lunes, 30 de diciembre de 2013

Feliz Año Nuevo y alguna silla vacía




     "A veces, el destino se parece a una pequeña tempestad de arena que cambia de dirección sin cesar. Tú cambias de rumbo intentando evitarla. Y entonces la tormenta también cambia de dirección, siguiéndote a ti. Tú vuelves a cambiar de rumbo. Y la tormenta vuelve a cambiar de dirección, como antes. Y esto se repite una y otra vez. Como una danza macabra con La Muerte antes del amanecer."
     "Kafka en la orilla"
     Haruki Murakami

     Si algo tienen estas fechas es que las familias se reunen y, tarde o temprano, alguien mira al lugar que ocupaba en la mesa quien ya no está. Son fechas en las que quien más quien menos recuerda a alguien; esa persona que ha fallecido o que tal vez no ha podido acercarse por enfermedad o trabajo. Y es que, cuando uno hace un repaso es cuando mejor notamos los huecos. Y eso también me pasa a mi. Cuando pienso en las próximas lecturas para el año entrante es cuando veo los huecos de aquellos libros que ya no llegarán porque sus autores firmaron su última obra y nos abandonaron durante 2013.

     Resultaría sencillo al escuchar un chiste pensar en Wilt y en el desaparecido Sharpe que nos enseñó a reírnos de una forma irreverente en una Exhibición impúdica de su talento. Y ya que sonreímos nos dejamos llevar por el recuerdo de La sonrisa etrusca sabiendo que Sampedro será recordado por esa obra escrita hace ya casi treinta años. Y es que este año hemos perdido grandes nombres del panorama literario. Algunos de ellos ya son un mito, como Richard Matheson, cuyo epitafio bien pudiera ser Soy leyenda... salvo porque lo lleva siendo años gracias a sus mansiones encantadas. Nos ha dejado también Elmore Leonard, un hombre que nos presentó a Joe LaBrava y nos dio el significado de la palabra Bandits. Porque muchos de ellos han sido eso, los presentadores de sus creaciones o de sus propios personajes que sabemos les sobreviven. Quién no conoce hoy en día a Jack Ryan aunque sea del cine, y pocos sabrán que su creador también nos ha dejado en el presente año. Allá por octubre nos despedíamos de Clancy, otro superventas y culpable de que muchos espías saltaran a la gran pantalla.

       O diría que de poco nos sirve indignarnos ante estas desapariciones por muy injustas que las tomemos. Aunque indignarse si puede ser una forma de buscar la solución a otros problemas, o así nos lo enseñó Stéphane Hessel. Está claro, empiezo a tener demasiadas sillas vacías; y mientras lo digo mirando el marco de la puerta, recuerdo Pórtico, un título conocido para muchos y un autor cuyo nombre poca gente sabe y que también nos abandonaba durante 2013. Adiós Frederik Pohl
     Doris Lessing que ganó no hace demasiados años el Premio Nobel, también ha tenido el más que dudoso honor de engrosar esta lista de autores desaparecidos, al igual que Seamus Heaney, compañero suyo de galardón.
     Podría seguir y recordar a Javier Tomeo o Chinua Achebe, pero no quiero dejar este año con semblante triste. Prefiero pensar en los libros que llenarán nuestros estantes el año entrante y en los ratos que compartiremos hablando de ellos. Durante este año se han borrado más nombres que los aquí mentados cuyo legado en forma de palabras queda ya para todos los que quieran acercarse a leerlos. Así procuraré hacerlo con aquellos que aún no leí.

     Sin embargo y como antes os decía, prefiero terminar pensando en las lecturas que nos llegarán, en los escritores que descubriremos y en esas veces que al pasar frente una librería algo nos atrae, un título, una portada, un autor... y volvemos a casa con nuestro tesoro bajo el brazo disfrutándolo incluso antes de haberlo abierto. Pensando que quizás mi autor favorito saque libro, o aparezca un manuscrito entre los papeles de otro o, por qué no, tal vez el autor del libro que recuerde en diciembre del año que viene seas tú. Tenemos por delante todo un año repleto de lecturas, ¡quién sabe!

     Feliz Año Nuevo a todos y gracias por cada día, por cada rato, por cada título sugerido, compartido, comentado y, sobre todo, muchas gracias por estar ahí.


viernes, 27 de diciembre de 2013

La suave superficie de la culata. Antonio Manzanera




     "Cuando Vincenzo Sunny Santino salió en 1963 de la prisión del Estado de Nevada, mi bufete de abogados llevaba más de veinte años trabajando para la familia Speranza. Vincenzo cumplía condena por el homicidio de una empleada suya llamada Lucy Lee y, en el momento en que se ordenó su excarcelación, aún no había cumplido cuatro de los quince años que le habían impuesto. Restulta algo extraño que alguien con esa pena consiga el tercer grado tan pronto, aunque lo más raro fue la manera en que se produjo. Fue el propio Sunny quien me lo contó mientras viajábamos a Reno en mi Buick LeSabre nada más salir de la penitenciaría de Carson City."

     Algo tiene la mafia que nos resulta atractivo leer sobre ella. Los trajes a rayas, los sombreros, zapatos brillantes y el eterno humo del tabaco rubio. Es la atmósfera, que nos atrae como un buen hipnotista para llevarnos por el camino que nos ha ido marcando. Al menos eso es lo que me sucede a mi. Por eso hoy traigo a mi estantería virtual, La suave superficie de la culata.

     Conocemos a Roger, es abogado, aficionado a los cócteles y a una buena mano de blackjack. Me falta un detalle, corren los años sesenta, es abogado para la mafia y esas luces del fondo pertenecen a los carteles de los casinos de Las Vegas. Gracias a este hombre, principal narrador de la historia, conoceremos a Sunny Sandino, un capo de la mafia nacido en Sicilia pero afincado desde hace años en Estados Unidos que cumple condena por la muerte de una empleada suya del casino. Sale de la cárcel con ayuda del gobierno en un momento en el que los Kennedy están en el poder y el hermano del presidente está cercando a la mafia. Está claro, no va a salir de la cárcel gratis, y pronto se descubrirá camino de Cuba.

     Lo primero que llama la atención de esta novela es la facilidad con la que el autor nos pone en antecedentes. No nos supone ningún esfuerzo situarnos en la época, las familias, las ciudades, distinguir entre Reno y Las Vegas e ir conociendo a los capos. Incluso nos sonreímos con los cameos esperados de Sinatra o Dean Martin. Antonio tiene un estilo directo con pequeñas descripciones precisas, que nos sitúan viejas estampas familiares de estos ambientes que no hemos frecuentado. y sobre todo maneja de una forma excelente la ambientación, esa que no dan las calles sino las personas que las transitan, la que no viene dada por las luces de neón sino por los perspicaces ojos del observador convertido en contador de historias. De su mano vamos acercándonos a el mundo de la mafia, ese que sobrevive a base de favores prestados con el poder y que se alimenta de la roña y la corrupción. Pero no se queda ahí, sino que nos vamos enredando en una trama de sobres y bolsas llenas de dinero que pasa por actrices famosas en hoteles apartados y atraviesa fronteras para atentar contra presidentes. Viajamos a Cuba con Castro como objetivo y volvemos a Estados Unidos, cuyo presidente Kennedy todos conocemos la suerte que corrió. Sólo nos falta empezar a atar cabos, y para hacerlo... bueno, tal vez tengamos que echar la vista atrás no vaya a ser que nos sigan.

       Todo esto y mucho más es lo que nos ofrece el autor servido con una sencillez envolvente, apoyada en una documentación que no se empeña en mostrar pero que sí utiliza para sentar unas bases sólidas para una trama sin fisuras. Me ha gustado Antonio Manzanera y me ha gustado Sunny, a quien he recordado entre humo de cigarros con aires de un Robert de Niro en Casino en una novela muy visual. Repetiré con el autor.

      Y vosotros, ¿qué estáis leyendo en estas fechas tan señaladas?

     Gracias


jueves, 26 de diciembre de 2013

Resultados del sorteo




     "-Eeeeeel quince. La niña bonita"
     Un bingo cualquiera de una ciudad sin nombre. Por algún motivo este tipo de dichos se repiten a lo largo y ancho de la geografía.

     Contribuyendo a poner un libro debajo de cada árbol hoy os traigo el resultado del sorteo que se organizó en el blog.

     Eau Sauvage. Valérie Mréjen


Rebeca

     El misterio de Pont-Avent. Jean-Luc Bannalec


Cartafol

     Lo que mueve el mundo. Kirmen Uribe


Caminante

     Por favor poneros en contacto conmigo en la dirección: entremontonesdelibros@gmail.com

     Muchas gracias a todos por una participación tan impresionante, y por todas y cada una de vuestras visitas. 
     Mañana retomamos la actividad habitual en el blog, y aunque sea jueves os comento que estoy leyendo La canción de amor de Jonny Valentine. Y vosotros, ¿qué libro os acompañó durante la Navidad?

     Gracias



martes, 24 de diciembre de 2013

Crónica de un lector en Navidades



     Llegada esta fecha toca prepararse para lo peor. Además, como a la inmensa mayoría, no me ha tocado la lotería, así que serán unas navidades normales. Estupendas, claro. Pero laboriosas. Porque para ser un día de casi vacaciones hay que ver lo poco que se descansa.
     Leía no recuerdo dónde que lo mejor de estos días es que se dispone de tiempo para leer. Y no tengo del todo claro que eso sea así. En todo caso y tal y como va el mundo, en estos días donde más leo es en dispositivos electrónicos. Es decir, el primero de todos el móvil. Hasta ahora he leído media docena de whatsapp sobre los Reyes que no son magos y van al portal, algo sobre chorizos en lugar de oro, incienso y mirra y a saber cuantas alusiones medio jocosas a las situaciones que hemos ido viviendo durante el año. He visto cantar perros, gatos, ¡incluso a un caballo! villancicos con voces imposibles y me han deseado de todo excepto una batería que dure lo suficiente como para leer todos los mensajes que llegan al día felicitando las fiestas (de hecho mientras escribo esto han llegado un par de mensajes más). Hace unos años empezamos a decir que la gente ya no escribía cartas, ahora ya ni siquiera llaman, leemos.
   
