miércoles, 15 de junio de 2022

Romper el círculo. Colleen Hoover

 


     "Desde la baranda donde estoy sentada, con un pie a cada lado, miro la caída de doce pisos que me separa de las calles de Boston y no puedo evitar pensar en el suicidio.

      No en el mío. Mi vida me gusta lo suficiente como para querer apurarla hasta el final. Pienso en otras personas, en las razones que llevan a alguien a decidir acabar con su vida. Me pregunto si se arrepentirán, si durante los segundos que pasan entre que se sueltan de la cornisa e impactan contra la acera, miran hacia el suelo que se acerca a toda velocidad y piensan: "Mierda, la he cagado.".

      Diría que no".

      A veces me salgo de mi zona de confort. Normalmente lo hago movida por la curiosidad, no siempre sana, de saber qué lleva a un libro a situarse en los primeros puestos de las listas de ventas apenas sale al mercado. Y esto me ayuda a llevarme sorpresas de todo tipo y a acercarme a libros de todo tipo también. Hoy traigo a mi estantería virtual, Romper el círculo.

     Conocemos a Lily cuando se ha desplazado al edificio frente al que vive para subir a la azotea a respirar. Acaba de pasar por el funeral de su padre y necesita tomar aire porque... bueno, porque la ha liado bonita. Allí conoce a Ryan, un chico guapo y brillante con el que no tarda en comenzar una relación. Y en esta relación no va a ser todo de color rosa. 

     Bien, pues me he leído un libro aparentemente romántico que está por medio TikTok y lo primero que me tocó fue investigar si es que la autora era un fenómeno de la red social o lo era el libro. Sorpresa, lo era el libro. Ha convocado a muchísimos lectores compartiendo su experiencia de lectura allí, algo que siempre es positivo y que me ha llevado a más títulos que seguramente vaya leyendo poco a poco. #BookTok

     En este caso la historia parte de un funeral que da pie a conocer la relación de los padres de la protagonista. Una relación de abusos que marca a la joven y que será importante para la novela ya que vertebra la historia desde su primer amor hasta el presente llevándola a tomar decisiones que marcarán su vida. Y es que romper el círculo gira en torno a las relaciones tóxicas y la forma de enfrentarse a ellas en un momento en el que veníamos de novelas de corte romántico marcadas por personajes autoritarios hasta decir basta que a mi, personalmente, no me gustaban. Aquí la autora refleja una realidad que sigue estando presente en una sociedad contemporánea utilizando para ello a Lily, a quien enfrenta de forma frontal con los fantasmas del pasado y los demonios del presente buscando reacciones cotidianas lejos de los artificios extremos en este tipo de novelas. Narrada en primera persona, la autora da acceso a pensamientos, inseguridades, justificaciones y pesadillas que pasan por la cabeza de la protagonista que va avanzando cada vez con paso más firme en una situación en la que el lector la acompaña hasta un final que huye de los cuentos de hadas para dar carpetazo y patada realista. Esto quiere decir que si estáis pensando, como hice yo, que estábamos ante una novela romántica, puede que os llevéis un par de sorpresas. Chica conoce chico, sí, y chica recuerda y se reencuentra con otro chico, pero ni estamos ante un romance young adult ni estamos tampoco ante una historia de amor con triángulo de tipo alguno incluido. Hoover rápidamente deja claro que su historia se va a mover entre los matices del gris que supone la convivencia, el abuso, las justificaciones y las dudas, construyendo de este modo una historia dramática en la que ninguno de los personajes son demonizados (bueno, ahora que lo pienso, el muerto de la primera página... pero lo merece). Esto provoca una inquietante sensación de normalidad en la que el lector se ve cómplice de más de una reacción social actual y sufrirá más de un escalofrío por haber caído en la trampa aunque sea por apenas un par de segundos. Y es que dibujar una situación de abusos con realismo supone meterse en la maraña de sentimientos y sensaciones de quien lo vive y que es casi imposible de entender para quien lo ve desde fuera, por eso es tan importante la primera persona. Y Hoover lo hace de forma notable dejando claro que hay líneas insalvables y proporciona, como ya he dicho, el perfecto final que deja claro que, si bien no vivimos en un cuento de hadas y los happy ending no son siempre como nos los dibujan, hay muchas maneras de terminar bien una historia. Sin dramatismos ni sentimentalismos extremos.

