martes, 15 de abril de 2014

La analfabeta que era un genio de los números. Jonas Jonasson


     "De una chica en una chabola y del hombe que, una vez muerto, la sacó de allí.
     En cierto modo, los vaciadores de letrinas del mayor barrio de chabolas de Sudáfrica eran afortunados. Al menos tenían trabajo y un techo bajo el que cobijarse.
     En cambio, desde un punto de vista estadístico no tenían futuro. La mayoría moría joven de tuberculosis, neumonía, disentería, drogas, alcohol o una combinación de todo ellos y pocos podrían celebrar su cincuenta cumpleaños."

     Si con El abuelo que saltó por la ventana y se largó ya nos había llamado la atención, era difícil resistirse a repetir con este segundo título. Confieso que con un poco de miedo a encontrar más de lo mismo, no tardé en lanzarme a el título que hoy traigo a mi estantería virtual. Se trata de La analfabeta que era un genio de los números.

     Conocemos a Nombeko, una  niña huérfana que limpia letrinas en un gueto de Johannesburgo durante el apartheid.  Pronto busca a quien la pueda enseñar a leer y escribir para intentar mejorar su vida conociendo a un anciano que, al morir, dará la vuelta al destino de esta joven. Veremos como Nombeko coge un saco de gemas que el anciano tenía escondido y como, al huir, es atropellada por un hombre blanco y declarada culpable del accidente, teniendo de este modo que trabajar para el hombre. Este hombre resulta fabricar bombas, y decide aprovecharse de las capacidades intelectuales que demuestra nuestra protagonista. La acompañaremos en su aventura al escapar junto a una bomba y a su llegada a Suecia, momento en el que empezará su periplo para intentar deshacerse de su peligrosa compañera de viaje.

     Jonasson repite fórmula escogiendo un personaje improbable con una historia inverosímil en la que el viaje, las carambolas y la sonrisa son los puntos fuertes. Sin embargo hay grandes diferencias entre el abuelo y Nombeko. Si él era egoísta y malhumorado, ella es inteligente y viva y se enfrenta a una lucha en un mundo francamente desigual.
     Comienza con una visión de un mundo horrible, en la que busca el humor negro para que el lector sobreviva mientras su joven protagonista intenta salir de allí y, poco a poco, deriva el libro hacia la narración ágil, la parodia incluso, el absurdo, a través del cual tomamos posiciones privilegiadas para convertirnos en un lector con una sonrisa permanentemente colocada en la cara.
       El acierto de colocarnos en Suecia, de poner a la realeza, espías y ladrones en sus páginas, se traduce en una lectura divertida y desenfadada con una crítica presente que poco a poco nos hace mella en medio de este periplo. Y es que, si algo ha demostrado el autor, es que es el rey del periplo imposible y que todo es posible en sus libros.

     Hoy empezaba hablando de si es comparable este libro con la primera de sus obras y la respuesta es un sí rotundo. Sin embargo, eso no significa que no haya construido una historia que nos pueda hacer disfrutar. Superados los puntos comunes, no tienen mucho que ver en los detalles (y a fin de cuentas un viaje es un enorme conjunto de detalles) y Nombeko es un personaje con el que podemos sentir mucha más afinidad y a la que rodeará en algunos momentos de nombres que nos harán levantar una ceja.

      No tengo ninguna duda al deciros que es una lectura pensada para hacernos disfrutar y que llama la atención incluso en su título. Personalmente reconozco que me gusta su estilo fresco y desenfadado con el que demuestra que del frío pueden llegarnos muchas cosas además de novela negra.
     Por cierto, decidme una cosa, ¿vosotros sois de los que juzgáis un libro.... por su título? Yo reconozco que hay ocasiones en las que no puedo evitarlo.

