jueves, 13 de junio de 2019

Alta fidelidad. Nick Hornby


     "Hay quien se preocupa, y mucho, de que los niños pequeños jueguen con armas de fuego, de que los adolescentes vean vídeos en los que la violencia es moneda corriente; nos da miedo que esa especie de cultura de la violencia termine por tragárselos como si tal cosa. A nadie le preocupa en cambio que los niños escuchen miles, literalmente miles de canciones que tratan siempre de corazones destrozados, de rechazos y abandonos, de dolor, tristeza, pérdida".

     Reconozco que la nueva colección que está sacando Anagrama con motivo de su aniversario me está sirviendo para hacerme con algunos libros que ya tenía, pero en una edición mucho más bonita. Y, de paso, releer. Hoy traigo a mi estantería virtual, Alta fidelidad.

     Conocemos a Rob cuando su relación con Laura acaba de finalizar. Tiene 36 años, una tienda de discos y comparte su afición por la música y por las listas con sus dos empleados y amigos, Dick y Barry. No tarda en enterarse de que Laura ha comenzado a verse con un hombre al que siempre ha odiado y él mismo intenta contactar con sus ex, sin olvidar nunca a Laura.

     Por empezar por el principio diré que hay una magnífica adaptación de este libro, aunque es más lúdica y profundiza menos en el protagonista. Lo cierto es que si uno ve la película, es imposible leer el libro sin John Cusack paseándose por las páginas tarareando alguna canción.

     La historia es la de Rob, un personaje que se muestra con sus defectos, egoísmos e incluso infidelidades para que el lector juzgue sus actos y se adelante incluso a ellos. Con un tono desenfadado que a veces encuentra la sonrisa, el libro arranca con la primera lista: las ex. A partir de ahí vamos asistiendo a sus reflexiones, no siempre maduras, y descubrimientos casi de adolescente en el amor. Todo ello queda salpicado con las conversaciones entre amigos y las listas de películas, malos grupos, canciones para el fin... casi de cualquier cosa, excepto de una y que hizo que me sintiera muy identificada y conectarse con él. A fin de cuentas, yo sería incapaz de citar solo 5 libros como los mejores.
     Es cierto que la frescura que la novela desprende en esa primera parte se va diluyendo hasta perderse en un final que estoy segura no es al gusto de todos. Pero también es cierto que el autor nos lo va dejando entrever y que, sí somos sinceros con nosotros mismos,  es bastante más realista que cualquier otra opción alternativa que hubiéramos podido barajar.

     Los lectores vamos aprendiendo con los años a recopilar lecturas y, sí en la primera no me pasó porque desconocía la historia con la que ahora lo voy a comparar, tengo que reconocer que en esta relectura he pensado en Bridget Jones más de una vez. Me quedo, lo reconozco, con una curiosidad y es el saber si un lector masculino se podría sentir más o menos identificado con Rob.

     Alta fidelidad me ha gustado mucho, ya lo hizo en su día y lo he vuelto a disfrutar. Es una novela entretenida incluso si no se comparten los gustos musicales del protagonista. Ahora me toca volver a ver la película.

     Y vosotros, ¿me decís vuestros cinco libros favoritos?

     Gracias.

martes, 11 de junio de 2019

El montacargas. Frédéric Dard


     "¿Hasta qué edad un hombre se siente huérfano cuando pierde a su madre?"

     Tras la resaca de feria libresca hoy vengo con un librito que he disfrutado por unos cuantos motivos. Hoy traigo a mi estantería virtual, El montacargas.

     Conocemos a Albert. Estamos en el París de hace 50 o 60 años y Albert acaba de salir de pasar 6 años en prisión. Regresa al barrio que lo vio crecer y que ha cambiado de forma perceptible, y a la casa de su infancia, ahora vacía tras la muerte de su madre. Es Nochebuena y se siente nostálgico, vacío y desubicado, así que decide dar un paseo. Así es como su destino se cruza con el de la señora Dravet y su hija Lucienne. Media familia que él anhela y a la que se acerca sin saber que pueden ser su perdición. A fin de cuentas también pueden aparecer cadáveres en Nochebuena. Y Albert es culpable del crimen que le llevó a prisión.

     Los que disfrutamos con los misterios de las novelas policíacas a veces tenemos ataques de nostalgia. Nos gusta recordar los juegos de aquellas novelas de callejones oscuros, copas de coñac y femmes de esas que decimos fatales. Por eso El montacargas ha resultado una lectura perfecta. Contiene todos los elementos clásicos que se articulan en torno a un cadáver y un f fantástico juego que ya comienza el en título. No hacen falta muchas páginas para dibujar apenas un puñado de personajes que actúan según los hilos que mueve Dard para ir dejando pistas a un lector cada vez menos despistado que se regocija en el último giro que va mucho más allá del descubrimiento "pastel".
     
     Me he sentido un poco como aquel lector aún adolescente que tropieza con novelas negras llenas de juegos cuyo truco hay que descubrir para ganarle la mano al autor del libro. Y me ha gustado, tanto por lo limpio del juego, de una simplicidad maravillosa en estos tiempos de tramas con piruetas imposibles que buscan únicamente la sorpresa del lector, como por el regusto nostálgico que he descubierto en cada una de las letras de esta novela. Me he permitido incluso una corriente de simpatía hacia el protagonista, Albert, pese a que su vida no se caracteriza precisamente por la virtud. Pero a veces es difícil resistirse a según qué tipo de personajes y tramas y yo reconozco haber caído rendida a los pies de esta novelita. De hecho, tras leerla me he informado sobre el autor y he descubierto que su obra es, cuanto menos, considerable, así que repetiré. Posiblemente una y otra vez.

     El montacargas es una novela corta de misterio que hará las delicias de los aficionados al género pero que, además, disfrutará cualquier lector.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

lunes, 3 de junio de 2019

Feria del Libro


     No todas las Ferias del Libro coinciden en las mismas fechas, pero unas cuantas son ahora. Y yo, que me paso los días recomendando lecturas, he decidido que esta semana cierro y os dejo que me las recomendéis a mi. Así podré llevar vuestros títulos anotados de Feria en Feria.

     Gracias.

Pd: Mis andanzas de feria estarán en twitter e instagram.

lunes, 27 de mayo de 2019

13. Steve Cavanagh


     "Eran las cinco y diez de una cruda tarde de diciembre. Joshua Kane estaba tumbado sobre un lecho de cartón delante del edificio de los juzgados de lo Penal de Manhattan. Estaba pensando en matar a un hombre. No a cualquier hombre. A alguien concreto".

     Esta vez he buscado una novela que parta de una premisa diferente. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, 13.

     Conocemos a Kane, asesino. Algo hace que quiera estar de jurado en un caso mediático aunque para ello tenga que manipular la elección del jurado. Como es un asesino, su manipulación consistirá en matar a uno de los preseleccionados y colarse en su lugar en la selección hasta lograr ser un miembro en el juicio.
     Conocemos a Flynn, abogado, investigador. Es contratado en un caso mediático en el que un actor famoso ha sido acusado de asesinar a su mujer. El abogado del actor cree en la inocencia de su cliente y contrata a Flynn porque sabe que no tiene reparos en defender aquello en lo que cree sin importar los problemas que pueda ocasionarle.

     El asesino no está en el banquillo de los acusados, reza el subtítulo de esta novela. De este modo, el autor del libro sustituye el habitual misterio, que es adivinar el asesino, por la tensión que supone para el lector espectador asistir a la trama sin saber si los protagonistas llegarán a descubrirlo.
La novela, narrada en las dos voces que he señalado antes y además diferenciándolas claramente ya que una es en primera persona y otra en tercera, está escrita con la claridad suficiente como para que el lector jamás se pierda.
La trama parte de una premisa diferente y la posibilidad de que un asesino se infiltre tiene el tirón suficiente como para que nos apetezca seguir leyendo, siendo esta la voz que más me ha gustado a mi. Esto no es ni bueno ni malo, ya que las novelas a doble voz o doble historia tienden a dividir a los lectores entre los partidarios de una u otra.
Es cierto que a veces el autor nos pide esos pequeños saltos de fe en los que el maquillaje obra milagros exagerados y la dolencia adecuada convierte en perfecta a la persona idónea, pero somos consciente de que leemos un libro que busca entretener y tampoco nos vamos a parar a hacernos demasiadas preguntas.

       Quizás el gran acierto de la historia es el dejar al lector creerse el más listo, ya que tiene en su poder las dos versiones encontradas de quienes no sabemos en un primer momento cómo van a terminar. Esto hace que los aficionados al género y a las conjeturas, disfruten más de una historia que opta por no hacer trampas, pero si dar un par de lecciones de esas que no ves venir porque además vienen de la mano de personajes que acaban por resultarte casi familiares.

     13 me ha parecido una novela entretenida, de esas que son fácilmente llevables a la pequeña pantalla y con las que podemos pasar un par de tardes si pensar en nada. Y eso, hoy en día, ya es mucho.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

   

jueves, 23 de mayo de 2019

Confesión de un asesino. Joseph Roth


     "Hace algunos años, vivía en la Rue des Quatre Vents. Frente a mis ventanas estaba el restaurante ruso Tari-Bari. Solía ir a menudo a comer allí. Era posible tomar a cualquier hora del día una sopa de remolacha, pescado asado y estofado de ternera".

     A veces uno tiene la suerte de entrar en una librería y salir con la promesa de un tesoro. Hoy traigo a mi estantería virtual, Confesión de un asesino.

     Un narrador nos relata su paso por un restaurante que existía frente a su casa, el Tari-Bari. Allí pasaba ratos en silencio, entre rusos, fingiendo no entender, hasta que una tarde caso noche escuchó la siguiente frase: "¿Por qué estará hoy tan sombrío nuestro asesino?". No pudo evitar girarse descubriendo que había comprendido perfectamente la frase, ya que fue dicha en ruso, y observar a un rubio silencioso con el que apenas cruzaba una mirada y un saludo mudo, porque esa frase se refería a él. En ese momento, el hombre rubio da muestras de saber más de lo que parece sobre nuestro narrador y el bar, cerrando puertas y colocando sillas, se convierte esa noche en el lugar de una improvisada conversación. Golubtschnik, que así se llama el asesino, decide relatar su historia.