     Romper el círculo es una novela que me ha sorprendido por los matices, por la complicidad y por la capacidad de la autora para hacer dudar al lector más de lo razonable. Me ha gustado. Y es una historia de amor, del más importante de todos: el amor propio.

      Y vosotros, ¿os dejáis llevar por las listas de ventas movidos por la curiosidad?

     Gracias.

lunes, 13 de junio de 2022

Las chicas de Chapel Croft. C. J. Tudor

 


     «¿Qué clase de hombre soy?». 
      Era una pregunta que últimamente se había planteado muchas veces. 
      «Soy un ministro de Dios. Soy su siervo. Hago su voluntad». 
      Pero ¿era suficiente? 
      Se quedó mirando la casita encalada. El tejado de tejas rojas, las clemátides de llamativo color púrpura trepando por las paredes, bañadas por el atenuado resplandor del sol del final del verano. Los pájaros piaban en los árboles. Las abejas emitían su perezoso zumbido entre los arbustos. 
      «Aquí habita el mal. Aquí, en el más inocuo de los escenarios»".

     Siguiendo con las lecturas veraniegas, y tras haber leído el año pasado El hombre de tiza, hoy traigo a mi estantería virtual, Las chicas de Chapel Croft.

     Conocemos a Jack Brooks, reverendo, y su hija Flo cuando son trasladados a la pequeña localidad de Chapel Croft de forma casi urgente tras protagonizar un escándalo en Nottingham. Llegan a una casa vieja y destartalada y una iglesia aún más destartalada en la que alguien ha dejado un equipo de exorcismo para Jack. Además, no tardan en ir descubriendo detalles del pueblo: allí nos son particularmente bien recibidos los forasteros, guardan leyendas locales basadas en macabros hechos reales y el anterior párroco... bueno, intentó quemar la iglesia y se suicidó.

     Con estos ingredientes y la primera sorpresa, que no me parece más que una nota graciosa pero no desvelaré, en las primeras páginas, Tudor busca con este título proporcionar un rato entretenido a sus lectores con una novela en la que, lo único destacable realmente, es su protagonista Jack. Hay, como es de esperar, un ambiente opresivo, una familia poderosa y muchas sospechas y secretos velados y desvelados esperando al lector a vuelta de página, lo que convierte la lectura en algo dinámico y a ratos divertido. El lector se mueve además con la historia de un hombre que sale de prisión y que se quiere incorporar a la vida de Jack sin saber muy bien de quién se trata o de qué forma estuvo implicado en la historia de los protagonistas de la novela, por lo que el interés, en caso de engancharse, es fácilmente sostenible. Al igual que en la novela anterior, hay un deje paranormal que impregna el libro desde las primeras páginas, aunque sigo sin ver parecido alguno con Stephen King (pese a que él mismo dijera que se parecía en su primera novela).
     La autora se dedica a cargar tintas progresivamente a golpe de sorpresas y voces, con tramas a medio desvelar y secretos totalmente desvelados, de tal forma que los giros se convierten en una constante en esta novela que se queda en un punto intermedio entre el misterio, el suspense y el terror más light.

     A título personal me ha parecido, posiblemente debido al carácter de Jack, que ya he dicho es lo mejor de la historia, que el vínculo Jack/Flo, su historia, su relación y la forma que tienen de protegerse y enfrentarse es de los puntos más interesantes de la novela. Una relación que ni siquiera la avalancha de temas logra opacar ya que ocupa el punto central en torno al que todo lo demás sucede. El resto tiene puntos fuertes y débiles en los que la credibilidad se tambalea por momentos, el cliché hace acto de presencia y el lector sonríe pasando página pensando que ahora sucederá otra cosa sin darle más importancia.

     Las chicas de Chapel Croft es una novela entretenida, bastante superior a El hombre de tiza, que busca hacer pasar un buen rato y en la que destaca el dúo protagonista. Producto de consumo.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

miércoles, 8 de junio de 2022

Mi adorada esposa. Samantha Downing

 


     "Me está mirando. Baja la vista fugazmente hacia su copa con sus ojos azules, vidriosos, y vuelve a levantarla. Yo miro mi copa y siento que me observa, al tiempo que me pregunto si estoy tan interesado como ella. Echo un vistazo y sonrío para darle a entender que sí. Ella me corresponde a la sonrisa. Se le ha borrado casi todo el pintalabios, ahora una marca rojiza en el borde de su copa. Me acerco y tomo asiento a su lado".

