viernes, 23 de agosto de 2019

Las campanas no doblan por nadie. Charles Bukowski


    "Los padres murieron más jóvenes de los que se suele morir, el padre primero, la madre poco después. Él no asistió al funeral del padre, pero estuvo en el último".

     Hace muchos años ya que leí Mujeres y desde entonces no he dejado de acercarme a las letras de Bukowski, a quien me abstendré de llamar viejo indecente utilizando el manido juego de palabras al que da pie un título suyo. Hoy traigo a mi estantería virtual, Las campanas no doblan por nadie.

     En esta colección de relatos, algunos inéditos y otros publicados en revistas como Hustle, se hace un recorrido por lo que es más representativo en la pluma de Bukowski.

     Allá por los años setenta Anagrama sacó una colección bajo el título "Contraseñas", caracterizada por ser provocadora en continente y contenido. Tanto es así que allí vio  la luz la obra de Bukowski bajo títulos como La máquina de follar, impensables para un libro en aquel momento. Así fue la entrada de este escritor en la vida de muchos lectores españoles y así comenzó la lucha entre aquellos que consideramos que su realismo sucio, su andadura por el género pulp, su crudeza y su poesía, son muestras de su genialidad.... y aquellos que defienden que la provocación es lo único que le hizo famoso y  que sin renovarse uno pierde incluso la capacidad de provocar.

     "Era el día después de su taller de escritura y siempre parecía haber estado metiéndose algo. Igual se lo metía".

     Este volumen, cuyo título corresponde al del último de sus relatos además de ser un homenaje nada encubierto a uno de los escritores de cabecera de Bukowski, es una recopilación casi perfecta de lo que podemos encontrar en la obra del autor. O lo que es lo mismo: sí, también Chinaski se pasea por las páginas de este libro. También hay situaciones de esas que uno diría "muy de Bukowski", solo él sería capaz de dar voz al empleado de un sex shop para que contara anécdotas y hace falta además un tipo de carácter muy especial para escribir que dicho protagonista habla de un cliente que no podía hinchar su muñeca debido a los problemas respiratorios que padecía. Porque eso es Bukowski, el escritor que normaliza con una anécdota a pie de calle algo impensable, en lo que posiblemente el sexo o el alcohol o la mugre o casi seguro que todas ellas, tengan algo que ver. Pero a fin de cuentas, ¿no forman todos ellos parte de la vida? Hay mujeres que viven en sótanos y hombres que friegan platos. Hay palabrotas que se escuchan en la calle y narradores que se involucran en las historias, muchas veces en exceso. También se hacen preguntas excesivas en situaciones formales, hombres que se masturban y esperan al amor de su vida y tantos otros personajes que son a partes iguales extraños y corrientes. Pero no son vulgares.

     Llevo mucho tiempo defendiendo que Bukowski no es vulgar, casi me ofende cada vez que lo leo. Hablar de sexo o de putas no tiene por qué ser vulgar lo mismo que el talento puede encontrarse en cualquier parte. Incluso en el realismo sucio. Para leer a Bukowski hay que tomarse un tiempo, sobre todo si son relatos y vamos a ir saltando de historia en historia, porque su genialidad, el talento de este hombre, no radica en que toda la opinión y la gente le importasen poco, y tampoco lo hace en el hecho de que casi todos aquellos críticos habitualmente estirados y/o egocéntricos decidieran apear sus tratamientos para decir un joder cuando hablaban de su obra. No, apostaría a que eso si que le daba absolutamente igual a Bukoswi. Su verdadero talento está en las verdades que emanan de cada una de sus obras, en su capacidad para posar la mirada donde otros jamás lo harían y darle el tono justo para que nos sea imposible no mirar. Eso es Bukowski.

     "Los escritores siguen escribiendo y los artistas siguen pintando pero eso no tiene mucha importancia".

     No voy a hablar de la infancia del autor como si eso justificara su obra, porque no la necesita. Lo que si que voy a hacer es recomendaros que os acerquéis a ella. Las campanas no doblan por nadie es una gran opción para hacerlo despacio, a sorbos. Intentadlo.

     Y a vosotros, ¿os gusta Bukowski?

     "A Hiroshima le pusieron el nuevo nombre de América".

     Gracias.

miércoles, 21 de agosto de 2019

Espía y traidor. Ben Macintyre


     "Oleg Gordievski nació en el KGB; fue modelado por él, amado por él, retorcido por él y casi destruido por él. Llevaba al servicio de espionaje soviético en el corazón y en la sangre. Su padre había trabajado para él toda su vida y llevaba el uniforme del KGB a diario, fines de semana incluidos. Los Gordievski vivían con la fraternidad de espías en un bloque de pisos reservado para ellos, se alimentaban con comida especial para los altos mandos y pasaban su tiempo libre con otras familias de espías. Gordievski era hijo de la organización".

     Siempre me han gustado las historias de espías. Sin embargo de un tiempo a esta  parte escasean, así que si veo una en la librería, me la traigo a casa cual tesoro. Hoy traigo a mi estantería virtual, Espía y traidor.

     Esta es la historia real de Oleg Gordievski. Tras más de cien horas de entrevistas aprobadas por el MI6, Mcintyre nos trae la historia real de un espía del KGB que se pasó al bando británico. De hecho se pasó once años engañando a sus colegas de la KGB y trabajando para el MI6. Cuando los rusos sospecharon de él y lo trasladaron de Londres a Moscú fueron los británicos quienes le ayudaron a escapar. Como en una película. Solo que esto es real y cada personaje, al que el autor ha cambiado el nombre, existió.

     Saber que se lee una historia real es un arma de doble filo. Uno teme encontrarse con un libro lento y cargado de testimonios, o tal vez con los juicios ya emitidos sobre su protagonista. Sin embargo Macintyre ha sabido evitar esto al construir su libro como una novela de ficción. El tono, el ritmo, los personajes, se mueven constantemente haciendo uso de esa máxima que dice que la realidad supera a la ficción y por eso no se molestan en intentar que sus actos sean verosímiles. No por nada, simplemente porque las cosas sucedieron así. De hecho, hay una escena al final del libro que, precisamente por lo increíble, ha de ser real. El lector niega con la cabeza mientras lo lee, es increíble, piensa... y sin embargo, a esas alturas de lo único que no duda, es de su veracidad.

     El personaje de Gordievski, aún vivo y a buen seguro escondido, es apasionante. Desde muy joven comenzó a leer la prensa occidental, aprende alemán y es enviado a Berlín occidental en un momento en el que el muro de Berlín estaba en plena construcción. Desconocedor del hecho de que una mujer había dado su nombre al MI6 junto al de otros compañeros, recibió a su contacto durante un partido de badminton con asombrosa tranquilidad. El MI6 intentaba hacer que se pasara a su bando, Gordievski, absolutamente decepcionado con los suyos, ya había decidido hacerlo. A partir de ahí la historia se pone interesante: reuniones mensuales, ya sin pan, convicciones, nombres en clave y finalmente un interrogatorio en Moscú con drogas incluidas al que Gordievski sobrevive. Apasionante todo, como no podía ser de otro modo. Él advierte antes de empezar a trabajar para el MI&: sin grabaciones, sin daños, sin dinero. Gordievski era un idealista con convicciones férreas y una inteligencia fuera de lo común; proporcionó información sobre nombres, planes y financiación del KGB. Y el Gobierno británico se lo agradeció manteniendo un plan permanente para ayudarlo en cualquier momento; un plan de fuga que fue ejecutado después. También se nos dice el nombre del agente que le delata, una sorpresa para mi. Y uno se pregunta qué importancia y qué repercusión tiene un espía finalizada ya la Guerra Fría, y también esa pregunta obtiene respuestas de la mano de la historia del nombrado como "mr Collins" por la propia Margareth Thatcher. Pero esa parte de la historia la tendréis que descubrir. También el final. Merece la pena.

     Espía y traidor es una novela escrita a ritmo de ficción pero que no lo es. Una historia de espionaje con ritmo ágil y todos los ingredientes para hacer las delicias de aficionados y no aficionados al género. Por mi parte y en nombre de todos los aficionados solo tengo una cosa que decir: queremos más.

     Y vosotros, ¿os gustan las novelas de espías?

     Gracias.

lunes, 19 de agosto de 2019

Érase una vez la taberna Swan. Diane Setterfield


     "Había una vez una taberna que descansaba tranquilamente en la orilla del Támesis a su paso por Radcot, a un día a pie del nacimiento del río. En la época en que ocurrió esta historia, había infinidad de tabernas en la parte alta del Támesis y era posible emborracharse en todas ellas, pero más allá de la típica cerveza y de la sidra, cada una de aquellas tascas tenía su particularidad y ofrecía algún otro placer".

     Así comienza el libro cuya promo se basa en el primer título de su autora que, por cierto, leí hace ya años. Hoy traigo a mi estantería virtual, Érase una vez en la taberna Swan.

     Una noche de solsticio, en la taberna Swan, en Radcot, entra un hombre malherido con lo que parece el cuerpo sin vida de una niña en brazos. Sin embargo, para asombro de todos y sobre todo de Rita, la niña está viva, ahora solo falta saber quién es y a quién pertenece esta niña fascinada con el río. Tres son las posibilidades: o es una hija ilegítima, o la hija secuestrada de una pareja del lugar o bien es la niña desaparecida en el río cuya ausencia llora una mujer que ha vuelto misteriosamente devuelta por el Támesis.

     Comenzaba diciendo que en su día leí El cuento número trece. Es cierto además que lo disfruté pero, sin embargo, y no sé si esto os ha pasado alguna vez, con el tiempo me ha ido quedando la sensación de que fui benévola en mi lectura y que si la hubiera realizado en este momento, quizás mi entusiasmo no hubiese llegado a las cotas que lo hizo. Eso no significa, por supuesto, que vaya a cambiar mi valoración, porque sigo manteniendo el grato recuerdo de una lectura con toques góticos que me resultó harto placentera.