     Pero dejemos al móvil sin batería y busquemos ese tiempo para leer... mientras pienso en el menú. Es decir, que volvemos a lo digital, porque el lector mantiene la página por la que vamos y tiende a no quedarse marcado por la gota incómoda de turno que tiñe la página del que será nuestro libro favorito. Bien, abrimos el libro, en la cocina claro, y empezamos a leer. Algo navideño, por ejemplo... El cascanueces, que me gusta a mi esta historia y normalmente nos limitamos a ver el ballet o alguna adaptación que hayan hecho. Así que toca leerlo. ¡Nueces! creo que no he comprado nueces, así que espera un momento que ahora me pongo con el precioso árbol que van a ver los niños de la historia porque tengo que bajar a la tienda. Y allí que no me llevo el libro es donde mejor lo podría haber hecho para no aburrirme mientras espero en la cola interminable de la caja. En fin, propósito de Año Nuevo: no olvidar, ya sea comprar todo lo de la lista de la compra o en su defecto el lector cuando vaya a última hora a por aquello que olvidé.
     Para cuando regreso a casa ya tengo el tiempo encima y hay que empezar a preparar el menú mientras descubro que conozco a mucha gente que sí hace uso del teléfono interrumpiendo mi lectura, o mejor aún, me visitan para felicitarme y tomar un café rápido mientras saco la bandeja de dulces que aún no había preparado. Y el libro esperándome, claro... y la tarde avanzando al ritmo imparable del reloj.
     Veamos, con el menú a medio preparar me siento a continuar la historia mientras miro de reojo el horno, y avanzo hasta que empieza a sonar el timbre porque llegan los invitados: ¡la familia! Estas son fiestas familiares y en muchas casas eso significa que hay que achucharse para caber todos y disfrutar de la compañía. Pero eso significa también que se acabó la tranquilidad y mientras saludo, pregunto y respondo se me ha escapado la tarde que iba a dedicar a hacer ya no recuerdo cuantas cosas. Una de ellas, leer. Recuerdo que lo había dejado en que la niña se fijaba en ese pequeño regalo que había bajo el árbol y que resultó cautivarla: el pequeño cascanueces (mira que me gusta esta historia). Pero es tarde, la hora de cenar está encima y se habla de Papá Noel, del tiempo, presentes, ausentes... y ya ni recuerdo debajo de qué pila de abrigos se ha escondido mi pobre lector. Luego intentaré rescatarlo mientras procuro no morir en un alud de chaquetones y bufandas dejados en montañas de dudosa estabilidad.

     Al final y pasada la noche, me he divertido, reído, visto a personas que hacía mucho tiempo que no sabía de ellas y hablado con otras tantas por el teléfono fijo, "te llamo al móvil y dice que lo tienes apagado o fuera de cobertura". Y, sinceramente, no me he acordado de mi pobre cascanueces hasta el momento en que se han abierto los regalos y he visto que alguna buena persona conocedora de mis gustos ha decidido regalarme un libro y me observa mientras abro el paquete para adivinar si ha acertado con el título. Porque como me explica mientras sonrío, "lo mejor de las vacaciones de Navidad es que se dispone de más tiempo para leer" (de qué me sonará a mi eso).
     Ya estamos en ese momento en que todos están más tranquilos y se sirven una copa para hablar de una forma más pausada, en pequeños grupos. Así que aprovecho para sentarme en un rincón y abrir el libro por la primera página.
     Son las tres de la madrugada, y no me he dado cuenta de que ya no hay casi gente cuando alguien viene y me da en el brazo haciéndome levantar la vista del libro, para hacerme notar que puede ser un buen momento para irse a dormir. Y en ese momento sólo hay una cosa que pueda responder, está claro: "no me molestes mientras leo."
     Puede sonar seco, pero entendedme, mañana será Navidad y... bueno, este libro es en papel.

     No me ha tocado la lotería, confieso que tampoco juego, y anticipo que pasaré una estupenda Navidad.


     Os deseo a todos una muy Feliz Navidad y, como tengo por costumbre decir, espero que vuestros deseos se hagan realidad y que sigamos compartiendo tiempo, momentos y lecturas.

     Gracias

     PD. Cualquier parecido de mi crónica con la realidad será pura coincid... no, será pura experiencia. Hacedme caso. Y disfrutad.

lunes, 23 de diciembre de 2013

Participantes del sorteo




     "La suerte está echada"

     Cada vez que organizo un sorteo, pocas veces lo hago, lo sé, tengo una especie de miedo escénico a que no se apunte nadie. Miro de vez en cuando temiendo que los libros tengan que sortearse diciendo que uno le toca a Mientras, otro a Leo y un tercero a algún participante despistado que haya decidido apuntarse. Normalmente son libros minoritarios, elegidos por mi de entre las lecturas bien porque me han gustado, porque han sido muy nombrados, porque tienen un punto diferente a los habituales... y eso tiene sus riesgos. Por eso cuando veo la cantidad de personas que deciden apuntarse me sorprendo, como lo hago cada día que veo vuestras visitas y opiniones a este pequeño espacio literario.

     Hoy os dejo la lista de participantes y no puedo hacer más que agradeceros que os hayáis apuntado, exactamente igual que cada día os doy las gracias, en cada entrada, por venir, leer y participar.

     A algunos de vosotros, tres para ser exactos, os tocará un libro. Pero la afortunada soy yo por teneros habitualmente por aquí.

Esther desde su casa Con vistas al horizonte: 1-2
Jerónimo, además de compartir Solo sonetos participa con: 3-4-5-6
Charo Prado Romo amante de las letras tiene: 7-8-9
Lady Aliena desde su Páginas y secretos 10-11-12 (los 2 últimos libros)
Ginger desde El cofre de los libros: 13
Al rico libro desde su casa con el mismo nombre, Al rico libro: 14-15-98
pat8155 desde Pop art and books : 16-17-18-19
Rodericus desde La vergüenza familiar tiene: 20-21
Merck Alba tiene un punto por ingenio :-P 22-23
Walter Dardo Bohmer y su Apología de los miedos 24
cielo desde ni-unapalabramas 25
Patt que nos dice: Deja volar tu imaginación: 26-27(Orden 3-1-2. Y bonita cabecera, por cierto)
Little desde Petit Infini 28-29
Elenusqui otra amante de los libros: 30
Mi Álter Ego desde Mi Alter Ego tiene: 31-32-33-34 y para Forlán el 35
Trinity P Silver desde su blog Trinity P Silver: 36 (Y por cierto, saca libro; Perdidos en el tiempo)
Sheol13 nos dice Breve historia de una canción: 37-38-39-40
Mónica-Serendipia desde Serendipia: 41-42-43
Laura Arena desde Los mundos de Laura: 44-45-46-47
Elisa Mira Marín compañera lectora 78-79-50
Caminante desde Bibliofilosis Letrae 51-52-53-54
Mar Lago, otra amiga lectora tiene: 55-56
Shorby llega Loca por incordiar y tiene: 57
Marilú Cuentalibros, llega desde Cuentalibros con su mejor perfil: 58-59-60
Geralt un compañero lector con: 61
Beg, la lectora mejor calzada, todo corazón: 62
L.J nos habla desde su Baúl del Castillo y tiene: 63-64
Rober participa desde su Desván de las palabras: 65-66-67-68
Nina monta su particular Rapsodia Literaria y tiene: 69-70
Citu está Enamorada de las letras y tiene: 71-72
Kyoko desde Sabius Words tiene 73
Sonsoles desde La Ñ no sabe francés tiene: 74-75-76
Lesincele desde Leer es viajar lleva el: 77-78-79
 Elena:) otra amiga lectora lleva el 80
Fany, amiga y compañera lleva: 81-82-83-84 y uno por el cartelito que me diseñó 85
noly desde Biblioteca Pecoras y Cia: 86-87
Margari desde Mis lecturas y más cositas: 88-89-90-91
Charo, desde su blog Charo que es un placer visitar 92
Olga, desde Marifieltros con unas manos maravillosas: 93
David Gómez, amante de la novela negra, desde Cruce de caminos: 94-95-96-97
Carax participa desde su Asteroide B612:  99-100-101-102-105 y uno porque un vecino me envió el vídeo 106
Mere, que vive en un lugar donde siempre están Lloviendo historias 107-108-109
Amalia nos recuerda Lo que el viento se llevó, 110-111
Offuscatio con quien comparto lecturas y títulos en Livros y más libros 112-113
maidafeni participa desde libros+libros: 114-115-116-117-118
fus, desde su estupendo blog de fus 119
Karla Renedo, otra amiga lectora que participa con el 120
Clara Caballero García también participa con el 121
Nerea González lee con nosotros y tiene 122-123 (orden 2-3-1)
Yossi Barzilai nos enseña sus Libros, cd's, cine.. y tiene 124-125-126
esta es mi manera de decir las cosas llega desde Lágrimas y alegrías en páginas de tinta 127
Lara del Cofre va llenando El cofre de Óscar y lo intentará con: 128-129-130-131-132
Sese llega desde Embolica que fa blog con: 133-134
vmoises tiene La ventana de los libros y tiene también: 135-136-137
MC dice And I'm calling your name, I don't know my own y tiene 138-139-140-141-142-143
Natalia lee con nosotros y tiene 144-145

sábado, 21 de diciembre de 2013

Muchas listas



     "El recuerdo que deja un libro es más importante que el libro mismo".
     Gustavo Adolfo Bécquer.

