lunes, 25 de marzo de 2019

Un caballero en Moscú. Amor Towles


     "-El rey se fortifica con un castillo -comentó el conde-, y el caballero, con un escritorio."

     Hay libros que vienen con el aval de la persona que te los pone en la mano, y ese fue el caso de el libro de hoy. Hoy traigo a mi estantería virtual, Un caballero en Moscú.

     Conocemos a Aleksandr Ilich Rostov, miembro del Jockey Club, maestro de caza, receptor de la orden de San Andrés... en definitiva, un caballero. Cuando lo conocemos ha sido juzgado y condenado por haber escrito un poema años antes y ha conseguido esquivar una bala en su cabeza a cambio de un arresto domiciliario en el emblemático hotel Metropol. Donde antes poseía una suite, ahora es relegado a una habitación minúscula de la buhardilla, estrecha y con una ventana tan pequeña como un sello de correos. Este hotel situado en la plaza del Teatro será el mundo en el que se mueva Rostov, y descubriremos a lo largo de tres décadas que es un universo en sí mismo que refleja una época complicada para los rusos.

     Una de las primeras cosas que uno percibe al leer esta novela, es la sensación de estar ante uno de esos libros que se escribían "de antes", en los que con cierto tono de fábula se ponían de manifiesto una serie de valores y en los que el narrador era una parte importantísima de la novela. En este caso, el narrador y sus notas a pie de página destilan un tono irónico muy acorde con el conde protagonista y uno casi puede imaginarse a ese observador parapetado tal vez detrás de un periódico y emitiendo ocasionales suspiros de desdén. Sin él, y no sólo sin el conde, este libro no hubiera sido lo mismo. Todo es le obliga a estar pendiente del lector, incluso dirigiéndose a él.

     Pese al periodo que abarca, de los años veinte a los cuarenta, el autor no convierte a las guerras en un eje principal y son poco más que meras circunstancias para nuestro conde que pasa a formar parte articulada de un hotel y disfruta de todos y cada uno de los placeres de la vida, ya sean un concierto de piano, o la capacidad para paladear un gran vino que sabrá distinguir por las marcas de la botella cuando se les retiran las etiquetas. Towles, además, nos relata una historia en la que cada detalle existe por un motivo y que, aunque tiene un comienzo lento en el que las presentaciones ya sean o no formales son algo inevitable, va ensamblado cada punto a medida que se avanza para terminar con un final que nadie hubiera supuesto en los primeros capítulos. Así como el libro avanza haciendo disfrutar al lector, a medida que nos acercamos a la última parte sentimos además la necesidad de saber qué va a suceder. Todo un acierto a mi modo de verlo.
     A lo largo de las cinco partes que forman este libro, desfilarán florista, cocineros, bailarines, comisarios de cultura y bolcheviques, diplomáticos y empresarios, amigos o no de nuestro conde que, siguiendo las líneas de aquella literatura de antaño, personificará el amor por esa Rusia tradicional en la que, ser un caballero era algo muy serio y se decía con una voz empañada en orgullo. Aunque alguna vez haga las veces de camarero. Nuestro conde vive también el amor, ya sea en el sentido más natural o el tierno ante la historia de una niña huérfana, y su vida nos hará testigos de un país que pasa por guerras, gulag y hambruna, que sobrevive a Stalin y también de un abanico de personajes inolvidables ya sean o no fieles amigos a Rusia y al conde.


     Podría seguir hablando de Un caballero en Moscú y dar detalles de cenas, de amigos que aparecen y desaparecen, diplomáticos y algún guiño escondido, al igual que en esta entrada he dejado un par de pistas para aquellos que lo hayan leído ya. Sin embargo, el resto de la historia es mejor que la descubráis con vuestros propios ojos, no quiero privados de un momento de disfrute de esta magnífica novela.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

viernes, 22 de marzo de 2019

Los libros que devoraron a mi padre. Alfonso Cruz


     "-¡Vivaldo!¡Vivaldo!¡Vivaldo!¡Vivaldo! -le gritaba su jefe, pero él oía la voz a lo lejos, amparándose en un rincón.
     Así fue como mi abuela comenzó a relatarme la historia de Vivaldo  Bonfim, mi padre".

     Si algo atrae a un lector empedernido es el aroma a libro que trate sobre libros, sobre la pasión por la lectura. Hoy traigo a mi estantería virtual Los libros que devoraron a mi padre.

     Conocemos a Elías Bonfim, un niño que no conoció a su padre. Sin embargo, el día en que cumple 12 años su abuela le entrega una llave. Es la llave que le dará acceso al ático en el que se encuentran los libros de su padre. Incluido el libro en el que su padre se pierde para siempre.

     Hay que señalar, en primer lugar, que estamos ante un libro para jóvenes comprendidos en esa horquilla que rodea a los 14 años. Y también que, una vez leído y con la clara certeza de estar ante un cuento, no debemos olvidar que hay cuentos que pueden ser disfrutado por los adultos tanto o más que por los niños. Aunque, por supuesto, sin perder de vista que es justamente eso, un cuento.

     Si los lectores somos devoradores de libros, ¿imagináis ser devorados por uno? Porque ese es el camino que sigue el padre de nuestro protagonista, quien comienza a refugiarse en sus libros hasta terminar desapareciendo por completo. A fin de cuentas, cuando leemos un buen libro el mundo desaparece a nuestro alrededor, nos vemos inmersos en las letras, ¿por qué no dar un paso más?
    Será su hijo, en una suerte de Odisea literaria llena de títulos y escritores, quien se embarque en un viaje tras los pasos de su padre. De este modo, siguiendo la pista de sus lecturas, realizaremos un viaje por títulos más que conocidos y descubriremos personajes que nos irán acompañando en un cuento que es todo un homenaje a la pasión por la lectura. Se percibe además la intención de Cruz de acercar los libros a su público, y no sólo el suyo ya que es prácticamente imposible terminar este título y no buscar a Hyde o Moureau. Para ello evita errores habituales en la literatura juvenil que buscan la perfección de sus protagonistas en finales llenos de moralina, y nos la coloca (la moralina) en un punto más realista de lo que suele ser habitual.
No sé enreda en descripciones pesadas ni en piropos grandilocuentes hacia los títulos que nombra, es más un Tour en el que irrumpen de tanto en cuanto, las personas de la vida real del niño Elías.

     Los libros que devoraron a mi padre es una lectura fácil y amena pensada para despertar la curiosidad e incluso el interés de los lectores , más jóvenes. Una muy buena opción como regalo que, además, puede hacer que nos descubramos leyendo con cierto placer.

     Y vosotros, ¿os acercáis a los libros juveniles?

     Gracias.
     

miércoles, 20 de marzo de 2019

Golpéate el corazón. Amélie Nothomb


     «Golpéate el corazón, ahí es donde reside el genio.» 
     Alfred de Musset

     Si esta vez he elegido una cita firmada por otro autor al del libro, es porque se trata del motor de la novela. Hoy traigo a mi estantería virtual, Golpéate el corazón.

     Conocemos a Marie, la muchacha más hermosa de su generación en el lugar en el que vive. Ella ve que un mundo entero se postre a sus pies ante las miradas envidiosas de las que hubieran debido ser sus amigas. Elige al mejor pretendiente, el hijo del farmacéutico... Y se queda embarazada. Esto da al traste con su plan de disfrutar de la vida siendo la reina de la belleza, se casa y nace su hija, Diane, que es incluso más hermosa que ella. Los celos y el desencanto lo perdido hacen que su corazón se blinda ante su hija obligándole a crecer sin amor. Días pasará su vida buscando esa madre...

     Nothomb sigue con su escritura sencilla que ya quedó patente en su anterior novela, para transformar su narración en una suerte de cuento para adultos. Como si de una nueva versión de Cenicienta se tratara, Diana es una joven hermosísima e inteligente que se ve ignorada por una madre celosa a la que intenta comprender. Convencida de que esa mujer a la que idolatra tiene un carácter distante, su infancia termina al nacer sus hermanos y comprobar que su madre es capaz de amar. Comienza así el crecimiento de una niña con el corazón roto y su búsqueda del amor filial que jamás recibió. Sus abuelos, una amiga, una profesora, todo parece lo compara quién está hambriento de algo que jamás volverá, pero, frente a eso, también existe un radar para detectar a quienes sufren lo que ella pareció y con esa suerte de radar también la necesidad de ayudar, de proteger, de amparar... Y es que la fábula de Nothomb es una historia sobre madres, hijas y mujeres, una novela sobre el amor (sobre todo el propio) y sobre la capacidad para amar. Con el ojo fijo en la maternidad, Nothomb no da por seguro el amor entre madres e hijas y tampoco el de las hijas a sus madres. No habla de hombres, en esta novela son simples figurantes que se alegran por tener familias obra tumban mirando al techo a la espera de un gran descubrimiento. No es su novela, no trata de eso está vez. De hecho, en el caso de Nothomb... casi nunca les toca el turno a ellos.

      Sorprende la sencillez de las palabras, la facilidad de la lectura y también la capacidad para ir poco a poco removiendo la conciencia del lector que ve como sus sentimientos hacia la protagonista cambian con una velocidad vertiginosa. La compasión por la niña da paso a la admiración, a la admiración, la pena... nos sentimos como esa amiga que encuentra a mitad de la novela que no termina de penetrar en la coraza de la bella Diana.

      Comenzaba con una cita que parecía no pertenecer a la novela, pero que se repite varias veces en ella. Una novela sobre el sentimientos es una novela sobre el corazón y si eres fría y te han roto el corazón... tal vez el paso lógico sea estudiar cardiología, como Diana. Pero sólo tal vez sirva de algo, parece decirnos Nothomb, porque hay cosas que no recrearán fácilmente y, sí Elvis tenía razón y hay un hotel para corazones solitarios, tal vez sea porque entre ellos, como entre las víctimas de una catástrofe, se crea un vínculo inquebrantable. Nothomb lo sabe. Y nos lo cuenta en su última novela.

