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lunes, 30 de marzo de 2026

Mis lunes con aroma a matcha. Michiko Aoyama

 


     "Junté las manos para pedir que me ocurriera algo bueno. 
      Pero ¿a dónde había ido a parar aquella plegaria? Me encontraba en un santuario sintoísta, así que supuse que a alguno de los dioses de dicha religión. Era lo más probable. 
       Pero ¿dónde estaban los dioses sintoístas? ¿Detrás de la caja de ofrendas? ¿En el cielo? A saber. 
       Estábamos casi a mitad de enero, pero hasta entonces no había podido hacer la tradicional visita de Año Nuevo a un templo".

     No me había yo adentrado en este tipo de libros que ahora proliferan. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Mis lunes con aroma a matcha.

     Estamos, y esta vez me salto la estructura habitual, ante una de esas novelas puzzle en la que todos los personajes van encajando unos con otros en torno a un establecimiento. Y ahora sí, empezamos.

       Conocemos el Café Marble, un lugar pequeño y acogedor que, un lunes cualquiera, ha decidido dedicarlo al matcha, una bebida amarga (y ahora de moda en nuestro país). Allí llega por ejemplo Miho que tiene un mal día y se fija en el camarero que tampoco parece estar demasiado a gusto. Sin embargo cuando se mancha el camarero le presta un pañuelo y se entera, gracias al propietario del local, que el camarero se llama Kippei que que se mudará pronto. También ha pasado por allí una pareja que discutió por una carta de amor que él no recordaba haber escrito a su esposa. Decide entonces el marido volver al café en el que tomaron Matcha para comprar el que tanto le había gustado a ella para así poder hacer las paces, aunque no lo hay y eso hace que conozca una tienda en frente que vende el mismo té que el local. Así es como entra la dueña de la tienda, y la autora desarrolla la forma en que el éxito ha modificado sus metas de vida, y a esa tienda también va una joven que recuerda cuando la dependienta, que ahora sabemos es la dueña, estaba ubicada en otro lugar y le gustaba más lo que vendía.

     Podría seguir y destripar la novela, sería bastante sencillo hacerlo ya que se estructura por meses en los que vamos viendo como estas personas se cruzan o regresan, todas orbitando en torno al mismo café y todas ellas en torno a aquel día en el que se decidió dedicar el local al matcha. Se consigue de esta forma una familiaridad acompañada del descubrimiento al saber quién es cada uno cuando se les observa desde un prisma diferente. La novela da valor a las sensaciones de los personajes, al confort de la bebida caliente y a sus variedades como reflejo de su situación vital. Se adentra en algunas costumbres orientales, no de forma abrumadora, pero si a modo de pinceladas, en muchos casos ya viejas conocidas de los lectores. Pero, sobre todo, es una novela sobre la importancia de la amabilidad de la gente y como un buen gesto, aunque parezca trivial, puede ser vital para quien lo recibe.
     
     Mis lunes con aroma a matcha es una novela amable, de esas en las que uno entra sin prisa y sale con un buen sentimiento interior, como cuando te tomas, efectivamente, una bebida caliente en un día frío y sientes que templa todo tu cuerpo. En este caso la bebida elegida es el matcha, amarga, como algunos momentos de la vida.

     Una novela amable para leer sin más pretensiones que las de disfrutar de un rato de comfort.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

lunes, 16 de junio de 2025

El caso de la víctima silenciada. Pierre Martin

 


     "En el periodo napoleónico, a un asesino le podían condonar la pena de muerte si, en el momento de cometer el crimen, había perdido la cabeza por culpa del mistral. Y si se engendraba un niño en una noche estrellada mientras el fuerte viento provenzal sacudía los postigos, la gente temía que pudiese nacer con retraso mental".

     El desembarco de Isabelle en Fragolín me resultó agradable (podéis ver la reseña aquí), tengo que decir que en gran parte por Apollinaire, por eso me traje a casa la segunda entrega. Hoy traigo a mi estantería virtual. El caso de la víctima silenciada.

      Para quienes no la conozcan Isabelle tenía un puesto importante en París, estaba de hecho a cargo de la seguridad del presidente. Tras un feo incidente que costó la vida a uno de sus hombres y que la dejó herida, se tomó un periodo de descanso en Fragolín, un lugar al que la une su infancia pero al que no ha regresado desde la muerte de sus padres siendo niña. Poco después de llegar, un amigo, y alto cargo del gobierno, le pide que dirija un caso, para lo que la otorgará el cargo de comisaria. Y así es como aparecen las rencillas con la policía local, con la nacional porque ella ha llegado de la nada, y aparece Apollinaire como el torpe ayudante que la envían para que la "desayude".
Y aún así, se quedó.
     En esta ocasión aparece un cadáver salvajemente mutilado que da a entender algo sexual. La comisaria será la encargada del caso, para lo que reclamará en este caso para siempre (gracias Isabelle), a Apollinaire y se ponen manos a la obra. Y sí, también aparece su amigo para solicitar un favor: que permita la envíen a un hombre que se encuentra bajo protección porque es testigo vital en un juicio importante. Y ella, por supuesto, acepta, lo que supone la llegada de un personaje muy particular y que parece difícil vaya a pasar desapercibido. Y con estos dos puntos, tenemos montado el argumento.

     Por supuesto en la novela hay más muertes, hay una investigación en la que irán apareciendo más vecinos, algunos la conocen de su infancia y otros no, y el caso se enroscará y se retorcerá mientras el huésped misterioso le complica la vida a la comisaria (una especie de galán trasnochado con aires de truhán simpático). Y para cuando uno se quiere dar cuenta, se ha terminado el libro como quien ha visto una película de sobremesa. Sin embargo hay que decir que pese a la ligereza la novela contiene una fuerte denuncia social respecto a las agresiones sexuales. Desde las mujeres que viven en poblaciones pequeñas y no denuncian para no ser señaladas, a la denominación de "sobón" que se escuchaba hace unos años normalizando un comportamiento que tiene de todo menos de normalidad. Porque el "ya sabes cómo es" suele cambiar dependiendo de la cercanía del culo que haya tocado. Además, y por si eso fuera poco, el autor deja que el lector decida y juzgue, componiendo de este modo una situación realista en la que se desdibujan los límites de la justicia y también, porque eso es la vida, los del castigo. ¿Quién te dice a ti que si crees que la justicia no hace nada y te la tomas tú por tu mano no va a pensar otra persona exactamente lo mismo del acto que has cometido? Como digo, es interesante. Sobre todo en el quiebro final, del que por supuesto no os hablaré.
     El resultado de todo esto es una novela ligera de esas destinadas a bolsa de playa o piscina porque mantienen el ritmo sin hacer pensar y se disfrutan entre sol y baño. 

     El caso de la víctima silenciada me ha parecido una historia entretenida y, como siempre digo, eso ya es muchísimo habida cuenta de con todo lo que un libro tiene que competir hoy en día.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

lunes, 10 de febrero de 2025

Sueños de bronce. Camilla Läckberg

 


     "Desde su suite en el Grand Hotel, Faye observaba la bahía. En los muelles frente al palacio real, pululaban pequeños grupos de paseantes ligeros de ropa. Se apoyó la mano sobre el pecho y sintió el corazón palpitante. ¿Alguna vez se le había acelerado tanto? 
     Cuando llamaron a la puerta, se sobresaltó. 
     —¡¿Quién es?! — gritó. 
     La voz que le respondió fue tan débil que no pudo reconocerla. 
     La necesidad de volver a preguntar agudizó su ansiedad. 
     —Alice — repitió una voz familiar, y Faye suspiró".

     Vaya por delante que no es mi serie favorita de la autora, me quedo con la del hipnotista, pero no me gusta dejar series a medias. Hoy traigo a mi estantería virtual, Sueños de bronce.

     SPOILERS DE LOS DOS ANTERIORES.

     Vaya por delante que odio los spoilers y es la primera vez que tengo que poner esto en una reseña, pero es que en este caso destripa el argumento todo lo sucedido antes. Así que si has leído los anteriores, no los vas a leer o te da igual, adelante bajo tu responsabilidad.

     Ya los conocemos a todos y ahora sabemos que Jack, el exmarido de Faye, está muerto. El peligro en este momento es el padre de Faye que huyó de la cárcel y amenaza la vida de su hija, la de su familia y la de su éxito. Faye cree que su padre colabora con una importante red criminal que le proporciona acceso y medios para matarla. Es cuestión de detenerlo antes de que la alcance.