     Gracias

     PD: Habrá un descanso festivo hasta el próximo lunes.
     Aprovechemos para hacer aquello que más nos gusta: leer. Así a la vuelta tendremos muchos libros que comentar. Y si por el camino se os ocurre alguna idea que podamos llevar a cabo... soy toda ojos.
     Disfrutad.

lunes, 14 de abril de 2014

El mundo de ayer. Stefan Zweig



     "Nací en 1881, en un imperio grande y poderoso -la monarquía de los Habsburgos-, pero no se molesten en buscarlo en el mapa: ha sido borrado sin dejar rastro. Me crié en Viena, metrópoli dos veces milenaria y supraracional antes de que fuese degradada a la condición de ciudad de provincia alemana. En la lengua que había escrito y en la tierra en que mis libros se habían granjeado la amistad de millones de lectores, mi obra literaria fue reducida a cenizas. De manera que ahora soy un ser de ninguna parte, forastero en todas; huésped, en el mejor de los casos. También he perdido a mi patria propiamente dicha, la que había elegido mi corazón, Europa, a partir del momento en que ésta se ha suicidado desgarrándose en dos guerras fratricidas."

     Hay autores que no me canso de recomendar y uno es este que os enseño hoy. Me gusta su estilo, la facilidad para transmitir sentimientos en sus palabras, la extensión medida de sus obras que hace que no se tenga nunca la sensación de leer "relleno". Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, El mundo de ayer.

     Decir que el libro que hoy traigo es una biografía es quedarse corto. Zweig nos regala aquí un relato de toda una generación ya que le importa más el contexto de su vida que los detalles de la misma. Vemos así los momentos de prosperidad previos a la Primera Guerra Mundial, y el primer golpe de los dos que recibiría Europa. Zweig nos desgrana una Europa firmemente ligada a la cultura, no en vano fue un hombre que vivió impregnado de ella, nos habla de su vida en el periodo entreguerras y luego su situación de judío ante la Segunda Guerra Mundial. Lo acompañaremos en su paso de autor más vendido a ver su obra quemada en Alemania y no podremos evitar sentir que es la propia Europa la que está en decadencia.

     Comenzaba diciendo que encarar esta lectura pensando que estamos ante una biografía es limitarla. Y así es. Escrita poco antes de su suicidio, es cierto que Zweig nos va desgranando su vida, su educación, su pasión por el mundo cultural y como, por ejemplo, le gustaba coleccionar autógrafos de sus autores más admirados. Pero no trata simplemente de eso. Lo que hace es recoger el testigo de una generación que vivió una época que marcaría la historia contemporánea. Vivió en primera persona la fragmentación y las consecuencias de dos guerras hasta el punto de tener que huir de Hitler en la segunda, y nos deja el testimonio de un hombre herido por la historia. Tampoco olvida los avances, si fue un siglo de guerras también lo fue de avances en la ciencia y la tecnología, casi de auténticas revoluciones. Y nos hace de este modo pensar en nuestra propia generación y los momentos que nos toca vivir.

     Zweig no escribe invitando al odio o al desprecio pese a algunos momentos que relata, sin embargo no puede evitar dejarse llenar de tristeza o nostalgia de ese mundo que lo vio nacer y así lo vive el lector en la maravillosa experiencia que supone sentarse escuchar a este hombre cuya vida estuvo repleta de acontecimientos.

     Por si aún no os habéis dado cuenta, os recomiendo firmemente la lectura de El mundo de ayer. Como curiosidad, como experiencia gratificante, para conocer a Zweig o para conocer un poco de la historia más reciente. O por todos esos motivos juntos.
     Y vosotros, ¿Con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias

     PD. Por si seguís con dudas por eso de biografía, que tanto asusta a muchos lectores, os dejo una frase del propio libro:

     "Jamás me he dado tanta importancia como para sentir la tentación de contar a otros la historia de mi vida."

viernes, 11 de abril de 2014

La balada del café triste. Carson McCullers


     "Ante todo, el amor es una experiencia compartida por dos personas, pero esto no quiere decir que la experiencia sea la misma para las dos personas interesadas. Hay el amante y el amado, pero estos dos proceden de regiones distintas. Muchas veces la persona amada es sólo un estímulo para todo el amor dormido que se ha ido acumulando desde hace tiempo en el corazón del amante. Y de un modo u otro todo amante lo sabe. siente en su alma que su amor es algo solitario. Conoce una nueva y extraña soledad, y este conocimiento le hace sufrir."