      Cuantísimo me gusta Joseph Roth... es cierto que hubiera podido poner Roth simplemente sin faltar a la verdad, ya que tanto Josep como Philip son escritores de cabecera para mi, pero en este caso quería hacer énfasis en el primero que es, curiosamente, un desconocido para muchos lectores que no se han acercado aún a sus letras. en mi caso lo conocí con La leyenda del santo bebedor y, poco a poco, me he ido haciendo con su obra. Incluso su correspondencia con Zweig pese a lo que opino sobre publicar la correspondencia ajena. Y fue precisamente por referencias que supe de la existencia de esta novela que ha caido en mis manos finalmente.

     Publicada bajo el título original Confesión de un asesino, contada en una noche, esta novela corta es conocida como la novela rusa de Roth. Y no solo porque su historia esté ligada a esa nacionalidad, o incluso los escenarios, no. Es el tono y el ritmo el que nos dan pie a usar esa denominación para una novela que no hubiera sido lo mismo con un narrador diferente, menos solemne, menos educado, como un burgués del viejo San Petersburgo. Eso hace que el ritmo tenga una cadencia con regusto a clásico que invita a seguir leyendo con la sensación casi de estar escuchando sentado en una silla, ante una jarra de aguardiente, la confesión de nuestro asesino.
Resulta curioso además, como en un libro tan corto, puede condensarse tanta vida. y es que nuestro protagonista es hijo ilegítimo con afán principesco y pasiones desmedidas por una mujer, Lutecia. Un hombre que perteneció a la Orjana y que acabó siendo conocido en un bar de París como nuestro asesino. Porque sí, eso también lo relatará. Una novela que bien puede encajar como literatura de entreguerras, en la que se habla de muerte, de venganza y sangre, conciencia y de castigo que tiene momentos para la sonrisa; no en vano su protagonista que es alto y fuerte lleva por nombre "palomita", y bien es cierto, descubrimos, que jamás hubo un nombre peor elegido. Ahora que lo pienso, pocas sonrisas hay, es un libro que en realidad se mueve entre tinieblas, como el alma humana. O como la penumbra del bar en el que el protagonista relata su historia.

     Confesión de un asesino es una obra maestra. Y ante eso lo único que puedo añadir es que hay varias ediciones por distintas editoriales. Yo he comprado la de la foto.

     Y vosotros, ¿sois lectores de novela rusa?

     Gracias.

martes, 21 de mayo de 2019

Circe. Madeline Miller


     "Cuando nací, el nombre para lo que yo era no existía".

     Conocí este libro gracias a las redes y a las opiniones de otros lectores. Ya había tenido contacto con la obra de Miller, pero no sabía que hubiera publicado otro libro. Hoy traigo a mi estantería virtual, Circe.

     Conocemos a Circe.

     Conocí a Miller con La canción de Aquiles, una novela que me resultó desconcertante pese a gustarme y que me dejó, lo confieso, con ganas de más de la autora. Así que cuando vi Circe tuve claro que lo iba a leer. Y así conocí a circe en esta novela con tono casi de epopeya que Miller escribe en primera persona. Circe, siempre secundaria de la mitología y nunca protagonista que ha encontrado en  la pluma de Miller a quien de voz a esta mujer que tuvo la desgracia de parecer normal en el seno de una familia de dioses. Circe fue repudiada, pero era inmortal; no tenía poderes, pero si quería aprender. A fin de cuentas, cuando vives entre dioses, ¿a qué puede temer un Dios si no es a un poder que está por encima de él? Y así acompañaremos a Circe durante milenios en una historia que humaniza a los dioses y héroes, en la que la veremos convertirse en bruja y por la que pasarán todos aquellos nombres que un día estudiamos en el lugar de esta mujer.
Miller da un halo casi lírico a sus descripciones, y no teme un comienzo lento que permita entrar en situación a aquellos que no sean aficionados a la mitología, sabe que pisa sobre seguro, que acabaremos comprendiendo lo que siente. Sitúa además a la mujer en la mitología justo en el lugar en el que siempre se la colocó y tampoco suaviza las escenas violentas.
Por si alguien se pregunta como narras una vida milenaria cuando la protagonista vive en el exilio sin aburrir, os tranquilizo: Miller lleva el pulso casi constante en un goteo de situaciones que llenan los tiempos vacíos hasta convertirlos inexistentes. Aquí están Odiseo y Medea, Atenea y Dédalo, están todos en realidad, solo que ahora ellos son los secundarios y Miller arroja sobre la historia una luz diferente. Femenina, sí, pero sin distorsionar por ello los mitos, sin introducir cambios buscando reivindicaciones.

     Circe es una gran novela por muchas razones, pero quizás lo que más sobresale es la temática. Uno estudia un día sobre Grecia y luego quedan esos conocimientos relegados al olvido. Las novelas no recuperan a este tipo de personajes, la novela histórica no llega tan atrás, últimamente parecen no interesar. Y por eso se agradecen las voces como Miller que deciden reescribir una historia ya conocida y seguir manteniendo el interés del lector y el suspense dando la voz a un personaje poseedor de tanta fortaleza.

     En definitiva Circe es una gran novela, de mis mejores lecturas en lo que va de año.

     Y vosotros, ¿cuál es el mejor libro que habéis leído en lo que va de año?

     Gracias.

lunes, 20 de mayo de 2019

La desaparición de Annie Thorne. C. J. Tudor


     "Incluso antes de entrar en la casita, Gary sabe que algo no va bien.    
     Es el olor empalagoso que sale por la puerta abierta, las moscas que revolotean en el calor pegajoso del recibidor. Por si esto no fuera indicio suficiente de que algo horrible ha ocurrido en esa casa, horrible en el peor sentido posible, el silencio lo confirma. 
     Hay un elegante Fiat blanco aparcado en el camino de acceso, una bicicleta apoyada frente a la puerta principal y unas botas de goma tiradas justo al otro lado del umbral. El hogar de una familia. Incluso cuando el hogar de una familia está vacío, quedan en él ecos de vida. No es normal que se irradie una sensación opresiva y siniestra bajo un asfixiante manto de silencio, como en aquella casa".

     Tras El hombre de tiza Tenía curiosidad por saber qué línea elegiría Tudor en su siguiente novela. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, La desaparición de Annie Thorne.

     Conocemos a Joe Thorne cuando regresa a su pueblo natal, Arnhill. Es un hombre adulto que lleva la tragedia de lo sucedido en su juventud marcando sus pasos. Siendo adolescente su hermana Anne desapareció durante dos días pero, a su regreso, no era la misma niña. De hecho no era Anne en absoluto. Ahora ha recibido un mensaje en el que le dicen que lo que le sucedió a su hermana está volviendo a suceder en Arnhill. Y Joe ha vuelto.

     Leí El hombre de tiza con la esperanza de haber encontrado un sustituto de aquellas novelas ochenteras de King. No fue así. Pero si El Rey ya no es el mis, ¿por qué iban a serlo quienes siguen su estela? De hecho, a partir de una determinada página tuve bastante claro a qué libro rendía homenaje en esta ocasión Tudor, solo que no puedo decirlo sin destriparos el final. Lo que si puedo adelantaros es que una comunidad pequeña, jóvenes adolescentes, matones, parias y trazos oscuros marcan esta historia tanto, que bien  podría haberse ambientado en Maine.

     Podría dividir la novela de Tudor en dos partes diferenciadas, y no son el Antes y el Ahora, pese a que la novela al moverse en el recuerdo, se sitúa a caballo entre dos lineas temporales. Las partes que yo distingo son la construcción de un thriller tal y como promete la presentación que se está haciendo de la novela, y una segunda parte con una incursión sobrenatural. Y, si tengo que ser sincera, me ha gustado más la primera. Tudor nos da un retrato estupendo de una comunidad y de quienes la integran, ya sea en el pasado con los conflictos mineros, o en la actualidad, rozando ese tema tan habitual que es el acoso escolar, para mostrar que muchas veces no se le presta la atención deseada. Sin embargo en la segunda parte, Tudor peca de cautela, tal vez temiendo perder a los lectores cuyos pies están firmemente afianzados en el realismo, y no termina de adentrarse lo suficiente en el tema como para darle la sostenibilidad necesaria a muchas de las situaciones que plantea. Y es que lo sobrenatural no sirve con nombrarlo, también hay que explicarlo para que el lector de ese necesario salto de fe. Y, sobre todo, hay que cuidar a los personajes que lo rodean, ya que en este caso he tenido la sensación de que todo el mundo se encogía de hombros aceptando cualquier cosa que pudiera suceder. Ha sido eso lo que ha provocado un descreimiento en la historia que me ha acompañado hasta las últimas páginas, empañando la primera buena impresión que había tenido. No es suficiente con inventarse una historia y escribirla, hay que construirle un armazón para que se sostenga y, en mi opinión, esa es la parte en la que esta novela hace aguas. Me pensaré si darle otra oportunidad.

     La desaparición de Annie Thorne ha resultado una novela insuficiente pese a que prometía ser una lectura entretenida.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

miércoles, 15 de mayo de 2019

Totalidad sexual del cosmos. Juan Bonilla


     "Tiene los ojos grandes, de un verde felino, el pelo es una hoguera. Es como si o fuera iluminando todo a su paso, como si el mundo se encendiese al calor de su mirada. Se llama Carmen pero no se reconoce en el sonido de su nombre".

     Hay libros que te atraen desde la primera vez que sabes de su existencia. Eso me sucedió con el libro que hoy traigo a mi estantería virtual. Se trata de Totalidad sexual del cosmos.

     Conocemos a Carmen Mondragón, hija del general Manuel Mondragón, y seguimos su vida, su evolución como mujer, como artista. Sus amores, amantes, familia y escándalos y, por supuesto, su obra, ya sea como Mondragón o como Nahui Olin.

