jueves, 19 de octubre de 2017

Música nocturna. John Connolly


     "A quienes observaran su vida desde fuera les habría parecido que el señor Berger llevaba una existencia muy gris. De hecho, puede que el propio señor Berger hubiera opinado lo mismo."

     Me gusta Connolly y esta vez me pilló por sorpresa la llegada a las librerías de un nuevo título; no sabía que iba a salir o, al menos, no lo recordaba. Hoy traigo a mi estantería virtual, Música nocturna.

     Esta vez estamos ante un libro de relatos en el que lo sobrenatural tiene una gran presencia. No solo eso, además la literatura está también muy presente en un libro que se cierra con un ensayito autobiográafico en el que el autor nos hablará de un encuentro con una lectora que le sirve para hacer un repaso por libros de terror ya viejos.

    No es la primera vez que Connolly nos deja un libro de relatos. En el año 2004 publicaba Nocturnos, un título marcado por el terror incluso más que su saga protagonizada por Charlie Parker. Música nocturna, que aparece ahora en nuestro país, se ha publicado bajo el título Música nocturna: Nocturnos 2.

     En esta ocasión, y aunque el cuento de mayor importancia y extensión seguramente sea El Atlas Fracturado: cinco fragmentos, hay otros dos o tres para ser exactos que compiten en importancia. Todos ellos, por cierto, relacionados con la literatura.
En El atlas de las nubes fracturado, será un libro empeñado en reescribir la realidad el protagonista. Un libro que llegará a manos de algunos comerciantes y que Connolly usará para una historia de terror en estado puro.
Por otro lado estarán los dos cuentos que se basan en La Biblioteca Privada y Depósito de Libros Caxton, el primero con ese título y el segundo de ellos Holmes anda suelto: un relato sobre la Biblioteca Privada y Depósito de Libros Caxton. El primero es el que abre el libro y al que pertenece la frase seleccionada al comienzo de esta entrada. En él conocemos al Sr. Berger, un hombre retraído y con una vida monótona y aburrida, aficionado a leer. Tanto es así que un día le parece ver a una mujer suicidarse, tirándose a las vías del tren después de haber dejado un bolso rojo... sí, como en Anna Karenina. Ese día y ese punto exacto de su vida, le llevarán a conocer la Biblioteca Privada, un lugar extraordinario en parece albergar a personajes literarios. No es de extrañar que Berger pregunte si Holmes reside en ella, y tampoco lo es encontrarnos luego un relato protagonizado precisamente por el propio detective aludiendo a esta biblioteca. Si os digo la verdad, mis favoritos. Supongo que por la sorpresa al comenzar el libro, por la existencia de la biblioteca o por todo a la vez.
El último de ellos, y también del libro, es Vivo aquí, el ensayito al que antes hacía referencia.

     Además de estos títulos, podemos encontrarnos otro buen puñado en este volumen que supera las cuatrocientas páginas y en el que Connolly ha decidido desplazarse geográficamente para hablarnos de milagros, pesadillas, venganzas, peajes y, por qué no, fantasmas. El denominador común de este libro, más allá de lo paranormal, es el terror, la pesadilla. Ese juego que parece traerse el autor con el lector para que cualquier cosa pueda ser susceptible de convertirse en ella. Y el resultado, tengo que reconocer, es cuanto menos inquietante. Perfecto para estas fechas.

     Es muy difícil mantener una calidad uniforme cuando estamos ante un libro de relatos. Para un poco como cuando nos compramos un cd, que por mucho que creamos que nos guste, al final nos quedamos con unas cuantas canciones, las favoritas. En este caso Connolly si consigue esa uniformidad, pese a que todos los lectores vayamos a tener nuestras preferencias. Personalmente, me  he divertido mucho con sus cuentos para no dormir.
   
     Y vosotros, en estas fechas... ¿leéis terror?

