martes, 18 de noviembre de 2014
Esto es agua. David Foster Wallace
"Había una vez dos peces jóvenes que iban nadando y se encontraron por casualidad con un pez mayor que nadaba en dirección contraria; el pez mayor los saludó con la cabeza y les dijo:
Buenos días chicos, ¿Cómo está el agua?
Los dos peces jóvenes siguieron nadando un trecho; por fin, uno de ellos miró al otro y le dijo:
¿Qué demonios es el agua?"
Si nos basamos en su contenido, hay muchos tipos de libros; ilustrados, ensayo, poesía, novela, cartas, tesis incluso de autores clásicos. Y también de discursos, aunque yo nunca había visto ninguno hasta que me acerqué a este, pero cuando lo vi el impulso fue irresistible. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Esto es agua.
Hace ya muchos años que me acerqué por primera vez (y es un primera dicho a conciencia, puesto que he releído este título) a La broma infinita. Recuerdo que salí de la lectura teniendo la sensación de que la broma tenía poca gracia en este mastodóntico libro en el que el futuro parecía engullido por un presente tal vez demasiado rápido. Y, por supuesto, también por sus notas a pie de página. Después de eso seguí leyendo al autor, libro a libro, publicación a publicación.
En 2008 David Foster Wallace, considerado por muchos un genio de las letras actuales, se quitó la vida, provocando además que su leyenda creciera. Tan solo tres años antes había pronunciado un discurso en la Universidad de Kenyon, y es justo ese discurso el que aparece publicado en este libro.
Esto es agua es un libro concebido para aquellos que disfrutamos leyendo al autor, casi una pieza de colección en la que las páginas aparecen con apenas una frase, y tenemos la sensación de estar leyendo esas famosas tarjetas que muchos necesitan ir revisando para hablar en público. Quizá sea eso lo que le da un tono tan íntimo. Aunque seamos consciente de que fue un discurso público no podemos evitar tener esa sensación a medida que leemos esta reflexión sobre la vida. Una vida a la que pondría punto final poco tiempo después de haber hablado sobre la importancia de saber pensar, de ser consciente y no dejarse arrastrar por las pequeñas rutinas y elegir la vía equivocada. Lo imaginamos perfectamente, con esa leve indecisión al comenzar algunas frases que se puede apreciar en entrevistas, explicando que todos somos peces, que la vida nos puede empujar a recorrer el camino,a nadar, pensando que estamos solos, sin percibir siquiera el agua que nos rodea a todos.
Wallace insiste en recordar el valor de lo obvio, lo cotidiano, y recuerda, lejos de lo que pudiéramos pensar al tratarse de un discurso de graduación, la importancia de saber elegir y también de saber ubicarse sin olvidar la soledad. No es una charla de palmaditas en la espalda y felicitaciones vacías diciendo a unos jóvenes todo lo que van a poder aportar en la vida, sino una invitación a la reflexión que vale para cualquiera. De hecho, al leerlo, no podemos evitar pensar que al propio autor no le sirvió.
Wallace muestra alguno de los temas que marcaron su obra, como la rutina y el aburrimiento, y también una gran parte de su vida y da muestras de su peculiar sentido del humor arrancando una sonrisa al lector que va pasando páginas consciente de que esto no es un libro al uso. No somos además ajenos al hecho de la prematura muerte del autor, y leemos:
Y la verdad es que la mayoría de esos suicidas en realidad ya están muertos mucho antes de apretar el gatillo.
Y pensamos en cuánto hay del autor, cómo de personal es todo lo que relata y si no serán sus sombras las que recomienda evitar.
Esto es agua, reza en la cubierta, y si uno gira el libro cerca de una luz, asoma un subtítulo que dice: Algunas ideas, expuestas en una ocasión especial, sobre cómo vivir con compasión. También aparecen dos peces juntos... y uno solo que va detrás. Te fijas en el tercero tras haber leído el libro, primero no habías reparado en su disposición. Quien sabe, tal vez, después de todo, el discurso de Wallace sirva de algo.