     Pero vamos con la taberna. La autora comienza la novela como si se tratara de un cuento, con un narrador que cabalga entre un omnisciente habitual y una voz colectiva del lugar, un dios local que reproduce lo visto y oído como si fuera el primer oyente de la historia que Settefield nos relata. Tengo que decir, además, que en esta ocasión me gusta mucho más el título original, Once upon a river, no solo por la importancia del río en la novela, sino también porque deja claro el halo a cuento que impregna la novela tanto en contenido como en continente en este caso. Y si la vida es cuento y los cuentos, cuentos son, la autora se mete de lleno en una historia sobre contar historias y hace suyo el tono de los lugareños para convertirse en un relato más de los que hubieran podido escucharse en Swan. Esto supone que el tono de la historia tiene una tendencia romántica a veces sobre cargada y que los personajes parecen salidos de una fábula adaptada. No significa necesariamente que sea algo malo, pero cuando uno se encuentra con un granjero que se ha combinado con una suerte de Blancanieves, no puede hacer otra cosa que sonreír y seguir avanzando.
     Este tipo de rasgos se van haciendo habituales, y uno no puede evitar preguntarse por qué Setterfield nos habla de una niña codiciada, pero por la que nadie parece estar dispuesto a luchar como Dios manda. Y es que la novela, tanto en trama como en ritmo, se mueve entre lo tibio y el remanso adornada, eso sí, con palabras muy bien elegidas que facilitan el avance por una trama cuya resolución final es mediocre y queda empañada por las historias de los lugareños que son, a fin de cuentas, lo que parece interesar aquí por mucho que el golpe de efecto del comienzo de la novela prometiera una historia totalmente diferente. Es cierto que no hay trampa en cuanto a expectativas, no hay más que ver la niña muerta y ahora viva para saber que nos sumergimos en un cuento y que, como todos sabemos, los cuentos que funcionan, las historias alrededor de un fuego o una mesa, tienen un halo que jamás puede generar incomodidad entre los oyentes. La autora al menos lo sabe, y por eso no duda generar una cierta calidez en la que los personajes se sientan cómodos, una confortabilidad que sacrifica ritmo e interés de ese tan buscado en los libros a cambio de una lectura plácida.

     Érase una vez la taberna de Swan me ha parecido una novela que se queda muy corta, amable, sí, pero eso no es suficiente para compensar sus carencias. Ni la resolución en este caso ha estado a la altura.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

lunes, 5 de agosto de 2019

Sangre de cristal. Laura P. Larraya


     "El teléfono sonó con su pitido estridente, y Danae alargó la mano para alcanzar el dispositivo. A pesar de que había intentado evitarlo, al final había sucumbido al sopor y se había quedado dormida".

     Hay un pequeño número de personas que, si me recomiendan un libro, ni siquiera han de darme un motivo para leerlo. No leo la sinopsis, no me planteo la duda: por algo será. Hoy traigo a mi estantería virtual Sangre de cristal.

     Conocemos a Danae Winters, una adolescente con no demasiada vida social que vive sus últimos días antes de ir a la universidad. Al igual que sus compañeros, espera la respuesta de las universidades mientras todos miran de reojo hacia Sommus: la mejor universidad de Europa a la que acuden alumnos de todas partes del mundo bajo un estricto criterio de selección. Incluso su vecino Rubén lo intentó, pero Sommus es un sueño imposible para todos. Al menos hasta que Danae es admitida con una beca y se ve alejada de familia y amigos hasta un lugar remoto y sin cobertura en el que descubriré que el mundo es mucho más de aquello que podemos ver. Y también descubrirá que puede formar parte de ese nuevo mundo... o al menos intentarlo.

     Sangre de cristal es la primera parte de la serie Crónicas de la hija del viento. En este libro, y al más puro estilo Cazadores de Sombras, la autora nos va a presentar a la protagonista y al grupo de quienes, a todas luces, serán sus acompañantes y amigos durante la saga. Estamos pues ante una novela juvenil de corte fantástico que llena sus páginas de acción, enfrentamientos entre jóvenes y sentimientos encontrados que auguran romance en las siguientes entregas.
     No es difícil pensar que esta novela hará las delicias de los lectores aficionados a estos temas, sobre todo porque la autora ha optado por una agilidad narrativa que no permite el aburrimiento en ningún momento. Y es que, en poco más de trescientas páginas, se ha encargado de abrirnos las puertas a un mundo en el que lo sobrenatural convive dentro y fuera de las sombras con aquellos que están preparados para verlo y, como no, luchar contra ello. Los personajes se mueven con soltura dentro de unos parámetros claros en los que no faltan los guapos, los malos o los líderes, dando un aspecto de normalidad que permite al lector integrar los elementos que se alejan de lo real.

     Llegados a este punto, sería fácil hablar de una novela que sigue la estela, sin embargo, hay que reconocer que frente a determinados fenómenos, lo difícil es no naufragar por comparación Y Larraya en este caso procura dotar a sus personajes de las características adecuadas como para sumergir al lector en una historia propia.

     Sangre de cristal es un buen comienzo que recomiendo a los aficionados al género y, por qué no, también a aquellos que no lo son. Abramos la mente, hay muchos géneros que nos esperan en las librerías.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

miércoles, 31 de julio de 2019

El otro. Thomas Tryon


     "Quizás ustedes leyeron sobre el accidente,en aquel frío sábado de noviembre, en el que Vinning Petry, padre de Holland y Niles, gemelos de doce años, halló la muerte mientras trasladaba el último de los pesados cestos desde el suelo del granero al sótano de las manzanas para su almacén durante el invierno".

     Me compré este libro porque me sonaba. El título me sonaba pero sabía que no lo había leído. Y me pudo la curiosidad. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, El otro.

     Conocemos a Niles y a Holland, dos gemelos que viven en Connecticut, en una granja. Pronto veremos que la muerte empieza a rondarles y, mientras veremos que ambos son opuestos como el bien y el mal, conoceremos también a su abuela Ada, una emigrante rusa que parece ser la única que todo lo ve.

     Hay libros que tienen historias, otros que tienen historia y apenas un puñado que tienen ambas cosas. Empezaremos por el principio entonces: hay una magnífica adaptación de Rober Mulligan sobre esta historia que data de 1972 y que, ahora que he leído la novela, a pesar de seguir la historia fielmente no es impedimento para leer el libro en caso de haberla visto.
     Por otro lado está la historia del propio autor, Thomas Tryon, actor, conocido en su faceta de actor como Tom Tryon, nacido en Connecticut y que llegó a trabajar con Cukor y Preminger. Sin embargo, entrados los cuarenta decidió abandonar el cine por las letras (cuentan las malas lenguas que su pésima relación con Otto Premiger y el trato que recibía de él jugaron un importante papel en su decisión), y comenzó a escribir terror con una acogida bastante buena.

     Y ahora vayamos con el libro, del que apenas voy a desvelar nada para no estropear su lectura a nadie, y es que en esta ocasión uno de los juegos principales de la lectura es ese: el autor va dejando pistas, te deja adelantar lo suficiente como para no pillarte por sorpresa, pero, lejos de arruinar tu lectura por el consabido "lo sabía", será esa anticipación la que provoque la angustia, la que haga que uno al confirmar sus sospechas, termine de sentir el consabido escalofrío. De hecho, tomada la lectura en tres partes, al finalizar la primer ay sin tener claro absolutamente nada, uno comienza a sentir que alguien le observa, que la sensación de algo más traspasa las páginas del libro. Una sensación que se hace patente en la segunda parte y que recibe su cierre con el final. Y todo ello a buen ritmo, en tono oscuro, con niños, con inocencia y con maldad. a fin de cuentas llevamos años preguntándonos ante este tipo de obras si puede un niño ser malo. Y, no nos engañemos, hay mil ejemplos en el cine y en la literatura de niños que terminan por provocarnos escalofríos.

     El otro me ha parecido un buen libro. No he desvelado demasiado, pero si lo justo para enfocar y, espero, animaros que leáis y luego me contéis.

     Y vosotros, ¿recordáis algún buen libro de terror?

     Gracias.

lunes, 29 de julio de 2019

Juan Belmonte, Matador de toros. Manuel Chaves Nogales


     "- ¡Juanito, no te falta más que morir en la plaza!
      - Se hará lo que se pueda, don Ramón -contestaba yo modestamente".

     Supongo que en este momento más de uno y de dos estén pensando en  no leer esta entrada, ya que los toros no son del agrado de mucha gente. Mi única defensa ante eso es recordar que esto es un blog literario. Hoy traigo a mi estantería virtual, Juan Belmonte, Matador de toros.

     Conocemos a Juan Belmonte, famoso torero de principios de siglo que revolucionó el mundo taurino consiguiendo que todos los toreros quisieran torear quietos. Desde su infancia por loa barrios de Triana, sus noches colándose en dehesas, sus comienzos como novillero o sus triunfos como torero pasan por este libro que finaliza con la muerte de Belmonte, de quien muchos dijeron que moriría en la plaza.

     Manuel Chaves Nogales era periodista. Y ni siquiera fue aficionado a los toros. Pero lo que si fue es un gran cronista de un momento y lugar. En un momento determinado de su ajetreada vida se cruzó con Belmonte, con el que mantuvo una serie de entrevistas que le sirvieron para  dar forma en el año 35 a esta suerte de biografía publicada por entregas en un tono tan personal, que escritor y biografiado se mezclan en sus letras. Liberal republicano en época de guerra, la obra de Chaves quedó olvidada hasta muchos años después con el autor ya fallecido.Así en el año 69 Belmonte volvía a las librerías y el nombre de su autor, al panorama literario.

