sábado, 30 de agosto de 2014

Entrevista a Santiago Pajares


     Santiago Pajares nació en Madrid en el año 1979. Informático y escritor, escribió a los 23 años El paso de la hélice con bastante éxito. Dos años después escribiría La mitad de uno, un libro que habla de vidas y sueños,  y finalmente en 2009, El lienzo en el que aborda el dilema de un pintor frente a una obra ya famosa. No conformándose con la literatura, sus cortometrajes han recibido una treintena de premios y su relato Hoy fue seleccionado por el Dalkey Archive Press en el Best European Fiction 2012.
     Hoy, vamos a conocerlo un poco más.

      - ¿Cuándo nace la semilla de El paso de la hélice?
     - Un día, viendo una entrega de premios en televisión, me dije que aunque la escritura es una disciplina artística, no es realmente libre, ya que la figura del autor tiene que salir a a luz a recibir las críticas y los elogios. Me pregunté en qué medida eso podía coartar a la hora de escribir, y si habría alguna manera de evitarlo. Me dije que la única manera era escribir de forma totalmente anónima. ¿Se podría hacer? ¿Ocultárselo incluso a tu propia editorial? ¿Y qué ocurriría si el libro se convertía en un éxito? Así salió la figura de Thomas Maud, y sobre su historia armé El paso de la hélice.
     -En el momento de su publicación, ¿sentiste que se quedaba en el tintero para el público, se te ocurrió pensar en segundas oportunidades?
     - El libro fue publicado por primera vez en 2004 por la editorial Tabla Rasa, una editorial pequeñita de Madrid. En su momento vendimos 8000 ejemplares (lo que es muchísimo para una editorial pequeña), y conseguimos que la editorial Village Books lo publicara en Japón. Fui al festival de escritores noveles Budapest 2005 y leí cuentos en Serbia, además de ser seleccionado en el Best European Fiction 2012 de la universidad de Illinois. Creo que conseguimos bastantes cosas para la liga en la que nos movíamos.
     - ¿Cómo es que de repente llegue una editorial como Destino y te reedite una novela? ¿Se vive igual que la primera vez, con más nervios...?
     - En 2013 me fichó la agente Antonia Kerrigan (editora de grandes figuras como Carlos Ruiz-Zafón o María Dueñas), y me dijo que El paso de la hélice podría tener un gran interés para el público, que su historia no se podía detener aquí. Se la presentó a la editorial Destino que inmediatamente estuvo interesado en adquirirla, junto con mi siguiente novela La lluvia de Ionah. La verdad es que pasó tan rápido que apenas tuve tiempo de ponerme nervioso, pero la ilusión ante esta nueva segunda vida de El paso de la hélice es tremenda.
     - Has escritor por el camino más historias, has evolucionado y madurado y supongo que la releíste antes de su reedición, ¿tuviste en algún momento la tentación de retocar alguna de sus partes?
     - Cuando me reuní con mi editora en Destino a propósito de la nueva publicación me dijo: Tú eres mucho mejor escritor ahora, diez años después, de lo que eras cuando escribiste este libro. Piensa en la oportunidad que se te brinda ahora de hacer las cosas incluso mejor que antes. Así que me senté y cambié todo lo que no me convencía de la primera edición, con el resultado de casi cincuenta páginas nuevas. Había tenido mucho tiempo para pensar en ello.
     - La historia, optimista, íntima a grandes ratos, explora la pareja indivisible escritor/obra. A la hora de hablar de un libro, ¿crees que es realmente indivisible?
     - Todos los libros son escritos por alguien, y a veces el autor puede llegar a generar más misterio e interés que sus propios libros. Miremos a El guardián entre el centeno y su autor J. D. Salinger, que pasó oculto media vida a raíz del éxito del libro, creándose a lo largo de las décadas hipótesis sobre su paradero y razón para aislarse. En la novela tenemos La hélice de Thomas Maud, un autor del que tan sólo tenemos un par de pistas. Y por supuesto, esto crea una enorme expectación a su alrededor.
     - Siempre me he fijado en las manos de quienes os dedicáis a escribir, y ahora llegas tú y pones seis dedos. ¿Por qué precisamente en las manos?
     - Es una cuestión práctica, jajaja. En los pies serían más difíciles de localizar y nuestro protagonista, en vez de mirar, se vería obligado a arrancar los zapatos a todo el mundo.
     - Un libro que cambia la vida de quien lo lee, ¿crees que realmente hay libros que cambian vidas? ¿Hay alguno que puedas decirme que te haya marcado a ti?
     - Todos los que escribimos o leemos tenemos localizados dos o tres libros que nos han marcado nuestra vida y han supuesto un punto de inflexión a nivel personal, lo que luego se puede notar en la forma de escribir. En mi caso, por ejemplo, recuerdo cuando leí 1984 de George Orwell, y la profunda impresión que tuve. Nunca había leído nada así,  y me di cuenta que los libros podían ser otras cosas bien distintas de lo que había leído hasta entonces.
     - En el cine también tienes una trayectoria notable, dime ¿te sientes más cómodo en el cine o en la literatura? ¿se complementan?
     - Es un juego similar pero con distintas reglas. Cuando escribes un guión, piensas en imágenes, mientras que cuando escribes un libro, piensas en sensaciones. Para mi lo ideal es saltar de uno a otro, así mantengo las herramientas afiladas.
     - Tengo entendido que tienes algún proyecto entre manos, me gustaría que nos hablaras un poco de ellos. 
     - La editorial Destino ya tiene mi siguiente novela La lluvia de Ionah, así que eso me da bastante tiempo para dedicarme a otras cosas. Ahora mismo termino una novela corta, y en cuanto la termine me pondré con otra más larga que ya tenía planificada. Al mismo tiempo sigo rodando cortometrajes. Por cierto, podéis ver muchos de mis relatos y cortos en mi página web, www.santiagopajares.com , donde voy subiendo siempre nuevo material según lo voy terminando.
     - Finalmente, no puedo dejar de hacerte una pregunta que es ya un clásico aquí. ¿Qué estás leyendo?
     - Pues hoy mismo he terminado la novela El don de la lluvia de Tan Twan Eng y comenzaré Cenital de Emilio Bueso.

