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viernes, 8 de mayo de 2015
Tortilla Flat. John Steinbeck
"Esta es la historia de Danny y de los amigos de Danny. Es la historia de como estos tres llegan a convertirse en una sola cosa, de manera que si en Tortilla Flat mencionas la casa de Danny no te estás refiriendo a una estructura de madera cubierta con una capa de cal descascarillada y adornada con un viejo y descuidado rosal de Castilla. No, cuando hablas de la casa de Danny se entiende que te refieres a una unidad cuyas partes son hombres y de la que emanó dulzura y felicidad..."
Hay autores que no fallan, que uno sabe que no fallan jamás y que están ahí esperando a que vayamos a leerlos. Una vez hemos terminado con su obra, descubrimos el placer de la relectura, los matices, los cambios que se han producido en nuestra mirada sobre la obra... esos son los buenos autores y los buenos libros. Hoy traigo a mi estantería virtual uno de esos libros que se releen con placer, se trata de Tortilla Flat.
Tortilla Flat es un barrio de Monterrey. Allí viven los paisanos, una mezcla entre españoles, mexicanos e indios y allí conocemos a Danny, Pilon, Jesús María y Big Joe. Este grupo de cuatro rufianes se reencuentran al regresar de una guerra a la que se alistaron sin convencimiento. Por circunstancias acaban viviendo todos en la misma casa, de Danny, a seguimos sus días buscando dinero y vino entre "misiones" que, buenas o malas, nos permiten ver siempre su buen corazón.
Esta novela, publicada originariamente en 1935, fue el primer éxito de ventas de Steinbeck. Leída ahora, es fácil comprender el motivo. En plena Gran Depresión, la gente lo pasaba mal, y el autor les dio la oportunidad de divertirse, y reírse con su novela. Pero más allá de eso, les contó una historia de cuatro hombres sin dinero que no llevaban una vida miserable, sino despreocupada, cubriendo las necesidades que tenían: a saber vino, comida, vino, un lugar para dormir, vino... sin hacer tampoco una historia de borrachos, sino más bien de simpáticos pícaros (como bien se compara en el prólogo de la edición de la imagen) a los que se les termina por coger cariño.
Es una novela de felices infelices, llena de momentos entrañables y otros en los que no nos lo parecen tanto. Está formado por pequeñas historias que se van encadenando en las que Steinbeck aligera la situación que vivía un colectivo, dando muestras, una vez más, de su simpatía por las personas humildes. Las justificaciones de Pilón, las reacciones del grupo que parecen contagiarse, Pirata... es imposible leer el libro sin que se nos escape una sonrisa pese a que en realidad no es cómico el fondo de lo que nos está relatando. Esa ironía, la aparente frivolidad con la que deja un retrato a través de las correrías de estos cuatro amigos, consigue que el lector reflexione desde casi las primeras páginas.
Se impregna de sentimientos de confianza y lealtad, vemos a los amigos intentar animar a Danny, y como todos se vuelcan con él cuando creen que lo necesita. Y asistimos también a un final perfecto, un contraste que cierra la historia haciéndola "redonda" al completar a la perfección el esquema que teníamos de los protagonistas.
Al final, salimos de la lectura con un sabor agridulce, con la sonrisa aún dibujada, y el poso de lo leído para meditarlo durante un tiempo. Pero, sobre todo, terminamos Tortilla Flat sabiendo que estamos ante una gran obra, imposible no recomendarla.
Y vosotros, ¿sois lectores y relectores, o es raro que volváis a un libro ya disfrutado?
Gracias
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viernes, 7 de diciembre de 2012
De ratones y hombres. John Steinbeck
"Unas millas al sur de Soledad, el río Salinas se ahonda junto al margen de la ladera y fluye profundo y verde. Es tibia el agua, porque se ha deslizado chispeante sobre la arena amarillo y al calor del sol antes de llegar a la angosta laguna. A un lado del río, la dorada falda de la ladera se curva hacia arriba trepando hasta las montañas Gabilán, fuertes y rocosas, pero del lado del valle los árboles bordean la orilla."
Y si ayer hablaba de libros que nos dejan un mal sabor de boca, hoy me voy a declinar por justo lo contrario. De esos autores a los que busco porque se que no me van a decepcionar, incluso en sus segundas lecturas o terceras. Mis "inquilinos fijos" de la estantería junto a mi cama. Uno de estos autores es John Steinbeck y, precisamente por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, De ratones y hombres.
Estamos en la Gran Depresión. Y conocemos a dos curiosos personajes, un deficiente mental llamado Lennie y un pícaro llamado George, que es también su amigo y protector. Juntos buscarán cualquier trabajo posible para alcanzar sus metas.
