jueves, 21 de septiembre de 2017

En estado salvaje. Charlotte Wood



     "Así que había dacelos allí. Fue lo primero que pensó Yala esa mañana oscura. Eso y ¿Dónde están mis cigarrillos?. Dos aves que prorrumpieron en ese variado y seco cacareo, un canto de pájaro antes de que saliera el sol, ruidoso y desquiciado."

     Así comienza la impactante quinta novela de Charlotte Wood. y es que, hoy traigo a mi estantería virtual, En estado salvaje.

    Comienza la novela y conocemos a Vera y Yala, dos mujeres que junto a otras ocho despiertan en un salvaje cautiverio. Todas han sido raptadas y desprovistas de su identidad, confinadas en un lugar inhóspito bajo las órdenes de dos hombres jóvenes que no dudan en hacerlas trabajar, insultarlas y pegarlas. Sobre todo uno de ellos. Ninguna parece saber cómo ha llegado allí, por qué, ni cómo van a lograr salir. Cuando la comida deja de llegar, tampoco saben si van a sobrevivir.

     Dirán de la nueva novela de Charlotte Wood que es una distopía, pero yo la calificaría más como una terrorífica fábula. La compararán, es casi imposible no hacerlo, con El cuento de la criada, pero no. Este es casi más terrorífico. No hace falta justificar, si es que lo tenía, el proceso de degradación del sexo femenino. En esta novela, todo es brutal desde las primeras páginas. Las mujeres son encerradas y desprovistas de identidad, de cabello, de femineidad. Todas ellas sin excepción. Y entregadas a dos hombres y una mujer en una suerte de confinamiento patrocinado por una empresa llamada Hardings International, cuyo slogan habla de dignidad. Algo que parece incomprensible en el ambiente que se mueven estas mujeres. Y entonces, tras afeitarles la cabeza, el miedo, el desconocimiento, las drogas y descubrir que hay una mujer entre los captores, llega el primer mazazo, la primera pregunta: ¿qué crimen han cometido estas mujeres? Y su respuesta: Ninguno, pero todas ellas fueron relacionadas con algún escándalo sexual... Y el lector se remueve incómodo pensando si ese será su delito, la amenaza que han podido suponer para algún hombre poderoso al que se acercaron demasiado...literalmente. Ese parece ser su nexo de unión, y también su culpa, porque todas ellas fueron culpadas y, por lo que parece, ahora también sentenciadas.

     A travñes de las  personalidades de Yala, Tolanda, y Vera, Wood escribe esta terrorífica fábula. Una, Yala, es la cazadora, la futura líder. Otra, Vera, es la que vive con un deseo de venganza en su interior, aunque este es pausado. Ambas se entienden, se complementan, representan la supervivencia de todas ellas. Porque de eso trata esta novela, de sobrevivir. Las mujeres no se rebelan contra sus guardias, aunque en el fondo saben que podrían con ellos, son diez contra tres, y tampoco son personas profesionales en ese trabajo que parece haberles caído impuesto. Pero no lo hacen, parecen ir retornando a un estado anterior en el que son despojadas de todo aquello que les convertía en lo que eran ahí fuera. Se les despoja de su derecho a decidir, de su femineidad, de su identidad como mujeres... incluso hay un momento en que relatan la importancia de un producto sanitario femenino y la vergüenza sufrida por carecer de dichos productos. La novela avanza, y en la historia empieza a tener mucha más importancia lo que sucede, que el principio. Ya no nos preguntamos cómo son llevadas allí, nos preguntamos cómo van a seguir sobreponiéndose a esa vida.
     Charlotte Wood acierta al ambientar su novela en un lugar indeterminado, un infierno en miniatura, y también al no desarrollar demasiado a sus mujeres. En realidad eso forma parte de lo terrible de la historia. Unas pueden ser otras, vivimos una sociedad en la que lo hemos leído muchas veces, sobre "este tipo de mujeres" sin darnos cuenta quizás de lo que significa una expresión así, a lo que las deja reducidas. A lo que las confina como personas. Tal vez ha necesitado la autora este lugar imposible para despertar las preguntas más incómodas en el lector, para desperezar viejas dudas sobre el sexismo que existe incluso en este caso entre las propias mujeres que se juzgan duramente, al menos al principio. Hay más culpas que delitos, hay más realidad de la que parece en esta fábula. Y hay, como broche, un final abrumador. Y no he hablado de los personajes masculinos... solo ellos darían para mucho. Una vez más roles, y terribles satisfacciones para el lector.

     En estado salvaje es una novela que golpea al lector sin piedad alguna. Que trata de la sociedad, del pecado, de la culpa y del género. Un libro que va mucho más allá de las páginas que lo forman, que permanece en la mente del lector, que perdura. Así son los buenos libros. Así es este. Leed.

     Gracias.

martes, 19 de septiembre de 2017

Lo que habita dentro. Malenka Ramos


     "-Tenía miedo -afirmó Lisa-, Pero no era un miedo racional, si es que unos niños de once y doce años podían controlar ese tipo de sensaciones. Era un terror que iba mucho más allá y cuando entramos en la casa se acentuó."

     He picado, lo reconozco, cuando veo mucho un libro acabo por tener curiosidad. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Lo que habita dentro.

     En el año 1987 un grupo de niños en un pueblo de Galicia entra a una casa vieja y deja salir lo que la casa oculta. Mueren dos niños y los supervivientes, ahora adultos, siguen sin conseguir deshacerse de las pesadillas. Han pasado muchos años y cada uno tiene su vida, lejos todas ellas del lugar que les vio nacer. Sin embargo, aquello que soltaron parece estar llamándoles así que tal vez sea el momento de volver y terminar lo empezado.

     Estamos en tiempos de "It" y quizás por eso me ha resultado aún más chocante esta novela cuyas similitudes con la famosa historia del payaso son abrumadoras. no sólo por "lo que destapan" sino en la estructura, primero niños y luego adultos, elegida para contar esta historia de terror. Sin embargo no será It la única que se le pase por la cabeza al lector, ya que hay encerrados unos cuantos guiños más a otras películas y series del género conocidas por cualquier aficionado, que nos iremos tropezando a medida que avancemos la historia. Supongo que la intención es hacer una suerte de homenaje, pero la sensación que se percibe es la de falta de originalidad, como si uno estuviera condenado a leer una novela en la que ya sabe de antemano que no va a encontrar nada nuevo. Me ha resultado curiosa, además, la forma de ambientar la novela que tiene la autora, ya que, si bien nos nombra en bastantes ocasiones el lugar en el que suceden los hechos, poco hay de gallego en la novela. Ni siquiera los nombres, más propios de una colonia de verano que de un pueblo español. Además considero que se le va un poco de las manos la parte ambiental a la hora de situarnos históricamente, no por mucho, pero es lo suficientemente cercano como para que el lector se de cuenta de esos pequeños detalles.

      En cuento a la estructura de la historia, los saltos en el tiempo no ocasionan un problema, están bien especificados y colocados, y la autora procura ir dando las pinceladas justas de lo que sucede como para mantener la tensión, aunque, eso sí, abusa un poco del dramatismo sin tener en cuenta que el lector puede terminar insensibilizándose por sobreexxposición. Con todo la trama es correcta y llega a un final con una cierta moralina que me resultó decepcionante, quizás porque esperaba algo más contundente que diera a una novela sosa de por sí, el toque de gracia que llevaba pidiendo a gritos desde el primer tercio de su lectura.

     Lo que habita dentro es una novela entretenida para lectores no demasiado exigentes que, tal vez, sea disfrutada como le sucede a otras del género, por lectores adolescentes mucho más que por el público adulto.

     Y vosotros que ayer no os pregunté, ¿qué libro tenéis entre manos esta semana?

     Gracias.
   

lunes, 18 de septiembre de 2017

Diario de un incesto. Anónimo


     "Uno de los terapeutas a quienes mentí era una mujer muy guapa cuyo padre había estudiado con Freud. Me caía bien hasta que tocamos el tema del incesto."

     Esta va a ser una opinión complicada de un libro complicado. Me ha parecido necesario porque aporta un testimonio, supuestamente real, valiente. Hoy traigo a mi estantería virtual, Diario de un incesto.

     Este libro es el testimonio en primera persona de una mujer ya adulta que sufrío abusos sexuales por parte de su padre desde los 3 años hasta los 21.

     Incesto: Relación carnal entre parientes dentro de los grados en que está prohibido el matrimonio. (RAE)

     Diario de un incesto no es un libro amable. Tampoco es el libro de una víctima que busque la empatía o la comprensión del lector. Ni siquiera busca caer bien al lector. Ni lo hará. No es ese tipo de libro.
     Se trata en realidad del terrible testimonio de una mujer rota que no esconde ninguna de las cicatrices que le ha dejado en el cuerpo y el alma su pasado. Cicatrices que le fueron dejadas por el único hombre que debió protegerla: su padre. Así nos lo cuenta, y lo hace llamando a las cosas por su nombre. Relata como su familia lo conocía y no hacía nada, como incluso preferían engañarse. Tal vez por eso en este libro se desquita y una polla es una polla, y la sangre es sangre y los olores hieden y el castigo es terror. Como un desquite a todo lo que no le dejaron decir, lo que no pudo contar, lo que consiguieron que sintiera como una mancha en ella y escondiera del mundo

     Era demasiado tímida para sacar la lengua delante de nadie. ¿La gente se daría cuenta de que había....?

     Estoy segura de la polémica que va a despertar este libro, de la que ya ha provocado. Muchos estaréis pensando que ya Instrumental hablaba de abusos, que Emilia Pardo Bazán... pero permitidme que os corte antes de que sigáis razonando. Lo polémico del libro son sus palabras. Entra sin tapujo alguno en el terreno prohibido que está más allá del incesto, en las sombras que proyectan sus letras, en la niña que se acostumbra, que llega a sentirse abandonada cuando el padre no aparece, en si disfruta...  y se avegüenza.

     Mi padre es mi secreto.