     Esta novela sigue la vida de Carmen Mondragón, que era para mi desconocida incluso en su alter ego Nahui Olin. Para ello el autor la divide en tres partes, y uno pensaría que son infancia, juventud y senectud, pero no es exactamente así. La última parte, en un ejercicio de virtuosismo y originalidad, cuenta la fascinación del supuesto narrador por la mujer sobre la que investiga y escribe.

     Ahora es una niña de ocho años.
     Una niña de una familia pudiente que no se encuentra a sí misma, una joven que crece y siente que su interior está a punto de desbordarse. Una potrilla que se acerca a barrios de mala fama, alumna que escribe cartas y niña de papá. No quiere vivir bajo la autoridad de un hombre y sin embargo.. papá, papá, papá... familia, sentimientos, desgracias.

     Ahora es una nueva melodía inaudita.
     Avanza su vida, se sigue buscando. Los sentimientos bullen y se desbordan y aparece Nahui. Escándalos, lujuria, pinturas, poemas, arte... Seguimos su ascenso, su mito, la búsqueda de la felicidad.

     Ahora es una apestada, claro.
     Su caída, su redescubrimiento de la mano de un narrador que se siente fascinado por una mirada felina que jamás llegó a posarse en él. Conocemos también al narrador.

     Totalidad sexual del cosmos es el título de un poema de Nahui, de Carmen, y también es una novela con una redacción casi lírica, una sonoridad musical que nos hace pensar en cuentos y cenicientas de la vida real. Bonilla nos lleva de la mano a conocer la vida de una mujer increíble para desmarcarse con una tercera parte brillante que hace de esta novela una lectura muy especial. Por si no se nota, me ha gustado. Aunque no conociera a Carmen, ni sus pinturas ni sus poemas.
Qué duda cabe de que estamos ante un gran libro, y tampoco sabría deciros si es más biografía o novela.

     Y vosotros, ¿sois lectores de biografías?

     Gracias.

   

martes, 14 de mayo de 2019

La quinta víctima. J. D. Barker


     "Oscuridad.
     Se arremolinaba a su alrededor, profunda y espesa, y devoraba la luz sin dejar nada salvo un vacío impenetrable. una neblina le estrangulaba el pensamiento; las palabras intentaban juntarse, trataban de formar una frase coherente, encontrar un sentido, pero en cuanto parecía que iban a tocarse, algo se las tragaba y desaparecían sustituidas por una sensación de miedo cada vez mayor, una sensación de pesadez: su cuerpo se hundía en las turbias profundidades de unas aguas olvidadas mucho tiempo atrás".

     El cuarto mono hizo que todos los ojos se posaran sobre Barker y no pocos estábamos esperando con cierta curiosidad la continuación de la saga. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, La quinta víctima.

     Si no has leído El cuarto mono, deberías de parar tu lectura aquí, ya que este libro enlaza de forma directa con el anterior.

     Hace ya unos meses de la desaparición de Bishop y el FBI ha retirado del caso a Porter y su equipo. Ahora se enfrentarán a la muerte de una joven desaparecida hace tres semanas y cuya puesta en escena es tan rebuscada como impecable. Apenas ha comenzado la investigación, la ropa que la joven lleva puesta les da a entender que no va a ser una víctima aislada y la prensa no tarda en preguntarse si estas muertes están relacionadas con aquellas que sacudieron el país y cuyo autor fue apodado El cuarto mono. Porter y su equipo se enfrentan a esta investigación mientras que el primero sigue empeñado en capturar a Bishop, que escapó en el último momento, y esa obsesión le lleva a la suspensión en mitad del caso.

     Como decía en el aviso, este libro enlaza directamente con la primera parte de la saga ya que, pese a que ha pasado el tiempo, nos muestra a un Porter marcado por los sucesos de aquella época y obsesionado con la figura de Anton Bishop. No solo eso, sino que durante la lectura veremos desvelados cada uno de los pormenores de la trama de la anterior novela, ya que serán necesarios para situar al lector y también para dar pie a que conozcamos más íntimamente a los protagonistas.
En esta ocasión además el autor ha optado por repartir el protagonismo con algunos compañeros de Porter, dándoles más páginas al repartir la novela entre la investigación del equipo y la que lleva el propio Porter junto a una mujer que el destino pone en su camino.
     Ya en la anterior entrega protesté de la falta de realismo de algunas escenas y esa sensación se ha acrecentado esta vez, solo que Barker parece haber hecho de ello uno de los méritos de la historia al no dar tiempo a que el lector se plantee más dudas que las necesarias para seguir avanzando. La novela, que comienza como un thriller al uso, va ganando velocidad a medida que comprendemos que ambos hilos argumentales están conectados y esperamos la entrada triunfal del malvado de la historia: Anton Bishop. Ya le conocemos, sabemos de sus manías y también de la necesaria implicación de lazos personales y familiares en cada víctima, y por eso seguiremos casi sin respirar los avances de la policía deseando que esta vez el final sea un poco más satisfactorio que el de la primera parte.
     A ese respecto lo único que puedo decir es que el autor ya tiene una tercera entrega planeada. Y, respecto al final de la primera parte, confieso que el autor no ha sabido darme la satisfacción que esperaba.

     La quinta víctima me ha parecido una novela entretenida que hubiera ganado mucho en el caso de publicarse en su conjunto ya que los cortes que se realizan al final de las historias consiguen desmerecer el hilo conductor que recorre las novelas.

     Y vosotros, ¿sois lectores de sagas cortas a medida que salen o preferís esperar a su completa publicación?

     Gracias.

lunes, 13 de mayo de 2019

Un matrimonio perfecto. Paul Pen


     "La mujer apareció con el agua. Luis la vio doblar la esquina de la calle en el mismo momento en que empezó a llover, cuando las gotas resultaron visibles en el halo brillante de las farolas".

     Hay escritores que entretienen, sin más intención. Y también buscamos sus novelas porque la literatura tiene hueco para todo y para todos. Hoy traigo a mi estantería virtual, Un matrimonio perfecto.

     Conocemos al matrimonio formado por Frank y Grace, una pareja que, si bien acusa levemente la rutina del paso del tiempo, lleva una vida de clase media alta y forma lo que muchos llamarían la familia perfecta junto a sus dos hijos. Cuando los conocemos buscan salir de una mala racha que ha hecho que toquen fondo al perder un ojo su hijo pequeño Simon. Es por eso que deciden mudarse para empezar de cero y emprenden un viaje familiar en autocaravana hacia su nuevo destino. En el camino, sufrirán un accidente al atropellar a una misteriosa chica que parece dispuesta a no dejarles marchar tan fácilmente.

     Parece que hemos pasado de un tiempo a esta parte, de la moda del muerto en la primera página, a la moda del primer capítulo desconcertante, y justo así es como empieza la novela. Con una entrada con un cierto impacto que uno deja ahí descolgada en el olvido hasta bien avanzada la novela. Por lo demás, la historia es sencilla y lineal, en la que al más puro estilo cinematográfico protagonizado por una loca, nos va desvelando los secretos que esconden los protagonistas. La aparición de una joven es el detonante de una historia que se va enrevesando al más puro estilo telefilme para que el lector se vaya dejando llevar por sus protagonistas sin preguntarse demasiado por qué suceden las cosas.
    De acción  rápida y ambientación escasa, muchas veces, como en el caso de la hija adolescente basada en citar series o personajes de Netflix (no en vano el autor tiene entre manos un guión para dicho canal), la novela transcurre sin complicaciones para nosotros, que no para el protagonista de esta historia. A mi modo de ver quizás a Pen se le haya ido un poco la mano en su parte final ya que no hace falta cargar tanto las tintas para cerrar una historia a no ser que uno no tenga miedo a perder pie con la realidad, pero se le perdona fácilmente ya que todos sabemos desde la primera página, que estamos ante un fast food literario.

     Un matrimonio perfecto es una novela entretenida pensada para hacernos disfrutar un par de tardes sin complicarnos demasiado. No pasará a la historia de la literatura, pero tampoco creo que esa fuera la intención de su autor.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

miércoles, 8 de mayo de 2019

Secretos. Jerónimo Tristante


     "La hermana Beatriz corre a lo largo del oscuro pasillo. Al fondo, una grieta que arroja luz le marca el camino hacia la cocina. Entra a toda prisa y baja el interruptor".

     Los premios me atraen, lo reconozco. Unas veces me gustan y otras no, pero termino por acudir a ellos, máxime si, como es el caso, ya conozco las letras del ganador. Hoy traigo a mi estatería virtual, Secretos.

     Nos trasladamos a Los cipreses, una urbanización de nivel medio/alto de Murcia. Allí vive Ana, abogada, junto a su marido Javier y sus dos hijas. Es un vecindario perfecto con setos iguales, coches limpios y vecinos sonrientes en el que parecen no entrar las miserias diarias de las calles comunes. Entonces llega una nueva vecina llamada Helen y, como si fuera portadora de algún viento nocivo, las cosas en Los cipreses empiezan a complicarse.

     Desde Salem's Lot hasta Mujeres desesperadas pasando por Personal Vacancy, las historias de pueblos o vecindarios reducidos ya sean pueblos o urbanizaciones, han sido algo habitual en literatura y televisión. Los cotilleos, las apariencias y las camas son una fuente de entretenimiento tan habitual, que incluso en la vida real llenan parrillas televisivas y ese parece ser el camino elegido por Tristante, al que yo conocía por sus estupendas novelas protagonizadas por Víctor Ross.

