jueves, 17 de enero de 2019

Daniel Stein intérprete. Liudmila Ulítskaia


     "Siempre estoy helada. Incluso en verano, en la playa, bajo un sol abrasador, no me abandona esta sensación de frío en la espina dorsal. Debe de ser porque nací en invierno, en el bosque, y pasé los primeros meses de mi vida en una manga descosida de la pelliza de mi madre. A decir verdad, no se esperaba que yo sobrevivierta. Por eso, si hay alguien para quien la vida es un regalo, ésa soy yo. Aunque no sé si es un regalo que necesitara".

     Si a mi alguien me dice que un libro es la novela rusa de nuestro tiempo, es casi seguro que lo voy a leer. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Daniel Stein, intérprete.

     Conocemos a Daniel Stein, un judío polaco que consigue salvarse del Holocausto haciéndose pasar por un intérprete alemán. No solo eso, además ayuda en la organización de una huida de judíos del gueto de Emsk. Otros se quedaron y murieron, quizás por eso Daniel ve moverse su fe y eso le lleva a convertirse al catolicismo. Daniel entra en la orden de los Carmelitas Descalzos y se traslada a Israel. Una vez más no está en la situación más fácil del mundo.

     Daniel Stein existió. No solo eso, además la autora tuvo el privilegio de conocerlo personalmente. Y si digo privilegio es porque he leído este libro y comprendo la necesidad que tuvo de escribir sobre este hombre. De hecho, la propia autora lo dice a lo largo de la historia. Y es que no estamos ante un libro normal, una novela normal. Daniel Stein, intérprete es un libro polifónico en el que son muchos los personajes que tienen voz para narrar su historia. Aquí hay cartas, notas, grabaciones... y todo ello consigue dar una voz común: la del testimonio de una época no tan lejana y que a marcado la vida de millones de personas. Un fragmento de la historia que se centra en la persona de Stein y en la fe y las crencias. Cómo iba a creer Stein en un Dios que permitiera lo que sucedió aquella noche en Emsk y cómo no reflexionar sobre ello.

     Ulitskaia nos pone a Stein como un modelo desde las primeras páginas a las últimas, un hombre no solo bueno, también interesante que no duda en poner la fe, la creencia y a la persona por encima de la doctrina. Sin embargo, esas reflexiones relacionadas con las creencias pueden ser un freno para muchos lectores. Más allá de la información que dan, uno siente ganas de conocer más de la vida de Stein y esa necesidad se ve frenada en su satisfacción debido a dichas reflexiones. Quizás por eso uno siente la sensación de estar ante uno de esos libros cuya sinopsis es hasta cierto punto engañosa. Yo creí que iba a estar ante una novela, un testimonio, tal vez y debido a la cubierta ante algo coral del tipo Paradero desconocido, y el resultado es algo muy diferente, lo que puede llevar a una decepción del lector que llega con una idea preconcebida. Es un libro pausado y reflexivo no una novela vital por mucho que siga la vida de un hombre.

     La compleja construcción de un libro como este muchas veces se refleja en una lectura caótica, sin embargo, esta vez la autora ha conseguido dar la unidad suficiente como para que el lector salga satisfecho en ese sentido. Pero, como no todo puede ser perfecto, hay una cierta homogeneidad en los tonos que termina por chocar. Voces que uno espera se diferencien ya sea por su origen, momento, edad o geografía que parecen diluirse hasta formar una suerte de voz generalizada como si de un narrador general existiera para, en lugar de transcribir esa supuesta literalidad de cartas y grabaciones, nos estuviera haciendo un collage de todo con sus propias palabras. Y tal vez por ello he salido de la historia con una sensación agridulce. De hecho, si tengo que ser sincera, y pese a lo interesante de la vida de Stein, me ha costado despegarme de la sensación de estar ante un proyecto demasiado ambicioso como para poder llevarlo a cabo con éxito o que, al menos en este caso, le ha faltado un último empujón. Pese a ello, y con todo, me ha gustado.

     Daniel Stein, intérprete es un libro diferente que nos acerca a una vida interesante pero al que le falta, al menos en mi caso, un último empujón para brillar.

