Saraa, una niña de siete años que ha de ir a vivir con sus abuelos debido a los problemas en el matrimonio de sus padres. Lo que debería de haber sido un refugio para esta niña, se convierte en un infierno al caer en un hogar bajo el duro yugo del abuelo. Será ella misma quien relate sus días allí mezclando una realidad de maltratos terribles, con la fantasía infantil que se interpone entre Saraa y su terrible realidad.

      Este año muchos descubrimos en Instrumental un tema terrible, tratado en un libro magnífico. Y nos sorprendimos. Nos sorprendimos porque en la maldad, como en todo, hay grados. Y el maltrato infantil y los abusos estarían seguramente en la parte más alta de esa escala. Entonces, ¿cómo enfrentar un tema así en un libro? María Peura opta por dar voz a la víctima, la niña de 7 años que ve como su mundo cae y empieza a intuir motivos pero se aferra a su niñez. lo vemos cuando dice que no pregunta lo que sucede con sus padres, cuando se refugia en su juguete, en las flores. Y al mismo tiempo es obligada a crecer por las terribles circunstancias que rodean su vida. Se ve en una casa extraña, con una abuela que no la quiere y no le dará tregua vara en mano si hace falta, y un abuelo que la quiere menos aún y disfraza sus horribles vejaciones de amor infinito. Desnuda entonces a la víctima que sobrevive y es manipulada, descubrimos el horror que vive y con más horror aún como esa vida distorsiona su realidad, quedando a merced de estos dos adultos. Y lo mezcla todo con metáforas de luces y colores, de dibujos pintados y osos amigos. Y añade baños, vecinos que se convierten en refugios, maestras angelicales y ganas de vivir. De este modo el lector asiste impotente a una crueldad revestida de momentos de luz que hacen que se divida entre la necesidad de lanzar el libro con rabia por lo que pone, porque sucede, y la de seguir leyendo la historia con el corazón en un puño esperando un final feliz. Por una vez confieso que ya a mitad del libro me encontré con los nudillos blancos de sujetar la novela con fuerza, casi agarrotada, esperando un punto de paz en el que la autora hubiera tenido a bien terminarlo. Y la búsqueda de ese final es lo que hace que no levantes la vista y acompañes a Saraa.

     Se alterna la voz de la niña con otra en cursiva, un segundo tono de quien descubriremos pronto el dueño que no busca redimir, sino exponer. Una voz mínima en extensión que se extiende en el ambiente de lo siquiente que estamos leyendo, completando la ambientación de esta demoledora historia.

     Una novela en la que la maldad tiene nombre propio y en el que la autora ha decidido colocarla de frente y no evitar momentos incómodos. Construcciones imposibles de una plasticidad tremenda frente al horror de una vida que nadie debería tener pero que, desgraciadamente, tenemos noticias de su existencia casi a diario. Una lectura que parte el alma.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

viernes, 22 de julio de 2016

La vegetariana. Han Kang


     "Antes de que mi mujer se hiciera vegetariana, nunca pensé que fuera una persona especial. Para ser franco, ni siquiera me atrajo cuando la vi por primera vez. Ni muy alta ni muy baja, con una melena que no era ni muy larga ni muy corta, tenía la piel descamada y amarillenta, ojos sin pliegues, pómulos ligeramente prominentes y vestía ropas sin color como si tuviera miedo de verse demasiado personal. Calzada con unos zapatos muy sencillos, se acercó a la mesa en que yo estaba sentado, con un paso que no era ni rápido ni lento ni enérgico ni débil."

     Este año el Man Booker Internacional se lo llevó un libro Coreano publicado en 2007 traducido recientemente. Una historia diferente, salpicada de costumbres que nos resultan ajenas. Así que era inevitable sentirse atraída por la historia que escondía. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, La vegetariana.

