viernes, 2 de diciembre de 2016

Madama Butterfly. Benjamin Lacombe


     "Morir con honor, cuando uno no puede seguir viviendo sin él."

     Siempre creí que la Callas había dicho todo lo posible sobre esta ópera. Entonces llegó Edelvives y junto a Benjamin Lacombe me demostraron que aún quedaba mucho por enseñar. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Madama Butterfly.

     Madama Butterfly es hija de un samurái que, tras caer en deshonor se quita la vida siguiendo un ritual. Ella renuncia a su fe al casarse con Pinkerton y entrega su vida en cuerpo y alma a un hombre que no dudará en abandonarla para volver a su país. Madama Butterfly entonces no escucha y mira, buscando en el horizonte el barco de un amado que ha rehecho su vida, hasta que un día aparece.


    En el siglo IX se puso de moda la mujer japonesa gracias, por ejemplo, a la obra Madama Crisantemo de Pierre Lotti y a la ópera Madama Butterfly de Puccini.  Se representaba en ellas a una mujer dedicada al hombre, delicada hasta la fragilidad y cuyo entorno parecía limitarse al universo formado por su hogar en el que la ceremonia del té tenía una importancia máxima. Así, Madama Butterfly es muestra de ello, al entregar su cuerpo, su alma y su fe a un extranjero y además dar muestras de una ingenuidad absoluta dotando a esta trágica historia de un halo que se acerca al cuento de hadas soñado quizás por algún varón.


     Supongo que a estas alturas todo el mundo conoce el final de esta historia, pero al igual que Lacombe evita ilustrar este final y lo deja en el simbolismo, esperando a que el lector lo lea en el texto, yo tampoco lo desvelaré, porque hay un recorrido que, cuando uno se mete en una historia, es necesario descubrir con ojos propios. Además, hay que añadir que en este caso, la relación entre Pinkerton y Butterfly, queda perfectamente reflejada en el libro que tenemos entre manos. Él toma la voz, nos narra una historia magnífica y amor y sacrificio en la que hay también incomprensión. La barrera lingüística existe y se plasma en costumbres y modos que vemos irreconciliables desde las primeras páginas. Ella en cambio es la locura romántica, la fragilidad, la belleza... es la ilustración de Lacombe, metida en ropas ceremoniales, maquillada, el pelo cuidado. Y de este modo, continente y contenido se fusionan dando la versión de una de las tragedias más hermosas de la historia. Un relato que, si no os gusta la ópera, os recomendaría aprovechar para conocer.

     Y no he hablado de lo que uno se encuentra en esta joya de libro. Porque la encuadernación es realmente espectacular, encontrándonos por primera vez, al menos en mi caso, con un formato de libro que tiene un reverso. Por un lado, las páginas relatan una historia magníficamente dibujada y con una encuadernación en tela. Por el otro esconden un póster imposible en forma de desplegable de diez metros. Un friso que muestra una historia vista y que impresiona al ser desplegado. Del resto de ilustraciones, ¿qué decir salvo que llevan el sello de su autor además de incluir una gran cantidad de simbolismos del Japón? Lo dicho, una auténtica joya.

     Y vosotros, ¿os gustan los libros ilustrados?

     Gracias.

     PD. Mirad, mirad el book trailer.


jueves, 1 de diciembre de 2016

El olimpo de los desdichados. Yasmina Khadra


     "-No eres un sin hogar, Júnior...
     Júnior niega con la cabeza.
     -... Nadie te pide los papeles porque no los tienes. Tú pasas de sus papeles, Júnior, No tienes que rendir cuentas a nadie. Eres un Hombre Libre, Junior. Eres un Horr."

     Yasmina Khadra surge como una voz femenina al final de la guerra civil en Argelia. Irrumpe en el panorama literario con novelas policiacas en las que había, sobre todo, una profunda denuncia, un retrato brutal de lo que estaba viviendo la sociedad en una país corrupto. Años después todos sabemos que detrás de este seudónimo que significa, jazmín verde, se esconde un escritor argelino que se niega a renunciar a su seudónimo. Hoy traigo a mi estantería virtual su último libro, El olimpo de los desdichados.

