jueves, 3 de septiembre de 2015

La golondrina negra. Sissel-Jo Gazan


     "Era jueves 18 de marzo de 2010 y la calle Skovvej de Hulebaek continuaba sumida en la oscuridad. Soren Marhauge, jefe superior adjunto de policía, se despertó. Anna, su pareja, le estaba diciendo algo. Vestida de pies a cabeza aguardaba sentada al borde de la cama, con el bolso colgado en bandolera y el cabello, corto y oscuro, en un húmedo desorden, como si acabase de salir de la ducha."
     
     Tras leer Las alas del dinosaurio, y pese a que no requería seguir con la saga, tuve curiosidad al ver la segunda entrega de la saga policíaca dedicada al detective Soren Marhauge, por eso no me pude resistir a este libro. Hoy traigo a mi estantería virtual, La golondrina negra.

     Kristian Storm un apreciado profesor que estaba inmerso en un estudio sobre el efecto negativo de una vacuna en la población infantil de Guinea Bissau aparece ahorcado en su despacho. Todo apunta a un suicidio, pero su asistente Marie Skov parece convencida de lo contrario. Sin embargo, la policía inicialmente da por buena la teoría del suicidio mientras que Soren, que ha decidido apartarse de la policía, comienza a intuir que la joven tiene razón. Será finalmente Soren,  haciendo malabares con su situación familiar, quien acabe encargándose de un caso que parece tener ramificaciones mucho más personales de lo que jamás pudo imaginar.

    Si comenzaba diciendo que este libro es la segunda entrega de una saga, justo es decir que puede ser leído de forma independiente. Su autora parece haber llegado con paso firme a la novela negra, como demuestran la multitud de premios que ha recibido este título, así que es una buena oportunidad de darle una oportunidad, sobre todo si uno es aficionado a la novela negra combinada con tramas científicas.

     La golondrina negra es una novela que mezcla valientemente una investigación científica con la trama criminal. Y digo valientemente, porque dedica muchas páginas a ambas cosas, aunque es cierto que resulta francamente interesante toda la trama de las vacunas dadas a niños y las reacciones que provocan. El libro tiene dos vertientes principales en la historia que se ramificarán mezclando tramas personales y profesionales. Por un lado tenemos a Soren, un hombre cuya seguridad laboral parece desvanecerse en el terreno personal, que tiene una relación tan pasional como tormentosa con una mujer que apareció por sorpresa en su vida en la primera entrega de la saga y que le convirtió en padrastro de una niña encantadora. Soren es meticuloso e intuitivo, muy alejado del estereotipo del detective acodado en una barra, sigue las pistas hasta su última consecuencia. Y por otro lado tenemos a Marie, una interesante mujer cuya situación personal y familiar parece una caída sin frenos que demostrará no sólo su fortaleza, sino también la importancia de sus convicciones. Entre ambas visiones, una intuitiva y otra mucho más cerebral, se moverá esta rama ramificándose una y otra vez para encontrar apoyos cruzados que consigan mantener interesado al lector. Hay que añadir, además, que las tramas personales tienen una fuerza inusitada en este libro, muy por encima de ser un simple relleno para mantenernos entretenidos. De hecho consiguen despertar el mismo interés en el lector que la parte policíaca.

     Al final, y pese a que a este libro le sucede lo que a muchos últimamente o yo estoy perdiendo la paciencia, Gazan nos deja una historia entretenida, con alguna sorpresa menor pero que no busca dar grandes giros, sino mantener un tono y un ritmo cómodos. El resultado es un libro bien escrito, con una trama interesante y un final solvente que recomiendo, sobre todo, a quienes disfruten con esa mezcla que comenzaba comentando al principio. Una novela que va ganando en intensidad a medida que el lector avanza.

     Y vosotros, ¿sois seguidores fieles de alguna saga?

     Gracias


miércoles, 2 de septiembre de 2015

Expo 58. Jonathan Coe


     "En una nota fechada el 3 de junio de 1954, el embajador belga en Londres hizo llegar una invitación al gobierno de Su Majestad la Reina de Gran Bretaña; una invitación para tomar parte en la nueva Exposición Universal que los belgas llamaban "Exposition Universelle et Internationale de Bruxelles 1958".

     Regreso con un libro que me llamó la atención desde el primer momento, por lo conciso del momento elegido para armar una historia. He aprovechado estos días para leer un poco y por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Expo 58.

