viernes, 31 de enero de 2014

La canción de amor de Jonny Valentine. Teddy Wayne




     "Apreté un botón del mando a distancia que había al lado de la cama y encendí la luz para jugar a Zenon, el país secreto.
     Normalmente ese videojuego me ayudaba a dormir después de los conciertos. Pero esa noche el subidón era demasiado fuerte, así que después de pasar un rato en el nivel 63, le di a la pausa y llamé a la habitación de Jane, que quedaba al lado. Igual hablar con ella me tranquilizaba, si no, al menos me podía dar una de sus pastillas de Zolpidem."

     Todavía el mundo tiene la capacidad de sorprenderme. De hecho, cada vez que veo la evolución de uno de esos niños prodigio me sorprendo. Aunque la mayoría lo hagan del mismo modo, me sigo sorprendiendo. Cada vez. Por eso tenía ganas de leer este libro y por eso hoy traigo a mi estantería virtual La canción de amor de Jonny Valentine.

     Conocemos a Jonny Valentine, un niño/producto de once años con una carrera musical comenzada en  youtube y un ascenso meteórico a la fama tutelado, casi tiranizado, por su madre. Y conocemos también a Jonathan Valentino, un niño de once años que apenas sobrevive mientras empieza a despertar a la preadolescencia en un entorno que lo empuja a actuar como si fuera un adulto. Evidentemente, estoy hablando del mismo niño.

     Hace unos años cuando se hablaba de un niño prodigio apenas había un puñado de nombres en nuestras cabezas. Hoy la tecnología ha provocado que se agolpen nombres, los programas de televisión, los realitys, la Voz, Disney Channel, youtube... de hecho en este momento hay unas cuantas madres enseñando a un vecino lo bien que canta su hijo y sopesando colgar ese vídeo en la red. Por orgullo, sin ánimo de lucro. Pero, ¿y qué pasa cuando ese niño se convierte en una estrella del pop?

     En este libro el autor se pone en la piel de un niño de casi doce años para contarnos su experiencia. Es cierto que automáticamente se le identifica con Justin Bieber, pese a que nos presenta un universo de ficción salpicado por algunos nombres conocidos, sin embargo, podría valernos para cualquier pop star juvenil. Sin pretender redimirlo ni hacerle pagar por sus pecados, nos detalla la vida de este niño que ha sido arrancado de su colegio y su entorno, y puesto sobre la mesa del competitivo mundo adulto como si de un sacrificio ritual se tratara. Y aquí es la propia madre quien ofrece este sacrificio llevando la carrera de su hijo con mano de hierro, instándolo a mejorar, a dejar de ser el número dos, cambiando canciones infantiles por mantras sobre el sobrepeso y buscando su propia riqueza. Hay que resaltar que la credibilidad del personaje protagonista es tremenda, el retrato que percibimos es de confusión, de hormonas que empiezan a burbujear y de soledad. A falta de un entorno estable, el niño sólo recibe personas que le quieren sacar un rendimiento y así es como lo conocemos, con sus errores y sus intentos de progresar como cree que quieren los demás. La evolución... esa la vamos viendo a medida que avanzamos en esta historia que tiene espacio para algún momento divertido, pero que nos hace una radiografía de lo que se esconde detrás de las caras que vemos en los programas de éxito.
   
     Este libro no es una biografía de una estrella del pop. Este libro de hecho podría enfadar a los fans de algunas estrellas del pop. Es más, tras leer esta historia Justin Bieber sigue sin gustarme.

     Y vosotros, ¿qué opináis de estos fenómenos pseudoadolescentes que llegan a las listas de ventas?

     Gracias

     PD. Os dejo el book trailer

  

jueves, 30 de enero de 2014

Kurt Wallander. Henning Mankell


 

     Y si ayer hablábamos de detectives, también ayer se conocía la noticia de la enfermedad de Henning Mankell que él mismo anunciaba. Ya ha pasado Mankell por este espacio, o mejor dicho lo hizo algún título suyo. Hoy invitamos a su detective más famoso, Kurt Wallander.