     Estamos en una época de recuentos. Allá donde mire veo una lista: de más vendidos, mejores novelas, autores descubiertos, el libro del año, por el público, la crítica, por géneros... da igual. La cosa es hacer listas. Listas limitadas porque empiezo a pensar que cuanto más corta sea, más elegidos se consideran sus títulos. Aunque luego la lista sea en realidad interminable pero se haya dividido por algún criterio en varias. Lo que importa es que sea cortita.

     Y ahí llegamos los lectores lápiz en mano poniendo x en los que hemos leído y anotando los que nos faltan como si se tratase de algún temario de universidad. Y no sólo para eso, sino que lo hacemos también para poder opinar sobre los leídos, ya se sabe que llegar contando que has leído al último Premio Nobel literario es muy... ah no, eso es saber quien ha ganado la liga, perdón. Pero aún así lo seguimos haciendo, lo que nos lleva irremediablementente a pensar en nuestras propias listas. Y justo ahí radica mi incapacidad. Porque no soy capaz de elegir diez títulos de todo el año y señalarlos para dejar de lado el resto. Es cierto que hay libros que no me han dicho nada, otros que han sido simple entretenimiento y alguno que me ha dejado con una sensación de decepción que me ha pillado incluso por sorpresa. En cambio si se trata de hablar de los que me han gustado, me puede la fiebre lectora y enlazo unos con otros. Porque si me pongo a hablar de un título este me llevará irremediablemente a otro que me hizo sentirme igual o que transcurría en la misma época o ciudad, o tal vez del mismo autor. Aunque ahí me reconozco más incondicional y si que hay autores de los que me gusta casi cada palabra que sale de sus manos. Pero no se trataba de eso, sino de seleccionar las mejores lecturas del año, las nuestras. Somos lectores así que podemos hablar de los libros que nos han gustado más, de hecho hacerlo suele constituir un placer semejante a recordar las vacaciones de verano mientras nos quejamos del frío en invierno. Así que vamos allá.

     Este año me ha gustado leer Nostalgia, su autor Mircea Cartarescu ha sido todo un hallazgo;  y también reencontrarme con mis incondicionales, esos libros a los que siempre regreso y que no sé si cuentan en una lista como esta porque seguramente ellos solos ya serían capaces de ir rellenándola. Me gustó descubrir que la Pornografía puede ser del alma y no sólo por desnudar el cuerpo. Y los clásicos claro, otra vez que se me llena la lista sin hablar de más. También me ha gustado McCarthy, me encanta McCarthy, aunque me cuesta saber si leí algunos de sus títulos este año o lo hice el año pasado, y lo mismo me sucede con Stoner, que no tengo claro en qué año nos conocimos. Pero sigamos. No puede faltar Diablos de polvo, ni algún libro de Vila-Matas o de Bolaño (creo que la lista se me empieza a ir de las manos). El niño que robó el caballo de Atila también fue un descubrimiento que hará que lea lo próximo de su autor. Me gustó leer Reencuentro, conocer a Las vírgenes suicidas y disfruté con la poesía de Neuman. Si os soy sincera... desconozco el número de libros que leí el año pasado, si acaso os puedo decir que leí mucho y que me quedé con ganas de leer mucho más aún. Y también soy consciente de que en estas listas "ni son todos los que están ni están todos los que son" y que debería de poner más novela negra como Respirar por la herida y me está faltando Vonnegut, que este año me dio una alegría con La cartera del cretino. Y por qué no incluir alguno de terror, La casa de hojas sin ir más lejos ha sido una revelación (lo digo antes de sentirme tentada a hablar de King).
     En fin, vista mi incapacidad para ser concisa me planto, pero tenéis que entenderme... son libros.

     Estos días he preguntado en las redes por libros que os hayan gustado especialmente durante este año. No en revistas de renombre con grandes críticos que nos dicen los mejores, no. Me interesan más los que nos gustan a los lectores. De momento me he topado con libros de todo tipo que iban desde Los detectives salvajes hasta El faro, de La ciudad de los ojos grises a Intemperie y desde El guardián entre el centeno hasta El niño del pijama de rayas. De hecho, estos que os pongo han sido los más repetidos con diferencia.
     Y justo eso es lo que me gustaría saber hoy, ¿qué libros os han dejado huella a lo largo de este año?
     A ver si entre todos hacemos una lista de lecturas.

     Gracias

     PD. Aún queda tiempo para que os apuntéis al sorteo. Y por cierto, ahora que me fijo, ¿en esa lista no me está faltando Zweig?

viernes, 20 de diciembre de 2013

EL club de lectura del final de tu vida. Will Schwalbe




     "Mi hermana, mi hermano y yo disfrutamos de conversaciones y momento extraordinarios con mi madre a lo largo de toda su vida, y también durante sus últimos años. Mi padre pasó con ella más tiempo que nadie -en el transcurso de décadas de matrimonio y al final-, y tanto su manera de cuidarla como el amor que se profesaban nos sirvieron de inspiración a todos nosotros."

     Creo que fue por el verano que conocí este libro por una lectura conjunta y, aunque mi primera reacción fue de rechazo, poco a poco al ir leyendo las opiniones, los distintos puntos de vista, la historia me fue calando. Ya lo he comentado alguna vez, tal vez no me apunte a lecturas, pero las sigo con verdadero placer por ver justamente eso, el conjunto de sensaciones que generan. El libro que hoy traigo a mi estantería virtual me lo tuve que terminar apuntando. Hoy traigo, El club de lectura del final de tu vida.

     Mary Anne, la madre del propio Will, regresa de un viaje con lo que parece una hepatitis. Sin embargo no tardará en descubrir que se trata de un cáncer de páncreas, además ya bastante avanzado. Durante sus dos últimos años la acompañaremos junto a su familia y, sobre todo, descubriremos las lecturas que hace junto a su hijo y como las utilizan como vía de comunicación para lo que no saben expresar con sus propias palabras.

     Me suele costar acercarme a este tipo de libros por miedo a encontrarme sentimentalismo fácil, pero al final todo me empujaba a ello. Y me lo leí sabiendo que era un homenaje del autor a su madre en un libro que recordaba esas conversaciones en una sala de espera que comienzan para aligerar el tiempo y terminan siendo una parte casi vital en la relación. Lo primero que descubrí es que ya de entrada descubre a la enfermedad de ese halo de dramatismo tan habitual. No busca la lágrima del lector sino que nos cuenta una historia cuyo final ya conocemos de antemano para poder entrar de lleno en la verdadera historia: la de los libros. Libros leídos, libros compartidos, libros comentados... todos ellos. Convierte de este modo el libro en un homenaje también para los lectores que verán los títulos y las sensaciones que provocaron durante su lectura. De hecho, los capítulos comienzan con el título de un libro.
    Nos acerca así temas como el ateísmo, el valor o la calidad humana mezclados entre títulos ya leídos y otros que nos apresuraremos a apuntar. Larsson, Bolaño, Tolkien, Wallace, todos ellos desfilan por este club de lectores que disfrutan con los libros al que bien puedo pertenecer yo y, a buen seguro muchos de vosotros. A fin de cuentas quien no ha preguntado eso de "¿qué estás leyendo?".

     Es un libro sencillo, de esos que van calando hondo y que contagian esa admiración que siente un hijo por su madre y la pasión que ambos sienten por la literatura. Un libro que nos demuestra que hay historias hermosas en los lugares menos esperados. Historias que nos hacen pensar y nos acompañan durante mucho tiempo. Justo como esta.
     Como comenzaba diciendo los libros que tocan estas temáticas me cuestan, los miro con recelo, casi temor a la forma en que los traten. En este caso me encontré una historia cercana contada por un hijo que añora a su madre y que comparte con un amigo esa relación especial que todos tenemos con nuestras madres. Y lo hace a través de las letras.

    Y vosotros, ¿también os termináis apuntando muchos de los libros de las lecturas conjuntas?

     Gracias

jueves, 19 de diciembre de 2013

Mátalos suavemente. George V. Higgins




     "Amato -traje gris a finas rayas rojas, camisa de piqué rosa con las iniciales en el puño doble izquierdo, corbata granate y dorada- se sentó y los miró desde la mesa chapada en nogal con forma de riñón.
     -Lo reconozco, vaya par. Tenéis una pinta estupenda. Os presentáis cuatro horas tarde, hechos una mierda y apestando. Ni que acabaseis de salir de la cárcel, joder."

     Desde que leí la primera novela de Higgins me sentí atraída por sus historias. Hace unos días, colocando libros ya leídos en su ubicación casi definitiva (siempre acabo por mover alguno), me topé con este título y me di cuenta que no lo había traído. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Mátalos suavemente.

     Dos delincuentes poco importantes deciden atracar una partida ilegal de póquer. Sus víctimas encargarán a Jackie Cogan, un sicario de la mafia, que encuentre a los culpables y se encargue del feo asunto.

     Lo cierto es que vista la sinopsis parecería que el libro no aporta mucho. Es lo que sucede muchas veces con las sinopsis, nos dejan apenas un boceto del libro sin poder expresar lo que realmente vamos a encontrarnos. En este caso además no hay dudas, sabemos lo que ha pasado y quién ha sido contratado. Y también quien fue. Esta vez no se trata de adivinar, sino de acompañar. Y de ver lo que Higgins nos tiene que ofrecer en su libro.

