miércoles, 22 de mayo de 2013
La misma ciudad. Luisgé Martín
"Casi todas las escuelas psicológicas, desde el psicoanálisis clásico hasta la psicoterapia de Gestalt, prestan atención a ese estado de ánimo melancólico o desesperanzado que suele manifestarse hacia la mitad de la vida de las personas y que, en jerga poco científica, acostumbramos a llamar "crisis de los cuarenta". Aproximadamente a esa edad, a los cuarenta años, los seres humanos echan la vista atrás, recuerdan los sueños que tuvieron cuando eran jóvenes y hacen luego recuento de los logros obtenidos desde entonces y de las posibilidades que aún les quedan de alcanzar la vida prodigiosa que imaginaron."
Me gusta Luisgé, es la mejor forma de comenzar esta reseña. Hay autores que me gustan desde la primera letra, la forma que tienen de tratar los temas, de ver las zonas oscuras, los deseos ocultos, las miradas dobles... eso hace Luisgé y por eso me gusta. Supongo que viene a dar la razón a quienes me conocen y afirman que hay un determinado perfil de libros que me atrae irremediablemente. Por eso cuando me enteré de que salía a la venta este título comencé a hacer hueco entre mis estantes. Hoy traigo a mi estantería virtual, La misma ciudad.
Brandon Moy se acerca a la mediana edad y lleva una vida normal, o eso cree él hasta que el 10 de septiembre de 2001 se encuentra con un antiguo compañero de clase. Cuando se ponen al día ve que en su vida no ha quedado hueco para los sueños y se descubre tachándola de mediocre. Brandon trabaja en las Torres Gemelas, en la Torre Norte, y al día siguiente sufrirán un atentado que cambiará la historia de su país, en él verá la oportunidad para desaparecer y empezar desde cero persiguiendo todas aquellas cosas que un día creyó eran sus sueños.
Empecé la semana hablando de un libro que trataba la adolescencia. Este en cambio habla de esa edad en que muchas personas echan la vista atrás repasando sus vidas. Una edad complicada porque ya sólo vemos media vida por delante y nos hemos cargado de responsabilidades. Y ese es el punto de partida que utiliza el autor para hacer que su personaje desaparezca para reinventarse, desde la nada. Con documentación falsa, sin dinero, sin amigos, solo un puñado de vivencias que pueden perfectamente ser prestadas de otros que le contaron como lo hicieron, y ganas de despojarse de toda conciencia por su anterior vida. Su excusa es buscar una segunda oportunidad para cumplir todos aquellos sueños y proyectos que tuvo en su juventud, aunque ya no figuren entre sus deseos.
En menos de 150 páginas nos resume esta aventura en la que nos da unas cuantas pistas sobre la vida y nos deja libre albedrío para juzgar a este hombre haciendo un repaso de nuestra propia vida. Es un libro que nos enseña que todo tiene su momento y en el que el 11s es la excusa, un detonante para cometer un acto que se deseaba sin saberlo. No puedo evitar recordar a Calderón de la Barca cuando dice eso de : "La vida es sueño y los sueños, sueños son". Y tal vez, al alcanzar la madurez buscamos los sueños, pero tal vez hay cosas que están bien para ser soñadas. A fin de cuentas, cada día nos despertamos por la mañana porque eso es lo que nos toca; vivir.
Hoy traigo un libro que me ha durado una tarde, un rato, y al que he dado unas cuantas vueltas en la cabeza, como corresponde. Me ha gustado la historia, me ha gustado el narrador que nos habla por conocer al protagonista y ser testigo de sus confesiones y me ha gustado el sabor de boca que deja su lectura.
Y vosotros, ¿cuál es el último libro para el que no hubiérais necesitado un marcapáginas porque no queríais interrumpir su lectura (aunque no siempre sea eso posible)?