     Muchos piensan que es el alter ego del autor, supongo que compartir edad, gustos musicales y placer disfrutando con la naturaleza ayuda. Lo cierto es que la vida de Wallander nos ha acompañado caso tras caso a los amantes de la novela negra. Y lo digo en pasado porque la saga Wallander termina con El hombre inquieto. Muchos de hecho nos sorprendimos al ver su regreso en Huesos en el jardín, y sería el propio Mankell quien nos vendría a explicar que esa historia llevaba ya muchos años escrita, nacida como un pequeño regalo a los compradores de su saga, y que rescataba pensando en nosotros, los lectores coleccionistas.
     Wallander es desordenado incluso en sus hábitos alimenticios, quizás por eso tiende al sobrepeso. Pero su gran capacidad es la de ir paso a paso en unas investigaciones que muchas veces nos muestran contenidos sociales importantes. Precisamente por eso las novelas en las que aparece se disfrutan paso a paso casi más que cuando terminamos conociendo al asesino al que perseguíamos. Nos hablará de racismo, de desigualdades sociales, de el boom económico y las diferencias creadas... Mankell no es un escritor que se muerda la lengua, y eso hace sus novelas francamente interesantes.
     Con todo esto, como supondréis, os recomiendo que os acerquéis a conocer a Wallander, eso sí, de forma ordenada. No porque sus tramas queden abiertas, ya que son casos cerrados, pero si que es cierto que vamos conociendo al protagonista y a las personas que lo rodean mucho mejor si leemos de forma cronológica hasta llegar al final. Y eso es algo que me gusta y que no siempre se da en las sagas detectivescas. Saber que comienza y que tiene un último libro. Y no, no penséis en muerte tan rápido... será mejor que vayáis título a título para empezar a sacar conclusiones sobre cual puede ser el final de Wallander...

1. Asesinos sin rostro
2. Los perros de Riga
3. La leona blanca
4. El hombre sonriente
5. La falsa pista
6. La quinta mujer
7. Pisando los talones
8. Cortafuegos
9. El retorno del profesor de baile
10. Antes de que hiele
11. La tumba
12. Huesos en el jardín

     Está claro que Mankell es uno de los grandes nombres de la novela negra que también nos ha sorprendido alguna vez en las páginas de los diarios con noticias sociopolíticas. En todo caso quiero dejar claro que esta no es una entrada provocada por el pesimismo ante una noticia, sino una invitación a conocer la pluma de Mankell quien, por cierto, seguirá escribiendo.
     Y es que muchas veces, ver el nombre de un escritor en la prensa, por el motivo que sea, nos recuerda que aún no nos hemos acercado a su obra. Y cualquier excusa es buena para abrir un libro.

     Por cierto, aprovechando que he visto un reto que me ha parecido interesante sobre autores eternamente pendientes, voy a sacar a pasear mi lado más cotilla para preguntaros; ¿quién es vuestro autor eternamente pendiente? Ese que decís y retrasáis sin motivo real para hacerlo.

     Gracias

     PD. El reto es este. En el blog de Cartafol, una fantástica oportunidad para quitarle el polvo a un par de nombres

miércoles, 29 de enero de 2014

El hombre de arena. Lars Kepler




     "Es plena noche y una cortina de nieve entra con fuerza desde el mar. Un hombre joven cruza una vía de tren elevada, en dirección a Estocolmo. tiene la cara pálida. Sus tejanos están acartonados por la sangre congelada. Camina entre las vías pasando por encima de las traviesas. A cincuenta metros bajo sus pies se intuye el hielo de la ensenada como una sábana de algodón. Los árboles blancos y las cisternas de petróleo del puerto apenas se ven."

      Esta vez fue la portada. Si bien desconfío de los libros en los que el nombre del autor aparece más grande que el propio título, en este caso me gustó esa mirada triste y tranquila que a quien ponía nerviosa era a mi. Por eso me traje el libro a casa y por eso lo traigo hoy a mi estantería virtual. Hoy traigo, El hombre de arena.

     Recuperamos a Joona Linna. En este caso aparece un hombre que había sido secuestrado hace trece años y dado por muerto años después. en su momento se detuvo a un cruel asesino en serie llamado Jurek Walker, al que se tiene incomunicado en un módulo de alta seguridad. Ahora las cosas han cambiado, si este hombre ha sobrevivido posiblemente también lo haya hecho su hermana y comienza una carrera contra reloj para saber si su equipo podrá sacar algo útil a Walker. Pero no será fácil, y menos para Saga, la agente infiltrada en el hospital para contactar con Jurek.