     Quería dar las gracias a Santiago, un hombre encantador que rápidamente se prestó para aparecer en el blog y, como no, también a todos los que os pasáis cada día por aquí.

     Bibliografía:
     - El paso de la hélice. Reseña
     - El lienzo
     - La mitad de uno

jueves, 28 de agosto de 2014

Cuaderno de vacaciones para adultos. Daniel López Valle & Cristóbal Fortúnez



     "Hay miradas que contienen el universo. Hay palabras de plata que ofrecen el bello pánico de los desconocido. Hay sonidos que construyen el tiempo, imágenes en las que vivimos hasta extinguirnos, bailes tan preciosos como un torbellino de fuego, historias que nos elevan más allá de lo posible, asaltos efímeros que sin embargo dan significado a todo, instantes en los que llegamos a sentir el mundo como trascendencia."

     La verdad es que el fragmento se las trae. Parecería que es algo serísimo y todo, lo que vengo a enseñaros hoy. Sin embargo, y puesto que el verano empieza a enseñarnos su final, hoy vengo con una propuesta desenfadada. Se trata del Cuaderno de vacaciones para adultos.

     Recuerdo que allá cuando la vida era en blanco y negro, salieron los cuaderno de vacaciones que mis padres me compraban esperando que los recibiera con alegría. Para que no se te olvide lo aprendido durante el curso, me decían. Y yo me quedaba con una sonrisa congelada mientras pensaba que los restantes nueve meses no se me olvidaba hacer castillos de arena, jugar a las palas o cualquier otra de las actividades limitadas al periodo estival. Y que eso les preocupaba bastante menos.  De hecho una vez les aseguré que seguía recordando los nombres de familiares que veía una vez al año, como muestra de mi gran memoria y la inutilidad del dichoso cuadernito.... pero no sirvió. ¡Quién me iba a decir que años más tarde me compraría un cuaderno de vacaciones por pura diversión y que me acompañaría a la playa o piscina!