     En esta ocasión y tras un desconcertante primer capítulo que despertó mi interés, Tristante se queda en 2015 para contarnos la vida de un vecindario y cómo se ve alterado por la llegada de una vecina. La novela asume el papel critico contra las apariencias y coloca a un personaje malvado que se dedica a destapar los fingimientos vecinales sin convertirla por ello en heroína. Es más, ya en las primeras páginas la coloca disfrazada y hace que se autodefina como malvada. De hecho, Tristante simplifica la trama hasta convertirla en una suerte de comadreo vecinal orquestado con algún motivo concreto que el lector no alcanza a adivinar, casi ni al terminar el libro. No significa esto que no lo explique, pero explicar algo no significa que sea suficiente o válido y en esta novela he encontrado muchos puntos que me pedían no plantearme los motivos y seguir adelante. Los personajes, desprovistos de complejidades, se dejan manejar por el escritor y por el narrador, por otros personajes y casi por cualquiera que hable con ellos, consiguiendo que nos planteemos si no estamos en un patio escolar y no en una zona residencial. La homogeneidad en la narración ya sea en los tonos o en las apreciaciones del narrador que a veces parecen salidas de la boca del personaje que estuviera hablando en ese momento, confieren a la obra un tono de teleserie que es imposible de obviar para el lector. De hecho, si tuviera que describir esta novela en una sola palabra, esta sería superficial.
     El libro busca la lectura ágil, el entretenimiento fácil, y cierto es que toca muchos temas, no se para un momento en descripciones y no complica la vida al lector, pero, en mi caso, me he quedado con la sensación de parloteo. Sinceramente, esperaba más. Secretos se ha quedado muy corta.

     Comenzaba hoy hablando de los premios literarios y de la poca garantía que suponen para el lector a la hora de elegir su próxima lectura. De hecho no hay más que echar un vistazo a la lista de los otorgados en lo que va de año para comprender estas dudas. Y vosotros, ¿os fijáis de los premios literarios como para elegir lecturas en función a ellos?

    Gracias.

lunes, 6 de mayo de 2019

La única historia. Julian Barnes


     “¿Preferirías amar más y sufrir o amar menos y sufrir? Creo que, en definitiva, esa es la única cuestión”. 

     Hay escritores que alcanzan una voz propia consiguiendo que todos sus libros formen parte de un mismo universo, algunos incluso son capaces de lograr esto cuando su voz es privada y se desnuda. Eso le sucede al escritor de cuyo libro os hablo hoy. Hoy traigo a mi estantería virtual, La única historia.

     Conocemos a Paul, un hombre ya entrado en años que rememora su primera y gran historia de amor con Susan, una mujer casada. Él con 19 años y ella con 52.

     Barnes decide hablar en este su último libro de amor. Y lo hace en una novela aparentemente sencilla e íntima en la que va de la primera persona con la que comienza, hasta la tercera con la que finaliza. Así de voluble es su narrador y, por lo tanto, así de fiable es también cuando se recuerda a sí mismo. Paul recuerda como allá por los años sesenta entró a un club de alto nivel social, a modo de prueba antes de ser admitido, por supuesto, y levantó comentarios por su juventud y aspecto. Recuerda también como allí conoció a Susan, casada y con dos hijas universitarias, y comenzaron una relación. No parece recordar o actúa como si no hubiera sucedido, los incesantes cotilleos que este tipo de relaciones provocan en esos clubes, sobre todo si el joven en cuestión se pasa la vida con la mujer casada y se cuela en su casa de forma habitual. Y este olvido selectivo será la primera muestra del cinismo de Paul, que se hará cada vez más patente en una historia que no tarda en ser protagonizada por Susan. Paul no se justifica, aunque de forma velada jamás deja de hacerlo, recurriendo incluso al tribunal del amor en algún momento. Nos cuenta que era joven y torpe y que ni siquiera se fijaba en la diferencia de edad o en si estaba mal moralmente lo que hacía para, unas líneas después, salpicar una anécdota con algún comentario ingenioso suyo y alabar la mala leche que tuvo en el mismo. Y es que, debajo de la primera capa de esta novela, está la verdadera historia. La historia de una generación joven que se creía más lista y mejor que la de sus mayores, Paul crítica a Gordon, marido, cornudo consentido, mandamás casero y gallo de espolón viejo que parece contentarse con mantener lo último mientras su supuesta figura de padre de familia respetable se erosiona ante cada recuerdo de Paul  y cada palabra de Susan.

      Paul vende su inocencia a fuego, y casi en cada palabra suya descubrimos la inocencia de Susan, una mujer que mantiene una vida porque es la que tiene que llevar, mientras se deja ser ella misma a ratos cada vez más grandes. Jamás llegamos a sufrir por Paul, y tal vez tampoco por Susan pero apreciamos sus torpes gestos y también la torpeza y ternura en su relación con Paul mientras nos preguntamos si no pertenece a esa generación de mujeres tan acostumbradas a hacer lo que se espera de ellas, qué fingen hasta sus propios amantes. Y es que, al final, supongo que nada llega a ser totalmente sincero en una novela cuya carga irónica se viste de palabras suaves, sin dejar de ser por ello letal. Paul sigue resentido contra el marido, contra la generación de sus propios padres, contra aquella época y parece no darse cuenta de ello mientras sigue empeñado en su recuerdo, en mostrarse como el nuevo gallo del corral que aparta a las viejas glorias.

     Supongo que esa es la intención de Barnes en la novela, hacernos pensar y dejarnos libres para juzgar una historia de amor imperfecta narrada por un hombre desafiado que mira atrás. La historia de cualquier lector que mire atrás, la tuya propia, la mía, la del escritor. Y por eso, La única historia es una magnífica novela llena de frases hermosas y reflexiones eternas. Hay escritores capaces de poner algo que no sabías que creías en un puñado de palabras, consiguiendo que esa frase se te clavé en la memoria como una astilla imposible de sacar. No hay muchos, pero existen. Uno de ellos, es Julian Barnes.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

viernes, 26 de abril de 2019

El intercambio. Rebecca Fleet


     "La llave se desliza y gira en la cerradura, suave y resbaladiza como un pececillo de plata. Anoche, en la cama, con la mente absorta en las sombras oscilantes de las ramas que arañaban la ventana y anticipando este momento, pensé que me resultaría más difícil. Imaginé crujidos metálicos. Una resistencia chirriante. Después de todo lo que me ha traído aquí, me da la sensación de que debería hacérseme más cuesta arriba. Pero es fácil..., casi un anticlímax. Una cáscara de huevo que se quiebra en la mano y se desecha".

     A los libros piscineros les pido dos cosas: que me entretengan y que no me dejen a medias con un final inventado. Sabido esto, en vacaciones suelo elegir uno para esos días en que se cierra el "quiosco de pensar". Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, El intercambio.

      Carolina y Francis son un matrimonio frágil. Él se recupera de una adicción a narcóticos y ella de una aventura con un compañero de trabajo. Intentando recoger los restos de lo que fuera su vida en común aceptan un intercambio de casa durante una semana. Sin embargo, Carolina pronto comienza a sentirse inquieta por la casa a la que ha llegado y, peor aún, por la persona que durante esta semana se encuentra durmiendo en su hogar.

     De un tiempo a esta tarde estoy cogiendo había al término doméstica no ir que parece unir la novela romántica más básica que uno pudiera imaginar con el crimen más simple que un escritor pudiera concebir. En este caso, y para no romper la norma, tenemos un triángulo amoroso en el que el marido provoca que la infeliz esposa busque consuelo en otros brazos que la vuelvan a hacer sentir viva. Y si lo digo en este tono, casi cansado, es porque es demasiado habitual, tanto como que el imaginario común haga pasar el sexo superexcitante para un ama de casa por una suerte de juego dominante en el que ella tenga que pedir por favor que se la follen. Lo siento, pero la vida no es así, y los lectores podemos terminar cansados de tanto cliché. En este caso el argumento pasa por un intercambio de casas en una web casi seguro que pirata, ya que nadie parece asegurar ni comprobar nada y todo acaba siendo una suerte de trato en un callejón para poder ir de vacaciones gratis. Y claro, pasa lo que pasa, que las cosas se complican y los secretos brotan haciendo que la pobre Carolina las pase canutas ella solita, no vaya a ser que se lo cuente a Francis, contra el que siempre se esgrimirá lo que fue al más puro estilo "todo lo que viva podrá y será utilizado en su contra ante el lector".

     Visto esto, la novela podría resultar entretenida, pero los fallos de ritmo y la falta de profundidad de los personajes han provocado que me aburra a grandes ratos salvando su lectura una prosa sencilla que no requiere esfuerzo alguno para el lector. En cuanto al final, supongo que lo que mejor se ajusta es "manso", lo cual se adapta al tono general de una novela que, lo lamento mucho, no puedo comprender que alguien cite como trepidante.

     El intercambio ha sido una lectura, para mi, decepcionante que ha discurrido entre lágrimas y calentones y me ha recordado a los telefilmes de sobremesa de ciertos canales. Sin embargo, esta es sólo la opinión de una lectora, y cada libro tiene su público.

     Y vosotros, ¿acudís a libros piscineros en vacaciones?

    Gracias.

miércoles, 24 de abril de 2019

Esta bruma insensata. Enrique Vila-Matas


     "Había llegado a ser un artista citador gracias precisamente a que de muy joven no lograba avanzar como lector más allá de la primera línea de los libros que me disponía a leer. La causa de tanto tropiezo estaba en que las primeras frases de las novelas o ensayos que trataba de abordar se abrían para mí a demasiadas interpretaciones distintas, lo que me impedía, dada la exuberante abundancia de sentidos, seguir leyendo. Aquellos atascos, que por suerte empecé a perder de vista hacia los dieciocho años, fueron seguramente la base de mi posterior afición a acumular citas, cuantas más mejor, una necesidad absoluta de absorber, de reunir todas las frases del mundo, un ansia incontenible de devorar cuanto se pusiera a mi alcance, de apoderarme de todo lo que, en momentos de bonanza lectora, viera yo que podía ser mío".

      Y si voy a hablar de escritores a los que sigo la pista, no puede faltar el gran Vila-Matas. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Esta bruma insensata.

     Conocemos a Simón Schneider, de profesión escritor frustrado, hermano a la sombra del éxito literario de Rainer, y recolector de citas. Si el primero vive aislado, el segundo se oculta del mundo, al menos hasta que Rainer le anuncia a Simón que se encontrarán en Barcelona. Todo ello en octubre de 2017.