     Conocemos a Yeonghye, una mujer joven y anodina que pasa desapercibida incluso a los ojos de su marido y familia. Tampoco su marido es un hombre que tenga algo especial, así que llevan una vida sosegada. Un día Yeonghye decide hacerse vegetariana, deshaciéndose de toda la carne que hay en casa y provocando una reacción de incomprensión en toda la familia hacia su decisión. Su obsesión por mantenerse lejos de la carne y el insomnio que le provocan unas pesadillas serán ahora su rasgo más característico.

     La vegetariana es una novela escrita en tres partes que cuenta una historia de subversión utilizando el vegetarianismo para ello. En Corea del Sur, casi toda la dieta gira en torno a la carne y los productos animales, así que es más complicado esquivarla en la dieta de lo que nos puede resultar a nosotros. Además, y aunque ahora no se nos antoja extraño ya que vemos las hamburguesas de tofu en los supermercados y le ponemos brotes de soja a la pasta, hay que tener en cuenta que esto no es tan sencillo en todos los países, ni lo era tampoco en 2007. Por eso y porque el papel de la mujer es diferente en otras culturas, la protagonista de esta historia recibe un rechazo y una extrañeza que se nos pueden antojar exagerados.
     Es además muy representativo, que la persona que protagoniza el libro, sea la única que no tiene voz en él. En la primera parte, La vegetariana, será el marido quien nos relate el comienzo de esta obsesión. Un hombre que no muestra afecto ni pena, apenas un poco de sorpresa con el cambio. La mancha mongólica, segunda parte del libro, será contada por el cuñado de la protagonista. Un artista que parece ser el único que ha encontrado la diferencia entre Yeonghye y el resto de las mujeres: una mancha en su piel. Y la tercera parte, Los árboles en llamas, será relatada por la hermana de la protagonista, que nos acompañará en los momentos finales y desenlace de la novela.
Pero más allá de las partes en que se divide la novela, nos encontramos con una historia lineal. La de una mujer que se rebela contra el mundo con un acto aparentemente pacífico que tiene más de fractura que de hábito alimenticio. Pesadillas que muestran la crueldad y una resistencia pasiva que recibe como respuesta la incomprensión y la violencia. La resistencia a comer carne, el choque contra lo que representa incluidas las costumbres, convierten la historia casi en una novela de terror en la que la espiral que comienza con un sueño, se va cerrando cada vez más rápido provocando la caída de Yeonghye por lo que parece ya un sumidero, tememos que sus propias obsesiones acaben por devorarla. Y al lector con ella.

     Un estilo muy plástico, en el que la vida a la que uno puede abrirse se muestra con flores pintadas en cuerpos desnudos, acompaña a la novela. Frases cargadas de simbolismo de personas desnudas para sofocar el calor interior, que se visten despojados de pudor y sexualidad cuando se encuentran compañados, nos hablarán de deseos, provocarán que el lector se fije también en la forma en que Han Kang escribe una novela que, pese a su escasa longitud, dará mucho que hablar. Echad un vistazo a La vegetariana. Es un libro muy diferente y, a su manera, hermoso.

     siempre digo que los premios de otros países son un escaparate para conocer historias que de otro modo nos pasarían desapercibidas. Y vosotros, ¿alguna vez os fijáis en estos premios o sois de los que ya tenéis suficientes con los otorgados en vuestro país?

     Gracias.

miércoles, 20 de julio de 2016

Departamento de especulaciones. Jenny Offill


     "Decías que los antílopes tienen una visión diez veces más potente que la nuestra. Fue al comienzo, o casi. Eso significa que en una noche clara pueden ver los anillos de Saturno."

     Hay libros que entran con fuerza, amparados por la crítica especializada, incluso alabados. Muchas veces son esos mismos libros que luego los lectores dejan pasar de largo sin grandes elogios. Y eso hace que tenga curiosidad. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual uno de esos libros. Se trata de Departamento de especulaciones.

