jueves, 30 de julio de 2015

Contigo en la distancia. Carla Guelfenbein


     "En algún lugar del planeta alguien cargaba con tu muerte. Esta certeza creció con los días, las semanas, los meses, golpeó mi conciencia hasta volverse insoportable. Pero, ¿quién?, ¿por qué? Nunca imaginé que la respuesta pudiera estar tan cerca que, al dar la vuelta, me encontraría conmigo mismo."

     Si os digo la verdad, lo primero que me llamó la atención fue el título del libro. Me recordaba una vieja y hermosa canción. Luego vi el premio, la sinopsis... pero la canción me seguía sonando en alguna parte, como un ronroneo. Por eso me llevé el libro a casa y por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Contigo en la distancia.

     Vera es una mujer vital aunque ya anciana cuya vida es un misterio. Vecina y amiga de Daniel, un arquitecto con un matrimonio cordial, aparece una mañana caída al final de la escalera. Poco tiempo antes de este fatal accidente, había llegado a Santiago de Chile Emilia, una joven que iba a realizar un estudio sobre la obra de Vera, literata de reconocido talento. Vera entra en coma y Daniel no quiere separarse del hospital, mientras Emilia parece perder el rumbo al enterarse del accidente de la mujer cuya obra había llegado a estudiar.

     Con estos ingredientes Carla Guelfenbein construye la novela ganadora del Premio Alfaguara de este año. Una historia coral a tres voces, la de los protagonistas, que irán desentrañando el misterio que parece rodear a Vera: tanto en su vida, como las circunstancias que rodean su accidente.
     Con una protagonista inspirada en Clarice Lispector (lo que no significa que recree su vida) la autora nos deja una novela de intriga literaria poblada de personajes marcados por la vida, o por no haber comenzado a vivir. Desde la vida protegida, amada, guardada, pasando por la vida que se descubre no deseada y tocando también a aquellos que parecen no atreverse a vivir, los personajes de Carla son profundamente humanos. Se desnudan poco a poco en las conversaciones, y también  en los silencios, en el roce de una mano o la doblez de una carta ganando de este modo un hueco en el corazón del lector.
      Ahonda además en la creación literaria, tanto en la formal como en los significados que pueden quedar ocultos para el ojo inexperto. Y es que Vera ha tenido una vida compleja; tanto por su origen como por su familia o la relación que mantuvo con con un famoso poeta que también encontrará su sitio en esta historia, Carla no deja nada al azar. Ata las palabras sorprendiendo en una primera parte llena de frases hermosas y reflexiones llenas de significado que somos incapaces de leer sin anotar. Las sospechas de Daniel, su acercamiento a Emilia para compartir su admiración hacia Vera, la convierten en la protagonista central casi perfecta. Pero la perfección es difícil de alcanzar y es cierto que uno sale de la lectura con la sensación de haber querido más: y también con la de estar ante un libro completo. Así que supongo que lo que hay que hacer es buscar otros libros de la autora.

     El final se abre camino poco a poco en nuestra mente y lo alcanzamos antes de leerlo. Pero no pasa nada, es... como la vida misma. No necesitamos que nos sorprenda siempre, nos basta con que nos provoque una sonrisa. Y esa es la forma en que leemos este libro, con media sonrisa y el soniquete de una vieja canción.

     Esta vez, si tuviera que quedarme con un personaje lo tendría francamente difícil. Todos tienen su parcela, en la que brillan. Pocas veces sucede eso, trabajar tanto cada personaje como para que seamos capaces de verlos, como si nos estuvieran hablando. Y si no me he explicado, tendréis que perdonarme, pero como dice la propia autora en el libro:
"Poner palabras a determinados momentos es lo mismo que clavarle un alfiler a una mariposa."

     Y vosotros, ¿me podéis decir el personaje que más os está gustando de vuestra lectura actual?