     Pues justo eso es lo que ha pasado. Lleno de actividades cortas que no superan la página y con dibujos desternillantes, la propuesta de Blackie es que lo pasemos literalmente como niños. Para ello estructuran el cuaderno en temáticas: música, España, comida, series, sexo, misterios, literatura, deporte, ciencia, cine y, para los tramposos, soluciones.
     Y abrimos el cuaderno. Empezamos con música, y unimos la cabeza y el cuerpo de esos músicos estrafalarios o ayudamos a hacer rimas a Piqué, enamorado de Shakira y al que lo mejor que se le ocurre es: Eres más preciosa que la Intercontinental, Estoy enfermo de amor, llevadme a la clínica. Está claro, nos necesita. En España nos encontramos con Kiko Rivera, con canciones una vez más y con las vacaciones en Benidorm, un clásico donde los haya. Y si Benidorm es un clásico también lo es la paella, y los cupcakes que aparecen en comida, para después de comer ponernos a ver unas series. Y allí nos espera True detective, como no podía ser de otro modo, para que encontremos las diferencias justo antes de ver escudos de familias pujantes en ese Juego de Tronos. A estas alturas ya os garantizo unas cuantas risas, algún momento de esos en los que piensas... pero si yo creí que lo sabía, y cierto toque de nostalgia por temas que nos recuerdan de hace unos años. Y para cuando nos queremos dar cuenta llegamos al sexo, que no os pienso contar, y más relajados y divertidos a la literatura, deporte, cine... Adivinaremos qué libros leen unos chicos en un parque, uniremos títulos y autores, veremos culos de tenistas que sorprendentemente reconoceremos y asentiremos antes resúmenes de apenas una frase corta de películas archiconocidas mientras nos sonreímos cada vez que acertamos. Es más, puede que incluso utilicemos alguna de estas frases para hacernos los ingeniosos cuando hablemos entre amigos. Porque ese es el efecto secundario que tiene este cuaderno y es mejor que os lo diga. Sobre todo porque han ajustado el precio mucho y eso ha provocado que se venda... y podemos encontrarnos con un compañero de cuaderno en cualquier momento que reconozca la frase.

     Soy consciente de lo insólito de la propuesta, de las miradas de extrañeza en la piscina que pueden incluso a provocar que alguien se acerque a preguntar (creedme, me ha pasado) y de que esta vez buscaréis compañía para hacer sus actividades para así poder comenzar las frases diciendo eso de: mira, mira qué bueno... Pero es verano, y los veranos son para pasarlo bien en vacaciones. Ah, y para aprender... lo que sea que se aprenda.

     Y vosotros, ¿también sufristeis esos cuadernos vacacionales infantiles que nos vendían como divertidos?
Porque esta es la revancha.

     Gracias

     PD: Mira, mira... 

miércoles, 27 de agosto de 2014

Goat Mountain. David Vann



    " El aire preñado de polvo grueso como la pólvora, un tono rojizo en el día que despuntaba. Olor a ese polvo y olor a pino, olor a gordolobo. La camioneta un insecto segmentado, la cabeza en una dirección y el cuerpo en otra. Una curva cerrada y de poco no salí volando.
     De rodillas sobre un colchón atado a la plataforma de la camioneta, los trastos de acampar debajo. 1978, norte de California. Agarrado contra baches y bandazos, el metal ardiendo ya a hora tan temprana. Toboganes montaña arriba."

     Si nunca has leído a David Vann, a buen seguro tu primer acercamiento no te va a dejar indiferente. Para los que ya conocemos su pluma, es mejor que sigamos su trayectoria con calma, para no saturarnos de su temática. Pero aún sabiendo eso volvemos una y otra vez. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Goat Mountain.

     Tres hombres de una misma familia, un niño, el padre y el abuelo, realizan junto a un amigo (Tom, porque él sí tiene nombre) un viaje de cacería de ciervos. Así pretenden, no sólo estrechar lazos como suele hacerse en estos viajes de hombres, sino también que el niño realice su primer disparo. Pronto, en una salida, encuentran un furtivo, y el padre le deja el rifle al niño para que se asome a la mira y pueda verlo. Poco esperaba que su hijo fuera a disparar acabando con la vida de este furtivo, pero es justo lo que sucede y ahora hay que tomar una decisión.