     Mátalos suavemente es una historia de los bajos fondos repleta de los personajes que los habitan. Tenemos la sensación de que no falta nadie, salvo el narrador pero no nos damos cuenta. La novela está construida sobre diálogos y salvo algunas frases y las acotaciones que nos van dando las pistas, los diálogos son la base de la historia. Una historia que no da tregua y se antoja rápida. Matones, asesinos, policías corruptos, ladrones, mafiosos se quitan la palabra para dibujarse a si mismos por medio de ellas. Seguramente eso sea lo que ha provocado tantas comparaciones de este libro con el cine de Tarantino. Y las comprendo todas y cada una de ellas. Pero durante su lectura no podremos pararnos a pensar si se parece o no al famoso director. Ni siquiera en sus primeras páginas, ya que el comienzo es una muestra perfecta de lo que nos vamos a encontrar entre sus páginas.
     Una fantástica novela negra con sello propio que gustará a los poco aficionados y se ganará a todos aquellos que ya sean lectores convencidos del género.

     Y vosotros, ¿sois aficionados a la novela negra?

     Gracias


martes, 17 de diciembre de 2013

Tres hombres en una barca. Jerome K. Jerome




     "Éramos cuatro: George, William Samuel Harris, yo y Montmorency. Estábamos sentados en mi habitación, fumando y charlando sobre lo mal que nos encontrábamos; mal desde el punto de vista médico, naturalmente.
     Todos nos sentíamos enfermos, y eso nos estaba poniendo bastante nerviosos. Harris dijo que a veces le daban unos mareos tan extraordinarios que apenas sabía lo que hacía, y después George dijo que también él tenía mareos y apenas sabía lo que hacía. En mi caso, lo que no funcionaba era el hígado. Sabía que el hígado no me funcionaba porque acababa de leer un prospecto de píldoras hepáticas donde se detallaban los diversos síntomas que permiten reconocer el mal funcionamiento del hígado. Yo los tenía todos."

     Hoy vengo con uno de esos títulos que escuchas durante tiempo pero realmente no tienes muy claro de qué trata. Hasta que un día decides que tal vez abriendo el libro y echando un vistazo... y es un perdición. La primera sonrisa en la librería indica que te lo vas a llevar a casa. Más de 50 millones de ejemplares vendidos, estaba claro, por algo era. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Tres hombres en una barca (por no mencionar al perro).

     Tres hombres tremendamente hipocondríacos, deciden que un viaje por el Támesis en busca de una vida sana es lo que mejor les conviene (y se llevan por cierto a su perro). Mediante este viaje viviremos los imprevistos y dificultades que les surgen a estos amigos, que no serán pocos.

     Ahora es cuando os digo para impresionaros que según The Guardian es una de las cien mejores novelas de todos los tiempos. O que según la publicación Esquire es una de las tres novelas más divertidas de todos los tiempos. O que el autor, cuya idea inicial parece ser que fue escribir una guía de viajes, no pretendíó escribir un libro cómico. O mejor no, no os digo nada de eso y os hablo de la historia.

     Como ya habréis deducido es un libro ligero. Las aventuras y desventuras de estos tres amigos, no ya para navegar por el Támesis, sino incluso para comenzar su curiosa excursión, es francamente divertida. Desde el primer capítulo con las presentaciones nos encontramos tentados de sonreír. Y, a medida que avanzamos entre la desesperación por su torpeza y las risas por las consecuencias de estas torpezas, empezamos a creer que el viaje jamás va a comenzar. Pero comienza, vaya que si comienza, y allí que acompañamos a Jerome con sus amigos, y el perro. Porque el libro, narrado en primera persona, nos lo cuenta el propio autor tal vez recordando que su viaje de novios fue justo una excursión por este río. Y junto a las anécdotas que lo componen vamos descubriendo un punto de chanza, de mofa, a muchas costumbres de inglés casi aburguesado en aquella época con la excusa de reírse de uno mismo.

     Un tono cercano, algunas descripciones para que no se nos antoje estar ante un simple anecdotario, y mucho humor inglés son los secretos de un libro que no ha quedado obsoleto pese a los años transcurridos. Personalmente, no suelo leer muchos libros cuyo fin sea buscar la risa del lector, no por prejuicios, sino porque mi sentido del humor muchas veces va por otros derroteros al del autor. Sin embargo, en este caso es fácil sonreírse ante las peripecias de sus hipocondríacos protagonistas. Convertido ya casi en un clásico nos plantea la posibilidad de clásicos divertidos frente a los densos, y de pasar unas cuantas tardes entretenidas mientras navegamos en compañía de estos tres hombres (y su perro).

     Ya que hablamos hoy de libros divertidos, que muchas veces vienen bien para aligerar otras lecturas, la pregunta es fácil, ¿cuál es el último libro que os hizo echar una carcajada?

     Gracias

lunes, 16 de diciembre de 2013

Cuando yo tenía cinco años, me maté. Howard Buten




     "Cuando yo tenía cinco años, me maté.
     Estaba esperando a Popeye, que sale después de las noticias. Para ser una persona, Popeye tiene unas muñecas enormes y es fuerte como ninguno. Pero las noticias no acababan nunca.
     Papá las estaba viendo. Yo me tapaba los oídos porque me dan miedo. Es lo que menos me gusta de la tele. Salen los rusos que quieren aplastarnos. Sale el presidente de los Estados Unidos que es calvo. Salen anuncios del fabuloso Autorama de este año, y yo ya estuve una vez, fue una actividad muy divertida."

     Muchas veces compramos libros por impulso. Una portada impactante o llamativa, un título particularmente atractivo o chocante, hacen que fijemos la vista en un libro del que no sabíamos nada hasta ese momento. Eso me pasó a mi con este libro, o tal vez ya me habían hablado de él, no lo sé, pero en el momento que lo vi lo único que pude pensar es en llevármelo a casa para descubrir cómo era posible ese título. Hoy traigo a mi estantería virtual, Cuando yo tenía cinco años, me maté.

     Conocemos a Burt, un niño de ocho años con una fantasía y unas reglas propias para entender la vida fuera de los convencionalismos que le imponen los adultos. Él actúa siguiendo su propio criterio pensando que está haciendo lo que debe, aunque eso le genere problemas con quienes le rodean, sus mayores. Claro que es por su forma de actuar lo que le ha llevado a la situación actual, porque Burt vive en un Centro de Internamiento Infantil por lo que le hizo a su amiga Jessica.

     Los libros protagonizados por niños y narrados por ellos mismos me dan miedo. Es difícil que me los crea, siempre hay aristas o reflexiones de adulto, decisiones, palabras, que consiguen que la historia quede deslucida. Esta historia que hoy os traigo, la de Burt, me dio miedo durante su lectura, no porque se trate de un libro de terror, sino porque me lo creí. La forma que tiene el autor de enlazar los temas, de elegir las palabras y las justificaciones y de mostrar la fantasía del protagonista, hacen que se nos antoje real. Y en el momento que vemos un Burt de carne y hueso nos empezamos a preguntar si es posible la historia que nos cuenta Buten.
     Burt nos cuenta su historia con ocho años, con un tono que muchas veces roza la ternura pero que por encima de todo, es su verdad, LA verdad si queréis decirlo así. Sabemos que tiene una amiga y que algo le hizo que provocó su internamiento y sabemos cómo se siente al respecto y el debate que genera; ¿se puede ser bueno o malo con esa edad? Pero no bueno o malo simplemente, sino de verdad. De esos que no cambian con el paso del tiempo, porque lo llevan dentro.
     Se une además que el autor no juzga sino que nos deja decidir a nosotros durante la mayor parte de la historia mientras Burt nos habla de la escuela, su madre, su padre... todo su entorno. Añade también algún informe copiado por el propio niño para que tengamos una "base científica" y deja que conozcamos a Burt preguntándonos qué fue lo que hizo.

     Y entonces nos lo cuenta y el libro se convierte en una historia difícil de olvidar.

     Un libro impactante que se lee en una tarde y se piensa durante mucho más tiempo.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias

sábado, 14 de diciembre de 2013

Locuras




     "Las únicas personas que me agradan son las que están locas: locas por vivir, locas por hablar, locas por ser salvadas, con ganas de todo al mismo tiempo..."
Jack Kerouac

     Vivimos en un mundo de locos en el que la locura, tarde o temprano, nos puede tocar. Muchos de los que pasamos por aquí somos unos apasionados de los libros, tal vez con papeletas para llegar a ser locos.
     Podemos ser bibliófilos, comprar, coleccionar, buscar... como nos relata en su historia "Los amores de un bibliómano" que hace eso mismo, bibliomanía. Otros en cambio pareciera que sufren una fobia; jamás los vemos con un libro en la mano y, para evitarlos, sólo tenemos que escondernos en una librería. Los hay cleptómanos de historias, a los que prestamos un libro y nos dan excusas para no devolverlo y también está el amnésico que niega incluso que le hayamos prestado nuestro libro (aunque este en realidad no está loco, sólo se "hace el loco").
     Hay quienes se convierten en perseguidores de su saga, autor, tema o época favoritos. Y rebuscan hasta tener una pequeña porción, sabedores de que siempre será pequeña porque siempre hay libros por descubrir. Y esos me llevan a los pesimistas, que miran el mundo con listas inmensas de todo lo que les resta por leer y salen de las librerías apesadumbrados por lo que dejaron en lugar de hacerlo felices por aquello que ya se llevan bajo el brazo.
     Tenemos los maniáticos que no doblan los bordes de las páginas o jamás posan un libro abierto, o no lo escriben, ni lo dejan fuera de su lugar exacto... aquí, amigos, la variedad es tal, que se podría escribir un tratado propio. Y por último están los sibaritas, que por tener, tienen enfermedades con nombres literarios, ya sea Peter Pan, Bovary o Stendhal,  lo mismo me da.