     En el año 1958 se celebró la Expo en Bruselas. Fue, por si alguien no lo sabe, la Expo del Atomium, de la modernidad, del avance, en un momento en el que aún se recordaba la Segunda Guerra Mundial. Los belgas decidieron en ese momento colocar los pabellones de norteamericanos y rusos uno junto a otro, tal vez con un retorcido sentido del humor. Y allí, en el recinto, se encuentra también el anodino pabellón de Gran Bretaña. De hecho, lo más conocido del pabellón británico fue su pub, el Britannia. Y así conocemos a Thomas Foley, un inglés que bordea la treintena, atractivo y bastante anodino, que trabaja como funcionario menor en la Oficina Central de Información (COI). Precisamente será esta oficina la que lo nombre encargado del pub, enviándolo 6 meses a Bélgica lejos de su mujer, Sylvia, y su recién nacida hija.

    Con este punto de partida es cierto que uno puede esperarse cualquier cosa.  Y lo que Coe nos deja es una deliciosa historia en la que va enmarañando una trama alrededor del citado protagonista, Foley. Este hombre, que se ve liberado de las molestias que ocasiona tener un bebé en casa, se ve trasladado a su nuevo trabajo sin tener muy clara su misión, pero dándose importancia por estar allí, mientras deja sola a una joven esposa que, tal vez, empiece a relacionarse demasiado con un vecino para mitigar su soledad y aburrimiento. Foley sin embargo, estará en el centro del huracán (sí, lo suyo era simplemente un pub), y se irá sintiendo importante mientras comienza a fijarse en una joven azafata. Y aquí tira de clichés sin miedo el autor para relacionar a un esquivo soviético que parece tener mucho que ocultar con una joven actriz norteamericana, a todas luces menos tonta de lo que quiere parecer. Y como si esto fuese poco, entran dos curiosos personajes en la vida de Foyle, Radford y Wayne, que harán mucho más interesante su existencia. Entre misteriosos encuentros y preguntas apenas formuladas, se desarrollarán unas curiosas conversaciones que finalizan con el trillado "Esta conversación no ha tenido lugar". Y así cambia la vida del protagonista que se ve empujado al espionaje entre vasos de vodka y paquetes de patatas fritas jamás vistos hasta ese momento.

     La novela es divertida, no pierde jamás el tono supuestamente serio para caer en la broma fácil, exactamente igual que no pierde la compostura ni la raya del peinado su protagonista, pese a que su imaginación despega haciéndolo sentirse casi un James Bond. Cruzar ese género de espionaje, con la ligereza de la comedia, es francamente difícil, y el autor consigue salir airoso en una historia en la que se busca la modernidad sin perder prejuicios, la aventura sin dejar de lado la seguridad del hogar. Y todo ello, en un recinto al que acudieron los países mostrando sus mejores galas... o su mejor pub. A nosotros nos tocará descubrir, entre un embrollo y otro, qué pinta Foyle en todo este entuerto. Y os aseguro que el camino será con una sonrisa en la boca.

     Expo 58 es, sobre todo, una historia divertida. El autor además tiene el acierto de ambientarla en un momento de cambio, en el que realmente se produjo no sólo esa Expo, sino también esa distribución tan particular de los pabellones, y da rienda suelta a su pluma para dejarnos una novela absolutamente deliciosa.

     Sé que es miércoles, pero para mi la semana comienza hoy. Así que os pregunto, ¿con qué libro estáis?

     Gracias

     PD. Y gracias al becario.

miércoles, 26 de agosto de 2015

Unos días


    Cuando yo iba a la universidad, (allá cuando la vida era en blanco y negro) había una ley no escrita que decía: "La primera no se da y la última se dispensa". Bien, la primera semana de verano me tomé unos días, y hoy aunque no es la última, haré lo propio, ya que Invernalia acorta muchísimo esto del verano.
     Nos vemos el miércoles de la semana que viene. Pero seguimos en contacto si os apetece en twitter, aquí, donde seguiré hablando de libros. Porque si algo tiene de bueno eso de tomarse unos días libres, es el aumento de tiempo lector.

     Gracias

martes, 25 de agosto de 2015

El día que vendrá. Rhidian Brook



     "- La Bestia ya está aquí. La he visto. Berti también la ha visto. Y Dietmar. Con el pelaje negro como un elegante abrigo de señora. Y unos dientes como teclas de piano. Tenemos que matarla. Si no hacemos nosotros, ¿quién lo hará? ¿Los tommies? ¿Los yanquis? ¿Los franceses? Ellos no querrán, están demasiado ocupados buscando otras cosas. Quieren esto y lo de más allá. Son como perros peleándose por un hueso sin carne. Tenemos que hacerlo nosotros. Atrapar a la Bestia antes de que ella nos atrape. Entonces todo irá mejor."