     Por mucho que hayas leído del autor, es difícil resistirse a contar que su padre se suicidó. Supongo que siempre lo contamos para situar al autor en una tragedia repetida luego mil veces a través de su pluma. Tampoco él nos deja olvidarlo, aunque a medida que leo más títulos suyos aprecio los distintos matices y como sus historias tienen un poso más profundo.

     Lo primero que choca en esta novela son las formas. Descripciones precisas, encadenadas, frases cortas... y la sensación de estar allí, de conocer esas montañas en que se desarrolla la acción, de velocidad incluso dentro de esa tensa calma en que se desarrolla la historia. Engancha, es difícil resistirse a ella, es aséptica, no justifica, no busca la suavidad, nos deja elegir, revolvernos: pensar. Y luego el título, matan ciervos pero nos dice Goat y pensamos en cabras: "bonito nombre para una montaña", piensas mientras asocias la cabra a la maldad. Y si no lo hiciste al ver el título ya lo harás a medida que avances durante su lectura. Es inevitable, si de algo trata este libro, es de la maldad. Tal vez por eso nos habla de Caín entre reflexiones.

     Con un narrador ya adulto que rememora ese momento, nos introducimos en una historia de muerte y de instinto. El niño que mata a un hombre visto fugazmente por la mirilla de un rifle y su padre y abuelo con posiciones enfrentadas al respecto. Hay un muerto y tres hombres tienen que tomar una decisión mientras miran al pequeño culpable, nadie duda de su culpabilidad, pero escrutan sus reacciones. Hay que decidir qué hacer con ambos, el cadáver y el niño; ¿entregarlo, castigarlo además...? ¿y por qué disparó?
     Incluso nosotros buscamos las causas y soluciones mientras leemos la historia narrada por este niño ya hombre buscando sus sentimientos y dejándonos llevar por las reflexiones de Vann, por sus preguntas, observando detenidamente esa naturaleza humana que pretende ponernos al descubierto en sus montañas. La historia es oscura y cruda, mucho, y tal vez por eso tiene algo de fascinante, como todas las sombras que son iluminadas en los rincones. Los personajes perfilados con cuidado para la ocasión: el amigo amable, el padre tranquilo, suave y el abuelo impactante. Todos tiene algo. Y el niño... bueno, si tengo que ser sincera, del niño que quedo con una cosa: su sonrisa.

     Me gusta David Vann, es de esos escritores que no necesitan muchas páginas para que nos removamos inquietos bajo la tensión de sus letras. Esperamos el final, lo tememos, y seguimos adelante.

     Con las vacaciones finiquitadas, la rutina encima y la vuelta a casi todo empiezo a plantearme cuál es mi libro del verano. Y el vuestro; ¿ya podéis señalar cuál ha sido vuestra lectura destacada este verano?

     Gracias

martes, 26 de agosto de 2014

El complejo de dinero. Franzisca von Reventlow




     "Un sanatorio... Veo cómo tú y todos los demás movéis la cabeza incomprensivamente. Lo cierto es que no estoy mal de los nervios, ni siquiera padezco un especial nerviosismo, lo único que me pasa es que tengo el llamado complejo de dinero. Espero, por el amor de Dios, que sepas lo que es un complejo en el sentido patológico. viene a ser algo así como un conjunto de sentimientos, impulsos y cosas por el estilo que se reprimen o no se exteriorizan, y que, si no me equivoco, se agolpan en el subconsciente y causan afecciones anímicas."

     Con este título, la promesa de una novela divertida y la curiosidad por leer algo frívolo escrito en plena Gran Guerra, era fácil suponer que el libro acabaría en casa. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, El complejo de dinero.