     Golpéate el corazón es una novela aparentemente sencilla y de lectura rápida capaz de ir penetrando bajo la piel del lector. Nothomb sabe lo que hace.

     He leído todos cada uno de los títulos que Nothomb ha publicado. Y vosotros, ¿hay algún escritor al que sigáis título tras título?

     Gracias.

     PD. Un golpe fuerte en el pecho puede parar un corazón, cuando algo duele, desgarra, hay quien se da golpes en el pecho y, cuando se para un corazón... No, ahí no se golpea, se realiza la RCP.


lunes, 18 de marzo de 2019

La ciudad del fuego. Kate Mosse


     "—¿Eres un traidor? 
     —No, señor. 
     El preso no sabía con certeza si lo había dicho en voz alta o si había contestado en el interior de su mente destrozada. Dientes rotos, huesos dislocados y sabor a sangre seca acumulada en la boca. ¿Cuánto tiempo llevaba allí? ¿Horas? ¿Días? 
     ¿Toda su vida?"

     Hay escritores que tienen la capacidad de trasladarte desde la primera página a los lugares que visitan sus novelas, y Mosse es uno de ellos. Por eso no tardé en hacerme con su libro y por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, La ciudad del fuego.

     Nos trasladamos a Languedoc, corre el año 1562 y conocemos a Minou, una joven de 19 años que lleva la librería de su padre en Carcassonne, cuando recibe una extraña carta que le anuncia "Ella está viva". No tarda en conocer a Piet Reydon un hombre perseguido que ha regresado para retomar contacto con un antiguo amigo aún a sabiendas del riesgo que eso entraña. Ambos se sienten atraídos el uno por el otro y ambos tienen secretos aunque el mayor secreto de Minou sea de su padre, quien decide enviarla fuera junto a su hermano. Así van a parar a Tolouse que, lejos de ser un lugar seguro, es un polvorín debido a los fuertes conflictos religiosos.

     En realidad la novela comienza ante una tumba dos siglos después de la fecha que he comentado, pero Mosse no tarda en echar la vista atrás para relatarnos la historia de Minou y Piet. Hace, como es habitual en ella, un uso maestro de la ambientación para que nos sintamos trasladados a una época más que convulsa por los conflictos entre católicos y hugonotes en los que, además, se identificaba una religión con la lealtad a la propia corona. Estamos, pues, ante una ficción histórica que mezcla todos los ingredientes para ser eso que llaman un novelón más referido al continente que a la propia calidad del libro. Entre secretos, traiciones, romance y mucha sangre Kate Mosse parece haber encontrado su sitio como escritora para disfrute de sus lectores habituales. Sin embargo, tengo que decir que, pese a anunciarse como volumen independiente, estamos ante el primer volumen de una trilogía. Y si lo comento es porque me parece importante, ya que yo misma lo compré pensando que era único debido a ese comentario que le suele acompañar.
     La autora, que ya se había sumergido en este periodo, utiliza descripciones cotidianas para que el lector se sienta cómodo e incluso transportado a las calles que nos relata como ya hiciera en la Trilogía de Languedoc intercalando en esta ocasión la historia de sus dos protagonistas con el testimonio de una mujer anónima que promete que muchas de las intrigas, van a sobrevivir junto a sus consecuencias durante generaciones.

     Seiscientas páginas pueden parecer muchas a primera vista, pero Mosse consigue tirar del lector y convertir esta novela en un libro de esos que llaman de lectura fácil y que yo siempre he pensado que son los de escritura más difícil. En todo caso, ha demostrado una vez más que es capaz de mezclar los elementos necesarios para articular un producto de consumo apetecible y satisfactorio para casi cualquier lector. Los secretos, las venganzas, lo interesante del momento elegido, los asesinatos, detenciones y persecuciones, están perfectamente enlazados como si se tratase de un mecanismo de relojería. De hecho, serán las convergencias las que terminen por marcar el ritmo de una novela que, por poner una pega, excede en romanticismo a lo que yo suelo leer. Aunque esto es, por supuesto, una apreciación personal basada en mi línea habitual de lectura: mi zona de confort si preferís decirlo. Precisamente por ese gusto personal, la parte que más me ha gustado es la puramente histórica en la que la autora se mete frontalmente con los conflictos religiosos y las traiciones.
     Y si las páginas son muchas, también los son los personajes, pese a lo cual no tenemos ningún problema en identificarlos rápidamente y asignarles el papel que cumplen en esta novela que se complementa de forma gráfica a la perfección.

     La ciudad del fuego es una novela de ficción histórica con todos los ingredientes para trasladarnos a una época convulsa y vivir entre traiciones, engaños y pasiones durante unas cuantas tardes. Me ha dado pena despedirme de sus personajes.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

viernes, 15 de marzo de 2019

Nuestro juego más cruel. Araminta Hall


     "Las reglas del Ansia eran sencillas. V y yo íbamos a una discoteca en algún lugar predeterminado que estuviera a una distancia considerable de donde vivíamos. Nos desplazábamos juntos hasta allí, pero entrábamos por separado. Avanzábamos hasta la barra y nos situábamos lo bastante separados el uno del otro como para que nopareciera que íbamos juntos, pero lo bastante cerca para que yo no la perdiera de vista ni por un instante. Entonces esperábamos".

     No sólo en verano buscamos lecturas de las llamadas piscineras. Y es que un libro que entretenga ya es mucho. Hoy traigo a mi estantería virtual, Nuestro juego más cruel.

     Conocemos a Mike y Verity por boca del propio Mike. Él nos cuenta su historia desde la cárcel porque, como se nos explica en las primeras páginas, alguien fue asesinado. Mikel nos cuenta su relación con V, como él la llama, y nos explica un juego público que ambos llevaban a cabo y que llamaban "El Ansia". Avanzaremos en su historia hasta su ruptura y la forma en que Mike la encaja.

     Estamos ante un thriller que se construye a partir de la voz de uno de los protagonistas. La novela comienza a rodar en el momento en el que sabemos que esta curiosa pareja se separa cuando, tras una temporada separados por motivos laborales, Mike es infiel a V. Finalizado el periodo de separación Mike regresa y compra una casa para ambos, pese a que no tienen contacto, y al poco de mudarse recibe una invitación para la boda de V con otro hombre. A partir de ahí la novela se vuelve incómoda y oscura, Mike parece tener claro que se trata de una versión evolucionada de aquel juego de discoteca, y su seguridad al afirmarlo termina por convencer al lector de su locura. Vemos como se convierte en el perfecto psicópata mientras nos preguntamos a qué está esperando V para poner una denuncia o por qué demonios le responde. En realidad, lo que nos cuesta comprender es que le invitará a su boda. Lo que nos queda claro es la crítica que hay en estas letras, el hecho de escribirlo una mujer y que haga que V esperaré, es un testimonio mudo de un sistema legal que a veces pide demasiadas pruebas para proteger a quién es acosado. También hace que nos preguntemos qué hubiera pasado si el firmante fuera un hombre, ya que es un tema realmente complejo el de los acosos y obsesiones, aunque por supuesto, esto es ficción y va a más, no deja dudas de nada y nos obliga a recordar frases aparentemente inocentes del protagonista que ahora, con otra luz, nos resultan perturbadoras.

     Sin embargo la historia pierde gas a medida que avanza, de hechos última parte entra en una suavevmeseta que no hace justicia a la potencia con la que comenzaba el libro. No hablaré del asesinato, pero si diré que no sé trata de eso, ni de su resolución, es más el enfoque lo que me provocó esa sensación. O tal vez fuera la redacción del libro, a ratos terrible, que me obligaba a leer la misma frase varias veces para comprender un poco mejor lo que se había escrito en el idioma original. Con todo, entre uñas cosas y otras, un libro que prometía unas cuantas horas entretenidas, se me ha quedado en nada.

     Nuestro juego más cruel es un libro que parte de una idea atractiva pero cuya ejecución no me ha convencido.

     Y vosotros, ¿alguna vez un libro se os ha caído de las manos por su redacción o sus faltas de ortografía?

     Gracias.

martes, 12 de marzo de 2019

Chicago. David Mamet


     "Parlow y Mike estaban sentados en silencio en el apostadero. Delante de ellos habían colocado una malla de camuflaje fabricada con hojas y ramitas del pantano; el apostadero medía un metro y medio de profundidad. Habían excavado la tierra blanda y lo habían recubierto de leña desechada. No había llovido y el refugio estaba seco".

     Hay nombres imprescindibles para los aficionados al género, y Mamet es uno de ellos. Mamet regresa dos décadas después, y yo traigo a mi estantería virtual, Chicago.

     Conocemos a Mike Hodge, periodista veterano de guerra, cuando trabaja en el Chicago Tribune, investigando los chanchullos de la una mafia capitaneada por Capone y O'Banion. Y donde hay mafia, ya sea italiana o irlandesa, hay muertos y por lo tanto entierros... y flores. Así es como termina husmeando floristería y enamorándose de la joven Annie. Cuando Annie es asesinada, Ni me pondrá todo su empeño en descubrir por qué.

     No haré ahora el esperado recorrido por la trayectoria de un escritor conocido ya por todos. Baste decir que ni el género, Ni el ambiente, es desconocido para Mamet, ya que es precisamente en estos mundos en los que ha labrado su nombre. En apenas dos frases nos sitúa en la calle, las gentes, los coches... son lugares que todos reconocemos y así hace uso de ellos. Sin embargo, y precisamente porque muchos lectores ya tienen cierto recorrido en este tipo de historias, hay que avisar de que esta no es una novela de acción. No tardamos en notar, ya en su primera parte, que el diálogo es algo primordial en su construcción. Pareciera que Mamet ha decidido sustituir al narrador habitual por las conversaciones entre Mike y su amigo Parlow  para situarnos y avanzar recogiendo los datos e impresiones de esta pareja de amigos. Y sostener una novela a base de diálogos... es cuanto menos complicado. Mamet aprovecha las bocas prestadas para tirar de retrato lleno de costumbres, modos y cinismo más que habituales entre periodistas recabados ya de vuelta de todo y entra, cómo no, en el amor. Si su protagonista se enamora, todos lo vivimos, aunque creo que no era necesario que lo sufriéramos todos con perorata sobre cortar y reutilizar flores. Mame, de verdad, te lo podías haber ahorrado. Eso y alguna página más que han convertido una lectura lenta en, a ratos, pesada.
Tampoco he entendido esa necesidad de cuajar la novela de frases impostadas para resultar brillantes e irónicas y que han terminado por convertir a sus protagonistas en meros clichés de una novela, por lo demás, entretenida. Es cierto que esperaba más, mucho más en realidad, pero también que debido a la escasez de buenos títulos, uno acaba siendo benevolente o tal vez simplemente disfruta recordando aquellas que sí fueron brillantes novelas y que una vez leyó. A fin de cuentas, ¿quién no ha leído nunca sobre la Ley seca?