     Sin embargo comenzaba yo diciendo que no estamos ante un libro "de toros". No se trata aquí de una biografía que llene sus páginas de corridas, aburriendo con ellas al mejor de los aficionados. Y prueba de ello es esa primera parte en la que relata la infancia y adolescencia de un niño de los niños de barrio de la época. Con una madre que fallece joven, correrías y afición en su cuadrilla ya marcada por los toros, percibimos pronto que el escritor cede el paso al protagonista, que no tarda en brillar con luz propia como lo hiciera su entusiasmo a la luz de la luna cuando se colaba a torear ya fuera vestido o no. Nos habla es cierto de sus novilladas y de su toma de alternativa y también de su rivalidad con Joselito en un momento en el que un país mayoritariamente aficionado se decantaba por uno u otro de los llamados maestros. La rivalidad entre ambos marca casi una década y también los sentimientos a los que se enfrenta el protagonista cuando, en 1930, fallece Joselito de una cornada en Talavera.
      Lo que tenemos entre manos es, más allá de toda duda, la crónica de Triana, de Sevilla, de España entera en realidad en los primeros años del siglo pasado. Un momento en el que las familias eran numerosas, el hambre algo bastante común y la necesidad empujaba a querer salir del ambiente en el que a la inmensa mayoría les había tocado nacer y que muchas veces empujaba a seguir sueños y hazañas de quienes fueron considerados en su momento héroes no tan lejanos, no lo olvidemos, a lo que hoy puede ser un futbolista. Superada la primera parte, con Belmonte ya en las plazas, importará más la rivalidad, la exigencia y también, por qué no señalar que existen, las miserias que esconde este tipo de éxito. Prueba de ello es que hoy en día Belmonte no sería conocido si no existiera esta biografía, izada más por su valor literario que por la persona a la que se dedica.
   
     Chaves Nogales el cronista nos da un retrato completo con la excusa de la vida de una persona. Aporta más costumbrismo y realismo en sus letras que muchos que intentaron dedicarse a ello y lo hace con un estilo que es un placer leer. Es cierto que salimos conociendo al protagonista, pero más a Juan que a Belmonte, y tal vez en eso tenga que ver lo que comentaba hace un rato sobre la poca afición a los toros que tenía el periodista.

     Juan Belmonte, matador de toros, es un libro que recomiendo sin reservas. Como también lo haría con cualquier otro firmado por el mismo autor.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

     PD. El Ramón con el que habla Belmonte en la cita que abre la reseña de hoy, no podía ser otro que Valle-Inclán.

lunes, 22 de julio de 2019

Stefan Zweig, La tinta violeta. Jesús Marchamalo


     "Ojalá puedan ver el amanecer después de esta larga noche. Yo, demasiado impaciente, me voy de aquí antes que ellos".

     Hace ya muchos años que sigo libro a libro, programa a programa, columna a columna, todo lo que escribe Jesús Marchamalo. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Stefan Zweig, La tinta violeta.

    Dice Marchamalo en esta última entrega de su colección de biografías ilustradas, que Zweig escribía cartas con tinta violeta en unas cuartillas de papel grueso encabezadas por un monograma por sus iniciales. Y yo, caprichosa de las plumas y también de las tintas, juego a imaginar cómo serían esas misivas que enviaba el ilustre escritor. De ahí viene el título de este libro, que no busca ilustrar al lector descubriendo cosas nuevas, aunque yo me haya encontrado con alguna sorpresa cuando habla de su particular coleccionismo musical.

     Ilustrado por Antonio Santos, nos entrega Nórdica en este pequeño tesoro un homenaje sentido con una adjetivación casi lírica de ritmo pausado y admiración apenas contenida, en una suerte de tête à tête de escritor a escritor. Y es que, si existen las grandes biografías, sesudas y minuciosas, también queda espacio para este otro ejemplo, no menos cuidado y minucioso, de conocimiento del homenajeado. A fin de cuentas, quién iba a escribir mejor las Memorias de un europeo que el propio autor que ya se recreaba en este Mundo de ayer para hablar de otra época. Y aquí también lo hace Marchamalo, deja un camino de semillas que se pueden recoger, que comienzan con un nacimiento y un incendio y nos llevan por un mundo casi aristocrático para terminar hundiéndose en una Europa teñida de negro y rojo sin olvidar pasar por aquellos balnearios en los que se intercambiaron cartas. De hecho, recuerdo una a propósito de la novela "rusa" de Roth. Al final, y aunque yo haya comenzado reproduciendo la única parte del libro atribuible a Zweig y no al autor, encuentra uno tantos datos en esta suerte de panegírico sin fecha, que no puede evitar ir dejándose llevar por el tono y sintiendo ese pesimismo que el protagonista dejó que le arrastrase hasta sus últimas consecuencias.

     ¿Qué más decir? Hablar quizás de unas ilustraciones sencillas, que no compiten con el texto y que precisamente por eso llaman la atención y obligan a hacer una segunda lectura solo formada por imágenes.

    Vuelvo con un tesoro de dimensiones reducidas, en este caso de Zweig, pero existen otros escritores que han pasado ya por las manos de Marchamalo, todos ellos recomendables a modo de pequeños canapés literarios. Personalmente, del libro que hoy os traigo, me quedo con la magnifica descripción del escritor.

     "Era educado, cortés, mirada inquieta, y en su rostro, tez clara y gesto relamido, destacaba un flequillo lacio sobre la frente y el bigote poblado, grave, de una formalidad administrativa".
Fue leer esto y pensar: sí, este es mi particular Stefan Zweig.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

sábado, 6 de julio de 2019

Nuevas ediciones, reimpresiones y otras milongas



     Dicen los entendidos que las diferencias entre reediciones y nuevas ediciones radica en que las segundas han de tener diferencias con las primeras. Eso no significa que deban de tener, por ejemplo, una nueva traducción o corrección, un cambio en el diseño de la cubierta es suficiente para que el libro salga con un ISBN nuevecito y un precio también de novela a estrenar. El caso es que llevamos años viendo este fenómeno y coexistiendo con él sin que nos suponga mayor problema: las ediciones de bolsillo. Antes, cuando todo esto de la literatura llevaba un orden mucho más preciso, uno sabía que pasado un año llegaba la edición de bolsillo mucho más económica y, sí, menos bonita.  Ahora parece que depende del libro llegan antes las ediciones conmemorativas, mucho más caras, que las ediciones en formato pequeño. Pero eso es otro tema.
     Las reimpresiones en cambio no son más que nuevas impresiones de un libro ya existente en el que no se introduce ningún cambio. Esto supone que uno se pregunte por las tiradas que tienen las primeras, segundas o quintas ediciones de un libro. Y es que suponemos que aquí al hablar de "ediciones" se refieren a la venta del número inicial de libros que salieron al mercado, si bien en la realidad no es así ya que la primera tirada suele ser de una naturaleza superior a la del resto que puedan seguirla. Eso no significa que sigan bajando el número de libros impresos a medida que se reimprimen, pero sí que entre la primera y la segunda hay una diferencia.

     Hecha esta diferencia y viendo que Disney está haciendo remakes de sus películas de animación ¡ahora con actores de carne y hueso!, no puedo hacer otra cosa que fijarme en las mesas de las librerías. Y es que, de un tiempo a esta parte, las reediciones de libros ya publicados se codean en espacio y precio con el de las novedades. La cosa empezó, o yo me empecé a fijar, cuando hablaron de fondos. Esos libros imprescindibles que todo el mundo debería de tener o al menos intentar descubrir y que con una precisión que iba entre el golpe de reloj y el de talonario aparecían con cubiertas regias en las librerías. A nadie se le ocurría, claro, mirar el nombre del traductor y el año de su primera impresión, entre otras cosas porque suele aparecer en esa letra pequeña de las páginas que se sitúan antes del texto que forma la novela y en las que rara vez reparamos. No tardamos en pasar a los clásicos, algunos ya libres de derechos, que volvieron a ocupar un espacio reivindicando la necesidad de ser leídos (al mismo precio de novedad y sin especificar muchas veces si habían sido, o no, corregidos y actualizados). Ahora la cosa se pone mucho más divertida y las mesas de las librerías empiezan a recordarme a aquel juego llamado buscaminas que traían todos los ordenadores. Ya sea porque estrenan una película basada en el libro, porque Netflix o HBO o la plataforma que corresponda ha decidido fijarse en el título o porque el autor ha ganado un premio/fallecido/se ha cambiado el corte de pelo, el caso es que es cada vez más difícil saber si nos están colocando a precio de novedad un título que ya existía a precio de novedad.
     Los libros que ya tienen un tiempo desaparecen de las mesas y las librerías, se saldan y se ponen de oferta, es lo suyo, pero si nadie nos explica que tal o cual novela fue publicada en 2003 o en los años 90, el lector queda ciego ante la posibilidad de adquirir el mismo título, y tal vez otro par, por el mismo precio que va a pagar por esa cubierta negra con la chica que a todos nos suena de ver los carteles de la serie.
     No voy a entrar, porque lo creo innecesario por obvio, en el hecho de que una editorial que posee los derechos de una obra tiene derecho a publicarla cuantas veces quiera siempre y cuando salde cuentas con cada proveedor empezando, claro está por el propio autor del libro. Y tampoco lo haré en el hecho de que sale más barato reeditar que buscar, valorar y arriesgarse con un libro nuevo. Ambas cosas ya las conocemos de sobra todos nosotros. Pero sí que soy lectora y considero del todo necesario guardar la confianza de los lectores a la hora de comprar un libro. Yo me arriesgo más o menos con cada título y deposito una cierta confianza en el sello que edita y en el escritor que firma.  Una confianza que se ve minada cuando abro el ejemplar y descubro esa frase que dice: "Primera edición: Junio 2009".

     Por favor, cuiden a los lectores. Les aseguro que somos una especie necesitada de cariño y solemos ser de lo más agradecido. De hecho, la mayor parte de nosotros, prometemos lealtad.

     Y vosotros, ¿también os ha pasado lo de comprar a precio de novedad?

     Gracias.

     PD. Vacaciones. 2 semanitas.

viernes, 5 de julio de 2019

La señal. Máxime Chattan


     "La furgoneta circulaba rápidamente en mitad de la noche, como una nave diminuta perdida en la inmensidad del cosmos. Envuelta en la oscuridad, flotaba en la nada guiada por los faros blancos y como propulsada por los resplandores rojos de las luces traseras. El vehículo Ford empezó a girar para seguir la carretera que rodeaba la montaña. Estaba solo en muchos kilómetros a la redonda".