     Empezamos con las lecturas veraniegas de desconexión. Hoy traigo a mi estantería virtual, Mi adorada esposa.

     Nuestro protagonista está casado con Millicent desde hace 15 años. Él es instructor de tenis en un club social y ella vende casas, a poder ser de lujo. Juntos tienen dos hijos y son un matrimonio feliz en el que él sigue fascinado por el magnetismo de su mujer. Hasta aquí son un matrimonio normal, solo que entre sus aficiones comunes figura una muy particular: el asesinato.

     Mi adorada esposa es una novela de misterio con un punto cómico basado en un argumento que roza la comedia pero sin perder el enganche del thriller. Me ha recordado mucho a esa serie Santa Clarita Diet, en la que un matrimonio vive pendiente de la alimentación de la esposa zombi sin tener aparentemente nada que ver con el argumento de esta novela.
     
     La novela. La autora nos presenta un matrimonio con una afición un tanto peculiar en la que sus vidas personales se verán implicadas más de lo razonable incluso para un hobbie tan excéntrico como es el asesinato. El protagonista nos irá narrando en primera persona la evolución de su matrimonio en la medida en la que se ve afectado por la decisión de... bueno, ¿de asesinar? Y con este punto de partida a medio camino entre la novela de misterio y la comedia de situación seguiremos los entuertos en los que se ve enredado para poder seguir adelante de forma más o menos normal en un barrio residencial en el que todos se conocen. Con un ritmo ágil y descripciones visuales la novela gira poco a poco hacia el thriller dejando al lector una grata sorpresa final y la sensación de haber pasado unas horas entretenidas con las aventuras y desventuras de un casi cuarentón y su no tan normal familia.
     Como sucede en este tipo de novelas, la credibilidad puede tambalearse en muchos momentos, pero se espera del lector que no tenga en cuenta esos pequeños detalles que le harían pararse a pensar y no disfrutar del buen rato que Downing tiene planeado para él. Así que el trato es sencillo: te vas a divertir si no te fijas demasiado. ¿La pega? Que el ritmo que la autora imprime desaprovecha momentos que me parecían particularmente interesantes.

     Mi adorada esposa es una novela entretenida que no aspira a aportar al lector más que un rato divertido y que se maneja a ritmo de película de sobremesa. La decisión es vuesta.

     Y vosotros, ¿también dejáis este tipo de lecturas para el verano?

     Gracias.

lunes, 6 de junio de 2022

Papi. Emma Cline

 


     "Linda estaba dentro, al teléfono. ¿Con quién, tan temprano? Desde el jacuzzi, John la siguió con la vista mientras ella paseaba arriba y abajo en albornoz y bañador, uno viejo con un estampado tropical desvaído que debía de ser de una de las chicas".

     Tras Las chicas me quedé con la curiosidad por seguir leyendo a Emma Cline. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Papi.

    Papi es una colección de cuentos en la que los protagonistas son personas de clase privilegiada que muestran sus problemas y pequeñas miserias al lector. Estas irán desde una reunión familiar en la que el padre de familia se siente totalmente desplazado, pasando por la necesidad de recoger a un hijo tras un incidente en el internado, el sexo o el escándalo del que otro personaje intenta refugiarse.