     Bajo este título conocemos a una mujer casada que hilvana sus pensamientos a través de esos curiosos saltos que realizan los recuerdos en el interior de nuestra cabeza, asaltándonos a traición. Nos hablará de este modo del amor en su vida a partir de un punto de destrucción de esa pareja. Llegaremos a cómo se conocieron y casaron, a su familia y a lo sucedido para que ambos se encontraran en una barca a la deriva, sin saber muy bien hacia dónde tenían que remar. Y también esos procesos extraños que suceden día a día en nuestro interior y que los agrupamos bajo la palabra "sentimientos".

     Departamento de especulaciones es una novela fragmentaria. No hay un hilo recto que nos conduzca de forma armoniosa a través de una vida familiar. Tampoco es una historia parecida a lo que nos enseñaba James Salter hace ya tiempo cuando hablaba de matrimonios entrados en años. Es más, ni siquiera diría que es una novela romántica. Se trata en realidad de la recopilación de pensamientos de quien reflexiona en silencio sobre algo que ha durado en su vida mientras decide qué hacer, o tal vez una vez que ha decidido antes de poder saber si se equivocó o no. Es una amalgama de recuerdos, sensaciones e incluso citas, que se suceden a ritmo constante y sin perder velocidad  proporcionando una suerte de álbum de imágenes que van desde una conversación a una noche de hotel pasando por un bebé que se atraganta.
Y también hay chinches. Unas chinches que pican salpicándolo todo y que se tratan de ocultar a los demás mientras se libra una agotadora batalla a puerta cerrada para librarse de ellas. Y el lector entonces se pregunta si existieron o si simbolizan acaso la rutina, que va mordiendo los días, irritando la piel, agrietando la relación que se torna a ratos molesta pero no se dice.

     Segunda novela de Offill, década y media después de la primera, no cabe duda que tiene mucho de experimental y también de golpes de efecto modernos que, a grandes ratos, identificamos con esas publicaciones privadas que nos tropezamos en las redes sociales, destilando de este modo un estilo moderno. Quizás por eso se me antojó fría. Y es que, a veces, sucede que el autor nos propone un juego, tal vez divertido, en el que se involucra perfectamente como sucede en este caso. Propone una forma de narrar diferente, a la que nos acostumbramos y por la que avanzamos con paso seguro. Y sucede también que, en esos casos, es fácil perder el contacto con los sentimientos de los personajes. O eso es lo que me ha sucedido a mi con este novela. Me duró un par de tardes y anoté bastantes de sus reflexiones, sí. Pero me acompañó un desapego creciente por su protagonista, como si estuviera asistiendo a una representación teatral en la que supiera que son actores y no personas quienes desnudan su privacidad de párrafo en párrafo. Y por eso mi interés se centrase en si lo hacían bien o mal, en el vestuario o los decorados más allá que en la propia historia. Me dejó por lo tanto un sentimiento agridulce alojado en el paladar, como de libro no aprovechado o tal vez de digestión a medias de una historia, como sucede cuando te cuentan algo y lo escuchas distraído.

     El resultado es una novela diferente en formas que me ha gustado descubrir, pero que no podría recomendar sin hacer referencia a su estilo. Un estilo que me parece mucho más relevante que la historia que cuenta.

     Y vosotros, ¿recordáis alguna novela cuyo estilo a la hora de narrar la historia os sorprendiera por ser diferente a lo habitual?

     Gracias.

martes, 19 de julio de 2016

El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares. Ransom Riggs


     "Acababa de aceptar que mi vida sería de lo más normal cuando empezaron a suceder cosas extraordinarias. La primera me llegó en forma de una conmoción terrible y, como cualquier cosa que te cambia para siempre, me partió la vida en dos: Antes y Después. Como muchas de las cosas extraordinarias que iban a suceder, involucró a mi abuelo, Abraham Portman."