     Reconozco que de un tiempo a esta parte me estoy aficionando a la colección negra de Alfaguara. Eso hace que ni mire las sinopsis para comprar sus títulos. Hoy traigo a mi estantería virtual, La señal.

     Conocemos a Olivia y Tom,; ella es estrella televisiva y él escribe obras de teatro. Ella ha decidido dejar la televisión y él necesita de alejarse de un mundo que no le perdona su última obra. Y así es como esta familia termina en un idílico pueblo entre montañas llamado Mahingan Falls. Zoey, su hija pequeña, Chad, su hijo adolescente y Owen, un sobrino de la edad de Chad al que adoptaron tras fallecer sus padres, emprenden una nueva vida en este lugar. Sin embargo no tardan en notar que algo no va bien; viejas historias de sangre, una mujer que se lanza contra un coche, desapariciones... algo sucede en Mahingan Falls.

     Estamos ante una novela con aspiraciones piscineras y extensión considerable que mezcla la intriga con el terror. De este modo, y mientras seguimos los pasos de la familia Spencer, recodamos las alcantarillas de It y también las caracterizaciones típicas de la policía de provincias. El autor no se complica en una novela que se lee sin apenas esfuerzo para el lector y que mezcla temores ancestrales con otros mucho más mundanos. Sin embargo, y tal vez por no haberme caídos simpáticos los protagonistas, he estado más cerca de reír que de temblar durante su lectura. Y es que ya vengo un poco de vuelta de pueblos idílicos que no lo son y cuchipandis preadolescentes cuyas hormonas les convierten casi en héroes. Ahora les pido un poco más a este tipo de novelas para decir que son buenas. Y en este caso no lo he encontrado, así que mi entusiasmo lector ha ido cayendo poco a poco al mismo ritmo al que avanzaba mi lectura.

     No me malinterpretéis, la novela es perfecta como lectura de piscina, ya que, si bien es cierto que le falta fuerza, también lo es que uno sigue leyendo casi por inercia. Y conseguir escribir una novela con la que suceda algo así es todo menos fácil. Sobre todo si incluye vísceras y sangre, además de los consabidos gritos, llantos y momentos intranquilizadores que se le suponen y que nos llevan a un cierre con el que, si uno no es demasiado exigente, quedamos satisfechos.

     La señal es una novela entretenida que recoge referencias de un buen puñado de best sellers y que leemos con la sensación de estar viendo Netflix. Perfecta para esa época del año en la que uno cierra el kiosco de pensar.

     Y vosotros, ¿qué le pedís a la novela del verano?

     Gracias.

miércoles, 3 de julio de 2019

La cabaña del tío Tom. Harriet Beecher Stowe


     " -¿Qué falta os hace el niño?  -¿Qué falta me hace? Son artículos de fantasía que dan brillo a los depósitos. Los ricos suelen pagarlos muy bien. Es un género que deja mucha ganancia; y este travieso chiquillo, que tan bien canta y representa, me proporcionaría un gran negocio.  -No quiero venderle por ahora- dijo mister Shelby. Soy humano me es imposible arrebatar un hijo a su madre.  -¡Oh! sí, vos le arrebataréis Pero en resumidas cuentas, ¿qué sucederá si separáis el hijo de la madre? Que un par de semanas después de la aparición del chico, todo volverá a su antiguo ser y estado. No soy aficionado a prodigarme elogios a mí mismo; pero si hablo de este modo, es porque es la pura verdad; soy uno de esos que han conducido las mejores manadas de esclavos, no sólo una vez, sino ciento; y siempre los he vuelto gordos y con buena salud, no habiéndose muerto más que uno que otro, esto lo debo a mi humanidad…. y merced a este sistema humanitario he realizado muy buenas especulaciones; y como suele decirse, cada negro me ha dejado un bonito lucro en su tránsito. "      

     Una vez más voy a decir que me gusta quedarme con lo anecdótico, siempre lo hice. Muchas veces reconozco que olvidaba lo importante y no conseguía borrar de mi mente aquello que grabado a fuego no podía llevar otro cartel que ese, anecdótico. Por eso traigo hoy este libro, es un libro rodeado de anécdotas, unas serán verdad, otras añadidas, pero todas ellas buenas. Y es que, estamos ante un libro que fue, no sólo de los más vendidos de la época, sino que sólo fue superado en ventas por la Biblia en aquel momento.

      Cuentan que durante la famosa Guerra de Secesión que enfrentó a esclavistas y abolicionistas de Estados Unidos el presidente Abraham Lincoln tuvo una entrevista con la esposa de un predicador llamado Calvin Stowe. Lo primero que hizo el presidente fue mirar a la mujer y decirle:"De modo que es usted la mujercita que ha provocado el estallido de esta guerra".

      Verdad o leyenda, lo que está claro es que fue toda una revolución durante su publicación. Tuvo una aceptación tremenda, una acogida espectacular, al menos de entrada. A  la muerte de su autora los propios activistas negros a los que el libro defiende se volvieron contra la historia que contenía echando en cara la actitud resignada de sus protagonistas.

      Aún no lo dije, hablo de La cabaña del tío Tom. Un libro que hoy se ha clasificado como novela juvenil cuando bien podríamos hablar de novela histórica siendo totalmente fieles a la definición de la misma y que nos presenta a Tom.     

     Tom es un esclavo al que llaman Tío Tom y lo conoceremos a través de su historia. Tiene uno de los denominados buenos amos que, ahogado de deudas, lo vende separándolo de su familia. A partir de ahí, tanto su mujer como el hijo de su antiguo amo ahorran para traerlo de vuelta mientras Tom va pasando de amo en amo, cada vez más crueles. Le toca un camino difícil plagado de actitudes inhumanas que él soporta con esa actitud sumisa propia de las personas bondadosas que confian en que el futuro les depare lo que por justicia les corresponde.Y durante ese trayecto lo vemos tratado como un animal, como un objeto usado para comerciar. A su alrededor vamos dando voces a otras historias, algunas desgarradoras como la de la joven que, antes que perder a su hijo pequeño, huye para protegerlo sin importarla el peligro que pueda correr.

      Es un libro conmovedor que no pretende horrorizarnos mostrando realidades descarnadas sino que nos muestra lo que en aquel momento eran realidades, a través de escenas cotidianas. Ese es precisamete el secreto de su emotividad, la capacidad que tiene de reflejar el sentimiento humano dando el esclavo la voz de alama sobre el racismo. Posiblemente podríamos ver en él unas bases bastante definidas de muchos conceptos que hoy englobamos en el término derechos humanos.     

     Es, como curiosidad, la primera novela escrita en Estados Unidos cuyo protagonista es un afroamericano. Y es una novela que te atrapa en su historia de costumbres y racismos, sorprendiéndote al encontrar vestigios del racismo en el propio narrador, como signo tal vez de aceptación por costumbre.     

     Merece ser leída tanto por su historia, capaz de hacernos bucear entre sus páginas viendo las plantaciones al otro lado de la ventana, como por el significado que tuvo, la trascendencia que ha hecho que pase a la historia tanto el título, como su autora.

     A veces hay libros que de tanto sonarnos, nos da pereza ponernos con ellos, casi como si la los hubiéramos leído. ¿Os sucede también a vosotros?     

     Gracias.


lunes, 1 de julio de 2019

Cocinar un oso. Mikael Niemi


     "Me despierto en un vasto silencio. El mundo espera a ser creado. La oscuridad y el cielo me envuelven. Mis ojos, como dos pozos, se dirigen al espacio, pero allí no hay nada, ni siquiera aire".

     Los aficionados a la novela negra reciben la temporada estival con la alegría de saber que el una época en la que proliferan títulos de este género en las librerías: y a la vez tienen ese mismo miedo. Hoy traigo a mi estantería virtual, Cocinar un oso.

     Conocemos a Lars Levi Laestadius, un pastor samí aficionado a la botánica, y a su joven pupilo Jussi. Juntos pasean por los bosques mientras Laestadius enseña a Jussi a observar el mundo con otros ojos, a fijarse en los detalles. No tarda en desaparecer una joven, preocupando al pueblo en el que residen, y, poco después aparece su cuerpo con signos de violencia; parecen creer que ha sido el ataque de un oso. No todos lo creen, de hecho Laestadius no lo cree así y, cuando aparece un segundo cuerpo, todo parece apuntar a que puede tener razón. Hay un asesino por descubrir.

     ¿Alguna vez os ha pasado que coméis un pedazo de tarta y os recuerda a una tortilla de patata? No sé, ambas se suelen comer en porciones triangulares, casi seguro que ambas llevan huevo, se sirven en platos y se usa para comerlas el tenedor. Ya... a mi tampoco. Y sin embargo en la literatura se agarran a cosas así de vagas para colarnos unas comparaciones que se recogen con mucha más alegría y se creen demasiado rápido. Esto viene a que un protagonista culto con un pupilo y unas dotes para investigar diferentes al resto de su entorno hacen que este libro sea comparado una y otra vez con El nombre de la rosa. Claro que aquí el protagonista es pastor y en el libro citado monje... y las tortillas y las tartas sacian el apetito y se comen, muchas veces, sin hambre, con gula. Ya... sigue siendo demasiado traído por los pelos. Pues eso me ha sucedido a mi al leer este libro. Pero avancemos.
     Lo primero que llama la atención es que Laestadius existió y, si el libro se ambienta en 1852 encaja a la perfección con la vida de este pastor luterano samí cuya vida se apoyó en la Biblia y en la ayuda a un pueblo desconocido para mi hasta esta lectura: los samís. Seguiremos a este hombre y su pupilo durante sus excursiones, acomapañaremos a Jussi en su aprendizaje basado en la observación, que permite percibir el mundo de una forma más detallada, bajo otra luz. Y sabremos que Laestadius es apreciado cuando acudan a él por la desaparición de una joven: a partir de ese momento comienza la trama negra de la historia. Una muerte que se achaca a un oso y cuya investigación se cierra rápidamente para que las gentes del lugar duerman tranquilas y una segunda víctima que obliga a reconocer que tal vez no fuera el ataque de un animal. Frente a la necesidad de seguir manteniendo la aparente calma, la otra necesidad: la de la búsqueda de la verdad hasta llegar a resolver el caso y que irá comandada por el pastor y su joven pupilo y que finalizará de forma más que satisfactoria. Y todo ello en un contexto histórico que me era totalmente ajeno, unas descripciones fantásticas y un lenguaje elegante que otorgan a la novela un tono al que ya no estamos acostumbrados. Frente al tono cotidiano, casi vulgar, que viene siendo común en las novelas de género, llega este otro mucho más literario casi engolado que nos permite disfrutar de una narración con regusto añejo, permitiendo al lector no solo dejarse llevar por la trama sino también por las letras. Un lujo hoy en día.