     Kepler lleva años siendo un nombre indiscutible a la hora de hablar de thriller que busquen angustiar al lector y esta vez se ha presentado con un título que hace una más que clara alusión a Hoffman. Nos presenta a su comisario, un hombre testarudo y perspicaz del que nos desvela un punto más de su vida. Joona se reencuentra esta vez con un caso que siempre pensó había dejado a medias. Esta vez el criminal detenido no sólo los amenazó, sino que no consiguieron que aportase luz a sus crímenes ni le  importara el lugar al que lo destinaban. Un reto que se le vuelve a poner delante gracias a la colaboración de su compañera Saga.
     Tal vez Saga sea el personaje que más me ha llamado la atención del libro, incluso más que el propio preso pese a que le reconozco un grado de frialdad impresionante. Pero esta joven mujer pisa una fina línea emocional entre la inestabilidad y el coraje que me ha parecido muy lograda.

     La historia busca mantener pegado al lector, con pocos giros pero si una tensión creciente en la que empezaremos a sentirnos asfixiados como si estuviéramos en una de esas celdas. El tiempo se agota y tenemos que encontrar a una niña enferma. Necesitamos descubrir el motivo para encerrar a sus víctimas durante años y saber quien se esconde realmente detrás de ese asesino despiadado. Tengo que reconocer que el paso previo a la resolución del caso no me sorprendió demasiado, esa llave que se supone empieza a encajar las piezas... me pareció demasiado familiar en este tipo de libros. Sin embargo pronto se lo perdoné porque en las últimas páginas es cuando el autor no te deja levantar la vista y las piezas caen como plomos haciendo un chasquido metálico al encajar esta historia que no deja fisuras. Lo que si deja es... con las ganas de seguir la pista a Joona.

     Detectives, policías, investigadores de novela negra, cada vez parece que hay más. ¿Me podéis decir cuál es vuestro favorito? Yo sigo fiel a Holmes... y a Parker.

     Gracias

     PD. Os dejo el book trailer:

martes, 28 de enero de 2014

Olivier o el secreto. Claire de Duras




     "¿Qué puedo responder a su última carta? Le he dicho mil veces que yo no comprendía nada de todos esos refinamientos de sensibilidad, yo declaro que mi deseo más vivo es hacerle feliz. Para lograrlo he hecho todo lo que estaba en mis manos, no le molesto en nada, no soy ni exigente ni celoso, nunguna mujer disfruta de más libertad que usted, usted tenía un lugar en la corte, le aburría, y a pesar de que pudo ser útil para mi fortuna le he permitido abandonarla."

     Me voy aficionando a las novelas epistolares. considero además que en ellas se alcanza un grado de privacidad que muchas veces parece superior incluso al de la primera persona. Se genera una suerte de atmósfera en la que nos sentimos asistiendo a íntimos secretos, y eso hace que se disfrute de otro modo. Hoy traigo a mi estantería virtual uno de esos libros, se trata de Olivier o el secreto.

     Escrita en su versión definitiva en 1823 la novela nos presenta a la Condesa de Nangis y la correspondencia que cruza principalmente con su hermana y con su primo Olivier. La condesa y Olivier estaban destinados a casarse, nadie lo dudaba desde su nacimiento, de hecho ellos se amaban... hasta que el propio Olivier se negó a ello y su prima acabó contrayendo matrimonio con otro hombre. Presa de un espíritu romántico, seguía enamorada de él y veremos en sus cartas como sus sentimientos se desbordan cuando ve que pueden acercarse y vivir su amor y como se ve alejada por un secreto que éste oculta.