     Gracias

     PD. Hoy os dejo una vieja canción:



martes, 28 de julio de 2015

Extinction. Y pese a todo. Juan de Dios Garduño


     "Y pese a todo, el mundo todavía giraba. Aún había estaciones y, por supuesto, aún había días con sus correspondientes noches. El invierno en Maine era crudo; en Bangor, cruel. Las horas de luz solar pasaban con la misma rapidez con la que prende y se esfuma el papel de fumar, dando paso a noches gélidas, cargadas de ruidos inciertos y mustios sentimientos. Durante la estación de fríos, la vida parecía pararse y no tener sentido."

     Ya he comentado más de una vez que hago caso a los libreros (no a todos). Si recomiendan abiertamente un libro, por lo menos lo echo un vistazo. Por eso cuando Antonio Torrubia la recomendó en twitter ni me lo pensé. Si de algo sabe, es del género. Y por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Extinction. Y pese a todo.

     Bajo el mandato de Obama, Estados Unidos entra en guerra con Irán desencadenando la Tercera Guerra Mundial. En Bangor parece que sólo quedan tres personas vivas: Patrick y Peter, dos amigos que llevan años sin hablarse, y la hija de este último. En invierno, aislados del mundo y luchando por sobrevivir y, tal vez, saber lo que ha sucedido más allá de su población, estas personas tendrán que enfrentarse a su propio mundo.

     Me gusta el terror. Como género reconozco que es de los que más diversión me produce a la hora de enfrentarme a una historia. Pero no todo vale y, en este caso, el autor no se limita a una simple novela de terror. Partiendo de una situación límite, nos encontramos en un universo marcado por la soledad, el frío y la sombra de la soledad y un futuro incierto planeando sobre nuestros protagonistas.  El clima de aislamiento, la búsqueda de comida y la inocencia de una niña que parece no ser del todo consciente de la tragedia vivida marcarán el arranque de una novela que se va adentrando con paso firme en el género. A medida que avanza la historia iremos descubriendo qué ha sucedido, los recuerdos se mezclarán con un presente que parece no cambiar, salvo en una obsesión por parte de los adultos: protegerse. Porque puede ser que ellos no sean los únicos supervivientes a la desgracia.

     Extinction es terror del de toda la vida, un homenaje al King de los primeros libros con una ambientación impecable que consigue que busquemos esos cinco minutos más para seguir con la historia. Y sin embargo, hay mucho más que eso en ella. Los personajes poco a poco ganan en profundidad, conocemos sus vidas y sus heridas, y ellos mismos se ven enfrentados a ellas. Las situaciones límite sacan lo mejor y lo peor de cada uno y Garduño no les da tregua, como tampoco se la da al lector. De este modo, más allá de lo que viven, veremos lo que son, los que sienten, lo que temen. Algo que suele ser descuidado en este tipo de historias y en lo que el autor parece haber puesto especial cuidado. Podríamos decir, y no mentiríamos, que es una novela de amor, de supervivencia, de amistad, de rencor... porque todo ello va aflorando a medida que pasamos las páginas. Y recordemos una cosa: no están solos...


     No puedo dejar de comentaros el 14 de agosto tendremos la historia en cines.Y eso me lleva a hablaros de la edición. La que aparece en la foto corresponde a Stella Maris, y lo señalo porque viene además con el guión de la película y material adicional, como puede verse en esta foto. Eso sí, salvo para ver las fotografías del rodaje, no pienso leer el guión hasta que no vea la adaptación cinematográfica.

     Hoy traigo una novela con un buen ritmo, tensión creciente y un final más que a la altura de la historia. Francamente entretenida, cuesta interrumpir su lectura antes de llegar al final. Juan de Dios es capa de llevarnos por una trama que se enreda hasta casi asfixiar al lector que busca una salida de forma casi desesperada.

     Y vosotros, que ayer no os pregunté, ¿qué libro estáis leyendo esta semana?

     Gracias
   


lunes, 27 de julio de 2015

Don Quijote de La Mancha. Miguel de Cervantes. Andrés Trapiello


     "En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda."
Don Quijote de la Mancha, versión original

     "En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, vivía no hace mucho un hidalgo de los de lanza ya olvidada, escudo antiguo, rocín flaco y galgo corredor. Consumían tres partes de su hacienda una olla con algo más de vaca que de carnero, ropa vieja casi todas las noches, huevos con torreznos los sábados, lentejas los viernes y algún palomino de añadidura los domingos."
Don Quijote de la Mancha. Puesto en castellano actual íntegra y fielmente por Andrés Trapiello.