     Ese es el golpe constante de una persona destrozada, de una mujer rota y marcada de por vida. Ese es el testimonio real que nos entrega confesando sus mayores miedos, sus mayores terrores. Aquellos que van más allá de lo físico y que se quedan en los sentimientos más oscuros que nunca dijimos en voz alta.

     Diario de un incesto es un cuento de terror antes de ser retocado en el que un niño sufre las peores pesadillas por parte de un monstruo que no se esconde en el armario. Nunca llegó Walt Disney ni apareció un príncipe azul a caballo, simplemente creció. Tal vez por eso Malpaso lo ha editado en color negro.

     A lo mejor todo lo que escribo tiene que ver con el hecho de que mi padre me violara antes de que supiera leer y escribir.

     Este es un libro muy difícil de recomendar, por muchos motivos. Principalmente porque no ofrece el consuelo de la ficción, no hay perdices que nos tranquilicen cuando cerramos el libro dejándonos ese sabor de boca a que todo está en su lugar. Es una historia dura sobre personas deshechas que acaban sufriendo consecuencias psicológicas que provocan rechazo en el lector. Pero aún así seguimos leyendo. En realidad es un libro terrible. Es magnífico. Es atroz.

     Gracias.

     En España el incesto no es constitutivo de delito salvo que se produzca en situación considerada como tal, es decir, ajena al consentimiento de una de las partes o como producto del abuso de un menor. Tras haber leído este libro, creo que esta frase me ha puesto la piel de gallina.

sábado, 16 de septiembre de 2017

Paul Auster: "Un libro es más que las frases que lo componen"



     Tras siete años de silencio literario y coincidiendo con su setenta cumpleaños, este año llegaba a las liberías "4321 la nueva novela del escritor Paul Auster. En ella desdobla a un personaje, Archie Ferguson, hasta darnos cuatro versiones de su vida en las que lo inalterable será su nacimiento y su condición de hijo único del matrimonio formado por Rose y Stanley Ferguson. Es decir, el punto de partida. Con motivo de la aparición en las librerías de este título, de la mano de Seix Barral, fuimos invitados a la rueda de prensa ofrecida por el escritor en el Espacio Fundación Telefónica. Un lujo que, tras haber leído la novela en su versión original y también en la traducida al castellano, no iba a desaprovechar.

     Entra Auster y el silencio solo se ve roto por el ruido de las cámaras fotográficas y será él quien rompa el hielo con una pequeña broma. A primera vista impresiona por lo que hemos leído salido de este hombre, aunque no tarda en asomar la sonrisa a un rostro en que se comienza a adivinar el cansacio por los días ajetreados y también una chispa de humor en el fondo de su mirada.

    Elena, editora de Seix Barral, realizó una pequeña introducción, recordando que de 4321 se había dicho en el NY Times "Es un libro que contiene multitudes" cuando se publicara coincidiendo con el 70 cumpleaños de Paul Auster.

     Una vez acomodados Auster comienza dedicando un pequeño homenaje a John Ashbery, de cuya muerte se había enterado esa misma mañana a través de la prensa y del que dijo que "entregó algo nuevo a la literatura  norteamericana. Amigo suyo desde hacía mas de cuarenta años", por lo que la noticia era particularmente triste para él. Dejó, pues, la recomendación directa y abierta a todos los presentes y, por extensión, a todos sus lectores, de que nos acercásemos a sus letras. Reconocía él mismo la grandeza de su novela al explicar que "no puedo imaginar cómo sería 4321 en la gran pantalla, porque es demasiado grande. Necesitaría ser una serie de muchas temporadas, abarca demasiadas épocas, demasiadas cosas. Un libro es más que las frases que lo componen, más que la músicalidad de sus palabras".

      Habla Auster de la importancia de las letras en su novela, una novela que "trata de cuatro chicos idénticos que viven circunstancias diferentes cada uno." Pero reconoce que todos ellos mantienen una relación con las letras, la literatura está ahí a lo largo de la novela, y se detiene para explicar un momento en el que uno de los Archies ve como se produce un acercamiento a su padre mediante un poema de Elliott.
     Auster explicó el desarrollo de una historia aparentemente tan compleja de escribir: "Era consciente de estar escribiendo una historia sobre cómo se desarrolla la personalidad del ser humano. En los primeros veinte o veinticinco años nos sucede algo nuevo cada día que nos convertirá poco a poco en la persona que llegamos a ser de adultos. Y a la vez en las posibilidades que se abren ante cada decisión." Y concretando en 4321, "En realidad, la mayor parte de mis libros tardo mucho tiempo en desarrollarlos. Fue un proceso lento encontrar la forma adecuada para avanzar en esta novela. Una fórmula para una persona es fácil, pero en esta ocasión había cuatro variantes y yo sentía que necesitaba hacerlo así, así que tuve que profundizar mucho en lo que quería realmente contar para así poder llegar a la forma de hacerlo. Estaba muy excitado con la idea, el reto." Una idea complicada por la que había que preguntarle. "Yo no busco las ideas, llegó un día de golpe mientras desayunaba, delante de una taza de té y pensé.. puedo hacer esto.. o no... y empecé a pensar." En cuanto a que fueran precisamente cuatro los Archies, parece que lo tuvo más fácil "Cuatro era el número perfecto. Hay como una simetría en ese número: las cuatro estaciones, los cuatro elementos, los cuatro vientos... Si hubieran sido más temo que la extensión hubiese sido excesiva".

     Auster se muestra tajante a la hora de hablar de sus libros: "Yo no pongo etiquetas a mis libros. En ellos cuento historias, soy un escritor y mi trabajo es contar historias. No entiendo las interpretaciones místicas o filosóficas que otros hacen de ellas. Me limito a contar el mundo y lo que le sucede a la gente en él y también pasan cosas extrañas. En este caso se trata de las decisiones que tomamos en la vida, o las que no. Y también existe el azar. Uno puede hacer planes con la intención de llevarlos a cabo pero, de repente, algo sucede y uno no puede realizarlos. Puedes planear por ejemplo ir a dar un paseo por la ciudad, por una zona determinada, pero hay un árbol caído que te lo impide y cambia de repente la ruta. Y eso es precisamente lo que te hace conocer a una persona que llegará a ser tu mejor amigo. No hay un único plan, todo son cosas que pueden suceder así que nadie sabe lo que sucederá mañana. Así que esa es la dificultad realmente, representar un mundo en el que nadie sabe lo que va a suceder. Pero es que esa es la mecánica de la vida en realidad." Y deja el tema zanjado con un "No es un libro sobre universos paralelos. Simplemente esta era la forma perfecta para relatar loq ue yo quería. Un libro es solo un libro y Ferguson es un experimento sobre lo que le hubiera pasado en caso de tomar decisiones distintas en situaciones diferentes. No estaba buscando innovar." Una novela en la que ha invertido tres años y medio aproximadamente, "al principio escribía los domingos, pero luego me di cuenta de que escribía la novela con más edad de la que tenía mi padre cuando falleció, así que no podía perder el tiempo. No podía darme el lujo de no terminarla así que tuve que encontrar la forma de concentrarme para hacerlo. La empecé con 66 años y su proceso ha sido una liberación para mi."

     4321 sale a la venta coincidiendo, como decía, con el 70 cumpleaños del autor, Archie nace igualmente en un día 3 y del mismo año que Auster y además en el mismo lugar, así que la pregunta sobre cuánto hay de Auster en Archie, y sobre esas decisiones y esos momentos que han marcado vidas, era inevitable. "Yo no soy Archie, Ferguson tiene cosas mías, claro, pero no soy yo. Tenemos en común la cronología y que vive en la misma ciudad en que lo hice yo" afirmaba de una forma casi tajante, para luego explicar los momentos que cambiaron su vida y desarrollar esa afirmación "Cuando contaba con catorce años vi morir a un niño electrocutado por un rayo. Estuve con él durante una hora bajo una tormenta sin saber que ya estaba muerto. Durante cincuenta años me ha perseguido ese momento, y será posiblemente la experiencia más importante que he vivido. Y quien lo sepa se encontrará una escena similar en 4321, uno de los Archies," ligado a las letras en este caso tal vez como futura promesa, "cae muerto por un rayo. Pero ese es el destino de uno de los cuatro Archie Ferguson de la novela" nos tranquiliza para que no creamos que nos ha desvelado el gran final. "La otra experiencia fue conocer a mi mujer Siri" añade sin asomo de duda mientras explica que la conoció fruto del azar, ya que fue en una lectura de poemas a la que, en un primer momento, no tenía pensado acudir. "Desde aquella noche, llevamos 36 años juntos. Si no hubiera ido y no me hubiera quedado hablando con ella, mi vida habría sido muy diferente a lo que es." Lo que no dejó al azar fue el título de su novela, ya que en un primer momento iba a ser Ferguson, pero durante el proceso de escritura hubo unas manifestaciones en contra de la violencia policial por la muerte de un ciudadano afroamericano precisamente en la ciudad de Ferguson, y Auster decidió cambiar el nombre a su obra.

     Es toda una oportunidad poder escuchar a Paul Auster hablar de sus hábitos y su proceso a la hora de escribir y no tiene problema en afirmar que la escritura es un oficio solitario al que hay que entregarse, y que, una vez finalizada la obra, se siente cansado y vacío con la sensación de estar ante la última, aunque nos tranquiliza con un "Pero eso no puedo asegurarlo nunca". Y, en odo caso, hay una cosa que tiene bastante clara "No me dedicaría a viajar. España es el sexto país europeo que visito desde agosto. Cuando termine creo que me meteré en casa, cerraré la puerta y, excepto un viaje que ya tengo previsto hacer a México, no saldré de casa para nada. Lo necesito."