     La autora retoma desde la anterior y, por si acaso, hace un rápido viaje por todo lo sucedido. Faye tiene una empresa de gran éxito para mujeres empoderadas, que choca con su gusto extremo por la estética y con que sea de maquillaje de nombres efectivamente simplistas, se ha hecho millonaria como sus amigas, ayuda a todas las mujeres y además es letal. Le gusta el sexo, empoderada... representa ese cliché habitual en las novelas de los años 90 de yuppie que ahora se traslada al género femenino para gusto o disgusto de los lectores. En este caso, y de ahí mi aviso de spoiler, pronto nos recuerdan que la hija de faye no murió que ella hizo que acusaran a su marido de su muerte, y está escondida en Italia con su abuela. ¿Por qué nos lo cuentan? Pues porque es a donde se dirige el padre de Faye para hacer el mayor daño posible. Y es que no siempre se puede conservar la inocencia del lector recién llegado, sobre todo cuando se trata de dar continuidad lineal total a una trama común.
     En este caso la autora opta por regalar una novela de acción en la que Faye entra en prisión, y esta parte me la guardo porque, evidentemente, en la novela suceden muchas cosas que hay que dejar ocultas para que las descubran los lectores. Läckberg construye una novela en la que busca el espectáculo más que la credibilidad, volvemos a las modas de los años noventa, y deja a una protagonista preparada para todo y para todo momento y lugar, que parece tener la palabra precisa y se siente más como un superhéroe que como una persona real. Y aquí ya es cuestión de cada lector: si lo que te gusta son las persecuciones, golpes, disparos y el puro espectáculo, es más que probable que te sientas muy a gusto en esta novela. Si vas en cambio a pensar en por qué o en cómo... no es para ti.

     Sueños de bronce es el cierre a la trilogía de Faye en el que la autora ha optado por el espectáculo.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

lunes, 18 de noviembre de 2024

El año de la langosta. Terry Hayes

 


     "Una vez fui a matar a un hombre. En otras ocasiones, cuando era más joven, había seguido a mi objetivo por callejones iluminados por letreros de neón de Tokio, había visto el sol ponerse sobre la mezquita de las Nueve Cúpulas y había esperado en el muelle del centro de Estambul mientras las lágrimas de una mujer caían como la lluvia".

     Personalmente tengo que decir que veo espías y allá que voy. Además Pilgrim no estuvo mal así que todo eran señales para ir a por este mamotreto. Hoy traigo a mi estantería virtual, El año de la langosta.

     En esta ocasión conocemos a Kane. Y digo en esta ocasión porque la narración tiene mucho de la primera obra del autor en cuanto a el tono. Se trata de un excapitán de submarino ahora espía que viaja a Oriente Medio para buscar, obviamente, a un terrorista que había sido dado por muerto y que, como no podía ser de otra manera, planea un gran atentado en suelo americano.

     La novela bebe bastante de Pilgrim en los tonos, o eso o bien todos estos hombres hablan como si lo supieran todo, hubieran estado en todas partes y conocieran lo que piensa cualquiera que, en algún momento o no, se hubiera cruzado, o no, en su camino. Para que nos entendamos, el protagonista es un fanfarrón egocéntrico que, por muy bueno que sea, jamás lo será tanto como se vende. No por nada, es solo que es imposible. Y la novela va avanzando hasta llegar a una tercera parte que no me queda del todo claro qué pinta en la novela. Que sí, Hayes, que Kane es buenísimo y salva al mundo todas las veces que haga falta, pero se te ha ido la mano. Sobre todo porque no tienes en cuenta alguna de las reglas fundamentales para los aficionados al género que rozas al final de la historia.

     He visto que hay opiniones totalmente encontradas con este título y a estas alturas ya queda claro que yo me sitúo entre los que no salimos nada satisfechos de su lectura. Posiblemente la culpa la tenga el protagonista, que cuenta lo que le ha pasado y que no me ha caído bien en ningún momento, pero tampoco mal como para regodearme en un Ignatius disfrutado en La conjura de los necios. En este caso, simplemente me caía gordo recorriendo el mundo para salvarnos a todos del atentado global. Suena tan grandilocuente... que para cuando llegas a la parte final y toca hacer el salto de fé, me negué en redondo a creerme nada. 

     El año de la langosta tiene descripciones llamativas, escenas fuertes, un protagonista con carisma y todas esas cosas que provocan que leas las ochocientas páginas con ganas, pero también posee los defectos que hacen que yo, y esto es una opinión totalmente personal, pierda el interés pensando: "venga ya". Todo es tan grandilocuente que cansa y se vuelve banal por un exceso que inmuniza y, finalmente, molesta. El autor ha buscado estar en la cima en todo momento, lo que posiblemente sea el motivo que lo empujó a experimentar en esa segunda parte que, para mi, termina de estropearme la lectura. Y es que si a mi me preguntan, la espera no ha merecido la pena.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

lunes, 7 de octubre de 2024

El último crimen de la escritora Emilia Ward. Claire Douglas


 

     "Emilia está en el autobús que la devolverá a casa, mirando el cielo encapotado por la ventana y pensando que ha comido demasiado, cuando ocurre. 
     Un borrón de luces destelleantes y las sirenas atronadoras del coche de policía que pasa zumbando a su lado, seguido de otros dos en rápida sucesión. 
     No le da demasiadas vueltas. Habrá sido otro accidente".

  Tengo que reconocer que cuando vi el argumento de la historia no me pareció particularmente original. Sin embargo sí que pensé que es de estas que te hacen pasar un rato sin pensar en nada. Hoy traigo a mi estantería virtual, El último crimen de la escritora Emilia Ward.

     Conocemos a Emilia, conocida escritora de la serie de novelas protagonizadas por Miranda Moody. Por lo demás es una mujer de mediana edad que vive con su perfecta familia en un barrio de la periferia de Londres que ha escrito su décima novela de la serie y la tiene lista para ser publicada tras el confinamiento por COVID. Y entonces una notica le sorprende: han matado a una persona de una forma aparentemente igual a la víctima principal de la primera novela que escribió. Un tanto descolocada por la coincidencia, no se recupera cuando aparece un segundo cuerpo y también parece sacado de uno de sus libros. Y siguen. Hasta que aparece un cadáver exactamente igual que el de la novela que aún no ha publicado. Solo unas pocas personas tienen acceso a una novela sin publicar. ¿Quién ha podido ser?

     Como decía, no es un argumento particularmente original. Además hay que reconocer que el entorno de la protagonista es como... muy perfecto, con un primer marido que es el perfecto ex, un nuevo suegro al que todos adoran, amigas que dejan todo por la protagonista y, para que el lector se entretenga, personajes basados en personas reales dentro de la metaficción de la trama. Y aún así, me lo he pasado bien leyéndolo. Precisamente tiene la novela un punto de inflexión en el que pasas de leer una historia a leer otra que hace que gane fuerza mezclando realidades ficticias de forma que dan un impulso extra a la novela al desmarcarla de otras del mercado, solo que no os voy a explicar más. Simplemente decir que, cuando una novela negra tiene un punto original, para mi ya es algo a valorar positivamente. Hay tanta oferta en este sentido, tanto cozy con investigadores, mujeres rencorosas, amigas envidiosas, policías marcados por una vida difícil o investigadores excéntricos, que empieza a ser casi imposible que alguien te sorprenda o que, al menos, se desmarque con un giro diferente.

     La novela me ha parecido entretenida, sobre todo una vez que comienza la segunda parte y el juego que antes comentaba toma posesión de la historia. El lector no tarda en temer que la última muerte sea la de la protagonista y eso hace que la lectura se vuelva rápida, casi más de telefilme que de novela, pero en eso consiste muchas veces el entretenimiento. Escrita de forma muy visual y con acciones rápidas, Douglas no pretende pasar a la historia de la literatura, solo busca ser un fenómeno boca a boca que la lleve a superar la oferta actual del mercado. Solo. Como si eso fuera fácil hoy en día.

     El último crimen de la escritora Emily Ward es una novela entretenida marcada por personajes femeninos tanto como por el mundo de la creación literaria. Y por las muertes, por supuesto.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

    PD. ¿No os pasa que vivimos en un mundo que nos mete tanto vocabulario anglosajón que se os hace raro que en Londres viva Emilia y no Emily? Porque yo me he llevado una lucha mental hasta que me acostumbré que me ha hecho reflexionar un poco sobre el tema.

lunes, 17 de junio de 2024

Todos en mi familia han matado a alguien. Benjamin Stevenson

 

 

     "Un único haz de luz que recorrió las cortinas me anunció que mi hermano acababa de aparcar en la entrada. Cuando salí a la calle, lo primero que percibí fue que el faro izquierdo del coche de Michael estaba apagado. Y lo segundo fue la sangre. 
     No había luna y el sol aún no había salido, pero incluso en la penumbra sabía exactamente dónde estaban las manchas oscuras que salpicaban el faro roto y se extendían a lo largo de una buena abolladura en el guardabarros. 
     No soy un ave nocturna, pero Michael me había telefoneado media hora antes. Fue una de esas llamadas que, cuando miras la hora con la vista aún borrosa, sabes que no es para informarte de que alguien ha ganado la lotería. Tengo algunos amigos que a veces me llaman desde el Uber camino a casa para ponerme al día de la juerga que se han pegado esa noche. Michael no es uno de ellos. 
     Bueno, miento. No seguiría siendo amigo de alguien que me llamara pasada la medianoche.
     — Necesito verte. Ahora".