     Gracias.

martes, 17 de octubre de 2017

La casa del callejón. David Mitchell


     "Hay un portón de hierro negro pequeño empotrado en la tapia de ladrillo. Es chiquitísimo. Yo rondo el metro y medio, y solo me llega a los ojos. Una persona gorda tendría que meterse a la fuerza. No tiene pomo, ni agujero de la cerradura, ni rendijas junto a los bordes. Es negro, negro como la nada, como los huecos entre las estrellas."

     El año pasado descubrí Relojes de huesos, que leí con sumo placer. Por eso, y por su relación con este título, no tardé en comprarlo. Hoy traigo a mi estantería virtual, La casa del callejón.

    Estamos en Slade Alley, un callejón de Londres que, si no sabes dónde buscar, seguramente nos pase desapercibido. En ese callejón hay una pequeña puerta sin pomo que lleva a Slade House. Y conocemos Slade House, una casa encantada cuya puerta se abre periódicamente para dejar paso a un huésped de honor. Pero no es una casa normal, es una casa encantada. Algo habita en Slade House.

     La primera pregunta a responder es la relación entre esta novela y Relojes de hueso. La hay, y es evidente, en la presencia inmortal que habita la casa, que podría ser la misma, aunque con menos apetito que la que ya conocimos en Relojes, ya que aquí, la casa se abrirá cada nueve años. Dicho lo cual, esa necesidad de alimentarse será el hilo conductor a lo largo de cada una de las historias que componen esta novela. Mitchell estructura su libro en visitas, es decir, revivimos nueve veces la misma situación, descubriendo que, a medida que nos acercamos a nuestra época, los invitados a la casa son más suspicaces y son capaces, además, de recibir pequeños avisos del anterior, lo que nos llevará a pensar que pronto habrá algún tipo de enfrentamiento en dicho lugar, ya que descubrimos además que no todas las "presencias" son iguales (cosa que también sucedía en Relojes).

     Sabido esto la historia tiene su origen en twitter. David Mitchell comenzó un hilo en el año 2014 en el que ya presentaba a Nathan, protagonista de la primera de las experiencias del libro. The right sort, así es como se llama, puede aún leerse aquí, si alguien tiene curiosidad. El lector encontrará alguna diferencia con su paso a papel, pero está todo ahí. Supongo que la historia creció o tuvo el éxito suficiente como para que Mitchell decidiera convertirlo en una novela. Una novela que es fácil de seguir y en la que encontramos alguna pauta común con las formas de un autor que tiende muchas veces a convertir los capítulos de sus libros en una suerte de micronovelas entrelazadas. En este caso es un poco lo mismo, y aunque tenemos clara la relación entre las historias que saltan de 9 en nueve años y ya cuando aparece el policía no tardamos en verlo como la víctima frente a los verdugos, cada vez tiene que dar comienzo a una pequeña acción casi desde cero que genere una voz diferente para cada víctima. futuras víctimas sin saberlo que irán relatando sus historias en las que, pese a los avisos, están condenados (o lo parece) apenas ponen la mano sobre la pequeña puerta.

     Mitchell nos deja una casa encantada que es mucho más que eso. La mezcla con una suerte de vampírica inmortalidad, obligando al lector a decidir si son buenos o malos estos vampiros, y lo hace guiando convenientemente nuestro juicio en función de sus necesidades apelando a la moral.
     Una vez más, no es simple terror y no asusta; y una vez más, y pese a que aceptamos incluso antes de comenzar que estamos ante scifi, la novela parece estar firmemente agarrada al realismo de los distintos personajes que la forman, lo que nos lleva a un título inclasificable con una simple etiqueta.

     Me ha gustado La casa del callejón. Me he divertido encontrando la nada de Momo, pensando en los jardines del País de las maravillas, en Lovecraft y también en vampiros. Es una pequeña rareza. Pero solo en volumen es pequeña, no os dejéis engañar por las apariencias.

      Y vosotros, ¿preferís novelas cortas o extensas?