     Parece difícil hablar de la obra de Vila-Matas sin caer en la tentación de imitarlo o, al menos, de demostrar que uno está a la altura de lo leído y cuajar la opinión de citas y referencias a otros escritores. Y es que hace mucho, desde siempre, que la obra de Vila-Matas versa sobre la literatura, o se entreteje con ella hasta adueñarse del concepto metaliterario como jamás lo hizo escritor alguno. Ya sus personajes tienden a ser devotos practicantes de la fe o del ateísmo literario, como en este caso lo son el par de hermanos protagonistas. Uno, el desconocido, el que al igual que el autor del libro recopila citas, cree en la literatura, se esfuerza, se frustra y la vive. El otro, una suerte de Pynchon importado que alimenta su fama de escritor a base de esconderse del mundo, es un ateo convencido que usa lo que tiene más a manopara construir sus veloces novelas. Y así, entre uno y otro, Vila-Matas opta por ambientar su historia en un fin de semana que todos recordaremos en la ciudad de Barcelona. Y donde siempre se dice que las fechas señaladas pueden comerse a una novela, Vila-Matas parece usarlo para mostrar que lo que allí sucedió realmente no llegó a suceder o que al menos no fue para tanto.
     Ahora que lo pienso tal vez sea esa la bruma insensata a la que se refiere Vila-Matas en el título de su novela, la de la realidad y la situación política. O quizás eso sea darle muchas vueltas y la bruma sea la de la vida del escritor que de un modo u otro siempre vive de algún modo aislado de la realidad al percibir el mundo desde su naturaleza de creación literaria en potencia.

     Entonces, ¿de qué trata exactamente el libro? Simón nos cuenta desde el futuro lo sucedido tiempo atrás, rememorando aquel último encuentro con su distante y esquivo hermano. Un momento que esperaremos ansiosos mientras las reflexiones sobre casi todo forman parte del armazón literario de esta tremenda novela. Incluiremos que aquí son todos Vila-Matas y sonreiremos ante la nada velada crítica al formalismo de la desaparición como método para estar más presente que nunca. ¡Qué se le digan a Salinger o Pynchon! Y seremos testigos de la lucha de Simón por conseguir escribir a quien el propio autor no concede un respiro salvo para mantenerlo con vida ya que, sí estáis pensando en un final feliz basado en que, al ser el narrador de la novela, en una suerte de justicia poética ya está escribiendo un libro, es que habéis leído poco a Vila-Matas: el hermano famoso ya trataba en su obra la autoficción.

     Esta bruma insensata es una nueva muestra de que Vila-Matas vive en un universo propio del que nos hace partícipes en cada obra. Una vuelta a la metaliteratura más pura y casi un duelo entre las formas de concebirla. No es una novela al uso ni requiere de amores o muertes, pero precisamente por ello, alimenta al lector. Dicho esto sólo me queda recomendaros que descubráis, si no lo habéis hecho ya, el inmenso placer que supone leer a Vila-Matas.

     Ayer fue el Día del Libro, ¿Qué os llevásteis a casa?

     Gracias.

lunes, 22 de abril de 2019

La fuente de los siete valles. Félix G. Modroño


     "Hubo un tiempo en que me preocupaba la muerte, mi propia muerte. Era una sensación que planeaba silenciosa sobre mí y que me azotaba las entrañas cada vez que las campanas doblaban por un fallecimiento o que un cortejo fúnebre se cruzaba en mi camino, como el que aquella mañana de junio desfilaba con una solemnidad fuera de lo habitual por las calles de Logroño".

     Hay escritores a los que sigo la pista, no son muchos, pero cada nuevo libro suyo entra en mi lista de lecturas. Ya me lo habéis leído comentar más veces. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, La fuente de los siete valles.

     Conocemos a Pablo Santos, un cura que regresa a Logroño tras una larga ausencia trabajando en el Archivo Secreto del Vaticano. Su vuelta no es por placer, ya que deberá de investigar y recuperar los libros perdidos del Monasterio de San Millán de la Cogolla. Secretos, antiguos misterios y reencuentros con quienes protagonizaron su juventud marcarán esta misión que Pablo nos irá narrando en primera persona.

     Quienes hayan leído ya a Modroño sabrán que sus tramas a veces actúan como excusa para que el autor despliegue toda su narrativa sobre las ciudades en las que desarrolla sus libros. En esta ocasión la ciudad elegida es Logroño y tendremos la oportunidad de pasear por sus calles y descubrir sus secretos a través de una historia que comienza en el último tercio del siglo XIX. No obstante, no será este el único punto común con el resto de la obra de Modroño ya que alguno de sus temas recurrentes también protagonizan esta historia, y es que la vida y la muerte y la perdurabilidad de los sentimientos parecen interesar especialmente al autor, quien no duda en plantear alguno de ellos ya en las primeras líneas.

     Esta vez no se trata de un crimen sino de la desaparición de unos libros que hay que encontrar y del secreto que el protagonista descubre que oculta uno de ellos. Un secreto que hará tambalear las convicciones y creencias de Pablo y obligará al lector a tomar partido y del que no voy a dar más pistas para no estropearos la lectura; si acaso decir que la trama tiene una resolución adecuada que estoy segura ha provocado en sus últimas páginas la sonrisa de quien la escribió pensando en las cábalas de aquellos que ahora podrán leerla.

     La prosa es limpia y, como ya sucediera en La ciudad de los ojos grises, aparece teñida a grandes ratos de una cierta nostalgia, posiblemente la de aquel que relata pasado el tiempo las historias vividas en su juventud. Más allá de eso, el autor utiliza el lenguaje a través de localismos y vocablos ahora en desuso pero de significado claro, como parte de una ambientación que se completa con esa mezcla entre personajes reales e inventados que nos hace dudar realmente sobre las licencias, o no, que se ha podido tomar Modroño en algunos puntos de la novela.
    En cuanto a la parte romántica en el sentido más sentimental de la palabra, decir que en esta ocasión será el lector quien decida la importancia que tiene para la novela salvo quizás porque plantea, a mi modo de ver, una de las cuestiones más interesantes del libro. Y es que, si bien he dedicado muchas líneas a hablar de los rasgos que tiene en común este libro con la anterior obra del autor, justo es también decir que me ha sorprendido mucho el tema sobre el que acaba girando la última parte de la novela.

     La fuente de los siete valles es una buena novela con la que Félix G. Modroño afianza su nombre y su estilo y cuya lectura no puedo dejar de recomendaros.
¡Y qué mejor fecha para recomendar un libro que hoy!

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

miércoles, 17 de abril de 2019

Rondó para Beverly. John e Yves Berger


     "Te veo con tus mejores galas, sonriente, con esa sonrisa tuya que guardo en el corazón. 
     Delante de mí está Noel Road, donde viviste algún tiempo años antes de que yo naciera. Te imagino viniendo por ella, doblando la esquina, con esa misma sonrisa. 
     Tantas cosas son iguales y tantas son diferentes. Así es, Mamá. Y si, como me decías a menudo, «no se construyó Roma en una hora», puede que las cosas más importantes las llevemos muy dentro, desde el día en que nacemos hasta el día en que morimos. Sí, puede que lo que tú llevabas hace cincuenta años cuando cruzabas Noel Road lo lleve yo ahora, mientras estoy aquí sentado delante de la galería. Y si mis pinturas vienen de algún lado, creo que ese sitio podría estar entre tú y yo, entre entonces y ahora".

     John Berger, escritor, crítico, pintor... su hijo Yves, pintor; Beverly Bancroft, editora. Me sobraban los motivos para acercarme a este título que intuía privado. Hoy traigo a mi estantería virtual, Rondó para Beverly.

     Un mes después del fallecimiento de su esposa, John se encontró escuchando un Rondó y pensando en ella de una forma tan intensa, que volvió a sentirse acompañado durante los minutos que duró la música. Quizás por eso decidió escribir este libro de unas sesenta páginas en compañía de su hijo, en el que, al igual que en un Rondó, el tema único y recurrente, es su mujer. Textos cortos e imágenes y dibujos se complementan una y otra vez para dar un retrato de la magnífica mujer que fuera Beverly y también de los sentimientos que en ellos despertaba. Del gesto cotidiano a la dureza de los últimos momentos, cada parte queda plasmada, incluso la muerte en el ataúd o la imagen de la 1ue fuera su zona de trabajo.

     Cuatro décadas de matrimonio en las que cada palabra escrita por John esperaba ser leída por su esposa. Décadas en las que el hijo también tiene opción de dejar su granito de arena en un homenaje privado a la mujer más importante de las vidas de estos hombres. El hombre que se queda solo, el hijo que se siente perdido en sus días malos y que percibe el calor de una sonrisa en los buenos. Un libro que se llena a ratos de metáforas de música y gafas de ver y que toca el corazón de cualquiera que ha sentido una ausencia vital. Un libro triste pero hermoso que saca de la tragedia el recuerdo y termina con una sonrisa borrosa pero llena de ternura.

     Como curiosidad, añadir que es tan privado, que el título original de la obra es Flying Skirts, que viene a ser una falda con mucho vuelo, perfecta para moverla al bailar, y que era un apodo de la editora, esposa y madre.

     Rondó para Beverly es un libro, un homenaje, una rareza... pero es, sobre todo, hermoso.

     Y vosotros, ¿qué opináis de estos libros que cruzan la línea de lo privado?

     Gracias.

Si muero antes que tú 
líbrame de las palabras en lata y de las 
fechas caducadas



lunes, 15 de abril de 2019

Ayantek. Miriam Jiménez Iriarte


     "En la ciudad de Phadag-Llungan no cuidan bien de sus muertos. Contratan a mujeres que lloran en sus tumbas y barrenderos que retiran flores secas a escobazos".

     Es muy importante saber de quién puedes fiarte cuando te recomienda un libro. En esta ocasión, la culpa es de Antonio. Por sus palabras, hoy traigo a mi estantería virtual, Ayantek.