     Se pueden hacer dos lecturas de esta novelita que no se había traducido al castellano hasta ahora. Una en la que nos centramos en un prólogo que es en sí mismo un pequeño ensayo sobre la autora, su vida, y el momento en que la tocó vivir; de tal modo que unido al libro tendríamos un reflejo de esta mujer y sus inquietudes. Y otra que tal vez sea más superficial, pero más satisfactoria para quienes busquen el entretenimiento simple, que se basaría en el texto de las cartas.
     Nos encontramos de este modo con el alma romántica de una mujer que no es feliz. No es feliz porque su matrimonio debería de haber sido otro y, aunque ahora quiere a su marido, no puede evitar unos sentimientos en los que le reclama un amor apasionado que el hombre no sabe como conseguir que alcance. Casi pareciera que quiere vivir un amor más cercano al de una heroína de novela que a uno real. Y la vida, caprichosa e incluso cruel por concedernos aquello que deseamos, la transforma en una de ellas. Muerto su marido se encuentra con su amado primo. Pero tampoco es feliz, se topa con un escollo aparentemente insalvable. Lo vamos viendo en las cartas que envía a su hermana, como sus sentimientos son una montaña rusa emocional y como Olivier es responsable por ocultarle algo que le hace desgraciado.
     Llegamos a algunas cartas entre el propio Olivier y la hermana de la Condesa esperando enterarnos. Porque ese secreto está marcando la vida de las personas implicadas en la historia, y queremos saberlo.
     No os diré, estad tranquilos, el secreto de Olivier. Si os advierto que es una novelita ligera de apenas un puñado de páginas que consigue desesperar al lector viendo la inestabilidad de su protagonista. Casi me daban más penas quienes tenían que soportarla y no pude evitar pensar, si no estaba ante una sombra de la propia autora por tratarla tan benévolamente en algunos momentos.
   
     Me ha gustado. Es ligera y marca una diferencia con otras historias leídas en la época que nos describen cacerías, criados y formulismos de visitas de casa en casa entre sociedades cerradas. La historia de Duras es más íntima.

     Y vosotros, que ayer no os pregunté por aquí: ¿Qué libro estáis leyendo?

     Gracias

   

lunes, 27 de enero de 2014

La sangre de los crucificados. Félix G. Modroño




     "Un viejo carro, lleno de paja, trataba de recorrer sigiloso el entramado de calles que conducía a la zona alta de la ciudad. El aliento del caballo percherón que tiraba de él se difuminaba en la tiniebla, propiciada por una funesta luna nueva.
    El cochero contuvo la respiración cuando una de las ruedas chocó con una piedra y rompió el silencio estrepitosamente. Atenazado por los nervios, optó por detenerse."

     Muchas veces os cuento que el azar me lleva a títulos insospechados. Esta vez el proceso fue más común. Tras leer un libro del autor me gustó la forma que tenía de expresarse y eso hizo que me picase la curiosidad por otras publicaciones suyas. Así llegué al libro que hoy traigo a mi estantería virtual. Hoy traigo La sangre de los crucificados.

     Conocemos a Don Fernando de Zúñiga, Vizconde del Castañar y Doctor en Medicina de la Universidad de Salamanca como él mismo se presentaría en caso de poder hacerlo. Un herrador muere, una talla aparece y Zúñiga es requerido por el obispo de Balmaseda para resolver el misterio. Pronto descubre que, efectivamente hay misterio, y no de un único asesinato, así que acompañado de un improvisado ayudante llamado Pelayo, recorrerá la geografía española intentando descubrir el siguiente paso del asesino.

     Ahora que parece que los lectores nos empeñamos en etiquetar todos los libros, es el momento en que más mezclas me encuentro en mis lecturas. En este caso estamos ante una novela histórica escrita con tinta de novela negra, aunque supongo que también podría decir que me ha recordado a esas road novels que ahora parecen de moda y que nos llevan de viaje por caminos más o menos transitados.
     Lo cierto es que es una historia francamente entretenida. En este libro el autor nos presenta a Zúñiga, que protagonizará una segunda entrega y previsiblemente alguna más, dejándonos pistas sobre su vida mediante las reflexiones del propio protagonista que llenan los silencios del viaje. De este modo e intercalándolos con la propia acción, nos acercamos a su forma de pensar y sentir sin tener la sensación de estar parados. De hecho nunca lo estamos, puesto que la acción arranca ya en la primera página.