     El olimpo de los desdichados en un terreno aislado situado a orillas del mar. Un vertedero con puerto que se mantiene separado de una ciudad cuyos habitantes ni siquiera osan mirar. Ellos son los Horr, vagabundos sin papeles que caminan con orgullo despreciando las normas sociales y el dinero. Se enorgullecen de ellos mismos y funcionan casi como una gran familia. Y es aquí donde conocemos a Ach, el músico y mentor de Júnior, que no sabe aún cómo es el mundo. También conocemos a Pachá el líder y sus ruidosos pandilleros, está Bliss y Mamá y Harum.. y ben. Todos ellos conviven como una gran familia con sus propias normas.

     Yasmina Khadra se adentra en esta ocasión en un terreno complejo. Nos deja una fábula llena de personajes entrañables que es capaz de conmover en una primera lectura, y de hacer reflexionar al lector que decida pararse en los detalles. Establece una suerte de sociedad en miniatura aislada del mundo que mira con recelo a esa ciudad a la que no se debe ni siquiera de mirar. Porque uno nunca sabe lo que allí sucede, pero tiene seguro que será rechazado. Y así nos lo muestra en alguna de las aventuras en este libro que apenas supera las 150 páginas pero del que podemos sacar más de una enseñanza y un par de ratos libres de buena lectura. Ya el título nos daba una pista, por etéreo cual cuento y por fantasioso, porque, ¿dónde tiene un desdichado su olimpo si no es entre otros desdichados? En ese subgrupo que Khadra evita nombrar como harapiento para mostrar su lado humano. Un lado que se contradice cuando la vida sacude y se escapa por los poros de un miembro ante la atenta mirada del resto; la vida es dura nos dice el autor, y para unos lo es aún más.
     Y el reverso. Porque no se trata de una pandilla de buenos hombres expulsados por la sociedad a los que el autor busca que tengamos lástima. Y nos muestra también sus pequeñas miserias, el rechazo que lleva un doble sentido y el orgullo que tal vez les impida vivir un poco mejor. No hace de sus protagonistas víctimas, como tampoco hace de la sociedad verdugo, para eso ya está el lector que es libre de decidir de qué lado está. Y así avanza la fábula que nos deja Khadra a modo de cuento para adultos, entre la tragicomedia de lo extraño que nos resulta ese ambiente y la realidad que podríamos ver si mirásemos más allá de nuestros muros sociales.

     Con este libro, y sin dejar del todo el poso al que nos tiene acostumbrados, Khadra juega a ser otro, a redescubrirse manipulando el lenguaje hasta adaptarlo a su historia. Y eso me gusta, el cambio sin perder fidelidad a lo que uno es y las propias señas de identidad. Y me han gustado sus personajes; me ha gustado Ach y su relación con Junior. Y, por qué no confesarlo, me ha emocionado la historia, quizás no con lágrimas, pero sí con una huella que tardará un tiempo en irse.

     Hay libros cortos que marcan más que otros de mil páginas y es que, si no hay que juzgar a un libro por su cubierta, tampoco hay que hacerlo por su grosor. ¿Recordáis vosotros algún libro cortito que os haya marcado especialmente?

     Gracias.

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Bravura. Emmanuel Carrère


     "Antes de mover el cuerpo, su mirada abarca sucesivamente la penumbra húmeda del pasillo en el que va a entrar y, un momento antes de que la puerta se cierre, el espectáculo de la calle que acaba de abandonar y de la que ahora le separa la pesada hoja de roble. Como la casa no contiene mobiliario y él mismo ya no posee nada, sólo tiene que mover su propio peso, pero es suficiente para agotarle: todo pesa más entre estos muros espesos, empezando por la puerta, cuyo umbral cruza cada vez menos, ya que cada gesto exigte un duro esfuerzo, como si la gravedad se multiplicase y la atracción de la tierra fuera más imperiosa en este lugar preciso de Londres."

     De todos los motivos que existen para leer un libro, mji favorito es "porque sí". Eso me lleva a contradicciones porque leo a escritores que no terminan de agradarme, pero que me atraen sus libros. Como en este caso. Hoy traigo a mi estantería virtual, Bravura.