     A principios del siglo XX una joven alemana perteneciente a la clase alta aterriza en una clínica psiquiátrica para tratar sus problemas con el dinero. Aunque pronto veremos que su problema no es con el dinero, sino con la ausencia de él. En el hospital, con un psicoanálisis aún en pañales, no sólo recibirá tratamiento, sino que se relacionará con otros pacientes a cada cual más original, que pasan allí sus días entre intrigas y proyectos para desesperación, en muchas ocasiones, del director de la clínica. Desde allí esta mujer irá escribiendo a una amiga, y nosotros tendremos esas cartas entre las manos.

     Pongámonos en antecedentes: la autora del libro pronto decidió renunciar a los privilegios familiares que le correspondían. Se trasladó a Munich, a eso que se llamaba vida bohemia, y tuvo que buscarse la vida. Aunque al final contrajera un matrimonio que resultó no ser la solución a sus problemas de dinero. Sin embargo, y pese a que ella se reveló y trabajó, es imposible no ver un cierto poso a su vida en esta novela.

     La historia, escrita en una época compleja, es una crítica ácida a los privilegios propios de un estrato social venido a menos. Para ello, la autora se sirve de una mujer obsesionada por el dinero y todo lo que éste puede proporcionarla, pero, eso sí, manteniéndose lejos de la responsabilidad al gastarlo o conseguirlo. Una mujer que acaba en un hospital recluida, de hecho bajo la excusa de la cura descubrimos la tranquilidad de estar fuera del alcance de sus deudas, y que entabla allí una curiosa relación con otros pacientes. En ese hospital, y aquí la crítica al psicoanálisis no tiene desperdicio, podrán curarse... aunque tampoco es gratis. Porque nada es gratis en esta vida, esa es la verdad, pero vale más esperar que moverse para conseguirlo, aunque haya que esperar en un centro psiquiátrico.
     Por encima de lo divertido, de las aventuras contadas por carta en tono frívolo, encontramos la crítica hacia este tipo de personas que vivían sin preocuparse de nada y que no aceptaban un cambio que estaba por llegar. Aquellos que incluso hoy reconocemos, y que prefieren esperar a que las cosas les lluevan caídas del cielo. Y eso, unido a la época en la que está narrado el libro, es lo que más me ha llamado la atención. No es un libro bélico, aunque a ratos tuve ganas de coger un palo y dar a alguno de los residentes del sanatorio para que se movieran.

     El estilo es sencillo y la novela epistolar corta, lo que hace que apenas dure un suspiro y sea un estupendo "entre novelas". Pero no negaré que esperaba más y que, posiblemente le falten páginas (algo cada vez más difícil de decir en un libro). Entretenido y ácido, un libro de esos para verano, que no vienen nada mal. Y, tal vez, sólo tal vez, nos haga pensar un poco sobre ese mal necesario para sobrevivir que es el dinero.

     Y vosotros, ¿sois de los que alternáis géneros y buscáis lecturas ligeras para descansar entre otras más densas o no es algo que tengáis en cuenta?

    Gracias

lunes, 25 de agosto de 2014

Ubik. Philip K. Dick




     Hoy toca hacer limpieza, amigos: éstos son los descuentos con los que liquidamos nuestros silenciosos Ubiks eléctricos. Sí, tiramos la casa por la ventana. Y recuerden: todos nuestros Ubiks han sido usados exclusivamente de acuerdo con las instrucciones.

     Me gusta la ciencia ficción. Mucho. Y Dick es uno de esos autores imprescindibles para los aficionados al género. Sin embargo y pese a que su fama precede al título, no me había acercado hasta hace poco a este título. Hoy traigo a mi estantería virtual, Ubik.

     La mejor forma de pedir una cerveza es pedir Ubik. Elaborada con lúpulos cuidadosamente seleccionados y agua de la más absoluta pureza, envejecida hasta alcanzar el sabor perfecto, número uno entre las cervezas de la nación. Elaborada exclusivamente en Cleveland.