     Visto así es evidente que no estamos ante los relatos habituales de personas marginales o cargadas de problemas con los que la literatura suele obsequiarnos, pero esto no significa que carezcan de interés. Recuerdo perfectamente que al despedirme de John y su reunión familiar en el primer cuento, sufrí una suerte de desencanto ya que quería saber si, por ejemplo, su  perro iba a ser finalmente sacrificado pasadas las navidades. Entendedme, el pobre chucho era tan apreciado como para ser llevado una y otra vez al veterinario y ahora estaba con un marcapasos que le marcaba bultos en la piel, olía mal, no podían dejar que se moviera y, al menos Shasha, estaba firmemente convencida de que el animal odiaba a la familia por obligarle a seguir viviendo. Explico esto porque para mi un cuento es bueno cuando me apetece más, y eso me ha sucedido con varios de los que integran este volumen. Los personajes que protagonizan los cuentos de Cline están en muchas ocasiones vinculados con el mundo del arte y muestran una y otra vez una suerte de autodecepción no compasiva propia de quienes se dan cuenta de dónde están y del lugar al que no han llegado, aunque esto no signifique necesariamente que vayan a hacer algo por evitarlo o ni siquiera por mejorar su situación. Porque otro de los rasgos comunes es la pasividad. Una pasividad que en más de una ocasión a medida que avanzamos la lectura va tornando a los personajes en pequeños imbéciles privilegiados que, quizás y solo quizás, sean el reflejo perfecto de la sociedad cómoda en la que vivimos. Y es que Cline expone una situación dejando en la periferia la cuestión principal. No es importante si un editor de antiguos éxitos se siente o no atraído por la ayudante de un escritor con el que tiene un proyecto, lo importante es la relación entre la atracción y lo que piensa realmente de ellos. No hay temas novedosos, no hay personajes inolvidables, pero Cline logra recrear cada historia como si fuera una novela y el lector no puede evitar dejarse llevar por su ficción.

     El gran mérito de un relato, más allá de contar una historia completa condensada, es lograr que el lector se quede con los personajes. Y Cline depura el estilo hasta hacerlo cercano, los personajes protagonistas se aproximan al lector hasta importarle, cada vez, logrando lo imposible. Cierto es que me hubera gustado que la autora ampliara su objetivo y saber un poco más de los secundarios, algunos realmente interesante, pero también soy consciente de que eso hubiera conducido a una novela cada vez.

     Papi es un libro de relatos uniforme en cuanto estilo y que contiene algún momento brillante sobre la clase privilegiada en la que se mueve una parte importante de la sociedad en la que vivimos.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.


miércoles, 25 de mayo de 2022

Tren Bala. Kotaro Isaka

 


     "La estación de Tokio está abarrotada".

     Últimamente parece que mire donde mire está este libro, y eso que aún no se ha estrenado la película. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Tren Bala.

      El libro hace honor a su título y los lectores vamos a viajar a bordo del llamado Tren Bala japonés que hace el recorrido entre Tokio y Morioca, en el que el autor ha metido a cinco asesinos que viajan juntos. Por un lado tenemos a Kimura, que va a bordo del tren con la firme intención de vengarse de un joven sociópata: El Príncipe, que también está a bordo y es un potente personaje de 14 años. Mandarina y Limón son en este caso compañeros, trabajan más o menos bien juntos y como curiosidad a Mandarina le gusta mucho leer. Y, por último, está Nanao, famoso dentro del gremio por su mala suerte, pese a la cual sigue vivo. Bien, la cosa es que Mandarina y Limón han cumplido la misión que se les encomendó dejando el correspondiente reguero de sangre, pero llegaron al tren con Minegishi y la maleta. Todo correcto; hasta que se suben al tren. Es evidente que en el tren van más personas, aunque no está precisamente lleno de gente, pero con estos personajes es con los que el autor teje la trama de una novela francamente entretenida que no busca nada más que la pura evasión.

     Ya la novela avisa en la contra que el tema gira en torno a una maleta, cuya existencia ya os he comentado. Lo que sucede es que esa maleta de algún modo está relacionada con todos los citados puesto que sus misiones van a estar relacionadas girando más o menos en torno a un mismo nombre y esto será lo que provoque la acción continuada que se mantiene a lo largo de una trama que no duda en acudir a distintos puntos de vista para mantener la acción. Iremos descubriendo, por supuesto, datos de los personajes, que harán que los diferenciemos adjudicándoles peculiaridades: ya sea un boy scout o un aficionado a las series infantiles, todos ellos tienen hueco y cabida en el Tren Bala, del que, lo que más me ha sorprendido, ha sido el poco revuelo que se monta entre los pasajeros si tenemos en cuenta la que se está formando.

      De algún modo, Isaka le ha dado a la novela un tono casi cómico que hace que el lector recuerde los baños de sangre tarantinescos a un ritmo endiablado que colapsa incluso en la propia trama. Y no me extraña, el viaje es salvaje, casi absurdo, los personajes van de un lado a otro y muchas veces no tienen claro quién hizo qué mientras el lector va pasando las páginas con absoluta diversión. Porque llegados a este punto, somos capaces de sacrificar la lógica, la credibilidad y hasta a un par de pasajeros que pasen por ahí para saber como termina la novela. 