     A todos nos pasa que compramos libros que se quedan reposando meses hasta que algo nos los recuerda y, como si fuera un nuevo descubrimiento otra vez, vamos a ellos con las mismas ganas que ante una novedad. El tráiler de la nueva película de Tim Burton estoy segura de que provocará justo eso en muchos lectores, así que es un buen momento para acercarnos a la literatura juvenil con este libro. Hoy traigo a mi estantería virtual, El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares.

     En este primer libro de la saga conocemos a Jacob. Un joven que ha crecido escuchando las historias de su abuelo sobre un lugar con niños diferentes, una suerte de orfanato en la que sus resientes poseían capacidades insospechadas algunas de ellas plasmadas en viejas fotografías. Sin embargo Jacob crece y con él sus dudas sobre la veracidad de las narraciones de su abuelo, apoyadas en unas fotos que ahora considera claramente trucadas, por lo que decide pedirle que deje de contarle historias. Cuando el abuelo de Jacob muere, este parece vislumbrar algún tipo de ser al que responsabiliza de algún modo del fallecimiento y queda marcado por esas dudas que irán formando su carácter hasta que, al final, decide ir con su padre a Gales, en busca de la infancia de su abuelo. Lo que no espera en ningún caso, es descubrir que las historias de su abuelo sobre ese extraño caserón, puedan ser ciertas. Ni espera tampoco el giro que dará su vida a partir de ese viaje.

     Cuenta el autor que un día, deambulando por un mercadillo, encontró un montón de fotografías de niños, con aspecto de ser antiguas y posiblemente trucadas. Imágenes de niños invisibles o forzudos que captaron su atención y que se dedicó a coleccionar, fascinado.A falta de encontrar el origen de esas imágenes o la explicación de su existencia, optó entonces por imaginar y escribir su historia, naciendo así el libro que hoy tenemos entre manos. Sería, entonces, la respuesta improbable a una colección de imágenes imposibles, descubiertas al azar. Con este germen, no cabe duda de que brotará una historia, cuanto menos, tan peculiar como la inmensa mayoría de sus protagonistas. Y algo tendrá esa historia cuando el libro se posicionó en la lista del NYT de los más vendidos durante sesenta semanas.

     El hogar de Miss Peregrine... abre una saga juvenil de esas que muchos buscan en este periodo estival para evitar que los lectores jóvenes se alejen de los libros. Sin embargo, su originalidad hace que también sea un libro adecuado para los que dejamos esas edades hace ya unos cuantos años. Con una trama de misterio apoyada en unos personajes fantásticos, nos adentramos en un primer capítulo que será mucho más oscuro de lo que luego resulte la lectura, pero que se justifica en su capacidad de intrigar al lector lo suficiente como para necesitar seguir leyendo.
     El autor utiliza en trasfondo de la Segunda Guerra Mundial para contar una historia de aventuras y lealtades que se mezcla con el crecimiento de su protagonista que se verá empujado no sólo a descubrir secretos familiares, sino también a tomar sus propias decisiones y madurar: a crecer aceptando que tal vez el mundo no es exactamente como él creía. La isla de Gales será el entorno elegido para una novela de aventuras teñida de negro en la que el peligro se muestra desde las primeras páginas. Jacob tendrá que ayudar a proteger el secreto de esos niños, y también su existencia, abriéndose para ello, a un mundo de fantasía no exento de momentos llenos de ternura o de humor.

     Una novela llena de imaginación que proporciona una historia diferente a las habituales, en la que la intriga y la acción son constantes para permitir al lector volar hasta esa isla de Gales poblada de personajes imposibles a los que uno no puede evitar tomar cariño. Nos deja, por tanto, un libro ligero que se lee en un par de sentadas, capaz de hacer que un adulto se sienta un poco más niño y de que un niño se deje convencer para pasar unas cuantas horas en un mundo paralelo.