Es difícil en primera instancia recomendar un libro así, y sin embargo merece la pena acercarse a lo que contiene. Conocer su texto, su prosa y también su fondo. Hay vídeos en la red en los que podemos escuchar la conferencia, así que cualquiera de las formas elegidas para hacerlo es buena. Por mi parte, y más ahora que estamos en la era del libro digital, pienso guardar el libro como un pequeño tesoro.
Y vosotros, ¿tenéis algún libro que conservéis con especial interés?
Gracias
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lunes, 17 de noviembre de 2014
Mr. Mercedes. Stephen King
"Augie Odenkirk tenía un Datsun de 1997 que aún funcionaba bien pese a sus muchos kilómetros, pero el combustible salía caro, sobre todo para un hombre sin trabajo, y el Centro Cívico estaba en la otra punta de la ciudad; decidió, pues, tomar el último autobús del día. A las once y veinte de la noche se apeó con la mochila a la espalda y el saco de dormir enrollado bajo el brazo. Pensó que a eso de las tres de la madrugada agradecería ese saco de plumón. Era una noche fría y neblinosa.
- Buena suerte, amigo -dijo el conductor cuando Augie se bajó del autobús-. Deberías conseguir algo solo por ser el primero."
Si me pongo a contar, y esta vez no me sirven los dedos, Stephen King debe de andar por las casi sesenta novelas en el mercado, y millones de lectores repartidos por el mundo. Eso significa que, cada libro que saca, es valorado no sólo como libro, sino también como libro de Stephen King. Así que me procuro dar prisa y leerlo estando aún en blanco de opiniones. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Mr Mercedes.
Conocemos a Hodges, un inspector retirado (ins. ret.) que pasa los días delante de la televisión sopesando si terminar con su vida. Eso hasta que recibe la carta de Brady Hartsfield confesando ser Mr Mercedes, el autor de la masacre del Centro Cívico que sigue aún en libertad. Esta carta, que inicialmente parece querer empujar al suicidio a Hodges, lo que hace es activarlo y dar comienzo a un juego de gato y ratón entre ambos mientras que Brady empieza a pensar en volver a matar de una forma mucho más terrible.
El libro comienza con la matanza de Mr Mercedes, empujando de este modo al lector a la historia sin miramiento alguno. De hecho es una de las mejores escenas. Pasada esta escena, nos sitúa rápidamente en el presente para presentarnos a sus dos protagonistas; el policía y el asesino. Y nos recuerda una y otra vez que no estamos ante una novela de terror, sino que nos estamos leyendo una novela negra.
Para ello, King acumula tópicos; detective retirado que se ha quedado en una espantosa soledad, la recesión para reflejar una sociedad en un momento determinado, un pequeño grupo formado por personas marcadas para ayudar al policía y un asesino con una vida desestabilizada. Incluso se permite señalarnos un cliché con el dedo al proporcionar a Hodges un sombrero, porque todo detective debe tener un sombrero, dice. Pero por supuesto, es King, y siempre va a dejar su sello personal; no necesita tener una historia de terror entre manos para hacerlo. Y también demuestra que hay cosas que pueden dar más miedo que una novela de terror, porque aquí no hay elementos sobrenaturales, pero cuando Brady comienza a planear una segunda masacre, se me pusieron los pelos de punta. Sobre todo porque King ha puesto un pie en el realismo más efectivo, el que permite que sus personajes cometan errores y les ciegue la ira o los tópicos y las primeras impresiones. Esto es lo que da realmente peso a esta novela, la credibilidad, la página web como forma de contacto entre los protagonistas, la tecnología, los conciertos y las nuevas llaves de los coches. Es nuestra vida y a saber quién es nuestro vecino.
El ritmo, como acostumbra el autor, es creciente. De hecho, a medida que va introduciendo personajes y dando pequeños giros a la historia, es inevitable sentir la necesidad de saber cómo va a continuar. Y es inevitable sentir la tentación en este momento de hablar de un pequeño cambio que se produce en uno de los lados y que, a mi, me pareció además de una sorpresa, todo un acierto en la historia. Sin embargo, hay cosas que vale más ir descubriendo a medida que se avanza la lectura. Lo que sí es cierto, es que es muy fácil dejarse llevar por esta novela y terminar buscando esos pequeños ratos, para abrir sus páginas y avanzar un poquito más en la historia. No le faltan personajes bien dibujados, ni giros que, lejos de basarse en culpables sorpresa, puesto que sabemos quien es el asesino desde el comienzo de la historia, se basan en segundos planes que hay que intentar detener y en la mutua caza que parecen estar jugando ambas partes.