     Tras esta lectura no he podido evitar buscar información sobre la persona que la protagoniza. Y vosotros, ¿hay libros que despieran vuestro interés sobre personas o momentos y os hacen investigar?

     Gracias.

martes, 15 de enero de 2019

El abrazo del monstuo. Félix J. Palma


     "Porque nada sucede solo, en el mismo momento en que su hija era secuestrada, Diego apuraba su tercera copa de vino de la noche. Antes de tomar otra, se recordó a sí mismo que había prometido no beber demasiado. En él, el alcohol tenía más efectos que la simple borrachera".

     Al igual que muchos descubrí a Félix J. Palma gracias a su libro El mapa del tiempo y desde entonces soy fiel lectora de cada novela que sale al mercado. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, El abrazo del monstruo.

     Conocemos a Diego, un escritor que alcanzó la fama con la novela policíaca Sangre y ámbar, en la que aparecía un villano al que llamaba el Monstruo. Miles de personas leyeron esa novela, pero Diego no ha vuelto a escribir nada que estuviera a la altura y todo el mundo, incluido su editor, le reclaman la vuelta del Monstruo. Han pasado años desde que Sangre y ámbar viera la luz, y Diego vive su vida junto a su mujer Laura y la hija de ambos, pero ahora el Monstruo que creó parece haber cobrado vida y, al igual que en la novela de ficción que escribiera, ha secuestrado a su hija y le reclama que pase unas pruebas macabras si quiere volver a verla.

     Unas setecientas treinta páginas. Esa es la extensión de la última novela de Félix J. Palma. Y comienzo diciendo esto porque entiendo que para muchos el tamaño si importa y cuando ven un libro extenso se sienten intimidados por el peso, la manejabilidad o el riesgo a estar ante una obra necesitada de una buena poda.
     Dos  días. Ese es el tiempo que me duró el libro. Comencé a leerlo una tarde que tenía libre y cuando lo dejé posado sobre la mesa, me fijé en que parecía haber avanzado mucho; superaba la página 500, tal y como pude comprobar con sorpresa al mirar el número a pie de página. Eso significaba que se me había pasado el tiempo volando y que la lectura no se me había antojado pesada. Buena señal, qué duda cabe. Al día siguiente, en cuanto tuve tiempo libre, lo terminé. Y siempre que me pasa algo así pienso si no es injusto para el autor que pasa horas y meses creando un mundo, con todo el trabajo que supone, para que el lector de cuenta de todo ese esfuerzo en un par de días. O tal vez sea esa precisamente la meta buscada por los novelistas. Lo cierto es que no lo se, pero vayamos con el libro.

     Si la metaliteratura está de moda, Félix J. Palma le da una vuelta de tuerca al concepto, con parto incluido, en su nueva novela para sacar de las páginas de la ficción escrita por su protagonista al malo de la historia. Y es que, si algo caracteriza el nuevo libro de Palma, es la capacidad que demuestra para dar esa vuelta de tuerca a casi todo. Ha sabido coger una gran parte de los ingredientes de moda y combinarlos en esta historia en la que además se permite el lujo de desvelar el gran secreto con más de un centenar de páginas de antelación al punto final demostrando que, más allá de descubrir quién es el malo, suele quedar mucho por decir. La novela alterna el aterrador presente vivido por Laura y Diego, padres de la niña secuestrada, con partes del libro que diera el éxito al protagonista que irán leyendo los distintos personajes que pueblan la historia. Eso provoca que comprendamos el miedo casi cerval del protagonista a que el Monstruo realmente haya trascendido de la ficción a la realidad llevando a cabo su macabro plan, ya que las similitudes son más que palpables. Palma busca la asfixia basada en la cuenta atrás y para ello propone un juego de tres pruebas a su protagonista en las que, si no cogen antes al Monstruo, deberá de demostrar de forma pública (al más puro estilo Black Mirror), que está dispuesto a hacer cualquier cosa con tal de que su hija Ariadna siga con vida. Estos retos solo serán interrumpidos si se captura al secuestrador y mientras la policía comienza una carrera por encontrar al Monstruo y liberar a la niña, el lector no puede evitar preguntarse hasta dónde sería capaz de llegar en el caso de estar en el lugar de Diego. El propio protagonista se plantea si será capaz de cumplir con lo que se le propone y, si lo hace, qué atrocidad podría plantearle la siguiente prueba, dónde estará su límite. De este modo Palma consigue un juego de tensiones a las que el lector no puede permanecer indiferente, consiguiendo eso tan buscado que es enganchar a la lectura de su novela sin necesidad de usar trampas ni artificios.