     Gracias.

lunes, 16 de octubre de 2017

Pandemia. Franck Thilliez



     "—Perfecto. He recibido una llamada de la prefectura del norte. Ve inmediatamente a la reserva ornitológica de Marquenterre, en la bahía de Somme. La razón oficial del cierre del parque es un problema de mantenimiento. IVE, exige la mayor discreción. Tomad el coche de Johan, él ya está al corriente. Protocolo habitual. 
     —Muy bien. ¿Y cuál es la verdadera razón del cierre del parque? 
     Alexandre Jacob contaba con una habilitación personal de seguridad de defensa y no era el más hablador del servicio. 
     —En una reserva de pájaros, ¿qué crees que se puede encontrar?"

     Aunque Latidos no me gustó demasiado, su autor sí que siempre me había agradado, por eso y porque no concluía la trama tenía ganas de que saliera este libro al mercado. Hoy traigo a mi estantería virtual, Pandemia.

     Amandine es una microbióloga a la que llaman cuando aparecen unos pájaros muertos. Por otro lado unhombre aparece asesinado junto a su perro y Sharko es requerido para la investigación. Pronto se da cuenta de que es mucho más que un asesinato fortuíto y además, pronto verá su equipo diezmado a causa de la gripe. Una gripe que les relacionará terriblemente con lospájaros muertos ya que eso significa que ha saltado a la especie humana. Los casos se complican y parecen entrelazarse y comienza la carrera.

     Estamos ante un nuevo volumen de la saga de Sharko y Henebelle y esta vez es prácticamente imprescindible haber leído el anterior, Latidos, ya que la historia continúa incluidos algunos personajes nuevos. Es cierto que también hay un nexo con Atomka, pero ahí es mucho más fino que con Latidos, cuya historia queda resuelta al terminar este nuevo título. Es decir, quien no haya leído Latidos, puede dejar de leer esta entrada. He avisado.
     Llegué a esta novela con esperanzas. Si bien creo que eso de llamar al "malo" El hombre de negro, es un alias demasiado setentero que se me antojaba más irrisorio que intimidatorio, tenía esperanzas en Thilliez y su capacidad para crear personajes. Una esperanza que, apenas comencé a leer esta entrega, dio al traste, ya que todo el mundo parecía seguir estremeciéndose por lo que significaban esas palabras. En cuanto a la trama he tenido la sensación de ir a la deriva junto a un autor que mordía demasiadas manzanas sin tener claro con cuál debería quedarse. Y es que, me parece bien la gripe, pero si se decide por ella es hasta las últimas consecuencias y aquí el autor va saltando de punto a punto hasta ver si es capaz de encontrar lo más terrible del mundo dejando un montón de hilos abiertos que resuelve a golpe de plumazo sacrificando de este modo la buena fe de un lector que se queda sin más de una explicación. Sigo pensando que, al igual que su predecesor, es una novela apresurada, y esta vez hablamos de un libro de seiscientas páginas, pero es difícil despegarse esa sensación cuando vamos viendo como se dan tumbos entre demasiados elementos habituales en las novelas de este género en los últimos tiempos. Os aseguro que cuando vi como tiraba del recurso deep web sin ningún pudor, casi me atraganto con la palabra pastiche.

     En cuanto a los personajes, Thilliez parece seguir relegando a Henebelle, ya sea por un motivo u otro, a un segundo plano en las investigaciones a la vez que metemos un poco la cabeza en la vida doméstica de la pareja protagonista. No es la primera vez que un autor que tiene una pareja protagonista, opta por esto pero, si soy sincera, espero que recapacite y nos devuelva a la Lucie que todos conocíamos incapaz de parar quieta un momento y más preocupada de si recibía un disparo Franck que del punto al que le gusta comer un filete. Como en el anterior, parece encontrar otro personaje femenino en el que apoyarse, en este caso Amandine una mujer cuyas excentricidades y profesionalidad se unen pero que tampoco ha terminado de convencerme, me ha dejado dudas.

