sábado, 23 de mayo de 2015

Entrevista a Rosa Montero


http://www.rosamontero.es/
     Rosa Montero nace en Madrid. Estudió periodismo y psicología y ha colaborado en grupos de teatro independiente. Desde finales de 1976 trabaja en El País y en 1978 ganó el Premio Manuel del Arco de Entrevistas, en 1980 el Premio Nacional de Periodismo para reportajes y artículos literarios y en 2005 el Premio de la Asociación de la Prensa de Madrid a toda una vida profesional. Es doctora Honoris Causa por la Universidad de Puerto rico.
     Ha publicado multitud de novelas obteniendo premios como el Premio Primavera de Novela en 1997, Premio Qué Leer 2004 y 2005 al mejor libro del año, el Premio Grinzane Cabour al mejor libro extranjero publicado en Italia en 2005, el Premio Roman Primeur en 2006, el Premio Mandarache 2007...
     Esta brillante trayectoria y una producción literaria traducida a más de veinte idiomas la han convertido en una de las mujeres más importantes del panorama periodístico y literario actual en nuestro país.

     - Bruna Husky nace justo después de atravesar el que ha tenido que ser uno de sus momentos más difíciles, ¿por qué en ese momento, hay relación entre ambas cosas?
     - En realidad Bruna Husky nació antes de eso. Ideé mi mundo futurista antes de saber que mi pareja estaba enfermo y por supuesto antes de su muerte. Lo asombroso es que la primera novela de Bruna Husky sobreviviera a ese mazado. Y no sólo sobrevivió, no sólo fui capaz de terminar el libro, sino que creo que mantuvo su esencia y su tono original, la alegría la fuerza, el sentido del humor, el punto de inocencia que mis dos novelas de Bruna tienen. Lo que demuestra la fuerza del personaje, que me obligó a seguir escribiendo sobre ella. Que me ayudó con su vitalidad.
     - ¿Quién es Bruna Husky para su autora?
     -Es el personaje que más me gusta de todos los que he creado. Pienso que es el más complejo, el más fuerte y a la vez más débil, el más humano, más hipnótico. Es una fiera. Es un tigre encerrado en la jaula demasiado estrecha de su existencia y se come la vida a bocados. La adoro. además creo que en el fondo, muy en el fondo, nos parecemos bastante. Ella infinitamente más exagerada, más formidable, más excesiva que yo, naturalmente.
     - ¿Qué te impulsó a adentrarte en el mundo de la ciencia ficción?
     - Ya hice una novela de ciencia ficción, Temblor, que publiqué en 1990; e incluso mi segunda novela, La Función Delta, de 1981, tiene algo futurista porque la acción sucede treinta años mas tarde de cuando se publicó. Para mi la ciencia ficción no es más que un recurso literario más como tantos otros; es una herramienta metafórica maravillosa para hablar de la condición humana, del aquí y del ahora. Yo no veo ninguna diferencia en escribir una novela contemporánea o una novela que sucede en el siglo XII, como mi Historia del Rey Transparente, o esas novelas de Bruna que son del año 2109. En todos los libros hablo de lo mismo, de las mismas obsesiones, de los mismos problemas. Y lo hago con idéntica ambición expresiva y literaria. No siento en absoluto que mis Brunas sean novelas de género, si por eso entendemos minimizar una historia para que encaje dentro de un troquel, dentro de una fórmula convencional.
     - Tanto en Lágrimas en la lluvia como en ésta tu última novela, la sensación del lector es que, tu mundo futurista, está justo aquí al lado: ¿cómo ves tu el futuro?
     - En general no pienso en el futuro. Por generación y por temperamento soy de vivir el presente. En cuanto al futuro de mis Brunas, he intentado que fuera lo más sensato y lógico posible. No es una distopía, no es un futuro catastrofista, y tampoco un futuro utópico. Es simplemente realista, muy semejante al actual, perfectamente comparable. Como antes dije, mi interés principal a la hora de escribir este libro no es contar cómo será el futuro, sino diseccionar la condición de hoy y de siempre. Creo que mis novelas de Bruna son las más realistas que he escrito.
     - Tras llevar años leyéndote, y sobre todo al terminar de leer El peso del corazón, no puedo evitar hacerte una pregunta, ¿le falta corazón a nuestro mundo?
     - Siempre falta, en el sentido de que el mundo tiene una cuota de horror indecible, una parte de crueldad tan espeluznante que de solo pensarla me parece me te vuelves loco. Pero por otro lado, también hay mucha luz en este mundo. Muchísima. De hecho, creo que hay más corazón que odio, pese a todo.
     - En función de cómo avanza la historia global de Bruna y su mundo, cabe esperar que siga avanzando la saga, con esa espada de Damocles que es la muerte. ¿Estamos realmente preocupados por la muerte?
     - ¿Cómo no vamos a estar preocupados por la muerte? Es la tragedia principal del ser humano... Venir a este mundo cargados de sueños y deseos y con un yo inmenso y, en dos parpadeos, estar abocados a la muerte y la desaparición y la nada... La muerte no nos cabe en la cabeza, es inhumana e impensable, y por eso la mayoría de las personas reaccionan olvidando que son mortales para protegerse de ese horror. Y sí, por supuesto, las historias de Bruna van a seguir... Ya tengo la idea de la tercera novela en la cabeza. Aunque, como sabes, todas son historias independientes. Es decir, los libros se pueden leer por sí mismos, sin necesidad de haber leído el anterior.
     - Y por Bruna... ¿Tenemos que preocuparnos sus lectores de ir a perderla?
     - (Risas) Noooooo... Ya lo dije en no sé qué radio... Bruna nunca morirá dentro de mis libros.
     - Me gustaría saber, por último y ya que escribo en un lugar en que se recomiendan libros, qué libro estás leyendo en este momento.
     - Acabo de terminar dos libros buenísimos: La habitación de Nona, una colección de relatos de Cristina Fernández Cubas, y Una suerte pequeña, la última novela de Claudia Piñeiro.
     - Muchísimas gracias, siempre es un placer poder acercarse a los escritores que uno admira.
     - Besos enormes.