     Le cambia el semblante cuando se pone a hablar de la situación actual de Estados Unidos y su presidente, al que "jamás recomendaría un libro" porque no cree que lea. Auster en cambio si ha leído "todo lo que se ha escrito de las elecciones, y sigo sin entender por qué le votaron sesenta millones de personas." Y hace un llamamiento a los periodistas "que estén atentos a lo que pasa e informen. La poesía, la ficción, vendrá después, mucho después." Y si en su libro hay inmigración, también la hay en Estados Unidos, un país del que destaca "todo el mundo es inmigrante en Estados Unidos, excepto los indios que fueron asesinados por los colonos. América es una idea, una invención. Un lugar que permitió la llegada de cualquiera; blanco, negro o amarillo pero a la vez se ha construído sobre un pasado marcado por la Guerra Civil, por la esclavitud...". Y añade que, estando informado y también gracias a sus viajes, "he descubierto que los problemas son iguales en todas partes. En todos los continentes los hay y serán similares. No es lo mismo, claro, pero también por ejemplo en España tienen en este momento un tema encima de la mesa con el referendum."
     Como diferencia, en cambio, una anécdota. si bien no dudó en señalar el cambio que había supuesto el tener a un hombre de color en la Casa Blanca y pasar a Trump después de eso, confesó venir impresionado por el presidente de Finlandia con el que tuvo oportunidad de comer.

     Un placer, como decía, para esta lectora, poder disfrutar de la oportunidad de escuchar y plantear mis preguntas a un escritor de la talla de Paul Auster, a quien llevo años leyendo.


     Gracias a la editorial Seix Barral por proporcionarme la posibilidad de este encuentro y, como siempre, gracias a todos los que os pasáis por aquí.

jueves, 14 de septiembre de 2017

El niño que robó el caballo de Atila. Iván Repila


     "—Parece imposible salir, dice. Y también: Pero saldremos. El bosque limita al norte con una cordillera y está rodeado de lagos tan grandes que parecen océanos. En el centro del bosque hay un pozo. El pozo tiene unos siete metros de profundidad y sus paredes irregulares son un muro de tierra húmeda y raíces que se angosta en la boca y se ensancha en la base, como una pirámide desocupada y roma. Su lecho gorgotea el agua oscura que se filtra desde venas remotas hasta las galerías que afluyen al río, dejando un poso terrizo que nunca se detiene y un fango moteado por burbujas cuyo chasquido devuelve al aire el perfume de los eucaliptos."

     Leí esta novela hace ya unos cuantos años. Tiempo después la editorial que la publicaba desapareció y, cuando me enteré de su reedición revisada, me anoté la fecha. Hoy traigo a mi estantería virtual, El niño que robó el caballo de Atila.

     Grande y Pequeño es una forma habitual para situar el puesto de los hermanos en la jerarquía del hogar y así llama el autor a los protagonistas de la novela. Están en el fondo de un pozo y así les conocemos. Un lugar terrible del que parece imposible salir, pero en el que tampoco quieren morir, así que se alimentan como pueden.

     Iván Repila tiene tres títulos que yo conozca en su cartera de escritor. Los tres distintos, al menos en líneas generales. Aunque luego en una búsqueda de esas que vienen siendo habituales entre los lectores encontremos que este y Prólogo para una guerra tienen protagonistas masculinos, dos, o que su estilo siempre vendrá marcado por lo visual, lo directo... pero en sus argumentos, trama..nada que ver.

     Esta es una historia de supervivencia, de superación de instintos y de pérdida. El autor no da tregua a un lector que comienza conociendo la situación en las primeras líneas: hay dos niños en el fondo de un pozo. Nos convierte en espectadores de ese cautiverio, impotentes, consiguiendo que perdamos la esperanza antes que los niños. Aunque ellos irán perdiendo por el camino otras cosas, como su inocencia, su infancia. Más Grande que Pequeño, casi podemos ver como se apaga aquello que fue: un niño.Y también vemos como su infantil naturaleza parece negarse a desaparecer del todo, y como afloran los instintos más básicos de los seres humanos; las necesidades, la supervivencia, los anclajes al mundo para evitar...
     Iván Repila no necesita muchas páginas y tampoco adornos para contar su fábula. Y nos da una bolsa, la bosa de comida de dos niños que comen gusanos y raíces, pero que es la bolsa de mamá. Y de este modo esta novelita se convierte en un cuento para adultos en el que cada cual es libre de hacer su propia lectura y también su propia interpretación. Una vez hecha la interpretación, a la que iremos llegando sin problemas hacia la mitad de la novela, nos encaminaremos hacia un final en el que el autor opta por dar una última sacudida y que ha provocado tantas filias como fobias. Yo lo tengo claro, es una novela de naturalezas y miserias que, pese a lo claustrofóbico del escenario, podríamos representar en una visión mucho más ámplia. Lo que no os diré es qué fue mi clave durante la lectura, creo que es uno de esos libros en los que cada cual tiene la suya. E Iván no hace trampas, todas están siempre a la vista.

     El niño que robó el caballo de Atila me gustó en una primera lectura y ha ganado en esta segunda. Animáos. Olvidad las comparaciones que siempre se hacen en este tipo de novelas, con los mismos nombres, los mismos títulos, casi hasta el mismo orden. En este caso, dejad todo eso de lado porque estamos ante una novela que lo vale por sí misma.

     Comentaba que hace años leí este libro en una edición diferente y que ahora me he comprado esta nueva edición. Es uno de mis placeres lectores, comprar distintas ediciones de algunos libros. Y vosotros, ¿podéis confesar alguna manía lectora?

     Gracias.

     PD: El caballo de Atila se llamaba Othar, pero pocos lo saben y en realidad a casi nadie le importa cuál era su nombre.

martes, 12 de septiembre de 2017

El Ejército de los Sonámbulos. Wu Ming


     "Aguileñas como picos de rapaces, rojas por el frío matutino, granujientas y tumefactas por el mucho beber; aplastadas por un espadazo recibido de plano cuando servían a la patria o celebraban al dios Baco; torcidas por un puñetazo certero encajado mientras se disputaban un hueso, moneda o la raja de una mujer; mutiladas por el mandoble de un acreedor o de un asesino torpe; anchas y rubicundas, de orificios enormes y cavernosos."
   
     Luther Blisset fue un delantero del Milán de origen jamaicano cuyo nombre fue utilizado por un grupo de escritores para firmar sus obras. Se hicieron conocidos por su novela Q, sin ocultar que trabajaban bajo seudónimo. En 1999 Luther Blisset, el seudónimo, muere, y aparece Wu Ming. Tenía curiosidad, y por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, El ejército de los sonámbulos.

     Estamos en 1973 y Luis XVI está a punto de ser guillotinado. La guillotina infunde terror y la ciudad bulle entre partidarios y conspiradores. Pronto el terror será Terror. Y en este ambiente conocemos a d'Amblac, médico discípulo del mesmerismo, Marie Nozière una mujer que lucha por la iguadad entre ambos sexos, un actor llamado Modonesi que oscilará entre Scaramouche y Goldoni y veremos como se mezclan con un buen puñado de personajes reales a los que todos conocemos como Marat o Robespierre.

     Para quien siga con curiosidad, Wu Ming significa anónimo en el idioma mandarín, tras este nombre se ocultan, que no esconden ya que es fácil acceder a quienes son, cuatro escritores italianos que no tienen ningún problema a la hora de realizar giras promocionales, firmar libros o incluso distribuirlos vía su propia web bajo licencia common. Conocido todo esto, casi más como anécdota que como necesidad, vayamos con la novela, que se aleja también de las normas básicas no escritas de lo que conocemos como novela histórica.


     Lo que primero nos llama la atención cuando comenzamos a leer, es su estructura. Dividida en actos y escenas, como si se tratara de una obra de teatro, el colectivo Wu Ming nos deja una novela atípica ambientada en un momento convulso de la historia europea combinando personajes reales y ficticios en este conjunto de estampas de una época que nos permitirá decidir cuál de todos ellos es nuestro personaje protagonista favorito. Es de suponer que escribir una novela con semejante estructura tenga un motivo concreto y quizás sea la percepción que el lector tiene a medida que avanza de estar ante un relato coral de trovadores que pueblan una misma época. Eso provoca un dinamismo en la narración, una facilidad a la hora de avanzar, que se aleja de aquellos textos lentos y terriblemente descriptivos que pueblan la etiqueta de novela histórica. Se adentran entonces en el terreno fantástico con pies de plomo, sin despegarse del suelo del todo para no perder a detractores, y comienza una epidemia de sonambulismo que aniquila la conciencia y que, a buen seguro, os habrá hecho pensar en el anteriormente citado mesmerismo, pero no me pronunciaré al respecto ya que es una novela cuya lectura se convierte en un placer ya que los autores no tienen problema alguno en imprimir aunque sea a ratos, ritmo de thriller a esta novela que se acerca también por momentos a aquellos textos de antaño que hablaban de mosqueteros.

    Si siempre he defendido que me parece muy complicado escribir un texto a cuatro manos que mantenga su homogeneidad, no quiero ni pensar en la locura que ha de ser escribir lo a... dos por cuatro... ¿ocho manos? Una auténtica locura. Sin embargo, y como ya sucediera con Q o con 54, más allá de la curiosidad por la forma en que se concibe y escribe El ejército de los sonámbulos, mi recomendación se basa en una lectura disfrutada. Animáos a experimentar  luego contadme.

     Y vosotros, ¿Qué opináis de los libros escritos por más de un autor?, ¿también os suena complicado?

     Gracias.

lunes, 11 de septiembre de 2017

Celeste 65. José C. Vales


     "Es cómodo —pero injusto— culpar de todos mis problemas a las polillas. Laurine decía que mis nervios y mis angustias vacías tenían su origen en «esos bichos asquerosos», que era su modo amable de describir a los lepidópteros, los pirálidos, los geléquidos, los tineidos y los tortrícidos. Laurine despreciaba lo que desconocía y, en muchos casos, también lo que conocía. No creo que un profundo estudio entomológico de la Tineola bisselliella hubiera despertado en ella la admiración que este insecto merece: para Laurine siempre había sido, y siempre fue, «esa maldita larva» que se comía las camisas y los manteles de tela. «Y a ti te están comiendo el cerebro igual que a mí me comen las servilletas de la tía Mildred que...». A Laurine no le gustaban las polillas ni los insectos en general."