     Latidos es una novela cuyo mérito es tener un buen ritmo, consiguiendo distraer al lector que decida no pararse a pensar. En mi caso ha sido una decepción ya que, como comentaba al principio, esta saga es de las que más me gustan y no he quedado conforme en general ni con la historia ni con su desenlace. No obstante no diré que me planto ya que es casi seguro que le de otra oportunidad con el siguiente volumen de la saga que llevará por título, si no cambia en la traducción, Sharko.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

martes, 10 de octubre de 2017

Zona Uno. Colson Whitehead


     "Siempre había querido vivir en Nueva York. Su tío Lloyd tenía un piso en el centro, en Lafayette, y durante los largos períodos de tiempo que transcurrían entre las visitas que le hacía de vez en cuando, fantaseaba con vivir allí. Cuando su madre y su padre lo arrastraban para visitar la exposición elegida para aquella temporada o asistir al exitazo de Broadway que, según ellos, le convenía tanto ver, solían dejarse caer en casa del tío de Lloyd para darle un rápido saludo."

     Pese a que esta novela es una reedición, en su día no me llamó la atención. Tras El ferrocarril subterráneo, es lógico que aparezcan reediciones y otros títulos de su autor y por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Zona Uno.

     Conocemos a Mark Spitz, un limpiador. Un muro de hormigón que pasa por Broadway y canal separa a este hombre y sus compañeros de los no muertos que pueblan ahora las calles. Desde una noche de domingo llamada "La Última noche" el mundo ha cambiado, la sociedad vivió un momento sangriento y ya nada es lo que era. Ahora hay skels (no muertos, esqueletos) en las ciudades y, si bien la mayoría son torpes que permanecen en los lugares habituales en los que estaban en vida, hay otros peligrosos y violentos. Todos ellos con sed de sangre. Por eso el equipo de Spitz lleva unos trajes de un material especial mientras miran hacia Buffalo, lugar más importante de este nuevo mundo, e intentan limpiar la zona uno en un intento de reconquistar sus vidas perdidas.

     Muchos han sido los que se han sorpendido al encontrarse Zona Uno firmado por el recientemente premiado con el Pullitzer, Colson Whitehead. Y es que, seamos sinceros, un libro de zombies hace que muchos arruguen la nariz porque es un tipo de literatura considerada de género, y decidan de entrada, no acercarse. Una pena, hay novelas estupendas y no deberíamos de cerrarnos las puertas.
   
     Zona Uno comienza como una novela de zombies cualquiera: una plaga asola el mundo, muertos vivientes pululan de una forma más o menos desordenada y/o agresiva, y un grupo de personas tiene que vérselas para sobrevivir y, en este caso, ir habilitando la ciudad por cuadrantes. Sin embargo Colson opta por jugar con el argumento para hacer una crítica mordaz a la sociedad en la que vivimos. En un mundo poblado de cenizas de muertos (ya sean de guerras, terrorismos....), en un mundo que ha cambiado y que nos lo refleja a la perfección en los contínuos flashbacks de su protagonista a momentos anteriores, se añora esa vida, esas marcas... Incluso en esa situación, hay que tener cuidado con las marcas que los sponsorizan. El resto de productos, serán un mrcado negro. Spitz representa al ciudadano de suburbios que siempre quiso ser un urbanita, que ya de niño envidiaba a su tío residente de un imponente rascacielos, aunque solo viviera en un noveno piso, y que sueña con colaborar en el desarrollo de estas ciudades para tener su oportunidad de ser el hombre que soñó. Entre tiroteos y mordiscos dolorosos, nos adentraremos en recuerdos convertidos ahora también en algo doliente, el miedo a encontrar entre los skels a un amigo, conocido o familiar es latente y el stres post traumático una realidad que se combate con la esperanza, a la que se le pone nombre. La gran novedad, al menos para mi, ha sido un porcentaje mínimo de estos zombies que logran provocar en el lector sensaciones inesperadas. Todo un acierto por parte del autor.

     Y para lograr todo esto, Colson utiliza una línea temporal mínima. Si el mundo queda asolado en una noche, Whitehead nos cuenta su historia en tres días, un  largo fin de semana lleno de elaboradas frases que me sorprendieron desde las primeras páginas. Una historia muy elaborada que se aleja totalmente de aquellas tipo Walking Dead y de cuya lectura he disfrutado enormemente. Animáos, merece la pena. Es un placer leer a Colson Whitehead y Zona Uno es mucho más que una novela de zombies.

