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lunes, 9 de enero de 2012

El principito. Antoine de Saint-Exupéry





A LEON WERTH

Pido perdón a los niños por haber dedicado este libro a una persona mayor. Tengo una seria excusa: esta persona mayor es el mejor amigo que tengo en el mundo. Pero tengo otra excusa: esta persona mayor es capaz de comprenderlo todo, incluso los libros para niños. Tengo una tercera excusa todavía: esta persona mayor vive en Francia, donde pasa hambre y frío. Tiene, por consiguiente, una gran necesidad de ser consolada. Si no fueran suficientes todas esas razones, quiero entonces dedicar este libro al niño que fue hace tiempo esta persona mayor. Todas las personas mayores antes han sido niños. (Pero pocas de ellas lo recuerdan). Corrijo, por consiguiente, mi dedicatoria:

A LEÓN WERTH

cuando era niño


     Y si ayer traía libros para adultos y hoy doy la vuelta a la tortilla y traigo un libro para niños que, como casi todos, tiene un valor también para los mayores. Lo escribió un aviador francés mientras se encontraba en un hotel  de Nueva York y fue en el propio Estados Unidos donde vió la luz por primera vez. Un libro que hemos oído nombrar mil veces y referente de la literatura moderna. Traigo a mi estantería virtual, El principito.

     El libro nos cuenta la historia de un aviador que tiene que realizar un aterrizaje de emergencia en pleno Sahara. Una vez allí se encuentra con un pequeño príncipe con el que conversa y le va contando su visión del mundo y de la vida así como las experiencias que lo han llevado al momento en que se encontraron en el desierto.

     Hace mucho que no traigo curiosidades sobre los autores, y este es perfecto para ello. En una de sus misiones como aviador, en los años treinta, Saint-Exupery tuvo un aterrizaje forzoso en Libia, exactamente como lo cuenta en su libro, sufriendo una intensa deshidratación. Tras sufrir los avatares de la Guerra, en el año 1944 despegó para desaparecer. Solo quedó el testimonio de una mujer que dijo haber visto un accidente de avión al día siguiente de su partida y un cuerpo encontrado días después cerca de Marsella vistiendo colores franceses. La historia no termina aquí, aunque ya sería de por si interesante, sino que cincuenta años después un pescador encontró su pulsera de identidad y en el año 2.004 se recupera finalmente una parte del avión que pilotaba. Nunca se encontraron marcas de fuego que indicasen el motivo del siniestro. Lo que si nos dejó el autor fue su legado escrito, entre los que se encuentra esta obra traducida a más de ciento ochenta lenguas y convertida en una obra reconocida allá donde se nombre.

     El libro, escrito en forma de cuento, es en realidad una fábula para adultos que bien puede ser leída por niños. Ensalza los valores clásicos de la amistad y la lealtad así como una crítica hacia el egoísmo de los adultos. Nos representa que lo esencial es invisible a la vista porque está en el interior y, a través de una historia escrita en forma de metáfora,  vemos desfilar ambiciones, vanidades y virtudes como la fuerza de voluntad.

     Me quedo sin duda con la magnífica dedicatoria que os he puesto al comienzo y con el conmovedor final que no os voy a contar. Y, como siempre en el caso de un puñado de títulos cuyo nombre resuena en la  historia de la literatura, os invito a conocerlo, tal vez os guste o tal vez no, pero siempre merece la pena haberlos leído.

     ¿Qué opináis?

     Gracias