     Hay épocas habituales en la literatura, y una de ellas es la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, pocas veces se habla de lo que sucedió justo después, por eso me interesó tanto esta novela y por eso, hoy traigo a mi estantería virtual El día que vendrá.

     Estamos en Hamburgo en septiembre de 1946, la guerra ha terminado, Alemania ha sido vencida y comienza el largo proceso de reconstrucción por parte de los aliados. Así conocemos a Lewis, un soldado inglés destinado en Alemania para ayudar con este proceso, es un hombre con un marcado sentimiento de la justicia, casi un idealista, que se niega a ver a los alemanes como unas sombras perfiladas en blanco, negro o gris según las dudas que existan sobre su afiliación. Quizás por eso, cuando se le asigna vivienda para ocupar, opta por compartir la enorme casa con los dueños, el señor Lubert, que ha perdido a su mujer, y su hija Frieda que parece llena de rabia y empeñada en no pasar página. A esta casa llegan la mujer de Lewis, una mujer cuyo corazón se ha visto endurecido hacia los alemanes al perder a su hijo mayor en un bombardeo, y su hijo Edmund. La convivencia entre las cuatro paredes de esta casa parece que va a ser todo menos fácil, ya que bajo cada uno de sus habitantes se esconde una pasión, una herida.

     Hamburgo fue una ciudad muy castigada durante la Guerra; calles y edificios destrozados, cascotes por todas partes y bandas de niños que corrían entre los escombros. Esa fue el panorama dejado por una guerra terrible. Y ese es el panorama que nos muestra el autor, una ciudad en la que los niños se descuelgan de los puentes, palo en mano, para golpear el carbón de los trenes que pasan para que las mujeres puedan recogerlo y calentarse, una ciudad en la que los niños de más de 14 años son reclutados para quitar escombros entre los que muchas veces aparecían cuerpos sin nombre. Una ciudad en la que los residentes se sabían vencidos y quienes llegaban a ayudar no tenían muy claro como deberían de tratarlos, así que parecía mejor opción el recelo y la falta de trato.

     Muchas veces, caemos en la tentación de pensar que una vez finalizado un conflicto, la paz trae consigo todo lo bueno, pero normalmente trae un periodo difícil y lleno de heridas en el que ambas partes han de adecuarse al nuevo papel asignado; vencedores o vencidos. Y ese es justo el escenario que se desarrolla en la casa que protagoniza este libro. Dos familias, una casi reflejo de la otra, en distintos bandos. El alemán, un hombre educado, tranquilo, que ha perdido a su esposa y se encuentra con una hija adolescente llena de ira y resentimiento. Unos sentimientos que parecen conducirla hacia la peligrosísima resistencia. Y otra familia inglesa, con Lewis, razonable, tolerante, su esposa Rachael una mujer herida que ve en sus compañeros de residencia una presencia hostil hasta que comienza a sentir interés por ellos, por quien ya no está, por Lubert y su saber estar... ,y finalmente  Edmund, la visión del niño que llega a un lugar totalmente nuevo y lo hace cargado de preguntas en lugar de prejuicios. Con este interesante escenario y unos cuidados personajes que se complementan con alguna pandilla, compañeros de traslados y también de resentimientos, el autor construye una historia muy solvente además de entretenida. Es una ficción real, ya que no sólo esa época existió, sino que parece ser que el abuelo del autor estuvo precisamente destinado en Alemania y compartió vivienda con una familia local. Quizás por eso nos encontramos una novela llena de pequeños detalles que conforma un universo en el que resulta muy fácil integrarse.

     El día que vendrá ha resultado todo un descubrimiento; una historia cuidada y bien escrita sobre un momento histórico que parece haber sido olvidado en la literatura. Un país diezmado, dividido, que se sabía vencido e intentaba sobreponerse, y unos personajes llenos de sentimientos y pasiones a flor de piel. En definitiva, una buena historia en la que, pese a desarrollarse a un ritmo pausado, nunca dejan de suceder cosas ante la atenta mirada del lector ávido por saber. Os recomiendo que le deis una oportunidad.

     Y vosotros, ¿también elegís vuestras lecturas por el contexto en el que se desarrollan?

