miércoles, 15 de abril de 2026

La vida al final. Bernhard Schlink



     "Esa tarde no bajó en ascensor; prefirió las escaleras. Bajó despacio, escalón a escalón, piso a piso, fijándose en el blanco de las paredes, en el verde de los números que al lado del ascensor indicaban la planta en que se encontraba, en el verde de las puertas. Luego, ya fuera del edificio, notó el aire fresco y se fijó en todo lo que iba viendo: los peatones en la acera, los coches en la calzada, los andamios del bloque de enfrente. 
     Lo primero que pensó fue que, ahora que ya no le quedaba mucho tiempo, en lugar de escoger las escaleras debería haber bajado en ascensor. Pasó un taxi, lo paró y subió. El taxista lo saludó e hizo un comentario sobre la hermosa mañana que había amanecido después de la lluvia de los últimos días. El cielo estaba azul, el sol brillaba y, en el verde de la isleta, en medio de la calle, florecían unos crocos. Sí, pensó, una mañana realmente hermosa. ¡Cuánto me ha alegrado siempre ver llegar la primavera después de los largos meses con la ciudad cubierta por un cielo bajo y gris!"

     Creo que como la inmensa mayoría, conocí a Bernhard Schlink por El lector. Sin embargo poco a poco mi biblioteca se ha ido llenando con sus títulos, y hoy traigo a mi estantería virtual, La vida al final.

     Conocemos a Martin cuando, con 76 años, le diagnostican de cáncer de páncreas. Dentro de lo terrible que es la palabra, el de páncreas es mucho más serio, y su vida ahora es un bien preciado y muy limitado, así que Martin es consciente de que está cerca de dejar a Ulla sin marido y a David, de 6 años, sin padre. Martin se preguntará por qué ese día, el del diagnóstico, utilizó las escaleras en lugar del ascensor, como si eso fuera un dato importante. El día en que su vida se acortó y le dijeron que le quedaban seis meses se convierte así en un punto de introspección que acoge toda la novela gracias a una prosa sencilla y sobria que une los pensamientos de este hombre que necesita poner todo en orden, con el del lector que se va viendo afectado por la irremediabilidad de la muerte.

     Sin embargo, y pese a lo que acabo de decir, Schlink no escribe una novela que se limite a hacer un balance de la vida. El protagonista pronto avanza de ese punto para salir de la peligrosa zona que roza el lamento y centrarse en su hijo y en lo que le puede legar. Martin sabe que va a dejar una herencia y que David va a crecer seguramente con un padrastro y bajo un amparo económico. Lo único que puede dejarle él, y que le dure toda la vida, es su recuerdo. Y David es joven, así que Martin reflexiona cómo abordarlo y comienza a girar alrededor del niño. Aún así el libro es más que padre e hijo. Descubrimos a Ulla como abandonada en la infancia, como esposa cuestionada y como madre que perdura en el tiempo. Sentimos también el declive del protagonista, la pena, la fragilidad de la vida y aún así la sensación del deber cumplido.

     La vida al final es una novela hermosa sobre la importancia de los valores y del legado que dejamos a nuestro paso por las personas y la vida. Una historia conmovedora en la línea de Schlink con la que disfrutarán sus lectores habituales.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

lunes, 13 de abril de 2026

Una habitación llena de gente. Daniel Keyes

 


     "El sábado 22 de octubre de 1977, John Kleberg, jefe de la policía universitaria, organizó un dispositivo de seguridad en la zona de la facultad de Medicina de la Universidad Estatal de Ohio. Agentes armados comenzaron a patrullar el campus, tanto en vehículo como a pie, al tiempo que observadores armados vigilaban desde los tejados. Se advirtió a las mujeres que no se desplazaran solas y que tuvieran cuidado con los hombres en el momento de subirse al coche".

     A mi lado menos normal le llamó la atención este libro desde el primer momento. Por eso hoy traigo a mi estantería virtual, Una habitación llena de gente.

     Conocemos a Billy Milligan, pero esta vez Billy Milligan es una persona real, porque estamos ante un true crime. Billy fue arrestado en Ohio a finales de los 70 por agresión sexual (violación y secuestro) y robo. Hasta ahí, por desgracia, nada extraordinario. Sin embargo Milligan se convirtió en la primera persona de la historia de USA en ser absuelto por tener un trastorno de personalidad múltiple. Pero por el camino hay que descubrir a Milligan, sus personalidades, y la verdadera batalla campal que supuso descubrir que su cabeza habitaba hasta 24. Había que saber qué era real y qué fingido, y había, y esto era lo verdaderamente complicado, que decidir qué parte era de culpa y qué de enfermedad. Cuánto había de culpabilidad real en la persona.

     Como digo el tema me parece apasionante. Más allá de ser algo muy trillado en las novelas de ficción y en el cine, Keyes ofrece una investigación sobre un caso real, lo que posicionó esta novela en los primeros puestos de mi lista de libros deseados, así que me puse a ello sin tener del todo claro qué es lo que me iba a encontrar. Y me encontré una novela extraordinaria que demuestra eso de que la realidad supera la ficción. 

     Distinguimos en el libro varias partes. Por un lado está el momento de la detención, en el que el autor ya da muestra al lector de que algo raro está sucediendo al dejar ver cómo el chico tímido y confundido que entra en la sala de interrogatorios, va cambiando. Este tipo de detalles se van a ir sucediendo en la novela a medida que vayan apareciendo las distintas personalidades que habitan ese cerebro enfermo y que tienen cada una una función, acento y peculiaridades propias, e incluso su "razón" de existir. El lector asistirá a la investigación, que parece fallida pero luego se ve que no, a los distintos tipos de dilemas que se presentan y a un juicio en el que cada una de las partes tiene una visión diferente pero en el que al final, lo importante es decidir. Aquí la defensa dirá que el acusado no era consciente, por poner un ejemplo, pero el lector ya está más interesado en saber qué tienen que decir cada una de sus propias voces. Después de esto Milligan llega al psiquiátrico, otro de los puntos claves del libro ya que se verá la forma en que se trata y los distintos enfoques que se tienen de un enfermo que, a todas luces, de queda grande a la sociedad. Una sociedad que, por supuesto, se adapta perfectamente a los hechos desde el lado sensacionalista. Y por último está la gran pregunta, ¿quién es Billy Milligan? Dentro de ese caos ordenado de voces y personalidades, del que gestiona, el que sufre, el que organiza, ¿dónde se esconde Billy? el niño al que el autor presenta y que va apareciendo para dar un contexto personal ha tenido que quedar en alguna parte, quizás sea... bueno, aquí no voy a poner quién, exactamente igual que he evitado conscientemente nombrar a cualquiera de sus voces. Esta parte es, como siempre, descubrimiento del lector.

     Una habitación llena de gente es una novela sobre la salud mental, el fracaso del sistema y las instituciones mentales. Es un retrato de un niño que se convierte en un hombre enfermo al que la mente le sirve de refugio y de artefacto de autodestrucción y es, por encima de todo ello, una historia fascinante que, como la propia vida, a veces es incapaz de ofrecernos todas las respuestas.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.