     Puede que McCullers no sea tan conocida como otros autores de la época pero basta acercarse un momento a sus letras para caer rendido a ese tono tan especial que las imprime. Esa sensación de cuento real, de realidad sin endulzar pero relatada con una suerte de aura que la convierte en una lectura deliciosa. Tengo que decir que incluso los títulos de sus obras poseen ese tono. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, La balada del café triste.

     Conocemos a Amelia, Miss Amelia como la llaman todos. Una mujer de sobra conocida en un pueblo sureño decadente en los años 50. Respetada por todos, solitaria y fuerte como un hombre, lleva un almacén con la misma mano férrea que dirige su vida. De hecho, el único episodio discordante entre tanto orden fue su boda hace ya años que no duró más de diez días. Del marido se sabe que ha estado preso. El discurrir tranquilo se verá alterado por la llegada de un primo de Amelia, jorobado, que marcará el comienzo de lo que allí sucedió.

     Si ayer comentaba que me cuesta hacerme con las historias de amor hoy traigo un relato largo o novela corta que me ha cautivado. Listo para ser leído de una sentada McCullers nos presenta un pueblo cualquiera en el que poco a poco nos va haciendo más nítidos a sus personajes. Y lo hace con unas frases francamente hermosas.
     Marvin, marido de Amelia, Lymon, el primo recién llegado, y la propia Amelia componen el grueso de esta historia de soledad y fantasmas que nos enseñan como las personas cambian en función de quien se les puede acercar. Porque el absoluto protagonista es la soledad. La perdida cuando llega el amor, la encontrada cuando se va y como nos va afectando a cada uno. En apenas unas pocas palabras la autora consigue componer cuadros completos de sentimientos que van de la protección a la envidia, del temor al engaño... y sobre todo nos habla de los sentimientos y las reacciones que provoca el amor. Como cambia a quien se encuentra bajo su influjo aunque no se de cuenta.
     El amado teme y odia al amante y con razón; pues el amante está siempre queriendo desnudar al amado, aunque eso no le cause más que dolor.

     Amelia amó a Marvin quien parecía bueno hasta que dejó de amar o tal vez de ser amado, y ella se hizo fuerte en ese momento. Y cuando parecía volver a amar a su primo se suavizó con otro tipo de amor, más cercano, pero eso no lo hizo mejor a él. ¿Y si ahora vuelve a escena el marido? McCullers nos habla de amor en muchas formas y lo hace sin usar azúcar salvo para quitar el amargor de los dientes.
     Me ha parecido una historia hermosa, triste, melancólica y con regusto a buena literatura. Cada palabra en su sitio y un sitio para cada palabra. Un placer volver con McCullers. Si aún no os habéis acercado a sus letras, esta es una muy buena opción y no os preocupéis por el final... aparece justo en la primera página. Y lo hace aumentando el interés del lector.

     Os he contado mi experiencia con las historias de amor. Y a vosotros, ¿os gustan las historias de amor?

     Gracias

jueves, 10 de abril de 2014

¡Melisandre! ¿Qué son los sueños?. Hillel Halkin



     "Cuando Jerome Spector me divisó a los lejos sentado en una cafetería del aeropuerto de Madrid, llevaba sin verlo dese la ceremonia de graduación del instituto. Él iba camino de Singapur, ataviado con un traje de tres piezas y gafas con montura dorada y seguía siendo el mismo pelmazo alegre que yo recordaba.
     Lamenté que me hubiera reconocido."

     Si alguien me preguntara qué fue lo que me atrajo de una forma tan inmediata de este libro, creo que no sbaría responder. el caso es que desde su salida, Melisandre me pareció una oferta muy atractiva. Casi incluso sin conocer su argumento ya me sonaba musical esa palabra. Y al final, evidentemente, me lo traje a casa. Hoy traigo a mi estantería virtual, ¡Melisandre! ¿Qué son los sueños?