     Gracias

lunes, 24 de agosto de 2015

El invierno más frío. Brendan Kiely


     "Para contar lo que pasó de verdad, lo que nadie sabe, lo que no dijeron los periódicos, tengo que empezar por la fiesta de Nochebuena de mi madre. Dos noches antes, como si el universo fuera el coproductor de su gran espectáculo, una tormenta de nieve había blanqueado nuestro rincón de Connecticut. Mi madre estaba encantada."

     Hay veces que cuando vemos un libro nos enamoramos de la cubierta. Da igual si la sinopsis nos advierte de la dureza del argumento, nos hemos enamorado. Y nos lo tenemos que llevar. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, El invierno más frío.

     Conocemos a Aidan, un adolescente de una familia acomodada cuyo padre ha decidido abandonar la casa para irse con otra mujer, dejando que vive con una madre que no le presta la más mínima atención. Se refugia entonces en la parroquia, echando una mano a uno de los sacerdotes que parece arroparle. En realidad el padre Greg se le acerca demasiado, aprovechándose de la soledad y vulnerabilidad de Aidan.

    La adolescencia es una época complicada, incluso muy complicada. Por eso cuando comenzamos el libro en una fiesta, con este casi niño esnifando pastillas y buscando la atención de la mujer del servicio doméstico, ya sabemos que algo no va bien. Algo sucede cuando su padre no está, su madre no se da cuenta y Aidan, el joven, no tiene amigos. Hasta que recibe el abrazo protector de uno de los párrocos de la zona, que asiste a la fiesta: el padre Greg. Así comienza una novela en la que el autor se dirige con paso firme a una desgracia anunciada. No hay victimismo, ni sensiblerías, tampoco hay escenas explícitas ni una caza de brujas frente a este tipo de organizaciones religiosas. Simplemente da cuenta de una terrible realidad que todos hemos visto en la prensa. Kiely compone una historia en la que el refugio buscado se convierte en una tortura. Manipular al indefenso es fácil, hacer sentir especial, y con ello disfrutar de un poder sobre él que puede ponerlo a merced de quien lo ostenta. Aidan no se rebelará si al fin se siente especial, querido. Sin embargo su presencia silenciosa le convertirá en testigo de los actos del sacerdote con otro niño. Y es entonces cuando la novela gana todo su peso, cuando vemos como Aidan se siente dolido y eso nos hace conscientes, más allá de los hechos, de la manipulación a la que ha sido sometido.
      Asistimos a una historia en la que el peso de los silencios, de los secretos y de la propia sociedad en la que vivimos, puede ser un lastre imposible de llevar. Aidan se enfrentará  de este modo a toda una serie de decisiones propias de un adulto, en un mundo que le cierra las puertas a la posibilidad de seguir siendo niño. Cerrar los ojos y esconderse no siempre es una opción. Y Aidan, que había comenzado incluso a hacer amigos negándose a aceptar que algo no iba bien en su interior, se ve empujado a enfrentarse a demasiadas cosas: la soledad, sus dudas, sus secretos, la parroquia, la mirada inquisitiva del mundo...

     El invierno más frío es una novela que se mueve en un tema complicado y lo hace una forma elegante cuidando mucho, muchísimo, las formas. Habla de traiciones y manipulación, de secretos y confianza y, sobre todo, de la fragilidad del interior de las personas y las opciones para enfrentarse a la vida. El autor consigue escribir una historia demoledora sin matar la esperanza, de hecho logra una novela con un regusto optimista contra todo pronóstico. Me ha gustado, me ha hecho estremecer, me ha conmovido y, sobre todo, no me he despegado de ella hasta terminarla.

    Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias

sábado, 22 de agosto de 2015

Entrevista a Thomas Rydahl


Imagen europapress
   Thomas Rydahl nace en Dinamarca, estudió escritura creativa en la escuela de Dorfatterskolen, un lugar que selecciona cuidadosamente a sus alumnos en base a sus escritos y se les forma durante dos años. Se gradua en 1999 y su primera novela corta obtiene el premio Politikens of Gyldedals. Conocido por su trabajo como traductor, con El ermitaño ha obtenido el Premio a la mejor novela danesa en 2015.