     El libro nos coloca en un futuro que actualmente es pasado, pero eso apenas nos importa cuando leemos la novela. El autor la ambientó en 1992, y no se nos antoja extraño puesto que estamos acostumbrados a distopías y mundos paralelos, y la ambientación y la historia tiran de nosotros con la fuerza suficiente como para que no necesitemos pararnos a pensar en el año del que partirnos. En este mundo, las facultades psíquicas han tomado mucha importancia y son aceptadas. Así conocemos a Joe Chip, que hace mediciones para una empresa que protege la privacidad frente a estas personas, los anula para que no puedan saber lo que piensan sus clientes, espiar las empresas que protegen o manipular la realidad en su propio beneficio. El enfrentamiento está servido, los que tienen poderes psíquicos frente a los que no, capitaneados Chip y por el dueño de la empresa, Runciter. Y ahí empieza a ponerse interesante la historia, porque durante una misión se produce un accidente en el que muere Runciter, y al que rápidamente intentan conservar en un estado de semivida para poder comunicarse con él. Sin embargo, el mundo parece volverse loco y los objetos retroceder en el tiempo sembrando una duda, ¿Quién ha muerto y quién está en semivida?

     ¿Qué puede hacer una chica con un cabello tan áspero y rebelde? Simplemente, aplicarse el acondicionador capilar Ubik...

     Dick nos presenta a un antihéroe tipo, Joe Chip, un hombre brillante que sobrevive a duras penas en un mundo en el que el dinero abre todas las puertas, incluso literalmente. Y es este mundo en el que aparece Ubik, un producto que parece servir para todo, o que forme todo, una suerte de milagro inventado que intentaremos descifrar a medida que leamos sus anuncios mientras nos introducimos en un juego de reflejos distorsionados de una realidad cambiante. Nos deja a merced de la historia, igual que hace con su protagonista, para que seamos nosotros quienes interpretemos si lo que leemos es real, y de este modo entremos en el torno de las percepciones de nuestro entorno: ¿Qué es posible y qué no lo es realmente en este futuro dibujado por Dick? Hasta ese momento nos hemos creído todo lo que nos contaba sin dudar nada; los poderes, la existencia de una transición entre la vida y la muerte en la que los vivos se pueden comunicar con los fallecidos... pero ahora el protagonista duda de su realidad y eso hace que nosotros también dudemos buscando a qué agarrarnos. Se convierte de este modo en una endiablada novela que nos lleva en vilo por sus páginas hasta descubrir el gran secreto. Y Ubik va a tener algo que ver, nos decimos una y otra vez... porque parece estar en todas partes, por algo será.

     ¿Será que tengo mal aliento, Tom?
     Mira, Ed: si tanto te preocupa, prueba con Ubik, el dentífrico con espuma de acción germicida. Empleado según las instrucciones, resulta totalmente infensivo.

     Pero más allá de todo eso, la historia tiene momentos críticos llenos de humor en los que una puerta amenaza con poner una demanda al inquilino de la vivienda que custodia cuando pretende abrirla sin pagar. Y también tiene algo de intranquilizador, sin llegar al terror, cuando nos quitan las referencias más reales, cuando hasta las cosas más sencillas parecen tener aristas llenas de sombras y consigue hacernos dudar de la propia existencia... es cuando el libro alcanza su punto álgido y dudamos de la maestría de un escritor que consigue atar firmemente los cabos de una magnífica novela.

     Si los apuros monetarios le quitan el sueño, hágale una visita a la señorita de Ahorro y Crédito Ubik: le librará de las siempre molestas deudas. Por ejemplo, supongamos que usted toma en préstamo, a un interés limitado, cincuenta y nueve contacreds. Vamos a ver: en total...

     Para aficionados al género y para quienes no suelen acercarse a él. Esta novela corta es una magnífica opción, una historia que no puedo dejar de recomendaros de un escritor imprescindible.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias

     PD:
     Yo soy Ubik.

jueves, 14 de agosto de 2014

Carrie. Stephen King




     "Carrie se hallaba en medio de ellas, impasible, una rana entre los cisnes. Era una muchacha fornida, con granos en el cuello, la espalda y las nalgas. Su cabello mojado no parecía tener color alguno: se pegaba a su rostro con una obstinación empapada y abatida.
     Estaba allí parada, con la cabeza ligeramente inclinada, dejando que el agua se precipitara sobre su cuerpo y cayera al suelo. Parecía la típica cabeza de turco, el perpetuo blanco de las bromas, la chica capaz de tragarse las historias más increíbles, el objeto de todas las malas jugadas. Y realmente lo era. 
De manera desesperada desearía que la Escuela Secundaria Ewen tuvieses duchas individuales -y por lo tanto privadas- como escuelas de Andover y Bosford. Porque se quedaban mirándola... Ellas siempre se quedaban mirándola..."

