viernes, 29 de marzo de 2019

Cuando te golpeo. Meena Kandasamy

   
     "La primera lección que aprendí como escritora fue 'no permitas que nadie te eche de tu propia historia'".

     Si soy sincera no tenía del todo claro lo que me iba a encontrar en las páginas de este libro ya que no había oído hablar de él cuando llegó a mis manos. Hoy traigo a mi estantería virtual, Cuando te golpeo.

     La protagonista de esta historia es la narradora, una mujer sin nombre en un libro en el que no importan demasiado los nombres ya que los personajes son designados por los roles que representan. Aquí lo que importa es el relato de esta mujer, escritora, recién casada, que ve como su vida se transforma en una pesadilla de aislamiento y violencia conyugal.

     Hay historias duras pero necesarias y, casi todas en realidad lo son. No estoy hablando de esas novelas de ficción que inventan personajes, sino de aquellas que dan voz a quienes no pudieron o se atrevieron a alzarla. En este caso, la propia autora ya había hablado de su matrimonio, pero el relato que nos deja en este libro con la única voz de una narradora sin nombre, es realmente desolador. Quizás precisamente porque no necesita darnos nombres, porque no individualiza y donde hay una podría ser cualquiera. En esta ocasión una mujer con un nivel cultural alto, nada de barrios pobres o arrabales, nada de excusas. Una mujer que se casa con un hombre que es profesor universitario, que proclama ideas modernas escribiendo sobre ellas y que luego en la intimidad es un verdadero monstruo. El aislamiento, primero a través de una movilidad geográfica, las gentes y el idioma limitado a lo básico se va haciendo cada vez mayor. Controla su vida, sus cuentas de correo, su teléfono, desaparece su perfil en redes sociales. Veremos como ella escribe y borra cartas a personas inventadas y, en el otro extremo, él sobre lo que le hace a ella.
      La violencia psicológica parece no tener medida, y sus cicatrices no pueden verse, pero al lector le duelen. Pero no se queda ahí. La barrera con lo físico se ve atravesada por el cable con el que la golpea. Violaciones por parte de su propio esposo y una sociedad que parece esperar, latente, mirando.

      Todo esto que os he contado es terrible, lo sé. Pero Kandasamy lo envuelve en una prosa espectacular, con referencias literarias, con una sensación creciente de que, tal vez escribir sea una tabla de salvamento, un hilo de cordura. La narradora escribe incluso dentro de su propia historia. Escribir para seguir cuerda, escribir como purga, escribir para salvarse, sobrevivir, salir... La escritura es también una pequeña forma de rebeldía, no solo cuando escribe a quien no existió sino también cuando cruza barreras y sale de la India para citar Jelinex o Sexton. Y es que estamos ante una historia que es como un puñetazo en el estómago, pero también cargada de pequeñas señales, como las que se permitiría un recluso. Y todo ellos sin sentimentalismos, sin excusas, sin buscar la lágrima del lector. Más bien se espolea su sensación de impotencia por no poder hacer nada, quizás por eso nos da un pequeño retrato de la sociedad en la que se desarrolla esta historia a la vez que encontramos referencias occidentales. Tal vez por eso lleva la cubierta colorida, propia de un vestido indio, y una voz llena de impotencia que reconocemos como universal. No lo se, lo que si puedo deciros es que el lector no sale ileso de este libro. Sería imposible hacerlo. Y tampoco quiere.

     Cuando te golpeo es un libro brutal que se va clavando en la piel del lector hasta que brota la sangre. Hay libros que te hacen sentir, y este es uno de ellos.

     Y vosotros, ¿evitáis los libros difíciles?

     Gracias.

miércoles, 27 de marzo de 2019

Quién mueve los hilos. Lorena Franco


   "Aún, inocente de mí, te espero. Hace tres horas que he llegado a nuestro lugar secreto: la cabaña situada en un rincón perdido y alejado de un diminuto pueblo de los Pirineos para que ni siquiera sus aldeanos supieran de nuestra existencia".

     Lo cierto es que cuando me regalaron este libro ni lo conocía, pero en mi afán por no acumular libros sin leer le ha llegado su turno. Hoy traigo a mi estantería virtual, Quién mueve los hilos.

     Conocemos a Sara, una mujer que apenas sale de casa y que ha heredado dinero y posesiones tras la muerte de su marido, entre las que se encuentra el edificio en el que vive. Allí aparece muerta otra mujer, Elisa, aparentemente se ha suicidado muriendo el mismo día que lo hacía su marido en un accidente de avión. Sin embargo hay algunos cabos sueltos en la muerte de esta mujer y Joel e Isabel serán los policías encargados de llevar el caso a buen puerto.