     Vivimos, en definitiva, en un mundo de locos al que nos agarramos para mantenernos cuerdos mientras miramos de reojo las locuras que nos gustaría cometer. O mejor, las leemos, porque otro se inventó nuestra locura de cazar orcos, descubrir mundos y encontrar asesinos.

     Pero no nos olvidemos de una cosa: las mejores locuras son las que vivimos fuera de las páginas de los libros. Pensad un poco... sí, justo esas, las que os hicieron sonreír.

    Y vosotros, ¿cuál es vuestra locura literaria? Venga, confesad...

     Gracias

viernes, 13 de diciembre de 2013

La fórmula preferida del profesor. Yoko Ogawa




     "Mira qué maravillosa sucesión de números. La suma de los divisores del 220 es igual a 284. Y la de los divisores del 284, igual a 220. Son números amigos. Son una combinación muy infrecuente, sabes. Fermat o Descartes sólo lograron descubrir un par cada uno de ellos. ¿No te parece hermoso? ¡Que la fecha de tu cumpleaños y el número grabado en mi reloj de pulsera estén unidos por un lazo tan maravilloso!"

     Hay títulos que son un fenómeno repetido. El que hoy traigo es uno de los más vendidos en Japón, llegó al millón de ejemplares en apenas un par de meses. En España se repitió el fenómeno y mi ejemplar dice que es la décima edición. Y lo mismo sucedió en la red apareciendo en cualquier sitio al que uno dirigiera la vista. Hoy traigo a mi estantería virtual, La fórmula preferida del profesor.

     Conocemos a una madre soltera que tiene que entrar a trabajar en casa de un anciano profesor de matemáticas con problemas de memoria. Veremos como el huraño profesor irá acercándose a esta mujer, y sobre todo a su hijo, a través de su amor por los números hasta establecerse una hermosa relación entre ellos.

     Lo primero es avisaros: en este libro los personajes no tienen nombre. Ni tampoco lo necesitan.
Después de decir eso me apresuro a añadir que es un libro tierno y hermoso en cada una de sus frases. Porque si algo he aprendido es que hay autores que saben escribir libros cuidados, que se antojan hermosos durante su lectura. Y este lo es en sus formas y también en su fondo, ya que nos acercamos a una historia tierna, cercana, en la que los personajes acaban siendo casi adoptados por un lector que no puede ni quiere evitar encariñarse con ellos. Contado en primera persona por la mujer que trabaja de asistenta, nos enteraremos de su historia personal y será la encargada de presentarnos a los personajes y descubrirnos como, partiendo de una afición al béisbol, los números se harán con el protagonismo de esta historia sobre la amistad. Tanto es así que el niño será apodado Root por el profesor y compartido en nombre por la madre: raíz cuadrada, ahí lo tenéis.

     Es una historia sencilla, lineal, que, si bien tiene muchas matemáticas, mantiene su sencillez también en ellas sin complicarnos con conceptos que se nos antojen lejanos. En realidad son un simple medio, una metáfora de las sensaciones o situaciones de los protagonistas y, poco a poco también de las nuestras mientras nos dirigimos a un final que preferimos no pensar. Un final perfecto para una historia que no puedo dejar de recomendaros, sabedora de que muchos de vosotros me la habéis recomendado antes a mi.

     Por cierto que dicen que este libro despertó un gran interés por las matemáticas a sus lectores. No fue mi caso y eso que los números siempre me han gustado lo que me lleva a una pregunta; ¿os sucede a vosotros que tras leer una novela investigáis sobre algún tema que aparezca en ella?

     Gracias

jueves, 12 de diciembre de 2013

Bartleby, el escribiente. Herman Melville




     "Preferiría no hacerlo"

     Hay libros por los que pasan los años dejando algunas partes obsoletas. Otros, en cambio, parece que se conserven como una de esas señoras de las portadas de las revistas por las que no pasan los años a costa de anquilosar su aspecto; no hace falta que sean actuales, siguen siendo hermosos de leer. Y finalmente están aquellos que permanecen en el tiempo sin agotarse, sin desgastarse sin importar los años que haga desde que fueron escritos. A estos últimos pertenece el libro que hoy traigo a mi estantería virtual, escrito hace tiempo y aún vigente, incluso de moda con todo esto de la metaliteratura que va llegando y que muchos piensan que es un invento actual. Hoy traigo. Bartleby, el escribiente.

     Un abogado propietario de un bufete contrata a Bartlebly debido a la tremenda cantidad de trabajo que tiene. Bartleby, que comienza siendo un gran empleado, pronto comienza a responder a su jefe con la misma frase ente cada tarea que se le encomienda: "Preferiría no hacerlo". Aquí el abogado empieza a verse atrapado entre la actitud de su empleado copista y la curiosidad creciente ante esa actitud que, comprende, no es rebeldía.

     Siempre me había sonado la historia de Bartleby, hasta que llegué a Vila-Matas. Cuando leí Bartleby y compañía mi curiosidad por el origen de este personaje fue tal, que no pude evitar leerlo apenas había terminado este primero. dice Vila-Matas de su libro: "Contrariamente a lo que se cree, no hablo exactamente en este libro de escritores que dejaron de escribir sino de personas que viven y luego dejan de hacerlo. De fondo, eso sí, el gran enigma de la escritura que parece estar diciéndonos que en la literatura una voz dice que la vida no tiene sentido, pero su timbre profundo es el eco de ese sentido." Y de algún modo hace así además una de las mejores interpretaciones de lo que representa Bartleby.
     El libro es una suerte de mano a mano entre el abogado y su empleado. No un duelo, porque no hay enfrentamiento alguno sino más bien lo contrario. Bartleby que pierde todo interés y deja de mostrar cualquier tipo de interés hasta llevar esta actitud al extremo y su jefe, quien lejos de juzgarlo y echarlo a la calle cuando descubre que su empleado, por no moverse, ni se va de la oficina, intenta comprender su actitud.

     En apenas setenta páginas, descubrimos a uno de los personajes más fascinantes de la literatura. Una suerte de extranjero de Camus llevado a su máximo extremo que deja de formar parte de todo aquello que le rodea. De una forma que claramente recuerda a las protestas pasivas va aislándose de la sociedad que lo rodea a través de esas tres palabras: Preferiría no hacerlo.
     Tras hacer una lectura recreativa en la que nos vamos incluso angustiando al ver la evolución de la historia, nos descubrimos poniéndonos nerviosos ante su actitud e incluso ante la reacción del abogado. Nos encontramos pensando en las entrelíneas de esta historia que nos seguirá dando vueltas en la cabeza durante mucho tiempo, incluso nos exigirá pasados los meses una relectura, un reencuentro con este copista y con su no tan pequeño acto de rebeldía.
     Hoy os invito a conocer a Bartleby y a su jefe, el único tal vez que se quiso acercar a él, y a que disfrutéis de la historia de uno de los nombres más famosos de la literatura. Supongo que él mismo hubiera podido contar su historia, pero está claro que prefirió no hacerlo y dejar que fuera este abogado sin nombre quien nos la relatara.

     Y vosotros, ¿habíais oído hablar de Bartleby o esto de ser un nombre conocido es cosa mía?

     Gracias

miércoles, 11 de diciembre de 2013

El misterio del Cuarto Amarillo. Gastón Leroux


     "No sin cierta emoción, comienzo a relatar aquí las extraordinarias aventuras de Joseph Rouletabille. Hasta hoy, este se había negado tan firmemente a ello que yo había perdido toda esperanza de publicar alguna vez la historia policial más curiosa de los últimos quince años. Supongo que el público nunca habría conocido toda la verdad sobre el prodigioso caso llamado del Cuarto Amarillo -que generó tantos dramas misteriosos, crueles y sensacionales, y en el que mi amigo estuvo tan íntimamente comprometido- si, con motivo de la reciente nominación del ilustre Stangerson para el grad de la Gran Cruz de la Legión de Honor, un periódico vespertino, en un árticulo lamentable por su ignorancia o por su audaz perfidia, no hubiera resucitado una terrible aventura que Joseph Rouletabille, según me decía, hubiera deseado que se olvidara para siempre."

     Hay autores conocidos por un libro. Y seguramente muchos de vosotros habéis ya identificado al que hoy os traigo. O, por lo menos, os suena mucho. Famoso principalmente por El fantasma de la ópera, hoy traigo una novela que merece la pena conocerse. Hoy traigo a mi estantería virtual, El misterio del Cuarto Amarillo.

     En el castillo Glandier hay un Cuarto Amarillo. Este cuarto tiene un único acceso, ya que su ventana está enrejada, por lo que si la puerta se cierra desde el interior es imposible entrar. En el castillo viven el profesor Stangerson y su hija apaciblemente hasta que un día, estando la hija en el interior del cuarto cerrado se escucharon gritos, lucha, incluso disparos. Tras forzar la puerta para entrar, los testigos sólo encontraron a la joven tirada en el suelo, sangre y restos de lucha. En la investigación de este misterio que parece imposible participarán el periodista Rouletabille y el famoso investigador Frédéric Larsan.

     Dicen que esta historia fue soñada por Leroux quien, despertándose con ella aún en la cabeza y sabiendo que los sueños se diluyen a medida que pasan las horas, despertó a su esposa en plena noche para contársela. Era la única forma de asegurarse recordarla al día siguiente. Recuerdo que me contaron esta anécdota la primera vez que leí el libro, allá cuando la vida era en blanco y negro y yo tenía los años que se supone adecuados para una novela catalogada como juvenil. Sin embargo quise volver a leerla incluso conociendo el enigma, para volverla a disfrutar. Por eso me he decidido a traerla, si habéis visto la sinopsis estoy segura de que os hacéis una idea.