     Chicago es una novela lenta y sostenida por diálogos a la que hay que acercarse olvidando las comparativas con obras como los intocables. Sólo en ese caso el lector lo podrá disfrutar.

     Y vosotros, ¿os gustan las novelas mafiosas?

     Gracias.

lunes, 11 de marzo de 2019

El niño en la nieve. Samuel Bjørk


     "El jubilado se quedó sentado, tratando de recobrar el aliento. 
     «¿Qué diablos…?». 
     En medio de la carretera, delante de él, había un niño.      
     No se inmutaba. 
     Tenía los labios azules. 
     Y una cornamenta de corzo sobre la cabeza".

     Tras haber leído las dos primeras novelas que comparten estilo en sus llamativas cubiertas, no he podido evitar acercarme a la tercera. Hoy traigo a mi estantería virtual, El niño en la nieve.

     Retomamos contacto con Mïa y Munch, investigadores de un equipo de homicidios que, pese a sus éxitos había acabado por disolverse. Mïa está a punto de abandonar el país cuando Munch recurre a ella; ha aparecido muerta una mujer vestida de bailarina con una puesta en escena muy cuidada. No será el único cadáver que se encuentren y tampoco será una historia fácil para algunos de los que forman el equipo.

     Tras Viajo sola y El búho la pregunta es fácil, ¿es necesario haber leído los anteriores? Y la respuesta es clara: no. Como suele suceder, no viene mal para entender los hilos personales, pero Bjørk explica lo suficiente como para que no nos perdamos.

     La novela comienza mirando atrás, catorce años exactamente, para crear una imagen en la mente del lector que le acompañará durante toda la lectura. Es más, confieso que a veces leía simplemente buscando saber qué fue del niño con cuernos. Sin embargo el hilo argumental se centra en la actualidad y tardaremos bastante en encontrarle sentido a ese comienzo tan efectista. No tardamos en recuperar al equipo formado por Curry, Ylva, Oliver, Mïa y capitaneado por Munch, que se enfrentan a un asesino en serie y ninguna pista, ninguna relación, pocas ideas. Como no, el protagonismo se lo lleva Mïa, un personaje en el que el autor pone especial empeño en hacer interesante pero que a mi me sigue resultando distante, casi ajeno.

     Bjørk nos ofrece una historia a ritmo de thriller que va decayendo a medida que acvanzamos páginas y que termina por dejar un regusto a fraude ya que mantiene al lector totalmente ciego impidiéndole involucrarse en la captura de un asesino imposible. El resultado es la sensación de estar ante una saga que, pese a ser entretenida, va claramente de más a menos.

     El niño en la nieve es una novela negra que busca hacer pasar un buen rato pero que no permite al lector involucrarse en la historia.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

miércoles, 6 de marzo de 2019

Los asquerosos. Santiago Lorenzo


     "Nació en Madrid en 1991. Su padre era uno que le daba igual a todo el mundo. Su madre, que lo mismo, era la hermana de mi exmujer, a la que no veo desde hace ya ni sé. No tenía más tíos que yo. 
     Impresionaba verle, con once años, buscando trabajo en Internet. Ni se lo iban a dar ni él lo iba a pedir, por su edad. Pero desde crío, Manuel ya estaba indagando sobre cómo sería verse a sí mismo metido en el mundo. 
     Manuel es nombre falso. Pero es que no debo dar el verdadero".

     A veces uno ve tantas opiniones sobre un libro que no sabe si ir a comprarlo, o dejar pasar un tiempo. Hoy traigo a mi estantería virtual, Los asquerosos.

     Conocemos a Manuel, aunque no sea su verdadero nombre. Niño espabilado, ciudadano de Madrid, en su segunda semana de emancipación le clava un destornillador a un antidisturbios. Él sólo pretendía defenderse, pero su destornillador terminó clavado en el cuello del policía y eso provoca que Manuel acabe... en un pueblo perdido de la meseta. Allí vivirá con lo absolutamente indispensable (agua, plantas, una pequeña compra que le lleva su tío y libros de Austral) y descubrirá que es feliz.

     Es curioso esto de la moda de la novela rural. Cada vez salen más libros que parecen haber recogido el testigo de El camino y se empeñan en situar en la literatura las zonas que olvidamos del mapa. Y algo parecido hace Santiago Lorenzo en este libro... salvo porque no se parece a ningún otro. Y es que Santiago tiene un estilo propio que ya había notado en sus libros anteriores y que parece marcar a todos sus personajes.

     En esta ocasión será el tío del protagonista el encargado de contarnos su historia. Con un vocabulario a ratos barroco y otros directamente inventado, pero de fácil comprensión, nos sumergirnos en la historia de Manuel, huido, escondido, eremita, crítico y feliz. Concebido con un gran sentido del humor, y posiblemente sabiendo que la risa es más difícil de provocar que el llanto, Santiago esquiva el libro gag para darnos una historia fresca, irónica y muy crítica con la sociedad actual. No se trata sólo de alabar lo rural, la tranquilidad, la falta de estrés sino de usar un humor basado en el lenguaje para señalar las faltas del mundo en el que vivimos la mayoría. De hecho, si comenzaba diciendo que la literatura rural estaba de moda, hace unos años lo estuvo "hacerse una casita en el pueblo", y esos nuevos vecinos serán el blanco de la mordacidad de Lorenzo, a quienes criticará casi con la ira del esfumado que ha olvidado que antes fumaba cuando ve a alguien encender un cigarro.
     Es cierto que hacía la mitad del libro hubo un momento en el que temí cansarme, caer en un bucle de recursos repetidos que pierden la frescura y el ingenio de las primeras páginas, pero el autor sabe dar a la novela el giro justo para que al lector le apetezca terminarla. No sólo eso, sino que superada la mitad hay un par de capítulos que me han parecido lo mejor del libro con diferencia.
Por supuesto no contaré como termina esta historia mil veces comparada con Robinson Crusoe, ya que eso hay que descubrirlo poco a poco, pero sí diré que el final está a la altura de la novela.

     Los asquerosos es un libro ameno que esconde navajas afiladas tras un sólido disfraz de comedia. No es la genialidad que muchos han proclamado, pero me lo he pasado francamente bien leyéndolo.

     Y a vosotros, ¿os cuesta más que un libro os haga reír o llorar?

     Gracias.

martes, 5 de marzo de 2019

El aliado. Iván Repila


     "Yo soy el tío más feminista del mundo. 
     Sin embargo, tengo mis contradicciones. Ahora mismo, por ejemplo, mis cinco compañeros y yo estamos tirando huevos sobre un grupo de mujeres desnudas o semidesnudas que se manifiestan delante del ayuntamiento. Los dos primeros proyectiles han fallado el objetivo por exceso de fuerza, pero los siguientes han impactado perfectamente en la cara y las tetas de las que sostenían la pancarta principal. Veo volar nuestros huevos como a cámara lenta, describiendo una hermosa parábola de abajo arriba y de arriba abajo, hasta estallar y convertirse en una baba pegajosa, sin belleza, natural, y pienso en la honda de David y el dibujo que hizo la piedra en el aire antes de inflamar la carne y desmontar el cartílago del hueso de Goliat, y no puedo evitar darme la razón cuando digo que hay algo platónico en la violencia".

     Una de las cosas que más me gustan de un escritor es su capacidad para reinventarse en cada título. Por eso Iván Repila es un nombre fijo en mis compras. Hoy traigo a mi estantería virtual, El aliado.

     Un hombre de mediana edad con ideas basadas en roles anticuados y sexistas conoce a una mujer llamada Najwa que le abre la mente al pensamiento feminista. De repente comienza a ver el mundo de otro modo descubriendo signos de machismo y opresión por todas partes. Es testigo de la lenta lucha de las mujeres, comienza a prestar atención a las de su entorno y llega a la conclusión de que necesitan algo que las active, pasar a la acción. Así nace su álter ego.

     Si una utopía es una sociedad perfecta formada por personas satisfechas y felices, una distopía es justo lo opuesto a eso. Y ese es el camino que parece tomar Iván Repila en su última novela, aunque se encarga de dejarnos en cada página esa incómoda sensación de realismo en algunos de sus rasgos y en gran parte de sus orígenes. Y es que la novela de Repila trata de la lucha por la igualdad, el #MeToo se castellaniza para ser el #YoTambién y tira de frases que todos hemos oído más de una vez, e incluso normalizado en el peor de los casos y que sitúan a la mujer como trofeo o en casa. Es evidente que no gusta leerlo, no sólo por la crítica, sino por el mero hecho de saber que eso es así, que hay hombres así, familias así, una parte de la sociedad así. Pero, no olvidemos que he dicho distopía, así que Iván avanza rápidamente junto a un protagonista que se siente iluminado para pasar a creerse elegido. La novela arranca, el futuro es cercano, nos sitúa en apenas dos frases y la trama se convierte en una suerte de hipérbole corrosiva cuyo final no tardamos en temer catastrófico. Repila es tan atrevido como inconsciente su protagonista. No esquiva ni siquiera comentarios futuros, y lo sigue haciendo con un pie metido en la conciencia del lector que se remueve incómodo. El texto busca incomodar, que nos removamos en el asiento y nos preocupemos incluso de si alguna escena, por inocente que sea, nos hace esbozar una sonrisa. No dudo de hecho que a más de uno se les iba a atraganta o la tildarían de chorrada, a saber. Pero hay historias que son necesarias, libros que remueven, distopía incómodas que dejan un rastro en el pensamiento del lector y Repila ha construido una que es, además, de lectura fácil.