     Hay libros que son imprescindibles y luego está El Quijote, que es el imprescindible entre ellos, halagado por escritores reconocidos, y también por críticos y lectores: multitraducido, de calidad más que sabida y reconocida... y cada vez menos leído por la gente. Si a la pereza propia de la palabra "clásico" le añadimos la barrera del lenguaje, demasiadas cabezas y sólo porque las lenguas no se atreven ante semejante título, acarician la palabra "tostón". Por eso, cuando me enteré de esta edición revisada y puesta al castellano actual por Trapiello, no dudé en leerlo. Y por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Don Quijote de la Mancha.

     Si Don Quijote enloqueció a causa de leer demasiadas novelas de caballerías, la pasión cervantina de Trapiello, conocida por títulos anteriores y reconocida por el propio autor, ha desembocado en este proyecto de dimensiones colosales que, según él mismo explica en el prólogo, le ha llevado catorce años. Y os diré una cosa, no lo envidio. No ya por la misión, sino por todo lo que le acompaña. Atreverse a tocar un título como este, sabiendo que va a ser mirado con suspicacia por muchos, cuando no directamente con reprobación, tiene mucho mérito. Hacerlo bien es ya, prácticamente imposible. Pero seamos sinceros, la lectura del libro más famoso de nuestro país requiere un esfuerzo que no todos los lectores están dispuestos a realizar. Notas y más notas, aclaraciones lingüísticas, palabras en desuso por motivos de estilo o por el paso del tiempo... han ido alejando poco a poco a los lectores más jóvenes de este gran clásico. Y yo soy partidaria de la lectura de los clásicos, de desmitificar esa palabra que parece que muchos la sienten apolillada y hace que suenen sus alarmas antes de coger un libro. Y esta, quizás sea una forma de que la gente vuelva a leer este título. De hecho, me sigue resultando cuanto menos llamativo, ver Don Quijote de la Mancha en las listas de los libros más vendidos en pleno 2015.

     Trapiello, respetando la frase más famosa de la literatura española, hace un trabajo impecable con este libro. De hecho, no cae en la tentación de adaptar o no según el momento, sino que consigue una uniformidad en el lenguaje y también en el tono de la obra que yo consideraba complicada. No cae en la tentación de sustituir palabras sueltas, sino que toda la obra sufre un lifting, para evitar eso que se dice muchas veces de "qué mal han pasado los años por..."
Puede, y seguramente le suceda al lector del clásico original más suspicaz, considerarse excesivo el cambio en algunas partes quien haga una lectura comparativa. Pero no ha sido este libro concebido para ello, sino para hacer una lectura relajada. No es un libro con el que hacer comparaciones, ni tampoco pretende ser un ensayo, estudio o prueba, no. Es una novela. Una historia que contiene incluso los poemas iniciales, y que, al entrar en la novela propiamente dicha, atrapa al lector en su trama manteniendo el interés. Y es que, tanto si conoces el original, como si es la primera lectura, hay que acercarse al libro con mirada limpia para disfrutar de la historia. Merece la pena.

     Dicen los entendidos, que El Quijote puede ser considerada la primera novela moderna, y ahora además es una novela actual. La edición además es acorde con la calidad de la obra y el respeto que se le merece, tanto en forma como en tipo de papel. Y la cubierta, dando una buena muestra de lo que tenemos entre manos, nos muestra una ilustración de Castilla, la de siempre, con sus casas bajas y sus molinos... que esta vez son eólicos y no de trigo. Como la vida misma en la que unos han ido sustituyendo a los otros como algo habitual en los paisajes, y cuyas largas figuras aspadas ya no nos sorprenden... así ha de leerse esta adaptación: con naturalidad.