     Quién mueve los hilos es un thriller protagonizado por dos mujeres de pasados turbulentos, cuando no complicados, que verán como sus vidas se enredan tras una muerte violenta. Narrada a dos voces, aunque durante apenas un instante aparezca una tercera, Lorena Franco nos va dando pistas poco a poco en un intento de asfixia psicológica del lector. Sin embargo, en este caso parece desconocer aquella famosa premisa que dice menos es más y sobrecarga tanto la trama que consigue inmunidad al lector. Sus protagonistas, una con dos hilos temporales que le sirven para que en uno de ellos conozcamos su terrible pasado, pronto dejan de parecer mujeres fuertes y supervivientes para intentar plantear al lector esa eterna incógnita sobre si todo vale a la hora de justificar determinados actos.
      Lorena no escatima en efectos especiales incluyendo al escritor egocéntrico, el policía celoso o el millonario tirano, figuras todas ellas que cumplen su función sin necesidad de ser demasiado desarrolladas ya que son conocidas de sobra por cualquier lector. Las protagonistas en cambio parecen empeñadas en que las conozcamos y, a la vez, dejan una parte opaca que juega en el caso de Sara a las medias mentiras o verdades no del todo absolutas.

     Al final, nos encontramos con una novela entretenida que nos hace pasar un buen rato, con un final que no me ha convencido en absoluto pero al que se le perdona porque, llegados al último cuarto del libro, tampoco esperamos algo más.

     Quién mueve los hilos es una novela entretenida que cumple su función durante un par de tardes. Perfecta como película de sobremesa.

     Comentaba al comenzar esta entrada que no me gusta acumular libros sin leer y por eso controlo la cifra. Y vosotros, ¿sois acumuladores?

     Gracias.

lunes, 25 de marzo de 2019

Un caballero en Moscú. Amor Towles


     "-El rey se fortifica con un castillo -comentó el conde-, y el caballero, con un escritorio."

     Hay libros que vienen con el aval de la persona que te los pone en la mano, y ese fue el caso de el libro de hoy. Hoy traigo a mi estantería virtual, Un caballero en Moscú.

     Conocemos a Aleksandr Ilich Rostov, miembro del Jockey Club, maestro de caza, receptor de la orden de San Andrés... en definitiva, un caballero. Cuando lo conocemos ha sido juzgado y condenado por haber escrito un poema años antes y ha conseguido esquivar una bala en su cabeza a cambio de un arresto domiciliario en el emblemático hotel Metropol. Donde antes poseía una suite, ahora es relegado a una habitación minúscula de la buhardilla, estrecha y con una ventana tan pequeña como un sello de correos. Este hotel situado en la plaza del Teatro será el mundo en el que se mueva Rostov, y descubriremos a lo largo de tres décadas que es un universo en sí mismo que refleja una época complicada para los rusos.

     Una de las primeras cosas que uno percibe al leer esta novela, es la sensación de estar ante uno de esos libros que se escribían "de antes", en los que con cierto tono de fábula se ponían de manifiesto una serie de valores y en los que el narrador era una parte importantísima de la novela. En este caso, el narrador y sus notas a pie de página destilan un tono irónico muy acorde con el conde protagonista y uno casi puede imaginarse a ese observador parapetado tal vez detrás de un periódico y emitiendo ocasionales suspiros de desdén. Sin él, y no sólo sin el conde, este libro no hubiera sido lo mismo. Todo es le obliga a estar pendiente del lector, incluso dirigiéndose a él.

     Pese al periodo que abarca, de los años veinte a los cuarenta, el autor no convierte a las guerras en un eje principal y son poco más que meras circunstancias para nuestro conde que pasa a formar parte articulada de un hotel y disfruta de todos y cada uno de los placeres de la vida, ya sean un concierto de piano, o la capacidad para paladear un gran vino que sabrá distinguir por las marcas de la botella cuando se les retiran las etiquetas. Towles, además, nos relata una historia en la que cada detalle existe por un motivo y que, aunque tiene un comienzo lento en el que las presentaciones ya sean o no formales son algo inevitable, va ensamblado cada punto a medida que se avanza para terminar con un final que nadie hubiera supuesto en los primeros capítulos. Así como el libro avanza haciendo disfrutar al lector, a medida que nos acercamos a la última parte sentimos además la necesidad de saber qué va a suceder. Todo un acierto a mi modo de verlo.
     A lo largo de las cinco partes que forman este libro, desfilarán florista, cocineros, bailarines, comisarios de cultura y bolcheviques, diplomáticos y empresarios, amigos o no de nuestro conde que, siguiendo las líneas de aquella literatura de antaño, personificará el amor por esa Rusia tradicional en la que, ser un caballero era algo muy serio y se decía con una voz empañada en orgullo. Aunque alguna vez haga las veces de camarero. Nuestro conde vive también el amor, ya sea en el sentido más natural o el tierno ante la historia de una niña huérfana, y su vida nos hará testigos de un país que pasa por guerras, gulag y hambruna, que sobrevive a Stalin y también de un abanico de personajes inolvidables ya sean o no fieles amigos a Rusia y al conde.