     Y, por supuesto, gracias a todos vosotros, por pasar, por leer, por participar.

     Bibliografía:
     - El peso del corazón
     - Dictadoras
     - La ridícula idea de no volver a verte
     - El amor de mi vida
     - Lágrimas en la lluvia
     - Instrucciones para salvar el mundo
     - Historia del Rey Transparente
     - La loca de la casa
     - Estampas bostonianas y otros viajes
     - El corazón del tártaro
     - Las madres no lloran en Disneylandia
     - Pasiones. Amores y desamores que han cambiado la historia
     - Amantes y enemigos. Cuentos de parejas
     - Bárbara contra el Doctor Colmillos
     - El fantástico viaje de Bárbara
     - La hija del caníbal
     - Entrevistas
     - Las barbaridades de Bárbara
     - Historias de mujeres
     - La vida desnuda
     - Bella y oscura
     - El nido de los sueños
     - Temblor
     - Amado amo
     - Te trataré como a una reina
     - Cinco años de país
     - La función Delta
     - Crónica del desamor
     - España para ti para siempre

viernes, 22 de mayo de 2015

El año del verano que nunca llegó. William Ospina



     "A principios de abril, la temperatura descendió bruscamente y cesaron las lluvias. En toda la extensión del Labrador y en los campos de Nueva Inglaterra debía haber comenzado la primavera, pero esa combinación de frío y sequedad impidió el avance de la vegetación. Los campos seguían yermos, los árboles seguían deshojados, los pastizales estaban resecos."

     Hay personas que llevan toda una vida detrás de las letras, que saben lo que hay en ellas y cuando hay que recomendarlas. A veces, uno tiene suerte y encuentra una de esas personas. Detrás de la cuenta de Navona hay una. Si recomienda un libro, suyo o ajeno, yo lo leo. Porque sabe de lo que habla. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, El año del verano que nunca llegó.

     El año del verano que nunca llegó, existió realmente. Sucedió en el año 1816: una severa anomalía del clima causó que las temperaturas disminuyeran en todo el mundo. El resultado fue una seria escasez alimentaria en el hemisferio norte, y la causa con la que se le relaciona fue un invierno volcánico provocado por una erupción que expulsó mas de 1.500.000 toneladas de polvo que impidieron a la luz solar llegar llegar a nuestro planeta con la fuerza habitual. Este fenómeno que abre el último libro de William Ospina, además de dar título al mismo, es el punto de partida para hablar de un año que marcaría la historia de la literatura. Fue en 1816, en la Villa Diodati, cerca de Ginebra, cuando se reunieron improvisados compañeros, luego amigos, para contarse historias al calor del fuego. Entre ellos estaba Mary Shelley, Lord Byron y John Polidori y de una de esas noches surgieron Frankenstein y El Vampiro, antecesor de Drácula. Será precisamente esta la historia elegida por Ospina para desarrollar en su novela, la obsesión que le llevó a investigar sobre esa reunión y quienes se alojaron en la Villa Diodati en esos días en un fantástico recorrido lleno de literatura y pasiones.

     La nueva novela de Ospina está escrita con el estilo cuidado que le caracteriza. Realmente es un placer leer como se expresa y se sale de la lectura pensando que también ha de ser un placer escuchar hablar de literatura al autor. Formas que nos regalan desde frases sencillas  ("El 4 de junio ya tiritaban los pájaros") que regalan nítidas imágenes con un aura de fragilidad, hasta otras más intrincadas ("De ellos cabía esperar las sorpresas literarias, pero la vida se burla de las convenciones. En esa noche que duró tres días, los grandes poetas fueron apenas instrumentos para que la imaginación visitara a quienes de verdad concibieron las oscuras leyendas de aquel tiempo") que parecen tener el poder de flotar ante los ojos de un lector ya rendido a su prosa.

     Más allá de eso, la novela se construye bajo la voz del propio autor que, dejándose llevar por una obsesión por esta Villa Diodati, investiga qué sucedió para que se engendraran allí dos personajes convertidos hoy en grandes mitos. Seguiremos junto a él el hilo de su obsesión y como sus investigaciones y deseos de saber, recorridos ya en parte por otras plumas, se mezclan con su vida diaria entre viajes y pequeños descansos. Visitar la Villa, reconocer formas, familias, casualidades que, a tiempo pasado, tal vez fueran puestas por el destino para conjurarse bajo esa sombra proyectada por un volcán. Y también un homenaje al romanticismo literario tal vez perdido, a las pasiones, una vista a la vida actual que se fecha en el siglo XIX en un libro fascinante que es imposible no recomendar. Por supuesto, también podría contaros de los lazos que unieron a personajes insospechados del mundo literario, pero ese tupido hilo de relaciones que me dejaron con la boca abierta, tenéis que descubrirlo vosotros.

     A veces, apenas comenzamos un libro, nos queda claro que estamos ante un gran libro y un gran escritor. Cuando eso sucede, no podemos evitar hablar del libro a todo el mundo y recomendarlo sin cesar. Y eso es lo que hago yo hoy.

     Y vosotros, ¿cuál fue el último título que habéis recomendado a todo el que ha querido escucharos?

     Gracias

miércoles, 20 de mayo de 2015

Irene. Pierre Lemaitre



     "- Alice... -dijo mirando lo que cualquiera, excepto él, habría considerado una chica.
     Había pronunciado su nombre para ganarse su complicidad, pero no había conseguido que aquello surtiera el menor efecto. Bajó la mirada hacia las notas a vuela pluma que había tomado Armand durante el primer interrogatorio: Alice Vandenbosch, veinticuatro años. Intentó imaginar qué aspecto podría tener normalmente Alice Vandenbosch de veinticuatro años. Debía de ser una chica joven, con el rostro alargado, el cabello castaño claro y una mirada firme."

     Conocí al autor con Alex, segundo libro de la saga, realmente impactante, después con Nos vemos allá arriba, libro con el que ganó el Premio Goncourt, y hace no tanto llegaba Vestido de novia. Registros diferentes de un autor al que merecía la pena seguir la pista. Por eso no tardé nada en leer este libro y por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Irene.

   Conocemos a Camilli Verhoeven, héroe discreto de estatura más que discreta, comandante de la policía. Lleva una vida tranquila junto a su equipo policial y su hermosa esposa Irene, que está esperando un hijo. Sin embargo eso cambia el día que recibe una llamada para avisarle de un crimen: cuando llega encuentra una escena espeluznante de mujeres descuartizadas que logra intranquilizarlo hasta perturbar sus momentos más  íntimos. Por si fuera poco, no es el único crimen cometido por este terrorífico asesino, y la prensa se siente atraída y busca conocer detalles. El reloj se pone en marcha para Camille; hay que coger al asesino.

     Comenzaba diciendo que Irene es el primer libro de una trilogía que muchos hemos comenzado en Alex. Ahora sabemos, no sólo que este es el primer volumen, sino que la trilogía está formada por cuatro títulos que serán publicados por esta editorial en el futuro.

     Lemaitre arranca esta novela con un crimen realmente perturbador. No sólo para su policía, sino también para el lector que cierra el libro temiendo haber salpicado algo de sangre. El crimen que nos presenta es tan feroz, que consigue que le tiemblen las rodillas al policía más experimentado; y sin embargo nada hay que reprocharle al autor por estas páginas. Porque consigue, mediante un simple y hábil giro de muñeca, ponerse al resguardo de una muy buena sombra, dejando claro que él (el autor) es inocente. Y empiezo justo en este punto, porque me ha parecido uno de los momentos brillantes del libro, de esos que traspasan el juego entre personajes y sientes que realmente el escritor ha conseguido jugar con el lector y dejarte con los ojos como platos y la boca bien cerrada ante la observación que tenías sobre su escena. Una escena preparada con un fin muy preciso rindiendo un homenaje muy particular al género negro.

     Verhoeven se acompaña de un equipo policial en el que todos tienen su rasgo distintivo, del privilegiado al avaro pasando por el mujeriego todos juegan su papel durante la investigación. Y termina de cerrar el círculo de secundarios con un periodista particularmente suspicaz y avezado que juega al gato y el ratón con nuestro comandante buscando una situación de informador privilegiado. De hecho, y ahora que tengo delante a todos sus personajes, el comandante es de los menos llamativos pese a la particularidad que le otorga el autor basada en su estatura.

     La trama, que comienza con un duro golpe en la cara del lector, se desarrolla con un ritmo que va aumentando a medida que nos dan datos. La investigación y las pruebas a las que es sometido el protagonista, nos sirven para ir hilando poco a poco a la vez que asentimos y buscamos incluso alguna de las partes que nos presentan. Reconozco que yo lo hice. No escatima en datos, pequeñas aportaciones a las que deberemos estar atentos, ni tampoco lo hace en su parte final a la hora de aumentar el ritmo intentando descolocar al lector. Reconozco que vi venir una parte, pero no importaba, casi al contrario, eso fue lo que provocó que no pudiera apartar la vista de la historia. Lemaitre consigue una tensión en sus últimas páginas que dejan al lector satisfecho y sin resuello.

     Una novela francamente entretenida y una saga que pienso continuar. Ahora sólo me falta saber cuándo llegará el resto a nuestras librerías.

     Y vosotros, ¿sois de los que resolvéis misterios o de los que os quedáis sorprendidos con los finales?

     Gracias

martes, 19 de mayo de 2015

Sin ti no hay nosotros. Suki Kim


     "Quiso la casualidad que el primer día de clase (el día en el que un grupo de profesores mayoritariamente estadounidenses emprendió la educación de 270 jóvenes norcoreanos) cayese en un cuatro de julio, pero a nadie pareció llamarle la atención. No había allí banderas cuajadas de estrellas, ni barbacoas, ni fuegos artificiales. Yo no había enseñado nunca inglés como lengua extranjera, y estaba tan nerviosa como ilusionada. recordé que existían normas sobre atuendo y me puse una blusa de color azul claro, una falda gris de tres cuartos y unos zapatos de tacón bajo. Me habían avisado de que, en general, las mujeres no vestían pantalones en Corea del norte. Es cierto que no recordaba haberlo visto en viajes anteriores a Pyongyang."

     La literatura está para descubrirnos nuevos mundos, aunque no siempre son imaginados. Qué duda cabe que aún quedan lugares que se nos antojan tan lejanos que parecen extraídos de la mente de un escritor. Y hay libros que nos los muestran para que no olvidemos que no están tan lejos, sino que simplemente están silenciados. Por eso este libro me llamó la atención desde el primer momento y por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Sin ti no hay nosotros.

     Suki Kim es una mujer surcoreana que pronto aterrizó en Estados Unidos, estableciendo su vida allí. Sin embargo, y tras haber visitado Corea del Norte y con una familia ligada a la división y aislamiento existente entre ambas coreas, decidió apuntarse como profesora para impartir clases de inglés en una universidad elitista de Corea del norte. Durante su estancia allí fue recogiendo notas, lo cual no deja de ser un riesgo, para relatar en este libro su experiencia.

     Este libro es principalmente un testimonio de lo que nadie cuenta. Desde sus primeras páginas la autora nos deja ver las familias que quedaron divididas cuando Corea del Norte impuso una frontera prácticamente infranqueable: amores separados, padres que no volvieron a saber de sus hijos, amigos, vecinos, parientes... dejando de este modo al lector situado en el relato al que poco a poco vamos a ir llegando. Casi podría parecer un texto periodístico, pero la autora consigue hacer de él una novela fácil de leer que resulta a ratos estremecedora. Está llena de momentos en los que nos damos cuenta de lo que significa una dictadura en un país pequeño. Dejamos de lado el concepto de "Gran Lider" que hemos leído ajenos a los que significa realmente vivir en un país en el que su máximo mandatario se refiere a si mismo en esos términos para descubrir un lugar escalofriante. En el país que nos presenta Suki, y pese a que está prácticamente confinada en una prisión de cinco estrellas, como ella misma define a la universidad rodeada de altos muros en la que se encuentra, hay cosas a las que nadie puede escapar. Ciudadanos que son convencidos de que su líder es el que más sabe de absolutamente todo, sus torres las más altas y sus comidas las más sabrosas, y cuyas mentes son manipuladas, a base de miedo descubierto en miradas furtivas, hasta el punto de no dudar de nada de lo que se les dice. Una universidad elitista, con hijos de gente importante, proyecta inmediatamente en la mente de cualquiera un campus lleno de comodidades. Aquí vemos las carencias que tiene esta juventud en cosas tan simples como el manejo de un ordenador. El concepto World Wide Web es muy distinto del real, todo está controlado y para todo lo que se les enseña hay que pasar unas cribas que han de ser aprobadas. Los estudiantes son inocentes para la vida, aunque sus vidas estén sometidas a quien dista mucho de tener esa inocencia.

     270 estudiantes de la UPCT que siguen teniendo el privilegio de estudiar cuando todas las universidades fueron cerradas durante un año, y que descubrirán a esta mujer como pueden ser jóvenes, estudiantes, esclavos fieles y casi soldados que entonan tres veces al día Sin ti, no hay patria. Sin tí, no hay nosotros, dando título al libro con este ritual. Y no será el único que nos muestre Suki, asistiremos a cultos consagrados a ese no hay "yo" que anula personalidades mientras las miradas furtivas siguen y apenas se escapa alguna sonrisa.

     Esta vez no es el testimonio de un desertor, sino la representación demasiado similar a la novela de Orwell de un lugar que existe y del que, uno no puede evitar poner en tela de juicio cuánto tiempo resistirá en la era de la información. Suki además, es capaz de poner un punto de sentimentalismo al hablar de sus alumnos y, sobre todo, de las horas de las comidas en las que pudo gozar de un ambiente más distendido, pese a que las preguntas que la hacían seguían pareciendo leídas de un guión establecido. Desde su partida hasta su regreso, el libro es un interesantísimo testimonio que merece la pena ser leído y que, al estar tratado de una forma tan sencilla y ajena a jergas complicadas, podemos enfrentar con la misma facilidad que nos colocaríamos ante un libro de ficción. Pero hay una cosa que no debemos olvidar: lo que Suki nos relata existe. Y si pensamos eso, tal vez estemos ante una novela de terror.

     Y vosotros, ¿con qué libro estáis esta semana?

     Gracias

   PD: Este libro es de los que se sortean.

lunes, 18 de mayo de 2015

Sorteo



     Bueno, pues no es mi cumpleaños, ni mi aniversario, ni siquiera tengo números redondos en los seguidores, así que es sorteo porque sí. O ¿por qué no un sorteo?

     La cosa es sencilla, que una servidora está para leer y no hacerse un lío y mucho menos complicaros la vida a vosotros.
     Para apuntarse hay que decir, me quiero apuntar. Con eso ya se tiene un punto y oye, es en un único punto en el que toca, no?

     Para quien quiera más de un punto:
   
     1. Seguir el blog, abajo de todo pone seguir, ya sea con twitter, con blogger... también da un punto extra.
     2. Anunciar el sorteo da puntos. Uno por cada anuncio. Es decir, que si pones el banner tienes un punto, si lo anuncias en twitter un punto, en google plus un punto, en facebook otro, en el blog, en Instagram, en la reunión de vecinos, en la pescadería o en la AMPA. Un punto por cada vez que se anuncie el sorteo y me aviséis, porque adivina, de momento, no soy o tendría una loto premiada y el doble de libros de los que tengo.
     3. De verdad, me encantan vuestros superanuncios orginales. Carteles, dibus... son estupendos... La última vez os salísteis y también di un punto por cada uno. No voy a ser menos esta vez! Solo que además me reservo el derecho de enviar al que más me guste otro título: que para eso mando yo. Eso sí, avisadme, etiquetadme en twitter, facebook o donde sea, porque si no lo veo... mal voy.

     Venís y me contáis, y yo os hago la lista de puntos a los que sumaré los 4 que di ayer por adivinar los títulos en un juego express en twitter.

    Lo que me recuerda una cosa que seguramente os importe: los títulos.

 "Salvar a Mozart"
Raphaël Jerusalmy

Un ineludible, la historia de Otto Steiner. Inolvidable
"El gusano de seda"
Robert Galbraith

Una novela negra en la que seguimos la pista de Cormoran Strike. Pese a ser el segundo de la saga, puede leerse de forma independiente.
 "Persona"
Erik Axl Sund

Novela negra, desembarca con una gran campaña y el respaldo de un éxito arrollador fuera de nuestras fronteras.

"Sin ti no hay nosotros"
Suki Kim

Hay lugares que existen sin recurrir a la imaginación. Corea del Norte es uno de ellos y la autora de este libro cuenta su experiencia.







     El plazo termina el 5 de junio, el 6 saldrá la lista y el 8 se darán a conocer los ganadores.

     He procurado elegir libros atractivos para todos, los ganadores elegirán título en orden, un libro por ganador. Si se da el caso de que no interese ninguno... todo se hablaría. Es dec ir, con que os interese uno, ya merece la pena probar.

     Espero que os guste la idea. Me encantará volverme loca sumando y dando números y poniendo enlaces al blog de cada participante, y... espera, que igual no es tan buena idea...