Gracias
martes, 21 de mayo de 2013
San Manuel Bueno, mártir. Miguel de Unamuno
"Por todos mostraba el mismo afecto, y si a algunos distinguía más con él era a los más desgraciados y a los que aparecían como más díscolos. Y como hubiera en el pueblo un pobre idiota de nacimiento, Blasilio de bobo, a este es a quien más acicalaba y hasta llegó a enseñarle cosas que parecía milagro que las hubiese podido aprender. Y es que el pequeño rescoldo de inteligencia que aún quedaba en el bobo se le encendía en imitar, como un pobre mono, a su don Manuel."
Ya nos vamos conociendo en este tiempo, así que es ya de sobra conocido mi gusto por los clásicos. Particularmente rusos, lo sé, pero también me gusta rescatar de las ya olvidadas listas escolares aquellos títulos que nos estudiamos cuando aún íbamos al colegio enseñando las rodillas y con calcetines blancos. He descubierto que estas lecturas hechas pasado el tiempo tienden a ser no sólo entretenidas, sino muy disfrutables, así que las intercalo con el resto de los libros que voy trayendo a casa de forma prácticamente constante. Por eso hoy acerco este libro. Hoy traigo a mi estantería virtual, San Manuel Bueno, mártir.
Conocemos a don Manuel Bueno a través de las palabras de Ángela Carballino, quien escribe la historia del párroco de su pueblo. Es un hombre bueno y piadoso volcado en ayudar al prójimo, pero se le intuye una tristeza que lo tortura. Cuando el hermano de Ángela llega al pueblo, un hombre sin fe, lo que comienza siendo animadversión termina por ser una estrecha relación de amistad y confidencias. Será a su nuevo amigo a quien confiese su gran secreto, la falta de fe.
Una vez más estamos ante eso que yo llamo relato largo o novela corta, ya que no llega a las cien páginas. Publicado inicialmente en 1931 como parte de una revista, tuvo que esperar dos años para publicarse nuevamente como libro. Ya daba el autor una pista sobre su contenido con el nombre de su protagonista, Manuel, versión española de Emmanuel que significa "Dios con nosotros". Y justo de eso trata esta obrita aparentemente sencilla pero llena de significados.
Unamuno nos plantea la existencia de los buenos actos, de un párroco considerado como un santo por todos, incluso aunque no tenga fe. No están reñidas las creencias con la bondad o maldad de las personas, ni tan siquiera la mentira, puesto que don Manuel oculta su falta de creencias. Lo hace sabiendo lo que podría ocasionar eso en sus feligreses, en el pueblo, es su gran excusa para no decir nada y así lo vemos torturado y así nos llega el segundo dilema del libro. La importancia de la verdad y la mentira y la justificación para ella. Porque Manuel es bueno, eso nadie lo pone en duda, ¿entonces eso hace que no sea relevante el resto?, ¿valen más unos actos que otros?
El autor es conciso, va directo al grano en una novela a la que se intuye un fondo personal, de dudas propias del autor, hasta llegar a esa última parte en la que el propio autor se deja ver. Me gusta ese estilo de Unamuno, y los simbolismos que salpican la obra relacionados con la fe. No me cabe la menor duda de estar ante uno de nuestros autores absolutamente imprescindibles, como tampoco lo hace la certeza de que Manuel no deja indiferente a nadie al plantear ese tipo de dudas por las que, tarde o temprano, acabamos pasando todos. Y ese es el segundo placer que proporcionan este tipo de libros, las charlas sobre temas a veces espinosos pero siempre interesantes.
Y vosotros, ¿habéis leído algo de Unamuno? (lo sé, la pregunta interesante sería: ¿en qué creéis? pero entonces supongo que esto sería un blog de filosofía y no de literatura, aunque todos somos libres de dejar nuestras impresiones sobre lo que nos parezca. Incluso fútbol).
Gracias
PD. Me lo veo venir, hoy quedan aquí hasta himnos de equipos deportivos...