     Como siempre ante este tipo de proyectos, las opiniones han sido para todos los gustos sobre la necesidad o no de esta obra. En mi caso, prefiero optar hoy por otro camino y hablar de esos libros de los que hemos oído hablar tanto, que ya parece que hemos leído aunque no sea así: esos que nos dan una pereza que muchas veces no confesamos. Por eso os pregunto, ¿habéis leído vosotros Don Quijote de la Mancha?

     Gracias

sábado, 25 de julio de 2015

Entrevista a Samantha Schweblin

     Samantha Schweblin nace en buenos Aires en 1978. Estudió Imagen y Sonido en la Universidad de Buenos Aires, pronto comenzó su carrera literaria. Ha obtenido el primer premio del Fondo Nacional de las Artes y el primer premio del Concurso Nacional Haroldo Conti por El núcleo del disturbio, su primer libro. En 2008 ganaría el Premio Casa de las Américas por Pájaros en la boca, la beca FONCA de residencias para artistas del gobierno Mexicano y la residencia Civitalla Ranieri, en Italia. Considerada como una de las mejores voces jóvenes narradoras de cuentos, su obra se traduce cada vez a más idiomas.

- Escribes tu primer libro con 18 años, y apenas un par de años después llegan premios y fama. Y, sin embargo, te he visto recordar aquella época hablando de momentos terroríficos, ¿qué sucedió?
- Bueno, me parece demasiado llamarlos "momentos terroríficos", pero si es verdad que me asustó bastante lo que pasó con el primer libro, El núcleo del disturbio. Lo que me apabulló particularmente fue la prensa, y tampoco es que haya sido tanta ni tan violenta, todo lo contrario, la crítica fue una maravilla, todo el mundo me mimó y me cuidó, me siento bastante culpable protestando sobre esa etapa. Creo que, simplemente, yo no estaba preparada, y me avergonzaba mucho. Las preguntas más simples, como cuáles son tus maestros o qué libro podrías recomendarnos, me agobiaban y me desesperaban. Huí despavorida.
- Eres conocida y multipremiada por tus cuentos, y Distancia de Rescate tiene también algo de cuento o relato largo por el tono, las formas... ¿qué es lo que te atrae de ese género en particular?
- El tipo de historias que se narran, su contundencia. Hay muchos tipos de cuentos, claro. A mi me gusta una línea de cuentos particular, la tradición de Patricia Highsmith, Flannery O'Connor, Cheevert... Que sigue hoy en autores como Colm Toibin, Amy Hempel... Son narradores muy agudos, inteligentes, que tienen un control muy fuerte de la tensión y de las sutilezas. Y una mirada siempre extraña del mundo cotidiano.
- Los cuentos o relatos, siguen siento mirados por muchos, como un género "menor" cuando solo hay que mirar la historia de la literatura para descubrir grandes títulos entre ellos. ¿Qué les dirían a los que aún piensan de este modo? 
- No hace más de un par de años que, pro primera vez, le han dado el Premio Nobel a una cuentista, Alice Munro. Creo que el propio mercado ya está dando pistas de otra mirada sobre el género.
- ¿Te ves escribiendo una novela de 350 o 400 páginas?
- Si la historia lo pide, y mi paciencia lo soporta, yo encantada.
- Muchas veces se acerca el término "género fantástico" a tu obra, aunque esto quizás confunda a quien espere magos y sortilegios, ¿cómo consigues esa fusión entre realismo y fantasía sin perder la seriedad de tus temas?
- No veo fantasía en mis relatos. Narro el mundo tal cual lo veo o lo sospecho.
- Distancia de Rescate juega con la realidad y la intranquilidad hasta casi el terror, ¿puedes dar alguna pista al lector de lo que se va a encontrar en esta novela?
- No es un libro de terror, pero creo que apela a algo tan íntimo y cercano, tan personal en el lector, que la mínima posibilidad de que esta historia que se cuenta pueda suceder -y sí que puede, está sucediendo ahora mismo en nuestros campos argentinos-, asusta y angustia. Ojalá sea un libro que sacuda y despierte al lector.
- El libro se percibe como algo terrible, cotidiano, ¿es cierto entonces lo que cuentas en él, siguen sucediendo estas cosas?
- Sí.
- Entonces, ¿estamos ante un libro con una denuncia al que sólo le falta poner el nombre al causante?
- El causante tiene nombre, acompaña cualquier artículo o denuncia respecto al cultivo con Glifosato. Está en los campos argentinos desde finales de los setenta y en prácticamente todos los platos que consumimos.
- Las expresiones, la naturalidad, el ritmo, la importancia de los silencios, ese comienzo tan especial,.. ¿cuánta importancia le concedes a las formas y estilo a la hora de escribir?, ¿cuánto tiempo tardas en escribirlo?
- Mucha importancia, claro. Nabokov decía que un escritor no es un contador de historias, un escritor es un mago, un encantador. Y creo que las formas y el estilo tienen mucho que ver con esto, toda la mirada del escritor está puesta ahí.
- Por último me gustaría saber lo que estás leyendo ahora.
- Acabo de terminar un libro de cuentos de una española, Ortigas, de Eider Rodríguez, que me gustó muchísimo. Y ahora estoy con el libro El primer hombre malo, de Miranda July, que tiene muy buena pinta.