     A veces es simplemente el título lo que atrae. Eso me sucedió con este título y por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Todos en mi familia han matado a alguien.

     Conocemos a  Ernie Cunningham, un hombre con una familia muy peculiar. Ahora tiene que acudir a una reunión de toda la familia en un magnífico resort en plena zona nevada y, como os podéis suponer, no le apetece nada. Ernie no quiere estar allí, no quiere ver a su hermano Michael, ya que avisó a la policía de que había asesinado a alguien convirtiéndose así el en paria. Pero... 
     Y entonces aparece el primer muerto. Uno de muchos. Alguien será el asesino, solo hace falta saber quién. Si sigues vivo.

     Hace tiempo que leí este libro y, como ahora va a ver la luz la segunda parte, me he decidido a traerlo aquí. Lo primero que me llamó la atención es la originalidad del narrador. Un hombre que sale vivo de una pequeña matanza y decide escribir un libro para contarlo. Comienza entonces señalando el código que tienen que seguir este tipo de novelas y establece un compromiso con el lector de cumplir una serie de normas, que deja por escrito para que el lector sea capaz de ir una a una y adelantarse a la resolución final. A partir de ese momento comienza un juego en el que, cuanto más alto dice el narrador que puedes fiarte de él, menos te lo crees. Y es que tanto el misterio, que se va enroscando sobre sí mismo, como el humor que destila la narración, son dos puntos que enganchan desde las primeras páginas. Quizás no sea un misterio al uso y catalogarlo como novela negra sea llamativo, el hecho es que se trata de una novela divertida en la que uno se deja caer sin saberlo y termina atrapado un par de días sin haberse dado cuenta. Iremos conociendo a la familia y sus relaciones cruzadas y, sin darnos mucha cuenta, Ernie tiene al lector en su mano ya que se dirige a él con la soltura de quien se sabe con el poder de la razón o, al menos, del conocimiento completo de lo que está sucediendo.
     La novela, aunque en este caso no era difícil de adivinar, guarda una sorpresa para quien lo haya hecho, algo que es de agradecer y que no suele suceder en este tipo de libros. Y quizás por eso o un poco por todo, me ha recordado al enganche que sufría con las novelas de misterio cerrado que leía durante mis noches de estudio para desconectar. Y es que, seamos sinceros, lo he pasado bien y hasta le he cogido cariño a Ernie.

     Todos en mi familia han matado a alguien me ha parecido un aporte fresco y una novela francamente divertida. En nada os contaré la segunda parte, si eso sirve como ejemplo de mi valoración final.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

miércoles, 12 de junio de 2024

Todo final es un comienzo. Dolly Alderton

 


     "Razones por las que está bien no estar con Jen 
     No sabe bailar. No tiene nada de ritmo. Me parecía adorable hasta que vi que se reían de ella y, me sabe mal decirlo, me dio vergüenza. 
     Una vez oí que le decía «Quedamos para tomar un capuchino un día y lo hablamos» a mi prima adolescente, que quería consejos sobre las solicitudes de acceso a la universidad".

     He visto tanto este libro en las librerías y sus escaparates que, al final, me lo he tenido que llevar. Sin saber siquiera de qué iba, solo porque parecía que me lo encontraba en cualquier parte que posara la vista. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Todo final es un comienzo.

     Conocemos a Andy, que es quien nos cuenta su historia. Andy tiene 35 años y se dedica a la comedia. Además le ha dejado su novia Jen con la que llevaba más de 3 años, creo recordar que él lleva exactamente la cuenta del tiempo que llevaban juntos cuando ella le dijo que quería estar soltera. Andy no termina de creerlo y piensa que lo puede arreglar de alguna manera. Y todo esto supone además que ahora tiene que vivir solo con sus ingresos en una ciudad como Londres, lo que le lleva a convivir con un anciano muy peculiar. Además, todos sus amigos están casados. En definitiva, un desastre de vida.

     Con los datos que os he dado ya os supondréis que estamos ante una suerte de comedia romántica más comedia por la forma en que se expresa que por el contenido, ya que Andy no creo que se ría mucho de su situación. Alderton realiza un trabajo de recreación de una situación en la que se encuentran muchas personas y lo cierra de forma brillante al darle la voz a Jen en la parte final de la novela, para de este modo dejar tranquilos a los lectores. Y yo... bueno, yo no estoy acostumbrada a las comedias románticas, y de no ser porque esta me ha recordado a "Alta Fidelidad" posiblemente no hubiera seguido leyendo, algo de lo que ahora que lo he terminado no me arrepiento en absoluto. La novela tiene muchos ecos del cine romántico de finales de los noventa, solo que adaptada al momento. Es decir que Andy stalkea al nuevo novio de Jen, descubre que se ha quedado obsoleto con respecto a lo que se publica en IG cuando sale con una chica que... bueno, que no lo entiende, se pone a dieta porque todo el mundo sabe que hay que ponerse guapo para salir al mercado... Dicho así podría parecer que Andy es Bridget Jones y ciertamente tiene una parte de ella, pero en una versión más joven que no comprende a las mujeres. Lugares comunes en definitiva por los que la autora se mueve como pez en el agua y que adereza con una prosa fresca de fácil lectura que hace pasar un par de buenos ratos en los que se termina la novela.

     Todo final es un comienzo en una comedia divertida de leer, que no de vivir, que os recordará a estar viendo una película romántica con ciertos gustos al pasado, ese en el que Adam Sandler aún era joven.

     Y vosotros, ¿también os pasa que a veces os encontráis un libro en todas partes?

     Gracias.

lunes, 8 de abril de 2024

El espejismo. Camilla Läckberg y Henrik Fexeus

 


     "Niklas comía sin prisa, contemplando a su familia al otro lado de la mesa. Todavía estaban a 17 de diciembre y parecía un poco pronto para poner la decoración navideña, pero su hija había decidido empezar ya. Por eso había duendes de porcelana blanca sobre el mantel y el cálido resplandor de las luces de Navidad iluminaba el ambiente. Había pensado que un árbol difícilmente sobreviviría hasta la Nochebuena dentro del apartamento, y por esa razón había colgado de la lámpara una guía de luces, como iluminación principal".

     Tengo que decir que llevo años leyendo a Camilla Läckberg buscando el simple divertimento. Por eso la saga que escribe junto a Fexeus se ha convertido en presencia habitual y por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, El Espejismo.

     El Ministro de Justicia de Suecia es amenazado de muerte mediante una macabra cuenta atrás. Intenta ocultarlo, particularmente a su hija y a su exmujer Mina Dabiti con quien la manda a vivir. En ese momento Mina está investigando la aparición de un montón de huesos en el metro de Estocolmo, relacionándola con la desaparición de un conocido financiero. El caso le hace recurrir nuevamente al mentalista Vincent sin saber que el hombre está pasando por su propio infierno.

Y entonces aparece un segundo montón de huesos.

     La tercera entrega de la saga protagonizada por Mina y Fexeus es, sin duda, la más personal de todas. Sin desvelar nada de tramas anteriores, sobre todo referidas a los culpables, ya que en lo personal hay puntos que son imposibles de salvar, la autora dota de un protagonismo aún más acusado al entorno personal de su dúo principal. Por eso la familia de ambos es una presencia constante. Cathalie y su acercamiento a su madre, las amenazas cuya sombra se alarga hasta señalar directamente a las personas que quieren y, sobre todo, la presencia de las distintas obsesiones que han acompañado a la hasta ahora trilogía, y que bien puede acabar en esta entrega, serán vitales. Quizás por ello los autores se han encargado de que el lector conozca todos los entresijos del equipo policial, de ir atando las dudas que había dejado sembradas en los títulos predecesores y lograr, al ser presencias ya habituales, que haya una relación más directa entre uno y otro lado del libro.

Como me ha sucedido con otros, no voy a decir que sea maravilloso o que vaya a pasar a la historia de la literatura, porque no se trata de eso. Lo que si puedo afirmar es que la novela es entretenida, la mezcla entre lo criminal y lo personal hace que se tire de página para seguir leyendo y, tampoco voy a negar que ese toque mágico que Vincent suele encargarse de desmontar tiene su atractivo. Respecto a esto, esta es la trama más mundana y con menos trucos de la trilogía, teniendo incluso en cuenta los acertijos que se presentan al protagonista como parte de las pistas o de la tortura, dependiendo del enfoque que quieran los autores darle en cada momento.