     Jussi será el encargado de relatar la mayor parte de la historia, aunque eso no resta protagonismo a Laestadius, ya que el autor no cae en la tentación de dejar que sea el avispado alumno el que demuestre superar con sus dotes detectivescas al profesor que lo enseña. Además de las reflexiones propias sobre la maldad o bondad de las personas, no olvidemos que el protagonista era un pastor, la novela reivindica la existencia de un pueblo y sus costumbres y deja también muestra de la belleza de un entorno que se va metiendo por los ojos del lector sin que éste se de cuenta. En cuanto a los personajes, si bien Laestadius aporta el conocimiento, será Jussi quien capte todo nuestro interés, un joven con cicatrices casi adoptado que verá nacer el amor por  las letras y los conocimientos. Juntos se enfrentarán a las teorías de Brahe y Michelsson y su necesidad de cerrar el caso que me hicieron pensar en un principio en supersticiones incluso cuando no se trataba más que de obsolescencia. Y el oso parece a ratos casi un símbolo.

     Me ha gustado Cocinar un oso, me he dejado llevar por el tono de la narración y me he preguntado quién era el narrador omnisciente sabiendo que era caer en la trampa del autor. Y he caído con gusto. He disfrutado del lirismo tanto como de lo truculento y he acompañado a los protagonistas durante sus reflexiones. Pero, sobre todo, he cerrado el libro queriendo leer más, algo que me pasa cada vez menos.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

miércoles, 26 de junio de 2019

El Halcón Maltés. Dashiell Hammett

   

     “No importa quién quiere a quién; no pienso hacer el bobo por ti. No voy a seguir los pasos de Thursby y de sabe Dios quién más. Asesinaste a Miles y vas a pagar por ello. Yo podría haberte ayudado dejando que se fueran los otros y manteniendo a distancia a la poli con alguna argucia. Es tarde para eso: ya no puedo ayudarte. Y aunque pudiera, no lo haría”.

      A muchos amantes del cine negro este título les recuerda a Bogart, inmediatamente, ahí le pusimos cara a Sam Spade. Así lo conocí yo, por el cine. Me gustó tanto que decidí salir en su búsqueda entre hojas de papel, y por eso traigo a mi estantería virtual El halcón maltés, un hito del cine negro que no debemos perdernos sobre el papel.    

     En 1.530 los caballeros de la Orden de Malta regalaron una estatuilla en forma de halcón, repleta de piedras preciosas, al emperador Carlos V. Fue objeto de robos y desapariciones y reapariciones durante más de cuatro siglos, hasta hoy. En pleno siglo XX reaparece en San Francisco, codiciada por su valor y buscada por Sam Spade, quien a partir del asesinato de su socio, se ve envuelto en dicha búsqueda en una maraña de acontecimientos y acompañado de una clienta muy especial.

      Sam Spade vive a través de la obra de Hammett, de toda su obra en realidad, que son tan sólo cuatro títulos; Demasiados han vivido, Sólo pueden colgarte una vez, Un tal Sam Spade y El halcón maltés. De hecho RBA ha sacado una compilación con el acertado título Todos los casos de Sam Spade no hace mucho. Pero ¿Quién es Sam Spade?

      Sam es un tipo duro, cerca de la cuarentena, es un hombre de la calle. Nos olvidamos de los robos refinados y los detectives impolutos y entramos en los comienzos del detective que hoy sigue estando de moda. Es terco y, cuando menos falta hace, saca la ironía y, desde luego, no se caracteriza por su tacto. Lleva una vida más o menos desordenada, tuvo una aventura con la mujer de su socio, que ya terminó. Y entorna los ojos para retar las mentes ajenas. No tiene problemas en colaborar con la policía, siempre que no le pidan tener tacto porque eso no es lo suyo, protege a quien cree que lo necesita, pero si se trata de sacar la verdad a la luz... todo vale. Un diablo rubio, dijo su autor para describirlo, pero Sam Spade es sin duda alguna mucho más que eso. Es un comienzo para la novela negra contemporánea.      Hammett no se queda en mostrar un detective brillante, eso sería lo fácil. Lo verdaderamente deslumbrante de su obra es la complejidad de la trama, no nos lo parece hasta que no terminamos el libro y tratamos de resumirlo. No se complica la vida ni nos la complica a nosotros y por eso su forma de escribir es seca, pasa del diálogo a la acción, el resto sobra. Tal vez sea eso lo que hace que veamos a Spade como aún más duro. Es una novela callejera y en la calle todo vale, pero sobre todo el dinero. No nos cuesta trabajo adivinar entre sus letras al Hammett detective de Pinkerton, recorriendo calles a la carrera.

      Nos enfrentamos a todos los clásicos del género, hay malos vengativos, malísimos, guardaespaldas torpes y empresarios venidos a menos salpicados con agentes casi entrañables y mujeres fatales. Gente, en definitiva, movida por su propio interés y, lo mejor de todo en este mundo de detectives impolutos y marcados por vete tu a saber que experiencia traumática, en este caso, nadie nos intenta convencer de que el mismo Spade sea demasiado diferente de cualquiera de ellos.

       Un libro que me cautivó y me llevó al resto de la obra de Hammett y que me sirve para recordar que, ni toda la novela negra es nórdica, ni hay que temer estos libros que a priori nos pueden parecer pasados de moda. Sino todo lo contrario.    

     Gracias

lunes, 24 de junio de 2019

Llamarás un domingo por la tarde. Javier Cid


     "Me miro en el espejo y siento frío. Pero no es un frío romántico como aquel que cosía a los poetas famélicos en Montparnasse; es, sin más, un frío de cojones porque es otoño, se cierne sobre el oeste una ciclogénesis con nombre de mulata y la caldera prehistórica de mi apartamento acaba de morir. Y yo ni soy poeta, ni padezco hambrunas, ni estuve jamás en Montparnasse pues París me cogió siempre con prisas".

     A veces una recomendación directa te lleva a un libro. Y eso sucedió con este, así que sin muchas vueltas me lo llevé a casa y hoy, poco después, traigo a mi estantería virtual, Llamarás un domingo por la tarde.

     Cuando conocemos al narrador del libro, está superando una ruptura amorosa. Ese es el momento elegido para relatarnos su vida con bastante desparpajo y un poco de mala uva. Descubriremos entonces a un hombre cuya mayor inquietud es no estar solo, su mayor temor el compromiso y su mayor vicio es estar enamorado. Será víctima de su época y abrazará el culto al cuerpo y el exhibicionismo de las redes sociales mientras sigue la estela de los viajes exóticos y el sexo de una noche para calentar más el cuerpo que el alma. Conocemos, en definitiva, a un hombre normal.

     Comencé este libro un domingo por la tarde y lo terminé un martes que, como dice el protagonista, son días propicios para terminar cosas. Y en el espacio existente entre esos días me sonreí e incluso me reí unas cuantas veces mientras a ratos me sorprendía pensando eso tan manido de "conozco a gente así". Por supuesto que no leo ante un espejo, no sea que en algún momento levante la vista...
El caso es que tras la literatura del adolescente, del niño que pasa a ser hombre, parecía no existir otra etapa que descarnar cuando todos sabemos que no es así. Y Cid busca otro momento por el que todos pasamos y es el de mirar nuestra vida por primera vez, el de dudar si frenar, ver que todo cambia y que las vidas de los que fueron compañeros infatigables encajan para asentarse en una placidez que nosotros no estamos dispuestos a adoptar o que, como es este caso, nos es retirada al producirse una ruptura. Se queda entonces el protagonista cojo, como viviendo a destiempo y vuelve atrás para recuperar un tiempo que sabe que en realidad no perdió mientras nosotros vemos que lo que le pasa es que se siente solo aunque sea a ratos y que teme que los ratos se alarguen demasiado.
El protagonista elegido es un vendabal con pocos pelos en la lengua que nos gana su simpatía desde las primeras letras con algunas reflexiones que todos hemos compartido. Del periodismo digital al sexo por app, de los viajes a las juergas pasando por esas familias improvisadas que se forman en bares de barrio hasta llegar a enamoramientos más sentidos que consumados, Cid toca todos los temas que podemos vivir en este momento. Hay por supuesto excesos, la propia novela los pide y al lector no solo no lo estorba, además le divierten. Y también hay clichés propios de una comedia protagonizada por un gay que ronda los 40. Pero son de esos que uno piensa que quizás existan por repetición, como ese punto deslenguado que antes comentaba.

     Me he divertido con este libro, aunque siempre he sabido que estaba ante una tragicomedia. Me lo he pasado bien y he apuntado alguna frase que, sin ser propia de literato, es certera para la vida. Para la mía, para la del protagonista y, estoy segura de que también para la de cualquier lector. Y es que comenzaba diciendo que esta novela trata de la vida de un hombre cualquiera y eso es precisamente lo que le da interés. A fin de cuentas, la mayor parte de las vidas distan mucho de ser extraordinarias. Salvo para quienes las protagonizan.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

martes, 18 de junio de 2019

Carmilla. Sheridan Le Fanu


     Tenía muchas ganas de una buena edición de este título que uno puede encontrar ya publicado y con extensión variable. Por eso me agradó ver que formaba parte de los ineludibles y por eso, hoy traigo a mi estantería principal, Carmilla.