Hacía mucho que no hablaba de libro corto o relato largo. Es un apelativo que le va perfectamente al título de hoy. Steinbeck es uno de mis autores de cabecera, me gustan sus gentes, sus ambientes y las dificultades tan reales por las que les obliga a pasar. En este caso nos hablará de amistad, un tema pocas veces tratado o, cuanto menos, muchas menos veces que el amor. Está escrito con suma sencillez y, pese a que pueda parecer que el tema de incluir a un retrasado mental se usa como eje de todo lo que sucede, lo cierto es que la relación entre ambos hombres será el motivo principal de toda la historia. Una historia enternecedora en muchos momentos que consigue emocionar al lector.
Es curioso ver como en un mundo complejo y cruel, los sueños son muy importantes para estas personas. Sueños sencillo de personas normales, una granja, unos animales... y como los acompañamos en la carrera a conseguirlos sin dejar de mirar de reojo al autor. Sabemos que es Steinbeck, que no pinta finales felices a gusto del lector sino situaciones tremendamente reales, preveemos en esta ocasión el final. Pero ni así estamos preparados para él. Y, lo reconozco, me emocioné al leerlo. Es un final que no puede dejar indiferente a ningún lector... aunque también lo haya visto venir. Estamos ante uno de sus libros de perdedores, concisos y directos, como nos tiene acostumbrados. Como a mi me gusta.
John Steinbeck es, para mí, un imprescindible. Hoy traigo un buen libro para acercarnos a él si no lo conocemos, pero con un aviso: si te gusta lo que lees, si logras esa conexión mágica que sentí en las primeras páginas... será sólo el comienzo de un viaje por los personajes de este autor, personajes que, como Lennie, nos siguen acompañando durante muchísimo tiempo.
Y vosotros, ¿hay algún personaje literario que os resulte inolvidable?
Gracias
lunes, 26 de marzo de 2012
Al este del Edén. John Steinbeck
"Bien, aquí tienes la caja que querías. He puesto en ella casi todo lo que yo tenía, y todavía no está llena. Hay en ella dolor y excitación, sentimientos, buenos y malos y malos pensamientos y buenos pensamientos… el placer del constructor, algo de desesperación y el gozo indescriptible de la creación.
Y, por encima de todo, la gratitud y el afecto que siento por ti.
Y todavía la caja no está colmada."
Decir a estas alturas que Steinbeck es uno de mis autores favoritos está demás. Fue uno de mis descubrimientos de adolescente, y lo sigo conservando hoy cuando, de vez en cuando, ojeo alguno de sus libros en busca de un pasaje que me resultó especialmente llamativo o me hizo reflexionar sobre un punto del mundo en el que me pareció se apoyaba. Normalmente sobre la naturaleza humana que quedaba reflejada en sus obras de esa forma tan especial que sólo él podía hacer. Hoy traigo un libro suyo que me gusta especialmente, una novela que no resalta por su técnica pero si por las horas tan divertidas que me hizo pasar en lo que parecía una historia familiar. Hoy coloco en mi estantería virtual, Al este del Edén.
Nos cuenta el autor la historia de dos familias norteamericanas, los Hamilton y los Trask, en un período de entreguerras. De la Guerra de Secesión a la Primera Guerra Mundial, utilizando para ellos tres generaciones.
Es fácil caer en la tentación de creer que por haber visto una película ya se conoce la historia del libro, pero no siempre es así. En este caso, la magnífica película de Elia Kazan, protagonizada creo recordar por James Dean, no debería de quitar a nadie el placer de descubrir la historia completa que nos trae el autor.
Haciendo un resumen aún más rápido os diría que es un libro sobre la naturaleza de las personas y, por lo tanto sobre el amor. Pero no hablo del amor romántico que ha llenado y llenará miles de páginas de la literatura universal, sino del amor en el más amplio sentido de la palabra, el fraternal, el filial, el platónico... y también del desamor, el odio y la venganza y el proceso de casi deshumanización que se produce en las personas que se dejan llevar por estos sentimientos igualmente viscerales.
En esta obra, construída en un comienzo como una suerte de memoria, conocemos a la familia materna del propio Steinbeck, su madre y sus abuelos son personajes de la obra e incluso el propio autor es un personaje secundario, nieto del patriarca Hamilton, haciendo las veces de narrador improvisado testigo de los acontecimientos. Improvisado porque el resto del tiempo el narrador es omnisciente, permitiéndonos así conocer mejor a todos y cada uno de los personajes que recrea, personas complejas cargadas de matices de los que vamos bebiendo sin darnos cuenta en esta magnífica historia. Y digo esto porque los personajes se escapan de la pluma del autor para desarrollar su propio carácter regalándonos una historia de contrastes, héroes y crueldades se mezclan con sangre, codicia y amores. Tenemos personajes que brillan por su bondad, moralidad y solidaridad y, en la otra cara nos presenta a quien nos muestra que la vida también esta repleta de violencia y maldad. Y aquí resalta el personaje de Cathy, capaz de adueñarse por si misma de la novela, obligándonos a seguir sin respirar casi sus pasos entre los que destacan, no sólo sus crímenes, sino la facilidad con la que los comete sin apenas necesidad de justificarse. Y aquí empiezan las discusiones sobre simbolismos del bien y el mal, la rectitud y el pecado.