     Y vosotros, ¿hay algún género literario que evitéis en vuestras lecturas?

     Gracias.

lunes, 9 de octubre de 2017

El hombre que perseguía su sombra. David Lagercrantz


     "Holger Palmgren se encontraba en la sala de visitas, sentado en su silla de ruedas, y dijo: 
     —Siempre he querido preguntarte por qué es tan importante para ti el tatuaje del dragón. 
     —Tiene que ver con mi madre. 
     —¿Con Agneta? 
     —Yo era pequeña, debía de tener unos seis años. Me escapé de casa. 
     —Ah, sí, creo que ya me acuerdo. Había una mujer que solía visitaros, ¿verdad? Y que tenía una especie de marca. 
     —Sí, era como si su cuello hubiese ardido. 
     —¿Como si el fuego de un dragón se lo hubiese quemado?"

     Cuando un lector comienza una saga, si esta le gusta, lo habitual es que la siga. En este caso el autor original falleció y se le encargó a otro su continuación, y en ello estamos. Hoy traigo a mi estantería virtual la última entrega de la saga Millennium, El hombre que perseguía a su sombra. Millennium 5.

     Debido a lo sucedido en el volumen anterior, encontramos a Lisbeth Salamnder en la cárcel. Allí asiste a los abusos y la brutalidad particularmente centrados en una joven cuya historia llama la atención de Salander. Fiel a sus principios se propone ayudarla de algún modo por lo que encargará que se investigue lo que sucede con esta joven chica. Por otro lado seguiremos con el hilo que tira del pasado de Salander.

     Nadie duda de la complejidad que supone recibir el encargo de adentrarse en un universo creado por otro, sobre todo si los protagonistas son tan singulares como Salander y Blomkvist, pero ahí tenemos a Lagercrantz ya en el segundo libro de la saga Millennium firmado por él. Además en esta ocasión se ha permitido algunas licencias más que en el anterior, libro en el que jugó con el lector y la protagonista a cargar de tensión la historia hasta conseguir una entrada triunfal de Salander. Esta vez, el libro gira en torno a ella, y desde las primeras páginas estará presente. Lagercrantz ha optado por ir hacia atrás para responder preguntas que el lector podía tener e intentar justificar el carisma de sus personajes, y lo ha hilado con una trama carcelaria. Dos historias que convergen en la propia Salander y que serán investigadas, como viene siendo habitual, por el periodista de Millennium.
     Sin embargo, y pese a que Salander debería de alzarse como la gran protagonista, me la he encontrado con muchísima menos potencia que en las entregas anteriores, como si, pese a aparecer más que nunca, lo hiciera de forma desdibujada. Y no he podido evitar la sensación de que se perdía algo de su esencia, de fortaleza, en este camino, sensación que me ha perseguido hasta las últimas páginas y que no he tenido con su compañero Blomkvist. Esta especie de juego desigual unido a una trama que no me ha parecido demasiado novedosa ni original ha provocado que tenga la sensación de estar ante una novela nórdica más, o tal vez haya sido las expectativas con las que todos llegamos siempre a los títulos Millennium. Pero, al menos por mi parte, he echado en falta los diálogos y algunas descripciones, al mismo tiempo que me han sobrado determinadas explicaciones que lo único que provocaban era un parón en la trama, de tal modo que le ha faltado ese dinamismo de Larsson, así como una evolución en la relación entre Blomkvist y Salander.

     El hombre que perseguía a su sombra es una novela ágil y entretenida cuyo ritmo aumenta en las últimas páginas y que se cierra con la firme promesa de una entrega más con la certeza de que, los lectores de la saga, estaremos esperando impacientes.

     Y vosotros, ¿sois lectores de sagas o preferís libros autoconclusivos?