     Conocemos a Laura, que nos relata lo que le sucedió una noche misteriosa en la que, estando dormida en el castillo en el que vivía con su padre, una mujer se coló en su cuarto tomándola en brazos. Ella sintió algo en el cuello y sin embargo, no pudieron encontrar a ninguna mujer en sus dependencias. El tiempo ha pasado y no solo ha crecido el misterio, también hay una fuerte atracción entre Laura y otra mujer misteriosa, tal vez un vampiro.
   
     Una de las primeras cosas que sorprenden al leer Carmilla, es la cantidad de similitudes que encontramos con historias posteriores. Eso nos indica mirando la fecha, que estamos ante una obra que ha sido tomada como referente por gran parte de la literatura vampírica posterior. Y es que, Carmilla hay que leerlo en su contexto o podemos juzgar su trama de forma injusta, pensando que es predecible cuando en realidad fue precursora. Se habla por ejemplo de romance y erotismo cuando hoy "sabemos" que bien podría ser esa tensión sexual habitual entre vampiro y víctima. No en vano los vampiros siempre han sido los monstruos más eróticos del imaginario, siempre mirando fijamente, elegantes y chupando cuellos.

     El mayor placer de esta extraordinaria narración que bien puede catalogarse como relato, es disfrutar de su magnífica ambientación. Esa novela de época con un amor transgresor y unos personajes que, os aseguro, ya jamás olvidaremos. Los clásicos, cuando hablamos de terror, tienen además un punto de ingenuidad absolutamente enternecedor para el lector aficionado al género. Por eso es tan importante saber contextualizarlos, no esperar miedo, esperar intriga; no buscar grandes misterios con guro y resolución, buscar historias. Y todo eso es Carmilla.

     Carmilla es una historia con una magnífica ambientación que vuelve a colocar al vampiro en el lugar que le corresponde. O que ya lo hizo en su momento, puesto que estamos ante un clásico.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

jueves, 13 de junio de 2019

Alta fidelidad. Nick Hornby


     "Hay quien se preocupa, y mucho, de que los niños pequeños jueguen con armas de fuego, de que los adolescentes vean vídeos en los que la violencia es moneda corriente; nos da miedo que esa especie de cultura de la violencia termine por tragárselos como si tal cosa. A nadie le preocupa en cambio que los niños escuchen miles, literalmente miles de canciones que tratan siempre de corazones destrozados, de rechazos y abandonos, de dolor, tristeza, pérdida".

     Reconozco que la nueva colección que está sacando Anagrama con motivo de su aniversario me está sirviendo para hacerme con algunos libros que ya tenía, pero en una edición mucho más bonita. Y, de paso, releer. Hoy traigo a mi estantería virtual, Alta fidelidad.

     Conocemos a Rob cuando su relación con Laura acaba de finalizar. Tiene 36 años, una tienda de discos y comparte su afición por la música y por las listas con sus dos empleados y amigos, Dick y Barry. No tarda en enterarse de que Laura ha comenzado a verse con un hombre al que siempre ha odiado y él mismo intenta contactar con sus ex, sin olvidar nunca a Laura.

     Por empezar por el principio diré que hay una magnífica adaptación de este libro, aunque es más lúdica y profundiza menos en el protagonista. Lo cierto es que si uno ve la película, es imposible leer el libro sin John Cusack paseándose por las páginas tarareando alguna canción.

     La historia es la de Rob, un personaje que se muestra con sus defectos, egoísmos e incluso infidelidades para que el lector juzgue sus actos y se adelante incluso a ellos. Con un tono desenfadado que a veces encuentra la sonrisa, el libro arranca con la primera lista: las ex. A partir de ahí vamos asistiendo a sus reflexiones, no siempre maduras, y descubrimientos casi de adolescente en el amor. Todo ello queda salpicado con las conversaciones entre amigos y las listas de películas, malos grupos, canciones para el fin... casi de cualquier cosa, excepto de una y que hizo que me sintiera muy identificada y conectarse con él. A fin de cuentas, yo sería incapaz de citar solo 5 libros como los mejores.
     Es cierto que la frescura que la novela desprende en esa primera parte se va diluyendo hasta perderse en un final que estoy segura no es al gusto de todos. Pero también es cierto que el autor nos lo va dejando entrever y que, sí somos sinceros con nosotros mismos,  es bastante más realista que cualquier otra opción alternativa que hubiéramos podido barajar.

     Los lectores vamos aprendiendo con los años a recopilar lecturas y, sí en la primera no me pasó porque desconocía la historia con la que ahora lo voy a comparar, tengo que reconocer que en esta relectura he pensado en Bridget Jones más de una vez. Me quedo, lo reconozco, con una curiosidad y es el saber si un lector masculino se podría sentir más o menos identificado con Rob.

     Alta fidelidad me ha gustado mucho, ya lo hizo en su día y lo he vuelto a disfrutar. Es una novela entretenida incluso si no se comparten los gustos musicales del protagonista. Ahora me toca volver a ver la película.

     Y vosotros, ¿me decís vuestros cinco libros favoritos?

     Gracias.

martes, 11 de junio de 2019

El montacargas. Frédéric Dard


     "¿Hasta qué edad un hombre se siente huérfano cuando pierde a su madre?"

     Tras la resaca de feria libresca hoy vengo con un librito que he disfrutado por unos cuantos motivos. Hoy traigo a mi estantería virtual, El montacargas.

     Conocemos a Albert. Estamos en el París de hace 50 o 60 años y Albert acaba de salir de pasar 6 años en prisión. Regresa al barrio que lo vio crecer y que ha cambiado de forma perceptible, y a la casa de su infancia, ahora vacía tras la muerte de su madre. Es Nochebuena y se siente nostálgico, vacío y desubicado, así que decide dar un paseo. Así es como su destino se cruza con el de la señora Dravet y su hija Lucienne. Media familia que él anhela y a la que se acerca sin saber que pueden ser su perdición. A fin de cuentas también pueden aparecer cadáveres en Nochebuena. Y Albert es culpable del crimen que le llevó a prisión.

     Los que disfrutamos con los misterios de las novelas policíacas a veces tenemos ataques de nostalgia. Nos gusta recordar los juegos de aquellas novelas de callejones oscuros, copas de coñac y femmes de esas que decimos fatales. Por eso El montacargas ha resultado una lectura perfecta. Contiene todos los elementos clásicos que se articulan en torno a un cadáver y un f fantástico juego que ya comienza el en título. No hacen falta muchas páginas para dibujar apenas un puñado de personajes que actúan según los hilos que mueve Dard para ir dejando pistas a un lector cada vez menos despistado que se regocija en el último giro que va mucho más allá del descubrimiento "pastel".
     
     Me he sentido un poco como aquel lector aún adolescente que tropieza con novelas negras llenas de juegos cuyo truco hay que descubrir para ganarle la mano al autor del libro. Y me ha gustado, tanto por lo limpio del juego, de una simplicidad maravillosa en estos tiempos de tramas con piruetas imposibles que buscan únicamente la sorpresa del lector, como por el regusto nostálgico que he descubierto en cada una de las letras de esta novela. Me he permitido incluso una corriente de simpatía hacia el protagonista, Albert, pese a que su vida no se caracteriza precisamente por la virtud. Pero a veces es difícil resistirse a según qué tipo de personajes y tramas y yo reconozco haber caído rendida a los pies de esta novelita. De hecho, tras leerla me he informado sobre el autor y he descubierto que su obra es, cuanto menos, considerable, así que repetiré. Posiblemente una y otra vez.

     El montacargas es una novela corta de misterio que hará las delicias de los aficionados al género pero que, además, disfrutará cualquier lector.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

lunes, 3 de junio de 2019

Feria del Libro


     No todas las Ferias del Libro coinciden en las mismas fechas, pero unas cuantas son ahora. Y yo, que me paso los días recomendando lecturas, he decidido que esta semana cierro y os dejo que me las recomendéis a mi. Así podré llevar vuestros títulos anotados de Feria en Feria.

     Gracias.

Pd: Mis andanzas de feria estarán en twitter e instagram.

lunes, 27 de mayo de 2019

13. Steve Cavanagh


     "Eran las cinco y diez de una cruda tarde de diciembre. Joshua Kane estaba tumbado sobre un lecho de cartón delante del edificio de los juzgados de lo Penal de Manhattan. Estaba pensando en matar a un hombre. No a cualquier hombre. A alguien concreto".

     Esta vez he buscado una novela que parta de una premisa diferente. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, 13.

     Conocemos a Kane, asesino. Algo hace que quiera estar de jurado en un caso mediático aunque para ello tenga que manipular la elección del jurado. Como es un asesino, su manipulación consistirá en matar a uno de los preseleccionados y colarse en su lugar en la selección hasta lograr ser un miembro en el juicio.
     Conocemos a Flynn, abogado, investigador. Es contratado en un caso mediático en el que un actor famoso ha sido acusado de asesinar a su mujer. El abogado del actor cree en la inocencia de su cliente y contrata a Flynn porque sabe que no tiene reparos en defender aquello en lo que cree sin importar los problemas que pueda ocasionarle.

     El asesino no está en el banquillo de los acusados, reza el subtítulo de esta novela. De este modo, el autor del libro sustituye el habitual misterio, que es adivinar el asesino, por la tensión que supone para el lector espectador asistir a la trama sin saber si los protagonistas llegarán a descubrirlo.
La novela, narrada en las dos voces que he señalado antes y además diferenciándolas claramente ya que una es en primera persona y otra en tercera, está escrita con la claridad suficiente como para que el lector jamás se pierda.
La trama parte de una premisa diferente y la posibilidad de que un asesino se infiltre tiene el tirón suficiente como para que nos apetezca seguir leyendo, siendo esta la voz que más me ha gustado a mi. Esto no es ni bueno ni malo, ya que las novelas a doble voz o doble historia tienden a dividir a los lectores entre los partidarios de una u otra.
Es cierto que a veces el autor nos pide esos pequeños saltos de fe en los que el maquillaje obra milagros exagerados y la dolencia adecuada convierte en perfecta a la persona idónea, pero somos consciente de que leemos un libro que busca entretener y tampoco nos vamos a parar a hacernos demasiadas preguntas.