     Me ha gustado El aliado. Me gusta que se diga lo que nadie hace, que provoque y que entretenga, porque, por si aún no lo he dicho, me lo he pasado bien durante su lectura.

      Y vosotros, ¿os gustan las distopías?

     Gracias.

lunes, 4 de marzo de 2019

Saint Jack. Paul Theroux


     La colección Ineludibles se ha ido haciendo un hueco poco a poco en las librerías y los estantes de los lectores. Textos elegidos que pueden agradarnos o no pero de los que nadie duda ya de su calidad. Hoy traigo a mi estantería virtual, Saint Jack.

      Conocemos a Jack pasado el ecuador de una vida, recordará cómo llega a Singapur, sus comienzos, sus trabajos en el puerto, la regencia de un burdel y cómo era capaz de ofrecer lo que cualquiera pudiera desear en cuestiones de placeres carnales. Su vida como golfo y sus momentos de generosidad y cómo se convirtió en alguien conocido en la ciudad. También viviremos con él su cambio, provocado por las personas que entraron en su vida.

     Cuando pensamos en Singapur nos viene a la cabeza una ciudad moderna de edificios altos, pero hay otra ciudad tras los hoteles y resorts, y esa ciudad era todo Singapur no hace tantos años.
La peculiaridad de Jack es precisamente ese Saint que el autor nos coloca ya en el título, porque ¿quién es bueno o malo? Ya sabemos que Jack era un chulo, sabemos que vivía del vicio, pero llegada la tentación real... ¿con qué moralidad vamos a juzgarle? Esa es la pregunta que parece hacernos el autor y, seguramente por eso, no se extiende en las escenas sexuales. Aunque sea un eje importante, no quiere que solo usemos ese baremo a la hora de valorar la moralidad del protagonista. En una novela de almas perdidas, de puras explotadas y otras ya casi desechadas, en una novela en la que no hay blancos o negros y la belleza es más que esquiva, es complicado decidir para el lector. Por eso existe Jack, Jack es realmente incómodo, suministra vicio aunque él esgrima que ayuda a cumplir ilusiones y su opción para mejorar el mundo pasa por no empeorarlo, como si ese fuera su único camino.
     Este Jack de mediana edad que reflexiona sobre su vida sin mostrar el menor signo de pesar, lo hace mirando a la cara al lector, sin esconderse y, seguramente por eso, se gana una corriente de empatía que no tiene mucho que ver con las simpatías que pueda generar. Flowers se va ganando nuestra confianza mientras conocemos su trayectoria, su llegada a Singapur, el barco, sus negocios como proxeneta, y sus juicios de valor (principalmente sobre su propia persona) incluido el orgullo o vergüenza de su origen americano. Aún así, Jack tiene su propio sueño que espera realizar y será el lector quien se encargue de decidir si le redime o no.

     Saint Jack es una novela ágil que presenta un perfil totalmente desconocido de una ciudad como Singapur en un momento complicado. Su protagonista es un lujo para cualquier lector que goce de personalidades poliédricas, sombreadas incluso con un punto pícaro. Ha sido un placer descubrir esta novela de Theroux, confieso que ahora buscaré la película que hicieron a partir de ella.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

jueves, 28 de febrero de 2019

La apariencia de las cosas. Elizabeth Brundage


     "Esta es la granja Hale."
     Ahí está el viejo establo de ordeño, el resquicio oscuro que dice encuéntrame.
     Esta es la veleta, esta, la pila de leña.
     Ahí está la casa, hervidero de historias".

     A veces una buena cubierta te lleva a comprar un libro antes incluso de leer su sinopsis. Luego lees la promo y esperas un thriller espectacular. Lo que no sabes, es que sigues sin saber de qué trata el libro. Hoy traigo a mi estantería virtual, La apariencia de las cosas.

     Conocemos la granja Hale. En ella aparece asesinada una mujer, Catherine, con un hacha para más datos. Deja una hija de 3 años y a un marido, George, sobre el que se posan las miradas. Sin embargo no es la primera vez que esa casa se ve tocada por la tragedia ya que sus anteriores propietarios también murieron en ella: se suicidaron dejando tres hijos.

     Qué mejor novela para que te engañe la promo que una titulada La apariencia de las cosas. Es algo en lo que caí a medida que iba leyendo. También pensé que, para estar en una novela con un cadáver en las primeras páginas, poco o nada tenía que ver con los thriller a los que estamos acostumbrados. Aún hoy lo pienso y sonrío. Qué apropiado el título elegido para que suceda algo así. Y es que, si bien es cierto que hay un crimen, también lo es que la investigación no será como acostumbramos, una carrera contra reloj detrás de un sospechoso con giro mortal en las últimas páginas. Tampoco necesitaremos un detective entrado en años y en kilos. El detective, ya os lo anticipo, es el lector.
Brundage escribe una novela con varias voces y que se mueve con saltos en el tiempo para contarnos la historia de la casa, o lo que es lo mismo, de las familias que la habitaron. Así conoceremos a los Hale, los apuros que viven en la granja y su dramático final. Y también a los nuevos propietarios, George y Catherine. Compran la casa, con más entusiasmo por parte de George que de su esposa, aprovechando el buen precio. Y empezamos a adentrarnos en el carácter de cada uno. Catherine es una esposa casi como definición, una mujer sumisa que no alza la voz a la que deseamos ver espabilar mucho más rápido de lo que lo hace y George... George es el absoluto protagonista. Nos describen sus luces y sus sombras, las distintas versiones de un hombre en función del lugar en el que se encuentre y la persona que lo esté mirando, y nos hacen dudar una y otra vez sobre quién es realmente. Porque sí, también le da voz a él, pero si cambia ante los demás... ¿por qué no modelarse para el lector? Y los demás. Su familia, sus amigos, sus vecinos, el sheriff, los hijos de los anteriores propietarios que también pasarán a formar parte de esta historia. Todo al final son relaciones y personas. Y Brundage, en su afán por convertirnos en investigadores, nos obliga a prestar una atención extra retirando los guiones de los diálogos. No vale una lectura superficial, no puedes despistarte de lo que te cuenta porque la novela da un retrato que, pese a jugar con creencias de casas malditas, se ajusta y mucho a la realidad. Las relaciones tóxicas, las mujeres que quedan a la sombra de los hombres a los que acompañan pero cuya vida interior y, muchas veces, aquello que llegaron a saber, son más importantes que esos hombres. Y es que, si decía que George se alzaba con el protagonismo, quienes cautivan aquí son las mujeres, ellas son las que consiguen despertar la empatía del lector, que olvida el crimen, el final de Catherine y lo que puede implicar y se zambulle a conocerla. Catherine, nos dice la autora, es la persona que George nunca vería.
      Una de las cosas que más me ha sorprendido es la facilidad con la que se llega a leer esta novela una vez te acostumbras. Los cambios de perspectiva, de tiempo, los diálogos tan particulares... no entorpecen una novela que lleva un ritmo lento, que no es un thriller, pero que no por ello deja de ser una gran historia.

     La apariencia de las cosas es una novela sobre una casa, sobre las personas que vivieron en ella. Y también sobre lo complejo que resulta conocer a una persona. Me ha gustado. Repetiré.

     Y vosotros, ¿también os encontráis libros que no se parecen a sus promos?
 
     Gracias.

miércoles, 27 de febrero de 2019

Ponte en mi piel. Emma Lira


     "Yo no nací. Puedo decirlo ahora, que domino el lenguaje. No nací porque mi nacimiento no requirió de mi voluntad. A mi me nacieron, aquella noche de luna llena y cumbres recortadas. Me nacieron con culpa y con vergüenza".

     La Bella y la Bestia es una de esas películas que, por el momento en que la vi, le guardo especial cariño. Supongo que por eso me interesó esta novela que decía basarse en la historia de quienes inspiraron el cuento. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Ponte en mi piel.

    Conocemos a Guancancha, un niño cubierto de pelo convirtiéndose así en una suerte de monstruo rechazado o temido en Tenerife. Su nombre más humano es Petrus Gonsalvus y no tarda en terminar siendo un presente en la corte de Enrique II, lugar en el que provocará el miedo y el rechazo de unos y el interés de otros. El propio monarca se encarga de darle una educación y un status para muchos incomprensible. Allí conoce a Diana, hija bastarda del rey, primogénita que será reconocida como legítima y amiga y confidente de Petrus. Juntos vivirán las intrigas de palacio llenas de sangre y traiciones, y también de lealtades y bodas acordadas. Un lugar en el que los estrategas pueden tener el aspecto de cualquiera y dar más miedo que el hombre cubierto de pelo.

     Es curioso como hasta las historias más inverosímiles pueden tener una base real. En este caso, mucho más que una base. Emma Lira ha decidido mostrar la historia que oculta La Bella y la Bestia y convertirlo en una novela que tiene un pie fuertemente asentado en los sucesos reales, pese a que haya tenido que rellenar los huecos que no se han documentado, bien por suceder en la más estricta intimidad o porque no hay testimonio escrito de ellos. Sin embargo, uno lee las intrigas de la corte, las guerras de religión, los tratos que se hacían en la cama o en las iglesias, y no tiene duda alguna de que todo eso sucedió. De hecho, lo que más llama la atención es que la pare que más achaca el cerebro a la fantasía es la existencia de Petrus, algo que a todas luces sucedió de verdad, así como sus relaciones y amores.
     El Renacimiento fue una época curiosa, el oropel y lo exquisito se mezclaron con las galerias de curiosidades y los bufones de las cortes tenían una posición privilegiada ane los reyes. Por eso no es extraño que un niño nacido en Tenerife, terminase en la corte de un rey y más en la de Enrique II ya que su esposa Catalina de Médicis gustaba de lo exótico y lo místico hasta el punto de tener como invitado al mismísimo Nostradamus. En un momento de guerras en el que la religión era una tensa vara de medir, la sombra de la brujería se proyectaba hasta las habitaciones de la reina, y es esta la historia que nos cuenta Emma Lira.  Esta novela es más corte que cortejo, pese a que la historia de amor protagonizada por Petrus tiene un peso en la historia y, particularmente en la última parte. A fin de cuentas, uno no puede escribir la historia de la "Bestia" sin hablar de la "Bella", pero ya sea por mis gustos o por mis intereses, esa es la parte de la novela que menos captó mi atención.