     Podría seguir hablando de Un caballero en Moscú y dar detalles de cenas, de amigos que aparecen y desaparecen, diplomáticos y algún guiño escondido, al igual que en esta entrada he dejado un par de pistas para aquellos que lo hayan leído ya. Sin embargo, el resto de la historia es mejor que la descubráis con vuestros propios ojos, no quiero privados de un momento de disfrute de esta magnífica novela.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

viernes, 22 de marzo de 2019

Los libros que devoraron a mi padre. Alfonso Cruz


     "-¡Vivaldo!¡Vivaldo!¡Vivaldo!¡Vivaldo! -le gritaba su jefe, pero él oía la voz a lo lejos, amparándose en un rincón.
     Así fue como mi abuela comenzó a relatarme la historia de Vivaldo  Bonfim, mi padre".

     Si algo atrae a un lector empedernido es el aroma a libro que trate sobre libros, sobre la pasión por la lectura. Hoy traigo a mi estantería virtual Los libros que devoraron a mi padre.

     Conocemos a Elías Bonfim, un niño que no conoció a su padre. Sin embargo, el día en que cumple 12 años su abuela le entrega una llave. Es la llave que le dará acceso al ático en el que se encuentran los libros de su padre. Incluido el libro en el que su padre se pierde para siempre.

     Hay que señalar, en primer lugar, que estamos ante un libro para jóvenes comprendidos en esa horquilla que rodea a los 14 años. Y también que, una vez leído y con la clara certeza de estar ante un cuento, no debemos olvidar que hay cuentos que pueden ser disfrutado por los adultos tanto o más que por los niños. Aunque, por supuesto, sin perder de vista que es justamente eso, un cuento.

     Si los lectores somos devoradores de libros, ¿imagináis ser devorados por uno? Porque ese es el camino que sigue el padre de nuestro protagonista, quien comienza a refugiarse en sus libros hasta terminar desapareciendo por completo. A fin de cuentas, cuando leemos un buen libro el mundo desaparece a nuestro alrededor, nos vemos inmersos en las letras, ¿por qué no dar un paso más?
    Será su hijo, en una suerte de Odisea literaria llena de títulos y escritores, quien se embarque en un viaje tras los pasos de su padre. De este modo, siguiendo la pista de sus lecturas, realizaremos un viaje por títulos más que conocidos y descubriremos personajes que nos irán acompañando en un cuento que es todo un homenaje a la pasión por la lectura. Se percibe además la intención de Cruz de acercar los libros a su público, y no sólo el suyo ya que es prácticamente imposible terminar este título y no buscar a Hyde o Moureau. Para ello evita errores habituales en la literatura juvenil que buscan la perfección de sus protagonistas en finales llenos de moralina, y nos la coloca (la moralina) en un punto más realista de lo que suele ser habitual.
No sé enreda en descripciones pesadas ni en piropos grandilocuentes hacia los títulos que nombra, es más un Tour en el que irrumpen de tanto en cuanto, las personas de la vida real del niño Elías.

     Los libros que devoraron a mi padre es una lectura fácil y amena pensada para despertar la curiosidad e incluso el interés de los lectores , más jóvenes. Una muy buena opción como regalo que, además, puede hacer que nos descubramos leyendo con cierto placer.

     Y vosotros, ¿os acercáis a los libros juveniles?

     Gracias.
     

miércoles, 20 de marzo de 2019

Golpéate el corazón. Amélie Nothomb


     «Golpéate el corazón, ahí es donde reside el genio.» 
     Alfred de Musset

     Si esta vez he elegido una cita firmada por otro autor al del libro, es porque se trata del motor de la novela. Hoy traigo a mi estantería virtual, Golpéate el corazón.

     Conocemos a Marie, la muchacha más hermosa de su generación en el lugar en el que vive. Ella ve que un mundo entero se postre a sus pies ante las miradas envidiosas de las que hubieran debido ser sus amigas. Elige al mejor pretendiente, el hijo del farmacéutico... Y se queda embarazada. Esto da al traste con su plan de disfrutar de la vida siendo la reina de la belleza, se casa y nace su hija, Diane, que es incluso más hermosa que ella. Los celos y el desencanto lo perdido hacen que su corazón se blinda ante su hija obligándole a crecer sin amor. Días pasará su vida buscando esa madre...