     Gracias

    PD: ¿No lo he dicho? Es internacional.


viernes, 15 de mayo de 2015

Salvar a Mozart. Raphaël Jerusalmy


    "Le tengo horror al viernes. Filete de bacalao y patatas cocidas. El hijo del portero ha ido a comprarme doscientos gramos de salchichas de sesos. A escondidas. Me doy un festín en mi habitación. Afuera está gris. La luz es triste.
     Nunca he escrito un diario. Hasta ahora, No estoy seguro de que esto sea una buena idea."

     Si esta semana hablábamos de autores y editoriales, hoy lo haremos de colecciones. Hoy os enseño el último de la colección Los ineludibles que sale al mercado, y lo hace precisamente haciendo gala del título de la colección a la que pertenece. Traigo, a mi estantería virtual, Salvar a Mozar.

     Conocemos a Otto Steiner, un anciano crítico musical que vive en una residencia para mayores enfermos. Comienza la Segunda Guerra Mundial y, a través de su diario destinado a un hijo que no sabe si lo recibirá, nos irá revelando su rutina, los avances alemanes sobre el mapa europeo y de la tuberculosis sobre su cuerpo, y nos hará partícipes de un acto muy particular que realizó en ese momento. Steiner era, además, judío.

     El diario ficticio de Otto Steiner se desarrolla entre 1939 y 1940. Sin embargo, no está plagado de ese miedo habitual en las novelas cuyos protagonistas tienen ascendencia judía. Otto la tiene, y es consciente de que hay judíos y gitanos trasladados, lo mismo que, poco a poco, lo es de su situación. Pero por lo que Otto se siente marcado en este momento, es por la enfermedad que lo mantiene recluido en un sanatorio, aislándolo social y económicamente de su vida mientras se niega a mirar los cuerpos de quienes le rodean.
     Jerusalmy relata la vida de su protagonista, dándonos cuenta tanto de sus rutinas como de sus pensamientos. Sin poder comunicarse con nadie de su familia, será este diario en el que vuelque todo lo que pasa por su cabeza, y así veremos que lo único que le llena es la música. Por eso, cuando su amigo Hans le pide ayuda para elegir y piezas y redactar los libretos de un festival musical, salvar a Mozart se convierte en una consigna para él. Que toquen a otros compositores, no pasa nada, pero hay que salvar a Mozart del toque marcial de las bandas alemanas. Ese es su acto heroico, su simbolismo, su rebeldía, y veremos lo que es capaz de hacer para intentar lograrlo. Steiner será testigo de la reunión de Hitler con Mussolini, y estará a punto de cambiar el curso de la historia; y todo ello pensando en su único objetivo. Un objetivo que parece hacerle resistir y no sucumbir a la enfermedad. Y unos meses que conoceremos a través de ese diario que escribe junto a unas cartas para un hijo del que no sabe nada.

     En poco más de 150 páginas, Jerusalmy nos deja una gran joya en la que encontramos un testimonio diferente que parece huir de las novelas habituales ambientadas en la época. Cada persona vivió donde le tocó en suerte, si es que alguien la tuvo, la Segunda Guerra Mundial, y nuestro protagonista lo hace en un reducido universo formado por la música y el hospital. Y será desde este pequeño mundo, desde el que el autor nos refleje lo que sucede fuera; el racionamiento, los ruidos de botas, un avión, las noticias sobre traslados, cambios, muertes, trenes... pequeños o grandes detalles que nos servirán para situarnos y conocer los avances de este periodo histórico desde ángulo diferente pero igualmente claro. A medida que leemos, somos conscientes de que cada pequeño detalle en el universo de Steiner, se corresponde con un avance del mundo exterior, consiguiendo así el realismo extraordinario de quien no pretende nada más que contar su propia vida. Y lo hace en el tono serio de quien está acostumbrado a llevar una vida seria, aunque captemos algún deje sarcástico y momentos de ternura que impregnan la novela de esa voz de quien ha vivido mucho y sabe que está viviendo algo que pasará a ser escrito en los libros de historia.