     Conocemos a Hoo, un profesor de Filosofía que nos relata ya desde la madurez lo que ha sido su vida y qué ha quedado en el del joven adolescente que un día fuera. Partiendo de esa juventud nos presentará a quienes fueran no solo sus mejores amigos, sino las personas que marcaron su vida: Ricky y Melisandre, Mellie. Un triángulo hasta cierto punto, con tres formas diferentes de ver y enfrentarse a la vida.

     Ahora que lo pienso, creo que lo que me atrajo de la historia fue que se desarrollase en los años cincuenta, el macarthismo, y ese permanente tufo a literatura que destilaba su argumento. Porque la literatura es un tema constante que salpica esta obra. Nos presenta así el autor a tres amigos inseparables, dos chicos y una chica, que se ven irremediablemente atraídos por lo tópico. Ellos dos parecen enamorados de la misma chica, su compañera inseparable. Y no lo digo como una queja, de hecho la vida suele ser bastante tópica en ese sentido. El tiempo pasa y las diferencias entre Ricky y Hoo van siendo cada vez más acusadas, se ven menos (posiblemente que la chica eligiera a Ricky tras una fiesta adolescente tuvo algo que ver con esa fisura que comenzó a crecer) y cuando Ricky va a la India a encontrarse, pasan años sin verse. Pero la vida, una vez más, es caprichosa y con el paso de los años y los reencuentros, es ahora Hoo quien tiene una relación con su idolatrada Mellie. Y aquí la novela se convierte en una historia de amor salpicada de pequeños detalles a modo de notas escritas para recordar cualquier banalidad y olvidadas en un libro. La historia se convierte en una idea tópica contada con buen gusto pero ya no consiguió aportarme más, quizás por conocer el final desde casi las primeras páginas, o tal vez porque el final al que preveía aventurarme era simplemente el de la resolución de una historia de amor que nunca consiguió calar del todo en mi.

     A estas alturas, si os digo que no me ha convencido no os descubro nada. Las historias de amor necesito creerlas para poder seguir con ellas adelante sin caer en la desidia por la lectura que las relata. Sin embargo si que me gustaría en este caso destacar lo hermoso del libro, que son sus formas sutiles, sus pequeños detalles cotidianos que casi parecen metáforas. No creo que Melisandre sea una mala lectura en absoluto; simplemente pienso que no es un libro para mi. Y ahí no puedo evitar que me de rabia pensar que no he sabido aprovechar una historia.

     Y vosotros, ¿no os pasa a veces que un libro no os llega y no sois capaces de haceros con él?

     Gracias

    PD Os diré como curiosidad que el autor ha publicado su primera obra, esta que hoy os traigo, a los 73 años. Nunca es tarde.

miércoles, 9 de abril de 2014

El pasillo de la muerte. Stephen King




     "Todo ocurrió en 1932, cuando la penitenciaría del estado aún estaba en Cold Mountain. La silla eléctrica también estaba allí, por supuesto.
     Los internos hacían chistes sobre la silla; la gente siempre hace bromas acerca de las cosas que le asustan pero no puede controlar. La llamaban la Freidora o la Gran Licuadora. Bromeaban sobre la cuenta de la luz o la posiblididad de que el alcaide Moores preparase allí la comida del día de Acción de Gracias, ya que su esposa, Melinda, estaba demasiado enferma para cocinar."

     Muchos de vosotros conoceréis esta historia por la película La milla verde, pero yo la asocio inmediatamente a la primera vez (y única creo) que compré una novela por entregas y a la sensación casi nerviosa de espera que se me antojaba eterna para conseguir la entrega semanal. Hoy traigo a mi estantería virtual, El pasillo de la muerte.

     Conocemos a Paul Edgecombe, ex guardia de seguridad de la prisión Black Mountain. Su trabajo estaba concretamente en el bloque de los condenados a muerte. Paul recuerda como llega al penal un hombre de color enorme llamado John Coffey, un hombre que además de parecer tener algún tipo de discapacidad, demuestra una suerte de poderes sobrenaturales que cambia la vida en el bloque E.