     Conocemos a Kora, una joven con edad de tener ya hijos cuya carga es ser una Durmiente. Es heredera de un linaje de bendecidos, hijas del director de la escuela de sanadores, y no consigue despertar su Don. Las cicatrices de su cuerpo son muestra de ello. También conocemos a Asterkia; marginada, luchadora, fornicadora; a Chotacabras el renegado mercenario...

     Esta vez parece que la sinopsis que os dejo no dice mucho, pero eso es porque Ayantek es una historia que está llena de historias. Algunas parten juntas, otras simplemente acaban por encontrarse, y eso hace complicado dar un simple hilo argumental.
     Podría comenzar hablando de unas tierras que viven pendientes de La Voz, en las que Durmientes y Sanadores son separados como estratos sociales. Un lugar en el que son necesarias las protecciones si uno quiere seguir vivo y en el que los mercenarios viven bajo el amparo del Puño. También podría hablaros de una escuela en la que un director ya anciano permanece de luto por la muerte de su familia a manos de no desvelaré quién o qué. Decir que le resta una hija viva a la que no es capaz de expresar afecto alguno ya que no parece digna heredera de su linaje. En esa escuela de sanadores hay un profesor que oculta secretos, algunos enjaulados y otros simplemente oscuros. O podría hablaros de Chotacabras, un hombre que reniega de sus raíces y se convierte en mercenario. Efectivamente, podría hablaros de todos ellos y apenas hubiéramos rascado la superficie de esta historia.

     Miriam consigue condensar todas las vidas en poco más de cuatrocientas páginas. Dibujar en ellas unos perfiles que van ganando aristas a medida que descubrimos sus secretos, o tal vez al ver como se esfuerzan en que no los descubramos. La novela se mueve entre un buen puñado de personajes con la soltura de quien conoce bien el género y la habilidad de quien sabe que las frases cortas sirven como impacto en un lector que se va dejando enredar por una historia marcada por el género femenino. Cada personaje creado por Miriam lleva la impronta de su historia, nada sucede al azar y ninguna frase queda en el aire, de hecho, los hilos se van acercando y alejando en perfecta sintonía para que, a medida que avancemos, descubramos ecos del pasado que expliquen comportamientos futuros.
     Hoy en día, adentrarse en la fantasía épica es complicado ya que hay nombres muy potentes, por eso el equilibrio entre fantasía y realismo y la fuerza de los protagonistas son vitales para que una novela así funcione. Y esos son precisamente los puntos fuertes en la novela de Miriam.

     Conseguir derribar la palabra género se ha convertido en uno de los objetivos más buscados y en esta ocasión se alcanza mucho antes de haber llegado al primer tercio de la novela. Ayantek es una gran historia, de esas que es un placer disfrutar y mas aún, comentar y recomendar. Prueba de ello es que cierro esta recomendación con la sensación de haberme dejado la mayor parte de las cosas en el tintero.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

miércoles, 3 de abril de 2019

Te veo. Teresa Driscoll


     "Me equivoqué. Ahora lo sé. 
     La única razón por la que actué como lo hice fue por lo que oí en aquel tren. Y te pregunto: ¿cómo te lo habrías tomado tú?"

     Cuando hago un viaje busco un libro ligero para entretenerme. No le piso mucho, sólo eso, acortar el camino. Hoy traigo a mi estantería virtual, Te veo.

     Ella viaja en tren, quiere leer pero acaba por fijarse en sus compañeros de vagón. Hay dos chicas hablando con dos muchachos, las mira, observa, opina para si misma pero no dice nada. Después se entera de que una de las chicas ha desaparecido y tarda en contar lo que vio. Un año después la chica sigue desaparecida, Ella se siente juzgada por haber tardado en hablar, la familia de la chica está destrozada y la amiga de la chica desaparecida... parece que tampoco había contado todo.

     Te veo es una novela de suspense concebida para tirar del lector. Organizada en capítulos cortos, la autora va dando datos casi con cuentagotas para que siempre busquemos saber un poco más. Divide además los capítulos en función del personaje que habla teniendo los contados por Ella, la testigo, Sarah, la amiga, el padre, el detective y una última voz mucho menos frecuente pero muy interesante. Ante la desaparición de la joven Anna Ballard, Driscoll despliega una red de sentimientos de culpa y secretos que, sin ser algo particularmente novedoso, si que consiguen tener el tirón suficiente en una novela que  ha sabido no alargar más de lo necesario.

     Al dotar de su propia voz a los personajes la historia gana en parcialidad y también en interés aunque es cierto que me ha resultado demasiado homogénea. No basta sólo con decir quién habla o ponernos en una casa distinta, a mi me gustan las diferencias sutiles, de carácter y expresión, pero en este caso apenas son perceptibles.
     La trama, inicialmente sencilla y casi tapada por los sentimientos de quienes se vieron implicados o afectados por el suceso, gana fuerza a medida que llegamos a un final en exceso sorprendente según mi opinión. Y es que últimamente parece que el miedo a que el lector descubra antes de tiempo lo sucedido se antepone a la necesidad de ir armando una buena base poco a poco que aporte la adecuada sostenibilidad y estructura a muchas novelas.

     Con todo Te veo es una lectura ágil y entretenida si el lector no busca nada más. Una buena opción como libro piscinero para este verano.

     Y vosotros, ¿qué libros os gustan para llevaros en un viaje?

     Gracias.

lunes, 1 de abril de 2019

Una historia de la luz. Jan Nĕmec


     "Un día antes de que suceda estás sentado a la mesa en una cabaña minera de las afueras de Příbram. Al otro lado de la habitación hay una alacena blanca con la vajilla desportillada y un armario viejo repintado. En la pared cuelga una imagen religiosa, una bendición y una cruz de madera hecha con dos palos atados con un alambre oxidado. Unas prendas de ropa que parecen trapos están tendidas en una cuerda sobre la estufa. El suelo necesitaría un buen arreglo: bajo las tablas se oye el ruido de los ratones y las demás criaturas que tienen sus guaridas y escondrijos entre las grietas. Del respaldo de la silla cuelga un mono sudado de minero, y sobre él, un delantal de cuero con manchas. Hynek y tú miráis al ser durmiente que ha dejado las cosas ahí, y con gran concentración le enviáis un mensaje mental para que despierte. Está tumbado a lo ancho en un jergón del que sobresalen unas briznas oscuras de paja y respira con dificultad. Hynek silba con delicadeza; su padre ni se mueve".

     Me interesan las biografias en tanto en cuanto retratan un momento de la historia a partir de una persona que dejó su huella en ese instante. Hoy traigo a mi estantería virtual, Una historia de la luz.

     Conocemos a František Drtikol, el primer gran fotógrafo checo de la historia. Y recorremos su vida conociendo su peculiar forma de interpretar el mundo, sus deseos, sus pasiones... todas ellas dirigidas a través del objetivo de su cámara. Sus desnudos, su conceptualización, Europa... todo ello conoceremos.

     Una biografía es buena cuando uno olvida que lo es. Esto significa que no debería de hacer falta querer conocer a una persona exactamente igual que antes de comenzar una novela desconocemos absolutamente todo sobre quién la protagoniza. Y eso es lo que sucede con la biografía novelada de Nĕmec, no necesitamos sentir curiosidad por su protagonista para disfrutar de esta novela que va mucho más allá de una simple relación de hechos lugares.
     La historia comienza en el momento en que la mirada del protagonista cambia. Y lo hace al presenciar un trágico accidente en las minas de su localidad natal. Ya entonces le gustaba dibujar y ya entonces percibimos el enfrentamiento entre la luz y la oscuridad y también los intereses de un joven al que seguiremos durante su formación y también a su llegada a la gran ciudad. Allí aparece Drtikol el artista y se termina de perfilar el hombre que busca la armonía tanto como lo hacen sus fotografías, el busca la luz que hace que le guste la vida. Sabe que la mujer a la que ama será más amada cuando la mira a través del objetivo que al tocarla, por mucho que para tomar la foto la tenga apenas a unos palmos de distancia. Y quizás ese conocimiento, esa felicidad en su modo de ver la vida, le lleve a un cierto misticismo que será percibido en sus imágenes durante la última parte de su vida.
     Lo que el lector percibe es un cierto desgarro doloroso a lo largo de toda su historia y una suerte de paz en su profesión. Una mezcla de sensaciones que hacen que olvidemos las quinientas páginas y disfrutemos del peculiar estilo de Nĕmec. Hay en esta novela mucha historia, hay guerra, hay amor y búsqueda de sentido. Hay desencanto en un hombre que siente que fracasa en lo personal y 1ue, tras volverá de la Gran Guerra parece sentir que no tiene nada; ese será el mismo hombre 1ue siga buscando sentido y verdad a lo largo de su vida y obra.


     Nĕmec mantiene el interés a lo largo de una novela que tal vez se frene cuando comienza a disertar ideas y pensamientos pero que se recupera con rapidez y nos deja un retrato, no sólo de un fotógrafo relevante, sino también de un país y una época. Me ha gustado Una historia de la luz.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.


   

viernes, 29 de marzo de 2019

Cuando te golpeo. Meena Kandasamy

   
     "La primera lección que aprendí como escritora fue 'no permitas que nadie te eche de tu propia historia'".

     Si soy sincera no tenía del todo claro lo que me iba a encontrar en las páginas de este libro ya que no había oído hablar de él cuando llegó a mis manos. Hoy traigo a mi estantería virtual, Cuando te golpeo.

     La protagonista de esta historia es la narradora, una mujer sin nombre en un libro en el que no importan demasiado los nombres ya que los personajes son designados por los roles que representan. Aquí lo que importa es el relato de esta mujer, escritora, recién casada, que ve como su vida se transforma en una pesadilla de aislamiento y violencia conyugal.