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San Manuel Bueno mártir
lunes, 20 de mayo de 2013
Agosto, octubre. Andrés Barba
"Ocurría al volver a casa desde la playa junto a sus padres y su hermana pequeña. La excitación se parecía mas a una molestia que a un placer. Se quitaba el bañador y se masturbaba en el cuarto de baño antes de ducharse evocando imágenes medio difusas que acababa de ver hacía tan solo unos minutos en la playa o en el paseo que la unía a la casa que habían alquilado sus padres para pasar las vacaciones, imágenes casi abstractas de chicas de su edad, o incluso un poco mayores, de dieciséis o de diecisiete años. Mas que la certeza de un cuerpo concreto sentía -cuando cerraba los ojos y comenzaba a tocarse -una suma difusa de cuerpos fantasma cuyas formas eran, a la vez, inquietantemente concretas."
Siempre digo que los libros llegan de formas diversas y que cojo muchas de vuestras sugerencias. Bien, en este caso el nombre del autor llegó de boca de @Offuscatio, y no pasó mucho desde que lo leyó hasta que me lo pasó a mí. No estábamos solas, @yossibarzilai se unió al interés despertado por @Offuscatio y, una vez leído el libro, éste fue a parar a sus manos. Hoy traigo a mi estantería virtual una lectura compartida en muchos sentidos, traigo Agosto, octubre.
Tomás se va de vacaciones ese año sin saber que volverá cambiado. Su paso a la adolescencia se convierte en el mayor de las atracciones de un verano que le cambiará la forma de ver las cosas y que estará marcado por acontecimientos determinantes para su formación como futuro adulto.
Hoy traigo un libro que, desde las primeras páginas, se me antojó íntimo, como puede serlo un diario personal, de un momento incómodo. Decía Somoza que ha de morir un niño para que así nazca el adulto que lleva dentro, y puede parecer una afirmación severa, pero de algún modo tiene razón. De ser esto así, Agosto, octubre sería un panegírico exquisito de la infancia. En la novela no encontramos una historia espectacular ni una narración trepidante, pero está llena de sentimientos encontrados que chocan con la ebullición hormonal propia de la adolescencia. Esta vez no es un adolescente que se deprima o se queje, sino que poco a poco va buscando su sitio, usando escenas magistrales como aquella en la que ve a sus padres dormir y automáticamente los desciende a la categoría de personas normales. todo un cambio para un niño.
Si hubo un momento en el que las vacaciones de verano con el consabido viaje al pueblo eran consideradas todo un ritual, otro lo es sin duda el despertar sexual adolescente, tal vez por eso Barba decide comenzar su libro así. Porque es un libro sobre un ritual completo por el que todos hemos pasado hace más o menos tiempo y por el que seguirán pasando niños cada día desde el momento en que se miran al espejo sin apenas reconocerse a sí mismos. Tiene momentos memorables, y un momento particularmente directo que le dará título al libro. Un libro que merece la pena ser leído y un autor para ser descubierto, y que me deja en deuda con mis compañeros lectores.
Y vosotros, ¿cómo habéis empezado la semana?, ¿cuál es vuestra lectura actual?
Gracias
PD. En el blog de @Offuscatio: reseña
En el blog de @yossibarzilai: reseña
sábado, 18 de mayo de 2013
Lo que encuentras en la Feria del Libro
Todos los lectores intentamos pasarnos al menos por una Feria del libro al año. Luego estamos los curiosos que procuramos asistir a varias, y a las que no llegamos seguimos las noticias y anécdotas de cuanto allí sucede. Es curioso lo que nos pasa con este tipo de eventos. No nos damos cuenta que podríamos pasar media primavera entre la del libro viejo, de segunda mano, la normal, la independiente... todas están ahí esperando los ojos curiosos de los lectores. Y de los no tan lectores puesto que muchas de ellas suceden en parques que captan la mirada distraída de ese buen hombre que sale a pasear con su perro cada día y ha visto invadida una zona de su paseo habitual. O la señora que saca a su nieto bien abrigado en la silla y se acerca a los mostradores simplemente porque les resguardan del sol. O de la lluvia.