     No puedo además dejar de señalar el placer que es leer siempre a Félix J. Palma, capaz de crear una imagen nítida en la mente del lector con apenas un puñado de palabras o de ir generando otra imagen, como el poder de una mirada, a través de una lenta cadencia de repeticiones más que agradables a la lectura. En cuanto a los personajes, parece haber optado por dar una dimensión completa al protagonista y dejar al resto, incluida Laura, en ese estado de conocidos pero no amigos que permite moverse a todos ellos entre actos loables o censurables como a casi cualquier persona que podamos toparnos en nuestra vida. Y es que, si algo me gusta de esta novela, es que Palma juzga a todos y cada uno de los personajes, incluido al protagonista a quien no salva de cometer errores. Eso los humaniza hasta tal punto, que me voy a permitir confesar que no me apenó en absoluto que pusieran un ojo a la virulé Diego, incluso me sonreí pensando que tal vez así espabilara.

     El abrazo del monstruo es un juego constante con el lector, una búsqueda del Montruo y un temor a encontrarlo tal vez más cerca de lo que nos gustaría, quizás en nuestros límites. Es un paseo gótico a ratos y angustioso a otros en una carrera contrarreloj que hará que a más de un lector se le pasen las horas volando. Creedme, se de lo que hablo.

     Y a vosotros, ¿os importa el grosor de un libro a la hora de comprarlo?

     Gracias.

lunes, 14 de enero de 2019

¿Sabes quién es? Karin Slaughter


     "Durante años, incluso cuando le quería, una parte de ella también le odiaba de esa manera pueril con que se odia aquello que no se puede controlar. Era terco, idiota y guapo, y de eso se servía para escurrir el bulto cada vez que cometía un error, y eran muchos los que cometía: siempre los mismos, uno tras otro, porque ¿para qué cometer errores nuevos si de los viejos siempre sacaba partido?"

     Ya he comentado alguna vez que no suelo ver la televisión. No por nada, simplemente me gusta el silencio y por ello prefiero la lectura a la televisión, sin embargo eso no significa que no busque muchas veces en un libro lo que otros en la llamada "caja tonta": simple entretenimiento. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, ¿Sabes quién es?

     Andrea Cooper, Andy, es una joven de 31 años que sabe todo sobre sus padres divorciados. Particularmente sobre Laura, su madre; una mujer que perdió un pecho por un cáncer pero que se ha sobrepuesto ala enfermedad y continúa su trabajo ayudando a personajes con problemas de habla. Sin embargo, un día sufren un asalto y la reacción de su madre para protegerla a ella sobrepasa con mucho lo que haría una madre cualquiera: incluso la policía se da cuenta de que parece una mujer entrenada para matar.