       Quizás el gran acierto de la historia es el dejar al lector creerse el más listo, ya que tiene en su poder las dos versiones encontradas de quienes no sabemos en un primer momento cómo van a terminar. Esto hace que los aficionados al género y a las conjeturas, disfruten más de una historia que opta por no hacer trampas, pero si dar un par de lecciones de esas que no ves venir porque además vienen de la mano de personajes que acaban por resultarte casi familiares.

     13 me ha parecido una novela entretenida, de esas que son fácilmente llevables a la pequeña pantalla y con las que podemos pasar un par de tardes si pensar en nada. Y eso, hoy en día, ya es mucho.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

   

jueves, 23 de mayo de 2019

Confesión de un asesino. Joseph Roth


     "Hace algunos años, vivía en la Rue des Quatre Vents. Frente a mis ventanas estaba el restaurante ruso Tari-Bari. Solía ir a menudo a comer allí. Era posible tomar a cualquier hora del día una sopa de remolacha, pescado asado y estofado de ternera".

     A veces uno tiene la suerte de entrar en una librería y salir con la promesa de un tesoro. Hoy traigo a mi estantería virtual, Confesión de un asesino.

     Un narrador nos relata su paso por un restaurante que existía frente a su casa, el Tari-Bari. Allí pasaba ratos en silencio, entre rusos, fingiendo no entender, hasta que una tarde caso noche escuchó la siguiente frase: "¿Por qué estará hoy tan sombrío nuestro asesino?". No pudo evitar girarse descubriendo que había comprendido perfectamente la frase, ya que fue dicha en ruso, y observar a un rubio silencioso con el que apenas cruzaba una mirada y un saludo mudo, porque esa frase se refería a él. En ese momento, el hombre rubio da muestras de saber más de lo que parece sobre nuestro narrador y el bar, cerrando puertas y colocando sillas, se convierte esa noche en el lugar de una improvisada conversación. Golubtschnik, que así se llama el asesino, decide relatar su historia.

      Cuantísimo me gusta Joseph Roth... es cierto que hubiera podido poner Roth simplemente sin faltar a la verdad, ya que tanto Josep como Philip son escritores de cabecera para mi, pero en este caso quería hacer énfasis en el primero que es, curiosamente, un desconocido para muchos lectores que no se han acercado aún a sus letras. en mi caso lo conocí con La leyenda del santo bebedor y, poco a poco, me he ido haciendo con su obra. Incluso su correspondencia con Zweig pese a lo que opino sobre publicar la correspondencia ajena. Y fue precisamente por referencias que supe de la existencia de esta novela que ha caido en mis manos finalmente.

     Publicada bajo el título original Confesión de un asesino, contada en una noche, esta novela corta es conocida como la novela rusa de Roth. Y no solo porque su historia esté ligada a esa nacionalidad, o incluso los escenarios, no. Es el tono y el ritmo el que nos dan pie a usar esa denominación para una novela que no hubiera sido lo mismo con un narrador diferente, menos solemne, menos educado, como un burgués del viejo San Petersburgo. Eso hace que el ritmo tenga una cadencia con regusto a clásico que invita a seguir leyendo con la sensación casi de estar escuchando sentado en una silla, ante una jarra de aguardiente, la confesión de nuestro asesino.
Resulta curioso además, como en un libro tan corto, puede condensarse tanta vida. y es que nuestro protagonista es hijo ilegítimo con afán principesco y pasiones desmedidas por una mujer, Lutecia. Un hombre que perteneció a la Orjana y que acabó siendo conocido en un bar de París como nuestro asesino. Porque sí, eso también lo relatará. Una novela que bien puede encajar como literatura de entreguerras, en la que se habla de muerte, de venganza y sangre, conciencia y de castigo que tiene momentos para la sonrisa; no en vano su protagonista que es alto y fuerte lleva por nombre "palomita", y bien es cierto, descubrimos, que jamás hubo un nombre peor elegido. Ahora que lo pienso, pocas sonrisas hay, es un libro que en realidad se mueve entre tinieblas, como el alma humana. O como la penumbra del bar en el que el protagonista relata su historia.

     Confesión de un asesino es una obra maestra. Y ante eso lo único que puedo añadir es que hay varias ediciones por distintas editoriales. Yo he comprado la de la foto.

     Y vosotros, ¿sois lectores de novela rusa?

     Gracias.

martes, 21 de mayo de 2019

Circe. Madeline Miller


     "Cuando nací, el nombre para lo que yo era no existía".

     Conocí este libro gracias a las redes y a las opiniones de otros lectores. Ya había tenido contacto con la obra de Miller, pero no sabía que hubiera publicado otro libro. Hoy traigo a mi estantería virtual, Circe.

     Conocemos a Circe.

     Conocí a Miller con La canción de Aquiles, una novela que me resultó desconcertante pese a gustarme y que me dejó, lo confieso, con ganas de más de la autora. Así que cuando vi Circe tuve claro que lo iba a leer. Y así conocí a circe en esta novela con tono casi de epopeya que Miller escribe en primera persona. Circe, siempre secundaria de la mitología y nunca protagonista que ha encontrado en  la pluma de Miller a quien de voz a esta mujer que tuvo la desgracia de parecer normal en el seno de una familia de dioses. Circe fue repudiada, pero era inmortal; no tenía poderes, pero si quería aprender. A fin de cuentas, cuando vives entre dioses, ¿a qué puede temer un Dios si no es a un poder que está por encima de él? Y así acompañaremos a Circe durante milenios en una historia que humaniza a los dioses y héroes, en la que la veremos convertirse en bruja y por la que pasarán todos aquellos nombres que un día estudiamos en el lugar de esta mujer.
Miller da un halo casi lírico a sus descripciones, y no teme un comienzo lento que permita entrar en situación a aquellos que no sean aficionados a la mitología, sabe que pisa sobre seguro, que acabaremos comprendiendo lo que siente. Sitúa además a la mujer en la mitología justo en el lugar en el que siempre se la colocó y tampoco suaviza las escenas violentas.
Por si alguien se pregunta como narras una vida milenaria cuando la protagonista vive en el exilio sin aburrir, os tranquilizo: Miller lleva el pulso casi constante en un goteo de situaciones que llenan los tiempos vacíos hasta convertirlos inexistentes. Aquí están Odiseo y Medea, Atenea y Dédalo, están todos en realidad, solo que ahora ellos son los secundarios y Miller arroja sobre la historia una luz diferente. Femenina, sí, pero sin distorsionar por ello los mitos, sin introducir cambios buscando reivindicaciones.

     Circe es una gran novela por muchas razones, pero quizás lo que más sobresale es la temática. Uno estudia un día sobre Grecia y luego quedan esos conocimientos relegados al olvido. Las novelas no recuperan a este tipo de personajes, la novela histórica no llega tan atrás, últimamente parecen no interesar. Y por eso se agradecen las voces como Miller que deciden reescribir una historia ya conocida y seguir manteniendo el interés del lector y el suspense dando la voz a un personaje poseedor de tanta fortaleza.

     En definitiva Circe es una gran novela, de mis mejores lecturas en lo que va de año.

     Y vosotros, ¿cuál es el mejor libro que habéis leído en lo que va de año?

     Gracias.

lunes, 20 de mayo de 2019

La desaparición de Annie Thorne. C. J. Tudor


     "Incluso antes de entrar en la casita, Gary sabe que algo no va bien.    
     Es el olor empalagoso que sale por la puerta abierta, las moscas que revolotean en el calor pegajoso del recibidor. Por si esto no fuera indicio suficiente de que algo horrible ha ocurrido en esa casa, horrible en el peor sentido posible, el silencio lo confirma. 
     Hay un elegante Fiat blanco aparcado en el camino de acceso, una bicicleta apoyada frente a la puerta principal y unas botas de goma tiradas justo al otro lado del umbral. El hogar de una familia. Incluso cuando el hogar de una familia está vacío, quedan en él ecos de vida. No es normal que se irradie una sensación opresiva y siniestra bajo un asfixiante manto de silencio, como en aquella casa".

     Tras El hombre de tiza Tenía curiosidad por saber qué línea elegiría Tudor en su siguiente novela. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, La desaparición de Annie Thorne.

     Conocemos a Joe Thorne cuando regresa a su pueblo natal, Arnhill. Es un hombre adulto que lleva la tragedia de lo sucedido en su juventud marcando sus pasos. Siendo adolescente su hermana Anne desapareció durante dos días pero, a su regreso, no era la misma niña. De hecho no era Anne en absoluto. Ahora ha recibido un mensaje en el que le dicen que lo que le sucedió a su hermana está volviendo a suceder en Arnhill. Y Joe ha vuelto.

     Leí El hombre de tiza con la esperanza de haber encontrado un sustituto de aquellas novelas ochenteras de King. No fue así. Pero si El Rey ya no es el mis, ¿por qué iban a serlo quienes siguen su estela? De hecho, a partir de una determinada página tuve bastante claro a qué libro rendía homenaje en esta ocasión Tudor, solo que no puedo decirlo sin destriparos el final. Lo que si puedo adelantaros es que una comunidad pequeña, jóvenes adolescentes, matones, parias y trazos oscuros marcan esta historia tanto, que bien  podría haberse ambientado en Maine.