Pero, como ya he dicho con otras obras, no es necesario hacer una tesis sobre lo que quería decir el autor para disfrutar de su obra. De hecho, la mayor parte de los lectores llegamos con el firme propósito de pasar un buen rato. Y vaya si lo pasamos de la mano de Steinbeck. Es fácil sumergirse en su historia sin pararnos a criticar cada movimiento, simplemente dejando que nos conduzca entre tretas y giros, dejando ver el fleco de lo que será la siguiente actuación y buscando ser más listos y anticiparnos a los escrito. Tarea casi imposible cuando se trata de personajes que se nos antojan reales, cuyas vidas transcurren en entornos sencillos, como el nuestro, y que se convierten en inseparables compañeros de viaje de una de las grandes historias de la literatura moderna. De esas por las que apenas importa que pasen los años, porque sabemos que si en tres generaciones hay errores que cometieron los padres y repiten los hijos... en la historia de la literatura hay obras que disfrutamos nosotros y también harán disfrutar a nuestros nietos.
Una historia de personas, de naturalezas... una vida. ¿Ya conocéis Al este del Edén?
Gracias
sábado, 24 de septiembre de 2011
La uvas de la ira. John Steinbeck
"Y los grandes propietarios, los que deben ser desposeídos de su tierra por un cataclismo, los grandes propietarios con acceso a la historia, con ojos para leer la historia y conocer el gran hecho: cuando la propiedad se acumula en unas pocas manos, acaba por serles arrebatada. Y el hecho que siempre acompaña: cuando hay una mayoría que tiene hambre y frío, tomará por la fuerza lo que necesita. Y el pequeño hecho evidente que se repite a lo largo de la historia: el único resultado de la represión es el fortalecimiento y la unión de los reprimidos»,
Ahora que parece que cada vez que uno mira la televisión y la prensa de medio lado la palabra recesión o quiebra están impresas en el guión de cualquier noticia, me ha parecido adecuado recordar este libro. Sin duda el más famoso de su autor, Steinbeck, el cual se encuentra entre mis favoritos.
Este libro fue escrito en 1939, la fecha no nos suena porque el descalabro económico con suicidios incluidos lo relacionamos bastante antes en el tiempo, diez años, y justo esos son los que llevaba el país sumido en lo que después se ha dado en llamar, La Gran Depresión. Si me pusiera ahora a hablar de estallidos de burbujas en el capitalismo a nadie le extrañaría hoy en día, pero tranquilos, este no es un blog de economía.
El libro nos presenta a una familia de granjeros de Oklahoma, los Joad, que entre la Depresión y las sequías y vientos que sufrieron durante varios años encadenados en el país, y la falta de previsión, se vieron acosados por la falta de dinero y empujados a hipotecar sus posesiones. Los bancos al no recibir los pagos los fueron expulsando de sus tierras, con las que hicieron negocio, y la familia se ve obligada a un peregrinaje por el país en busca de un trabajo como jornaleros, siguiendo la ya famosa Ruta 66. Veremos el hambre en su faceta más cercana, caminando mientras los débiles y enfermos se quedan en el camino literalmente, enterrados en las cunetas, para llegar a un trabajo que, por exceso de mano de obra se ve cada vez menos pagado.Se van conviertiendo en emigrantes, en "Oakies" señalados con el dedo y sospechosos de casi todo, defendidos en este libro por un predicador que decide cambiar los hábitos por el activismo sindical.
Es una historia de la calle, de miles de personas que se vieron desposeidas de sus bienes, en la que Steinbeck, en su forma realista y sin artificios nos hace conscientes de una realidad que nos empeñamos en ver lejana. Aunque no es todo tan gris, también consigue sacarnos la sonrisa ante el gesto amable, incluso la risa franca con determinados comportamientos. Sin embargo es un libro que nos pega de lleno en la conciencia social del pobre al que no miramos, nos pone delante, sin permitirnos apartar la vista, esas situaciones que muchas veces no llegamos a entender y que, desgraciadamente, hay veces que no son ni tan incomprensibles, ni tan imposibles como creíamos.
Con un lenguaje directo, casi periodístico, nos enseña la cara menos amable de la sociedad, la falta de solidaridad entre clases, la desesperanza, y todo ello sin olvidar citar las escasas ayudas que reciben los pobres, y dejarnos con la sensación de estar ante la vida misma. Un libro magnífico, imprescindible y descorazonador.
Gracias
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