     Tenía curiosidad por los caminos que tomaría Vales tras Cabaret Biarritz ya que la diferencia de tonos y estilos entre su primera y segunda novela, son más que notables. Hoy traigo a mi estantería virtual, Celeste 65.

     Conocemos a Linton Blint, un hombre gris y entomólogo brillante, con un carácter que le hace asemejarse a una polilla. De hecho, toda la vida a escuchado lo insignificante que es. Posee una fábrica de pesticidas, que matan bichos, un está casado con una mujer que le valora tanto como al citado insecto. Con una vida así, y siendo un hombre cargado de inseguridades, lo extraño es que termine convirtiéndose en Nigel, huesped del Hotel Negresco, en Niza. Descubriremos qué le lleva a Niza y también los avatares que allí le suceden y que comienzan el día que se abren unas puertas correderas de su habitación para dejar paso a otra huésped del hotel, Celeste, que irrumpirá en su baño y su vida sin pedirle permiso alguno.

      Con Celeste 65 Vales decide seguir en Francia, mantiene el tono desenfadado, y continúa con Los pecados estivales que ya comenzara en Cabaret Biarritz. De hecho, mi primera sonrisa durante la lectura, fue encontrarme esta referencia en la novela que me llevó a recordar aquellas reflexiones sobre pecados cometidos y expiados o no que nos dejara Miet. en esta ocasión, el encargado de contar la historia será Linton Blint, una suerte de genio despistado que me ha recordado en algunos momentos a las reflexiones peregrinas de Woody Allen en alguna de sus películas. Un hombre insignificante que se considera insignificante y que ha decidido ver el mundo desde esa perspectiva. Una perspectiva que se tiñe de pequeñas ironías, críticas veladas bajo un peculiar sentido del humor y un mensaje claro para el lector: nada es lo que parece, por mucho que este hombre se empeñe en vivir así. Y es que, qué mejor lugar que un gran hotel en Niza, el año 1965, los cortejos y funciones representados en esos lugares por la alta sociedad y un estrambótico protagonista, para ofrecer una novela de intriga en la que se mezclan espías, engaños y, por qué no, amor. Y todo ello girando alrededor de Celeste, una mujer de pies vendados, sonrisa radiante y muchas, muchas peculiaridades.
     Si tengo que intentar ponerle una etiqueta a la novela, no me queda otra que sacarme de la manga la de novela pop, porque es justo la que encaja en lo que nos ha dejado Vales. La mentalidad, la despreocupación aparente, la importancia de la música, las ajedrecísticas gafas de la protagonista... todo me lleva a ese término en un año marcado por los Beatles. En cuanto al estilo, es ágil y dinámico, cargado de las reflexiones de Nigel que nos explicará desde la parte de una tela de araña que resulta pegajosa hasta esa curiosa habilidad de las mujeres para colocarse una toalla cubriendo su cuerpo y que jamás se caiga, regado con percepciones sobre sí mismo y sus propios sentimientos. De este modo dudaremos de si será capaz de salir del enredo en el que el autor ha decidido meter a este pobre hombre o si, finalmente, será tal y como vaticinaría el propio Linton si se le preguntara: un verdadero desastre. De ahí la descripción de genio despistado que parece no saber por qué motivo suceden las cosas pero continúa en su avance.

     Me ha gustado Celeste 65, me he divertido mucho y, pese a que seguramente sea la más extensa de las novelas de José, es la que menos me ha durado. Si la especialidad de su protagonista fuera otra distinta a la entomología, y le preguntásemos por la novela, estoy casi segura de que diría que tiene un regusto a eglefino, un pez que seguramente desconozcáis la mayoría pero que era usado para cocinar una famosa tortilla dedicada a Arnold Bennett y es que, sin llegar a parecerse, me he tropezado un par de veces con su fantasma durante mi lectura. He tomado buena nota, para preguntarle por ello al autor, y también por los pecados o su gusto por nuestro vecino país.

      Celeste, con o sin el 65, ya sea el personaje o la novela, es divertida, burbujea y se escurre entre los dedos. Animáos.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.
   

jueves, 31 de agosto de 2017

El Ministerio del Dolor. Dubravka Ugresic


     "Estábamos en todas partes. Y ninguna historia era lo bastante personal ni lo bastante conmovedora, porque la muerte ya no conmovía a nadie. Había habido demasiadas muertes."

     Tenía muchas ganas a este libro, pero también es cierto que quería leerlo con tiempo, sin tener que interrumpir la lectura. Y quizás por eso lo fui posponiendo hasta este verano nuboso y con un aire casi pesado de tan lleno de humedad. Hoy traigo a mi estantería virtual, El Ministerio del Dolor.

     Conocemos a Tanja Lucic profesora emigrada a Amsterdam se aferra a unas clases de literatura en la que conocerá a otros refugiados inmigrantes a quienes dará clases. Ellos trabajan en una fábrica de productos relacionados con la industria pornográfica. Todos viven en un país que se les antoja extraño mientras viven como se olvida y desmembra un país, una historia y unas vidas.

     Esta es una novela complicada sobre una situación difícil que llevó a una guerra. Complicada de vivir, porque aunque el libro sea ficción, nadie duda de que sus pequeñas historias le han sucedido a personas reales, y también de relatar encontrando el punto justo del tono. Ese que se sitúa en la línea intermedia de la crónica periodística y el dramatismo impostado. El tono veraz, el real. Para eso, la escritora en este caso, necesita implicarse en cada palabra. Tal vez por eso haya escogido a una mujer, Tanja, que será quien advierta al lector de que va a intentar explicar la historia, pero que le será difícil. Una voz que comienza con muchas reservas haciéndonos partícipes de la importancia de la comunicación, una constante en el libro. Porque el exiliado pierde la capacidad de comunicarse socialmente cuando el idioma cambia, eso es algo que todos sabemos. Pero si además sumamos que el idioma puede delatar la procedencia de quien habla... entonces las consecuencias de este aislamiento social son mayores y vienen marcadas por la incomprensión. Esa será la labor de Tanja. Buscar la expresión y la comunicación, en este caso, a partir de un lugar común: la antigua Yugoslavia.
      Con una complicada situación política de fondo, y estos ingredientes, asistiremos a los problemas de estos inmigrantes que huyen, exiliados, refugiados... que, pese a poder ser denominados de tantos modos, terminan siendo rostros sin nombres para la sociedad que los recibe (y no digo los acoge). en este caso, los alumnos intentan sobrevivir y deciden apuntarse a esas clases para alargar lo más posible su estancia en este país. Sus trabajos son malpagados y su situación precaria, y su profesora tras asegurarles una buena nota emprende la búsqueda de esa zona común en la que se percibe un cierto aire de nostalgia por lo perdido, por eso que ya parece otra vida.

     La autora es honrada, no carga dramatismos ni busca exhibicionismos. Es más lo latente que lo mostrado, incluso en la relación profesora alumnos, particularmente con uno. Y eso hace que todo el libro se tiña de un realismo que provoca sentimientos encontrados en el lector: por un lado nos empapamos de estas desoladores situaciones y por otro, es difícil interrumpir su lectura. Ese es justo el equilibrio del que comenzaba hablando. Y la autora, con ecos a Nootebom y algunas citas literarias, consigue que la impotencia del refugiado se traslade al lector en esta obra francamente recomendable. Porque lo que Ugresic nos cuenta, es real.

     Una aventura con éxito esta elección. Y vosotros, ¿os arriesgáis al elegir?

     Gracias.

martes, 29 de agosto de 2017

Visitation Street. Ivy Pochoda


     "El verano es una fiesta para el resto. Pertenece a los modernillos recién llegados, con sus bambas hechas polvo y sus vaqueros manchados de pintura, entrando y saliendo del bar de la esquina. Perteneces a esas familias puertorriqueñas cpn bandejas de comida envielta en aluminio que envían señales de humo al aire y también a esos ancianos que hay delante del edificio de Veteranos de Guerras Extranjeras sentados al fresco para ver pasar al vecindario.
     Las dos chicas yacen en la cama de Val, cuya habitación está en la segunda planta de la casa de sus padres en Visitation."

     Lehane ha sido el culpable de que yo me acerque a esta novela. Hoy traigo a mi estantería virtual, Visitation Street.

      Dos jóvenes, June y Val, se adentran en la bahía una calurosa noche subidas a una balsa hinchable. Se aburren, están en esa edad intermedia en la que ni son niñas ni mujeres y esa excursión clandestina será su acto de rebeldía. Algo sucede ya que una de las jóvenes es encontrada en la bahía, casi ahogada, mientras que la otra, al igual que la balsa, desaparecen.

     Visitation Street es una novela de poso triste con un regusto a Mistic River que pronto nos desvela por qué a Lehane le gustó tanto. Nos sitúa en Red Hook una pequeña zona portuaria de Brooklyn que está sucia y en franca decaída. Pero no es decadente de ese modo romántico con el que podemos mirar determinado tipo de casas antiguas y ciudades que han sobrevivido a guerras... eso no es Red Hook, las calles que Pochoda nos presenta son sucias y oscuras, con un poso triste que comparten todos sus habitantes. Jóvenes y viejos parecen tener todos una mirada de derrota incluso antes de haber tenido la oportunidad de vivir. Por eso la balsa a la que suben las chicas es rosa, por eso su excursión es visto, sobre todo a medida que avanzamos en la historia, como una nota de color discordante en ese entorno gris, y quizás, nos planteamos, por eso no se les permitió llegar a buen término. Como si nada pudiera florecer en esa parte de Brooklyn llena de aguas estancadas y bares mugrientos. Apestando a sudor. Así son las calles en las que se desarrolla la acción.