     De vez en cuando es una tentación acercarme a King y a su terror. No al narrador impecable en el que se ha convertido, sino al terror de sus comienzos, ese que hacía estremecer a cualquier lector. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Carrie.

     Conozcamos a Carrie, Carrieta. Su padre muere antes de que ella nazca así que ha sido criada por su madre, una fanática religiosa que llena su casa de imágenes y piensa que la tortura forma parte de su religión y, como tal, acerca al perdón y a Dios. En la escuela no le va mucho mejor, ya que no tiene amigos y sus compañeros le hacen la vida imposible, convirtiéndola en el bicho raro oficial. Sin embargo, el día que Carrie descubre que tiene telekinesis, las cosas parece que pueden cambiar. Si no puede llevar una vida normal, al menos puede vengarse.

     Carrie es el cuarto libro escrito por Stephen King y el primero que consiguió publicar, aunque para llegar a ello su mujer tuviera que convencerlo de rescatar este título de la basura. Pertenece a esa época en la que el terror empezaba a hablarnos de algo más que casas encantadas y nos mostraba a personas, un ejemplo perfecto es La semilla del diablo, así que Carrie pronto alcanzó un éxito notable entre el público.

    Lo primero que llama la atención de esta novela es su aparente caos estructural. La historia está formada por la visión de Carrie sobre lo que sucedió, sabemos de hecho que algo sucedió desde el principio, por entrevistas, fragmentos de noticias sobre el suceso... y todo ellos, en contra de lo que pudiera parecer, forma una historia fácil de seguir que se va cargando de dramatismo precisamente por su estructura. Consigue un halo de credibilidad que nos envuelve mientras nos debatimos entre distintos tipos de horror ante lo que nos cuentan. Es una historia terrible, un personaje que puede ser terrible, una madre que nos horroriza como trata a su hija amparándose en la religión, una sociedad que permite esos comportamientos a la fuerza ha de ser terrible, por lo tanto el instituto también lo es... y así podría seguir enumerando las cosas que una a una van cayendo como si fuera un dominó gigante de letras.

     Y la historia, bueno, la historia va un poquito más allá de lo que en un principio nos puede parecer. Para empezar es una historia dominada por mujeres, no sólo por Carrie sino por aquellas con las que se cruzó en la vida. Su madre, una mujer terrible capaz de estremecernos por la forma de tratar a su hija; Chris, la compañera de clase que disfruta en su papel de matón; Sue, la otra cara en el instituto, la de la niña que parece querer reformarse y expiar su crueldad... o mejor hacer que otro la expíe por ella; la profesora de gimnasia... Todas ellas ponen su granito de arena a la hora de formar, o deformar, a Carrie. Todas ellas cargan el ambiente hasta conseguir que al lector incluso le de pena de la pobre chica que no encaja y sufre permanentemente. Y mientras eso se nos pasa por la cabeza, seguimos con una alarma encendida por alguna parte, un aviso luminoso de que algo no va bien... y ¡zas! King nos lo muestra, nos lo pone delante de las narices para conseguir que demos un paso atrás horrorizados. Lo sabíamos, pero ahora no importa, es el gran golpe de efecto del autor y nos ha pillado con la guardia baja, entre dudas. Lo habíamos leído, pero da igual.

     Stephen King es uno de esos autores prolíficos que nos van dejando historias con una pasmosa regularidad. Cierto es que ha evolucionado mucho en formas y en tipos de novela, pero si nos dirigimos a estas primeras publicaciones nos topamos con aquello que le hizo ganar miles de lectores: la capacidad para hacer de cualquier pequeño lugar, un sitio de pesadilla. Y la de engancharnos a sus pesadillas.

     Y vosotros, ¿habéis leído algo de King?