     Recuerdo perfectamente cada uno de los personajes de este libro. Recuerdo la compasión que me hizo sentir Coffey, a quien no pude dejar de ver como un niño escondido tras un enorme disfraz deseoso de ayudar pese a ser un condenados más por unos asesinatos terribles, y recuerdo como esperaba página tras página creer en su inocencia; recuerdo a Paul y su acercamiento, su miedo en un trabajo tan atroz; y al alcaide con su mujer enferma y su desesperación. También a otros reclusos, no muchos, apenas dos o tres, y las miradas furtivas, los secretos, los gritos y los horribles crímenes; y recuerdo a Percy, el guardia que bien merecía ser preso por lo terrible de sus actos. Porque si algo tiene esta novela son personajes difíciles de olvidar. No uno ni dos, sino todos ellos. De hecho... creo que todo aquel que se acercó a esta historia recuerda incluso a un pequeño ratón.

     Stephen King se sitúa en un escenario terrible, la espera de una ejecución para regalarnos una magnífica historia llena de reflexiones sobre la vida y la muerte que consiguen intranquilizan a un lector que no puede evitar sentirse agobiado, enfadado o conmovido. No creo que se pueda catalogar directamente como terror, ya que no llega a producirnos esa sensación y las partes más sobrenaturales están tan perfectamente encajadas que son aceptadas sin extrañeza alguna. He comentado ya en varias ocasiones que King demuestra muchas veces una potencia narrativa magnífica, que de hecho parece ser el lado hacia el que se inclina últimamente dejando de lado el terror más explícito de sus primeras obras, y posiblemente El pasillo de la muerte sea la primera muestra de esto que os comento.

     Como siempre, contiene más el libro que la película así que os animo a leerlo en cualquier caso. Es una historia que no deja indiferente a nadie, con una trama sólida que va más allá de un simple desfile de buenos y malos.

     Y vosotros, ¿alguna vez habéis leído una novela por entregas?

     Gracias

martes, 8 de abril de 2014

Claroscuro. Nella Larsen




     "Aquella era la última del delgado montón de cartas que componían el correo matinal de Irene Redfield. Después de las otras, corrientes y dirigidas con claridad, el sobre largo de fino papel italiano con su garabateado casi ilegible resultaba exótico y fuera de lugar. Tenía, además, algo misterioso y hasta cierto punto furtivo; era un objeto sutil y artero, sin un remite que delatara al que la enviaba."

     La primera vez que supe de esta mujer fue leyendo unas cartas de Lorca y ya me llamó la atención. Tuvo que pasar aún bastante tiempo hasta que me tropezara en la librería con la edición de la fotografía y, debido a su corta extensión, me decidí a probar. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Claroscuro.

     Conocemos a Irene Redfield, una mujer negra de clase media que vive en Harlem. Su rasgo más llamativo es el color de su piel, que la permite hacerse pasar por una mujer blanca para acceder a determinados locales vetados a la gente de color. En una visita a Chicago se encuentra con una amiga de la infancia a la que hacía años no veía, Clare Kendry, y con la que compartía color de piel. Su amiga, que después de desparecer contrajo matrimonio ocultando su origen con un hombre de raza blanca y carácter racista, parece encantada con la idea de retomar el contacto, y eso produce en Irene sentimientos contradictorios.

     Lo primero que hay que hacer es situar esta novela a finales de los años veinte. Sólo así puede entenderse una sociedad como la que aparece reflejada en ella y el contrapunto existente entre las dos protagonistas. Irene, una mujer negra, con un matrimonio ordenado y consciente de su estatus que de vez en cuando se camufla para acceder a el mundo que le es vetado. Y Clare, una niña pobre que renegando de su origen accede al mundo de los blancos de forma permanente y que vive con un sentimiento de soledad acentuado al reencontrarse con Irene. Clare permite, incluso secunda, comentarios racistas en su familia, y eso la convierte en una suerte de traidora; sin embargo percibimos como su vida no es completa, como sigue añorando algunas de las cosas que dejó atrás; mientras que Irene, que no se oculta, parece desear también algo de lo que Clare tiene, cerrando así un complejo círculo en el que una mira a la otra en una difícil relación entre ambas. A través de la relación entre estas mujeres y sus familias, y de las reacciones que despiertan la una en la otra, se desarrolla una corta historia en la que además del tema racial se nos muestra la situación de la mujer en la sociedad de la época.
     Es una novela cargada de sentimientos desde la primera página con esa carta que recibe Irene, y también de significados entre líneas que la convierten en una lectura totalmente adictiva. Sentimientos que son rápidamente transferidos a un lector que no puede evitar escudriñar entre las letras para intentar exprimir aún más una historia que me ha dejado sorprendida y satisfecha. Una novela con un final absolutamente, magnífico, diferente a lo habitual y con una fuerza que hace que al cerrar el libro necesites recobrar el aliento reflexionando sobre lo que acabas de leer.