     Gracias.

viernes, 6 de octubre de 2017

La belleza es una herida. Eka Kurniawan


     "Una tarde, un fin de semana de marzo, Dewi Ayu se levantó de su tumba tras haber pasado veinte años muerta. Un pastor que estaba echando la siesta a la sombra de un franchipán se despertó, se meó en los pantalones cortos y chilló, y sus cuatro ovejas salieron corriendo cada una por su lado, entre las lápidas de piedra y de madera, como si alguien hubiera soltado un tigre."

     Hace años, cuando comenzaba mis aventuras como lectora, existía una colección de libros llamada "Narrativa de otras culturas" que me permitió viajar a través de las letras. Siempre me han interesado ese tipo de libros y, seguramente por eso, me atrajo el libro que hoy traigo a mi estantería virtual. Se trata de La belleza es una herida.

     Conocemos a Dewi Ayu en el momento en que regresa de su tumba. Veintiún años antes había fallecido, justo después de dar a luz a su cuarta hija, y ese es el primer pensamiento que tiene al regresar: su cuarta hija, Bella. Dewi Ayu fue una mujer hermosísima, prostituta, que tuvo tres hijas rotundamente hermosas. Después nació Bella, cuya fealdad hizo estremecerse a cuantos la contemplaron al nacer.

     Poco más de quinientas páginas son las que necesita Kurniawan para escribir una saga familiar ambientada en Indonesia, que nos relate además su tumultuosa historia reciente, y que contenga elementos bellísimos de un realismo mágico que se ve reforzado por la base de la trama de la novela: la historia de la mujer que se levantó de su tumba. De hecho, solo con este comienzo, ya gana la atención de sus lectores: ¿qué me está contando este hombre? nos preguntamos extrañados ante tan abrupto comienzo. Un comienzo llamativo, que terminará siendo una constante capítulo a capítulo a lo largo de todo el libro, en todas las variantes que imaginemos y puede que alguna más.
     La ambientación, el contexto histórico, es uno de los componentes más importantes de la novela, ya que se sitúa en una época en la que Indonesia pasa de las manos holandesas a las japonesas para terminar en la de los propios indonesios. Y esto será determinante para una hija incestuosa de holandeses, como es Dewi, que en el primer cambio se verá recluida en un campo que veremos pasar por distintas manos. Así es como Dewi comienza a ser consciente de su belleza, y del uso que puede darle. Su maldición, que luego le permitirá llegar a altas esferas, será esa belleza que le hizo pasar por más de ciento sesenta hombres: que le convirtió en puta en una sociedad en la que el papel de la mujer es secundario y en una novela en la que los hombres solo aparecen para cumplir su función designada.
     "No hay peor maldición que traer una niña guapa a este mundo de hombres repugnante como perros en celo."
     Estas palabras salen de la boca de Dewi cuando nace su última hija, Bella. Y, pese a ser un personaje determianante, esta cuarta hija tendrá que compartir protagonismo con esa otra belleza que se escribe con minúscula y que marca destinos. Sobre todo si tu nombre es Bella y eres fea. Y si tu madre vuelve tras tantos años de ausencia entre los muertos.

      Todo esto es la novela de Kurniawan, en cuyas palabras uno no puede dejar de ver ecos de mitos o cuentos tal vez orales sobre resucitados y fantasmas. Una novela cuyas páginas están llenas de brutalidades y violaciones, secretos y muertos que llenan lugares, venganza, locura, crítica a los colonialismos y las guerras, a la codicia y también un sentido del humor corrosivo que se cuela en algunas de sus frases. Y todo ellos queda perfectamente compensado con algunas de las imágenes más hermosas que me he encontrado en mis últimas lecturas. Esas que pertenecen a la fantasía y que el autor introduce casi sin que lo notemos, como una metáfora, aumentando la sensación en el lector de estar ante un terrible cuento para adultos. Un cuento de esos que aún no fueron edulcorados, en los que los monstruos acechan en muchos lugares, el mundo no es un lugar tan hermoso y los héroes tal vez no lo sean tanto.