     Es curioso como todos pensamos que conocemos perfectamente a nuestras madres pero, casi con seguridad, nuestros mayores conocimientos son tras su maternidad o matrimonio. Poco sabemos de lo que fueron antes, de sus sueños e ilusiones o de las aventuras que corrieron. Andy se da cuenta de ello al ver a su madre salvarle la vida matando para ello a un hombre que había comenzado una matanza en el restaurante en el que se encontraban. De hecho, justo en ese instante su madre comienza a actuar como si fuera otra persona y Andy empieza a buscar indicios en la madre que ella conoce de la mujer que tiene delante y que le exige que huya. Una mujer que tiene todo dispuesto para que pueda huir pero que nunca le había hablado de ello. De repente hay hombres que parecen seguirla, asaltantes y una necesidad tremenda no solo de sobrevivir, sino también de saber. Así es como Andy comienza su viaje mientras Slaughter desarrolla una historia en la que se abre un segundo hilo temporal situado en el pasado. En este segundo hilo conocemos a los integrantes de un pequeño pero sanguinario comando que parecen querer luchar para cambiar el mundo, aunque su carismático líder pronto da muestras de esconder algo. Allí conocemos a cada uno de sus miembros y descubrimos que en este tipo de grupos hay manipuladores y manipulados, y las relaciones de dependencia que se llegan a crear para poder utilizar a los demás en propio beneficio.
     Es fácil pensar que entre ambos hilos, aparentemente inconexos, hay una relación. Y mientras ambas historias avanzan el lector se pregunta y hace cábalas sobre la posible relación entre ellas. No tardamos además en descubrirlos ya que la autora decide dar las pistas suficientes para que cualquier lector se adelante al "anuncio oficial" consiguiendo así esa sensación de bienestar de quien se siente un buen detective mientras el peso de ambos hilos pasa a ser la supervivencia o no de los distintos protagonistas. el futuro que depara a cada uno se sitúa en el punto de mira y eso permite a la autora liberar a la historia del resto de hilos, cerrando flecos que pudieran lastrar un libro de por si bastante ágil en el que, si bien las relaciones son importantes, es cierto que no se entretiene demasiado en dar juicios dejando esa parte al lector. Un lector que acaba con la sensación de esta ante un elenco de grises en el que, si bien hay malos definidos, buscar a los buenos sin mácula se vuelve un poco más complicado.

     La novela tiene momentos de violencia que son encarados de una forma frontal con descripciones precisas que no llegan a ofender al lector de estómago sensible, pero si a impactar en la retina en algunos momentos. Eso unido a una acción constante, convierten el libro en una buena opción para sentarse a leer unas horas alejándose del mundo. Además, aunque las novelas que tienen dos hilos siempre corren el peligro de que el lector se decante por uno y lea el otro en diagonal, en este caso la curiosidad por llegar al punto de unión es tal, que hace imposible que dejemos de lado ninguno de los dos y, una vez que las unimos, es incluso más interesante conocer ambas partes de la novela.

     ¿Sabes quién es? ha resultado una novela muy entretenida que, si bien no quedará grabada a fuego en mi memoria, si  que me ha hecho disfrutar de unas cuantas tardes de pura diversión.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

viernes, 11 de enero de 2019

Arrancad las semillas, fusilad a los niños. Kenzaburo Oé


     "Dos de los nuestros habían huido durante la noche, y por eso os pusimos en camino antes de que amaneciera, como era habitual. Para matar el rato, tendimos al débil sol de la mañana nuestros bastos capotes verdes, todavía húmedos a causa del diluvio caído la noche anterior, y contemplamos las turbias aguas del río, que entreveíamos más allá de unas higueras que se alzaban al otro lado del camino, del que nos separaba un seto bajo".

     Me faltan pocos libros por leer de este escritor, así que voy poco a poco. Hoy traigo a mi estantería virtual, Arrancad las semillas, fusilad a los niños.

      Durante la Segunda Guerra Mundial un grupo de adolescentes son evacuados de su reformatorio y comienzan su camino a un pueblo lejano situado entre montañas. en el pueblo, y ante el rumor de una epidemia, los niños son abandonados en el pueblo bajo amenaza. Ahora les toca intentas sobrevivir.

     A través de este grupo de jóvenes conflictivos a los que el autor ni siquiera concede un hombre, veremos cómo sobreviven, sus reacciones, penurias y organización como si se tratase de una microsociedad surgida de la más absoluta necesidad. Es decir, que frente a El señor de las moscas, obra con la que se ha comparado hasta la saciedad, que defendía el cáos y la competencia más dura y cruel en un estado de guerra casi permanente, Oé nos habla de una convivencia casi idílica una vez que se han suprimido el orden social y las jerarquías externas habituales. Es por eso que los habitantes del pueblo al regresar descubren que los niños siguen vivos y no solo eso, sino que se han organizado bastante bien. Unos habitantes que, comandados por el cruel alcalde, representan la fuerza y el poder en la versión más cruel y tirana. Un poder que es capaz de sobornar o amenazar, de hacer cualquier cosa con tal de conseguir que se restablezca "su" orden social basado en el miedo y el poder. Una sociedad en la que estos niños no son más que despojos de la sociedad que han de ser sometidos cuando no aplastados, y ese es justo el lugar que se les otorga, escuchándose tan solo a uno de ellos defenderse. Nuestro protagonista.