     Comenzaba hablando de las fotografías encontradas por el autor en un rastrillo, y del origen de esta historia. Terminaré con esas mismas imágenes, ya que fueron incorporadas a la historia y nos las podremos encontrar de forma salteada a medida que vayan apareciendo citadas. Un detalle que se convierte en una delicia, ya que nos permite comprender la curiosidad que despertaron en su día al autor.

     Y vosotros, ¿alguna vez os acercáis a la literatura juvenil?

     Gracias.

     PD: Os dejo el tráiler de la película:


lunes, 18 de julio de 2016

Estrómboli. Jon Bilbao


    "Llevábamos dos semanas en Reno cuando sorprendí al motorista con la nariz metida en las bragas de mi novia.
     D había recibido una beca para terminar su tesis doctoral en la Universidad de Nevada. Casi al mismo tiempo, la revista de montajes e instalaciones mecánicas donde yo escribía quebró. Era la primera vez que me veía sin trabajo. D me propuso acompañarla."

     Jon Bilbao es uno de esos autores que poco a poco se hace un nombre entre los lectores. Reconocido antes por la crítica que por quienes frecuentan las librerías, va logrando que su nombre suene pasando de boca en boca entre los aficionados a la lectura, que no son siempre aficionados a leer a los entendidos del tema. Una vez descubiertas sus letras, es difícil despegarse la necesidad de querer más. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Estrómboli.

     Estrómboli es un libro compuesto por ocho relatos de extensión media, cuyo título da nombre, además, al último de ellos. Dicho lo cual, y si me lo permitís, cambiaré la palabra relato por la de cuento, para poder decir que Jon Bilbao es uno de los mejores cuentistas del panorama literario actual, sin necesidad ni ganas de añadir la palabra "español" a mi afirmación, ya que esta no entiende de fronteras si no de calidad en sus obras.
   
     Llegado este punto, podría empezar explicando que el fragmento corresponde a Crónica distanciada de mi último verano, el primero de los cuentos, con un protagonista empujado a un punto que deriva en violencia. O hablar de El peso de tu hijo en oro, en el que el pasado demuestra su eterno peso. Explicar que hay otro con un título tan significativo como Siempre hay algo peor; hablar de las arañas y de esa descripción tan magníficamente realista que provocará en el lector un estremecimiento, o cómo el narrador se desviste de su supuesta imparcialidad en otro para describirnos a los personajes secundarios de tal forma que la descripción no dada de su protagonista se vea reforzada.
     Los libros de cuentos tienen la peculiaridad de permitir interrumpir su lectura a las pocas páginas sin el temor a perder el hilo, y quizás por eso suelo elegirlos durante el periodo vacacional. Sin embargo, cuando uno se tropieza con un libro como Estrómboli, descubre que su autor es capaz de manipular el tiempo del lector mediante los finales. No sempre correctos, no siempre esperados, pero jamás equivocados. Finales que provocan que la duración del relato sea superior en nuestra cabeza que sobre el papel, como si de este modo terminásemos de encajar la historia leída. Y lo hace fingiendo una facilidad en sus letras que sólo es fácil ante la lectura superficial, tiñendo incluso alguno de sus cuentos con un cierto sentido del humor que el lector se toma como un chiste personal de esos que van con cierta dosis de maldad, como sucede en el citado caso de la araña.

       Jon Bilbao nos deja un libro medido, con las palabras tan contadas como los personajes que protagonizan sus historias. Y nos permite desear que se desarrollen de otra manera, pedir más páginas en la mayoría de los casos, sin deslucir con ellos su obra. Si acaso justo lo contrario. Y nos hace pensar sobre límites y también sobre reacciones que se tienen cuando la situació empuja. Pensar un poco sobre el control que tenemos o no. Tal vez por eso, entre otros motivos, este libro lleve como título el nombre de un volcán.
En todo caso, y como ya he dicho en alguna ocasión en este blog: hay que leer a Jon Bilbao.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.