     Las noches silenciosas en las que se enviaban señales, las ofensas y las guerras dialécticas que comenzaban ya en las guarderías reales en una lucha sin tregua por alzarse con el ambiciado trono de Francia, son relatadas por la autora con la ligereza adecuada para que el lector se interese. La política se dosifica tanto, que Emma se basa en los hecho más que en la planificación de estrategias, las despacha con unas cuantas líneas porque lo que nos quiere mostrar es la vida de palacio. Así consigue convertir su historia en una ventana a otra época que nos parece casi otro mundo pero que no debemos olvidar, no es un cuento de hadas. El hecho de que esté narrada a tres voces, una de ellas la del propio Petrus y las otras dos las pertenecientes a las dos mujeres que marcarían su vida, hace que el lector se implique con los protagonistas, que participe de sus sentimientos, aciertos y errores, pese a que no siempre les comprendamos, ya que en algunos momentos quedan desdibujados.

Las bestias, como se dice varias veces a lo argo de la novela, pueden tener un aspecto hermoso. Y aún así, la autora evita hábilmente la sensación de moralina que uno puede temer ante una historia de este tipo.

     Ponte en mi piel me ha gustado. Se sale de mis lecturas habituales pero ha sido una novela que me ha durado apenas un par de días y la he terminado más que satisfecha. A veces no es malo salir de la zona de confort.

     Y vosotros, ¿alguna vez os aventuráis con novelas que se salgan de vuestra línea habitual?

     Gracias.

martes, 26 de febrero de 2019

El miedo. Gabriel Chevalier


     "El fuego se incubaba ya en los bajos fondos de Europa, y la Francia despreocupada, con trajes claros, sombreros de paja y pantalones de franela, echaba el cierre a sus equipajes para irse de vacaciones. El cielo era de un azul sin nubes, de un azul optimista, terriblemente caluroso: no cabía temer más que una sequía".

     Así comienza una novela aún desconocida para la mayor parte de los lectores. Hoy traigo a mi estantería virtual, El miedo.

     Conocemos a Jean Dartemont, quien se alista en el ejército francés con 19 años. Soldado en la Primera Guerra Mundial, la Gran Guerra y será su voz la que nos cuente esa guerra, su paso por instrucción, por batalla, testigo desde las trincheras, herido, granadero y, sobre todo, humano.

     Sin ser unas memorias, el autor se basa en su propia experiencia para escribir esta novela. Publicada en 1930 fue acusado de antipatriota por lo que en ella relataba y, si bien es cierto que da el contrapunto perfecto a Sin novedad en el frente, una se hizo famosa y todos la conocemos y esta en cambio ha quedado oculta por el paso del tiempo. Y cuando digo contrapunto no me refiero al espíritu de las novelas, ambas claramente antibelicistas, sino al hecho de estar narradas desde frentes opuestos. Cuanto menos, una curiosidad para los lectores.

      Chevalier habla con la voz del soldado raso que está en las trincheras, que va al frente y es herido, que pasa por una instrucción más que mediocre y que se da cuenta de que los altos cargos no tienen mucha idea de lo que tienen que hacer mientras juegan con las vidas de los soldados.
     El autor nos cuenta la guerra desde dentro, no habla de planes y de emboscadas realizadas por un enemigo perenne cuyo aliento vemos en las páginas. En esta novela el aliento se siente, pero el de las vidas. El aliento del compañero y también el del enemigo, el aliento que ya no tienen los muertos cuyos rostros permanecen en el suelo como muestras del horror que es la guerra. Aquí no se trata de héroes ni de grandes rescates, es una novela sobre las personas y los sentimientos en una situación límite como es la guerra. Chevalier se olvida de esas guerras de corte heroico, casi romántico, y opta por dar una visión cruda de la realidad. Una realidad terrible que hace que quienes lo viven se muevan en una atmósfera llena de demonios, que convivan con un miedo que provoca que les alivie salir de la batalla aunque sea por estar heridos, ofreciéndoles así una tregua al horror propio, y que también les puede llegar a impulsar a actuar llevados por la partes más oscuras de sus corazones.

     "Le voy a decir la gran ocupación de la guerra, la única que cuenta: he tenido miedo".

     El miedo es una novela excepcional que ha sido injustamente olvidada con un corte antibelicista y un realismo que abre los ojos a los lectores a la realidad de lo allí sucedido. Casi, casi, imprescindible.

     Cada vez hay más novelas que hablan de la guerra, particularmente de la Segunda Guerra Mundial, y a veces tengo la sensación de que tanta ficción ya sea o no dramática, desdramatizan los sucesos reales, como si quedaran empañados por dicha ficción. Aún así, me confieso lectora de guerras. Y vosotros, ¿sois lectores de guerras?

     Gracias.
   

lunes, 25 de febrero de 2019

Los lobos de Praga. Benjamin Black


     "Hoy pocos recuerdan que fui yo quien encontró el cadáver de la desdichada hija del doctor Kroll tendido en la nieve aquella noche en el Callejón del Oro".

     De vez en cuando John Banville se viste de negro bajo el nombre de Benjamin Black y cambia de registro. Hoy traigo a mi estantería virtual la última novela en la que lo ha hecho, se trata de Los lobos de Praga.

     Conocemos a Christian Stern cuando recuerda lo sucedido hace tres décadas. Era el año 1599 y él tenía veintitantos años cuando llegaba a Praga. Era un joven erudito, con interés por la alquimia y ganas de forjarse un nueva vida en la ciudad, pero la primera noche quiso la mala fortuna que se topase con el cadáver de una mujer joven. La joven resultó ser la hija de alguien importante y Stern fue detenido en un primer momento para no tardar en descubrir que el mismísimo emperador Rudolph II había soñado con la llegada de una estrella... y parece creer que la estrella es él. De la prisión a las intrigas de la corte, las tensiones sexuales y de poder y los asesinatos en la noche de Praga y la búsqueda de un asesino cuya caza salvaría al joven Stern de toda sospecha.

     Esta vez Black ha dejado de lado su saga negra para meterse en una novela histórica en la que fusionar el estilo de sus dos vertientes literarias: la narrativa de Banville y la fiereza de Black. Ambas se confunden en las páginas de una novela que dibuja un retrato despiadado de un emperador y una ciudad llena de sombras y secretos por las que moverse. Mezcla para ello personajes reales, con o sin juego de letras en sus nombres, con otros creados expresamente para la novela, logrando de este modo que el lector sienta la decadencia y abyección de una época que quedaría marcada por la Guerra de los Treinta Años. El protagonista, detenido y con un futuro negro, es salvado por el supersticioso emperador y elevado a las intrigas de la corte, en las que es más bien un patán y que le permiten desarrollar unas conclusiones diferentes a las de quienes participan del circo. De hecho, las observaciones, caualidades y giros son una constante durante la parte central de una novela que no aspira a ser trepidante y se toma su primer cuarto en arrancar presentando a cada uno de los integrantes más importantes de la trama. Sin embargo, si uno se ara a pensar, sucede en estas novelas lo mismo que en las protagonizadas por Quirke y es que la ciudad en la que se ambientan termina por alzarse como la gran protagonista debido a la magnifica labor de ambientación del autor. En este caso además, Banville ya había visitado la ciudad y la época en su novela Kepler, basada en el matemático y astrónomo de Rudolph, así que ha sido casi una revisita a la época y ciudad.
Black juega al detective farsante que bebe y es despistado, cuya situación parece empeorar a ratos y que hace soltar alguna sonrisa al lector más por el tono de sus recuerdos que por los hechos acaecidos y de este modo, sin darnos cuenta, nos ponemos de su lado deseosos de conocer el final de la novela. Lo curioso es que más que querer conocer la identidad del asesino, lo que nos termina por interesar son las intrigas de poder, las luchas a media voz dentro del palacio, que hacen que el hilo más negro quede a grandes ratos eclipsado.

     Los lobos de Praga es una novela que acerca los nombres de Banville y Black hasta conseguir difuminar la línea entre ellos en muchas de sus páginas. He disfrutado mucho de su lectura, quizás porque Quirke nunca ha sido de mis detectives favoritos.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.



lunes, 18 de febrero de 2019

El estilita. Uri Costak


     "Contaban los que decían que lo vieron que el rayo fue una de las descargas más electrizantes que jamás habían caído del cielo; que el pueblo, por un instante que pareció suspenderse en el tiempo, quedó iluminado como si fuera de día, colmado de un intenso resplandor que se extendía sobre las paredes, desplegándose alegremente por las calles del casco antiguo. 
     Contaban los que decían que lo oyeron que el posterior estallido del trueno pareció arrastrar consigo todo lo que lo rodeaba; que los muebles de las casas más viejas sufrieron una sacudida tan inusual que algunos, incluso, se movieron de habitación".

     Nunca había oído la palabra estilita hasta que, hace unas semanas, me preguntaron si sabía lo que era. Eso captó mi atención y por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, El estilita.