     Tengo que agradecer a Samantha que me hiciera un hueco en su apretadísima agenda y, como siempre, gracias a todos los que paráis por aquí.

     Bibliografía:
     - Siete casas vacías
     - Distancia de Rescate
     - Pájaros en la boca
     - El núcleo del disturbio

viernes, 24 de julio de 2015

Una semana en la nieve. Emmanuel Carrere



     "Más tarde, durante mucho tiempo, Nicolás intentó recordar las últimas palabras que le había dirigido su padre. Se había despedido de él en la puerta del albergue, repitiéndole una y otra vez consejos de prudencia, pero Nicolás se sentía tan molesto por su presencia, tenía tantas ganas de verlo marcharse que no le había escuchado. Le echaba en cara que estuviera allí, que atrajera sobre ellos miradas que adivinaba burlonas, y se había zafado, agachando la cabeza, del beso de despedida."

     Carrera es uno de los nombres más importantes de las letras francesas, si es que esta frase cambiando la nacionalidad por la correspondiente al autor mantiene el sentido que debería. Por eso no dudé en acercarme a este título, y por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Una semana en la nieve.

     Conocemos a Nicolás, un niño de diez años introvertido y con problemas para relacionarse, cuando su padre lo lleva a un albergue a que pase unos días con sus compañeros de clase esquiando. El detalle es importante puesto que su padre es el único que llega al lugar, el resto de la clase, ha ido en autobús. Y no sólo eso, sino que además se marcha sin dejarle la maleta con las cosas necesarias para pasar esos días. De este modo tan desastroso comienza la experiencia de Nicolás, una experiencia que no será capaz de olvidar nunca.

     Carrere es un narrador más que solvente. Sus libros proporcionan al lector una experiencia compleja partiendo de una forma de narrar sencilla, lo cual ha de ser mucho más difícil de lo que parece. De hecho, creo que no hay nada más complicado que conseguir lo que se llama un libro fácil de leer.
     En este caso, parte de lo que bien podría ser una novela Bildungsroman (de esas de crecimiento que cuentan una historia en la que se parte en la infancia y percibimos como el personaje madura en su camino hacia la edad adulta), para desviarse en las primeras páginas hacia una historia que consigue un clima de desasosiego y una empatía directa hacia el protagonista. Nicolás pronto se nos presenta como un niño tímido y apocado, desfavorecido en la vida y propenso a ser el objetivo fácil de las burlas. Y también con mucha necesidad de atención, a costa de lo que sea. Con este protagonista, el autor juega a dejarnos entrar en su mente siendo adultos, sin dirigirlo lo suficiente como para que no juzguemos sus actos, haciendo que el lector pase del desconcierto a la lástima por el chiquillo. Su pequeño protagonista parece tentar el límite de lo real como método para dejarse conocer por un lector que no puede evitar revolverse incómodo en la silla ante un clima que se va tensando. Y es en ese momento en el que mejor percibimos al Carrere afilado, el que parece contar las palabras y acortar capítulos en un libro ya de por sí corto. Sufrimos esa carencia de palabras tan significativa como esos silencios que se producen a mitad de una conversación importante.
     Nos deja solos, elucubrando, pensando y haciendo cábalas sobre lo que realmente sucede, se acumulan los por qué... y leemos con avidez un libro corto que dura apenas un suspiro hasta llegar a una resolución abrupta. Un cierre hermético o tal vez una puerta abierta para que sigamos más allá de la historia. Se pueden conseguir ambas cosas. Carrere lo hace. No pone todas las palabras, pero sabemos qué sucede realmente; nos ha sabido dirigir para que rellenemos los huecos y lo hacemos de forma diligente, automática, mientras tenemos la sensación de que nos han bajado la persiana antes de tiempo. Leí una vez al autor decir que le cuesta acabar los libros, tal vez sea por eso que lo termina como una bofetada. Hemos leído, nos hemos creído su historia... y ya no hay más.