     La belleza es una herida es un libro ambicioso y tremendo que se queda pegado al lector tras finalizarlo. Nos deja la certeza de haber leído algo especial, un poso, un resto que hace que, días después y mientras hacemos cualquier cosa, nos asalte una imagen, un pensamiento recogido de las palabras de Eka Kurniawan. Sobre este título estoy segura de una cosa: no dejará a nadie indiferente. Y a mi me ha encantado el viaje.

     Y vosotros, ¿os aventuráis en vuestras lecturas a viajar a otros países?

     Gracias.

miércoles, 4 de octubre de 2017

Detrás de sus ojos. Sarah Pinborough


     "Pellizcarme y repetirme cada hora: No es un sueño.
     Mirarme las manos. Contarme los dedos.
     Mirar un reloj, apartar la vista, volver a mirar.
     No perder la concentración ni la calma.
     Pensar en una puerta."

     Me gusta Sarah Pingorough, por eso tenía curiosidad por su nuevo título y por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Detrás de sus ojos.

     Conocemos a Louise, una mujer divorciada con un hijo pequeño que tiene un trabajo a tiempo parcial en una clínica privada y una nula vida social o amorosa. Una noche conoce a un hombre por el que siente una inmediata atracción en principio correspondida, pero está casado y la cosa no va a mayores. Lo que no espera es encontrárselo al día siguiente en el trabajo: es David, su nuevo jefe, que aparece con su bellísima esposa. Y tampoco esperaba encontrársela en plena calle de sopetón y empezar una amistad.

     Detrás de sus ojos es una novela de torsiones, un libro en el que el lector comienza una historia y termina con otra entre manos totalmente distinta. De hecho, una vez leído, desafiaría a cualquiera a ponerle una única etiqueta que no fuera narrativa contemporánea, ya que se mueve en ese espacio intermedio situado entre géneros que, bien llevado, puede resultar atractivo a aficionados y no aficionados a ellos.
     Pinborough utiliza una doble voz, la de las dos mujeres protagonistas, y dos momentos temporales, uno en pasado y el actual. Nos lleva sin opción a perdernos a través de una historia que se va oscureciendo a medida que avanzamos en ella. Las voces se diferencian perfectamente, más incluso a medida que avanzamos ya que la psicología de los personajes se va descubriendo a través de sus propios pensamientos y reflexiones. De este modo lo que parece un triángulo amoroso se complica en una red de secretos y mentiras que anuncian que nada bueno puede salir de ello. Lo que parecía un matrimonio problemático y una tercera persona, tal vez manipulada por una o ambas partes, se va convirtiendo en una historia retorcida de obsesiones y engaños que consiguen atrapar a un lector que irá tan a ciegas como una de sus protagonistas. No significa esto que la autora nos obligue a tomar partido por Louise, pero sí que será nuestros ojos en la novela e iremos descubriendo con ella cada una de las capas de esta novela que termina con un giro monumental del que nada os puedo decir. Sería imperdonable si alguien os diera una pista sobre las distintas naturalezas de esta historia. Es una novela cuya lectura debe de ir acompañada del lento descubrimiento de cada una de sus partes, en la que el lector se llega a sentir a ratos tan torpe como la propia Louise, pero ese sentimiento es un trámite imprecindible para que luego todo funcione.

     Detrás de sus ojos funciona. No os dejéis engañar por las apariencias porque poco o nada tiene que ver con Perdida o similares, Pinborough va mucho más allá en este título. De hecho, cuando uno cierra el libro aún puede notar los temblores que han producido sus últimas cincuenta páginas en toda la historia. Y, y aquí viene lo realmente bueno, consigue que todo quede en su sitio, nada se desmorona, cada palabra, cada gesto de cada personaje, cada rasgo, paisaje o palabra, estaban calculados al milímetro. No es una novela de esas que dicen de ritmo vertiginoso, no hace falta para que el lector sienta la necesidad de seguir leyendo, de descubrir la historia, los secretos...

     No dejéis que nadie os lo cuente, leedlo.

     Y vosotros, ¿sois lectores "de género" o preferís mezclar?

     Gracias.