     Nothomb sigue con su escritura sencilla que ya quedó patente en su anterior novela, para transformar su narración en una suerte de cuento para adultos. Como si de una nueva versión de Cenicienta se tratara, Diana es una joven hermosísima e inteligente que se ve ignorada por una madre celosa a la que intenta comprender. Convencida de que esa mujer a la que idolatra tiene un carácter distante, su infancia termina al nacer sus hermanos y comprobar que su madre es capaz de amar. Comienza así el crecimiento de una niña con el corazón roto y su búsqueda del amor filial que jamás recibió. Sus abuelos, una amiga, una profesora, todo parece lo compara quién está hambriento de algo que jamás volverá, pero, frente a eso, también existe un radar para detectar a quienes sufren lo que ella pareció y con esa suerte de radar también la necesidad de ayudar, de proteger, de amparar... Y es que la fábula de Nothomb es una historia sobre madres, hijas y mujeres, una novela sobre el amor (sobre todo el propio) y sobre la capacidad para amar. Con el ojo fijo en la maternidad, Nothomb no da por seguro el amor entre madres e hijas y tampoco el de las hijas a sus madres. No habla de hombres, en esta novela son simples figurantes que se alegran por tener familias obra tumban mirando al techo a la espera de un gran descubrimiento. No es su novela, no trata de eso está vez. De hecho, en el caso de Nothomb... casi nunca les toca el turno a ellos.

      Sorprende la sencillez de las palabras, la facilidad de la lectura y también la capacidad para ir poco a poco removiendo la conciencia del lector que ve como sus sentimientos hacia la protagonista cambian con una velocidad vertiginosa. La compasión por la niña da paso a la admiración, a la admiración, la pena... nos sentimos como esa amiga que encuentra a mitad de la novela que no termina de penetrar en la coraza de la bella Diana.

      Comenzaba con una cita que parecía no pertenecer a la novela, pero que se repite varias veces en ella. Una novela sobre el sentimientos es una novela sobre el corazón y si eres fría y te han roto el corazón... tal vez el paso lógico sea estudiar cardiología, como Diana. Pero sólo tal vez sirva de algo, parece decirnos Nothomb, porque hay cosas que no recrearán fácilmente y, sí Elvis tenía razón y hay un hotel para corazones solitarios, tal vez sea porque entre ellos, como entre las víctimas de una catástrofe, se crea un vínculo inquebrantable. Nothomb lo sabe. Y nos lo cuenta en su última novela.

     Golpéate el corazón es una novela aparentemente sencilla y de lectura rápida capaz de ir penetrando bajo la piel del lector. Nothomb sabe lo que hace.

     He leído todos cada uno de los títulos que Nothomb ha publicado. Y vosotros, ¿hay algún escritor al que sigáis título tras título?

     Gracias.

     PD. Un golpe fuerte en el pecho puede parar un corazón, cuando algo duele, desgarra, hay quien se da golpes en el pecho y, cuando se para un corazón... No, ahí no se golpea, se realiza la RCP.


lunes, 18 de marzo de 2019

La ciudad del fuego. Kate Mosse


     "—¿Eres un traidor? 
     —No, señor. 
     El preso no sabía con certeza si lo había dicho en voz alta o si había contestado en el interior de su mente destrozada. Dientes rotos, huesos dislocados y sabor a sangre seca acumulada en la boca. ¿Cuánto tiempo llevaba allí? ¿Horas? ¿Días? 
     ¿Toda su vida?"

     Hay escritores que tienen la capacidad de trasladarte desde la primera página a los lugares que visitan sus novelas, y Mosse es uno de ellos. Por eso no tardé en hacerme con su libro y por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, La ciudad del fuego.

     Nos trasladamos a Languedoc, corre el año 1562 y conocemos a Minou, una joven de 19 años que lleva la librería de su padre en Carcassonne, cuando recibe una extraña carta que le anuncia "Ella está viva". No tarda en conocer a Piet Reydon un hombre perseguido que ha regresado para retomar contacto con un antiguo amigo aún a sabiendas del riesgo que eso entraña. Ambos se sienten atraídos el uno por el otro y ambos tienen secretos aunque el mayor secreto de Minou sea de su padre, quien decide enviarla fuera junto a su hermano. Así van a parar a Tolouse que, lejos de ser un lugar seguro, es un polvorín debido a los fuertes conflictos religiosos.

     En realidad la novela comienza ante una tumba dos siglos después de la fecha que he comentado, pero Mosse no tarda en echar la vista atrás para relatarnos la historia de Minou y Piet. Hace, como es habitual en ella, un uso maestro de la ambientación para que nos sintamos trasladados a una época más que convulsa por los conflictos entre católicos y hugonotes en los que, además, se identificaba una religión con la lealtad a la propia corona. Estamos, pues, ante una ficción histórica que mezcla todos los ingredientes para ser eso que llaman un novelón más referido al continente que a la propia calidad del libro. Entre secretos, traiciones, romance y mucha sangre Kate Mosse parece haber encontrado su sitio como escritora para disfrute de sus lectores habituales. Sin embargo, tengo que decir que, pese a anunciarse como volumen independiente, estamos ante el primer volumen de una trilogía. Y si lo comento es porque me parece importante, ya que yo misma lo compré pensando que era único debido a ese comentario que le suele acompañar.
     La autora, que ya se había sumergido en este periodo, utiliza descripciones cotidianas para que el lector se sienta cómodo e incluso transportado a las calles que nos relata como ya hiciera en la Trilogía de Languedoc intercalando en esta ocasión la historia de sus dos protagonistas con el testimonio de una mujer anónima que promete que muchas de las intrigas, van a sobrevivir junto a sus consecuencias durante generaciones.