     A grandes rasgos diré que me ha resultado una lectura muy rápida con la que me lo he pasado bien. Y tampoco le estaba pidiendo más, sabía el producto que compraba y lo que me ofrecía de antemano. He recogido los guiños y no han cambiado ni mis filias ni mis fobias con los distintos personajes, algo que agradezco ya que en este tipo de novelas vengo un poco cansada de esos giros increíbles que transforman a buenos en malos y viceversa.

     El espejismo es, en resumen, una novela entretenida en el más amplio sentido de la palabra. Algo que a la lectura puede resultar fácil pero estoy segura de que a la escritura es un trabajo harto complicado. A fin de cuentas, se compite con opciones mucho más rápidas, llamativas y visuales.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

lunes, 26 de febrero de 2024

El fotógrafo de Auschwitz. Luca Crippa, Maurizio Onnis




     "—¡Así, no te muevas! Bien... ¡No levantes demasiado el mentón! ¡No te muevas! ¡Listo! 
     El obturador disparó y la imagen del prisionero fue capturada en el gran negativo de seis por doce centímetros. Luego Brasse se acercó a la silla. El prisionero se hizo instintivamente para atrás, como si temiera que lo fuera a golpear, pero él lo tranquilizó. 
      —No te asustes. Solo quiero arreglar un detalle. Y le ajustó el cuello de la chaqueta del uniforme, uno de los botones estaba medio abierto. Cuando retrocedió, miró de nuevo en el visor.
      —Quítate el sombrero y mira directamente hacia el objetivo. No parpadees, no sonrías. No hagas muecas, por favor. ¿Por qué esa cara? 
      El prisionero no lograba estarse quieto, ni siquiera durante los pocos segundos necesarios para ser retratado. Era un polaco y contestó a la pregunta de Brasse en su lengua madre. 
     —Me duele la espalda. Mucho".

      Suelo protestar sobre que se publican demasiados libros sobre la IIGM pero sucede que, a veces alguno me llama la atención. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, El fotógrafo de Auschwitz.

     La primera vez que las tropas alemanas intentaron hacer jurar lealtad a Hitler a Wilhelm Brasse fue en 1939 durante su invasión a Polonia. Y esa fue la primera vez que se negó. A partir de ese momento y ya bajo el número 3444 lo intentaron muchas otras veces, y él siempre responderá que es polaco. Así es como Brasse acaba en Auschwitz, donde sus habilidades como fotógrafo lo mantienen vivo mientras deja constancia de los experimentos de Mengele y los horrores del lugar. 

     De esta novela me llamó poderosamente la atención que su protagonista existió y que si conocemos alguna imagen de este terrorífico lugar, fue gracias a un álbum de fotos suyas que sobrevivió hasta nuestros días y cuya historia, evidentemente, también se cuenta en la novela. Y es que el tesón de Brasse para seguir siendo él mismo, estuvo a punto de ser doblegado por el que fuera su jefe en el campo, Bernahrd Walter, más que por miedo por los horrores que fue obligado a presenciar. Y sin embargo los autores son capaces de reflejar al hombre que se esconde detrás de la cámara con toda la complejidad que supone: es un hombre con privilegios, tiene comida, no realiza trabajos físicos... a cambio de dejar testimonio de experimentos terribles, conocer también el lado más humano de algunos de sus captores que quisieron enviar imágenes a sus familias y que se mezclaban con otros monstruos que eran, en ocasiones, kapos, presos ascendidos de categoría que reflejaban una crueldad en sus actos mayor incluso que la de los oficiales. Y frente a esto, a la desesperanza, también hay una historia de amor. Y una de las que son capaces de conmover por el detalle. Porque cuando uno lee una novela ambientada en un lugar que empieza a ser habitual, lo que marca la diferencia son los detalles y, en este caso, es una fotografía la que hizo que la lectura aumentara en intensidad hasta convertirse en un libro disfrutado al máximo hasta llegar a un final que, si bien me niego a revelaros, sí que os diré que difícilmente vayáis a salir ilesos de él.

     Escribir a cuatro manos no cabe duda que tiene que ser difícil. Construir una historia hermosa y terrible a partes iguales; jugar con la esperanza del lector hasta llevarlo a límites que no esperaba al ver la cubierta y dejarlo satisfecho y preguntándose cuánto hay de realidad y qué parte es ficción a lo largo de la lectura, lo es aún más. Tengo que reconocer que mi lectura terminó y me dejó en un mundo en blanco y negro en el que los finales son felices porque hay supervivientes.

     El fotógrafo de Auschwitz es una lectura que he disfrutado mucho y no puedo dejar de recomendar a los aficionados a la época.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

miércoles, 9 de noviembre de 2022

El libro del sepulturero. Olivier Pötzsch

 


     "El potente haz de la linterna de petróleo se movía a tientas en la noche como un tentáculo fino y alargado. Su sigiloso revoloteo atravesó arbustos y árboles, recorrió un par de puestos de salchichas y tiovivos en la lejanía, palpó la elevada cúpula de la Rotonda y la pared trasera de un colorido teatrillo de títeres de cachiporra y se detuvo finalmente sobre la berlina de caja negra que se aproximaba desde el Prater a gran velocidad. El cochero refrenó los dos caballos y el carruaje se detuvo con las ruedas rechinando sobre la avenida principal del parque".

     Como regalo hay que decir que un libro es un objeto bastante socorrido que muchas veces hace que el futuro lector tenga entre manos un título que jamás hubiera mirado. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, El libro del sepulturero.

     Hoy nos trasladamos a Viena a finales del s XIX. Y conocemos a Leo, un policía judío que es partidario de las nuevas tendencias en criminalística. Y también vamos a conocer a Augustin, sepulturero, de ilustre familia de sepultureros y un musico reconocido, August trabaja en el cementerio y escribe un libro sobre la muerte, lo que le hace poseedor de grandes conocimientos al respecto. Y también vamos a conocer a Julia, mujer valiente con una hija sordomuda y un curioso lugar de residencia. Ahora avancemos hacia una ciudad que crece rápidamente, con altos y bajos fondos muy separados entre si y empecemos a dejar cadáveres, sociedades secretas, música y pongamos como música de fondo a la familia de un ilustre compositor. O pongamos el violín del sepulturero, que cada cual elija.

     Las novelas históricas con asesinatos siempre se me antojan llenas de descripciones de época capaces de aburrir a un santo, y no siempre es así. Por eso suelo tender a evitarlas y tiene que pasar algo extraordinario, como un regalo, para que me termine animando a leerlas. En esta ocasión tengo que decir que precisamente la ambientación es buena sin que por ello se me haya hecho pesada una lectura de naturaleza entretenida en la que el toque de gracia le ha puesto la familia del compositor y ese leve aire feminista que le otorga la protagonista femenina, mucho mas interesante que Leo. La trama en cambio y pese a estar bien llevada, me ha resultado poco original, un tanto manida, y eso que le veo las partes que efectivamente no lo son, así que no tengo claro si es culpa del narrador o mía, ya sabéis ese clásico de "no eres tu, soy yo" que a veces se cumple con los libros. El hecho es que no me ha terminado de cuajar y donde el autor veía originalidad y ritmo en aumento a mi empezaba a dejarme la novela con la sensación de estar perdiéndome algo, porque el final me ha costado un pelín. No  porque no cuadre, simplemente me resulto...excesivo, teatral. Y, mirad, ahora que lo expreso en voz alta, el resto de la novela también me pareció teatral. Quiero decir, no hace falta que el sepulturero parezca una suerte de mendigo del inframundo, o que el entorno de julia sea tan peculiar e incluso su hija sea peculiar, o lo que hace en su tiempo libre. O que la otra familia, la que protagoniza una parte de la novela... En fin, que no hace falta, que a veces menos es más y que no por poner mucho se tiene garantía de originalidad, como en este caso. De hecho, si tengo que quedarme con un personaje, posiblemente sea Anna, y si tengo que elegir un lugar va a ser el propio cementerio hacinado y oscuro de una gran ciudad.

     El libro del sepulturero es una novela entretenida que tampoco tiene pretensiones de pasar a la historia de la literatura, pero con la que yo no he terminado de encajar. Eso no significa que a vosotros no pueda encantaros, todo libro tiene su lector.

     Y vosotros, ¿sois lectores de thriller histórico?

     "Si ardiera una vela sobre cada tumba de una víctima de asesinato, nuestros cementerios estarían alumbrados por las noches".

     Gracias.

     Gracias.

lunes, 21 de marzo de 2022

El mentalista. Camilla Läckberg & Henrik Fexeus

 


     "Nerviosa, Tuva tamborilea con los dedos sobre la barra. Todavía está trabajando en la cafetería de Hornstull, aunque en realidad ya debería haber salido. Un cliente que acaba de sentarse en un rincón la observa irritado y ella le lanza una mirada asesina. Se esfuerza por memorizar su cara. La próxima vez que venga, en lugar de un corazón, le dibujará un dedo corazón levantado en la espuma del capuchino".