     En esta novela, cuyo narrador es partícipe de la acción como ayudante, se puede decir que Rouletabille y Larsan compiten por resolver el misterio. Heredera de la mejor tradición de Doyle nos sumerge en una historia de intriga en la que la lógica de lo que parece imposible será la mejor aliada de un lector que acaba entregado a la trama. Una trama que, contada de forma fluida se va enredando más y más sin liarnos para que acabemos sin ser capaces de despegarnos del libro, ansiosos por conocer todos los datos y, como no, lo que sucedió en la dichosa habitación. Y para eso tenemos que llegar a un final logradísimo, de esos que te hacen pensar y te dejan más que satisfecho. Por muy difícil que nos pueda parecer durante su lectura, el autor sale airoso y nos enseña que detrás de El fantasma de la ópera hay otras obras con un registro totalmente diferente que merecen ser descubiertas de Gastón Leroux.

     Hoy, tras recuperar una novela policíaca, la pregunta es fácil. ¿También os pasa que se os quedan autores eclipsados por un único título del que no habéis avanzado?

     Gracias

martes, 10 de diciembre de 2013

El hipnotista. Lars Kepler




     ""Como el fuego, igual que el fuego", ésas fueron las primeras palabras que pronunció el chico hipnotizado. Pese a sufrir lesiones mortales, cientos de cuchilladas en la cara, las piernas, el tronco, la espalda, las plantas de los pies, el cuello y la nuca, se lo había inducido a un estado de hipnosis profunda con la esperanza de poder ver a través de sus ojos lo que había sucedido."

     Lo sé, hay película. Y por cierto que no es nada del otro mundo... pero ya conocéis el dicho: "No juzgues un libro por su película" O algo así. Por eso hoy traigo a mi estantería virtual, El hipnotista.

     Conocemos a Josef, un niño, toda su familia ha sido asesinada y él es el único superviviente, aunque queda no sólo herido sino también en estado de shock. Joona, encargado de resolver el caso, recurrirá a un ex hipnotizador llamado Erik Maria Bark que ahora es especialista en el trato de estrés post traumático para que lo ayude. Necesita que hipnotice al niño para obligarlo a recordar, pero cuando el especialista se acerca secuestran a su hijo complicándolo todo.

     Decía o algo así porque el libro tiene un equilibrio complicado entre pros y contras. Tengo que decir que no es una gran novela, no pasará a los anales de la literatura y ni siquiera llega a atar todos los cabos a poco atentos que estemos, cosa que me fastidia enormemente. Hecho este ejercicio de sinceridad la novela engancha y mucho. Desde las primeras páginas parten de forma muy directa con la primera de las dos historias que se irán entrelazando, el crimen. Y lo hace con una gran cantidad de diálogos que harán que tomemos un rápido ritmo de lectura intrigados por lo que allí ha sucedido. Sin sufrir un parón nos irán introduciendo en la historia personal del hipnotista para llevarnos de viaje tanto geográfico como en el tiempo y así ir desgranando una interesante trama personal. A estas alturas y con el libro ya mediado empezamos a hacer cábalas sabedores de que la pareja de autores, Lars Kepler es un seudónimo, posiblemente se guarden un as en la manga. Nos interesa tanto el presente como el pasado del hipnotista y con el rabillo del ojo no perdemos de vista la historia de Josef, porque justo de eso se trata el libro: de mantenernos pegados a sus páginas queriendo saberlo todo.
     Muchas veces he hablado de libros cuya finalidad es hacer que las horas pasen mientras los leemos, que nos enganchen metiendo entre sus páginas todos los elementos de que el autor dispone para que el lector se entretenga (incluso Pokemon, por extraño que os pueda sonar). Bien, pues eso es lo que nos encontramos en el libro que hoy os traigo, como en una de esas películas que muchos tienden a llamar americanadas, pero que luego las vemos y disfrutamos sin que nos dejen poso alguno y sin que nos importe demasiado porque las hemos disfrutado justo como lo que son. Entretenimiento (posiblemente la palabra más repetida en esta reseña). Una novela que, pese a su extensión, no se hace pesada y que nos ayudará a pasar estas tardes frías que se nos han echado encima sin que nos demos cuenta. Porque no todo va a ser leer a Proust o a Chejov. Vamos, digo yo.

     Y vosotros, ¿cuál es el último libro que os ha causado justo esa sensación?

     Gracias

lunes, 9 de diciembre de 2013

Almas grises. Philippe Claudel


     "No sé muy bien por dónde empezar. Es realmente difícil. Todo ese tiempo ido, que las palabras no harán volver jamás, y también los rostros, las sonrisas, las heridas... Pero aun así debo intentar decirlo. Decir lo que me roe el corazón desde hace veinte años. Los remordimientos y las grandes preguntas. Tengo que abrir el misterio con bisturí, como si fuera un vientre, y hundir en él las dos manos, aunque nada cambie nada de nada."

     Conocí, como muchos, al autor por La nieta del señor Linh, y algo en la forma de expresarse hizo que buscara más obras suyas. Por eso hice una pequeña batida por sus títulos y este fue uno de los primeros que disfruté. Hoy traigo a mi estantería virtual, Almas grises.

     Estamos en Francia, en un pueblecito cerca del frente en el año 1917. aparece entonces el cuerpo de una niña de diez años, Belle, y viviremos su antes y después, su investigación y los personajes de los que se rodeaba mediante un narrador casi atormentado por lo sucedido.

     Sería fácil catalogar esta novela en base a su argumento como una novela negra. Y posiblemente sufriríamos una decepción si nos quedásemos simplemente en ello. Porque Claudel construye algo mucho más complejo. Nos traslada al pueblo y conocemos una historia coral en la que se nos presentan varios personajes con sus historias personales. La trama parece no ser más que una excusa para que nos traslademos a esta zona cerca del frente durante la Primera Guerra Mundial. Y lo hacemos junto a la joya del libro, que es el fantástico narrador, para conocer al juez, al oficial, vecinos, maestras, relaciones entre ellos, costumbres... para conocerlos a todos.
     Las personas, las vidas, las cartas, van calando en el espíritu de un lector que se entrega sin resistencia a un libro en el que se muestra lo mejor y lo peor, sin juzgar y ni siquiera para ser juzgado. Nos muestra la vida, trágicamente hermosa.

     Claudel sabe escribir y sabe transmitir. Escribe con una precisión que no se nos antoja forzada y con una capacidad descriptiva justa para no arrollarnos entre párrafos pero que "veamos" con ojos de lector cada escena, cada imagen, cada cara. Todo esto provocará que el lector que gusta de marcar párrafos termine por hacerlo con medio libro, si no es algo más. En esta su quinta novela, nos cuenta una historia que va más allá de la acción que aparece en su sinopsis, nos deja un libro que emociona, en el que se comunica con el lector a través de líneas de tinta y, sobre todo, que lo atrae con facilidad hacia sus letras.

     Si aún no os habéis animado os recomendaría un acercamiento a Claudel. No os pongo título, lo mismo me da uno que otro, aún no me he topado con ninguno que no merezca la pena ser leído. Eso sí, sabed también que el primero siempre sirve para compararse con el resto, así que mirad las sinopsis y elegid bien. Pero por favor, no dejéis de hacerlo. Merece la pena.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias


   

viernes, 6 de diciembre de 2013

Sorteo


     Después de haberos preguntado, he decidido hacer un sorteo que comienza hoy y finalizará el día 22 de diciembre. El 23 sacaré la lista de participantes y el 26, con la barriga llena de Navidad (y turrón) se hará el sorteo.

     Los libros:
Eau Sauvage
Un padre invasor preocupado hasta la angustia por la felicidad de su hija, alterna los excesos de atención con los reproches, de una manera tan torpe como, finalmente, conmovedora.
Un libro diferente tanto en el contenido como en las formas






El misterio de Pont-Avent
Novela de misterio que recupera el regusto clásico para presentarnos al comisario Dupin, un amante de los pingüinos que hará las delicias de los amantes de las novelas de detectives.







       Lo que mueve el mundo
       En 1937 miles de niños vascos partieron del puerto de Bilbao rumbo al exilio. entre ellos estaba Karmentxu que sería acogida por el escritor Robert Mussche. La vida de Robert cambiará con la llegada de la niña.








     Para participar lo único que hay que hacer es seguir el blog, y se puede hacer con cuenta de google, bloguer, twitter... por lo que se obtiene un punto.
     Para obtener más puntos lo único que hay que hacer es dar difusión al sorteo. De este modo se obtiene un punto por hacer una entrada, uno por poner el banner, uno por anunciarlo en twitter, uno por facebook...  las reuniones de vecinos también me sirven, es más, ¡me encantará ver el enlace de la asamblea vecinal junto a los demás!

     Ahora que termina el año me gustaría tener un libro para cada uno y así poder daros las gracias por cada día, pero no es posible y por eso hago un sorteo con tres. Si alguno ya tiene un libro o no le interesa que lo diga en el comentario.

     Gracias

     PD. Edito. El sorteo no está limitado por razones geográficas. Así que suerte a todos.

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miércoles, 4 de diciembre de 2013

El canto del cuco. Robert Galbraith




     "La agitación en la calle era como el zumbido de las moscas. Los fotógrafos se apiñaban tras las vallas vigiladas por la policía, con sus grandes cámaras preparadas y el aliento elevándose como el vapor. La nieve caía ininterrumpidamente sobre gorros y hombros; los dedos enguantados limpiaban las lentes. De vez en cuando, se oían arranques de esporádicos chasquidos: los observadores ocupaban el tiempo de espera sacando fotos a la carpa de lona blanca que había detrás y al balcón del piso superior desde donde había caído el cuerpo."