     Una acción que la autora nos presenta en las primeras páginas. Contra todo pronóstico, la joven que desaparece es la más calmada, y no tardamos en temernos lo peor. Pero si lo que buscamos es una buena novela policiaca en la que lo importante sea el misterio, ya nos podemos ir olvidando. Visitation Street es una novela de personajes. Aquí lo importante es que vayamos conociendo a cada uno de ellos, que los acompañemos y revivamos sus secretos. Poco a poco nos vamos adentrando en esta comunidad, en la que todos parecen tener relación con todos. Todos conocen a las chicas, todos tienen secretos. La autora busca un movimiento de vaivén entre ellos y no duda en usar un lenguaje de esos que ahora se dicen poéticos pero que, en este caso, me ha la sensación de que es un ejercicio de estudio. Porque nada es casual en la novela: ni el recuerdo a Mystic River, ni los clichés desperdigados lentamente a lo largo de sus páginas, ni la moralidad que no la moralina que desprenden sus palabras. De este modo, Pochoda articula una novela de género sobria que se deja leer  pero no destaca. El lector no puede evitar la sensación de argumento manido, de historia ya conocida, y termina por dejarse llevar por la novela con una cierta desgana.

      Siendo justos, Visitation Street es mejor libro que muchos de los títulos de género que podemos encontrarnos en las mesas de las librerías. Sin embargo, no consigue esa chispa de entusiasmo necesaria para conectar con el lector.

     Como manía lectora, me gusta la novela negra en verano. Y vosotros, ¿tenéis géneros que preferís en vacaciones?

     Gracias.

lunes, 28 de agosto de 2017

Home Fire. Kamila Shamsie


     "Isma was going to miss her flight."

     Hay libros complicados sobre temas complicados. Hay libros con cubiertas hermosas. Y hay un tercer tipo de libros, que reunen todo ello y, además, se cuelan en las listas del Man Booker Prize. Hoy traigo a mi estantería virtual, Home Fire.

     Home Fire es la historia de tres hermanos huérfanos. Isma, la hermana mayor que se hizo cargo de sus hermanos gemelos, la fuerte que aparca sus sueños para que sus hermanos salgan adelante teniendo lo mejor: Aneeka y Parvaiz son los gemelos, Aneka estudia derecho, es práctica, y Parvaiz vive en cambio bajo la sombra de su padre, cuya memoria parece empeñado en comprender. El padre de los tres era un yihadista que murió camino de Guantánamo. Y esta es la historia de sus hijos.

     El germen de esta novela viene de 2014 cuando a Shamsie le ofrecen realizar una adaptación moderna de Antígona. Para quien no lo sepa o recuerde, el mito de Antígona trata de una mujer que, en contra de Tebas, entierra a su hermano pese a tener negado ese honor. Y así surge esta novela con un tema tan controvertido como actual.

     Dividida en cinco bloques diferenciados, la novela logra no perder fuerza en ninguna de sus ramificaciones. Shamsie no se pierde en esta historia en la que, como parte complementaria, veremos a la familia de un político que gana votos en Londres denunciando el atraso de la sociedad musulmana. Y es la parte complementaria porque en realidad el libro se mueve entre la lealtad, la costumbre y el amor. Mientras que las dos hermanas luchan por vivir de una forma moderna, el hermano se deja tentar por el ISIS y se ve atrapado en un campamento del que desea salir. Además será una de las hermanas quien tenga una historia de amor con el hijo del político, comenzando de este modo a desplegarse la historia de una novela que trata de temas tan antiguos como complejos; dudaremos de los motivos y caminos de este amor y nos plantearemos qué es más fuerte en realidad, si la lealtad o el amor. Veremos como la sombra del padre planea sobre los hijos, y también los distintos caminos que toma cada uno de ellos, la preocupación de las hermanas por su hermano y los sueños interrumpidos y retomados de ellas. Los temas son complicados, el equilibrio de los implicados es precario y sus decisiones cuestionadas en esta historia de elecciones y motivaciones.

     Kamila es un narrador efectivo, ya el comienzo del libro en el que Isma se ve registrada en el aeropuerto, nos da con total claridad la importancia que va a tener el origen de sus protagonistas en la historia, percibimos los prejuicios en la forma que se realiza el registro en el aeropuerto y también en el interrogatorio. Ese es el punto de partida  de una historia practicamente redonda que deja al lector el trabajo de juzgar a cada uno de sus protagonistas, la sombra de la duda, del juicio, planea sobre cada uno de ellos y será labor nuestra decidir si actúan bien o mal hasta llegar a un final que es el broche perfecto para una gran historia.

    Me ha gustado Home Fire, me ha gustado la historia, que es cambiante ya que alternaremos entre las distintas partes que forman el conjunto global y, sobre todo, me han gustado las preguntas que parecen flotar en todo el texto.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

miércoles, 16 de agosto de 2017

La matanza de Rechnitz. Sacha Batthyany


     "Todo empezó un jueves de abril, unos siete años antes de mi viaje a Buenos Aires. Yo trabajaba por entonces en la edición dominical del Neue Zürcher Zeitung. Fue a primera hora de la mañana. Apenas habían llegado unos pocos. Todo estaba en calma. Me encontraba escribiendo un texto sobre un donante holandés de esperma cuando una vieja compañera, que por lo general no hablaba mucho conmigo, puso sobre mi escritorio una página de periódico y me preguntó:     
     —Pero ¿qué clase de familia tienes tú?"

     Va a ser esta una reseña atípica tanto por el tema como por el libro que traigo, en sus formas y en su contenido. Hoy traigo a mi estantería virtual, La matanza de Rechnitz.

     En la noche del 24 al 25 de marzo de 1945, víspera del Domingo de Ramos, Margit Thyssen, multimillonaria alemana, y su marido el conde húngaro venido a menos Ivan Batthyany, celebraron una fiesta. En ese momento tenían en los sótanos de su castillo a unos 600 judíos que trabajaban en la fortificación del lugar llegados tras una de esas largas marchas. A la fiesta se sabe que acudieron entre 30 y 40 personas, todas ellas vinculadas al nazismo, ya fueran políticos, policía, Gestapo, SS o Juventudes Hitlerianas. La fiesta se prolongó hasta altas horas de la madrugada.
     Tras la cena, los 200 judíos elegidos por estar en peores condiciones de entre todos los hacinados, fueron desnudados y metidos en los establos. Se repartieron armas entre los asistentes a la fiesta, y comenzó la terrible atracción principal. Una vez finalizada, los invitados volvieron a los salones a seguir bebiendo y bailando, conocedores de que el Ejército Rojo se encontraba a unos 15 km del lugar. También hubo judíos que tuvieron que cavar tumbas, y que luego fueron exterminados. En realidad, todos ellos habían sido sacados de campos de concentración y ya muchos de ellos habían perecido durante la larga marcha desde Budapest al terrible castillo.

Castillo de Rechnitz, lugar de la fiesta.

     Una vez más me quedo con su título original, ya que considero que la conversión, que no traducción, al castellano, puede llevar a engaño al lector.
     Und was hat das mit mir zu tun? se pregunta a sí mismo el autor en el título original, ¿Y qué es lo que tiene que ver esto conmigo?, frase que veremos reflejada a lo largo del libro en muchas ocasiones. Porque el libro trata justamente de eso. De cómo un hombre se entera de que esa tía a la que iba a ver de niño es en realidad la organizadora de una terrible velada, que ocupó titulares como monstruo hace muchos años y lo que le supone ese descubrimiento. De este modo, una vez descubiertos los hechos, el autor escribe esta obra de no ficción en la que hay saltos y reflexiones suficientes como para no poder considerar que tiene la estructura de una novela al uso. Le acompañaremos por tanto durante sus investigaciones, desde la aldea de los Batthany a la llegada de los nazis, pasando por el matrimonio más con la prosperidad que con el amor. Seremos testigos de todas las culpas de la familia en una trama que va derivando poco a poco hacia la autoficción, ya que el propio autor será quien se pregunte qué culpas hereda él como tercera generación de unos hechos tan terribles. Mediante viajes y un diario, avanzará descubrimiento a descubrimiento, no sólo de un hecho terrible que queda en uno más entra la maraña de dejación, reflexionando sobe las consecuencias que tiene cada acto cometido, o la omisión del mismo. Porque hay también pecados que son por omisión y es ahí justo cuando el lector se ve obligado a mirar a su alrededor en un mundo en el que, tal vez ya no existan campos de concentración, pero sí que parece que poco a poco va consiguiendo olvidar a los refugiados que siguen en mitad de ninguna parte. De hecho otra de las partes que me han llamado la atención de esta lectura es esa, el mirar hacia otro lado, pero no sólo de quienes tienen un vínculo con los culpables, hay muchas maneras de no mirar, de no querer saber, estés del lado que estés.

     El resultado es un gran libro cuya traducción corre a cargo de Aramburu y a la que pongo como única pega, buscar el impacto y perder la importancia del significado del título original. Me ha parecido una lectura espeluznante y magnífica pero, sobre todo, necesaria. Porque los pecados se perdonan, pero nunca se olvidan. Y luego está la culpa, ¿esa culpa se hereda?

     La realidad tiene la mala costumbre de superar a la ficción y eso me hace recordar una frase que escuché de boca del escritor Félix G. Modroño a propósito de uno de sus libros. Venía a explicar que a veces, el trabajo del escritor es coger la realidad y deformarla hasta convertirla en algo verosímil. Ante sucesos como estos, no queda otra que darle la razón. Y vosotros, ¿sois lectores de no ficción?

     Gracias.

martes, 15 de agosto de 2017

La casa entre los cactus. Paul Pen


     "Rose abrió los ojos con la certeza de que había ocurrido algo malo. Deslizó la mano sobre el colchón para avisar a su marido. 
      —Elmer —susurró. 
      Él se giró hacia el otro lado.  
     —Despierta. —Le pellizcó la espalda—. Ha entrado alguien en casa. 
 Elmer respondió con un ronquido, se apropió de la sábana. 
      Rose bajó de la cama. Caminó hacia la puerta de puntillas, pisando el suelo donde no crujía. 
     Pegó la oreja a la madera. 
      Se oyó a sí misma tragando saliva."