- ¿Qué te inspiró para escribir El ermitaño?
- Quería escribir sobre un hombre que despierta a la vida. Me interesa mucho la condición humana -y cómo hacer frente a los desafíos de la vida -.Cuando estuve en Fuerteventura en el año 2010, concebí a Erhard. Se me representó como un taxista danés que huye de Dinamarca y se esconde de la vida. Comencé a desarrollar la trama, las circunstancias que le rodean y lo que le empuja a madurar y avanzar. Y me inspiré en el paisaje, la cultura y la poesía de la isla. Un espejo perfecto para mi personaje principal.
- Entonces conoces Fuerteventura.
- Como he comentado, estuve en Fuerteventura con mi familia en el año 2010 durante dos semanas. Me llevé una fuerte impresión de la isla, y cuando llegué a casa comencé a investigar sobre la isla y sus características e historia. Aún hoy siguen apareciendo nuevas cosas y sucesos, y eso es fantástico.
- Háblanos un poco de Erhard
- En cierto modo, es un símbolo de la forma en que a veces queremos ocultarnos de la vida -y del verdadero reto que supone dejar de esconderse y ser parte de la misma. Cuando empecé a escribir sobre él, yo quería que fuera un personaje rico, alguien capaz de amar y odiar, una persona universal y única al mismo tiempo. Pero como tu y como yo, también es capaz de hacer grandes cosas - y de marcar una diferencia. En esta novela, se enfrenta a una misión que tal vez sea demasiado grande o difícil para él, pero no ceja en su empeño. Para mí es un verdadero héroe.
- ¿Y por qué elegir un personaje de edad tan avanzada?
- Para mí era importante que Erhard tuviera un pasado, y que este pasado fuera oscuro. Con un personaje joven su pasado siempre parece menos amenazante y más fácil de dejar atrás. Me gusta el hecho de que no confíe en la tecnología moderna, que tenga una peculiar capacidad con las personas para que le ayuden en sus esfuerzos por encontrar a los padres del niño. Y también me parece un plus que no tenga experiencia como investigador o policía. Él tendrá que resolverlo todo a su modo.
- ¿Cuáles fueron los mayores desafíos a la hora de crear la historia?
- Siendo Danés y viviendo tan lejos de Fuerteventura, sentí mucha libertad a la hora de recrear la isla. Me dio la oportunidad de crear la mía propia. Pero también quería satisfacer la curiosidad de los lectores por la verdadera isla. Hay un equilibrio en ese sentido que he procurado que no se rompa en ningún momento. He investigado mucho, pero es una obra de cuidada ficción. Es la única manera de la que se escribir.
- ¿Cuál fue el proceso hasta ver publicada la novela?
- Con las anteriores, estuve hablando con varios editores antes. Pero con este manuscrito fue diferente; sólo hablé con dos editores y me decidí por una editorial pequeña. Ellos entendieron y apreciaron la historia desde el principio, así que fue una elección fácil.
- ¿Cómo recuerdas el día que viste por primera vez tu libro a la venta?
- Llevo escribiendo cuentos y novelas desde los 7 años. Han tenido que pasar 22 años, antes de que este libro, mi debut, viera la luz. Para mí, ver el libro en las estanterías de una librería ha sido una inmensa satisfacción, emocionante. En cierto modo, me alegra no haber publicado mis primeras obras. Necesitaba el paso de estos años para llegar a madurar mi escritura y ver como se desarrollaba.
- ¿Eres escritor a tiempo completo o lo compaginas con otra actividad?
- Todavía no soy un escritor a tiempo completo. Pero es mi ambición, el sueño de toda una vida por el que trabajo. He tenido la suerte de tener un gran debut con esta novela, y espero estar a la altura de la atención recibida. 
- ¿Cómo ves el futuro de la literatura?
- Muy buena pregunta. Lo que sé con seguridad es que hay demanda de historias. Nos encantan y hay muchas y muy buenas en la actualidad. Las novelas gráficas, en la televisión, el cine, los juegos, los libros... Cada vez consumimos más historias y exigimos una mayor calidad y nuevas experiencias. Como artista diría que estamos en tiempos emocionantes y llenos de desafíos. Quizás ganarse la vida como artista es más difícil que nunca, pero también es el momento de experimentar con nuevas formas para encontrar y atraer a un público que es más reducido y escogido. Personalmente, me siento obligado a contar historias que homenajeen el espíritu y la fuerza que tiene dentro el ser humano, y no limitarme a representar un mundo desesperado.
- ¿Nos puedes adelantar algo de tu actual trabajo?
- Actualmente, estoy terminando la segunda novela de la trilogía, cuyo título provisional es "The missing". Este segundo libro también está protagonizado por Erhard, pero hay otro personaje que llegará a Fuerteventura. Es perfecto para poder llevar la historia de Erhard a un nuevo punto que me permita desarrollar más su carácter. Poco a poco, la verdad sobre su pasado en Dinamarca se revela. Y el misterio, el crimen, es aún más oscuro y más peligroso para un taxista de su edad.
- Por último me gustaría saber qué estás leyendo ahora.
- Acabo de terminar de leer una recopilación de relatos de George Saunders, "Diez de diciembre". Una lectura increíble. Hermoso y diferente.