Los habituales nos volvemos maniáticos. Manías reconocidas pocas, aquellas que no notamos muchas. En mi caso, por ejemplo, no suelo llevar libros para que me los firmen. Ya he comentado alguna vez que no soy de escribir en los libros y, para que me haga ilusión tener un libro escrito ha de ser porque lleve algún motivo de la mano. Entonces, ¿por qué me acerco muchas veces cuando veo a un autor sentado? Es fácil, para reconocerlo. Del mismo modo que imagino el físico de los personajes, sus gestos y actitudes en base a lo que me cuentan, también leo las palabras escritas y me creo muchas veces vislumbrar parte del autor en ellas. Por cierto que me confundo siempre. Y eso hace que tenga aún más curiosidad.
Sin embargo la mayor de mis curiosidades reside en los propios puestos. Hace unos días terminaba la Feria de la ciudad en la que vivo. Pasear entre los puestos eliminando los libros "que tienen que estar" lo que me gustaba era dejar pasar mis ojos sobre los lomos de aquellos libros que estaban allí puestos con intención. Siempre hay una mesa puesta con intención en la que faltan títulos conocidos y descubres otros que han colocado allí por gusto, o un título antiguo cuidadosamente posado entre otros tantos para que pase casi desapercibido. Y deslizas los dedos y captas un destello en la mirada del librero, un interés en saber si es al azar o intencionado. No lo dudes, ese destello de dos segundos es el que define el libro sobre el que acabas de pasar. "No lo dejes ahí, parece que te estuviera diciendo ese hombre sin palabras, lo puse para tí, porque a mi me gustó y lo he deslizado entre veinte títulos más." Y juegas al despiste, miras otro y sigues atisbando con despreocupado interés si cambia el gesto, si se vuelve o indica o tal vez, ha dejado de mirar porque ha captado que fue una simple casualidad que tocaras ese título. Es casi un cortejo título, librero, lector. Un trío con complicidad de letras que aún no conoces y cuyos recovecos vas a acariciar con la vista acaso esa misma tarde. Porque si tienes suerte saldrás con una victoriosa conquista y tal vez con una nueva persona con la que conversar sobre literatura. Por eso defiendo muchas veces las pequeñas librerías, por esas charlas y títulos de editoriales mal llamadas menores. Portadas menos agresivas, títulos menos rimbombantes. Quién osaría decir "El hombre que se sentaba en la mesa de la esquina y hablaba de libros" pudiendo decir simplemente "Mendel el de los libros", o tal vez "El camino sin fin del esfuerzo" pudiendo decir "La carretera". Pues eso es para mí una buena Feria del libro y por eso sigo buscándolas. Porque no puedo evitar salir con un buen sabor de boca, y tal vez con algún buen título que no hubiera descubierto. El último, "Al oeste con la noche" de Beryl Markham, ya os contaré qué tal.
Hay muchos sabores dentro de una Feria del Libro y estos días se suceden una tras otra. Os propongo aprovecharlas y compartir vuestras impresiones, vuestras compras. Salir a la calle y olvidarnos de tópicos como el olor a libros para sumergirnos en aromas de ambiente. Charlas, mesas, conferencias, discusiones y, sobre todo, compañeros de fatigas en el mundo que es la literatura. La mano de la buena fortuna, de Goram Petrovic, jugaba con la idea de dos lectores que se encontraban cada día en el mismo párrafo, en la misma página, por leer ambos con la misma ilusión. Es fantasía, claro, por muy romántica que resulte la idea. Pero ahora podemos encontrarnos muchos más de dos lectores en uno de estos eventos. Y qué queréis que os diga, me resulta muy tentador.
Y vosotros, ¿asistís a alguna Feria del Libro?, ¿cuál es vuestro motivo para hacerlo?
El mío es fácil: disfrutar. A fin de cuentas... nunca se si me voy a encontrar algo realmente especial. Aunque para hallarlo es condición indispensable no buscarlo.
Gracias
viernes, 17 de mayo de 2013
El Sr. Penumbra y su librería 24 horas abierta. Robin Sloan
"Perdido entre las sombras de las estanterías, casi me caigo de la escalera. Estoy justo a media altura. El suelo de la librería queda muy abajo, como la superficie de un planeta que he dejado atrás. Los estantes mas altos se ciernen sobre mi cabeza, y ahí arriba está oscuro, con los libros tan embutidos que no dejan pasar la luz. Seguro que el aire también escasea. Me parece ver un murciélago."