     En mi búsqueda de la novela del verano, me decidí por un autor que ya se ha hecho un nombre en este tipo de libros, Paul Pen. Y es por eso, que hoy traigo a mi estantería virtual, La casa entre los cactus.

     Rose y Elmer viven con sus cuatro hijas en mitad del desierto de México. Son norteamericanos, pero parecen haber optado por una vida retirada en la que él trabaja en una gasolinera y ella se queda en casa con las niñas, que ni siquiera salen de sus terrenos para ir a la escuela, ya que reciben clases a domicilio. Además, las pequeñas son gemelas, pero se turnan de tal modo que la profesora cree que da clase a tres niñas, en lugar de cuatro. Por las noches escuchan música junto a la tumba de la hija mayor del matrimonio. Su vida es una tranquila rutina que se verá interrumpida con la llegada de un joven que dice ser viajero solitario llamado Rick. Su llegada lo cambiará todo en esta casa.

     Comenzaba diciendo que, buscando la novela del verano, he apostado esta vez por un nombre conocido. Paul Pen se hizo conocido con su primera novela, El aviso, que pronto podremos ver en la pantalla. Y con El brillo de las luciérnagas afianzó su lugar en los estantes. Por eso busqué La casa entre los cactus como opción de novela entretenida y bien construida que me hiciera olvidarme del mundo al menos unas horas.
     Pen juega, al igual que en sus anteriores libros, con los secretos. Desde las primeras páginas somos conscientes de que hay algo que falla en esa imagen que nos está presentando. Algo sucede en la casa, y algo sucede con esa visita. Apenas han pasado treinta páginas y el autor ya ha conseguido captar la atención del lector más distraído en busca del truco. Si es que lo hay. Y, si habéis leído otros títulos del autor, sois conscientes que que siempre hay truco. Es una de las marcas de la casa en sus novelas, uno de sus "enganches". Y funciona. Avanzamos por la historia en una novela en la que no hay grandes descripciones porque lo importante es no perder al lector, que no se aburra. Por eso, sin ser una novela de acción, Pen no deja de ir dando pequeños datos que mantengan nuestro interés. Incluso se permite el lujo de descubrir el gran misterio un puñado de páginas antes de terminar la novela y, aún así, seguir manteniendo dicho interés en su historia, cerrando flecos, tapando los pocos agujeros que pudieran quedarle.
     Consigue, con su estilo directo y casi desnudo, que el lector tenga la sensación de estar viendo una película en un marcado uso de eso que ahora llaman lenguaje cinematográfico y que no es más que dar los rasgos más característicos de las cosas, aquellos que todos conocemos e identificamos de tal forma que con una parte, componemos el cuadro completo. Todo está pensado para que tengamos la sensación de lectura fácil, para que la historia no pare y nosotros no tengamos tampoco ganas de detener la lectura hasta llegar a una resolución solvente que busca confirmar las sospechas del lector, dejarle contento por encima de sorprenderle. Algo que, tengo que confesar, agradezco. De hecho creo que las sorpresas en este tipo de novelas están tan sobrevaloradas, que a veces estropean una historia.

     La casa entre los cactus es un page turner veraniego que hará pasar unas cuantas horas entretenidos a los lectores que busquen un libro que no les exija nada más que sentarse, y disfrutar de una novela de intrigas y secretos. Sin más aspiraciones, cumple perfectamente su misión.

     Y vosotors, ¿cuál diríais que está siendo vuestra novela del verano?

     Gracias.

lunes, 14 de agosto de 2017

En un bosque muy oscuro. Ruth Ware


       "Corro.
     Corro a través de los bosques iluminados por la luna: las ramas me desgarran la ropa y los pies se me enredan en los helechos cargados de nieve."

     Este año parezco empeñada en encontrar el boom del verano antes de que me lo cuenten, y por eso voy leyendo aquí y allá esas novelas que se venden como adictivas con mayor o menor fortuna. Hoy traigo a mi estantería virtual, En un bosque muy oscuro.

     Leonor se despierta arañada y magullada en un hospital. No tiene muy claro lo que le ha sucedido, pero sabe que ha sido algo serio. Su cerebro le envía recuerdos fragmentados de una despedida de soltera en una casa extraña con gente a la que apenas conocía. A la novia hacía diez años que no la veía. Y sin embargo fue. Y ahora está en un hospital escuchando hablar en voz baja sobre un muerto.

     Esta novela, contada en dos tiempos, comienza en el hospital y va utilizando el recurso del flash back para relatarnos la historia hasta llegar al punto de partida y, a partir de ahí, dar la resolución. Sigue la moda actual de poner personajes femeninos (y en este caso un hombre homosexual también), que empiezan a superpoblar este tipo de libros, como si de este modo, consiguieran más lectores del género aunque sean novelas que suelan quedarte en la superficie de lo que yo considero un argumento sólido. En este caso, la historia es intrigante y el misterio es desvelado en las últimas páginas, buscando así que el lector  necesite un capítulo más antes de cerrar el libro. De hecho, la autora juega a los misterios, empezando por el de "qué es lo que realmente sucedió", pasando por "a quién le sucede qué" y finalizando por "quién es responsable de cada cosa". Los personajes, definidos a golpe de cliché y con una clara intención de captar al público joven en una novela adulta, satisfacen al lector poco exigente que pronto conoce lo necesario para diferenciarlos y avanzar, aunque en realidad sus motivaciones no son más que pequeños bocetos superficiales. De este modo, y como si estuviéramos en el último curso de instituto, tenemos a la popular, su sombra, el gay, la sarcástica gay y la apocada. Y con eso y unas referencias poco sutiles a Hitchkock y Christie, Ware consigue la atmósfera teatral que parece ir buscando desde el principio. Y es que, evita deliberadamente el realismo, utilizando un escenario con una casa a medio describir que no terminamos de comprender del todo y que a mi me ha recordado a aquella llena de cristales que salía en una película titulada 13 fantasmas.

     Tengo que decir que el argumento no está mal llevado y que Ware busca, desde las primeras páginas, ir dejando pistas para que no tengamos la sensación de estar ante un final de esos que parecen sacados de la chistera de un mago. Y lo consigue, apetece leer y continuar página tras páginas desvelando los misterios sobre lo acontecido ante una protagonista que parece no poder recuperar la memoria sobre sus últimas horas. Incluso el final es matemáticamente correcto. Sin embargo, la literatura y las matemáticas son materias diferentes y no podemos evitar la sensación de que la autora alarga esa pérdida de memoria para conseguir veinte o treinta páginas extra en un libro, por lo demás correcto. Exactamente igual que sucede con su final, ya que, una vez terminado, cuando uno hace esa revisión general de la novela y piensa en el conjunto... ahí es cuando pierde puntos. No por agujeros en la trama, sino por credibilidad. La historia de Ware se tambalea y su novela se queda en una lectura más para pasar los días estivales junto a la piscina. Uno de esos libros que salen todos los años, y que en algunos casos incluso podemos ver en la gran pantalla, pero que se leen con la misma facilidad con la que pasan al olvido..

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

jueves, 10 de agosto de 2017

Últimos tragos. Graham Swift


     "No es un día normal.
     Bernie tira una pinta y me la pone delante. Me mira, desconcertado, con su cara flácida y perruna, pero ve enseguida que no estoy para chácharas. Estoy aquí, cinco minutos después de la apertura, precisamente para esto: para una pequeña y silenciosa conferencia mano a mano con una jarra de cerveza. Me ve la corbata negra, a pesar de que ya han pasado cuatro días desde el funeral. Le doy un billete de cinco libras."

     De todas las posibles vías para llegar a un libro, la mejor es la recomendación directa de otro lector. Así llegué yo a este libro, gracias a la recomendación de uno de esos lectores solventes que todos tenemos cerca (llamado Bernie en este caso), y es por eso, que hoy traigo a mi estantería virtual, Últimos tragos.

     Conocemos Jack, Ray, Lenny, Vic y Vince, cuatro hombres inseparables. Solo que Jack ha muerto de cáncer, y su último deseo fue que sus cenizas se arrojaran en el muelle de Margate. Su mujer Amy no irá a cumplir este deseo, cosa que si harán los cuatro hombres restantes. Este libro trata de ese camino, de la vida de estos hombres con sus momentos buenos y sus traiciones.

     Qué difícil es a veces hacer una buena traducción. Un buen ejemplo es Últimos tragos, un título que habla seguramente de las últimas copas que se toman sin especificar más y que, sin embargo, tenía mucho más sentido en inglés, Last orders. Last orders es la última ronda pero también las últimas voluntades, es el comienzo de la novela, o la última copa tomada con el finado, pero también es la voluntad última del difunto. Y, sobre todo, es un juego de palabras que deja al lector una pista importante: esto, lector, no es un melodrama, pese a que la muerte en sí, lo sea.

     Dicho esto, la muerte y las despedidas son un tema recurrente en la literatura. Cuatro hombres despiden a un quinto, cuatro voces diferenciadas realizan un último recorrido en el que rememoran vidas, hasta aquí nada original. De hecho, ya lo hizo Faulkner en una de sus mejores novelas, Mientras agonizo, una novela que planea sobre esta como si Swift le hubiera querido realizar un homenaje. No sólo en la trama, a veces incluso en las formas, y obtuvo además el Booker Prize en 1996.

     Swift dará voz a estos hombres mediante diálogos o monólogos internos que los irán desnudando delante del lector. Sabremos que Vince es un huérfano de guerra adoptado por Jack y Amy, y que Víctor, Lenny y Ray estaban unidos a Jack, por ejemplo, por sus experiencias en la Segunda Guerra Mundial. A partir de aquí, el autor nos escribe una novela que no teme caer en clichés, de hecho, a veces parecen ser el gatillo para conseguir la sonrisa del lector pese a la aparente seriedad del tema que trata la novela. Y para ello, usa una clase media baja, otorgando a sus protagonistas voces perfectamente diferenciadas para el lector, y un universo reducido en el que movernos. Las pequeñas personas, con pequeñas vidas, esas que puede tener cualquiera que no haga mucho ruido ni aparezca en los libros de historia.
     No es un día normal, comienza la novela. Promete. Nos hace un resumen de lo que va a suceder y emprendemos un viaje en coche en el que comenzamos a ver la historia, a profundizar en vidas de amores, matrominios que funcionan o no, hijos, secretos y familias que se acaba convirtiendo en un retrato social ante los ojos del lector. Y también sabremos por qué Amy no acude a la cita de estas últimas voluntades, que no me he olvidado de ella.