     Comenzaba diciendo que hay autores en los que vemos unos rasgos que nos gustan y por eso buscamos más obras suyas. En este caso un estilo cercano pero medido, una ambientación basada en un vocabulario escogido y una documentación que salpica la obra no sólo de hechos conocidos por todos, sino de anécdotas o costumbres que son las que sustentan la sensación de realismo, y la mezcla de personas y hechos reales con la ficción de una forma tan sutil que muchas veces cuesta diferenciarlos, han sido lo que me ha llamado más la atención. No estamos ante un libro que tire del clásico "descubrir al asesino" para mantener al lector ni tampoco busca giros sorprendentes que nos dejen con la boca abierta. Aquí se nos invita a disfrutar de un viaje en el que veremos amor, historias de la corte, costumbres y leyendas con los dedos cruzados esperando que la investigación llegue a buen puerto por parte de esta pareja tan bien avenida. Y tengo que decir que en mi caso lo disfruté.

     Una novela que me ha obligado a apuntarme dos o tres lugares como futuros destinos turísticos y cuya historia, pese a quedar cerrada, invita a seguir conociendo a su protagonista.

     Y vosotros, ¿también os quedáis con ganas de visitar lugares que aparecen en los libros o es una rareza mía?

     Gracias

sábado, 25 de enero de 2014

Un buen libro

Mujer sobre pila de libros donados
Biblioteca Pública de NY 1910
     "Que otros se enorgullezcan por lo que han escrito, yo me enorgullezco por lo que he leído."
     Jorge Luis Borges

     Todos queremos leer buenos libros. De hecho, supongo que todos los escritores pretenden escribir libros buenos cuando comienzan sus historias. Y luego hay apenas un puñado de títulos a los que se otorga ese honroso adjetivo. El buen libro.
     Sin embargo, a medida que van pasando los años y las páginas por mis manos empiezo a pensar que el concepto de buen o mal libro se desdibuja en función del significado que le demos. A ver, está claro que los clásicos son buenos libros, aquí es fácil llegar y nadie en su sano juicio sería capaz de decir que El Quijote o que Los Miserables son malos libros. Incluso aquellos que no los han leído pero los tratan con la familiaridad que se saluda a un vecino, nos hablarán de sus bondades. El tiempo se ha encargado de hacer la criba y los libros que han sobrevivido tantos años a críticos, lectores y adaptaciones a la fuerza han de serlo. El problema empieza con los libros contemporáneos, esos que salen año a año, día a día y cuyos títulos vamos descubriendo y recomendando o no. Esos libros que nos llegan en segunda persona, porque van dirigidos a nosotros los lectores activos en el momento en que se publican.
     "Un buen libro es mejor que quinientos bestsellers" acaban de decir por televisión mientras escribo esta entrada. Están anunciando un coche o un banco o tal vez un refresco, no lo sé. La frase me ha llamado la atención. Porque está claro que hay libros que nadie considera buenos pero que se han convertido en un gran éxito de ventas (dudo que nadie califique las 50 sombras o El código Da Vinci como literatura de altura). Son libros muchas veces izados en las listas por personas que leen dos o tres títulos al año y que se han sentido atraídos por ellos y los han disfrutado y regalado a otras personas. Libros que, para qué nos vamos a engañar, también hemos disfrutado en muchas ocasiones los lectores empedernidos cuyo número de adquisiciones es "ligeramente" superior al suyo. Éxitos que barren listas y que tienen que sobrevivir aún al paso del tiempo para saber si permanecerán en las bibliotecas o si se seguirán reeditando pasados los años. O tal vez los libros que sobrevivan sean los que los críticos reputados nos están indicando en tal o cual canon como obras maestras y que ahora no nos llamaron particularmente la atención.
     Estás mezclando churras y merinas, pensaréis muchos, y posiblemente con razón. Los éxitos de ventas y los libros con una calidad reconocida no han de ir de la mano. Pero entonces la duda se amplía y me pregunto qué buscamos cuando leemos un libro. La mayor parte de la gente buscamos sumergirnos en una historia que nos guste, unas páginas que nos transporten a un lugar y una situación y, con un poco de suerte, un personaje que no se llegue a desvanecer completamente cuando hayamos pasado la última página. De hecho, cuando pedimos que nos recomienden un buen libro no estamos hablando de uno que vaya a pasar a la historia de la literatura sino a uno que nos guste de forma personal. Lo que pedimos es una recomendación personalizada y luego que el tiempo se encargue de decir si El capitán Alatriste será conocido dentro de un par de siglos o si, tal vez, Orson Scott Card se colocará junto al creador de las leyes de la robótica. Y mirad, ahí si que miro muchas veces los libros con curiosidad y me gustaría poder conocer los títulos de los que aparecerán en los libros incluso escolares dentro de unos años. Saber si esta será conocida como la generación de principios del XXI por ejemplo y a quienes nombrarán como sus máximos exponentes. Hoy por hoy cuando hablo de un libro y digo si es bueno o malo lo hago según mi gusto y criterio personal, ni mejor ni peor que el de cualquier otro lector y es justo eso lo que hace que me pregunte por la opinión que tuvieron en su día los lectores de Ulises o de Lolita.