     Viajamos a conocer un pueblo francés llamado Gyors de la Montagne, un lugar que se ha hecho conocido por una escultura situada sobre una columna en el centro de su plaza mayor y por la historia del Conde Italo Rodari a quien representa dicha escultura. Quiere la desgracia que, durante una tormenta, un rayo caiga sobre la estatua destrozándola y dejando la columna sin reclamo y al pueblo sin turistas. Cuando el alcalde Pierre Laville comenta su preocupación con su ayudante Serge, poco espera encontrar a un hombre subido en lo alto de la columna. Inmóvil. Observando el mundo desde las alturas sin decir palabra.

     El estilita es un cuento para adultos que no pierde de vista su carácter de cuento en el tono en el que está narrado. Un cuento de esos que tienen incluso moraleja, solo que al ser para adultos, cada uno elige la moraleja que ve en él: es decir, puede quedarse con la visión del estilita, con la del alcalde o con la de la sociedad. Pero empecemos por el principio, os haré la misma pregunta que me hicieron a mi, ¿ya sabéis lo que es un estilita?
Los estilitas eran monjes cristianos que vivieron en el Medio Oriente durante el siglo V y que pasaban su vida en una plataforma situada en lo alto de una columna. Pero ya no estamos en el siglo V y ahora apenas nadie sabe lo que significa esa palabra. Y justo eso es lo que sucede también en esta historia.

     Costak nos sitúa en un lugar cualquiera y, lo único que hace, es subir a un hombre a una columna. De hecho, el protagonista de su novela lo único que hace es subirse a la columna. No da discursos, no proclama, no protesta, ni siquiera le importa si la gente le mira o piensa oponer resistencia alguna a bajar. Es más, él mismo dice que estará allí subido mientras se lo permitan. Y eso es lo más chocante de su historia. ¿Qué hacer ante algo así? Para la clase política representa un problema. a gente se fija en él y desalojarlo, si es que eso puede hacerse de una columna, podría ser un suicidio ante los electores a quienes llama la atención. Sobre todo porque los medios de comunicación comienzan a fijarse en ese hombre. Para la oposición, en cambio, puede ser un arma arrojadiza perfecta si encuentran a las suficientes personas a las que moleste este hombre, y en el mundo en el que vivimos es fácil encontrar a personas molestas con casi cualquier cosa. ¿Y la gente? La gente mira hacia arriba, a lo alto de la columna, y se pregunta qué hace ese hombre allí. La gente va, da vueltas, lo mira, se pregunta sus motivos y, cómo no, se compra una camiseta. Porque eso es lo que hace la gente, ¿no?, parece decirnos el autor: comprarse una camiseta.
     Hasta aquí son los hechos que nos presenta Costak y a partir de aquí la reflexión es nuestra. En un librito pequeño que me ha recordado a Jane Teller desde las primeras páginas, existe un momento para que nos paremos a pensar qué creemos nosotros que sucedería y cómo una única persona por el simple hecho de subirse a una columna sin hacer nada más, puede movilizar a un pueblo entero, a un sector social, en una sociedad de prisas y carreras.

     Acercarse a leer El estilita supone llegar al acuerdo de saber que no estamos ante una simple novela. Saber que a mitad de la historia es la que construiremos nosotros al leerla. Saber que la vida a veces se trata de observar, y aceptar que seremos nosotros quienes, desde nuestra altura de dioses de los mundos creados, observaremos lo que sucede en esta historia sin mediar palabra.
     Me ha gustado. Me gustan las rarezas. Si a vosotros también os gustan, no lo dejéis pasar. obre todo porque no pienso contaros qué sucede con el hombre que sube a la columna, aunque me interesaría saber lo que creéis que puede suceder.

     Y vosotros, ¿on qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

viernes, 15 de febrero de 2019

Flores sobre el infierno. Ilaria Tuti


     "Una leyenda gravitaba alrededor de aquel sitio. Una de esas que se adhieren a los lugares igual que un olor persistente. Se decía que a finales del otoño, antes de que las lluvias se convirtieran en nieve, el lago alpino exhalaba siniestras emanaciones".

     Estamos en febrero, así que vamos con otro de los que dicen "thriller del año", un concepto cada vez más habitual en las promos de los libros. Hoy traigo a mi estantería virtual, Flores sobre el infierno.

     Conocemos a la comisaria Teresa, una mujer de edad ya madura y con un peso personal a su espalda, cuando se solicita su presencia en una pequeña aldea de la zona de los alpes. el motivo es la aparición de un cadáver desfigurado y con los ojos arrancados. Su sorpresa es mayúscula al encontrar junto al salvaje ataque, una puesta en escena extremadamente cuidada que le hace pensar que no va a ser la única víctima. Contará además de con su equipo habitual, con la ayuda de un joven inspector recién llegado que no sabe cómo hacer para congraciarse con ella.
En un segundo hilo conoceremos un lugar llamado la Escuela. Allí llegan niños que son tratados de una forma muy peculiar...

     Estamos ante un thriller de corte clásico con muerto en las primeras páginas en el que la autora ha sustituido al clásico detective divorciado y con alguna adicción por la que viene siendo la opción natural en los últimos tiempos. Una mujer con una sobrecarga emocional que lucha por su puesto y por ser tratada como un policía más y no como "una" policía. Los tiempos cambian y se aprecia también en los protagonistas de las novelas negras, aunque si soy sincera, me gustaría que los demonios que se les ponen a estas mujeres tampoco vinieran marcados siempre por el sexo al que pertenecen. Pese a esta apreciación personal, tengo que decir que Teresa se come la novela. La autora apuesta fuerte por este personaje y le otorga una profundidad y un poder sobre la trama que hacen que sea el eje principal sobre el que gira toda la historia. Y lo hace sin que se resienta ese segundo hilo en el que, evidentemente, ella no participa.
De este modo el lector, que no tarda en tener una idea sobre la relación entre ambos hilos, comienza una búsqueda del asesino conociendo los mismos datos del presente que la protagonista.
La autora busca un lugar casi idílico para ambientar su novela y luego lucha para no convertirlo en un lastre a base de descripciones, consiguiendo de ese modo no lastrar una novela que huye del término trepidante al optar por el conocimiento psicológico de las mentes enfermas que disfrutan provocando dolor y muerte. No olvida tampoco la importancia de la empatía en las investigaciones, tanto hacia las víctimas como hacia los testigos e incluso ante los posibles culpables, ya que solo así uno puede intentar comprender e incluso anticiparse a los acontecimientos.

     La historia fluye sin mayores complicaciones reservando un par de giros poco sorprendentes pero muy satisfactorios y eso, en un momento en el que en este tipo de novelas parece que lo único que importa es sorprender incluso sacrificando la credibilidad, es lo que más me ha gustado del libro: la coherencia. Desconozco si asistiremos a más casos, pero reconozco que no me importaría que así fuera y continuar conociendo a este grupo de policías.

    Flores sobre el infierno ha resultado una novela entretenida y satisfactoria de la que he disfrutado bastante. Os recomiendo descubrir a Ilaria Tuti. Alfaguara se va consolidando como una opción a tener muy en cuenta en este tipo de novelas.

     Y vosotros, ¿os dejáis deslumbrar por las fajas y las promociones?

     Gracias.

miércoles, 13 de febrero de 2019

Un invitado inesperado. Shari Lapena



     "La carretera se curva y retuerce de forma inesperada a medida que sube y se adentra en las Montañas de Catskill, como si cuanto más se alejara de la civilización, má insguro se fuera volviendo el camino".

     A veces, sobre todo en invierno, uno no busca más que entretenerse. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Un invitado inesperado.

      Conocemos el hotel Mitchell's un lugar idílico entre las montañas para pasar un fin de semana romántico. Allí se juntan los huéspedes en mitad de una tormenta, no son muchos ni el hotel tiene muchos trabajadores debido a la ventisca. En realidad está siendo atendido por n padre y su hijo. No tarda mucho en aparecer el primer cadáver generando una gran tensión. A fin de cuentas, si están incomunicados, el asesino deberá de ser uno de ellos... ¿o no?

     Si continúo diciendo que no será el primer cuerpo en aparecer en el hotel y que no tienen luz ni teléfono... estoy segura de que la inmensa mayoría de vosotros ha pensado en Agatha Christie. Y también que esa es la intención de la autora en esta novela que perfectamente podría haberse concebido como un homenaje a aquellas tramas con las que muchos hemos disfrutado durante horas.
El hotelito romántico en la montaña, la ambientación cálida y unos huéspedes que esconden secretos y se miran unos a otros mientras se van tejiendo relaciones obvias y otras no tanto entre ellos, y cadáveres que se descubren  entre gritos en mitad de la noche y el sonido del viento. Y sospechas. Muchas sospechas porque cualquiera puede ser el asesino. Incluso puede no ser ninguno, así que la intriga está servida y Lapena orquesta la novela como una partida de Cluedo en la que va señalando uno a uno a quienes considera que pueden ser nuestros sospechosos para ir dejándonos sin ellos.
De este modo consigue una novela entretenida, casi de sobremesa, en la que ha puesto por delante la diversión a todo lo demás. Poco importa si no ha trabajado demasiado los perfiles, o si guarda información para ir dándola en la última parte. Tampoco parece importante... casi nada en realidad. Solo de este modo consigue que el lector continúe leyendo sin plantearse nada de lo expuesto. Y así, para cuando uno quiere darse cuenta, descubre que se ha terminado en dos tardes el libro, con pequeño giro final incluido buscando una sonrisa cómplice.

     Sin embargo hay un problema, y es que si te quieres medir con Agatha Christie... peleas con una sombra enorme. Y quizás por eso, y por la ausencia de una figura como Marple o Poirot, uno termina con regusto descafeinado, como si le faltara algo a la historia. Una historia que somos conscientes olvidaremos en no demasiado tiempo, sin que ello nos preocupe ya que ha cumplido su función vital: olvidarnos del mundo durante un par de días.

     Un invitado inesperado es una novela entretenida de la que, como se ve, poco más se puede añadir.

     Y vosotros, ¿cuál fue el último libro que os hizo olvidaros del mundo un par de días?
   