     Decir a estas alturas que detrás de Galbraith se esconde J. K Rowling supongo que no le pilla de sorpresa a casi nadie, pero yo por si acaso os lo cuento. También que una vez filtrada la noticia el libro repuntó en ventas, antes de llegar a nuestro país, aquí ha llegado con la noticia descubierta. Y que muchas han sido las voces que han dicho que se vende por ese motivo y otras tantas que había hecho bien en ocultarse para no sentirse señalada y más por ser un cambio tan radical en su temática. En todo caso, hoy traigo a mi estantería virtual El canto del cuco.

     Conocemos a Cormoran Strike, un detective privado que es contratado para investigar la muerte de una modelo. Ha caído por el balcón y parece que todo el mundo tiende a pensar en suicidio excepto su hermano, y por eso contrata a Strike. Estamos en Londres, y nuestro detective, un perdedor con una vida complicada, no tiene ni idea del caso en el que se está metiendo.

     En este caso estamos ante una novela policíaca. Empieza con la acción a investigar para luego presentarnos a los personajes, y lo hace a la perfección hasta conseguir crear una novela en la que sentimos genuino interés por ellos. Deg hecho, esta vez el detective Strike y su joven ayudante Robin forman una pareja (nada romántico) impecable. Es más, tengo que decir que cuando he visto que habría más libros me he alegrado, pues hubo un momento en el que casi me interesaban más sus historias que el caso que investigaban.
     La novela no busca sorprender sino más bien recuperar las antiguas novelas negras en las que por encima de la sangre y acción primaba la investigación. Y así hace Rowling, perdón Galbraith, para llevar al lector punto por punto por cada pesquisa realizada por Cormoran y salpicada con diálogos muy bien ajustados. Así como he dicho muchas veces que hay detectives que en su primer libro están desgastados, este tiene ese toque de gracia que algunos autores saben dar a sus personajes para conseguir que brillen. Y eso hace Galbraith (Rowling), destacar en el desarrollo de sus personajes hasta llevarnos a un final más que correcto que hace que nos sintamos animados para esperar la siguiente entrega de esta nueva aventura detectivesca que ha llegado a las librerías.

     Volviendo al principio, este libro cosechó muy buenas críticas hasta que la atención se desvió al verdadero nombre de su autor, que sabían era un seudónimo. Por mi parte y habiendo leído al famoso mago y también "Una vacante imprevista" tengo que decir que una vez sabido quien escribió el libro es fácil decir que se reconoce su estilo. Porque yo cuando lo leía no encontraba ni una sola pista entre sus líneas. Pero como todo, opiniones hay para todos los gustos. Y por cierto, a mi esta novela me ha parecido muy entretenida, me ha gustado.

     Y vosotros, ¿os fijaríais más en un libro de saber que tras el nombre del autor se esconde alguien como Rowling?, ¿realmente nos influye tanto?

     Gracias

martes, 3 de diciembre de 2013

Kichay. Alejandro Romera



     "No sabría decir con certeza qué ocurrió exactamente aquella noche. Si fue real o no, quizá nunca lo sabré. Lo único que podría afirmar es que, fuese lo que fuese, hizo cambiar mi vida para siempre."

     Y si ayer hablaba del miedo a los relatos y de un libro que trataba tres relatos que bien podían formar un conjunto, hoy hablaré de otro de relatos variados y cortos. De esos que bien sirven de entremés entre lecturas más densas. Hoy traigo a mi estantería virtual Kichay.

     Kichay es un libro que cambia cada vez que uno lo abre, cada vez es una historia y quién no querría conservarlas todas ellas. Tal vez, ese lector del que nos habla el relato el mismo nombre sea el propio Alejandro, y este libro sean todas y cada una de esas historias que un día se encontró.

     Si bien os he contado la sinopsis de un único relato, os puedo decir que el libro consta de un total de quince historias cortas en las que el autor, de una forma sencilla y desprovista de artificios, se acerca al lector hasta conseguir que saltemos de historia en historia sin apenas interrupción. Nos encontramos con niños que giran mapas para hacernos pensar, finales y comienzos, rutinas, conversaciones entre padres e hijos, amor, fantasía y grandes dosis de sentimientos muy reales. Porque ya sea usando la fantasía o no, el denominador común de este libro es el poso lector. su cercanía no es simplemente lingüística sino también por trasladarnos sensaciones conocidas y muchas veces hacernos reflexionar sobre ellas.

     Los que ya me lleváis leyendo un tiempo, sabéis que no suelo contar cada relato en estos libros. Porque le resta encanto al descubrimiento y que, si bien soy de las que afirman que lo bueno de los relatos es que puedes permitirte no dejar una acción a medias, el peligro que tienen es conocer la trama de antemano por un simple desliz. En este caso por eso os he dejado las temáticas y la recomendación de acercaros a un libro de historias escrito por un buen contador de historias, de esos que a mi me gusta llamar cuentistas. Porque como dijo Quiroga: "Un cuento es una novela depurada de ripios".

     Hoy mi pregunta va por otros derroteros. Ayer preguntaba si era la Navidad un buen momento para hacer un sorteo o ya había demasiados. Me gustaría también conocer vuestra opinión.

     Gracias


lunes, 2 de diciembre de 2013

Las bellas extranjeras. Mircea Cărtărescu




     "Querida lectora, amado lector:
     Me habría gustado escribir en la primera página de este volumen algo así como "Vedado a aquellos que carezcan de sentido del humor", pero en seguida me lo pensé mejor. Semejantes sutiles alusiones suelen provocar más aún a los aludidos. Hace tan solo un par de años, una amiga abrió su libro con la advertencia "Vedado a tontos de toda clase" y la consecuencia fue que precisamente unos cuantos se apresuraron a saltar la valla y pisotear los parterres con flores de su casa. Puesto que aquellos que no tienen sentido del humor son más o menos los mismos, prefiero abstenerme de azuzarlos en balde."

     Cuando descubrí que había un título nuevo de Cartarescu poco me faltó para salir corriendo a buscarlo. Pero por si fuera poco, la garantía era de sonrisas, y eso terminó de llamarme poderosamente la atención. El autor de El Ruletista o Lulú me iba a hacer reír... eso tenía que verlo. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Las bellas extranjeras.

     Las Bellas extranjeras está compuesto por tres relatos. Todos ellos parten de anécdotas o sucesos que realmente vivió el autor, de hecho es el protagonista de todas las historias, pero también como él mismo nos advierte, todas estas vivencias están distorsionadas. El relato que da título al libro y ocupa más de la mitad del mismo, nos cuenta un viaje de una docena de escritores a tierras francesas. Con este viaje de fondo entramos en el mundo del escritor que viaja, premios, relaciones y aventuras contadas desprovistas del glamour que otros se empeñan en darle. esta máxima se mantiene en los tres relatos en realidad. En el primero de ellos, Ántrax, asistimos a la paranoia post 11s, contada con mordacidad e ironía, cuando el autor recibe un sobre sospechoso de contener algún material nocivo. Para saber lo que contiene ese sobre y resolver el misterio nos enredará en una burocracia tan falta de eficacia como difícil. El libro se cierra con El viaje del hambre, otro viaje para rodar una suerte de road movie que estará marcada precisamente por lo que su título indica.

     Podría decirse que he descubierto a Cartarescu otra vez. Me he encontrado con un autor totalmente diferente, aquí Cartarescu parece reírse de casi todo y lo hace colocándose a si mismo en el punto de mira. Como un amigo relatando historias de esas que nos hacen pensar que la realidad supera a la ficción, y sin llegar a caricaturizarse, nos demuestra que no tiene pudor alguno al reírse de si mismo. Pese a ser relatos hay una unidad latente en el libro en el tono y las formas, no sólo cambia en temática respecto a otros libros sino también en estilo sin perder por ello esa capacidad para conseguir un lector entregado desde las primeras líneas, en este caso por utilizar un tono directo, casi un tuteo.

     No tengo ninguna duda de estar ante un nombre con un espacio propio entre mis estantes, sino también en el panorama literario actual. Un autor que recomiendo sin lugar a dudas a todos los amantes de la literatura. También con este título, aunque se que muchos cuando ven "relatos" tienden a pensárselo dos veces antes de coger un libro.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

sábado, 30 de noviembre de 2013

Releer




     "Releer lo que me había ahuyentado una primera vez, releer sin saltarme un párrafo, releer desde otro ángulo, releer por comprobación, sí... nos concedemos todos esos derechos.
     Pero sobre todo releemos gratuitamente, por el placer de la repetición, la alegría de los reencuentros, la comprobación de la intimidad".
Como una novela
Daniel Pennac

     Nunca he comprendido a la gente que se aburre delante de un libro. Claro, asumo que hay otros que no me comprenden a mi, que no veo la televisión por ese mismo motivo. Pero me he dado cuenta de un fenómeno curioso. La gente es capaz de ver una película dos, tres, cinco veces... pero cuando digo que he leído tal o cual libro dos veces, se giran para mirarme como si estuviera contando mi último viaje a marte.

     Uno de los derechos del lector, como dice Pennac, es volver a encontrarse con las palabras que le hicieron sentir un día. Cuando un libro me apasiona no lo leo, lo devoro, me dura un rato, apenas una tarde en la que no respiro por escuchar mejor su voz y por eso pasado un tiempo me gusta regresar a su historia. Tengo la sensación de hacerlo de una forma mas pausada, deteniéndome entre las líneas para recoger todo lo que el autor quería decirme. Porque si lo estoy releyendo es porque ese libro me dice algo a mi. De hecho los lectores tenemos una "vena" egocéntrica que hace que pensemos que hay libros que nos hablan directamente, a nosotros de forma individual de entre los cientos, miles de personas que se han acercado a esa misma cubierta. Y somos capaces de hacer esa afirmación sin pudor alguno.