     Para narrar todo esto y unas cuantas cosas más Oé no necesita muchas páginas, al igual que tampoco necesita decirnos el nombre de los personajes. Y quizás por eso es por lo que la narración resulta tan impactante. La historia es dura, sí, el autor no busca suavizarla en ningún momento. Las cosas suceden y se plasman tal cual son, sin florituras o adornos que suavicen el golpe al lector. Lo que busca es la mirada limpia del protagonista para relatarnos lo que sucede y evita la explicaciones o reflexiones permanentes que son tan habituales en este tipo de novelas, en las que da la sensación a veces de que el autor teme que el lector no sea capaz de juzgar por si mismo los hechos. Oé consigue que el lector se sumerja en la historia, de hecho casi puede sentirse en esa aldea cuando los vecinos regresan al pueblo y la tensión del lector en ese momento es incluso superior a la de los niños que son plasmados con una mirada limpia en esta historia.

     Arrancad las semillas, fusilad a los niños, es una historia dura y triste que hace reflexionar al lector. Puede que tenga un final un tanto precipitado, pero terminada la lectura también nos damos cuenta de que ese era el final inevitable para una historia cuyo trasfondo supera con creces a las palabras en ella escritas.

     Antes comentaba que cuando un escritor me gusta voy leyendo toda su obra, pero poco a poco para que no se me termine. Y vosotros, ¿también os apena cuando no quedan más libros de los escritores que os gustan, o pasáis al siguiente sin mirar atrás?

     Gracias.

miércoles, 9 de enero de 2019

La mujer que no existió. Kate Moretti


     "Últimamente he soñado mucho con mi madre. No con Evelyn, la única madre que he conocido, la mujer que me crió y me dio amor y me enseñó a nadar en las frías aguas del lago Chabot, a hacer un meloso pastel de pacanas, a pescar con mosca. He pensado mucho en Evelyn durante los cinco años que han pasado desde que murió. Diría que he pensado en ella cada día.
     Pero en los últimos tiempos no dejo de soñar con la madre que nunca llegué a conocer".

     Ya estamos en enero de 2019, así que comienza mi búsqueda del thriller del año. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, La mujer que no existío.

     Conocemos a Zoe, una mujer joven y hermosa que se ha casado con el que fuera uno de los solteros más codiciados de Nueva York, Henry. Los Whittaker parecen una pareja modelo, pasean juntos, participan en actos de caridad y son felices: excepto porque Zoe no se llama realmente Zoe. En realidad esconce un secreto, el de su pasado y su identidad.

     Vale, ya lo se, no es un argumento muy original, pero para las fiestas Navideñas uno a veces solo busca entretenerse. Así que me sumergí en la historia de Zoe con la esperanza de desentenderme unas horas de luces y villancicos. Me encontré con una novela en la que Zoe toma la palabra para relatarnos, tanto su vida actual, como la pasada en una mirada casi permanente hacia atrás que se funde con el presente hasta llegar a trastocarlo casi por completo. Una novela en la que ella no parece ser la única que esconde algo o tal vez sea su propio estado nervioso el que la haga sentirse suspicaz con todo el mundo. Un argumento con un par de giros esperados, algún momento que llega a ser casi inesperado y una pizca de acción eran los ingredientes básicos de una trama relativamente sencilla que uno veía venir con bastante anterioridad salvo quizás un punto en el que la autora nos mantiene ciegos hasta el último momento. Y, a parte de lo dicho, la novela no he encontrado que aporte mucho más. El personaje de Zoe, central en la novela, no se sostiene ni en su desarrollo interior ni en sus propias acciones. Resulta sorprendente la facilidad que llega a tener esta mujer para olvidarse de que no quiere ser pública o simplemente olvidar que guarda ese enrome secreto sobre s vida a la vez que se lo cuenta a la primera persona que conoce: periodista. La sensación es que las 300 páginas de novela son insuficientes para conseguir una verosimilitud mínima para ese supuesto estado de tensión que nos dice la autora que sufre la protagonista; una mujer a la que acabé considerando una caprichosa que no sabía lo que quería y cuyo criterio variaba en función del viento que soplase
Y es que, el mayor problema ha sido la protagonista. No parecía saber ni siquiera ni cómo quería ser tratada por su marido, un personaje al que costaba también bastante comprender debido a las pocas explicaciones que nos daba la autora. Y eso que os puedo asegurar que no escatima en reflexiones, de hecho la novela tiene un ritmo bastante pausado precisamente por ese motivo y esa necesidad que parece tener la narradora de darle vueltas a todo una y otra vez sin decidirse ni, por supuesto, avanzar.