     Gracias.

lunes, 11 de febrero de 2019

Anatomía de un jugador. Jonathan Lethem


     "Cuando se despertó y estaba. Presumiblemente mientras dormía también. La mancha. De pie y solo al fondo de un ferry a Kladow apenas concurrido, felizmente protegido tras un cristal de seguridad contra el frío del lago al anochecer, Alexander Bruno no podía seguir negando la mancha que había crecido en su campo de visión y lo acompañaba a todas horas, la vacuidad que ahora distorsionaba su vista de la orilla cada vez más lejana".

     Me gusta Lethem. Huérfanos de Brooklyn fue todo un descubrimiento y, cuando vi este título en la librería no me pude resistir. Hoy traigo a mi estantería virtual, Anatomía de un jugador.

     Conocemos a Alexander Bruno, jugador profesional que atraviesa la mediana edad con esa elegancia de otros tiempos que le otorga una distinción anticuada a la vez de un aire inescrutable. Recorre mundo en casinos, hoteles y mansiones y gana partidas a hombres muchas veces poderosos que se sientan frente a él. Sin embargo, en el último encuentro sufre un ataque y descubre que tiene un tumor aparentemente inoperable y acaba por regresar a la ciudad que dijo jamás volvería para ponerse en manos de un neurocirujano que abrirá su cara como si se tratara de una puerta, para así extirparle esa masa que crece bajo sus huesos. A partir de ese momento, todo cambia para Bruno, que evita por todos los medios sentirse expuesto.

     Backgamon. Ese es el juego sobre el que gira la última novela de Lethem. Si soy sincera, no tengo ni idea de cómo se juega y, por lo poco que he investigado, debería de darme casi vergüenza, ya que es un juego que viene de antiguo y al que millones de personas están enganchados. Pero a mi lo que me daba miedo era que la novela fuese un tratado sobre el backgamon. Y no lo es.

     Lo que no se puede decir tampoco es que sea una novela normal. Lethem no sabe escribir novelas normales. Aquí utiliza a Bruno para componer una radiografía de su compleja personalidad a lo largo de toda la primera parte de la novela. Descubrimos a un hombre interesante con un aire inaccesible que llama la atención a todo aquel que le conoce mientras él parece querer pasar desapercibido. Salvo porque intenta usar la telepatía ansioso por saber si sus oponentes son capaces de recibir sus mensajes. Y entonces aparece el tumor y Bruno es operado y la novela comienza con las torsiones propias de Lethem para presentarnos un elenco de personajes disfuncionales y habituales en sus libros. Los bajos fondos, el concepto visual y una obsesión por la identidad propia y la necesidad de ocultar una parte de cada uno al resto que el protagonista representa poniéndose una máscara tras la operación. Antes de operarse había una mancha en su campo de visión. Podía esconderse tras ella, y también dejar de ver cualquier cosa interponiendo la mancha en su campo visual. Eliminado el tumor, la mancha desaparece y Bruno parece sentir un miedo irracional a esa exposición a la que no estaba acostumbrado. Desde niño, llega a decir. Por eso se oculta tras una máscara, temeroso de ver o ser visto mientras el lector se desliza entre matones, dominatrix y cocineros de hamburguesas con aires de protesta. Nombres como Stolarsky y canciones de Jimmy Hendrix marcan esta historia en la que Lethem nos plantea la gran pregunta sobre la identidad propia.
¿Quienes somos? ¿Somos realmente la imagen que proyectamos, sabemos lo que somos, lo escondemos? Y así vamos siguiendo a Bruno en un intento desesperado por conocerlo mientras se escurre una y otra vez. Tal vez, parece decirnos Lethem, sepamos quienes somos, pero lo que no queremos es que nadie lo descubra. O puede que no lo sepamos ni nosotros mismos porque nos da miedo lo que podamos descubrir si nos miramos.

     Anatomía de un jugador es una novela interesante escrita con agilidad y un aire decadente que contrasta con el sentido del humor presente en algunos momentos que termina dejando un regusto agridulce en la boca del lector. No es el mejor libro de Lethem, sigo quedándome con Huérfanos de Brooklyn.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.


lunes, 4 de febrero de 2019

Los asesinos de la luna. David Grann


     "El 24 de mayo de 1921, Mollie Burkhart, con domicilio en el poblado osage de Gray Horse (Oklahoma), empezó a temer que algo le había ocurrido a Anna Brown, una de sus tres hermanas.[3] Desde hacía tres días Anna, que contaba treinta y cuatro años, y era apenas un año mayor que Mollie, no daba señales de vida. Muchas veces se iba «de juerga», como solían decir despectivamente en su familia: a bailar y a beber con amigos hasta que despuntaba el día. Pero esta vez habían pasado ya dos noches y Anna no había comparecido en casa de Mollie como tenía por costumbre, con sus largos cabellos negros ligeramente revueltos y sus oscuros ojos despidiendo destellos como de cristal. Cuando entraba, a Anna le gustaba quitarse los zapatos, y Mollie echaba de menos oírla deambular por la casa, un sonido que siempre la reconfortaba. Por el contrario, reinaba un silencio tan estático como la llanura".

      Siempre me ha interesado eso que llaman "la Gran Novela Americana". Soy incapaz de resistirme a esas palabras. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Los asesinos de la luna.

     Conocemos la historia de la tribu Osange, una tribu que en 1870 fue expulsado de sus tierras a una reserva de Oklahoma. Poco sabían cuando les enviaban a esas tierras estériles, que bajo ellos se encontrarían unos enormes yacimientos de petróleo que provocarían que esta tribu tuviera la mayor renta per cápita del país. No tardaron en aparecer las envidias, las avaricias, los embustes... y los muertos. En esta novela conocemos la historia de la familia de Mollie Bukhart y sus misteriosas muertes, una a una y sin explicación iban muriendo personas mientras personas ajenas al poblado intentaban hacerse con su dinero. Es entonces cuando un FBI aún en pañales comienza a investigar lo sucedido con estas muertes, elevándose la voz de J. Edgar Hoover sobre la necesidad de un cuerpo de seguridad que se encargase de este tipo de casos.

     David Grann bucea en este libro en la historia más oscura de los Estados Unidos. Y lo hace en un momento en el que vuelve a ser actualidad. En esta novela, nos cuenta como al gobierno le salió mal la reclusión en una reserva de la tribu Osange. Nadie esperaba que esta tribu fuera a enriquecerse, mes a mes, año tras año, exponencialmente. Consecuencia de ello se alzaron voces afirmando que no estaban preparados para manejar la fortuna, se contrataron hombres blancos para ayudarles y a algunos, para horror de un sector de la población, para realizar labores que ellos no querían llevar a cabo. Es aquí cuando enlaza con la historia de Mollie, Anna, Lizie y Rita, aunque no son ni mucho menos las únicas víctimas que aparecieron en estas fechas. Refleja perfectamente las medidas que se tomaron para evitar que los Osange pudieran disfrutar libremente de estas riquezas y también las formas que se idearon para ello. Así hubo quien les intentó estafar mientras les "ayudaba" o quienes, sin buscar siquiera un trabajo, pensó que el matrimonio y la herencia eran el método más directo y fácil para hacerse con sus riquezas.
Todo el trabajo de investigación queda perfectamente reflejado en una sociedad corrupta que se deja llevar por la avaricia y las malas artes frente a un grupo minoritario y, en este caso, una familia. Quizás lo más terrible es la forma en que la herencia se percibe como la forma más rápida de enriquecerse, mezclándose sin pudor blancos y osanges con tal de lograr su propósito. De hecho la historia de la propia Mollie tiene momentos de una intensidad tal, que el lector tiene la sensación de estar asistiendo a lo que Grann relata en un tono desprovisto de sentimentalismos.
Aparece además el FBI y la ahora famosa figura de Hoover, dando testimonio completo de unos sucesos tan interesantes como desconocidos en un libro que casi parece una novela negra sembrada de incertidumbre y corrupción.


     El tono, los datos meticulosamente desmigados para no saturar al lector y la tensión creciente convierten a Los asesinos de la luna en uno de los mejores libros que he leído no ya este año (soy consciente de que apenas hemos comenzado febrero), sino también de los últimos meses. Incluso si fuera una total ficción, merecería la pena ser leído. Solo que no es así y, además, poco o nada hace falta pararse a pensar para saber que por muchos años que hayan transcurrido, hay cosas que no cambian demasiado.

     Los asesinos de la luna es una gran novela que recomiendo a todo el mundo. Sin excepción. Es de esos libros que merecen la pena ser descubiertos.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

miércoles, 30 de enero de 2019

Sinfonía napoleónica. Anthony Burgess


     "Tallien presionó el botón de su antiguo y noble reloj y la máquina dio las nueve de una manera nueva y republicana. 'Ya una hora de retraso'. Ventoso silbaba desde la rué d´Antin y agitaba la llama de las velas. De la pata de palo del registrador interino, que dormía junto al fuego, emanaba un tenue olor a barniz chamuscado".

     Siempre digo que hay autores que son consumidos por alguna de sus obras y en este caso, aunque muchos conocemos Poderes terrenales, está claro que la obra es La naranja mecánica. Sin embargo a mi siempre me ha gustado bucear en el resto. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Sinfonía napoleónica.

     En honor a Beethoven y su fascinación por Napoleon, Burgess escribe esta Sinfonía napoleónica, que lleva por subtítulo Una novela en cuatro movimientos para mostrarnos la vida de un hombre del que ya parece saberse todo. Es decir, conocemos a Napoleón.

     La fascinación de Beethoven por la figura de Napoleón quedó plasmada en su tercera sinfonía, la Heroica, la de Burgess queda en esta estupenda novela que abarca desde las conversaciones de Bonaparte con su mujer, pasando por las campañas de guerra, campamentos, entrenamientos, engrandecimiento de la figura y termina con su estancia en Santa Elena donde no solo cambia la percepción de su figura, sino el propio Napoleón entablando una improbable amistad con una joven adolescente. Bonaparte es una figura ineludible de nuestra historia, tal y como dice el propio autor, Napoleón está para propiarse de la época y convertirla en él mismo.
Pero sigamos con Beethoven. Los movimientos de la Heroica son: Allegro con brio, Adagio Assai, Allego y Allego Molto-Poco andante-Presto. Y todos ellos tienen su lugar en la novela: de las campañas en Italia y Austria a la coronación como Emperador; el atentado fallido, divorcio, Rusia y la caída; Elba y Waterloo, y Santa Elena y muerte. De este modo hace una revisión completa a la biografía de este hombre aportando no solo datos que yo desconocía, sino también una visión fresca y a ratos francamente divertida de la historia.