     Una semana en la nieve es una novela corta, muy corta, que se lee en un suspiro y por la que es fácil dejarse conducir para disfrutar de una experiencia casi claustrofóbica entre sus letras. No os doy más datos, sólo quedaros con los adjetivos que he utilizado para describir esa excursión...

     Y vosotros, ¿os acercáis a ese tipo de novelas que llaman de crecimiento llenas de conflictos?

     Gracias

     PD. Por cierto que hay una adaptación cinematográfica del año 1998 titulada La clase de nieve y dirigida por Claude Miller.



miércoles, 22 de julio de 2015

Cuaderno de vacaciones para adultos. Daniel López Valle & Cristóbal Fortúnez



     "Manifiesto cuadernista
     Vestidos de sol, como en un día de fiesta, salimos de nuevo a los campos y a los caminos, a las plazas y a las playas, a los ríos y al mar, corriendo más que el día y el viento. Atrás dejamos el frío cansado, la áspera sucesión del tiempo, la tiranía de la necesidad del triunfo, y nos entregamos transformados al juego y al júbilo en mañanas de luz y noches de calma, cuando cualquier cosa puede suceder porque todo brilla y todo quema..."

     Hay cosas que sólo suceden en verano. Por ejemplo, aquí, en Invernalia, incluso pueden pasar cinco días seguidos sin llover. Y precisamente como es verano, la editorial Blackie Books saca su ya famoso Cuaderno de vacaciones para adultos.

     Como si tuviéramos una regresión a esos años en los que sufríamos los cuadernillos vacacionales (yo nunca entendí por qué había que hacerlos independientemente de si se aprobaba o no), estos chicos nos desafían a hacerlo ahora por placer. Echan mano de la nostalgia, lo hicieron mucho antes de que comenzaran a aparecer libros hablándonos de colecciones de cromos y cintas que se rebobinaban, y apuestan por utilizar en nuestra contra ese fatídico momento en el que nuestra madre aparecía en casa, cuaderno en mano, y nos decía... "pero si se ve que es muy divertido".
     Bien, los creadores del cuadernillo de este año, han cogido esa última frase y se la han puesto por montera, dejando bien claro que puede ser muy divertido embarcarse en uno de estos cuadernillos.

     Como siempre, no falta de nada en él: pasatiempos, comida, música, sexo, cine, series o literatura se reparten unas páginas plagadas de caricaturas desternillantes que están muy al hilo de la actualidad en nuestro país, ya sea social, política o cutre. Consiguen, como viene siendo habitual, que uno comience el cuaderno solo y no tarde ni 5 minutos en acudir diciendo: "mira, mira..." como si, una vez más, tuviéramos esa regresión infantil en la que todo hay que enseñarlo. Sin ir más lejos, yo no he podido evitar ponerlos las fotos de un par de jeroglíficos que buscan una película y una serie, os he mostrado una pregunta de literatura, un laberinto de pelos literario... y más que hubiera enseñado. Porque además es un cuaderno para compartir.