     Hay historias duras pero necesarias y, casi todas en realidad lo son. No estoy hablando de esas novelas de ficción que inventan personajes, sino de aquellas que dan voz a quienes no pudieron o se atrevieron a alzarla. En este caso, la propia autora ya había hablado de su matrimonio, pero el relato que nos deja en este libro con la única voz de una narradora sin nombre, es realmente desolador. Quizás precisamente porque no necesita darnos nombres, porque no individualiza y donde hay una podría ser cualquiera. En esta ocasión una mujer con un nivel cultural alto, nada de barrios pobres o arrabales, nada de excusas. Una mujer que se casa con un hombre que es profesor universitario, que proclama ideas modernas escribiendo sobre ellas y que luego en la intimidad es un verdadero monstruo. El aislamiento, primero a través de una movilidad geográfica, las gentes y el idioma limitado a lo básico se va haciendo cada vez mayor. Controla su vida, sus cuentas de correo, su teléfono, desaparece su perfil en redes sociales. Veremos como ella escribe y borra cartas a personas inventadas y, en el otro extremo, él sobre lo que le hace a ella.
      La violencia psicológica parece no tener medida, y sus cicatrices no pueden verse, pero al lector le duelen. Pero no se queda ahí. La barrera con lo físico se ve atravesada por el cable con el que la golpea. Violaciones por parte de su propio esposo y una sociedad que parece esperar, latente, mirando.

      Todo esto que os he contado es terrible, lo sé. Pero Kandasamy lo envuelve en una prosa espectacular, con referencias literarias, con una sensación creciente de que, tal vez escribir sea una tabla de salvamento, un hilo de cordura. La narradora escribe incluso dentro de su propia historia. Escribir para seguir cuerda, escribir como purga, escribir para salvarse, sobrevivir, salir... La escritura es también una pequeña forma de rebeldía, no solo cuando escribe a quien no existió sino también cuando cruza barreras y sale de la India para citar Jelinex o Sexton. Y es que estamos ante una historia que es como un puñetazo en el estómago, pero también cargada de pequeñas señales, como las que se permitiría un recluso. Y todo ellos sin sentimentalismos, sin excusas, sin buscar la lágrima del lector. Más bien se espolea su sensación de impotencia por no poder hacer nada, quizás por eso nos da un pequeño retrato de la sociedad en la que se desarrolla esta historia a la vez que encontramos referencias occidentales. Tal vez por eso lleva la cubierta colorida, propia de un vestido indio, y una voz llena de impotencia que reconocemos como universal. No lo se, lo que si puedo deciros es que el lector no sale ileso de este libro. Sería imposible hacerlo. Y tampoco quiere.

     Cuando te golpeo es un libro brutal que se va clavando en la piel del lector hasta que brota la sangre. Hay libros que te hacen sentir, y este es uno de ellos.

     Y vosotros, ¿evitáis los libros difíciles?

     Gracias.

miércoles, 27 de marzo de 2019

Quién mueve los hilos. Lorena Franco


   "Aún, inocente de mí, te espero. Hace tres horas que he llegado a nuestro lugar secreto: la cabaña situada en un rincón perdido y alejado de un diminuto pueblo de los Pirineos para que ni siquiera sus aldeanos supieran de nuestra existencia".

     Lo cierto es que cuando me regalaron este libro ni lo conocía, pero en mi afán por no acumular libros sin leer le ha llegado su turno. Hoy traigo a mi estantería virtual, Quién mueve los hilos.

     Conocemos a Sara, una mujer que apenas sale de casa y que ha heredado dinero y posesiones tras la muerte de su marido, entre las que se encuentra el edificio en el que vive. Allí aparece muerta otra mujer, Elisa, aparentemente se ha suicidado muriendo el mismo día que lo hacía su marido en un accidente de avión. Sin embargo hay algunos cabos sueltos en la muerte de esta mujer y Joel e Isabel serán los policías encargados de llevar el caso a buen puerto.

     Quién mueve los hilos es un thriller protagonizado por dos mujeres de pasados turbulentos, cuando no complicados, que verán como sus vidas se enredan tras una muerte violenta. Narrada a dos voces, aunque durante apenas un instante aparezca una tercera, Lorena Franco nos va dando pistas poco a poco en un intento de asfixia psicológica del lector. Sin embargo, en este caso parece desconocer aquella famosa premisa que dice menos es más y sobrecarga tanto la trama que consigue inmunidad al lector. Sus protagonistas, una con dos hilos temporales que le sirven para que en uno de ellos conozcamos su terrible pasado, pronto dejan de parecer mujeres fuertes y supervivientes para intentar plantear al lector esa eterna incógnita sobre si todo vale a la hora de justificar determinados actos.
      Lorena no escatima en efectos especiales incluyendo al escritor egocéntrico, el policía celoso o el millonario tirano, figuras todas ellas que cumplen su función sin necesidad de ser demasiado desarrolladas ya que son conocidas de sobra por cualquier lector. Las protagonistas en cambio parecen empeñadas en que las conozcamos y, a la vez, dejan una parte opaca que juega en el caso de Sara a las medias mentiras o verdades no del todo absolutas.

     Al final, nos encontramos con una novela entretenida que nos hace pasar un buen rato, con un final que no me ha convencido en absoluto pero al que se le perdona porque, llegados al último cuarto del libro, tampoco esperamos algo más.

     Quién mueve los hilos es una novela entretenida que cumple su función durante un par de tardes. Perfecta como película de sobremesa.

     Comentaba al comenzar esta entrada que no me gusta acumular libros sin leer y por eso controlo la cifra. Y vosotros, ¿sois acumuladores?

     Gracias.

lunes, 25 de marzo de 2019

Un caballero en Moscú. Amor Towles


     "-El rey se fortifica con un castillo -comentó el conde-, y el caballero, con un escritorio."

     Hay libros que vienen con el aval de la persona que te los pone en la mano, y ese fue el caso de el libro de hoy. Hoy traigo a mi estantería virtual, Un caballero en Moscú.

     Conocemos a Aleksandr Ilich Rostov, miembro del Jockey Club, maestro de caza, receptor de la orden de San Andrés... en definitiva, un caballero. Cuando lo conocemos ha sido juzgado y condenado por haber escrito un poema años antes y ha conseguido esquivar una bala en su cabeza a cambio de un arresto domiciliario en el emblemático hotel Metropol. Donde antes poseía una suite, ahora es relegado a una habitación minúscula de la buhardilla, estrecha y con una ventana tan pequeña como un sello de correos. Este hotel situado en la plaza del Teatro será el mundo en el que se mueva Rostov, y descubriremos a lo largo de tres décadas que es un universo en sí mismo que refleja una época complicada para los rusos.

     Una de las primeras cosas que uno percibe al leer esta novela, es la sensación de estar ante uno de esos libros que se escribían "de antes", en los que con cierto tono de fábula se ponían de manifiesto una serie de valores y en los que el narrador era una parte importantísima de la novela. En este caso, el narrador y sus notas a pie de página destilan un tono irónico muy acorde con el conde protagonista y uno casi puede imaginarse a ese observador parapetado tal vez detrás de un periódico y emitiendo ocasionales suspiros de desdén. Sin él, y no sólo sin el conde, este libro no hubiera sido lo mismo. Todo es le obliga a estar pendiente del lector, incluso dirigiéndose a él.

     Pese al periodo que abarca, de los años veinte a los cuarenta, el autor no convierte a las guerras en un eje principal y son poco más que meras circunstancias para nuestro conde que pasa a formar parte articulada de un hotel y disfruta de todos y cada uno de los placeres de la vida, ya sean un concierto de piano, o la capacidad para paladear un gran vino que sabrá distinguir por las marcas de la botella cuando se les retiran las etiquetas. Towles, además, nos relata una historia en la que cada detalle existe por un motivo y que, aunque tiene un comienzo lento en el que las presentaciones ya sean o no formales son algo inevitable, va ensamblado cada punto a medida que se avanza para terminar con un final que nadie hubiera supuesto en los primeros capítulos. Así como el libro avanza haciendo disfrutar al lector, a medida que nos acercamos a la última parte sentimos además la necesidad de saber qué va a suceder. Todo un acierto a mi modo de verlo.
     A lo largo de las cinco partes que forman este libro, desfilarán florista, cocineros, bailarines, comisarios de cultura y bolcheviques, diplomáticos y empresarios, amigos o no de nuestro conde que, siguiendo las líneas de aquella literatura de antaño, personificará el amor por esa Rusia tradicional en la que, ser un caballero era algo muy serio y se decía con una voz empañada en orgullo. Aunque alguna vez haga las veces de camarero. Nuestro conde vive también el amor, ya sea en el sentido más natural o el tierno ante la historia de una niña huérfana, y su vida nos hará testigos de un país que pasa por guerras, gulag y hambruna, que sobrevive a Stalin y también de un abanico de personajes inolvidables ya sean o no fieles amigos a Rusia y al conde.


     Podría seguir hablando de Un caballero en Moscú y dar detalles de cenas, de amigos que aparecen y desaparecen, diplomáticos y algún guiño escondido, al igual que en esta entrada he dejado un par de pistas para aquellos que lo hayan leído ya. Sin embargo, el resto de la historia es mejor que la descubráis con vuestros propios ojos, no quiero privados de un momento de disfrute de esta magnífica novela.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

viernes, 22 de marzo de 2019

Los libros que devoraron a mi padre. Alfonso Cruz


     "-¡Vivaldo!¡Vivaldo!¡Vivaldo!¡Vivaldo! -le gritaba su jefe, pero él oía la voz a lo lejos, amparándose en un rincón.
     Así fue como mi abuela comenzó a relatarme la historia de Vivaldo  Bonfim, mi padre".

     Si algo atrae a un lector empedernido es el aroma a libro que trate sobre libros, sobre la pasión por la lectura. Hoy traigo a mi estantería virtual Los libros que devoraron a mi padre.

     Conocemos a Elías Bonfim, un niño que no conoció a su padre. Sin embargo, el día en que cumple 12 años su abuela le entrega una llave. Es la llave que le dará acceso al ático en el que se encuentran los libros de su padre. Incluido el libro en el que su padre se pierde para siempre.