Los libros sobre libros o librerías están de moda. Es más, es de sobra conocido que los apasionados de la literatura gustamos de presumir de nuestra adicción y parte de ello es ver lo que otros tienen y leen y comentar. Asomarnos a lo que otros leen, sus opiniones, sus bibliotecas... era cuestión de tiempo asomarnos a libros sobre libros. Por eso me decanté por este título sin siquiera leer la sinopsis. Hoy traigo a mi estantería virtual El Sr. Penumbra y su librería 24 horas abierta.
Conocemos a Jannon, un hombre que tras perder su trabajo encuentra por azar uno de dependiente en una librería que afirma estar abierta las 24 horas. Una vez entra se da cuenta que no es un sitio normal, los libros se apilan en imposibles alturas y apenas hay títulos comerciales y, por si fuera poco tiene que anotar quien entra y ¡además! hay una zona que no puede ver y que son libros de préstamo de una extraña sociedad.
No tenía del todo claro lo que me iba a encontrar en este libro, incluso al leer la sinopsis dudé si era literatura juvenil, adulta, fantástica... pero no me importó a la hora de abrirlo. Pronto me encontré leyendo una historia sobre libros, sociedades de lectores y enigmas en la que se cruza este muchacho aparentemente por azar, o tal vez fuera yo la que sospechase que no fue azar para luego pensar que sí, o que no otra vez. Pero algo sucede en esa librería y tal vez una mente dinámica sea lo que hace falta para resolver el enigma. Así me embarqué con este joven que hace las veces de narrador y su amiga Kat a encontrar los misterios de Penumbra que a buen seguro se escondían entre los inteligibles libros.
Es un libro dinámico que está escrito en un lenguaje actual. Se vale de muchos avances relacionados con los ordenadores e internet, pero nada complicado, sino los que todos conocemos en mayor o menor medida. Se nota que el autor es aficionado a los ordenadores. Eso hace que lo sintamos contemporáneo y nos resulte una lectura cómoda que, a medida que avanzamos, nos resistimos a abandonar.
Empezaba diciendo que los aficionados a los libros nos unimos y presumimos entre nosotros. Hay carnets de bibliotecas, seguidores en blogs, socios de clubes de lectura, miembros de grupos... y también están los miembros de ese extraño club que visitan cada día la Librería del Sr. Penumbra.
Un libro muy entretenido cuya aspiración es precisamente esa, y lo hace de una forma original. Me ha gustado.
Y vosotros, ¿ya habéis sucumbido a la moda de leer libros sobre libros?
Gracias
jueves, 16 de mayo de 2013
Desayuno con partículas. Sonia Fernández-Vidal & Francesc Miralles
"Cuando empecé la carrera de física, una mañana escuché una reflexión brillante de un profesor sobre las dificultades que tenemos para entender la teoría cuántica.
Todos hemos disfrutado alguna vez de los fascinantes reportajes sobre el mundo animal. Una escena común en estos documentales es la de un león a la caza de una rápida gacela. Con el corazón en un puño, vemos como la gacela empieza a ganar distancia respecto a su depredador hasta que, finalmente, el león se detiene resignado y deja escapar a su presa."
Soy una persona curiosa, y la física es una ciencia que está llena de curiosidades. Paradojas con experimentos que se modifican con solo mirarlos, gatos que viven muertos o mueren mientras siguen vivos, estar en dos sitios a la vez... Lo cierto es que siempre me ha parecido algo fascinante, y desde que leí La medición del mundo, de vez en cuando me dejo caer en este tipo de temáticas. Hoy traigo a mi estantería virtual, Desayuno con partículas.
A través de un diálogo, unos mails y una compañía improvisada Sonia y Francesc nos hacen un recorrido por la física desde la época antigua a un ritmo vertiginoso para contarnos los avances hacia la física contemporánea.