Mr Mercedes me ha parecido una buena novela negra, totalmente recomendable. Y también me ha parecido un buen libro de King, en el que nos encontramos algunos de sus clásicos, ya sea alusiones a otras de sus obras o su sempiterno enfrentamiento entre el bien y el mal. En todo caso, una fantástica opción para quienes no se acercaron aún al autor porque no son afines a su género habitual.
Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?
Gracias
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viernes, 14 de noviembre de 2014
Aceptación. Jeff VanderMeer
"Fuera de tu alcance, más allá de ti: la fuerza y la espuma del oleaje, el intenso olor a mar, las trayectorias zigzagueantes de las gaviotas, su inopinado griterío disonante. Un día cualquiera en el Área X, un día extraordinario -el de tu muerte-, y ahí estás tu, apoyada en un montón de arena, a resguardo de una pared medio derruida."
Cuando me enfrento a una trilogía normalmente me gusta esperar a que hayan salido al menos los dos primeros, o al menos necesito una fecha aproximada que me garantice que no me voy a quedar con una historia abierta por tiempo indefinido. Por eso, uno de los atractivos de la Trilogía de Southern Reach es la rapidez con la que los tres volúmenes han visto la luz. Con el cierre recién llegado a las librerías, hoy traigo a mi estantería virtual, Aceptación (Trilogía de Southern Reach 3).
En este caso no puedo decir que se pueda leer este libro sin conocer los anteriores, y tampoco voy a dar demasiados datos sobre su argumento precisamente por ese motivo. Lo que si haré es dar unas pinceladas sobre la trilogía completa para que cualquier lector "virgen" salga con una idea general pero sin descubrir el misterio.
Esta trilogía está formada por: Aniquilación; un libro que trata sobre una expedición de mujeres a una zona de la costa llamada Área X en la que algún tipo de fenómeno ha modificado el ambiente. Autoridad: que nos da la visión de la empresa que envía esas expediciones al Área X, entrando así en "el otro lado", un lugar llamado Southern Reach y que lleva años intentando descubrir qué sucede, y años viciado en sus formas también.
Y llegamos a Aceptación: que está escrito a cuatro voces, dos que recuperamos directamente de las dos primeras entregas, y otras dos que también nos serán más que conocidas, y nos darán cuatro historias o puntos de vista que están marcados por los saltos temporales en que se producen. Esta vez, y siguiendo la costumbre de dejarnos un libro diferente al anterior, el autor no nos da una historia lineal. La construye además, con capítulos que muchas veces son cortos y en los que tendremos que recordar mirar el encabezamiento para saber quién nos está contando la historia, si no nos saltamos ese paso, es difícil que nos perdamos en la historia.
Recuerdo que cuando salí del primer volumen tenía muchas preguntas, quería saber casi todo; desde qué era ese lugar hasta cómo había empezado todo y que llegué al segundo buscando todas esas respuestas y me encontré que, al terminarlo, tenía incluso alguna más, aunque ya empezaba a ser consciente de que no todo iba a poder tener una explicación tan clara como estaba pidiendo. Pero en la literatura, y sobre todo cuando hablamos de ciencia ficción, muchas veces no son necesarias tantas explicaciones ya que el lector tiene que poner también de su parte para entrar en esos mundos. Así que esta vez la curiosidad era más general y menos focalizada a cuestiones que me hubieran podido surgir.
Me he encontrado con una novela que busca explicaciones, salpicada de preciosas descripciones del Área X y con un ritmo más irregular que sus predecesoras. Si la primera me entusiasmó, y la segunda no tanto, tengo que decir que esta tercera dependía bastante de quien me estuviera contando la historia. El autor no da todas las repuestas, y como lectora tengo que decir que el conjunto de la trilogía va de más a menos. Es cierto que, pasados unos días y con la historia en la cabeza, tengo que reconocer que en conjunto mi opinión mejoraba, y que ha hecho que tenga ganas de leer más libros de VanderMeer, pero como lectora me gusta pararme en historias apoyadas en puntos más concretos, así que, pese a haber disfrutado de la trilogía, no puedo hacer una recomendación sin reservas (salvo del primero de los libros).