     Hoy traigo una de esas novelas cortas o relatos largos que tanto me gustan para leer en una tarde. Una historia de amistad, de riesgos, de secretos y decisiones que al final marcan vidas. Un libro que no puedo evitar recomendar.

     Y vosotros, siempre se habla de los libros tremendamente extensos pero, ¿también acudís buscando esos otros que por su corta extensión nos duran apenas una o dos tardes?

     Gracias
   

lunes, 7 de abril de 2014

La cocinera de Himmler. Franz-Olivier Giesbert


     "No soporto a la gente que se queja. El problema es que el mundo está lleno. Por eso tengo un problema con la gente.
     en el pasado podría haberme quejado en muchas ocasiones, pero siempre me he resistido a practicar algo que ha convertido el mundo en un coro de plañideras.
     Al final, la única cosa que nos separa de los animales no es la conciencia que estúpidamente les negamos, sino esa tendencia a la autocompasión que deja a la humanidad por los suelos."

     Me gustan los libros llevados por personajes fuertes, rotundos, que tengan realmente algo que contar. Por eso me gustó el más que famoso "Abuelo que saltó por la ventana..." y por eso cuando salió este libro me fijé inmediatamente en él. Hoy traigo a mi estantería virtual, La cocinera de Himmler.

     Conocemos a Rose cuando ya tiene 105 años y un restaurante en Marsella, momento que elige para relatarnos su vida. De este modo nos enteramos de la historia de los últimos cien años mezclada con la suya propia. Nace en pleno genocidio armeno, que la deja sin familia, vive la Guerra, la subida de Hitler al poder junto al Holocáusto judio y junto a un marido francés de origen judío. Y conoce a Himmler, viaja por Europa, china o Estados Unidos y aparece en momentos decisivos de la historia contemporánea.

     Giesbert nos regala en esta novela uno de esos personajes que buscan convertirse en inolvidables. Una mujer mordaz, deslenguada y valiente que sobrevive a un siglo lleno de sucesos que marcarán la historia. Una mujer además irónica, que no tiene pelos en la lengua para hablar de sexo y a la que no conseguimos ver en ningún momento como la anciana que se supone debido a la edad que tiene. Ese el realmente el punto fuerte de la novela, como ya nos suponemos desde el título junto a un tono que nos sacará más de una sonrisa incluso durante alguno de los terribles momentos que nos relatará la protagonista.
     De este modo seremos testigos del relato de una superviviente, puesto que es el rasgo más característico de la protagonista de la historia. Una mujer que nos relatará un siglo marcado por momentos terribles y con la que conoceremos la cara de un Himmler culto y casi blando y que nos hablará del maoísmo, del holocausto y de cocina.

     La novela es entretenida, con una estructura muy ágil y se dirige al lector de forma fresca, propiciando así una lectura rápida pese a que en algún momento se para un poco. Sin embargo yo me esperaba más, esperaba un personaje distinto, inolvidable como comentaba antes, sólido... y a esta cocinera le han faltado sentimientos. Si bien nos queda claro el sentimiento de venganza, muchas veces da la sensación de que se distancia de lo que nos está relatando (como en el episodio en el que pierde a su familia). Lo más destacable en este caso son las ocurrentes frases que salpican el libro y que hacen que el lector esboce una sonrisa en los momentos más insospechados.

     Una novela cargada de optimismo entre fogones, toques picantes y venganzas para disfrutar sin grandes pretensiones.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias