viernes, 28 de noviembre de 2014

Propuesta


   

     Sé que no es sábado, que son los días en los que desvarío de una forma más o menos autorizada, pero, por si no lo sabéis hoy es el Día de las Librerías.
    Sí, las librerías, esos lugares tan estupendos que me gusta enseñar los domingos en las redes y en los que me pierdo habitualmente y salgo con tantas sonrisas como historias bajo el brazo. Lugares que nos gusta visitar aunque no salgamos con libros, sino simplemente por el placer de mirar los títulos que allí se encuentran expuestos. Y lugares que van desapareciendo de las ciudades, y se van reinventando. Muchos han optado por servir café, o dar conferencias, casi todas son papelerías que han integrado cuadernos y folios como si fuera algo natural que convivieran en armonía. Y también ofrecen presentaciones, cursos, charlas o cuentacuentos. Además, os confesaré una cosa; tengo algo así como una adicción a este tipo de espacios. Soy incapaz de pasar por delante de uno sin pararme a mirar su escaparate, y una vez que veo el escaparate tengo una sensación de hormigueo en las yemas de los dedos provocada por la incapacidad de tocar lo que allí se expone para leer una o dos sinopsis. Así que entro. Y me siento como Alicia tras caer por el agujero; y todo lo miro, lo observo, lo huelo. Miro a ambos lados paseando por nombres de autores de lejanos países o ciudades cercanas mientras de reojo no pierdo de vista al improvisado turista literario que, como  yo, ha decidido entrar a esta suerte de estación de letras.
     
     Pero no nos olvidemos que más allá del romanticismo que nos puedan inspirar, son negocios que también sufren, de hecho se conocían hace poco las cifras que indicaban que este era el sexto año consecutivo en el que las ventas caen. Muchos de ellos sobreviven tirando de las ventas de los libros de texto y con ese empujón se aproximan a las Navidades. 

     Hoy es su día, abren puertas, llegan autores a firmar, actividades, exposiciones y descuentos. Y mi propuesta es corresponder de la única manera que podemos hacerlo los lectores; comprando un libro. 

     En realidad, mi propuesta es algo tan simple como que hoy, entremos en una librería. Paseemos disfrutando de ese momento de cortejo en el que el lector busca su plan perfecto de huida del mundo, rocemos con las puntas de los dedos los lomos, escuchemos las tentaciones que nos proponen a media voz y, si podemos, nos llevemos uno a casa. Dejémonos tentar sabiendo que es una propuesta egoísta. Que de este modo esa librería pequeña que conocemos de toda la vida, puede seguir adelante y nosotros podremos seguir entrando. O esa que no es tan pequeña en la que nos pasamos horas al cabo del mes. O tal vez aquella otra enorme, que lleva "tres días y medio"... Hay tantos tipos de librerías como de lectores, y eso es mucho decir. 

     Esta es la frase que nos proponen este año. 


     Comenzaba diciendo que hoy es el Día de las Librerías. Por eso me gustaría que me dijerais un nombre y una ciudad. Una librería que conocer o visitar, la habitual o la soñada. Incluso la vuestra
Aquí están las propuestas que he recogido y mostrado hasta hoy. 

     Gracias

jueves, 27 de noviembre de 2014

El nadador en el mar secreto. William Kotzwinkle




    "Laski ascendió por el mar del sueño, esforzándose para alcanzar la superficie. El mar era oscuro y se le estaban acercando unas criaturas iridiscentes, una de las cuales emitió de pronto un estallido de luminosidad. Laski se despertó y se incorporó en la cama."

     La mejor manera para descubrir un libro es una recomendación fiable. Por eso precisamente me acerqué a él; por una recomendación. Así descubrí un precioso libro encuadernado en tela de un tono naranja que contrastaba con el azul interior y que prometía ser, por su extensión, apenas un rato de lectura. Hoy lo recomiendo yo y por eso traigo a mi estantería virtual, El nadador en el mar secreto.

     Conocemos a Laski y a su mujer Diane en el momento en que empiezan las contracciones que indican la llegada al mundo de su primer hijo. Viven en una zona apartada y la historia, contada por el futuro padre, será la unión del nacimiento y la muerte.

     Soy lectora habitual de libros extensos, muy extensos. Y sin embargo, no hace falta extenderse mucho para contar una gran historia, de esas que dejan una huella en el lector. De hecho, muchas veces cogemos un libro corto, escueto, y nos dura mucho más de los esperado dando vueltas en nuestra cabeza. Kotzwinkle no necesita llegar a las cien páginas en esta novela para conseguir conmover al lector con su historia pese a que huye de manera consciente de todo rastro de sentimentalismo.
    Parte de uno de los momentos más importantes en la vida de una pareja: el nacimiento de un hijo. Y expresa con precisión extrema como se viven esos momentos. La ilusión, los miedos, los nervios, la tranquilidad, las esperanzas... todos esos sentimientos que se agolpan en el cuerpo y el alma de los futuros padres que van viendo como su vida cambia. Y nos lo muestra a través de los ojos de Laski. Un hombre que muestra expuestos al lector sus pensamientos, por fugaces que sean, y todos los sentimientos que se le van agolpando durante las horas en las que transcurre el libro. Y son muchos, porque a la importancia del nacimiento se le une la desolación arrolladora de la muerte de ese niño. Las esperanzas truncadas, la decepción, la aceptación, el dolor y la vida que empuja a seguir adelante porque no se detiene ni siquiera ante la muerte de un hijo. Hay que seguir moviéndose, ir a casa, volver, decidir, enterrar, avanzar...
     Ahora imaginad que cogemos todos estos momentos que os he dicho se producen en apenas unas horas, y los desnudamos de todo sentimentalismo. Lo que nos queda es una historia honesta con un realismo impactante, a ratos desgarrador, que no percibimos como triste en el sentido habitual de la palabra. Quizás fue esa sensación de honestidad la que provocó que buscara información hasta encontrarme que el autor también había perdido a su primer hijo, o tal vez la sensación de realidad se vio reforzada al descubrir esta noticia, pero es precisamente esa honestidad la que hace efectiva la historia y conmueve al lector.

     Siempre he dicho que una historia no ha de ser bonita para llegar a ser hermosa, y El nadador en el mar secreto es hermoso desde el título hasta la última de sus páginas. Tengo el libro justo a mi lado y acabo de comprobar que pertenece a una colección llamada "Los ineludibles" y me parece una buena forma de definir este título: ineludible.

     Y vosotros, ¿tendéis a libros extensos o a aquellos que son un poco más escuetos en el número de páginas?

     Gracias

     PD. Gracias Bernie por la recomendación

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Relato soñado. Arthur Schnitzler



     "Hasta entonces la pequeña había leído en voz alta; ahora, casi de pronto, se le cerraron los ojos. Sus padres se miraron sonriendo, Fridolin se inclinó sobre ella, le besó el rubio cabello y cerró el libro, que descansaba sobre la mesa todavía por recoger. La niña pareció haber sido sorprendida en falta.
     - Las nueve -dijo su padre-, es hora de irse a la cama."

     Todos hemos oído hablar de Eyes Wide Shut pese a que hace ya unos cuantos años que se estrenó, incluso muchos hemos visto la película. Lo que tal vez no hayáis hecho es acercaros al libro que la inspiró. En realidad yo tampoco lo había hecho hasta no hace demasiado, pero el acercamiento me ha resultado muy interesante. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Relato soñado.

     Conocemos a Fridolin, un joven médico vienés, casado con Albertine hace ya algunos años. Ambos tienen una hermosa niña y viven una vida acomodada en un matrimonio aparentemente feliz. Sin embargo, una noche acuden a un baile de máscaras cosechando un relativo éxito entre el sexo opuesto y, al comentarlo la noche siguiente, en un arranque de sinceridad, se confiesan los deseos sentidos y no realizados por otras personas en una especie de pugna cuya consigna fuera "y yo más". Tras esto, y aprovechando una llamada nocturna, Fridolin parece lanzarse a consumar una infidelidad como venganza por la no consumada de su esposa.

     La primera diferencia que existe entre este relato largo o novela corta de poco más de cien páginas y la película, es la ambientación. Estamos en Viena, en 1920, un momento y un lugar con una sociedad muy diferente a la actual. Es en este marco en el que se nos presenta a esta pareja, hermosa, feliz y aparentemente estable y sólida. Y es justo esta pareja la utilizada por el autor para experimentar con las pasiones y los deseos ocultos bajo la superficie, permitiendo que los sueños y la realidad se den la mano en el camino de las fantasías de ambos.
     No en vano el libro comienza con una niña acostándose, dormida, para que sus padres puedan asistir a la mascarada. Como tampoco lo es que una vez más se acueste a dormir para que puedan sincerarse entre ellos. Y a partir de aquí, con el doctor en la calle buscando la oportunidad, hablando con otras mujeres y pensando en la propia, jugarán autor y lector a sobreentenderse. Una noche en la que se acercará a mujeres que le brindarán la oportunidad de resarcirse por esa ofensa no consumada, y en la que se descubrirá entre excusas de hombre recto que, sin embargo, no le ayudarán a aliviar el escozor provocado por esa duda.

    No necesita Schnitzler de mucha extensión ni demasiadas palabras para dejarnos una historia magnífica. Un juego en el que nos veremos sopesando si Fridolin sueña o acaso es el narrador quien lo está haciendo, pero en el que disfrutaremos al entrar. Un ambiente decadente y brumoso para hablar de sensibilidad, amor, pasiones que atormentan y también de esos frágiles equilibrios que hay entre sueños y realidad que pueden acabar revelando los temores de esta pareja. Una historia con un final abierto, para que el lector decida, o juzgue o tal vez, tras haber hecho la lectura, se descubra pensando en la historia de una forma mucho más personal de lo que pensó en un primer momento.

     Un descubrimiento del que he disfrutado de la mano de un autor cuya obra os recomiendo. Merece la pena que lo descubráis.

     En este caso la adaptación al cine me parece magnífica, con diferencias notables (para empezar el momento en que se desarrolla), pero muy bien llevada a cabo. Lo cual me lleva a la duda de hoy; ¿sois de los que buscáis los libros en los que se basan las películas o por el contrario los apartáis de las listas de pendientes considerándolos ya leídos?

     Gracias

martes, 25 de noviembre de 2014

Terra Nova 3. Antología de ficción contemporánea. VV.AA.




     "A mi padre le gustaba apostar. Creía en los milagros del karma y el azar. Veía números de la suerte en las matrículas de los coches y se gastaba el dinero en boletos de lotería y peleas de gallos."
     El jugador
     Paolo Bacigalupi

     Los libros de relatos siempre me han gustado, entre otras cosas, porque  me permiten interrumpir una lectura sin dejar la historia en stand-by. Entre relato y relato pueden pasar un día o un mes sin que importe demasiado. Y eso hace que tengan un atractivo especial. Por eso, hoy traigo a mi estantería personal Terra Nova 3.

     Terra Nova 3 es una colección de once relatos de escritores que ya tienen una posición consolidada en las letras de la ciencia ficción. En este libro podemos encontrar a China Miéville, Emilio Bueso, Sofía Rhei o Ricardo Montesinos por ejemplo, ofreciéndonos la posibilidad de conocer sus letras.

     Descubriremos que Groenlandia tiene residencias, que la Tierra se parece a una rueda de bicicleta o que hay unas torres en las que ya no sabemos lo que sucede. También hay naves, en las que viajan personas que tienen que demostrar su valor, lenguajes que abren una nueva puerta al entendimiento y futuros de concepciones perfectas. Nos hablarán de sociedades en las que han cambiado incluso las fuerzas del orden, de dioses y de máquinas de dudosa procedencia. Parece que nada escapa a esta antología que bien pudiera tomarse como una cata de ciencia ficción de la mano de expertos en el tema. Cada historia, cada uno de los once relatos, posee la complejidad necesaria para ser desarrollado en una novela, pero queda perfectamente resuelto en sí mismo sin necesitar añadirle más. Y por eso precisamente siempre defenderé el valor de un buen relato, por la capacidad de contar una historia completa en un número reducido de páginas.

     En el caso de la ciencia ficción, un género que parece queda reservado para los que somos aficionados al tema, es estupendo que existan estas antologías (Terra Nova va por la tercera) ya que permite un acercamiento a cualquiera que haya sentido curiosidad por el género en algún momento. Además la diversidad de temas que abarca, le permite al lector comprobar qué "rama" le resulta más atractiva.
     Personalmente, he disfrutado mucho con la distopía que presenta China Miéville y también con el relato de Emilio Bueso, un nombre que va ganando fuerza entre mis lecturas y que deja su sello personal también en este libro.
     Podría hablaros de la lista de nominaciones a premios que han tenido varios de estos relatos, pero salvo para los muy aficionados, nos importa más el contenido, el rastro de humor o de crítica social que siempre suelen contener estas historias. Y que por supuesto contienen al hablarnos de ética, de sociedad, de respeto y de cambio climático. La ciencia ficción abarca muchos temas, no sólo viajes interespaciales y reuniones con seres de otros planetas, y esta me parece una estupenda forma de acercarnos a ellos.

     Un libro más que recomendable con el que los aficionados disfrutarán paladeando las letras de autores cuyos nombres ya conocen, y también una buena propuesta como acercamiento para los que no son lectores del género.

     Por cierto que ayer no os pregunté; ¿con qué libro estáis esta semana?

     Gracias

lunes, 24 de noviembre de 2014

El sueño del depredador. Óscar Bribián



     "A Ismael le gustaba retorcer cosas mientras recitaba con un hilo de voz historias prohibidas.
     El tedio de las asignaturas del último curso de Primaria le hacía sumergirse en marismas donde reinaba la soledad. En ellas habitaban roedores que terminaban por ahogarse en el limo, y mosquitos imaginarios que le picaban y hacían que se pellizcase una y otra vez hasta que sus antebrazos enrojecían."

     Tras leer varias opiniones de este título, no fue hasta oír al autor hablar de él que no me decidí a comprar. De hecho, lo hice ese mismo día y apenas pasó tiempo hasta que me puse a leerlo.
Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, El sueño del depredador.

     Conocemos a Ismael, un niño en el último curso de Primaria cuyo comportamiento asocial es, cuanto menos, perturbador. Y en una segunda historia conocemos a Santiago Herrera, inspector de policía en Zaragoza, y Laura Beltrán, subinspectora. Juntos, siguiendo una pista encontrada por casualidad en unos cerdos robados, se verán envueltos en unos crímenes del que puede ser el primer asesino en serie de la ciudad.

     El sueño del depredador es una novela que se estructura en dos historias en capítulos alternos. Por un lado, la historia de Ismael, mucho más intranquilizadora, con toques de terror; y por otro la novela policíaca propiamente dicha protagonizada por Herrera y Beltrán que parte del tópico de policía ya desencantado y subinspectora novata. Sin embargo, en cada una de estas dos partes de la novela hay algo importante a resaltar, de modo que el lector sigue ambas con interés preguntándose en qué punto establecerá Bribián una relación entre ellas.
      Ismaél es un personaje sólido y convincente por el que es fácil sentirse tan atraído como horripilado. Fruto de una situación desgraciadamente común, será en quien tome fuerza la parte fantástica de la historia sin que por ello despeguemos los pies del mundo real. Un complicado equilibrio del que el autor sale airoso. La parte policíaca, mucho más realista, destaca por su sólida ambientación. Llegados a este punto decir que el autor es policía ayuda a comprender la sensación de veracidad en muchos detalles que van salpicando la historia y que no suelen aparecer en los libros de género; de golpes y papeleos hasta algún término suelto para designar a grupos, ha cuidado de conseguir que el lector se sienta dentro de Jefatura. En esta historia y, a partir de un control rutinario, comenzará la búsqueda de un macabro asesino que van sembrando la ciudad de cadáveres e intranquilizadores poemas. Una investigación que, si bien está ambientada en Zaragoza, nos podría servir cualquier otro escenario.

     La novela es ágil, los capítulos se suceden con rapidez y no dejan al lector que se separe de ninguna de las dos historias y en cambio, si que lo invitan a conocer el desenlace, a descubrirlo, mientras da algún giro que, más que sorprender al lector, lo que pretende es añadir tensión a la trama. La resolución, buscada desde casi el comienzo en un intento de encontrar la relación entre ambas tramas, es impecable, dejándome en este caso una sensación satisfecha y la curiosidad por leer más novelas del autor. No cabe duda de una cosa: en nuestro país la novela negra está tomando posiciones, y lo hace con calidad en sus letras.

     Y vosotros, ¿seguís pensando que la novela negra viene del frío?

     Gracias

jueves, 20 de noviembre de 2014

La librería más famosa del mundo. Jeremy Mercer




     "Llegué a la librería un gris domingo de invierno.
     Paseaba, como tenía por costumbre en aquella época complicada. Nunca llevaba un destino concreto, sólo necesitaba un buen número de manzanas y esquinas dobladas al azar que me ayudaran a perder la noción del tiempo y me distrajesen de los problemas que me atenazaban. Era sorprendentemente fácil olvidarse de uno mismo en medio del ajetreo de los merados y bulevares, entre los parques cuidados con esmero y los monumentos de mármol."

     Pese a que Amazon llegue pisando fuerte, creo que todos los aficionados a la literatura seguimos mirando las librerías de calle. Entramos en ellas muchas veces de una forma casi reverencial mientras nos preguntamos si nosotros hubiéramos colocado tal o cual libro en esta mesa o escaparate. De hecho son hermosas por dentro y muchas también por fuera. Y en ellas compramos las historias que nos van a acompañar horas y que, muchas veces, también tratan sobre libros. Me gustan las librerías, de hecho hay una Ruta librera en este espacio que recorre el mundo buscando estos rincones y en la que no puede faltar Shakespeare and Co. Bookstore. Bien, tampoco podía faltar este libro. Así que hoy traigo a mi estantería virtual, La librería más famosa del mundo.

     Jeremy Mercer es un periodista canadiense. Tras escribir sobre un tema que le pone en peligro, decide recoger todo e irse a París, La Ciudad de La luz. Pero el dinero se acaba y Mercer aún no está listo para volver, así que se dedica a recorrer las calles de esta hermosa ciudad hasta llegar a la famosa librería Shakespeare and Co. Allí conoce al propietario, George Whitman, con el que entabla una relación de amistad, y, como hicieran otros muchos, termina viviendo sobre la librería a cambio de su trabajo en ella.

     Lo cierto es que ya sólo la sinopsis nos mete de lleno en ese París bohemio que tanto se exporta de forma cultural. El periodista que se queda sin recursos y es adoptado de algún modo por el librero de una de las librerías más famosas del mundo. El autor, que da aviso de los cambios respecto a la realidad que podemos encontrar en el libro, nos explica también que la primera Shakespeare and Co fue propiedad de Sylvia Beach e igualmente famosa por los escritores que la visitaban, pero que cerró durante la Segunda Guerra Mundial.
     La librería que él conoce y nos cuenta está llena de libros, historias y anécdotas. Pero de todas las historias que contiene entre sus paredes, la mejor es la de Whitman, su propietario. Mercer comienza una amistad, y profesa una admiración a este hombre que se puede percibir en las páginas del libro. Y así nos enteramos de que no fue, ni mucho menos, el primer adoptado en literaria acogida en este lugar. Whitman, que vivió en la tienda hasta su muerte en 2011 a una edad casi centenaria (hoy la librería está en manos de su hija, Sylvia también), es un hombre francamente interesante, y Mercer, como buen periodista no tarda en darse cuenta de ello. Tanto es así, que superada la historia de la llegada del autor a París, el libro es más propiedad de Whitman que del propio Mercer. Descubrimos así a un hombre cuya ideología le lleva a dar cobijo durante décadas a personas a cambio de trabajar en su librería y afirmando que tiene una utopía socialista disfrazada de librería. Pero también es un excéntrico, de hecho una de sus peticiones es la lectura de un libro diario a sus huéspedes, a quienes podía entregar las llaves del lugar habiéndolos tratado apenas un par de días. En todo caso, si queremos definir a Whitman de un modo rápido; es como un amante de los libros, de los de verdad.

     La librería más famosa del mundo es más que una crónica, una novela en la que nos dejamos caer dentro del París más bohemio, ese con el que todos hemos soñado alguna vez y con el que, supongo, muchos escritores siguen haciéndolo. Un libro escrito de una forma impecable que nos hace desear ser uno de los que compartieron residencia con Mercer, incluso el propio autor, y formar parte de la magia que encierra este emblemático lugar. Aunque, ahora que lo pienso, quizás formemos parte de esa magia desde el momento en que leemos el libro y soñamos con estar allí.

     Confesaré que cuando viajo me gusta visitar las librerías del lugar en que me encuentro, incluso comprar y volver con más peso del deseado. Pero son lugares irresistibles para mi. Y vosotros, ¿también miráis las librerías cuando salís de vuestra ciudad?

     Gracias

miércoles, 19 de noviembre de 2014

El pantano de las mariposas. Federico Axat



     "Mis manos se elevan, como dos flores blancas, juegan con el aire dulce impregnado por el curo de los tapizados y templado por la calefacción. Mamá conduce; se vuelve a intervalos regulares y me dedica una sonrisa que trato de capturar. Me habla de la lluvia, que martillea el techo de chapa, de un letrero apenas visible y de cosas que no entiendo, pero sobre todo me habla del Pinto, una palabra que he aprendido recientemente y que repito con entusiasmo."

     Muchas veces, viendo demasiadas opiniones, demasiada publicidad, demasiado... todo, me saturo antes de comenzar una lectura. Me di cuenta de que aunque las opiniones fueran buenas, llegaba con un regusto cansado, a libro casi leído o película vista aprovechando una reposición. Y no disfrutaba de las lecturas. Por ese decidí dar un tiempo a este título. Y por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, El pantano de las mariposas.

     Conocemos a Sam, un niño que tras haber perdido a su madre en un accidente vive en una granja que acoge a otros chicos junto a él. En este lugar desarrolla una amistad con Billy, con el que disfruta de veranos y escapadas al bosque.  En 1985, cuando cuentan doce años llegará Miranda al pueblo, y con ella el primer amor a un lugar lleno de misterios, desapariciones y, según dicen, incluso extraterrestres.

     El libro, que comienza de una forma impactante con el narrador recordando el accidente de tráfico en que muere su madre, tiene dos hilos temporales; 1985 y 2010. No hay ningún problema en seguir los hilos ya que es una continuación de una historia en la que los niños ya son adultos, así que la transición es natural y necesaria para el recuerdo.

     El autor consigue, y eso es algo a tener en cuenta, unos personajes bien dibujados y unos niños que se encuentran en ese momento que uno comienza a ver la vida adulta, creíbles y sólidos Tanto los personajes principales, como los secundarios que los acompañan. Además, el hecho de estar narrado por el propio Sam hace que el lector sienta su historia más cercana, y otorga una mirada sobre Miranda que difícilmente hubiera logrado un narrador en tercera persona. Sentimos al narrador enamorado, nostálgico, cercano, y eso nos ayuda a entrar en la historia con muchísima más facilidad. Porque hay un evidente tono de nostalgia en los recuerdos de la niñez que se ve impulsada por una magnífica ambientación, con un regusto ochentero que muchos disfrutamos. Y que, a su vez, contribuye a la sensación de estar "viendo" la lectura, con eso que denomina como lenguaje cinematográfico y que provoca la sensación de estar allí, mirando como Sam visita los lugares por los que corría siendo un niño.
     A medida que avanzamos, Axat nos va introduciendo los misterios hasta conseguir que el lector tenga un puñado de preguntas que se agolpan en la cabeza impulsando la lectura del libro hasta sus últimas páginas para descubrir qué ocurrió realmente. Y es en este punto en el que hay que tener especial cuidado de no dar pistas sobre su final. Nos encontraremos con una historia que se transforma descubriendo lo que se puede esconder en una zona de provincias que está llena de secretos. Una novela que despega abriendo hilos de misterios, secretos, desapariciones que se suceden hasta dar lugar a leyendas y primeros amores, que se mezclan con hilos sobrenaturales (porque sí, puse extraterrestres) a los que hay que ir encontrando una explicación. Necesitamos saber qué pasó con la madre de Sam, qué sucedió en esa época tan difícil en la que los niños crecen, y qué secretos se esconden tras alguna cara conocida. Como una tela de araña que se expande sin esquivar los momentos duros ni las primeras experiencias en la vida.

     Pero si algo me llamó la atención en esta novela fue el final. Un final que sorprende y cierra hilos otorgando una explicación incluso a aquello que se nos antojaba inexplicable (lo sé, estáis pensando otra vez en los extraterrestres) y que reconozco no me esperaba. Así que retrocedí sobre mis páginas para descubrir con sorpresa que el autor había dejado pistas en algunos puntos muy bien elegidos.
     En conjunto, me he encontrado con una novela de misterio francamente entretenida, con unos personajes sólidos y que tan difícil de soltar, como de no recomendar. Federico Axat demuestra una vez más que es un autor que sabe lo que se hace.

     Y vosotros, ¿también dais tiempo a los libros que os llenan los ojos o sois de los que os lanzáis sin red cuando las opiniones positivas aparecen sin descanso?

     Gracias