     Tengo que dar las gracias a Thomas por su amabilidad y cercanía, y también a todos los qu e pasáis por el blog habitualmente.

     Gracias

     Bibliografía:

     - El ermitaño

viernes, 21 de agosto de 2015

Cuentos de los Mares del Sur. Jack London


     "El Pyrenees, cuyo casco de hierro estaba muy húmedo por su carga de trigo, bogaba perezosamente, lo que facilitó la tarea al hombre que subía a bordo desde una pequeña canoa con flotadores. Cuando sus ojos llegaron a la altura de la borda y pudo ver la cubierta, le pareció que había una tenue neblina, casi invisible."

     Siempre me ha gustado la palabra cuento. Ya sé que ahora parece que es palabra queda reducida a los cuentos infantiles, y que los adultos, si acaso, leemos relatos. Pero yo sigo utilizando el término cuento que muchos prefieren dejar de lado como si sonara demasiado ligero, y decir a quien los escribe, cuentista. De hecho es un género que me parece complicadísimo y del que disfruto mucho. Por eso hoy traigo a mi estantería virtual, Cuentos de los Mares del Sur.

    Hacer un resumen de un libro de relatos siempre parece complicado. Se puede pasar de la enumeración a un breve apunte de cada uno, y acabar teniendo la sensación de que se ha contado demasiado. Baste entonces decir que este libro contiene ocho estupendos relatos en los que London nos habla de viajes y de naturalezas salvajes, bien por tratar de misioneros, caníbales y codiciosos, o de fuerzas de la naturaleza que pasan por fuego y, evidentemente, agua.

     Si hace apenas unos días hablaba de autores que parece que sólo conocemos por un título, hay otros a los que hemos recluido a las lecturas infantiles o juveniles y en los que no reparamos en la vida adulta. Una misma editorial es la que parece empeñada, en ambos casos, en ampliar las miras del lector y descubrirnos nuevos textos, lo cual siempre es de agradecer. Y así nos encontramos esta recopilación de relatos de un hombre cuya vida ya parece una novela en sí.
     London fue un hombre vital cuya azarosa vida estaba en un movimiento constante en busca de aventuras. Vagabundo, traficante de perlas, patrullero, periodista o eterno viajero, fue capaz de pasmar todo ello en la extensa obra que nos dejó a su muerte.

     En sus Cuentos de los Mares del Sur nos encontramos con historias cuyas aventuras no querríamos vivir, pero que se disfrutan terriblemente durante su lectura. La naturaleza de London es terrible, hay huracanes que parecen empeñadas en matar isleños subidos a árboles, aferrados a la vida que les es arrebatada por un viento que no deja nada a su paso. Se puede rezar en sus cuentos por seguir vivo ante la tragedia o por la muerte de un bebedor que parece ser odiado por todos. Si Steinbeck nos hablaba de una perla y sus consecuencias, London en La casa de Mapuchi encuentra la suya, dejándonos un desolador paisaje y la tenue esperanza de un sueño. Sus historias tienen una fuerza arrolladora que consigue que el lector se sumerja de lleno en cada cuento, con la sensación de ser testigo presencial de escenas apenas esbozadas muchas veces. No necesita un gran despliegue descriptivo, no es el único que ha pasado por esos mares y nos ha dejado sus relatos. Pero cada uno es una nueva vivencia que merece ser descubierta por el lector. Por eso es importante regresar a estos autores con una mirada adulta. Porque reducir la obra de London a literatura de aventuras es perderse gran parte de su contenido, quedarse en la superficie de lo que nos relata con esa particular crudeza que provoca que el lector no sea capaz de levantar la vista.
     Leí hace tiempo que hay autores que no se limitan a escribir libros, si no que crean lectores. Jack London es uno de esos escritores, que provoca con sus personajes, algunos de ellos realmente inolvidables, que despierte la pasión del lector por las buenas historias.

     Y vosotros, ¿sois aficionados a los cuentos o relatos?

     Gracias