     Hubo un tiempo en el que decía eso de "las vida es limitada y las lecturas parecen no serlo, ¿por qué entonces repetir pudiendo descubrir otra historia?" Hasta que me encontré con un libro ya leído en las manos, y disfruté de sus palabras. Me reencontré con los hombres de gris de Momo que recordaba de mi infancia y los disfruté desde otra perspectiva. Me descubrí releyendo poemas hasta casi memorizarlo y también novela, sí. Haciendo mías frases sueltas, usando ejemplos prestados, ideas adquiridas, miradas nuevas. Repitiendo lecturas.
     He descubierto que cuando somos niños si que somos capaces de releer los libros de Julio Verne, los cómics de Asterix, Las aventuras de los cinco... en esa época es algo mucho más frecuente. A medida que vamos cumpliendo años perdemos ese pequeño placer que se encuentra en saber lo que va a suceder, anticiparse a la frase, al verbo, a la palabra. O tal vez no.

     Personalmente me gusta volver a pasar por determinadas lecturas, ya sea completas o capítulos sueltos. Es uno de esos placeres que hago sin prisa, sin listas, disfrutando letra a letra.

     Y vosotros, ¿practicáis la relectura?

     Gracias

jueves, 28 de noviembre de 2013

El sueño de una noche de verano. William Shakespeare


     "El rey celebra aquí sus fiestas esta noche. Cuida de que la reina no se presente ante su vista, pues Oberón está muy enfurecido contra ella porque lleva de paje a un hermoso doncel, robado a un monarca de la India. Jamás había tenido ella un cautivo tan encantador; y el celoso Oberón habría querido hacer al muchacho caballero de su séquito, para recorrer los bosques inaccesibles, pero ella retiene por la fuerza al amado mozalbete, le corona de flores y cifra toda su alegría en él. Y por eso ahora nunca se encuentra en gruta, pradera, clara fuente o a la brillante luz de las estrellas sin que se querellen. De modo que todos sus duendes, llenos de miedo, se deslizan dentro de la corteza de las bellotas y se esconden allí."

     Creo que fue viendo El club de los poetas muertos que me fijé en el título que os traigo. Después, pasado el tiempo, me dio pereza porque pensé: "teatro". Sin embargo, como todo lo que me llama la atención siguió ahí, en un rincón de mi mente, hasta que me decidí a lanzarme. Y por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, El sueño de una noche de verano.

     Hoy nos vamos de boda. Se casan Teseo e Hipólita, y en la boda asistiremos a las desventuras y aventuras amorosas de dos parejas mientras se mezcla el mundo real con el de las hadas. De hecho, os pongo en antecedentes: Hernia está enamorada de Lisandro, pero su padre quiere que se case con Demetrio quien es a su vez amado por una amiga de su novia. Es más, él abandonó a esta amiga, Elena, por Hernia, quien tiene cuatro días para cumplir la voluntad de su padre o morir, así que planea fugarse con Lisandro. Pero claro, ella se lo cuenta a su amiga Elena... ¿imagináis?
Y por otro lado llegamos al bosque, a ese que planean ir los huidos, y en él nos esperan Oberón y Titania, los reyes de las hadas, enfadados por un paje. No sólo eso, Oberón quiere echar en los ojos de su esposa un líquido que hará que se enamore de quien vea primero al despertar, él la adora. Y será a ese bosque al que lleguen Lisandro y Elena y la buena voluntad, o no tan buena, la que provoque el enredo. Porque hay líquidos que "los carga el diablo".

      A estas alturas ya es evidente que hay un enredo y de los gordos, ¿no? amores cruzados, situaciones desesperadas y, como no, batallas dialécticas llenas del ingenio al que nos tiene acostumbrados el autor. Soy consciente de que el teatro es un género que muchas veces asusta y que hay además autores que nos "intimidan" por todo lo que representan, pero sigo defendiendo que hay clásicos a los que merece la pena acercarse. Y poco importa en realidad si es a través de la lectura o de una representación teatral. Pero ahora que parece que llevamos una temporada en la que hadas, duendes y magia entran y salen de cualquier estantería sin pudor alguno para sus dueños, puede que sea el momento adecuado para reírnos un rato de la mano de Shakespeare.

     Mi recomendación de hoy pasa por una comedia de enredo en la que, además aparecen unos cómicos. Una historia llena de simbolismos también y con alguna parte en verso ágil, endiablado incluso en una obra que dura veinticuatro horas. Una obra que todos conocemos, al menos por encima, y que realmente pocos se han atrevido con ella. Magia, mitos y bosques encantados llegan a mis estantes y pensadlo, en realidad conocemos más obras de Shakespeare de las que pensamos en un primer momento.

     Por cierto, de la obra de Shakespeare, ¿tenéis alguna favorita ya sea leída o vista? A mi me encanta Hamlet.

     Gracias

miércoles, 27 de noviembre de 2013

El joven Nathaniel Hathorne. Víctor Sabaté




     "Estoy seguro de que no creeréis mi historia, y quizá sospechéis que ni siquiera yo debo de creer en ella. Sois, por supuesto, libres de hacerlo. También yo he pensado que lo que me ha sucedido, este plagio inverosímil del que creo haber sido víctima, es algo imposible, y que, en consecuencia, el hecho de escribir un libro a partir de ello bordeará la extravagancia o la ridiculez."

     Una editorial desconocida para mi y un título que me llamó la atención porque le faltaba una letra, o algo así. en realidad no, "está bien escrito" me explicó @AramysRomero, y después... bueno, después de cuatro frases me lo tuve que apuntar. Y así es que hoy traigo a mi estantería virtual, El joven Nathaniel Hathorne.

     Conocemos a el narrador, un hombre que tuvo el sueño de ser escritor y quedó por el camino de una vida de clase media, felicidad media, distracción media... Al principio pensó que sería un triunfador, estaba destinado a ello y no necesitaba esforzarse, había tiempo así que apenas escribió un cuentito. Años más tarde descubre  que lo improbable tal vez haya sido posible: ¡un plagio! pero ¿anticipado en el tiempo?

     Estamos ante una novela corta que juega con el concepto de plagio y de metaliteratura incluso. el autor parte de una premisa totalmente inverosímil, que lo plagie un escritor ya famoso siendo él un desconocido no publicado y que el relato plagiado aparezca con una fecha anterior. Dicho así es totalmente increíble. Pero, si en una primera parte nos cuenta su vida, deseos y, seamos honestos, sus pocos esfuerzos por lograr dichos deseos; en la segunda nos desarrolla esta posibilidad utilizándola como excusa para construir una historia. De este modo y plegándose sobre si misma, la historia se simplifica y discurre de una forma ágil para dejarnos además referencias literarias a Vargas Llosa o Borges.
     Una primera obra, un apellido que parece mal escrito, una trama diferente, original y bien concluída y todo ello en cien páginas en las que consigue llevar al lector a ratos interesado, o divertido, o atónito hasta buscar el final que llega dejándonos con las ganas de seguir leyendo a Sabaté.

     Esta vez os traigo un pequeño descubrimiento que os invito a investigar. Os llevaréis una grata sorpresa.

     Y vosotros, ¿cuál ha sido vuestro último descubrimiento?

    Gracias

     PD. No he mirado si Aramys tenía una reseña del libro. Cualquier coincidencia con ella (en caso de tenerla porque no he mirado) no será plagio. No obstante, hace unas reseñas fantásticas, dignas de ser leídas (que no plagiadas)

martes, 26 de noviembre de 2013

Hace cuarenta años. Maria Van Rysselberghe




     "No me decía a mi misma que lo amaba: él era, sencillamente, lo principal. aparte de él, ocupaban mi vida una mor muy alegre y la ternura de una hija. Mi existencia transcurría plena y placentera, sin frivolidad: el arte al que servían quienes me rodeaban era un dios difícil. Sin embargo, sin aquella criatura a la vez desfigurada y resplandeciente el mundo habría carecido de significado; sólo en él percibía lo irreductible que me corresponde. Él encarnaba la sensatez necesaria, mi centro de gravedad. Lo llamaré Hubert."

     No conocía el libro, me lo presentaron, como tantas veces, como tantas lecturas (gracias). Un libro con una base romántica, con una base lectora... una rareza seguramente. Una lectura corta, una cata casi. Hoy traigo a mi estantería virtual, Hace cuarenta años.

     En una casa en una duna, en el Mar del Norte, nacerá un amor incondicional entre un hombre, llamémosle Hubert, y una mujer. Ambos casados, ambos amantes de los libros, ambos singulares. Cuarenta años después ella recordará el momento en que ese amor llenó su existencia.

     Tengo que decir que el tono de esta novelita es delicioso. Esa reflexiónen la que se percibe el cariño por lo vivido, sin un atisbo de nostalgia o arrepentimiento, sino el simple cariño por la experiencia me cautivó desde las primeras páginas. Y tengo que empezar resaltando eso porque luego con la historia tuve ciertos problemas. Me costó mucho creerme que dos personas se enamoren de una forma tan platónica, lo siento. Supongo que me falta ese lado romántico que hace que disfruten de la tortura de saberse enamorados y solos y no avanzar o marcharse. Entiendo la fidelidad, ¡cómo no! Pero no entiendo la tortura. Y ahí, como sucede en muchas ocasiones con las historias, es en el momento en que tuve esa desconexión que provoca que una novela se quede en letras y no nos llegue a calar.

     No me entendáis mal, no estoy diciendo que sea un mal libro. Simplemente no es para mí. Hubo algún momento en el que incluso confieso que me reí sabiendo que estaba destinado a causar otro tipo de sentimientos. Creo, sinceramente, que cada libro tiene su lector adecuado, de eso trata precisamente este espacio, y en este caso... la que no estuvo adecuada, fuí yo.

     Y vosotros, ¿no os ha sucedido alguna vez que estáis leyendo un libro y se os antoja lejano y ajeno pese a que pongáis todo el interés?

     Gracias