     Salvar a Mozar es una gran historia repleta de pequeños detalles. La historia de un hombre que resiste a duras penas, tentado de rendirse pero aguantando, y que, en un momento en el que muchos fueron silenciados, busca hacer del silencio su gran acto de resistencia salvando a Mozart. Un personaje cautivador, que se hace hueco en el corazón del lector convirtiéndose en inolvidable.

     Y vosotros, ¿podéis decirme algún personaje que recordéis con especial cariño?

     Gracias

miércoles, 13 de mayo de 2015

La vida te matará. Rafa Calatayud



     "- De repente, pensé que estaba enamorado... No, no fue con pensarlo, fue como saberlo, ¿entiendes?, como alucinar por fin con algo de lo que antes no tenía ni idea, algo que ha nacido, ha crecido y ha existido dentro de mi y que, de pronto, se ha hecho evidente, ¿me explico?
     - Como una gonorrea, ¿no?"

     A veces, sólo hay que ver la portada de un libro para saber que estamos ante algo diferente. Y eso es justo lo que sucede con la novela que hoy os voy a enseñar: la señal, el conejo y el título son tan diferentes, tan chocantes, que atraen la vista. Hoy traigo a mi estantería virtual, La vida te matará.

      Conocemos a Gutierrez y El Universitario, dos aprendices de matones que se relacionan con grupos de mafiosos admirando a viejas glorias que una vez llegaron a ser matones: ambos tienen un encargo que cumplir. También conocemos a Vlad, un ruso, capitán de un equipo de rusos provistos de una sangre fría tremenda: una mafia. Y conocemos a Félix y Tewi, dueño y camarero de un bar en el que para una banda de mafiosos rusos, así que no están muy equilibrados tampoco. No llega a dos días, ni a 24 horas en realidad, un golpe planeado y una despedida de soltero completan el cuadro que nos presenta esta novela.

     La vida te matará en una novela gamberra, eso ante todo. Pero también es una novela negra de calle, llena de bajos fondos y locales mugrientos. Una historia que casi parece un enredo, salpicada de diálogos corrosivos que llegan a provocar la risa del lector. Ambientada en Valencia, nos presenta una ciudad de atardeceres y callejones por los que no parece caminar nadie bueno. Una ciudad que muchos conocemos, aunque no en esos locales ni en esos ambientes.
     La novela, articulada en capítulos cortos, va saltando entre dos fechas, el 31 de julio al 1 de agosto, que nos permitirán situarnos e ir componiendo las piezas de una historia en la que no faltan muertos, chavales en monopatín, sustos o prostitutas. Y comenzamos a hilar la historia, a ver el golpe, a los rusos y a colocar esa despedida de soltero que en un primer momento nos parecía discordante. De hecho, y pese a que no abundan las descripciones, y las que hay son escuetas, nos resulta tremendamente fácil visualizar a cada uno de los personajes que pueblan esta historia.
     El autor juega dejando al lector recoger piezas, mostrando sus cartas poco a poco y convirtiendo a lectura en algo divertido. Consigue además, desalmidonar determinados estereotipos para dejarlos a pie de calle, en una línea que comienza a ser más que habitual en esta editorial que parece optar por historias que suenan mucho más cercanas que aquellas que se desarrollan en grandes ciudades, en otros países y a golpe de volante de coches imposibles.
     No hay héroes aquí, tampoco antihéroes. Ni busca víctimas. Lo que hay es una buena novela negra en la que todos tienen un lado oscuro y a nadie parece importarle demasiado porque cada uno se ocupa de sus propios asuntos y de cómo conseguir el máximo beneficio. Y no es que no haya buenos, de hecho creo que había una pareja en un bar... No, no lo tengo claro, parecieron captar las señales demasiado pronto de lo que estaba pasando.

     Me lo he pasado francamente bien: he salido con un poco de miedo a los gatos, con la sensación de estar ante un nombre para recordar y una novela que entretiene hasta el punto de haberme durado una tarde.

     Y vosotros, ¿cuál fue el último libro que os duró un suspiro?

     Gracias

     PD. Lo de los conejos, os dejo que lo descubráis vosotros mismos.