     Hay que señalar, en primer lugar, que estamos ante un libro para jóvenes comprendidos en esa horquilla que rodea a los 14 años. Y también que, una vez leído y con la clara certeza de estar ante un cuento, no debemos olvidar que hay cuentos que pueden ser disfrutado por los adultos tanto o más que por los niños. Aunque, por supuesto, sin perder de vista que es justamente eso, un cuento.

     Si los lectores somos devoradores de libros, ¿imagináis ser devorados por uno? Porque ese es el camino que sigue el padre de nuestro protagonista, quien comienza a refugiarse en sus libros hasta terminar desapareciendo por completo. A fin de cuentas, cuando leemos un buen libro el mundo desaparece a nuestro alrededor, nos vemos inmersos en las letras, ¿por qué no dar un paso más?
    Será su hijo, en una suerte de Odisea literaria llena de títulos y escritores, quien se embarque en un viaje tras los pasos de su padre. De este modo, siguiendo la pista de sus lecturas, realizaremos un viaje por títulos más que conocidos y descubriremos personajes que nos irán acompañando en un cuento que es todo un homenaje a la pasión por la lectura. Se percibe además la intención de Cruz de acercar los libros a su público, y no sólo el suyo ya que es prácticamente imposible terminar este título y no buscar a Hyde o Moureau. Para ello evita errores habituales en la literatura juvenil que buscan la perfección de sus protagonistas en finales llenos de moralina, y nos la coloca (la moralina) en un punto más realista de lo que suele ser habitual.
No sé enreda en descripciones pesadas ni en piropos grandilocuentes hacia los títulos que nombra, es más un Tour en el que irrumpen de tanto en cuanto, las personas de la vida real del niño Elías.

     Los libros que devoraron a mi padre es una lectura fácil y amena pensada para despertar la curiosidad e incluso el interés de los lectores , más jóvenes. Una muy buena opción como regalo que, además, puede hacer que nos descubramos leyendo con cierto placer.

     Y vosotros, ¿os acercáis a los libros juveniles?

     Gracias.
     

miércoles, 20 de marzo de 2019

Golpéate el corazón. Amélie Nothomb


     «Golpéate el corazón, ahí es donde reside el genio.» 
     Alfred de Musset

     Si esta vez he elegido una cita firmada por otro autor al del libro, es porque se trata del motor de la novela. Hoy traigo a mi estantería virtual, Golpéate el corazón.

     Conocemos a Marie, la muchacha más hermosa de su generación en el lugar en el que vive. Ella ve que un mundo entero se postre a sus pies ante las miradas envidiosas de las que hubieran debido ser sus amigas. Elige al mejor pretendiente, el hijo del farmacéutico... Y se queda embarazada. Esto da al traste con su plan de disfrutar de la vida siendo la reina de la belleza, se casa y nace su hija, Diane, que es incluso más hermosa que ella. Los celos y el desencanto lo perdido hacen que su corazón se blinda ante su hija obligándole a crecer sin amor. Días pasará su vida buscando esa madre...

     Nothomb sigue con su escritura sencilla que ya quedó patente en su anterior novela, para transformar su narración en una suerte de cuento para adultos. Como si de una nueva versión de Cenicienta se tratara, Diana es una joven hermosísima e inteligente que se ve ignorada por una madre celosa a la que intenta comprender. Convencida de que esa mujer a la que idolatra tiene un carácter distante, su infancia termina al nacer sus hermanos y comprobar que su madre es capaz de amar. Comienza así el crecimiento de una niña con el corazón roto y su búsqueda del amor filial que jamás recibió. Sus abuelos, una amiga, una profesora, todo parece lo compara quién está hambriento de algo que jamás volverá, pero, frente a eso, también existe un radar para detectar a quienes sufren lo que ella pareció y con esa suerte de radar también la necesidad de ayudar, de proteger, de amparar... Y es que la fábula de Nothomb es una historia sobre madres, hijas y mujeres, una novela sobre el amor (sobre todo el propio) y sobre la capacidad para amar. Con el ojo fijo en la maternidad, Nothomb no da por seguro el amor entre madres e hijas y tampoco el de las hijas a sus madres. No habla de hombres, en esta novela son simples figurantes que se alegran por tener familias obra tumban mirando al techo a la espera de un gran descubrimiento. No es su novela, no trata de eso está vez. De hecho, en el caso de Nothomb... casi nunca les toca el turno a ellos.

      Sorprende la sencillez de las palabras, la facilidad de la lectura y también la capacidad para ir poco a poco removiendo la conciencia del lector que ve como sus sentimientos hacia la protagonista cambian con una velocidad vertiginosa. La compasión por la niña da paso a la admiración, a la admiración, la pena... nos sentimos como esa amiga que encuentra a mitad de la novela que no termina de penetrar en la coraza de la bella Diana.

      Comenzaba con una cita que parecía no pertenecer a la novela, pero que se repite varias veces en ella. Una novela sobre el sentimientos es una novela sobre el corazón y si eres fría y te han roto el corazón... tal vez el paso lógico sea estudiar cardiología, como Diana. Pero sólo tal vez sirva de algo, parece decirnos Nothomb, porque hay cosas que no recrearán fácilmente y, sí Elvis tenía razón y hay un hotel para corazones solitarios, tal vez sea porque entre ellos, como entre las víctimas de una catástrofe, se crea un vínculo inquebrantable. Nothomb lo sabe. Y nos lo cuenta en su última novela.

     Golpéate el corazón es una novela aparentemente sencilla y de lectura rápida capaz de ir penetrando bajo la piel del lector. Nothomb sabe lo que hace.

     He leído todos cada uno de los títulos que Nothomb ha publicado. Y vosotros, ¿hay algún escritor al que sigáis título tras título?

     Gracias.

     PD. Un golpe fuerte en el pecho puede parar un corazón, cuando algo duele, desgarra, hay quien se da golpes en el pecho y, cuando se para un corazón... No, ahí no se golpea, se realiza la RCP.


lunes, 18 de marzo de 2019

La ciudad del fuego. Kate Mosse


     "—¿Eres un traidor? 
     —No, señor. 
     El preso no sabía con certeza si lo había dicho en voz alta o si había contestado en el interior de su mente destrozada. Dientes rotos, huesos dislocados y sabor a sangre seca acumulada en la boca. ¿Cuánto tiempo llevaba allí? ¿Horas? ¿Días? 
     ¿Toda su vida?"

     Hay escritores que tienen la capacidad de trasladarte desde la primera página a los lugares que visitan sus novelas, y Mosse es uno de ellos. Por eso no tardé en hacerme con su libro y por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, La ciudad del fuego.

     Nos trasladamos a Languedoc, corre el año 1562 y conocemos a Minou, una joven de 19 años que lleva la librería de su padre en Carcassonne, cuando recibe una extraña carta que le anuncia "Ella está viva". No tarda en conocer a Piet Reydon un hombre perseguido que ha regresado para retomar contacto con un antiguo amigo aún a sabiendas del riesgo que eso entraña. Ambos se sienten atraídos el uno por el otro y ambos tienen secretos aunque el mayor secreto de Minou sea de su padre, quien decide enviarla fuera junto a su hermano. Así van a parar a Tolouse que, lejos de ser un lugar seguro, es un polvorín debido a los fuertes conflictos religiosos.

     En realidad la novela comienza ante una tumba dos siglos después de la fecha que he comentado, pero Mosse no tarda en echar la vista atrás para relatarnos la historia de Minou y Piet. Hace, como es habitual en ella, un uso maestro de la ambientación para que nos sintamos trasladados a una época más que convulsa por los conflictos entre católicos y hugonotes en los que, además, se identificaba una religión con la lealtad a la propia corona. Estamos, pues, ante una ficción histórica que mezcla todos los ingredientes para ser eso que llaman un novelón más referido al continente que a la propia calidad del libro. Entre secretos, traiciones, romance y mucha sangre Kate Mosse parece haber encontrado su sitio como escritora para disfrute de sus lectores habituales. Sin embargo, tengo que decir que, pese a anunciarse como volumen independiente, estamos ante el primer volumen de una trilogía. Y si lo comento es porque me parece importante, ya que yo misma lo compré pensando que era único debido a ese comentario que le suele acompañar.
     La autora, que ya se había sumergido en este periodo, utiliza descripciones cotidianas para que el lector se sienta cómodo e incluso transportado a las calles que nos relata como ya hiciera en la Trilogía de Languedoc intercalando en esta ocasión la historia de sus dos protagonistas con el testimonio de una mujer anónima que promete que muchas de las intrigas, van a sobrevivir junto a sus consecuencias durante generaciones.

     Seiscientas páginas pueden parecer muchas a primera vista, pero Mosse consigue tirar del lector y convertir esta novela en un libro de esos que llaman de lectura fácil y que yo siempre he pensado que son los de escritura más difícil. En todo caso, ha demostrado una vez más que es capaz de mezclar los elementos necesarios para articular un producto de consumo apetecible y satisfactorio para casi cualquier lector. Los secretos, las venganzas, lo interesante del momento elegido, los asesinatos, detenciones y persecuciones, están perfectamente enlazados como si se tratase de un mecanismo de relojería. De hecho, serán las convergencias las que terminen por marcar el ritmo de una novela que, por poner una pega, excede en romanticismo a lo que yo suelo leer. Aunque esto es, por supuesto, una apreciación personal basada en mi línea habitual de lectura: mi zona de confort si preferís decirlo. Precisamente por ese gusto personal, la parte que más me ha gustado es la puramente histórica en la que la autora se mete frontalmente con los conflictos religiosos y las traiciones.
     Y si las páginas son muchas, también los son los personajes, pese a lo cual no tenemos ningún problema en identificarlos rápidamente y asignarles el papel que cumplen en esta novela que se complementa de forma gráfica a la perfección.

     La ciudad del fuego es una novela de ficción histórica con todos los ingredientes para trasladarnos a una época convulsa y vivir entre traiciones, engaños y pasiones durante unas cuantas tardes. Me ha dado pena despedirme de sus personajes.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.