     Sí, no cabe duda de que hay melodrama en lo que Swift nos relata, como lo hay en casi cualquier vida. Pero también hay un amplio espacio para las sonrisas. Merece la pena.

     Y si he comenzado diciendo que me gustan los libros recomendados por lectores, ¿me podéis recomendar un libro que os haya gustado últimamente?

     Gracias.

martes, 8 de agosto de 2017

Baby Doll. Hollie Overton


     "Un cerrojo de seguridad tiene un sonido muy concreto. Lily era una experta en reconocer determinados sonidos: el crujido de los tablones del suelo que indicaba su llegada, los ratones correteando por la superficie de cemento en busca de comida. Pero siempre estaba preparada para el sonido del cerrojo, para el roce de metal contra metal. El cerrojo estaba empezando a oxidarse, razón por la cual él siempre tenía que intentarlo varias veces. Inevitablemente, sin embargo, el clic acababa oyéndose, ese sonido que significaba que estarían atrapadas otra semana, otro mes, otro año."

     Si hay un momento adecuado para sacarse de la lista de pendientes las novelas piscineras, es el verano. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Baby Doll.

     Conocemos a Lily el día que escapa de su cautiverio junto a su hija Sky. Fue secuestrada hace ocho años y no ha perdido la cuenta de uno solo de los días que le han sido arrebatados de su joven vida. Huye y se adentra en la noche hasta llegar a su casa, en la que la recibe una asombrada madre. Lily tendrá ahora que luchar por recuperar la vida que perdió, aceptar que su hermana gemela está esperando un hijo de su novio del instituto e intentar encerrar al hombre responsable de su secuestro y tortura.

     Entramos dentro de los subgéneros que se han ido etiquetando dentro de la novela negra y vamos a una historia protagonizada por mujeres, ya que todo el peso de la trama lo soportan las gemelas Lyly y Aby, y su madre, Eve, Overton opta por comenzar la historia donde otros la terminan, aunque ya no es novedoso ya que, quien más quien menos, conoce otros títulos como La habitación que partían de este mismo punto. Tampoco busca giros sorprendentes, ya que conocemos en todo momento al autor del infierno por el que pasa la protagonista, que es, como suele suceder en la vida, quien menos se lo espera su entorno. Entonces, ¿de qué trata la novela? Bien, Overton lo que hace es hablar del periodo de integración de quien ha pasado un largo tiempo en cautiverio, de una chica cuyo mundo se vio reducido a un infierno constante y de cómo le afectó eso a su entorno más cercano. Nos da también una muestra de cómo reacciona la sociedad y, sobre todo la prensa, ante la posibilidad de explotar el morbo. Como ya he dicho, serán los personajes femeninos y el discurrir de tres vidas que se rompen ante una tragedia las protagonistas de la novela, aunque el captor, no solo tiene voz propia, sino que también protagoniza una parte interesante de la misma, ya que seguiremos sus razonamientos desde el momento de la fuga de su baby doll.
     La autora además tiene el acierto de utilizar varias voces en la novela, voces que identificaremos fácilmente ya que, aunque su tono es prácticamente el mismo y eso podría dar pie a confusiones, vienen identificadas en la cabecera de cada capítulo. Todo por facilitar la lectura de un libro que, pese a estar cargado de abusos y torturas, no detalla absolutamente ninguno para proteger al lector más sensible. Está claro que busca el entretenimiento fácil, la distracción, y lo hace sin abusar de los cliffhanger, las sorpresas de dudosa credibilidad o las soluciones sacadas de la manga. Aunque, también es cierto que para conseguirlo sacrifica el trabajo en profundidad de los personajes o la diferenciación de sus voces.

     El resultado es una novela entretenida que busca desmarcarse un poco de lo habitual pero sin correr grandes riesgos. No es alta literatura, ni va a pasar a la historia... pero tampoco se lo pide nadie. Cumple lo que promete, sin más pretensiones.

     Y vosotros, ¿qué opináis de la proliferación de etiquetas que subdividen los géneros y subgéneros? Personalmente, me parece excesivo.

     Gracias.

lunes, 7 de agosto de 2017

Europa Central. William T. Vollman


     "Le dijeron: Un idealista como tú debería ser un miembro del Partido.
     Sonrió al instante con una sonrisa desprovista de tres dientes. La furia desplegó las alas en su pecho.
     De modo que se hizo nazi. Alzó el brazo derecho. El siguiente paso sería solicitar el ingreso en las SS. Aquello fue tan fácil como acorralar al siguiente judío."

     Tenía muchas ganas de leer este libro, pero conseguirlo ha sido casi una odisea. Su lectura me ha llevado más de lo habitual, y no solo porque supera las ochocientas páginas, sino porque es un libro para paladear. Hoy traigo a mi estantería virtual, Europa Central.

      Nunca hubo sinopsis más sencilla y a la vez más complicada. Europa Central es una novela que encadena una serie de narraciones sobre lo sucedido en Europa entre 1914 y 1975. Principalmente, lo sucedido en Rusia y Alemania. Y, principalmente, en los años de la Segunda Guerra Mundial. Conoceremos a un montón de personajes, pero de todo ellos, destacaría al compositor ruso Dmitri Shostakovich, al documentalista Roman Karmen y a Elena Konstantinovskaya, mujer que ambos compartieron.

      Vollman concibe su novela como una serie de relatos encadenados y ordenados cronológicamente en los que, aunque cambie la voz narrativa, jamás lo hacen las formas. De este modo consigue una unidad total en su novela, y el lector se siente cómodo en ella desde las primeras páginas. Es fácil, ya en sus comienzos, percibir que uno no está ante una obra habitual de estas que hablan de la guerra, como ya hiciera Vida y destino, a través de la vida de una persona. Vollman es mucho más ambicioso, y su novela, en la que Hitler y Stalin son tan importantes como prácticamente ausentes, abarca no sólo más tiempo, sino también una percepción más amplia de la realidad. Supongo que, en realidad, Europa Central trata de las personas que vivieron esa época quedando atrapadas en un momento histórico francamente complicado. Muchas de ellas tomando decisiones o jugando papeles que jamás hubieran pensado. Conocemos de entrada a Kurt Gerstein, devoto cristiano encargado del gas en los campos de exterminio, ¿hace falta dar más pistas sobre la historia de este hombre? En realidad sí, porque solo Vollman sabe contar una historia que se basa en detalles, en mirar alrededor para poder ver dentro. ¡Y aún seguimos en las primeras páginas!
     Aparecerán muchos más personajes, generales, pintores, poetas... pero Shostakovich se alza entre todos ellos en medio de esta historia de fanatismos, afiliaciones y, por supuesto, actos de resistencia. Porque no olvidemos que estamos entre nazismo y comunismo, en un contexto en el que el libro acaba por tener una trama que hablará desde las maquinaciones preguerra hasta la situación política de un Berlín dividido. Y, entre todo esto que ya de por sí hace interesante el libro, conocemos a Dmitri y buscamos su música en youtube, porque descubrimos a un personaje fascinante, una mente divergente en cuanto a música, política, filosofía, un hombre que parece relatar su interior en la música que compone como forma de expresión viva.Shostakovich deslumbra como también lo hace Vollman con su particular forma de escribir en la que vemos a la Unión Soviética y Alemania en estas historias de la historia cargadas todas ellas de ideología y momentos. Muchos conocidos como el Holocausto, el Babi Yar o Stalingrado; otros menos conocidos (al menos para mi), como el protagonizado por Zoya Kosmodemyanskaya, partidaria rusa ejecutada y convertida en heroína mediante el uso de una frase suya. Hay, en realidad, tanto por decir de esta novela, que apenas he comenzado, y siempre me van a parecer pocas las razones que os de para empujaros a leerla. Hay libros que son así.

     Europa Central es un magnífico ejemplo de que aún se escriben libros magnos, tremendos, con historias casi inabarcables tanto por la cantidad de sucesos que aglutinan como por la ambición del propio escritor. Y es también el mejor ejemplo de que es posible lograrlo. Lean Europa Central o, en su defecto, otro título de William T. Vollman.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

     PD. Quizás os suceda como a mi, así que os dejo una muestra de la música de Dmitri S. que resuena en las páginas del libro.


viernes, 4 de agosto de 2017

Elling. Ingvar Ambjørnsen


     "De chiquillo me encantaban las grosellas -dijo Kjell Bjarne-. Y ahora no las soporto.
     Lo dijo de tal manera que yo comprendiera que, entre tanto, algo había sucedido. Entre otras cosas, había vivido la mitad de una vida y, por algún lugar del camino, le había perdido el gusto a aquellas ácidas bayas rojas."

     Conocía de pasada el título de este libro, y sabía incluso de las adaptaciones que se habían realizado. Por eso no dudé en traérmelo a casa y por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Elling.

     Conocemos a Elling a través de su propia voz, y también a su amigo Kjell. Este libro es un fragmento de su vida, la de dos personas socialmente disfuncionales que buscan su lugar en el mundo.

     Empezaremos poniendo un poco de orden, ya que en el caso particular de este libro parecen haberse empeñado en complicarnos la vida a los lectores. Elling es el primero de los cuatro tomos  que conforman la tetralogía escrita por Ingvar A. que se ha traducido al castellano. Pero eso no significa en absoluto que sea el primero, ya que cronológicamente es el tercero. Y es que, en ocasiones, nos llega el más conocido de una saga, en lugar de llegarnos el primero. Cuento esto porque uno puede tener una sensación de desapego por los personajes al comenzar, ya que nos faltan sus comienzos y también al finalizar, en caso de ser uno de esos lectores que esperan saber toda la vida de aquellos que están ante sus ojos. Sin embargo, justo es decir, que yo lo he leído como un volumen único y autoconclusivo sin problema alguno y como tal voy a dar mi opinión.