Un último apunte sobre la traducción; los juegos de palabras, algunas descripciones de lugares o momentos, ya desde Aniquilación y esa torre que entraba en la tierra, y hasta esqueletos imposibles, han tenido que ser todo un reto. Por eso no puedo dejar de señalarlo.
Comienzo diciendo que cuando empiezo una trilogía me gusta terminarla y me surge una duda, ¿sois de los que necesitáis terminar las trilogías o no os importa dejarlas a medias?
Gracias
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martes, 11 de noviembre de 2014
Amok. Stefan Zweig
"- Aunque, espere...quizá sí que pueda explicárselo... ¿Sabe qué es el amok?
- ¿Amok?... Creo que se trata de... una especie de embriaguez entre los malayos.
- Es más que una embriaguez..., es una locura, una especie de rabia humana..., un ataque de monomanía homicida, insensata, que no se puede comparar con ninguna intoxicación alcohólica..."
Siempre es un placer volver a las letras de Zweig, a sus pasiones, a sus obsesiones, a su Europa. Por eso, también es un placer decir que hoy traigo a mi estantería virtual, Amok.
En el relato Amok o El loco de Malasia viajamos en un barco de Asia a Europa en 1912. El barco, el Oceanía, está atestado de gente, así que acompañamos al protagonista y narrador en un pequeño cambio de rutinas buscando la tranquilidad que otorga la soledad; decide dormir por el día y subir a la vacía cubierta nocturna. Allí conocerá a un hombre que, presa de una terrible obsesión, le desgranará su historia durante las largas horas de una de esas noches.
Zweig es un autor al que gustaba servirse de secretos y obsesiones para desentrañar la psicología de sus personajes, muchas veces colocados por decisión propia en situaciones extremas. En este caso será un médico de Leipzeg quien sufrirá esa obsesión, a la que pone el nombre de Amok y tiene formas de secreto entregado por una mujer. Conseguirá en apenas un puñado de páginas que nos sentemos a su lado, como el improvisado oyente, y compartamos sus reflexiones. Primero su curiosidad por el hombre silencioso que parece ocultar algo, necesidad de empujarlo a hablar, y después nos hará testigos de su historia. Una historia que derrama en forma de torbellino de palabras elegidas con cuidado para no resultar almibarado ni exagerado, pero sí elocuente en los sentimientos de lucha interior. Amok no es una historia basada en el simple amor romántico, sino mas bien en la propia integridad, la fortaleza o debilidad y la convicción de ser fiel a uno mismo. Y también sobre el peso del conocimiento. Construye así un relato que va ganando terreno al lector, se apresura y lo contagia con la historia, o tal vez lo contagia de la historia. Porque eso es lo que destaca en las novelas de este escritor, que sus letras son contagiosas y sus obsesiones compartidas. Y quizás es por eso por lo que vuelvo a sus títulos una y otra vez.
Zweig nunca ha necesitado extenderse más que lo justo para hacernos partícipes de sus historias desprovistas de florituras para alcanzar mejor así al testigo de lo que nos relata. Y aquí no es una excepción. Quizá por eso he elegido un libro de relatos y me he limitado a hablar del que le da nombre. Porque todos ellos merecen la pena ser leídos, pero sobre todo, merecen la pena para ser descubiertos casi por casualidad y así poder sentir que se ha encontrado un tesoro sin importar que ya lo hicieran antes miles de lectores.
Una mujer, un oficial, un médico, un estudiante, un esposo... todos ellos tienen su historia y ante todos ellos nos pararemos con ese toque amargo que destilan las vidas de Zweig, impresionados. Amok es una joya para los que disfrutamos con las letras del autor y una buena forma de conocerlo para quienes aún no se hayan decidido a hacerlo.
No cabe duda que Stefan Zweig es un nombre más que reconocido en el mundo de las letras y que, además, está llegando cada vez a más público. Y vosotros, ¿ya habéis leído algo de Stefan Zweig o tenéis más o menos decidido por dónde empezar?
