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domingo, 18 de marzo de 2012
El malogrado. Thomas Bernhard
"El ser humano es la infelicidad, decía una y otra vez, pensé, sólo un imbécil pretende lo contrario. Nacer es una infelicidad, decía, y , mientras vivimos, prolongamos esa infelicidad, sólo la muerte la interrumpe. Eso no quiere decir, sin embargo que sólo seamos infelices, nuestra infelicidad es la condición para que podamos ser felices también, sólo dando el rodeo de la infelicidad podemos ser felices, decía, pensé…”
Hoy traigo una novela corta o relato largo que me gusta a mi decir, en apenas doscientas páginas el autor consigue pasar de extraño a amigo acomodado que nos acostumbra a sus formas y repeticiones como si fueran las coletillas de un confidente que se pasa por nuestra casa a contarnos algo que le atormenta y no le deja dormir.
Un autor de culto y un libro de los más accesibles que tiene, hoy traigo a mi estantería virtual un libro condensado en esencia, traigo El malogrado.
El malogrado es la historia de una frustración contada por un narrador improvisado que acude al entierro de un amigo, Wertheimer, pianista incapaz de asumir su mediocridad frente a un compañero, el genial Glenn Gould. Constatando su falta de talento ante la comparación se convierte así en El malogrado optando por el suicidio.
Este extraño libro consta de tan sólo cuatro párrafos, los primeros al comienzo de la obra, y en él se van desgranando las ideas que siempre rondaron en la cabeza al autor. Vemos como el narrador convertido en observador de la historia reflexiona de una forma que se nos puede antojar inconexa en un principio. Pero nada más lejos, vamos viendo como la mente humana es capaz de plasmarse en todo su esplendor en las hojas que conforman esta historia, con saltos y asociaciones insospechadas que nos llevan entre soliloquios casi obsesivos sobre las virtudes y obsesiones de la mente humana.
Es una reflexión sobre el talento y la ausencia del mismo y como buscamos muchas veces la justificación de la ausencia del primero en falta de trabajo, entregándonos de manera casi enfermiza a la práctica de lo que consideramos puede llegar a ser una virtud. Pero la vida es cruelmente realista y nos enfrenta muchas veces al talento, que no sirve en caso de no ser nuestro, para otra cosa que constatar la mediocridad de la que somos presa. Asistimos así al desgaste que supone no aceptar que no sobresalimos y como la admiración que se profesa a otra persona se acaba resintiendo cuando somos pasto de frustraciones por no ser capaces de llegar a ello. Se sitúa en una Europa en decadencia, que comparte tono con el malogrado protagonista de la obra, cuestionando así las creencias habituales de la posibilidad de superación de las personas.
Os invito a conocer este libro sobre un hombre cuyo destino se escribe en su carácter, el de muchos, llevado al extremo. Una obra que da para muchas horas de pensamientos y reflexiones, sobre la vida, sobre el arte en Europa, sobre la superación y las excusas en última instancia, llegando al fin último y extremo, la muerte. Y también sobre el talento. Un libro que, ahora que me releo, no puedo evitar añadir que no tiene un tono pesimista sino que encuentra notas de humor y, sobre todo, un libro que merece la pena ser descubierto. Es más que recomendable.
Cuando era pequeña mi madre me decía: si quieres algo con la fuerza suficiente y trabajas por ello, al final todas las estrellas del universo, se alían para que consigas hacerlo realidad. Ahora, desde la visión que tengo de persona adulta os pregunto...
¿Realmente se consigue todo con trabajo duro? Es muy difícil establecer una línea para saber hasta dónde merece la pena el camino.
Gracias
Os presento a un genio en estado puro Glenn Gould
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