     Elling relata un periodo de su vida muy particular, el del momento en que, junto a su amigo Kjell (y bajo la atenta mirada de Frank), comienza a abrirse al mundo. Juntos forman una pareja dispar: si uno es grande, el otro es menudo; si uno es impulsivo el otro reflexivo... pero ambos comparten su disfuncionalidad social, tienen una enfermedad mental que les provoca unas carencias, unas diferencias, y viven en una sociedad que, por mucho que nos hable de adaptación, soporta a veces no demasiado bien a las personas que son diferentes. Y esta es una de las grandes críticas que esconde el libro. Un libro, por demás, con situaciones francamente divertidas y en el que se incluyen algunas escenas, recuerdo ahora una con poetas, que son para recordar.
   
     El autor parece haber encontrado el tono justo, con la ligereza adecuada, como para que pasados los dos primeros capítulos, la lectura se convierta en un placer ágil del que es difícil desprenderse. Tenemos curiosidad por saber si van a ser capaces de vencer sus miedos, de llevar una vida normal, de lo que les va a suceder... y también de que nos cuenten alguna de sus curiosas aventuras. Y, por otro lado, Ingvar ha sabido jugar sus cartas, ya que no victimiza a sus protagonistas, de hecho, podemos encontrar en el propio Elling, algunos rasgos comunes al famoso Ignatius Reilly, que convierten a este personaje en alguien muy alejado de los habituales "busca afectos sensibleros" de muchas de estas novelas. No siempre le vamos a entender, ni siquiera tiene que gustarnos demasiado, pero eso no significa que la novela no sea un trabajo estupendo de construcción de un personaje que se rige por  sus propias, y a veces inflexibles, normas.

     El resultado es un libro ligero y divertido a grandes ratos en el que nos muestran una realidad, con las diferencias propias entre los países (entiéndase, del país de lectura a aquel en el que transcurre la acción), cuya lectura es un placer. La evolución de los personajes hasta un final más que satisfactorio, es, sin ninguna duda, uno de los grandes puntos a destacar de este libro cuya lectura os recomiendo.

     Y vosotros, ¿sois de los que necesitáis que los protagonistas de las novelas os caigan bien para disfrutar de una lectura?

     Gracias.


jueves, 3 de agosto de 2017

Te estoy viendo. Clare Mackintosh



     "El hombre que tengo detrás está tan pegado a mí que podría humedecerme la piel del cogote con su aliento. Desplazo los pies hacia delante unos centímetros y me pego más a un abrigo gris que huele a perro mojado. Tengo la sensación de que no ha parado de llover desde principios de noviembre; una fina capa de vapor emana de los cuerpos calientes apiñados unos junto a otros. Un maletín se me clava en el muslo. Cuando el tren toma una curva con brusquedad, no me tambaleo gracias al peso de las personas agolpadas a mi alrededor y porque apoyo una mano accidentalmente sobre el abrigo gris en busca de cierto equilibrio. Ya en Tower Hill, el vagón escupe una docena de viajeros llegados a la ciudad desde las afueras y se traga otra docena, todos apresurados, ansiosos por llegar a casa para pasar el fin de semana."

     En esta época del año más que en cualquier otra proliferan este tipo de libros de intriga y fácil lectura en los que uno ya sabe lo que va a encontrarse. Hoy traigo a mi estantería virtual, Te estoy viendo.

     Conocemos a Zoe, una mujer pasados los cuarenta que realiza todos los días el mismo trayecto de su casa al trabajo en Londres. Con pareja, un exmarido y dos hijos, lleva una vida rutinaria y relativamente feliz. Hasta que un día, se tropieza por casualidad con su fotografía en el periódico, en lo que parece el anuncio de una web de contactos.

     Esta escueta sinopsis sería la mitad de una novela narrada en dos hilos y que se ve completada con la parte policial. Porque tras un asalto y la posible relación con los anuncios en la prensa, conoceremos la historia de Zoe y la de Kelly, la policía a la que se dirige y que acabará formando parte de la investigación de una serie de sucesos relacionados con Zoe y la ya mentada web. Se complementa además, con una tercera voz en cursiva que busca intranquilizar al lector al dar la palabra al más buscado de esta historia.
     La autora tiene muy claro lo que quiere conseguir con la novela y por eso no se entretiene en largas descripciones que ralenticen la historia, aunque posiblemente hubiera ganado muchos puntos de dedicarle un tiempo a dar profundidad y credibilidad a los personajes que la pueblan. Esa búsqueda del "velocidad de vértigo" y "no parar de leer" tan apreciados en las fajas de novelas estivales, ha hecho que en algunos momentos me costara comprender la forma de actuar de Zoe, Kelly o incluso la hija de la protagonista, dejando pequeños agujeros en una trama que se basa en el miedo constante a ser vigilado sin que uno se de cuenta. Añade, a modo de enseñanza, que las redes sociales y la exposición a la que nos sometemos en ellas, puede favorecer a determinado tipo de individuos, punto en el que me hubiera gustado se extendiera un poco más.
     La historia es justo lo que promete, una novela de verano, con unos cuantos giros buscando que el lector llegue a sospechar de todos, una un tirabuzón final que dejará satisfecho a quienes busquen pasar un puñado de horas entretenidas al cobijo de una sombra este verano.

     A veces parece que decir que un libro es entretenido, es dejar a medias una valoración, pero no siempre los lectores buscamos grandes novelas. En ocasiones simplemente queremos pasar el rato. Y esta autora ha decidido seguir una línea que ya comenzara en su primera novela, Te dejé ir. Supongo que no tardaremos en encontrar una tercera con un título en la misma línea.

     Y vosotros, ¿recordáis la última  novela que os duró un suspiro?

     Gracias.

martes, 1 de agosto de 2017

La pulga de acero. Nikolái Leskov


     "Cuando el emperador Alejandro I hubo terminado el Consejo de Viena, quiso viajar por Europa y observar prodigios en diferentes naciones. Recorrió numerosos países y en todas partes, merced a su afabilidad, mantenía siempre conversaciones de lo más apasionadas con todo tipo de gente. Y todos, de una manera y otra, le asombraban y querían llevárselo a su terreno."

     Supongo que a veces sobran motivos para acercarse a un libro, y otras es simplemente la editorial la que hace que nos acerquemos a él. Este fue el caso del libro que hoy traigo a mi estantería virtual, se trata de La pulga de acero.

     El emperador Alejandro I visita inglaterra acompañado del cosaco Platov. Allí, los ingleses intentan impresionar a los rusos mostrándoles todos sus prodigios, hasta que, finalmente, le obsequian con una minúscula pulga de acero que funciona al darle cuerda con una llave aún más minúscula. Platov jamás quedó convencido de que los artesanos rusos no fueran capaces de mejorar dicho prodigio, por eso será el encargado años más tarde, precisamente de esa misión. Esto le llevará a conocer a un genial artesano de Tula.

     A veces, lo más curioso de un libro, es la historia que le acompaña. Incluso puede que esa historia esté por encima de la que contiene, y eso le pasa a La pulga de acero. Leskov, que recoge en su historia muchos puntos que acercan su estilo a la tradición oral, jugó en el momento de su publicación con la supuesta inspiración real en su nouvelle, lo que provocó que una parte importante del público creyera que algo similar podía haber sucedido. Tal juego quizás se le fuera de las manos, o simplemente se cansó, y el juego quedó en suspenso retirándose la palabra leyenda del subtítulo y aclarando conceptos. Pero el lector puede ser un peligroso contendiente cuando se ha jugado con su credulidad, y hubo una parte importante de la sociedad que jamás le llegó a perdonar este juego. Tal vez, porque su historia había generado discusiones, o tal vez simplemente por sentirse ridículos al descubrir que habían caído presas de un engaño fácil. El caso es, que Leskov siempre ha sido un nombre controvertido en la literatura y su público se reparte entre defensores y detractores sin posiblidad de abstención a la hora de opinar.

     Reconozco que en esta ocasión he leído y releído el cuentito de Leskov antes de formarme una opinión completa sobre él. He buscado y encontrado las dos opiniones que desata: de un lado, la crítica, que afirma que ridiculiza la incultura y la parte rusa que queda lejos del resto de una Europa más moderna. Y también he visto la otra interpretación, aquella que afirma que es justo lo contrario y que, leído el final, queda claro que defiende los valores clásicos, la artesanía y las tradiciones de Rusia. Lo he visto todo, y eso en la primera lectura. En la segunda he intentado buscar el elemento d3e genialidad atribuída al autor, y me he encontrado con un cuento que se asemeja en forma y conceptos al archiconocido Traje nuevo del emperador, aunque Leskov le añade un tirabuzón. Me he encontrado con palabras inventadas y una admiración que no esperaba hacia la traductora Sara Gutiérrez, que a buen seguro ha sudado para encontrar los términos adecuados en castellano. Y he encontrado en realidad poco más. Un relato, un cuento en el que el sentido del humor que se le atribuye no ha hecho más que contribuir a la sensación de estar ante un cuesto de embustes, independientemente de si el embuste es un truco dentro del relato o del propio autor, del que se disfruta un rato... pero poco más. Quizás por recordarme al famoso cuento, me he sentido desligada, infantil incluso con el libro entre las manos, pero no he disfrutado ni encontrado la genialidad de la que algunos hablan. Lo mejor, el prólogo de Care Santos en el que he encontrado más allá de claves, el consuelo de saber que pienso como Nabokov sobre el autor.

     No siempre se acierta, no sería bueno tampoco acertar siempre. Así que decidme, ¿recordáis el último título que no os gustó?

     Gracias.