     Supongo que soy una nostálgica, pero no pude evitar sentir curiosidad por saber si había recobrado lo que encontré en sus primeros libros. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, El mentalista.

     Una joven aparece muerta en el interior de lo que parece una caja de ilusionismo. Ha sido atravesada con espadas, cual espectáculo, solo que sin final feliz y ayudante sonriente. El caso recae sobre el equipo de Mina, que parece no avanzar. Por eso Mina termina por recurrir al popular mentalista Vincent, especializado en predecir las reacciones de la gente. Será Vincent quien encuentre la primera clave: los números. Porque, por supuesto, aparece un segundo cuerpo...

     Esta vez Camilla nos lleva a Estocolmo. Y esta vez escribe acompañada por un famoso mentalista llevando así la documentación hasta sus últimas consecuencias ya que, al igual que Vincent, Fexeus goza de fama. Pero no es este el único cambio, Camilla se ha ido a Estocolmo. La novela se acoge a muchos de los temas recurrentes de Läckberg como son el #metoo (con un personaje que es casi paródico) y se mueve entre los clichés habituales del género. Solo que además se ha dejado llevar por la espectacularidad. Los crímenes son llamativos y, en muchos casos detallados. El juego mental de Vincent es explicado al lector, que observa como los autores se acogen a la disfuncionalidad como rasgo principal de los protagonistas, que no tardan en comenzar un juego de atracción entre ellos bastante habitual en este tipo de novelas. 
     Es de esperar que estemos ante el comienzo de una saga o trilogía protagonizada por Vincen y Mina a quienes los autores han rodeado de un equipo que tampoco evita el cliché, un término que pensé en varias ocasiones pero que tuve claro que utilizaban buscando mantener el ritmo rápido que habían decidido imprimir a la novela.
     La novela no es, ni con mucho, un novelón. Nadie la va a recordar pasadas unas semanas de su lectura y, sinceramente, dudo mucho que los autores la escribieran intentando pasar a la historia de la literatura.  Su objetivo es claramente el consumo rápido, el entretenimiento garantizado y en mi caso, que leí aquella primera serie de novelas de la autora y además he visto la serie de tv que lleva el título de esta última, lo han conseguido. Muchas veces se cargan tintas contra libros que solamente aportan entretenimiento, pero si queremos que la lectura sea un placer, no debemos olvidar tampoco que se trata de ocio y no de obligación. Hay muchos motivos para leer, y todos son igualmente válidos. En este caso, es la pura diversión.

     El mentalista es una novela entretenida.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

lunes, 7 de febrero de 2022

Planeta. Susana Martín Gijón

 


     "En la quietud del campo, los sentidos se amplifican y todo se percibe con mayor nitidez. A su nariz llega el aroma a tierra mojada entremezclado con el perfume enmohecido de los hongos. La hojarasca crea un manto que va desde los anaranjados más brillantes hasta un ocre pardo, pasando por toda una gama de tonos herrumbrosos. El crepitar de las ramas con el viento, el sonido de un riachuelo cercano, el canto aflautado del mirlo común o el trino repetitivo de una alondra se funden en una música ancestral. La brisa fría azota su rostro y la incita a respirar profundo, tratando así de no perder la cordura".

     Si os soy sincera fue la cubierta lo que hizo que comprara este libro. Hoy traigo a mi estantería virtual, Planeta.

      En Planeta una mujer aparece asesinada, y sin pies, en un campo de golf. Poco después desaparece un joven de alta sociedad cuya familia está relacionada con dicho campo. Y hay un tanque de tiburones cuya alimentación hace gritar a unos niños.
El equipo de la inspectora Camino, en colaboración con la italiana Volpi, se encargarán de la investigación.

     Estamos ante la tercera novela de la saga de la Inspectora Camino. Como decía al empezar, me llaman la atención sus cubiertas, y ese es el motivo por el que me acerco a todos y también el que me ha enseñado que esta es una autora que mejora con cada novela. Aquí ha optado por darnos un mayor desarrollo de los personajes, pero voy a tratar la novela como si llegáramos a ella por primera vez.
Camino es una mujer brusca, por decirlo de alguna manera, que al final ha llegado a mantener una relación con Paco, pero a la que él ha llegado en unas condiciones físicas que no les ha permitido disfrutar como es debido de la relación. Esto se une a la decisión que toma Paco tras una rápida pero excelente exposición de lo que supone una convalecencia (o confinamiento) para alguien activo, y que provocarán una situación personal importante en la historia. Y no es solo Camino quien está en un momento complicado: su jefa descubre el diagnóstico definitivo de su malestar y uno de sus compañeros tiene que enfrentarse a la situación que se vive en el barrio que lo vio crecer tanto como al estado de su hermano, Y todo ello en una ciudad, Sevilla, que mira un cielo permanentemente encapotado con miedo a repetir esas inundaciones cuyas marcas aún se conservan en algunos de los monumentos emblemáticos de la ciudad. Y todo ellos también, sin hablar aún de la trama. Porque en esta ocasión, Martín Gijón pone su mirada en sus personajes.
     La trama está bien urdida aunque es cierto que hay un momento en el que nos abre tantos frentes que nos quedamos perplejos esperando a ver el resultado. Si en sus anteriores novelas la autora ponía mucho de denuncia social, en esta no iba a perder la costumbre, y el estado en el que estamos dejando el planeta en el que vivimos es uno de los temas que sobrevuelan toda la historia. Una historia que, si bien se entiende como una casi continuación de la segunda entrega, es cierto que no requiere la lectura de Especie para poder comprenderla. Por eso tengo que ser tan parca a la hora de desarrollar el argumento; entre que del final no se puede decir nada, y la relación con la anterior trama, poco deja la autora a contar a cualquier lector sobre su última novela. Decir que hay investigación, amor, enfermedad, desigualdades sociales, drogas, medio ambiente, desapariciones, muertes, cicatrices el pasado y mucha, mucha agua.

     Planeta es una novela que viene marcada por lo personal por lo que la autora recurre a la acción y los capítulos cortos buscando un equilibrio que no ralentice una trama cuyo interés aumenta a medida que vamos avanzando. Supongo que esta no será la última entrega o no hubiera tenido sentido introducirnos en las vidas de los personajes, y tengo que decir que sigo manteniendo la opinión que ya tenía: es una novela correcta, entretenida. Y quizás, en este caso, lo que más me ha llamado la atención han sido las lluvias.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

lunes, 13 de diciembre de 2021

La comunidad. Helene Flood

 


     "Me preguntas que cuándo conocí a Jørgen. ¿Te puedes creer que no me acuerdo? Debió de ser en el jardín o en la escalera o en el portal de casa, pero no lo recuerdo. Mi hijo había nacido justo después de la mudanza y había sido prematuro. Eran tantas las consultas en el hospital, tantas las cosas que nos preocupaban... No lo digo por eludir el tema. Es la pura verdad. Sencillamente no me acuerdo. 
     Pero sí que me viene a la memoria la primera vez que lo vi".

     Creo que fue pasada la parte dura del confinamiento que empecé a ver el nombre de esta escritora en las librerías con La psicóloga. Lo dejé correr, lo vi demasiado. Hoy traigo a mi estantería virtual, La comunidad.

     Conocemos a Rikke mientras recuerda cuando se mudó con su marido Asmund y sus dos hijos a una pequeña comunidad de vecinos en Kastanjesvingen. Un edificio en el que sus pocos vecinos se conocen y van compartiendo experiencias. De hecho Rikke incluso comparte cama con uno de ellos, Jorgen, hasta que lo matan. Ahora la policía dice que posiblemente ha sido uno de los vecinos.