     Y por supuesto, también hace que me pregunte por los títulos que me diríais si os pregunto por un buen libro. Porque en definitiva, ¿qué es para vosotros un buen libro? Se admiten ejemplos.

     Gracias

Fuente foto: http://thisaintthesummeroflove.blogspot.com.es/

viernes, 24 de enero de 2014

La quinta ola. Rick Yancey




     "La primera ola: Apagón.
     La segunda ola: Sube el oleaje.
     La tercera ola: Peste.
     La cuarta ola: Silenciador.
     La quinta ola."

     Leo un poco de todo y en este caso me llamó la atención la forma que tenía de definir "las olas". Por eso me fijé en el título. Al final, sin tener un motivo muy claro para ello, me lo llevé a casa. Y por eso hoy traigo a mi estantería virtual, La quinta ola.

     Cuando aparece una nave espacial dando vueltas a la Tierra todo el mundo cesa su actividad esperando el contacto con los alienígenas. A medida que pasa el tiempo la población comienza a ponerse nerviosa y para cuando llegan las olas que van diezmando cruelmente el número de habitantes de nuestro planeta, la mayor parte de los supervivientes saben qué esperar: la muerte. Es en este punto que conocemos a Cassie, una jovencísma chica que busca mantener a toda costa la promesa que hizo a su hermano menor de rescatarle, aunque tenga que matar para llegar a su lado. De hecho es seguro que va a tener que matar, y si encuentra a algún humano... más le vale tener cuidado. También conocemos a Zombi, un joven que ha sido llevado a un campo de supervivientes en el que recibe el entrenamiento necesario para luchar contra los alienígenas y defender su planeta. Sin embargo, la tensión a la que viven sometidos los escasos supervivientes pronto hará que duden de quien tienen a su lado y de qué lado están.

     Lo cierto es que hacía tiempo que no leía un libro de ciencia ficción que hablase de invasiones extraterrestres. Y, bueno, ya sabía que estaba ante Crónicas Marcianas, pero me apetecía darle una oportunidad a la historia. La historia comienza bastante bien, la descripción de las olas y los devastadores efectos que provoca en la población están bastante conseguidos y lo hacen de una forma rápida para situarnos pronto en el momento en que se desarrolla la acción. Somos conscientes del terror y la tensión a la que están sometidos los personajes e incluso nos reímos con el desparpajo de Cassie que no puede quitarse de encima costumbres de adolescente. Ni siquiera Zombi puede pese a estar en un campo de entrenamiento demostrando su valía. Hasta ahí la historia iba bien como también lo está el modo que tiene de describir a los alienígenas, o de no hacerlo en realidad, puesto que cualquier otro dato que dé al respecto supondría eliminar de un plumazo uno de los principales alicientes que tiene la historia. Y es mantenernos con las mismas intrigas que sus dos narradores. Porque es una historia contada a dos voces que pronto comprendemos que en algún momento tendrán un punto en común.

     Sin embargo, el libro va de más a menos y hacia la mitad comienza a perder fuerza, cosa que intenta compensar incrementando las dosis de violencia con un resultado bastante irregular. Y no sólo eso sino que el final es predecible y bastante típico. No lo deja cerrado, claro, ya que estamos ante una trilogía, pero si que es cierto que podemos parar de leer aquí (cosa que estoy pensando muy seriamente hacer).
     Al final estamos ante una historia para pasar el rato si no somos exigentes que ha desaprovechado una idea a la que, según mi modesta opinión, se le podía haber sacado mucho más partido. Y me da bastante rabia cuando suceden estas cosas.

     Está claro, las compras por impulso no siempre funcionan. Al menos en mi caso, aunque no por eso voy a dejar de comprar así. Y vosotros, ¿ os dejáis llevar por impulsos a la hora de comprar libros?

     Gracias