     Seiscientas páginas pueden parecer muchas a primera vista, pero Mosse consigue tirar del lector y convertir esta novela en un libro de esos que llaman de lectura fácil y que yo siempre he pensado que son los de escritura más difícil. En todo caso, ha demostrado una vez más que es capaz de mezclar los elementos necesarios para articular un producto de consumo apetecible y satisfactorio para casi cualquier lector. Los secretos, las venganzas, lo interesante del momento elegido, los asesinatos, detenciones y persecuciones, están perfectamente enlazados como si se tratase de un mecanismo de relojería. De hecho, serán las convergencias las que terminen por marcar el ritmo de una novela que, por poner una pega, excede en romanticismo a lo que yo suelo leer. Aunque esto es, por supuesto, una apreciación personal basada en mi línea habitual de lectura: mi zona de confort si preferís decirlo. Precisamente por ese gusto personal, la parte que más me ha gustado es la puramente histórica en la que la autora se mete frontalmente con los conflictos religiosos y las traiciones.
     Y si las páginas son muchas, también los son los personajes, pese a lo cual no tenemos ningún problema en identificarlos rápidamente y asignarles el papel que cumplen en esta novela que se complementa de forma gráfica a la perfección.

     La ciudad del fuego es una novela de ficción histórica con todos los ingredientes para trasladarnos a una época convulsa y vivir entre traiciones, engaños y pasiones durante unas cuantas tardes. Me ha dado pena despedirme de sus personajes.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

viernes, 15 de marzo de 2019

Nuestro juego más cruel. Araminta Hall


     "Las reglas del Ansia eran sencillas. V y yo íbamos a una discoteca en algún lugar predeterminado que estuviera a una distancia considerable de donde vivíamos. Nos desplazábamos juntos hasta allí, pero entrábamos por separado. Avanzábamos hasta la barra y nos situábamos lo bastante separados el uno del otro como para que nopareciera que íbamos juntos, pero lo bastante cerca para que yo no la perdiera de vista ni por un instante. Entonces esperábamos".

     No sólo en verano buscamos lecturas de las llamadas piscineras. Y es que un libro que entretenga ya es mucho. Hoy traigo a mi estantería virtual, Nuestro juego más cruel.

     Conocemos a Mike y Verity por boca del propio Mike. Él nos cuenta su historia desde la cárcel porque, como se nos explica en las primeras páginas, alguien fue asesinado. Mikel nos cuenta su relación con V, como él la llama, y nos explica un juego público que ambos llevaban a cabo y que llamaban "El Ansia". Avanzaremos en su historia hasta su ruptura y la forma en que Mike la encaja.

     Estamos ante un thriller que se construye a partir de la voz de uno de los protagonistas. La novela comienza a rodar en el momento en el que sabemos que esta curiosa pareja se separa cuando, tras una temporada separados por motivos laborales, Mike es infiel a V. Finalizado el periodo de separación Mike regresa y compra una casa para ambos, pese a que no tienen contacto, y al poco de mudarse recibe una invitación para la boda de V con otro hombre. A partir de ahí la novela se vuelve incómoda y oscura, Mike parece tener claro que se trata de una versión evolucionada de aquel juego de discoteca, y su seguridad al afirmarlo termina por convencer al lector de su locura. Vemos como se convierte en el perfecto psicópata mientras nos preguntamos a qué está esperando V para poner una denuncia o por qué demonios le responde. En realidad, lo que nos cuesta comprender es que le invitará a su boda. Lo que nos queda claro es la crítica que hay en estas letras, el hecho de escribirlo una mujer y que haga que V esperaré, es un testimonio mudo de un sistema legal que a veces pide demasiadas pruebas para proteger a quién es acosado. También hace que nos preguntemos qué hubiera pasado si el firmante fuera un hombre, ya que es un tema realmente complejo el de los acosos y obsesiones, aunque por supuesto, esto es ficción y va a más, no deja dudas de nada y nos obliga a recordar frases aparentemente inocentes del protagonista que ahora, con otra luz, nos resultan perturbadoras.

     Sin embargo la historia pierde gas a medida que avanza, de hechos última parte entra en una suavevmeseta que no hace justicia a la potencia con la que comenzaba el libro. No hablaré del asesinato, pero si diré que no sé trata de eso, ni de su resolución, es más el enfoque lo que me provocó esa sensación. O tal vez fuera la redacción del libro, a ratos terrible, que me obligaba a leer la misma frase varias veces para comprender un poco mejor lo que se había escrito en el idioma original. Con todo, entre uñas cosas y otras, un libro que prometía unas cuantas horas entretenidas, se me ha quedado en nada.