     La mujer que no existió es una novela entretnida que no aguanta una lectura en profundidad. Una pena.

     Y vosotros, ¿lleváis un recuento de vuestras mejores lecturas desde que comienza el año?

     Gracias.

lunes, 7 de enero de 2019

El vendedor de tabaco. Robert Seethaler


     "Un domingo de finales del verano de 1937 se desató una tormenta de violencia inusitada sobre la región de Salzkammergut. Hasta entonces, la vida de Franz Huchel había discurrido como un goteo anodino, pero esa tormenta le provocaría un vuelco tan súbito como trascendental. Ya con los primeros estruendos de los truenos lejanos, Franz corrió a la cabala de pescador que habitaban él y su madre en el pueblecito de Nussdorf, a orillas del lago Attersee, y se arrebujó bien en su cama, a salvo en su cálida guarida de plumones, para escuchar los inquietantes rugidos".

     Mi primer contacto con este autor fue el pasado año con su libro Toda una vida, una lectura sobre aislarse frente al mundo, y lo terminé satisfecha, con ganas de repetir. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, El vendedor de tabaco.

     Conocemos a Franz, un joven que abandona su pueblo para irse a Viena. Corren los años 30 y el joven Franz comienza a trabajar como aprendiz vendiendo tabaco mientras deja que la ciudad le deslumbre. Uno de los clientes de la tienda en la que trabaja es el Dr. Freud con el que entablará conversaciones sobre la vida y el mundo. Un mundo que cambia a marchas forzadas con el comienzo del nazismo.

     El vendedor de tabaco es una novela de tono a ratos nostálgico en la que el autor se anticipa a la Segunda Guerra Mundial. En este caso, nos da una visión muy generalizada de Viena en los albores del nazismo partiendo de la base de que todo lector sabe lo que sucederá en no demasiado tiempo. Este es el ambiente en el que sitúa al impreciso Franz, un joven que peca de pacato a ratos, que rechaza el las opiniones viscerales y al que aún le queda mucho por aprender de la vida. Es ahí cuando su amistad con un ya entrado en años Freud puede ser el aporte que necesita la historia, pero el autor no desarrolla demasiado al personaje, convirtiéndolo a veces en un hombre sin las inquietudes y conocimientos que se le conocen, lo que provoca la perplejidad del lector. Y es que uno tiene la sensación, pese a que hay momentos en que la descripción de la ciudad se convierte en una delicia, de que el autor se queda corto casi de una forma permanente. Quizás no como error para él, ya que incluso en el tono percibimos que lo hace de una manera consciente, buscando mostrar a través de los ojos de una persona normal los sucesos que marcaron el comienzo de una gran guerra, solo que se queda corto y termina por perder verosimilitud. Quizás si no hubiera elegido precisamente a Freud...
     Seethaler busca escribir una historia tierna, con momentos simbólicos y un protagonista que vive con sorpresa los acontecimientos que le rodean mientras aprende sobre el mundo para orientar a los clientes. Porque no solo se vende tabaco, se vende placer. Y precisamente esa es la sensación que uno tiene ante la rutina de Franz, la de una placidez calma que, como ya conocemos el futuro, no tardará en verse asolada.

     El vendedor de tabaco es una novela amable que se lee casi del tirón ante la que uno tiene la sensación de cuento más que de realidad.

     Y vosotros, ¿Con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

viernes, 4 de enero de 2019

Los falsificadores. Baldford Morrow


     "No llegaron a encontrar las  manos. Se pasaron días y semanas batiendo el ventoso litoral al sur de la autovía de Montauk, desplegándose por los helados matorrales que lindan con las dunas, peinando kilómetros de costa en busca de una sepultura improvisada donde hubieran podido enterrarlas. Tales esfuerzos, sin embargo, se vieron entorpecidos por las escasas horas de luz y los aguaceros de febrero, que borraron todo lo que podía haber revelado las alteraciones en la arena y la tierra medio congelada".