     Llegué a La comunidad esperando una de esas novelas en las que todos esconden algo y la tensión se palpa. Esperaba algo entretenido y ascensores incómodos con conversaciones veladas sobre secretos más o menos cotidianos. Y solo me he encontrado la mitad. Flood desarrolla su traba en una comunidad tan privilegiada como reducida con gente respetable y a priori pudiente en la que se podía haber aprovechado mucho mejor la tensión del asesinato y la infidelidad que amenaza con ser descubierta. Y, efectivamente, todo eso existe. Sin embargo, su escritura carente de emoción deja un regusto agridulce ya que, lejos de empatizar con los protagonistas y leer empujados por la intriga, la novela se antoja a ratos como una lenta sucesión de descripciones de momentos a ratos incluso repetidos que no parecen tener importancia. Tardamos en despegar y casi necesitamos que alguien nos explique qué virtudes posee nuestra lectura para señalarlas, porque en el camino han quedado deslucidas. Así que si lo habéis leído sabréis que los prejuicios raciales, el lugar de la mujer, las enfermedades mentales y la relación con los hijos preadolescentes son importantes en esta novela tanto como el crimen. Hay personajes de distintos estratos sociales y gustos sexuales, hay animales asesinados, secretos, discusiones y una narración en primera persona marcada por el miedo a ser descubierta y la culpa. Y hay, puesto que la novela despega en el último tercio, un giro final. Todos los ingredientes están ahí. Pero no despega hasta entrada la recta final, o no lo hizo en mi caso, porque no conseguí que me importara nadie y eso dio al traste con la tensión que esperaba encontrarme. Pero, claro, esto es solo mi opinión y que yo no haya encontrado el camino no significa que al siguiente no le resulte perfecto. Por eso os he explicado sus ingredientes y me he dejado algunos muy jugosos como que la protagonista tenía una relación con el muerto. Y no he contado aún ni la mitad de lo que os encontraréis en la novela si decidís leerla. Y por favor, si es así, contadme qué os apasionó, siempre me gusta ver opiniones diferentes a la mía.

     Hay muchos tipos de novelas y La comunidad tiene vocación de pageturner que enganche al lector y lo haga pasar unas cuantas tardes de invierno asomándose a su historia. Y es que no todos los libros son alta literatura, ni los lectores queremos que lo sean. Entretener, como máxima, es una opción que siempre voy a defender en una novela. Otra cosa es que lo logre.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

lunes, 19 de octubre de 2020

Siete mentiras. Elizabeth Kay

 


     "—Y así es como la conquisté —dijo sonriendo. 
     Se recostó en la silla, llevándose las manos a la nuca y ensanchando el pecho. ¡Siempre hablaba con tanta suficiencia! Su mirada pasó de mí al tonto que estaba sentado a mi lado, esperando una reacción. Quería ver aparecer una sonrisa en nuestra cara, sentir nuestra admiración, nuestro asombro. 
     Yo lo odiaba. Lo odiaba en un sentido bíblico, apasionado y total. Odiaba que repitiera esa historia cada vez que iba a cenar a su casa, todos los viernes por la noche. No importaba a quién llevara conmigo. No importaba con qué tarado estuviera saliendo en ese momento".

     De vez en cuando me dejo llevar por el código bestseller. Un libro de esos amenos que se leen rapidito y entretienen sin más, y es que la literatura como entretenimiento me encanta. Hoy traigo a mi estantería virtual, Siete mentiras.

     Jane y Marnie son amigas desde los once años. Han pasado dos décadas y siguen siendo las mejores amigas, confidentes, inseparables. Sin embargo en su amistad se ha colado una grieta, Charlie, la pareja de Marnie. Jane no lo soporta. Nunca lo ha soportado en realidad, pero no se lo dijo a Jane. Esa fue su primera mentira. Siete mentiras más tarde tal vez haya llegado el momento de decirle la verdad a Marnie.

     Siete partes, una por cada mentira, seguidas de una verdad y de lo que sucedes después componen las nueve en que se divide esta novela. Esto unido a un narrador poco fiable del que el lector va poco a poco desconfiando, son las dos bases sobre las que se articula esta novela.
     Esta vez el lector se anticipa, no se trata de sorprendernos demasiado ya que pronto intuimos lo que está sucediendo. Y si prescindimos de la sorpresa, ¿cuál es la gracia de esta novela? Pues la facilidad con la que lo leemos, la anticipación misma. No se va a tratar de buscar quién lo hace, esta vez la autora nos intriga con el cómo y el qué pasó. Ese es el motor que arrastra al lector, con más o menos éxito, aunque ya os digo que en mi caso fue mucho más sencillo: iba pasando páginas sin darme cuenta. Y cuando uno ya cree que tiene todo resuelto y ha visto sus aciertos y sus errores... es cuando llega un "toque de gracia" que satisface al que busca sorprenderse y provoca un pico de tensión en la última parte. Y respecto al final tengo que decir que en lo que es literalmente la última parte, la autora ha optado por emular aquellas películas de intriga de finales de los ochenta con un formulismo que se había abandonado en la literatura hace mucho y que ha completado esa sensación de estar ante un recuerdo del pasado.

     Ahora es cuando debería de decir que Siete mentiras es un page turner o un domestic noir o cualquier otro término similar de los que se vienen acuñando en la literatura moderna. Pero me resulta mucho más cómodo hablar de una novela fácil de leer y muy entretenida. De esas que se leen rápido y posiblemente también se olviden rápido. Pero, decidme la verdad, ¿quién busca leer siempre alta literatura? A fin de cuentas, la evasión es el motivo principal por el que acudimos a los libros. Lo único que lamento, es el final de la novela.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.



lunes, 31 de agosto de 2020

Liberación. Imogen Kealey

 



    "Había sido una mala idea. Muy mala. Maldita sea. 
     Nancy cerró los ojos unos instantes, agachada tras los restos de un muro derribado, y respiró hondo. El olor de los edificios en llamas se le estaba instalando en la garganta, los ojos le escocían por culpa del humo y empezaba a notar calambres en los músculos después de pasar demasiado tiempo acurrucada en su estrecho escondite. Oyó con claridad las voces de la patrulla alemana que se le acercaba. 
     —Auf der linken Seite —indicaron. «En el lado izquierdo.»"

     Ya se acabó el verano, al menos para mi, y estamos de vuelta para comentar las lecturas a las que nos vamos acercando. Hoy, por ejemplo, traigo a mi estantería virtual, Liberación.
    
     Conocemos a Nancy Wake, una mujer australiana que ahora vive su amor con el empresario Henri en Marsella donde coquetean con la alta sociedad. Solo que Nancy colabora de forma activa con la resistencia ayudando, entre otras cosas, a sacar fugitivos de Francia. Mientras en una cara se casa entre botellas del más exclusivo champagne en la otra es el famoso "Ratón blanco" perseguido por la Gestapo.

     Empecemos por el principio: el Ratón Blanco existió. Era Nancy Wake, casada efectivamente por Henri y buscada por la Gestapo. Cuando su marido es atrapado por los alemanes ella consigue huir a  Londres solo para regresar con renovadas fuerzas a una guerra que ahora se ha convertido en algo personal. Solo que Nancy es una mujer. Las mujeres no luchan en guerras ni realizan sabotajes, no son ni siquiera bien acogidas por la mayor parte de los miembros de la resistencia. Nancy no solo se gana su puesto, también el respeto por su valor y coraje en un momento en el que todo el mundo necesita tener valor y coraje. Su lucha por la libertad, su enfrentamiento con el alemán que detiene a su marido y la forma en que se hace hueco entre los que se han convertido los suyos me ha parecido un ejemplo para cualquiera demostrando que no importa el sexo ni la procedencia cuando se trata de luchar por lo que uno cree.
     
     Los autores, puesto que Imogen es un seudónimo que esconde a un hombre y una mujer, consiguen que el lector se meta en la trama mediante pequeñas descripciones muy visuales consiguiendo eso que ahora se llama "lenguaje cinematográfico". En cuanto a los personajes, no se limita al enfrentamiento entre el alemán Böhm y Nancy, ni siquiera añadiendo las escenas y recuerdos con Henri. Los autores incluyen a otros como Tardivant, un joven de la resistencia al que vemos cambiar en su opinión hacia Nancy y como muestra su lealtad y sus demonios, o a Denden quien, si Nancy había tenido que luchar contra el hecho de ser mujer en una situación y época de hombres, se enfrenta al hecho de ser homosexual y las consecuencias de que ello pueda ser descubierto. 

     Así las cosas y sumados todos estos elementos y un buen puñado de escenas de acción, estamos ante una novela francamente entretenida protagonizada por una mujer admirable de cuya existencia yo no había tenido noticia hasta hoy.

     Liberación es una novela de luchas por la libertad, no solo la liberación de un país o el fin de una guerra, también hay luchas personales a las que vamos asistiendo. Me ha parecido una novela francamente entretenida que tenía, como valor añadido, el estar basada en personas reales-

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

viernes, 12 de junio de 2020

El cielo de tus días. Greta Alonso


     "Uno sabe cuándo va a tener un día de mierda. Lo intuye al despertar, sin salir de la cama; lo siente a oscuras, tras los párpados cerrados, al tomar conciencia de sí mismo envuelto entre las sábanas.      
     Aquel iba a ser un día de mierda".
     Para los que vivimos en ciudades pequeñas, olvidadas, los libros que se ambientan en territorio conocido tienen algo especial. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, El cielo de tus días.