     Nuestro juego más cruel es un libro que parte de una idea atractiva pero cuya ejecución no me ha convencido.

     Y vosotros, ¿alguna vez un libro se os ha caído de las manos por su redacción o sus faltas de ortografía?

     Gracias.

martes, 12 de marzo de 2019

Chicago. David Mamet


     "Parlow y Mike estaban sentados en silencio en el apostadero. Delante de ellos habían colocado una malla de camuflaje fabricada con hojas y ramitas del pantano; el apostadero medía un metro y medio de profundidad. Habían excavado la tierra blanda y lo habían recubierto de leña desechada. No había llovido y el refugio estaba seco".

     Hay nombres imprescindibles para los aficionados al género, y Mamet es uno de ellos. Mamet regresa dos décadas después, y yo traigo a mi estantería virtual, Chicago.

     Conocemos a Mike Hodge, periodista veterano de guerra, cuando trabaja en el Chicago Tribune, investigando los chanchullos de la una mafia capitaneada por Capone y O'Banion. Y donde hay mafia, ya sea italiana o irlandesa, hay muertos y por lo tanto entierros... y flores. Así es como termina husmeando floristería y enamorándose de la joven Annie. Cuando Annie es asesinada, Ni me pondrá todo su empeño en descubrir por qué.

     No haré ahora el esperado recorrido por la trayectoria de un escritor conocido ya por todos. Baste decir que ni el género, Ni el ambiente, es desconocido para Mamet, ya que es precisamente en estos mundos en los que ha labrado su nombre. En apenas dos frases nos sitúa en la calle, las gentes, los coches... son lugares que todos reconocemos y así hace uso de ellos. Sin embargo, y precisamente porque muchos lectores ya tienen cierto recorrido en este tipo de historias, hay que avisar de que esta no es una novela de acción. No tardamos en notar, ya en su primera parte, que el diálogo es algo primordial en su construcción. Pareciera que Mamet ha decidido sustituir al narrador habitual por las conversaciones entre Mike y su amigo Parlow  para situarnos y avanzar recogiendo los datos e impresiones de esta pareja de amigos. Y sostener una novela a base de diálogos... es cuanto menos complicado. Mamet aprovecha las bocas prestadas para tirar de retrato lleno de costumbres, modos y cinismo más que habituales entre periodistas recabados ya de vuelta de todo y entra, cómo no, en el amor. Si su protagonista se enamora, todos lo vivimos, aunque creo que no era necesario que lo sufriéramos todos con perorata sobre cortar y reutilizar flores. Mame, de verdad, te lo podías haber ahorrado. Eso y alguna página más que han convertido una lectura lenta en, a ratos, pesada.
Tampoco he entendido esa necesidad de cuajar la novela de frases impostadas para resultar brillantes e irónicas y que han terminado por convertir a sus protagonistas en meros clichés de una novela, por lo demás, entretenida. Es cierto que esperaba más, mucho más en realidad, pero también que debido a la escasez de buenos títulos, uno acaba siendo benevolente o tal vez simplemente disfruta recordando aquellas que sí fueron brillantes novelas y que una vez leyó. A fin de cuentas, ¿quién no ha leído nunca sobre la Ley seca?

     Chicago es una novela lenta y sostenida por diálogos a la que hay que acercarse olvidando las comparativas con obras como los intocables. Sólo en ese caso el lector lo podrá disfrutar.

     Y vosotros, ¿os gustan las novelas mafiosas?

     Gracias.

lunes, 11 de marzo de 2019

El niño en la nieve. Samuel Bjørk


     "El jubilado se quedó sentado, tratando de recobrar el aliento. 
     «¿Qué diablos…?». 
     En medio de la carretera, delante de él, había un niño.      
     No se inmutaba. 
     Tenía los labios azules. 
     Y una cornamenta de corzo sobre la cabeza".

     Tras haber leído las dos primeras novelas que comparten estilo en sus llamativas cubiertas, no he podido evitar acercarme a la tercera. Hoy traigo a mi estantería virtual, El niño en la nieve.

     Retomamos contacto con Mïa y Munch, investigadores de un equipo de homicidios que, pese a sus éxitos había acabado por disolverse. Mïa está a punto de abandonar el país cuando Munch recurre a ella; ha aparecido muerta una mujer vestida de bailarina con una puesta en escena muy cuidada. No será el único cadáver que se encuentren y tampoco será una historia fácil para algunos de los que forman el equipo.

     Tras Viajo sola y El búho la pregunta es fácil, ¿es necesario haber leído los anteriores? Y la respuesta es clara: no. Como suele suceder, no viene mal para entender los hilos personales, pero Bjørk explica lo suficiente como para que no nos perdamos.