Gracias
PD. Debido a problemas técnicos estaré un par de días sin poder actualizar el blog. Voy a ver si me encomiendo a Santa Tecla, que me parece el nombre muy adecuado, y se soluciona pronto.
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lunes, 10 de noviembre de 2014
La Sociedad Literaria Ojos de Liebre. Jääkeiläinen Pasi Ilmari
"No obstante, Ella estaba más o menos segura de que Sonja, la prostituta noble y caritativa, bajo ningún concepto le había pegado un tiro en el corazón a Raskolnikov al final de la novela. También estaba dispuesta a apostar lo que fuera a que Raskolnikov, en contra de lo que se sostenía en la redacción de su alumno, no había matado a la usurera de la tienda de empeños estrangulándola con un trozo de alambre. En la universidad había asistido a algunas clases sobre Dostoievski y había visto la película y la serie de televisión, así que algo sabía sobre el clásico en cuestión. ¿Qué más daba que su propio ejemplar hubiese terminado en una tienda de libros de segunda mano cuatro años atrás?"
Si os dijo la verdad fue la máquina de escribir y no el título lo que hizo que me fijara en este libro. No me atraen particularmente los libros que tratan de sociedades literarias o clubes de lectura. Sin embargo, al fijarme un poco en este me llamó la atención. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, La Sociedad Literaria Ojos de Liebre.
Conocemos a Ella Amanda Milana, profesora sustituta de la localidad Ojos de Liebre. Este lugar está fuertemente vinculado a la literatura, primero porque Laura Nieves, una famosa escritora de literatura fantástica, es de allí y segundo, porque esta mujer prometió crear un grupo de diez personas con potencial a las que convertiría en escritores famosos. Ella descubre que en Ojos de Liebre hay versiones de libros conocidos en las que las historias han cambiado, demasiados, así que decide investigarlo. Pero durante su investigación, es llamada a ser el décimo miembro de esa sociedad y conocer a la enigmática Laura Nieves. Lo que Ella no sabe es que la sociedad practica un curiosos Juego, ni que Laura Nieves va a desaparecer delante de todo el mundo la noche de su fiesta de bienvenida a la Sociedad Literaria.
Y aunque parezca que he contado mucho del libro, me he limitado a dar un esbozo de su comienzo. Un comienzo que me atrajo finalmente de forma irremediable a esta historia y que provocó que comenzara su lectura apenas lo hube comprado, me pudo la curiosidad por saber qué pasaba en los libros de Ojos de Liebre. Justo como le sucede a la protagonista. Aunque pronto tiene otros misterios que resolver ya que este libro está lleno de preguntas: tenemos mujeres que desaparecen en ventiscas que se producen en el interior de una casa llena de gente, figuras de jardín que tal vez sean más de lo que parecen, epidemias que cambian libros, perros abandonados, décimos miembros anteriores de los que nadie habla, egos, obsesiones, quemas de libros...y El Juego. Ese Juego que practican los miembros de la sociedad de forma secreta, al que se pueden invitar sólo durante la noche, acechando a quien retan y haciendo que el retado parezca una víctima. Un juego en el que se derraman los sentimientos más íntimos, el alma, y al que se juega con los ojos vendados. Una práctica con la que nuestra protagonista ve la opción de enterarse de los secretos de una Sociedad sin pensar en el precio que puede tener que pagar: porque "en El Juego todos sangran", y además ayuda a tener una historia que contar.
Con todos estos ingredientes y alguno más que me dejo en el tintero, este autor de nombre imposible (reto a quien quiera a que vaya a una librería y pregunte por este autor de forma natural) construye un libro del que es difícil hablar. Un libro de cuentos, de misterio con muerto incluido, en el que el realismo y la fantasía parecen darse la mano una y otra vez en un borde imperceptible. Lo que pudiera parecer una localidad pequeña normal, marcada por la literatura y en la que todos parecen querer entrar en esa élite, se nos desvela como mucho más en cuanto rascamos la superficie de la realidad. De hecho, entiendo perfectamente esa llamativa comparación de este lugar con Twin Peaks que se hace en la cubierta del libro. Escrito de forma sencilla, incluso con algún dicho coloquial que me ha llamado la atención saber si es coincidente con el país de origen del autor o una acertada adecuación del traductor, es fácil para el lector sentirse partícipe de la historia desde las primera páginas.Desde las primeras páginas, y movido por la curiosidad, te vas adentrando en este inquietante lugar en el que tuve la curiosa sensación de que hasta las figuras de jardín tenían ojos que se movían siguiendo a los vecinos. Todo un logro esa atmósfera que va creando palabra a palabra y que salpica con un sentido del humor que, lejos de aligerarla, la vuelve aún más plomiza.