     En una casa, una noche de un verano, se reunieron Lord Bayron, su médico y secretario Polidori, Percy B Shelley y su esposa Mary. Aficionado a las historias de terror que comenzaban a escucharse, hicieron la apuesta de crear cada uno una historia. Esa noche Polidori concibió El Vampiro y Mary Frankenstein. ahora han pasado cinco años y encontramos a un Polidori suicida, amargado y resentido porque su vida va en caída libre, o tal vez a un hombre que ha dejado que su vida caiga directamente, incluso en el consumo de opio una temporada, por lo sucedido tras aquella noche. Polidori ha visto publicado su vampiro pero atribuído a Lord B, y también le queda el resentimiento de ser suya la idea utilizada para Frankenstein. Por no hablar del párrafo que le dedica su autora.

     Hay noches que nunca se olvidan y alguna, por suerte, no está relacionada con guerras. La gran noche de la Villa Diodati es una de ellas, qué duda cabe.Y este es el punto de partida que utiliza Carrère para su juego de espejos. Un Polidori amargado que afirma que todo lo bueno que le hubiera podido llevar al éxito muere, y nos deja esa pista que se implanta en el cerebro del lector sin este saberlo en forma de espejo. Seguimos a Polidori, que lucha por un reconocimiento negado y una vida que cree robada y ahora malgasta en absolutamente nada, y la novela es interesante porque consigue hacer un personaje fuerte, que crece en su miserable casa mientras salpica la novela de anécdotas clamando incluso por una venganza que tal vez no llegue. Y entonces Carrère transforma la novela y nos trae al presente, un presente con una mujer, Anne, decidida a investigar la historia de esa noche. Y nos presenta también al capitán Walton, mientras el lector recuerda que la famosa obra de Mary comienza cuando un tal capitán Walton... y comienza a preguntarse si será casualidad que sea precisamente este el nombre elegido por el autor. Y no lo es, como tampoco que investiguen con la intención de reescribir Frankenstein convirtiéndolo en algo mucho más moderno en esta era de zombis y luchas por la raza humana. Y Carrère, ese hombre al que yo leo por placer, por el placer de encontrarme con un buen texto, se embrolla y desembrolla en su intento de jugar a que dudemos de todo, y la novela se convierte en una mezcla en la que el lector no siempre hace pie sobre quién o qué está hablando.

     La idea como puente entre dos siglos, entre historias, de usar a Walton me parece fantástica. No solo eso, sino también ese reescribir, esa suerte de revancha que le da a Polidori... pero le falta la capacidad de estructurarse de una forma un poco más clara, no dejarnos caer en un maremagnun de buenas ideas que no terminan de cuajar, no sé si por las formas o porque tal vez y pese a que haya llegado a nuestro país ahora, estamos ante una de las primeras novelas del autor. En todo caso, no me ha convencido en absoluto, lo cual no significa que no vaya a leer la siguiente. Pero en este momento y a día de hoy sigo perpleja. Si aún no habéis leído nada del autor, tiene novelas realmente buenas como El adversario o Limonov.

     Y vosotros, ¿cuál ha sido el último libro que os habéis comprado "porque sí"?

     Gacias.

lunes, 28 de noviembre de 2016

Acuario. David Vann


     "Era un pez tan feo que casi no parecía un pez. Una piedra de fría carne musgosa y con hierbajos, jaspeada de verde y blanco. Al principio no lo vi, pero luego pequé la cara al cristal intentando acercarme. Sepultado en aquella maleza inverosímil, gruesos labios en curva apuntando hacia abajo, la boca una mueca. Ojo como pequeña perla negra. Gruesa aleta caudal con motas oscuras, a franjas. Pero nada más que lo señalara como pez.
     Mira que es feo."

     David Vann es uno de esos escritores cuyas obras se ciernen sobre el drama familiar. Quizás no todas, pero sí en una inmensa mayoría. Y tal vez por eso atraen la atención de un gran sector lector. Hoy traigo a mi estantería virtual, Acuario.