     Burgess es un narrador irreverente. Y eso se nota en su estética literaria en la que combina oraciones cuidadísimas con otras que incluyen metáforas sorprendentes que dejan al lector alucinado, lo que requiere un dominio del lenguaje que no está al alance de todos. Nada que nos pille de nuevas en realidad ya que todos conocemos La naranja mecánica y lo que el autor consiguió plasmar en esa obra. Si a eso le sumamos la sorprendente historia que el propio Burgess hizo circular sobre si mismo y que decía que fue diagnosticado de un tumor, lo que le hizo escribir la ingente cantidad de cinco novelas en un año para respaldar la economía familiar (tumor que en la revisión había desaparecido según el propio autor, posiblemente debido al ejercicio de escribir), sabemos que al abrir un libro suyo nos exponemos a casi cualquier cosa.
     No quiere decir esto que en el caso de las biografías sea inexacto, más bien al contrario si tenemos en cuenta que en este caso escribió una entrada para la enciclopedia sobre su protagonista, pero significa que nos alejará de ese tono resabiado tan temido en este tipo de libros. Es cierto que desconozco si hay ficción entrelazada en las páginas de esta Sinfonía, pero también lo es que yo no he dudado de su veracidad, y que la figura de Bonaparte ha cobrado realidad por así decirlo ante mis ojos. Y es que es muy difícil escribir sobre alguien sobre quien parece estar todo dicho. En realidad ante eso, solo queda una para convencer al lector y es humanizarlo. Descubrir que es una persona común que resulta bruta o cómica, inteligente o zafia, y que todo depende del momento. Añádase al final una dosis de realidad a la visión que el protagonista de esta historia tiene sobre si mismo, y ya tendremos todos los ingredientes para que apetezca leer esta obra de Burgess. Y eso sin mencionar las diferentes voces, lugares o anécdotas que utiliza para tener al lector siempre entretenido y, sobre todo, dispuesto a seguir leyendo.

     La nación es una doctrina falta, alemán idiota. El deseo de morir por una nación es un pecado. Lo que quiero es una Europa Única, no un hatajo de pequeñas naciones que no hacen más que ladrar y pedorrear"
   
     Sinfonía napoleónica es una obra necesaria para uienes quieran saber más de Bonaparte que se disfruta en cada línea. Imprescindible para ellos, día yo.

     Y vosotros, ¿alguna vez os animáis a leer biografías?

     Gracias.

lunes, 28 de enero de 2019

El animal más triste. Juan Vico


     "Bailo sobre mi silla giratoria, soy un ágil derviche consagrado a la mística de la rutina. Me concentro en las ruedas traqueteantes, sus pequeños fragmentos de rotación cósmica, su precaria música de las esferas. Las horas siguen distribuidas ordenadamente en el reloj de la pared: he renovado mis votos. Pues no hay igualdad ni exactitud en la labor del minutero, solo la mecánica arbitraria de su señorío. Alabémosla. A las pausas reglamentarias (los cafés, los cigarrillos, el menú nuestro de cada día, uno y trino, en el restaurante de la esquina) demos gracias".

     Tenía curiosidad por conocer el nuevo libro de Juan Vico, así que no he tardado mucho en comprarlo y tampoco en leerlo, ya que no es demasiado extenso. Pese a ello, no es una lectura rápida, es de digestión tranquila y poso sosegado. Hoy traigo a mi estantería virtual, El animal más triste.

     Conocemos a Jonás, un hombre que está en esa difícil edad que es la década de los cuarenta, cuando la juventud ya se apaga y los sueños que tuvimos ya sabemos si no pasarán. Juan y su pareja irán a una reunión con amigos de él, viéndose las caras algunos veinte años despu´s para descubrir que ha sido de sus vidas.

     Para Juan Vico el animal más triste es el hombre. Al menos el hombre de mediana edad, y cuanto más avanzaba en mi lectura más claro lo veía. De hecho, articula su historia basándose precisamente en eso. Jonás y sus amigos son una muestra de ello, parece decirnos.
La novela se divide en tres partes y da comienzo cuando Jonás recibe un fragmento de un vídeo en el que es más joven... y no se reconoce. Ni el momento, ni su ropa... nada. La poca calidad de la imagen que le deja ver que es más joven pero le muestra un rostro que se desdibuja al ampliar, es una metáfora de esto que acabo de decir. Así se percibe aquello que nos importó en la juventud, eso es lo que queda, ni lo recordamos. Somos traidores a nuestros propios sueños. Traición, una segunda palabra que da sentido a esta novela. Jonás se junta con un grupo de amigos en una primera parte narrada por él. Una chica con la que tuvo una relación y que ahora tiene a una mujer como pareja, un amigo que tiene una relación con la hija de quien un día fue su pareja, Jonás y su novia, una chica del pueblo... Se juntan unos días, los vemos, visitan un pueblo abandonado, recuerdan un documental grabado, hablan de un relato, de sexo... y los retomamos en la tercera parte, tiempo después. Ahora el que calla el Jonás y son sus amigos quienes toman la voz , se alternan para darnos ss versiones, contarnos sus infidelidades, sus traiciones. Jonás contó una parte, ahora vemos que siempre hay mucho más. Vico también nos cuenta la historia de un maestro en un relato sobre ideales y sexo como si en él nos diera la fórmula mágica para entender la novela. De él no daré mi interpretación, esa os la dejo.

     El animal más triste es una novela llena de ironía pero también de desencanto. En ella el sexo tiene un papel importante, al igual que lo tiene en la vida, pero yo me quedo con la traición. Y con los silencios. Porque las traiciones cotidianas no generan grandes tragedias, no es necesario que se confiesen. Y las traiciones a uno mismo no se confiesan jamás.
Utiliza un grupo de amigos, a ratos cercanos la mayor parte del tiempo casi pedantes, cuyo interés por la cultura queda atente casi en cada palabra. Y quizás esto que hubiera debido de conseguir captar toda mi atención, sea lo que me haya distanciado más de la novela. Me han resultado ajenos, casi distantes salvo algún momento fugaz. He tenido la sensación de que se han perdido en algún punto en el que lo estético era más importante que lo real.
Comentaba al principio que es una novela corta pero que no es rápida. Es uno de esos libros que te obligan a pensar sobre aquello que un día soñaste, sobre ilusiones que perecieron, las que se lograron y aquellas que aún siguen ahí. Y que deja en el lector un cierto regusto a desencanto con la vida.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

viernes, 25 de enero de 2019

María quiere ser tu amiga. Laura Marshall

 


     "El correo electrónico aparece en mi bandeja de entrada como una bomba sin estallar: "María Weston quiere ser tu amiga en Facebook".

     No se vosotros, pero yo en estas fechas leo muchos libros regalados durante los días precedentes. Quizás por eso sea la época del año en la que más me aventuro. Hoy traigo a mi estantería virtual, María quiere ser tu amiga.

     Conocemos a Louise Williams cuando recibe la solicitud de amistad de una antigua compañera del instituto. Solo hay un problema y es que esa compañera falleció, o se la dio por desaparecida hace ya muchos años. No será el único mensaje que reciba de ella y tampoco será la única en tener noticias, a fin de cuentas, la vez los muertos tengan memoria y recuerden a quienes les hicieron sentir mal.... si están muertos, claro.

     Reconozco que la premisa es cuanto menos llamativa. De ella podemos deducir que posiblemente no vayamos a estar ante un libro que pase a la historia de la literatura, pero también que puede ser una lectura entretenida que haga que las tardes lluviosas vuelen. Y efectivamente, esa es la intención de la autora: entretener. Para ello articula la historia en dos líneas temporales, una actual en la que aparecen los mensajes de María Weston y otra en el pasado en el que nuestra protagonista y su grupo de amigos no se portaron precisamente bien con esta chica. Habla además en este hilo del pasado, de las dificultades para integrarse en esa complicada edad que es la adolescencia, del acoso escolar, las presiones sociales y las autoimpuestas en esos momentos y de como para muchos jóvenes el universo se reduce a su instituto. en el presente veremos que hay problemas que no cambian, también la influencia de las redes sociales y cómo esa presión de patio de colegio puede verse trasladada a la imagen que damos en los muros de dichas redes y también de la capacidad para olvidar y para recordar las heridas que tuvimos en su día y que nos han dejado las cicatrices del presente. Planteado todo esto, está claro que la novela es entretenida y, si la autora hubiera profundizado lo suficiente en uno solo de los hilos, es posible que lo hubiera conseguido. Sin embargo, la búsqueda de enganchar al lector hace que los temas se mezclen y sean tratados con apenas unas pinceladas bastante manidas, consiguiendo que la novela se aproxime más a un telefilme de antena 3 que al thriller que uno espera. Eso se traduce en una sensación de cierto desencanto a la hora de terminarlo, un "es entretenido, pero..." que no termina de dejarnos satisfechos con una novela que trata todo por encima.

     Los personajes quedan artificiales, muchos de sus actos son apenas esbozados en cuanto a sus motivaciones y el final... El final busca sorprender tanto que peca de falta de verosimilitud en su parte más importante. O al menos a mi no me ha cuadrado, una vez superada esa sorpresa que se busca, al preguntarme simplemente "por qué".

     María quiere ser tu amiga es una novela entretenida que parece pensada para ser llevada a la pequeña pantalla y de hecho posiblemente funcione mejor ahí que en su formato literario.

     Y vosotros, ¿os han regalado muchos libros?

     Gracias.