     Podría dividir la novela de Tudor en dos partes diferenciadas, y no son el Antes y el Ahora, pese a que la novela al moverse en el recuerdo, se sitúa a caballo entre dos lineas temporales. Las partes que yo distingo son la construcción de un thriller tal y como promete la presentación que se está haciendo de la novela, y una segunda parte con una incursión sobrenatural. Y, si tengo que ser sincera, me ha gustado más la primera. Tudor nos da un retrato estupendo de una comunidad y de quienes la integran, ya sea en el pasado con los conflictos mineros, o en la actualidad, rozando ese tema tan habitual que es el acoso escolar, para mostrar que muchas veces no se le presta la atención deseada. Sin embargo en la segunda parte, Tudor peca de cautela, tal vez temiendo perder a los lectores cuyos pies están firmemente afianzados en el realismo, y no termina de adentrarse lo suficiente en el tema como para darle la sostenibilidad necesaria a muchas de las situaciones que plantea. Y es que lo sobrenatural no sirve con nombrarlo, también hay que explicarlo para que el lector de ese necesario salto de fe. Y, sobre todo, hay que cuidar a los personajes que lo rodean, ya que en este caso he tenido la sensación de que todo el mundo se encogía de hombros aceptando cualquier cosa que pudiera suceder. Ha sido eso lo que ha provocado un descreimiento en la historia que me ha acompañado hasta las últimas páginas, empañando la primera buena impresión que había tenido. No es suficiente con inventarse una historia y escribirla, hay que construirle un armazón para que se sostenga y, en mi opinión, esa es la parte en la que esta novela hace aguas. Me pensaré si darle otra oportunidad.

     La desaparición de Annie Thorne ha resultado una novela insuficiente pese a que prometía ser una lectura entretenida.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

miércoles, 15 de mayo de 2019

Totalidad sexual del cosmos. Juan Bonilla


     "Tiene los ojos grandes, de un verde felino, el pelo es una hoguera. Es como si o fuera iluminando todo a su paso, como si el mundo se encendiese al calor de su mirada. Se llama Carmen pero no se reconoce en el sonido de su nombre".

     Hay libros que te atraen desde la primera vez que sabes de su existencia. Eso me sucedió con el libro que hoy traigo a mi estantería virtual. Se trata de Totalidad sexual del cosmos.

     Conocemos a Carmen Mondragón, hija del general Manuel Mondragón, y seguimos su vida, su evolución como mujer, como artista. Sus amores, amantes, familia y escándalos y, por supuesto, su obra, ya sea como Mondragón o como Nahui Olin.

     Esta novela sigue la vida de Carmen Mondragón, que era para mi desconocida incluso en su alter ego Nahui Olin. Para ello el autor la divide en tres partes, y uno pensaría que son infancia, juventud y senectud, pero no es exactamente así. La última parte, en un ejercicio de virtuosismo y originalidad, cuenta la fascinación del supuesto narrador por la mujer sobre la que investiga y escribe.

     Ahora es una niña de ocho años.
     Una niña de una familia pudiente que no se encuentra a sí misma, una joven que crece y siente que su interior está a punto de desbordarse. Una potrilla que se acerca a barrios de mala fama, alumna que escribe cartas y niña de papá. No quiere vivir bajo la autoridad de un hombre y sin embargo.. papá, papá, papá... familia, sentimientos, desgracias.

     Ahora es una nueva melodía inaudita.
     Avanza su vida, se sigue buscando. Los sentimientos bullen y se desbordan y aparece Nahui. Escándalos, lujuria, pinturas, poemas, arte... Seguimos su ascenso, su mito, la búsqueda de la felicidad.

     Ahora es una apestada, claro.
     Su caída, su redescubrimiento de la mano de un narrador que se siente fascinado por una mirada felina que jamás llegó a posarse en él. Conocemos también al narrador.

     Totalidad sexual del cosmos es el título de un poema de Nahui, de Carmen, y también es una novela con una redacción casi lírica, una sonoridad musical que nos hace pensar en cuentos y cenicientas de la vida real. Bonilla nos lleva de la mano a conocer la vida de una mujer increíble para desmarcarse con una tercera parte brillante que hace de esta novela una lectura muy especial. Por si no se nota, me ha gustado. Aunque no conociera a Carmen, ni sus pinturas ni sus poemas.
Qué duda cabe de que estamos ante un gran libro, y tampoco sabría deciros si es más biografía o novela.

     Y vosotros, ¿sois lectores de biografías?

     Gracias.

   

martes, 14 de mayo de 2019

La quinta víctima. J. D. Barker


     "Oscuridad.
     Se arremolinaba a su alrededor, profunda y espesa, y devoraba la luz sin dejar nada salvo un vacío impenetrable. una neblina le estrangulaba el pensamiento; las palabras intentaban juntarse, trataban de formar una frase coherente, encontrar un sentido, pero en cuanto parecía que iban a tocarse, algo se las tragaba y desaparecían sustituidas por una sensación de miedo cada vez mayor, una sensación de pesadez: su cuerpo se hundía en las turbias profundidades de unas aguas olvidadas mucho tiempo atrás".

     El cuarto mono hizo que todos los ojos se posaran sobre Barker y no pocos estábamos esperando con cierta curiosidad la continuación de la saga. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, La quinta víctima.

     Si no has leído El cuarto mono, deberías de parar tu lectura aquí, ya que este libro enlaza de forma directa con el anterior.

     Hace ya unos meses de la desaparición de Bishop y el FBI ha retirado del caso a Porter y su equipo. Ahora se enfrentarán a la muerte de una joven desaparecida hace tres semanas y cuya puesta en escena es tan rebuscada como impecable. Apenas ha comenzado la investigación, la ropa que la joven lleva puesta les da a entender que no va a ser una víctima aislada y la prensa no tarda en preguntarse si estas muertes están relacionadas con aquellas que sacudieron el país y cuyo autor fue apodado El cuarto mono. Porter y su equipo se enfrentan a esta investigación mientras que el primero sigue empeñado en capturar a Bishop, que escapó en el último momento, y esa obsesión le lleva a la suspensión en mitad del caso.

     Como decía en el aviso, este libro enlaza directamente con la primera parte de la saga ya que, pese a que ha pasado el tiempo, nos muestra a un Porter marcado por los sucesos de aquella época y obsesionado con la figura de Anton Bishop. No solo eso, sino que durante la lectura veremos desvelados cada uno de los pormenores de la trama de la anterior novela, ya que serán necesarios para situar al lector y también para dar pie a que conozcamos más íntimamente a los protagonistas.
En esta ocasión además el autor ha optado por repartir el protagonismo con algunos compañeros de Porter, dándoles más páginas al repartir la novela entre la investigación del equipo y la que lleva el propio Porter junto a una mujer que el destino pone en su camino.
     Ya en la anterior entrega protesté de la falta de realismo de algunas escenas y esa sensación se ha acrecentado esta vez, solo que Barker parece haber hecho de ello uno de los méritos de la historia al no dar tiempo a que el lector se plantee más dudas que las necesarias para seguir avanzando. La novela, que comienza como un thriller al uso, va ganando velocidad a medida que comprendemos que ambos hilos argumentales están conectados y esperamos la entrada triunfal del malvado de la historia: Anton Bishop. Ya le conocemos, sabemos de sus manías y también de la necesaria implicación de lazos personales y familiares en cada víctima, y por eso seguiremos casi sin respirar los avances de la policía deseando que esta vez el final sea un poco más satisfactorio que el de la primera parte.
     A ese respecto lo único que puedo decir es que el autor ya tiene una tercera entrega planeada. Y, respecto al final de la primera parte, confieso que el autor no ha sabido darme la satisfacción que esperaba.

     La quinta víctima me ha parecido una novela entretenida que hubiera ganado mucho en el caso de publicarse en su conjunto ya que los cortes que se realizan al final de las historias consiguen desmerecer el hilo conductor que recorre las novelas.

     Y vosotros, ¿sois lectores de sagas cortas a medida que salen o preferís esperar a su completa publicación?

     Gracias.

lunes, 13 de mayo de 2019

Un matrimonio perfecto. Paul Pen


     "La mujer apareció con el agua. Luis la vio doblar la esquina de la calle en el mismo momento en que empezó a llover, cuando las gotas resultaron visibles en el halo brillante de las farolas".

     Hay escritores que entretienen, sin más intención. Y también buscamos sus novelas porque la literatura tiene hueco para todo y para todos. Hoy traigo a mi estantería virtual, Un matrimonio perfecto.

     Conocemos al matrimonio formado por Frank y Grace, una pareja que, si bien acusa levemente la rutina del paso del tiempo, lleva una vida de clase media alta y forma lo que muchos llamarían la familia perfecta junto a sus dos hijos. Cuando los conocemos buscan salir de una mala racha que ha hecho que toquen fondo al perder un ojo su hijo pequeño Simon. Es por eso que deciden mudarse para empezar de cero y emprenden un viaje familiar en autocaravana hacia su nuevo destino. En el camino, sufrirán un accidente al atropellar a una misteriosa chica que parece dispuesta a no dejarles marchar tan fácilmente.

     Parece que hemos pasado de un tiempo a esta parte, de la moda del muerto en la primera página, a la moda del primer capítulo desconcertante, y justo así es como empieza la novela. Con una entrada con un cierto impacto que uno deja ahí descolgada en el olvido hasta bien avanzada la novela. Por lo demás, la historia es sencilla y lineal, en la que al más puro estilo cinematográfico protagonizado por una loca, nos va desvelando los secretos que esconden los protagonistas. La aparición de una joven es el detonante de una historia que se va enrevesando al más puro estilo telefilme para que el lector se vaya dejando llevar por sus protagonistas sin preguntarse demasiado por qué suceden las cosas.
    De acción  rápida y ambientación escasa, muchas veces, como en el caso de la hija adolescente basada en citar series o personajes de Netflix (no en vano el autor tiene entre manos un guión para dicho canal), la novela transcurre sin complicaciones para nosotros, que no para el protagonista de esta historia. A mi modo de ver quizás a Pen se le haya ido un poco la mano en su parte final ya que no hace falta cargar tanto las tintas para cerrar una historia a no ser que uno no tenga miedo a perder pie con la realidad, pero se le perdona fácilmente ya que todos sabemos desde la primera página, que estamos ante un fast food literario.

     Un matrimonio perfecto es una novela entretenida pensada para hacernos disfrutar un par de tardes sin complicarnos demasiado. No pasará a la historia de la literatura, pero tampoco creo que esa fuera la intención de su autor.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.