     Conocemos a Caitlin Thompson, una niña de 12 años, mientras está en un acuario. Allí mira los peces ensimismada mientras pasan las horas hasta que pase su madre a recogerla. Le gustan los peces, los acuarios, el orden, la tranquilidad... En el exterior ella vive con su madre, que pasa las horas trabajando para mantener un orden en la precaria economía de esta unidad familiar mínima en la que parece comenzar a ser asiduo un amigo de su madre. Un anciano acompaña a Caitlin en el acuario, mirando los peces. Y una amiga, Shalini, le acompaña en el camino a la adolescencia.

     Cuando uno empieza a leer Acuario, se encuentra ante una suerte de fábula, una metáfora de la vida en la que el orden y la tranquilidad sería representado por los peces, tranquilos en sus peceras, y el caos y el peligro de la vida real, sobre todo en las clases desfavorecidas, es el mar. Y uno de esos pececillos del mar que luchan por sobrevivir es Caitlin quien, mirando los peces del acuario, en tranquila serenidad, hace sin saberlo una pequeña disección al comentar si se esconden o luchan, si se agarran o se sueltan, con un anciano. Nos lo muestra; aletas y extremidades, tranquilidad frente a horas de trabajo y falta de sueño... y para el lector es fácil de ver. Pero entonces Vann demuestra que es Vann y la novela estalla como un bofetón. Y la crudeza de la vida, la violencia en todas sus formas entra irrumpiendo y arrasándolo todo. ¿Qué pasa cuando la madre de Caitlin descubre la existencia de este anciano? En ese momento se abre la historia y la serenidad con la que habíamos comenzado, porque sabíamos que había una vida dura en los rostros que se reflejaban en los acuarios, estalla y el lector se queda sobrecogido ante una historia que habla de culpa y también de perdón.
     Vann toma la voz de una niña de doce años ya adulta, y consigue hacer creíble la voz de quien está viendo como todo cambia a su alrededor, como la vida se despliega mientras comienza a sentir un torbellino de sentimientos que no siempre sabe como gestionar. Y esa es la voz sincera que hace que la historia gane en calidad y credibilidad, esa mezcla de inocencia y carácter luchador con el que se nace cuando uno llega al mundo en la casa del final de la calle. en un momento dado, en pleno vórtice de las vidas de los protagonistas, se nombra a Cenicienta, y uno no puede evitar sonreír pensando en el cuento y en lo que supone en la vida real. Solapar historias, comparar la que nos relata esta Cailin adulta que echa la vista atrás y decidir si el regusto que nos ha dejado es dulce o no, tal vez agridulce, como esa salsa que uno nunca termina de saber si odia o ama.

     Te voy a romper para averiguar entonces lo que eres, le dicen a Caitlin en un momento dado. Y tal vez ese sea el mejor resumen que se pudo hacer jamás de lo que David Vann intenta contar en esta magnífica historia de iniciación.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

sábado, 26 de noviembre de 2016

El sorteo


     Y por fin es sábado, y vistas las respuestas en las redes, os anuncio el sorteo.
Lo que aparece en la foto es un cuaderno de lecturas. Quizás no los conocéis pero seguro que ahora que lo habéis visto, os ha pasado como a mi y lo necesitáis. Para apuntar libros leídos, comprados, deseados y odiados. O para que nos de tanta pena empezarlo... que se quede guardadito como el tesoro que es.
     Y entre aquellos que no les toque sortearé un par de libros, inicialmente iba a poner los títulos, pero luego he pensado que si digo que son novedades uno de Lumen y otro de anagrama os podréis hacer una idea. Y que, por supuesto, cuando diga los ganadores, si poseen esos títulos, se cambian. Así no tenemos que andar con si quiero este pero este no, este orden, de este me borras y todas esas cosas que me complican la vida y mucho a la hora de apuntar a la gente.

     Para apuntarse:
1. Dejar un comentario diciendo que os apuntáis Único imprescindible
2. Si me seguís pues os doy otro punto, si no me seguís, no. No es obligatorio y os recuerdo una cosa, toca en un número. Decidme si me seguís.
3. Por cada lugar diferente en el que lo anunciéis os daré otro punto. Y me lo decís.