     Tren Bala es una novela divertida. Y qué difícil es hacer eso, ¿verdad?

     Gracias.


lunes, 23 de mayo de 2022

Los desnudos y los muertos. Norman Mailer

 


     Comentaba no hace mucho con un lector avezado pero tardío, más tardío que yo que ya es decir, que envidio a quienes llegan a la literatura con un criterio marcado, instinto para la elección y, sobre todo, un buen puñado de títulos por descubrir por primera vez y es que, si un libro no lo he leído, para mi es una novedad. Aunque como este lleve más de cincuenta años en las librerías. Hoy traigo a mi estantería virtual, Los desnudos y los muertos.

     Viajamos hasta una isla llamada Anoapopei, un lugar en el que una patrulla de soldados es enviada en misión de reconocimiento a lo que se convertirá en un infierno.

     Estamos, evidentemente, ante la historia de una brigada estadounidense que lucha contra los japoneses, en este caso como en tantos otros, en una isla del Pacífico. Allí estuvo el autor, no en esta ficción, si no en su propia historia, y quizás por eso su capacidad para trasladar los sentimientos individuales de los soldados que consiguen establecer un hilo con el lector. Dará igual si se trata de soldados o del general, veremos lo que son (los hay de todo tipo, también buenos), de dónde vienen o cómo han llegado al lugar en el que están. La psicología de dichos personajes, el miedo, las formas de actuar y de reaccionar y, sobre todo el futuro son los temas que vertebran esta magnífica novela que despliega algunos de los conceptos recurrentes no solo en las novelas bélicas, también en la novela americana en general (el propio concepto de ser americano será, a buen seguro, uno de los temas más desarrollados en su literatura). Es una novela ambiciosa en la que el autor no deja nada al azar y no permite al lector desviar la mirada ni siquiera en los momentos más duros, cuando la batalla imaginada se convierte en una carnicería animal en la que el sexo y, sobre todo, el amargor de los personajes, tienen un tono demasiado realista como para que el lector pueda consolarse pensando que está leyendo una simple ficción. Para Mailer, la unidad de combate está formada por personas y el lector no va a tardar en irlas conociendo. Esto humaniza cada momento y da al antibelicismo imperante del momento nombres que ponerle. Humanizarlo es vital, parece decirnos el autor.

     Quizás los diálogos son lo que menos me ha gustado y, como contrapunto, lo que más ha sido el terrible descubrimiento de que hay esfuerzos que se realizan en balde o bien que hay fallos de fechas que provocan situaciones terribles. Quien lo lea, podrá elegir mejor qué nombre darle a ese momento. Me ha resultado llamativo además el uso de flashbacks casi constantes, o debería de decir que lo hizo hasta un determinado momento en el que empecé a pensar que quizás sea el anclaje a la cordura de los personajes, recordar al lector que, hagan lo que hagan, se trata de personas normales con una vida normal que han sido llevadas allí por las circunstancias. Unas circunstancias que, unidas a la guerra, sacarán de cada uno... bueno, eso lo vais a tener que leer.

     Los desnudos y los muertos me ha parecido un libro interesante cuya lectura, pese a su extensión y a dos o tres momentos lentos, merece la pena. Parece muchas veces que la literatura contemporánea se empeña en brindar una cara amable con niños en pijama de rayas para relatarnos dramas (solo faltaba) pero revestidos de cuentos que no ofendan demasiado al lector. Por eso agradezco este tipo de novelas en las que la cámara enfoca al objetivo y no la deja desviarse. Máxime si, como en este caso, además ya nos da un aviso de que no es un gran objetivo, a fin de cuentas estamos en la simple periferia.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

lunes, 16 de mayo de 2022

Philip Roth. Blake Bailey

 


     ¿Cómo decir que un escritor te resulta fascinante sin decir que un escritor te resulta fascinante? Hoy traigo a mi estantería virtual un libro que sale a la venta el jueves en nuestro país y que yo me leí impaciente apenas salió a la venta en EEUU. Se trata de La biografía de Philip Roth escrita por Blake Bailey.