     No fue solo la cubierta y esa promesa de un libro sobre libros, sino también el tema de las falsificaciones lo que me atrajo de este libro. Hoy traigo a mi estantería personal, Los falsificadores.

     Adam Diehl, coleccionista de libros raros, aparece gravemente herido en su casa, con las manos amputadas y amputados también están los libros que le rodean, con páginas arrancadas. Nosotros conoceremos al narrador, pareja de la hermana de Adam que será interrogado junto a su novia por la policía y comenzará a recibir una serie de inquietantes notas firmadas por el mismísimo Henry James.

     Si no he dicho el nombre del narrador es porque no será desvelado hasta casi el final del libro y me ha parecido importante respetar este deseo del autor.

     Intriga literaria, y en el sentido más literal de la palabra, es lo que nos ofrece Morrow en esta novela. Adam muere en diez días tras el brutal ataque y no tardamos en descubrir que, al igual que el protagonista, era un falsificador. Y es en ese momento en el que Morrow despliega su maestría al tratar un tema tan atractivo como trillado en el mundo del arte. Es sabido que hoy en día hay falsificadores que cobran por sus copias precios más altos que los cobrados en su día por el autor original, pero esto no ha sido siempre así. De hecho, nuestro improvisado narrador relata como al descubrirse sus engaños fue expulsado del mundo de los libros y las dificultades que tuvo para volver a entrar en parte de los círculos que un día le aceptaron. Y con todo, este narrador especializado en falsificar la firma de Arthur Conan Doyle ya fuera en cartas, manuscritos o dedicatorias, no puede evitar dejar ver el orgullo que siente ante su excepcional e irreconocible trabajo. De este modo, este mentiroso profesional, un embaucador, un falsificador, es el encargado de darnos su versión de lo sucedido mientras que el lector comienza a preguntarse si no estará también mintiéndole a él. Con pequeñas disonancias aquí y allá el autor consigue que dudemos de cada palabra pronunciada por un narrador que no es totalmente opaco hasta casi el final de la novela, convirtiéndose en el ingrediente perfecto, el aliciente que nos hace seguir leyendo más allá de la curiosidad por saber quién mató al pobre Adam.

     "A qué negarlo, puesto que ni siquiera me avergüenzo: fui un falsificador de éxito. Hubo una época en mi vida en que nada me daba más placer que falsificar cartas y manuscritos de mis autores preferidos".

     No sería justo hablar de thriller trepidante ya que la novela es todo lo contrario pese a encontrarnos al futuro muerto en la primera página. En esta ocasión, con un misterio de salón, lo que nos propone el autor es dejarnos embaucar por este charlatán que hará uso de todas sus armas para engatusarnos en una historia en la que tendremos que descubrir cuánto hay de cierto en lo relatado, si creemos o no en su palabra y, por supuesto, si descubrimos quién es el asesino, y quién se esconde detrás de esas misteriosas cartas.

     Tengo que decir que Los falsificadores me ha parecido una novela tremendamente interesante y, sobre todo, muy muy divertida por ese tono a ratos socarrón con el que está narrada. Casi he tenido la sensación de estar escuchando a... contar su historia. Me ha gustado.

     Y vosotros, ¿también os dejáis llevar por los libros que hablan de libros?

     Gracias.

miércoles, 2 de enero de 2019

La mujer desnuda. Elena Stancanelli


     "El modo en que tuve la prueba de que Davide se tiraba a Perro fue increíble y ridículo como una leyenda urbana. Ya sabes, esas historias de la vieja que te lleva en su coche y a la mañana siguiente te enteras de que lleva más de veinte años muerta, o el cachorrito de perro rodesiano que al crecer se transforma en un monstruo caníbal".


     Tenía ganas de leer este libro y sabía que me iba a durar un asalto. Hoy traigo a mi estantería virtual, La mujer desnuda.