4. Si hacéis un anuncio pegado a un árbol, un poste, el tablón de anuncios de la comunidad de vecinos, si lo decís en la radio o con la estela de un avión, una foto rara... Todo vale. Todo vale y todo cuenta y estos los postearé por todas partes que se me ocurran, y daré puntos extra. Son los puntos porque sí. 5, por ejemplo, aunque si alguien hace lo del avión os aseguro que le doy diez. Porque yo he venido aquí a divertirme.


      Y ahora os confesaré que tengo miedo escénico a que no se apunte nadie. No me dejéis mal, anda.

     Gracias.

     El sorteo es internacional y el plazo se cierra el día 7 de diciembre. El sorteo será el día 10 del mismo mes.

viernes, 25 de noviembre de 2016

Piel de Lobo. Lara Moreno


     "Solía dormir rodeada de muñecos de peluche que me provocaban alergia. A veces se me hinchaban los ojos y la nariz por los ácaros del polvo. Dormía con ellos porque tenía miedo, dormía enterrada entre bolsas de felpa rellenas de algodón sintético con ojos de plástico y bigotes de lana. Tenía miedo del espíritu santo, por ejemplo, una paloma tétrica de pico sucio y garras afiladas que entraba volando en un oscuro pajar, aleteando a traición, robándote algo muy valioso que había dentro de ti, algo irrecuperable. Era más que un misterio, una amenaza."

     Conocí la voz de Lara Moreno con su anterior novela, Por si se va la luz, y dejó uno de esos avisos que solo se activan cuando vuelves a ver su nombre impreso en la cubierta de un libro, que provocó que de inmediato tuviera ganas de leerlo. Hoy traigo a mi estantería virtual, Piel de lobo.

     Conocemos a Rita y Sofía, dos hermanas tan diferentes como distanciadas en su edad adulta. Se produce un reencuentro en la casa de su padre cuando, tras morir este, tienen que recoger. Una situación tensa tras la que acompañamos a  Sofía a una casa con un núcleo familiar que se desintegra. Roto el matrimonio de Sofía, no le quedan más opciones que coger a su hijo e irse a la casa en la que creció y recibir la compañía de su hermana. Estas dos mujeres, unidas por la fuerza invisible de la sangre, se conocerán un poco más encerradas entre esas paredes llenas de recuerdos.

     Lo primero que sorprende con Lara Moreno es la fuerza de su prosa. Ya en el fragmento que he colocado se percibe, se nota esa suerte de solemnidad que imprime a sus palabras y que se termina convirtiendo en un eco en la cabeza del lector. Además, en esta novela contada por un presente omnisciente y un pasado en boca de Sofía, cada ficha que deja caer en la historia de las hermanas, el eco permanece, nos tensa, nos prepara cuando aún no sabemos para qué. Pero intuimos que todo es importante aunque sus protagonistas sean dos mujeres sin más, dos cualquiera, de la calle, dos hermanas... Y hacemos bien porque la excusa de una casa llena de recuerdos es el punto de partida para hablar de los secretos que intentamos sepultar entre esos recuerdos, y que, aun sin verlos, sabemos que permanecen. De las improntas de la vida que pasamos sin querer mirar pero no podemos dejar de sentir. Y también habla de apariencias, de fingir entre nosotros y para nosotros y de cómo crecemos llevando todas esas señales escondidas y generamos un alejamiento incluso de nosotros mismos. No podemos fingir más, le dice el marido de Sofía a la protagonista en las primeras páginas. No puedes actuar como si no pasara nada desde hace tiempo. Y de este modo la historia a dos tiempos de dos mujeres se convierte en la voz callada de muchas, una historia de secretos por descubrir y del valor de afrontar una vida. Y para todo ello, cuatro paredes y un teléfono. Apagado la mayor parte del tiempo. Y no necesita nada más Lara Moreno para conseguir dejar mudo al lector.
     Y nos habla también de familia. De la maternidad como vida, a través del hijo de Sofía. Del bloqueo y la incapacidad para relajarse, de la protección, la falta de espacio, y también de la distancia que se establece. Creo que hay muchas maneras de escribir una novela sobre la familia, y Lara Moreno ha escogido la más íntima, la más privada. Esa en la que cada miembro puede ser el epicentro de un terremoto que sacuda al resto... y que siga teniendo réplicas sin importar el tiempo o la distancia.