     Conocemos a Natalia y a Alex, policías de la judicial en Bilbao. Él es el jefe. Ambos llevan unas vidas personales rutinarias e insatisfactorias mientras lidian con una atracción en la que no quieren caer y brillan en lo profesional. Alex además lleva encima el peso de la muerte de Alicia, una novia que tuvo de joven a la que no puede olvidar cuyo asesinato se le grabó a fuego marcando su vida. Ahora alguien envía a Natalia un mechón del cabello de Alicia junto a una foto. El pasado a veces acecha, ahora llama a la puerta directamente.

     Últimamente casi todas las novelas negras incluyen tensión sexual. Una tontería según mi criterio, pero es evidente que la tontería funciona. En este caso y al igual que sucede con más puntos de la novela, la autora parece condensar lo que otros nos regalan en una trilogía en las casi  páginas de este libro. De ese modo articula la novela por un lado en la relación entre ambos policías y por el otro con la investigación puramente policial, que se mezcla inevitablemente con las vidas de ambos jóvenes. Y no solo porque les afecte en el trato entre ellos, aquí cuando algo se mezcla, lo hace de verdad. Esa es la tónica constante de una novela que va ganando fuerza y crudeza a medida que el lector avanza en su lectura hasta convertirse en un enredo en el que todo es posible y nadie está libre de sospecha. Si algo puede complicarse, se complica, y si un personaje puede verse envuelto en problemas, allí estarán los problemas llamando a su puerta. Y es que Greta (que no es el verdadero nombre de la autora) parece divertirse complicándole la vida a cada personaje, sin piedad alguna por ellos ni tampoco por el lector que quizás haya desarrollado una cierta simpatía (y mira que lo pone difícil para que nos caigan bien con sus imperfecciones y dudas).
   
     Ponía antes la sinopsis pensando que no había contado nada. Normalmente cuento poco pero hoy no he hablado de los mails de "Asesino" en los que relata lo que fue la vida de Alicia, ni tampoco de Néstor, que la familia de Alex es para echar de comer a parte, o de Jon y compañía, que forman la familia totalmente tradicional e incluso divertida en sus estrictas normas de Natalia. Tampoco he dicho que hay muertes, disparos, secuestros, piedras, cal viva, cadáveres enterrados y personas ejecutadas, que se habla de mafia y drogas, de prostitución, sexo, lujos y miserias. Efectivamente no he dicho casi nada de esta novela en la que los secretos son la marca de agua que nos acompaña durante lo que ha sido una lectura rápida y entretenida. Del final os diré que no me ha sorprendido, pero a veces, cuando las novelas se complican y giran, uno casi prefiere que el autor sacrifique el giro final a cambio de un discurso placentero no vaya a estropearnos el entretenimiento de los últimos dos o tres días. En este caso, y pese a que hubiera recortado una parte para tal vez un segundo libro, la lectura ha sido divertida. Solo le ha faltado ese puntito que me decía a mi mi abuela: "a veces menos es más". Y es que no  hace falta ponerlo todo en un solo libro. De verdad.

     El cielo de tus días es una ambiciosa novela negra cuya lectura me ha parecido, sobre todo, divertida.

     Y a vosotros, ¿os gusta leer sobre lugares conocidos?

     Gracias.

miércoles, 27 de mayo de 2020

Mujeres que no perdonan. Camilla Läckberg


     "Cuando su marido entró en el cuarto de estar, Ingrid Steen disimuló el objeto que tenía en la mano y lo escondió entre los cojines del sofá. Tommy pasó de largo. 
     Tras dedicarle una sonrisa fugaz y mecánica, prosiguió en dirección a la cocina. Ingrid oyó que abría la nevera y buscaba dentro, cantando entre dientes The River, de Bruce Springsteen".

     Llegan las novedades y también los nombres sonados, era de esperar tras el confinamiento. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, "Mujeres que no perdonan".

     Conocemos a Birgitta. Ingrid y Victoria. Tres mujeres distintas que se ven unidas por un sentimiento común. Todas se sienten sometidas por sus maridos. Y todas han pensado en la mejor forma de librarse de ellos: el asesinato perfecto.

     Esta vez Läckberg se decanta por lo autoconclusivo para relatarnos la historia del asesinato perfecto. Para ello nos presenta a tres mujeres opuestas, una es una joven rusa que huye de su país tras haber tenido un contacto demasiado cercano con la mafia y temer por su vida. a través de una web que pone en contacto a solteros con futuras esposas conoce a su marido, un hombre que no duda en tiranizar la vida de la joven impidiéndola no solo la huída, sino también llevar una vida social normal. Otra es una periodista que ha dejado una brillante carrera para ser madre y esposa y, si bien lo hizo de común acuerdo, ahora no tiene tan claro no haberse equivocado, sobre todo porque su marido es partícipe de una sociedad laboral machista que no la valora y en lo privado tampoco la respeta. La última es una profesora que padece en casa los abusos de su marido mientras da clases a niños enamorándose de cada familia feliz. Tres mujeres, tres historias, un momento social que les permite buscar una liberación y la opción del asesinato como opción elegida. Aquí la autora no duda en dejar claro que son las opciones elegidas y que todas ellas pueden tener opciones mejores y, por supuesto, legales. Será cuestión del lector decidir si son más o menos culpables en sus actos. Porque, eso ya os lo digo, no hay inocentes en la nueva novela de Camilla Läckberg.

      Con un desarrollo ingenioso y tres voces que se cruzan nos irá dando cuenta de cada situación para apresurarse en la ejecución de cada crimen. Y es que, si bien es una novela negra, a mi personalmente me ha tenido pendiente de una carambola secundaria. Lo que también os digo es que cada uno se verá libre de enjuiciar a cada protagonista y, como antes comentaba, para mi no hay buenos.

     Mujeres que no perdonan es un libro entretenido que se postula como una buena opción para quienes no quieran comenzar una serie. Sirva de acercamiento e incluso como germen para seguir con la autora.

     Y vosotros, ¿preferís las sagas o los libros independientes?

     Gracias.


   

martes, 10 de julio de 2018

Sharko. Franck Thilliez


     "El hombre había encontrado a su maestro en la escala de los predadores: el tiburón, fruto de millones de años de trabajo de la naturaleza, notable conclusión de una evolución sin fallos. Una máquina con múltiples hileras de dientes, una silueta aerodinámica perfecta, capaz de oler una gota de sangre diluida en una piscina olímpica. Un generador de miedo.
     El miedo... Superviviente del fondo de las edades, guardián de la supervivencia de las especies".

     Cuando comienzas una serie de libros nunca saber si te van a gustar, pero una vez superado el tercero, es difícil que un lector se plante y deje de leerla. Hoy traigo a mi estantería virtual, Sharko.

     Recuperamos a la pareja de policías formada por Sharko y Hennebelle en un momento en el que deberían de ser felices. Sin embargo, Lucille ha entrado en una casa ajena siguiendo la pista de una investigación comenzada por un familiar fallecido y, una vez dentro, se ha visto atacada por su propietario, al que termina por matar. Tras llamar a Sharko y escenificar el crimen, será su departamento el encargado de investigar este homicidio y descubrirán que Lucille ha matado a un verdadero monstruo. Sin embargo, la verdad sigue siendo la misma: ella ha asesinado a un hombre y el peso de la ley puede caer sobre su hogar.

     Con una precisión temporal calculada, Thilliez nos ha ido proporcionando su entrega anual de la serie protagonizada por Sharko y Hennebelle. Y así con la misma precisión, la calidad de sus tramas se ha visto afectada. Nada irreparable, nada que haga que sus lectores lo abandonen totalmente. A fin de cuentas, hasta ahora habíamos leído sobre la memoria, amenazas nucleares, epidemias convertidas en pandemias... todos temas que pueden proporcionar una lectura satisfactoria y entretenida en eso que muchos critican pero que a mi me parece perfecto: la literatura lúdica. En esta ocasión y en un libro cuyo indiscutible protagonista ya viene anunciado desde el título, Thilliez habla de la sangre: la atracción por la sangre, los ritos, el vampirismo. Un tema que ha dado ríos de tinta y que seguirá haciéndolo, ya que mezcla sectas, historia, leyenda, atrocidades.. lo tiene todo, se podría decir, para un autor que sepa cómo manejarlo sin caer en lo de siempre.

     Thilliez opta por poner a sus dos héroes en la cuerda floja, todo un acierto que evita que tengamos la sensación de repetición en sus novelas. Y es que, con tanta saga y tanta novela negra, uno a veces tiene la sensación de estar ante un capítulo de CSI. Aquí Lucille ha cometido un asesinato e, independientemente de si el muerto era o no un monstruo como así lo certifican los 13 cadáveres encontrados, pasará la novela temerosa de que la ley la descubra. Y Sharko... bueno, como siempre ha cargado con el peso de la crisis y ha sido el encargado de falsificar un escenario del crimen para así intentar evitar que las sospechas caigan sobre ellos. Solo que el departamento 36 es bueno. Lo ha sido a lo largo de toda la saga y ahora, pese a que su jefe esté pasando un mal momento tras el asesinato de su pareja y con una adicción a la cocaína más que preocupante, van a demostrar una vez más que son buenos descubriendo pista a pista quién era la víctima. Qué tipo de monstruo era... y también quién lo mató. De este modo, la novela se divide entre la investigación oficial y los nervios, miedos y temores de la pareja a ser descubiertos.

     La trama se me ha quedado coja en más de un momento. Thilliez siempre ha sido de thriller científico así que no le había costado demasiado explicar un poco mejor un par de cosas para ganar credibilidad o tal vez, consciente de su exceso, ha optado por jugar a grises en cuanto a concepción de ideas y algunos momentos de la novela. Por otra parte, y como me suele suceder cuando los creadores deciden enamorar a la pareja protagonista, mi interés en la vida personal de Sharko es entre cero y nulo. Esta vez además he tenido la sensación de que mi desinterés era compartido por el autor, ya que es la parte de la novela en la que más descuida los detalles. Y algo parecido sucede con las relaciones interpersonales del 36, grupo al que he percibido durante la mayor parte del libro totalmente desunido.

     Por lo demás ha jugado, tal vez cayendo en el exceso con tanto cuerpo y tantas vueltas, con el tema de la sangre y el vampirismo y construido una novela entretenida de lectura relativamente fácil, en la que podemos observar algún guiño a obras ya conocidas. No está a la altura de aquellos primeros títulos de la serie que uno se leía en dos tardes con prisa por conocer cada detalle, pero sigue siendo una buena opción para pasar páginas sin pensar en más. Y estamos en verano, todos necesitamos cerrar el quiosco de pensar un par de semanas. Además, la literatura de entretenimiento está infravalorada.

     Y vosotros, ¿seguís muchas sagas literarias?

     Gracias.

jueves, 1 de febrero de 2018

La bailarina de Auschwitz. Edith Eger


     "No sabía que llevaba una pistola cargada oculta bajo la camisa, pero, en cuanto el capitán Jason Fuller entró en mi despacho de El Paso un día de verano de 1980, se me encogió el estómago y se me erizó el pelo de la nuca. La guerra me había enseñado a percibir el peligro antes incluso de poder explicar qué me había asustado."

     Oootro libro más sobre lo mismo, estaréis pensando. Pero si os digo que está escrito en primera persona porque son las memorias de su autora, quizás capte vuestra atención tanto como captó la mía. Hoy traigo a mi estantería virtual, La bailarina de Auschwitz.

     Conocemos a Edith Eger, quien, muchos años después nos abre una puerta a su vida. Cuando tenía dieciséis años, era una niña normal que soñaba con ser bailarina. De hecho comparte en el libro una foto que le tomaron con esa edad. La foto se la hizo su novio Imre, que moriría poco después. Y es que, en el 44, Edith terminó en un campo de concentración, más concretamente en Auschwitz, junto a su madre. Allí vio como Mengele le mentía diciendo que su madre se iba a duchar cuando en realidad se dirigía hacia una muerte segura. Volvería a ver a este hombre cuando, cumpliendo el deber de entretenerle comenzó a bailar ante él. Y así, hasta convertirse en uno de los poco más de 70 supervivientes de ese lugar infernal. Su vida quedaría tan marcada por esa experiencia que ni emigrar le libró de la cicatriz. Lo que si consiguió fue utilizarlo como psicóloga para ayudar a otros en sus traumas.

     En contra de lo que uno puede pensar el libro comienza en el presente, cuando la autora está en su consulta y entra un hombre que no reacciona más que a una orden directa, como un robot programado e insensible. Y ella decide que, sin saber lo que le sucede, le podrá ayudar. Porque si de algo sabe, es de heridas y traumas. A partir de aquí, la autora reconstruye su vida. Una vida que nada tiene que ver con aquella que una vez soñó.  Y así es como partimos a los recuerdos del horror. Un horror al que llegó acompañada de su madre quien le daría, posiblemente, el consejo más importante de su vida "nadie puede quitarte lo que tienes en tu mente". Y tal vez fue eso lo que le dio fuerzas para bailar en un barracón ante el hombre que llevó a su madre a la muerte. O acaso lo que le ayudó a sobrellevar más de un año en un infierno. Un infierno en el que también se le tendieron manos de ayuda, como aquella vez en que las mismas compañeras que le habían instado a bailar, le ayudaron cuando se encontraba al borde de la muerte.
Y es que Egers, pese a todo, busca en su libro una esperanza y lo llena de mensajes positivos y de reflexiones sobre la culpa y, por qué no decirlo, también sobre la venganza.

     La bailarina de Auschwitz se aleja poco a poco del modelo de novela o testimonio de superviviencia para convertirse casi en un libro guía. No diría de autoayuda, pero hay momentos en que tanta reflexión buenista me dejó desconcertada. Supongo que vivimos en un mundo en el que cuesta asimilar que alguien que haya pasado por lo que está mujer, sea capaz de buscar en su interior el lado positivo y ayudar a los demás en base a su terrible experiencia. Es más fácil creer lo malo, estamos más acostumbrados. Pero, si uno rasca un poco en las letras de Eger, se da cuenta del tiempo que tardó en poder hablar de ello, del tiempo que lo escondió... todas esas cosas, más allá de los meses cautiva en el infierno, son los que nos darán la medida de la fortaleza de la autora del libro. Y esa es la parte que a mi me ha llegado dentro. El libro, por lo demás, tengo que decir que no va a pasar a la lista de mis mejores lecturas, le ha faltado, y esto si que es terrible teniendo en cuenta que sé que es una historia real, credibilidad. Como si realmente no se enfrentase del todo a relatar su historia. No lo sé, no lo tengo claro... pero no he llegado a conectar del todo con él. Una verdadera lástima.

     Comenzaba diciendo que hay muchos libros sobre estos temas, pero personalmente suelo acercarme a ellos con sumo interés. Y vosotros, ¿tenéis algún tema literario al que os acerquéis con más frecuencia?

     Gracias.

martes, 28 de noviembre de 2017

Veinte. Manel Loureiro


     "Todo sucedió cinco días antes de Navidad. Nadie parece tener claro dónde comenzó realmente el fenómeno, aunque eso ya es lo de menos. Porque fue rápido, abrupto. 
     Salvaje. 
     No podía ser de otra manera."

      Loureiro se hizo famoso con su trilogía zombie que, tengo qe reconocer, me resultó muy divertida y original. Me reí. Cuando me dijeron que su última novela era juvenil tuve curiosidad por saber cómo sería, ya que en aquellos primeros libros ya me pareció que podían ser del gusto de este sector. Hoy traigo a mi estantería virtual, Veinte.

     Tras una epidemia la población mundial ha quedado reducida al 1%. Los escasos supervivientes, doscientos años después, están formados por herederos de los que no murieron. También heredaron sus conocimientos, que se han ido perdiendo poco a poco. Se hallan repartidos en una serie de poblados que protegen de aquellos a quienes llaman los Hostiles. En uno de estos poblados, llamado La lanza, se sitúa la historia y allí conoceremos a Andrea, una superviviente que por una mutación no envejece convirtiéndola en una testigo de excepción. Pero ni ella puede pensar que la epidemia vaya a regresar.

     Con un comienzo muy potente Loureiro se adentra en el mundo de las distopías. Más cercano a El señor de las moscas o incluso Los cien que a Los juegos del hambre, nos habla de una búsqueda capitaneada por jóvenes y de un colapso social en el que las luchas de poder serán casi constantes. Tanto como la lucha por la propia supervivencia. Quizás por estar enfocado al público juvenil, la acción es constante y no permite que sea interrumpida por descripciones largas. Usa en realidad frases más efectivas que generan automáticamente una imagen en el lector posiblemente ayudado por el bombardeo de distopías que hemos sufrido en los últimos tiempos. Y es que me ha quedado claro que Loureiro se ha empapado del género antes de ponerse con esta historia. Ha buscado las partes buenas y deshechado las malas, sin ser por ello su historia un refrito, que no lo es. Sin embargo se nota que ha huído de determinadas constantes denovelas similares, siendo una de ellas, la supervivencia de los personajes que pueblan la novela. Ha optado aquí por no forzar la historia con giros inverosímiles para conseguir que todos lleguen a buen puerto. Y el lector, al menos el lector adulto, lo agradece.

     El resultado es una novela que se lee en dos ratos y que, si bien es cierto que hay varios momentos en los que la acción se tambalea, deja cerrada la trama evitando ese momento de temor a la trilogía que vienen provocando este tipo de historias en los últimos meses. Una aportación entretenida para los aficionados al género.

     Y vosotros, ¿alguna vez os arrimáis a la novela juvenil?

     Gracias.