     La novela comienza mirando atrás, catorce años exactamente, para crear una imagen en la mente del lector que le acompañará durante toda la lectura. Es más, confieso que a veces leía simplemente buscando saber qué fue del niño con cuernos. Sin embargo el hilo argumental se centra en la actualidad y tardaremos bastante en encontrarle sentido a ese comienzo tan efectista. No tardamos en recuperar al equipo formado por Curry, Ylva, Oliver, Mïa y capitaneado por Munch, que se enfrentan a un asesino en serie y ninguna pista, ninguna relación, pocas ideas. Como no, el protagonismo se lo lleva Mïa, un personaje en el que el autor pone especial empeño en hacer interesante pero que a mi me sigue resultando distante, casi ajeno.

     Bjørk nos ofrece una historia a ritmo de thriller que va decayendo a medida que acvanzamos páginas y que termina por dejar un regusto a fraude ya que mantiene al lector totalmente ciego impidiéndole involucrarse en la captura de un asesino imposible. El resultado es la sensación de estar ante una saga que, pese a ser entretenida, va claramente de más a menos.

     El niño en la nieve es una novela negra que busca hacer pasar un buen rato pero que no permite al lector involucrarse en la historia.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

miércoles, 6 de marzo de 2019

Los asquerosos. Santiago Lorenzo


     "Nació en Madrid en 1991. Su padre era uno que le daba igual a todo el mundo. Su madre, que lo mismo, era la hermana de mi exmujer, a la que no veo desde hace ya ni sé. No tenía más tíos que yo. 
     Impresionaba verle, con once años, buscando trabajo en Internet. Ni se lo iban a dar ni él lo iba a pedir, por su edad. Pero desde crío, Manuel ya estaba indagando sobre cómo sería verse a sí mismo metido en el mundo. 
     Manuel es nombre falso. Pero es que no debo dar el verdadero".

     A veces uno ve tantas opiniones sobre un libro que no sabe si ir a comprarlo, o dejar pasar un tiempo. Hoy traigo a mi estantería virtual, Los asquerosos.

     Conocemos a Manuel, aunque no sea su verdadero nombre. Niño espabilado, ciudadano de Madrid, en su segunda semana de emancipación le clava un destornillador a un antidisturbios. Él sólo pretendía defenderse, pero su destornillador terminó clavado en el cuello del policía y eso provoca que Manuel acabe... en un pueblo perdido de la meseta. Allí vivirá con lo absolutamente indispensable (agua, plantas, una pequeña compra que le lleva su tío y libros de Austral) y descubrirá que es feliz.

     Es curioso esto de la moda de la novela rural. Cada vez salen más libros que parecen haber recogido el testigo de El camino y se empeñan en situar en la literatura las zonas que olvidamos del mapa. Y algo parecido hace Santiago Lorenzo en este libro... salvo porque no se parece a ningún otro. Y es que Santiago tiene un estilo propio que ya había notado en sus libros anteriores y que parece marcar a todos sus personajes.

     En esta ocasión será el tío del protagonista el encargado de contarnos su historia. Con un vocabulario a ratos barroco y otros directamente inventado, pero de fácil comprensión, nos sumergirnos en la historia de Manuel, huido, escondido, eremita, crítico y feliz. Concebido con un gran sentido del humor, y posiblemente sabiendo que la risa es más difícil de provocar que el llanto, Santiago esquiva el libro gag para darnos una historia fresca, irónica y muy crítica con la sociedad actual. No se trata sólo de alabar lo rural, la tranquilidad, la falta de estrés sino de usar un humor basado en el lenguaje para señalar las faltas del mundo en el que vivimos la mayoría. De hecho, si comenzaba diciendo que la literatura rural estaba de moda, hace unos años lo estuvo "hacerse una casita en el pueblo", y esos nuevos vecinos serán el blanco de la mordacidad de Lorenzo, a quienes criticará casi con la ira del esfumado que ha olvidado que antes fumaba cuando ve a alguien encender un cigarro.
     Es cierto que hacía la mitad del libro hubo un momento en el que temí cansarme, caer en un bucle de recursos repetidos que pierden la frescura y el ingenio de las primeras páginas, pero el autor sabe dar a la novela el giro justo para que al lector le apetezca terminarla. No sólo eso, sino que superada la mitad hay un par de capítulos que me han parecido lo mejor del libro con diferencia.
Por supuesto no contaré como termina esta historia mil veces comparada con Robinson Crusoe, ya que eso hay que descubrirlo poco a poco, pero sí diré que el final está a la altura de la novela.

     Los asquerosos es un libro ameno que esconde navajas afiladas tras un sólido disfraz de comedia. No es la genialidad que muchos han proclamado, pero me lo he pasado francamente bien leyéndolo.

     Y a vosotros, ¿os cuesta más que un libro os haga reír o llorar?