     Me ha gustado Piel de lobo. Me ha gustado mucho. Y digo esto después de haberlo terminado hace unos días y seguir escuchando la resonancia de muchas de sus frases. Si otras veces hablo de libros que se olvidan con facilidad, la voz de Lara Moreno ha llegado para quedarse.

     Y vosotros, ¿sois lectores de historias privadas o preferís quedaros fuera de este tipo de novelas?

     Gracias.

jueves, 24 de noviembre de 2016

Te encontré en el desván. Miguel Ángel Zambrano


     "-Niña, ¿qué estás haciendo, qué llevas ahí escondido? -me preguntó el abuelo Miguel, al sentirme pasar de manera silenciosa a sus espaldas."

     Me gustan las historias que hablan de vidas, las que me creo y acaban por seducirme, y poco me importa si es un escritor laureado o desconocido. Hoy traigo a mi estantería virtual, Te encontré en el desván.

     Conocemos a Azucena, una niña que pasa tiempo en casa de su abuelo Miguel. En una de esas visitas realiza un sorprendente hallazgo, unos cuadernos en los que el abuelo al jubilarse fue escribiendo su vida. Hoy, el abuelo de Azucena tiene alzheimer, y juntos gracias a los cuadernos, rescatarán del olvido la vida de este hombre. Una vida que comienza cuando su madre le deja en el hospicio junto a su hermano, no por no quererlos, sino para que tuvieran comida, y que recorre toda una vida de guerra, hambre, risa y mucho cariño.

     Pareciera que hay personas que están esperando a recibir un empujón para comenzar a escribir. Y este es el punto exacto en el que la historia que os traigo hoy es real. El autor es quien realiza el hallazgo y decide realizar un homenaje a su abuelo escribiendo la historia de los cuadernos, novelando una realidad que, por la época, es la de muchos, y consiguiendo así dar voz a muchas personas que, por no ser ni héroes ni antihéroes, no aparecen en las páginas de la historia de nuestro país. Y para ello utiliza a Azucena.

     Con un estilo sencillo, Zambrano deja al lector una historia de vida. comenzamos cuando nos presentan a Miguel y nos despedimos de un amigo con el que hemos hecho todo un recorrido completo. Lo cuenta además de forma cercana, sin artificios ni sentimentalismos excesivos, otorgando fuerza al realismo de las palabras que ha utilizado en su historia. Realmente el lector, incluso desconociendo el origen de la novela, es capaz de escuchar la voz del pasado reciente y las heridas abiertas; pero no os confundáis, no son heridas políticas, de bandos ganadores o vencidos, son heridas provocadas por aquello que uno se va dejando en el camino y también por los buenos momentos que pasaron y no volverán. Además, y esto es importante, nos obliga a fijarnos en el alzheimer, una enfermedad terrible que termina por borrar quienes somos y nos representa también a una sociedad que parece sufrirla olvidando a muchas personas, aunque sea de manera consciente esta vez. Personas que no aparecen en los libros, pero que pasaron por hospicios, corrieron, escucharon sonar las bombas y amaron. Personas como cualquiera de nosotros cuyas historias comunes nos resultan tan familiares que terminan por conmovernos. La fortaleza de la madre de Miguel, por ejemplo, testimonio de tantas mujeres que tuvieron hijos en aquella época y lucharon como leonas, las buenas personas que se va encontrando uno en el camino, no solo las malas, porque el autor deja un testigo de positivismo en su novela que es fácil reconocer, y seguir.

     No sé vosotros, pero yo cuando leo las palabras Guerra Civil en una historia, suele darme un poco de pereza por no decir miedo meterme en ella. No me gustan las políticas que me empujan al pensamiento dirigido del narrador. El problema es que una época acoge tantas historias como vidas sucedieron en ella, y muchas merecen la pena.

     Y vosotros, ¿hay algún momento histórico que procuréis evitar en vuestras elecciones?

     Gracias.