     Gracias

     Pd. Con esta entrada me despido una semana, como ya avisé una en julio y una en agosto así que hasta el jueves y disfrutad mucho. Y, por cierto, seguid leyendo, así podréis contarme vuestras lecturas a mi regreso.


miércoles, 13 de agosto de 2014

La puerta de los pájaros. Gustavo Martín Garzo



     "Hace ya mucho tiempo vivía en Portugal un rey que se llamaba Dinis. Tenía una única hija a la que puso de nombre Constanza. El rey había enviudado muy joven y solo vivía para hacer feliz a la princesa, que era el vivo retrato de su amada esposa. Constanza siempre estaba atendiendo a los pobres y a los más desfavorecidos. Era muy discreta, y prefería la soledad del palacio y la quietud de sus jardines al bullicio de los mercados y de las fiestas."

     Con aspecto de antiguo, casi de tesoro escondido entre los estantes de una biblioteca durante años, se presentaba este libro en la mesa de mi librería de cabecera. Irresistible, tanto como su título. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, La puerta de los pájaros.

     Conocemos a Constanza, una joven princesa de Portugal que vive en un palacio entre tapices que muestran a jóvenes doncellas con unicornios. Cuenta la leyenda, que los encontraban en el bosque. Esta es la historia de una princesa que tenía un secreto que la hacía escapar sola al bosque, la historia de una princesa que pasó muchos años durmiendo sin que su cuerpo envejeciera... la historia de Constanza.

     Cuando somos niños nos fascinan los cuentos, nos los creemos y llegamos a pensar que los bosques esconden mágicas criaturas. Somos felices escuchando fábulas llenas de fantasía que nos impulsan a creer que si deseamos algo con fuerza, tal vez se cumpla. Esa facultad la vamos perdiendo a medida que crecemos, y cuando somos adultos apenas queda rastro de ella. Salvo algunos casos, los menos. Supongo que eso le sucedía a Gaudí y por eso diseñó realmente una Puerta de los pájaros para un palacete en Comillas. Una puerta con un vano para carruajes, otro para personas y un último en lo alto, para pájaros. Conozco ese lugar desde niña y, si bien de niña soñaba con carruajes y bandadas de hermosas aves cruzando por esa puerta, la curiosa fascinación que me producía no desapareció ni siquiera con el paso de los años. Por eso me atrajo tantísimo este libro.

     En él, Martín Garzo apoyado firmemente en las hermosas ilustraciones de Pablo Auladell parece recordarnos esos cuentos que leíamos de niños. Nos cuenta una hermosa historia sobre fantasía y magia en la que nos sumergimos con facilidad, sin darnos cuenta de que, tal vez, ya no tenemos años para leer cuentos. Y esa es la magia que traspasa al libro, esa suerte de Puerta de los Pájaros hecha de letras. Una invitación a no dejar de soñar, de imaginar, de creer...
     La historia de la princesa Constanza que cae presa de un sueño que parece eterno, de su padre entristecido y de los viajes que realiza dormida, de las doncellas que la atienden durante su sueño, de magos y unicornios, es sobre todo una historia hermosa. No sólo para adultos sino también para niños. Uno de esos libros que los niños leerían como un cuento y en el que yo he visto una despedida de la infancia. Pero no una despedida triste, sino un cambio que una niña no quiere realizar pero que se torna inevitable y también un recuerdo a esa infancia cuando somos ya adultos. Mirar atrás, recordar, sonreír. Podría contaros el secreto del sueño de la princesa, o cómo termina viajando con unos gitanos mientras duerme, pero eso mejor lo descubrís vosotros. Está muy feo destripar un cuento.

     Hoy os invito a sumergiros en un mundo de fantasía tratado con muchísimo cuidado en una novelita hermosa tanto en su historia como en sus formas. Uno de esos libros que, efectivamente, bien pueden ser un tesoro escondido entre estantes hasta que alguien lo descubre. Os invito a seguir la invitación del autor, y conocer La puerta de los pájaros.

Puerta de los Pájaros
Comillas
Foto: http://www.trasvia.org/
     Y vosotros, ¿os acercáis a la literatura fantástica alguna vez?

     Gracias