Me ha gustado, me he sentido transportada a un mundo en el que las sombras parecen vivas, en el que las preguntas se agolpan sin tener en cuenta que no todo puede tener una explicación. Porque, tengo que decirlo, no siempre se encuentran en los libros todas las respuestas y hay que aprender a disfrutar del camino. Y este es uno de esos casos. Un libro diferente, no cabe duda, ahora vosotros decidís.
Y por cierto, ¿con qué libro comenzáis la semana?
Gracias
viernes, 7 de noviembre de 2014
La llamada del ángel. Guillaume Musso
"¿Un teléfono móvil?
Al principio no le veías la utilidad, pero, para no parecer anticuada, te dejaste tentar por un modelo sencillo con unas pretensiones básicas. Las primeras semanas te sorprendiste algunas veces hablando un poco más alto de la cuenta en un restaurante, en el tren o en la terraza de un bar. Tener siempre a la familia y a los amigos al alcance de la voz era práctico y tranquilizador, hay que reconocerlo."
De no ser por Perdida, de Gillian Flynn, no me hubiera fijado en este libro. Pero tras el éxito y lo entretenido de la obra mencionada, cuando descubrí que aterrizaba otro título respaldado por ventas y lectores, con tintes de thriller me dejé llevar. Aunque reconozco que desconocía totalmente al autor. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, La llamada del ángel.
Madeline y Jonathan no se conocen. Nosotros los conocemos en el aeropuerto JFK en el momento que chocan entre ellos. Este encuentro provoca que se intercambien los móviles y con ellos, todo aquello que contienen de sus vidas. Cada uno por su lado y a miles de km de distancia, "miran un poco" la vida del otro antes de devolverlo, y de este modo descubren que hay un fino hilo que les une. Pero es un hilo terrible, marcado a sangre y fuego.
El libro se divide en tres partes diferenciadas, de tal modo que en la primera parte conocemos a los personajes. Un chef y una florista que viven en países y continentes diferentes y que chocan en un concurrido aeropuerto. De forma ligera, casi como una comedia romántica de situación. A medida que avanzamos por la segunda parte vamos descubriendo que tal vez guardemos demasiadas cosas en los teléfonos móviles. Ambos caerán en la tentación de mirar el teléfono que tienen en sus manos, las fotos, aplicaciones, correos... y nos obligue a mirar de reojo nuestro propio móvil. Al hacerlo, y mientras se mandan un par de correos, iremos viendo cómo sus vidas se han tocado por un hecho macabro que tuvo a la policía en vilo. Un punto de unión nunca cerrado sobre el que gira el final del libro, de tal forma que lo que comenzó siendo una pretendida comedia acaba con tintes mucho más oscuros y, para esta lectora, mucho más entretenidos.
No cabe duda que Musso escribe de una forma sencilla y fácil de seguir. No se pierde en vocabulario complicado ni grandes descripciones para conseguir dar forma a sus personajes y escenarios. De hecho, es fácil abrir el libro y encontrarse en la página 150 sin apenas darnos cuenta. Salpica esta historia de pequeñas alusiones culinarias, aprovechando la profesión de Jonathan, y de un par de reflexiones fáciles sobre la vida y la privacidad asegurándose que el lector va a estar de acuerdo con él. Así va ganando terreno mientras que a nosotros no nos queda más remedio que reconocer que el libro es entretenido.
Hay una teoría llamada "seis grados de separación" que dice que cualquiera en la Tierra puede estar conectado a cualquier otra persona del planeta a través de una cadena de conocidos formada por no más de cinco intermediarios. Musso, apoyándose en esto, une a sus protagonistas mediante Alice, cuya terrible historia tendremos que descubrir.
Muchas veces es bueno recurrir a libros más ligeros entre lecturas más densas, o tal vez en vacaciones. Y eso es justamente este libro, una lectura ligera que busca entretener mezclando géneros, sin adentrarse demasiado en ninguno.