Lo primero es aclarar que no se trata de un ensayo, ni de un tratado, ni pretenden que salgamos de esta lectura siendo licenciados en física. Por eso construyen una historia amena en la que Sonia le va explicando a su amigo Francesc a través de viajes y anécdotas de todo tipo como ha ido cambiando el concepto que tenemos del universo. A lo largo de los años el concepto del universo ha ido cambiando del orden más absoluto al mayor de los de los cáos con partículas chocando entre ellas. Y lo hace de formas divertidas en casinos con monedas cuánticas, con elfos, hadas, hablando de gatos que se atan durante oficios y de películas que se desarrollan una y otra vez durante el Día de la Marmota.
No es el primer libro que he leído en esta línea, hace unos años me tropecé con Alicia en el país de los Cuantos, pero tengo que decir que éste es el más divertido. El planteamiento es original y, sobre todo, dinámico hilando conceptos con situaciones cotidianas y con historias conocidas por todos, como la de la famosa manzana que se cayó de un árbol. Además, no todos los días se puede decir que uno ha leído un libro "llano" con el que se aprendan cosas aparentemente tan complejas. En definitiva, lo he disfrutado muchísimo.
Por cierto que no quiero terminar sin decir que hoy he comido como nunca, y he comprendido perfectamente que nos inviten a desayunar y pongan un dónut en la portada. Si todo está formado por átomos, y el átomo está en su mayor parte vacío ya que sus partículas están en movimiento y hay huecos entre ellas... Aprovechad, ¡es imposible que la comida engorde! (Esta conclusión puede no ser efectiva en un alto porcentaje, pero quien sabe, ahora incluso creo que puede no ser efectiva y, al mismo tiempo, serlo).
Y vosotros, ¿alguna vez os aventuráis con libro distintos a los que suelen poblar vuestros estantes?
Gracias
miércoles, 15 de mayo de 2013
La casa de Bernarda Alba. Federico García Lorca
"Habitación blanquísima del interior de la casa de Bernarda. Muros gruesos. Puertas en arco con cortinas de yute rematadas con madroños y volantes. Sillas de anea. Cuadros con paisajes inverosímiles de ninfas, o reyes de leyenda. Es verano. Un gran silencio umbroso se extiende por la escena. Al levantarse el telón está la escena sola. Se oyen doblar las campanas."
Lo se, suena árido. Todos identificamos rápidamente a la severa Bernarda vestida de negro y a Lorca con las listas escolares. Sin embargo, una vez que me animé a empezarlo descubrí un libro con muchas aristas que mirar y no tuve más opción que buscar ver la representación. Hoy traigo a mi estantería virtual, La casa de Bernarda Alba.
Bernarda queda viuda de su segundo marido y, fiel a la tradición, se sume en un luto durante ocho años que asfixiará su vida y la de sus cinco hijas. Sin embargo es muy difícil detener la vida, así que sólo queda una opción, asfixiar sentimientos y pasiones en una casa de mujeres.
Bernarda es uno de esos personajes que no se olvidan. Fiel y arraigada a unas tradiciones ancestrales en las que el luto y la honra de la familia eran lo más importante, desatendió los sentimientos de sus hijas pensando que la rectitud y severidad impuesta iba a ser suficiente. Frente a ella sus hijas representan una apuesta por una cierta rebeldía, la lucha entre dos de ellas por el amor de un hombre y como vemos sus sentimientos pisoteados por la madre representando la tradición dan muestra de un apoyo aperturista del autor.
La libertad como algo mal visto y ansiado a la vez por los jóvenes, las apariencias, férreas cadenas que durante años se impusieron a lo largo y ancho del país, y la ruptura, son los elementos que mejor refleja Lorca en esta obra.
Nos sirve, pese a tener mucho simbolismo, de testimonio real de lo que fue vivir en una época concreta y lo hace de una forma directa, sin ambigüedades, construyendo así una obra fácil de leer. Merece además especial mención el final, un broche maestro para esta historia, de verdad... tremendo.
Esta vez traigo un clásico de un autor conocido por todos, incluso un argumento también conocido, pero que merece la pena que lo alejemos de esas listas escolares y lo apreciemos en su justa medida. Como una gran obra.
Y vosotros, ¿os aventuráis alguna vez con el teatro ya sea leído o representado?
Gracias
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