     Esta vez no vengo con libros sesudos, adictivos, cultos o trepidantes. Esta vez traigo un cuaderno para hacer solo pero que se termina haciendo en compañía.. o al menos hablando de él. Una propuesta que llega cada año para divertir a los lectores habituales y a los ocasionales. Hoy vengo por el pasillo, cuaderno en mano, y os lo enseño diciendo: ·Venga, animaros... será divertido". Y esta vez es de verdad, porque yo también hice el mío.

     Y vosotros, ¿recordáis los cuadernos de vacaciones que se hacen en la infancia?

     Gracias

     PD. Conste que la pregunta perfecta para la entrada de hoy era saber si habíais pasado de ser torturados con esos cuadernos infantiles, a torturadores. Pero...

martes, 21 de julio de 2015

Sé dónde estás. Claire Kendal


     "Eres tú. Por supuesto que eres tú. Siempre eres tú. Alguien me está dando alcance y me vuelvo y eres tú. Sabía que serías tú, pero aún así pierdo el equilibro sobre la nieve helada. Me tambaleo. Tengo mojadas las medias por la parte de las rodillas. Mis mitones están empapados."

     Con una cubierta realmente hermosa y la afirmación por parte de la autora de que se trataba de un homenaje a los cuentos de hadas y a Samuel Richardson (de quien su mejor y más famosa obra es la intranquilizadora novela Clarissa), estaba claro que no iba a tardar en leérmelo. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual Sé dónde estás.

     Conocemos a Clarissa, una mujer de 40 años que acaba de ser abandonada por su pareja, Henry. Administrativa en la universidad, se ha quedado sin amigas por haber sido "la otra" que rompió el matrimonio del citado Henry. Tras una noche de la que apenas recuerda lo que sucedió, y lo que recuerda es de lo más intranquilizador, un compañero de la universidad se obsesiona con ella: la persigue, la invita... la acosa. Clarissa sabe que tiene que actuar y no huir, mientras la insistencia de su compañero Rafe es cada vez mayor.

     Desde las primeras páginas sabemos lo que ha sucedido a Clarissa, y también que ella no quiere ni siquiera verbalizarlo. O no puede, tal vez incluso se avergüence. Y también desde las primeras páginas conocemos a Rafe, el perseguidor, el acosador... y asistimos a una historia que se tensa con demasiados tintes de realidad. Pronto vemos el cuento de hadas: ella la princesa, la que cose, la inocente; Rafe el malvado... y cuando Clarissa entra a formar parte de un jurado y conoce a Robert también nos toca asignarle un rol. Los cuentos de hadas están presentes, Rafe diserta sobre ellos. Tal vez el libro que tenemos entre manos nos recuerde a uno; pero desde luego no será uno de esos almibarados para que se duerman los niños. Porque muchos cuentos de hadas, en un principio, contenían advertencias para quienes los escuchaban sobre peligros. Eso también lo tiene el libro de Kendal.
     Clarissa escribe un cuaderno y el libro alterna la tercera persona con la narración del cuaderno de Clarissa. Las situaciones se suceden a lo largo de 7 semanas, las situaciones se tensan y somos incapaces de soltar el libro. Sobre todo durante la segunda mitad. La protagonista intenta ponerse fuera del alcance de Rafe, busca destapar la vida de él para defenderse de lo que él le está haciendo a su vida. De hecho el libro comienza con el diario en el que ella escribe cada uno de sus encuentros con él. Y nosotros la seguimos incansablemente, página tras página, aguantando la respiración.

     Más allá de la magnífica historia, está la realidad. Ese es el gran poder de este libro: nos resulta terriblemente real. Vemos la indefensión de la mujer ante un caso así, el miedo a afrontarlo, la paciencia, la necesidad de asegurarse para sentirse creída. Hay una crítica terrible contenida en esta novela en la que vemos cómo reacciona la sociedad antes distintos momentos de una vida: momentos difíciles, momentos socialmente mal vistos, y también la vergüenza de su protagonista ante la situación que vive.

     Se podrían decir muchas cosas de esta novela, pero quizás la mejor de todas, la más segura es esta: leedlo. Pero no lo hagáis antes de dormir, no es un cuento de hadas.

     Y vosotros, ¿sois de los que recordáis o regaláis cuentos infantiles?

     Gracias