Y vosotros, ¿recurrís de vez en cuando a este tipo de lecturas o son habituales en vuestras listas?
Gracias
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jueves, 6 de noviembre de 2014
Noah. Sebastian Fitzek
"El silencio despertó a Alicia. Normalmente eran los gritos los que la hacían levantarse asustada a intervalos regulares, pero esa noche era diferente. Esa noche su pecho permanecía mudo.
-¿Noel?- susurró, y buscó a tientas la cabecita de su hijo. Faltaba poco para la una de la mañana, de modo que probablemente no hubiera corriente eléctrica en Lupang Pangako, la "estación final", como llamaban sus habitantes al mayor barrio de chabolas de Quezon City, en la zona metropolitana de Maniela. Pero aun cuando hubiera podido encender la luz, Alicia habría decidido no hacerlo."
Hay autores que son automáticamente identificados por una de sus obras. Y eso es justo lo que le sucede a Fitzek, es inevitable pensar en Terapia cuando hablamos de él, pero también sucede que debido a esa fama, a ese título que tanto ha gustado, seguimos la estela y buscamos sus obras. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Noah.
Conocemos a Noah, y se puede decir que lo conocemos a la vez que se conoce él mismo, ya que tras recuperar la consciencia en Berlín y ver que tiene una herida, no recuerda nada. Parece que vive en la calle, sin hogar, y que su único dato es el nombre que tiene tatuado en la palma de la mano: "Noah". Lo conocemos acompañado de un sin techo, Óscar, mientras busca su identidad. Pronto descubrimos que no sólo no vive en la calle, sino que intentan matarlo, parece que Noah posee algo vital para mucha gente, o forma parte de ello.
Noah es un personaje que, en algunos momentos, me recordó a Bourne. Supongo que es inevitable establecer un cierto paralelismo ya desde el punto de partida. El autor nos hace un retrato perfecto de un hombre que busca su identidad y que sabe que no es una persona más. Lo acompañan para ello Óscar como contrapunto, y podría decirse que el cuarteto central lo cierran una periodista y un agente de los que no daré más datos.
La novela se estructura, como viene siendo habitual en este autor, en capítulos cortos, lo que otorga dinamismo extra a una historia que va ganando en velocidad a medida que avanzamos. Fitzek sigue recurriendo al cliffhanger en muchos capítulos, dejándonos justo con la miel en los labios para así invitarnos a continuar leyendo; aunque tengo que reconocer que esta vez no me ha resultado pesado como en otros títulos en los que parecía no saber finalizar un capítulo de otro modo. Fitzek esta vez nos habla también de energía, de mendigos, de recursos desperdiciados... y lo hace consiguiendo que el lector reflexione ante sus palabras sin que por ello tiñan a la novela de esas moralinas que parecen querer educarnos.
Apoyados en estos puntos pronto comprendemos que Noah tiene una importancia vital, y lo acompañamos en su búsqueda de respuestas, descubriendo que hay ocasiones en las que una respuesta sólo da pie a nuevas preguntas. Nos tocará correr, investigar, esquivar disparos (muchos), defendernos... y todo ello con las habituales piruetas de un autor que consigue dar giros inesperados sin perder pie.
Comentaba que el personaje me ha recordado a Bourne y tal vez sea por eso que he tenido la sensación de estar ante una novela muy cinematográfica con una historia que, si bien no destaca por su originalidad, me ha parecido francamente entretenida. Si lo que se busca es una novela con la que se nos pasen las horas muertas, incapaces de soltarla, este es el libro adecuado.
Decía el autor de este libro, que esta vez había escrito algo un poco diferente, que buscaba escribir una novela entretenida. Y lo consigue con creces, os lo puedo asegurar.
Dejando de lado a los clásicos es cierto que hay escritores que consiguen tanto éxito con un libro que automáticamente se les referencia con él. Por un lado es casi encasillarlos y puede parecer que opaca sus siguientes títulos, pero por otro también hará que muchos lectores busquen sus siguientes obras. Vosotros qué pensáis, ¿beneficia o perjudica eso de cambiar el nombre por "el autor de..."?
Gracias
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