     Conocemos a Anna, una mujer de mediana edad que nos relata a modo de confidencia a una amiga la ruptura con Davide, el hombre con quien compartió su vida durante 5 años. Veremos el infierno al que ella misma se sometió tras conocer las infidelidades de Davide.

     Las relaciones amorosas terminan. Vale, no todas, algunas como la de mis padres se alargan en el tiempo durante toda una vida, pero todos sabemos que hay relaciones que terminan. Y los motivos para ese fin pueden ser muchos y ni siquiera importan siempre. Lo que importa es avanzar. Sin embargo, hay relaciones que no llegan a terminar por una de las partes. Uno de los dos vive anclado recordando una piel, una risa, un calor en la cama. Ni siquiera suele ser el sexo lo que se recuerde, es algo más cotidiano, más privado. Y cuando eso sucede, se puede vivir un infierno. Sobre todo si sabemos que la otra parte tiene a una persona a la que mirar, a la que sonreír, a la que dar calor con su cuerpo en las noches frías. Y eso es justo lo que le sucede a Anna. Ella descubre las infidelidades y, aunque es terrible, parece sobreponerse al golpe, para lo que no está preparada es para el amor. Davide siente algo por otra mujer y eso la sobrepasa. Ahora que ha pasado el tiempo, puede decirlo, puede desnudarse y confesar sabiendo que algunas de las cosas que hizo la despojaron incluso de dignidad. Buscar en el móvil, leer los mensajes, descubrir que sigues conociendo tanto a quien fuera tu pareja como para poder adivinar su nueva clave de una red social. Y pensar que eso es porque lo conoces más que "la nueva", en este caso Perro. Perro es la joven, más joven que Anna, con la que ahora está Davide. A Anna no le interesa su nombre, incluso cuando lo sabe le sigue llamando Perro. Porque tiene un perro, ya ves. Y es que Anna carga tintas en esa ruptura tóxica contra Perro en lugar de hacerlo contra Davide. Anna se pierde en un mar de sexo con desconocidos que no le lleva a ninguna parte, en sexo con Davide ajeno a los sentimientos, en fotos del coño de Perro y en la necesidad de merodear, de compara la nueva relación con la que ella tuvo y ver que la suya fue mejor. Alimentar la idea de una próxima ruptura entre Perro y Davide. Enfermar y competir con una mujer que ni siquiera sabe que está compitiendo y que precisamente por ello gana.

     Stancanelli consigue mostrarnos como una mujer racional y cerebral es capaz de cruzar la línea de la privacidad. Una mujer que veía el mundo de una manera y que ahora inicia un descenso a los infiernos en el que no hay cabida para la compasión. Se castiga incluso dejando de comer. Pierde la batalla consigo misma y se deja llevar por los peores fantasmas: la inseguridad, los celos el miedo al fracaso, la soledad... y de ese modo aquella que explicaba que hay relaciones que avanzan simplemente por la monotonía, descubre que por perder a una persona, se ha perdido en el mundo. Anna toma la palabra y mira de frente confesando cada uno de sus actos, cada consecuencia de esa ruptura y del dolor que le provocó. Ni siquiera se ampara en el derecho a ser víctima ya que ella, confiesa, también tuvo sus secretos que quedaron a la luz. Y es que lo verdaderamente bueno de esta novela es la ausencia total de disfraces o excusas por parte de la protagonista que, simplemente, se dejó arrastrar por una obsesión, consciente de que lo estaba haciendo, buscando tocar fondo. Ahora lo confiesa a su amiga, la que no la juzga, la que le deja hablar sin asustarse ni cambiar la mirada. Y es entonces cuando nos preguntamos de qué va realmente esta novela y nos descubrimos pensando que no trata de obsesiones ni de dolor o rupturas, trata de la amistad, de encontrar a alguien a quien confesarle cómo estamos para de este modo poder enfrentarnos a lo que hacemos mal. Y superarlo.

     Tal vez lo que busca Stancanelli con esta novela es que el lector en un momento u otro vea la opción de decir "podría ser yo", aunque no con ese nombre y necesariamente tampoco con una historia de amor. A fin de cuentas, somos humanos.

     Me ha encantado La mujer desnuda. Es una lectura poco común en los tiempos que corren.

     Y vosotros, ¿con qué libro habéis comenzado el año?

     Gracias.