     Roth estuvo escribiendo durante más de medio siglo, nos dejó más de treinta libros (31 juraría), y fue polémico en ellos y fuera de ellos. Dio nombre a un trastorno gracias a una novela hilarante, habló de historia en clave de distopía aliando a los Estados Unidos con los nazis, habló de sexo, de muertes, de judíos un poco como Allen pero sin tener nada que ver con él. Era un tipo raro, deslenguado, inteligente y no se le ponía nada por delante para decir a la prensa que otros mucho peores que él se habían llevado el Nobel, por lo que a él ya no le parecía que tuviera gracia obtenerlo. Lo hemos leído en sus libros como Philip Roth, como Zuckerman, o Kepesche y lo hemos leído también en un libro sacado hace no mucho por una antigua relación que tuvo. Y aún así, muchos somos los lectores que queremos saber más sobre él, y otros tantos que no lo han leído también encontrarán interesante esta biografía de un hombre que estuvo permanentemente respondiendo a la pregunta "y si..." en sus novelas y que experimento las distintas formas de darle respuesta.

      No hace ni cinco años que Roth murió y aparece su biografía autorizada en forma de cuasi ladrillo dando con ello muestra de todo lo que se puede contar sobre él. Ya sea literatura, familia, divorcios o política, Roth fue una mente inquieta que Bailey, experimentado en esto de contar la vida de otros y ahora también perseguido por la polémica, nos desnuda en su último libro. Hasta donde yo sé Bailey se presentó ante Roth en 2012 y salió sorprendentemente bien parado de la entrevista en la que le expuso su propuesta ya que tuvo acceso a sus documentos y gran parte de su vida. Y su vida empieza, por supuesto, en Newark en los años cuarenta, hijo de judíos con pasiones varias entre las que se encontraban las chicas y el béisbol para estar marcada, poco después, por el dolor físico. No tarda en empezar a alzar la voz en cuentos levantando ríos de pólvora con su irreverencia, que cristalizaría sin tardar en El lamento de Portnoy convirtiendo al autor en alguien famoso de la noche a la mañana. De alguna manera su vida se ve marcada por ello tanto como por la provocación y nos enseña el autor que no solo se trata de retratar la sociedad americana vista o temida en sus novelas, también se trata de vivir de algún modo sin atender a esas mismas reglas sociales. Por eso es un libro que no elude el sexo, porque parece ser que era una parte importante para Roth (nada extraordinario a botepronto). Bailey nos muestra a un hombre marcado por las contradicciones, un hombre que reflexiona sobre ser judío sin tolerar que otros lo hagan, que no cree en psiconadas pero se psicoanaliza y que tiene rarezas como para llenar, al menos, el doble de páginas de las que ha rellenado su biógrafo. Incluye, por supuesto, mucha literatura. nos cuenta cómo escribe y cómo no lo hace, la forma en que busca los argumentos y en la que desempodera las críticas por importantes que sean (cuando uno debuta con Portnoy supongo que hace una suerte de bautizo de fuego frente a cualquier crítica literaria futura), era bueno y malo, egoísta y desprendido y más amante que amado pese a que su vida estuvo marcada por sus dos matrimonios.

      Todo esto y un montón de cosas más es lo que nos cuenta Bailey en su magna biografía de un hombre al que no duda en marcar por el sexo y del que uno cierra su vida pensando que ahora, por fin, dejará de sentir deseo. Y aunque esto pueda parecer a priori uno de los puntos más importantes del libro, tengo que decir que yo me quedo con la forma en que coloca a sus otros "yo", los literarios cuyos nombres conocemos, y los dibuja diciendo que son la peor versión del escritor. Como si fuera posible que uno se dibujara mal o descentrado, o como si no hiciera falta ser un genio para realizar un trabajo semejante y defenderlo diciendo que la literatura no es un concurso de belleza moral. Y es que Bailey cuenta, en definitiva, la vida de un genio literario. Y si alguien cree que esta afirmación es fruto de la pasión no tiene más que recorrer brevemente varios de sus títulos y echar un vistazo a las sinopsis.

    La biografía de Philip Roth es un libro agudo que descubre al autor que muchos ya conocemos pero que deja un buen puñado de frases brillantes que todos podemos anotar. Y más de una enseñanza. Y si no os gustan las biografías, coged uno de sus títulos. Bien merece una buena lectura.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

    Gracias.

     Con vuestro permiso...  "Que entre el repelente" (Bienvenido Alexander, estás en tu casa).