     Gracias.

martes, 5 de marzo de 2019

El aliado. Iván Repila


     "Yo soy el tío más feminista del mundo. 
     Sin embargo, tengo mis contradicciones. Ahora mismo, por ejemplo, mis cinco compañeros y yo estamos tirando huevos sobre un grupo de mujeres desnudas o semidesnudas que se manifiestan delante del ayuntamiento. Los dos primeros proyectiles han fallado el objetivo por exceso de fuerza, pero los siguientes han impactado perfectamente en la cara y las tetas de las que sostenían la pancarta principal. Veo volar nuestros huevos como a cámara lenta, describiendo una hermosa parábola de abajo arriba y de arriba abajo, hasta estallar y convertirse en una baba pegajosa, sin belleza, natural, y pienso en la honda de David y el dibujo que hizo la piedra en el aire antes de inflamar la carne y desmontar el cartílago del hueso de Goliat, y no puedo evitar darme la razón cuando digo que hay algo platónico en la violencia".

     Una de las cosas que más me gustan de un escritor es su capacidad para reinventarse en cada título. Por eso Iván Repila es un nombre fijo en mis compras. Hoy traigo a mi estantería virtual, El aliado.

     Un hombre de mediana edad con ideas basadas en roles anticuados y sexistas conoce a una mujer llamada Najwa que le abre la mente al pensamiento feminista. De repente comienza a ver el mundo de otro modo descubriendo signos de machismo y opresión por todas partes. Es testigo de la lenta lucha de las mujeres, comienza a prestar atención a las de su entorno y llega a la conclusión de que necesitan algo que las active, pasar a la acción. Así nace su álter ego.

     Si una utopía es una sociedad perfecta formada por personas satisfechas y felices, una distopía es justo lo opuesto a eso. Y ese es el camino que parece tomar Iván Repila en su última novela, aunque se encarga de dejarnos en cada página esa incómoda sensación de realismo en algunos de sus rasgos y en gran parte de sus orígenes. Y es que la novela de Repila trata de la lucha por la igualdad, el #MeToo se castellaniza para ser el #YoTambién y tira de frases que todos hemos oído más de una vez, e incluso normalizado en el peor de los casos y que sitúan a la mujer como trofeo o en casa. Es evidente que no gusta leerlo, no sólo por la crítica, sino por el mero hecho de saber que eso es así, que hay hombres así, familias así, una parte de la sociedad así. Pero, no olvidemos que he dicho distopía, así que Iván avanza rápidamente junto a un protagonista que se siente iluminado para pasar a creerse elegido. La novela arranca, el futuro es cercano, nos sitúa en apenas dos frases y la trama se convierte en una suerte de hipérbole corrosiva cuyo final no tardamos en temer catastrófico. Repila es tan atrevido como inconsciente su protagonista. No esquiva ni siquiera comentarios futuros, y lo sigue haciendo con un pie metido en la conciencia del lector que se remueve incómodo. El texto busca incomodar, que nos removamos en el asiento y nos preocupemos incluso de si alguna escena, por inocente que sea, nos hace esbozar una sonrisa. No dudo de hecho que a más de uno se les iba a atraganta o la tildarían de chorrada, a saber. Pero hay historias que son necesarias, libros que remueven, distopía incómodas que dejan un rastro en el pensamiento del lector y Repila ha construido una que es, además, de lectura fácil.

     Me ha gustado El aliado. Me gusta que se diga lo que nadie hace, que provoque y que entretenga, porque, por si aún no lo he dicho, me lo he pasado bien durante su lectura.

      Y vosotros, ¿os gustan las distopías?

     Gracias.

lunes, 4 de marzo de 2019

Saint Jack. Paul Theroux


     La colección Ineludibles se ha ido haciendo un hueco poco a poco en las librerías y los estantes de los lectores. Textos elegidos que pueden agradarnos o no pero de los que nadie duda ya de su calidad. Hoy traigo a mi estantería virtual, Saint Jack.

      Conocemos a Jack pasado el ecuador de una vida, recordará cómo llega a Singapur, sus comienzos, sus trabajos en el puerto, la regencia de un burdel y cómo era capaz de ofrecer lo que cualquiera pudiera desear en cuestiones de placeres carnales. Su vida como golfo y sus momentos de generosidad y cómo se convirtió en alguien conocido en la ciudad. También viviremos con él su cambio, provocado por las personas que entraron en su vida.

     Cuando pensamos en Singapur nos viene a la cabeza una ciudad moderna de edificios altos, pero hay otra ciudad tras los hoteles y resorts, y esa ciudad era todo Singapur no hace tantos años.
La peculiaridad de Jack es precisamente ese Saint que el autor nos coloca ya en el título, porque ¿quién es bueno o malo? Ya sabemos que Jack era un chulo, sabemos que vivía del vicio, pero llegada la tentación real... ¿con qué moralidad vamos a juzgarle? Esa es la pregunta que parece hacernos el autor y, seguramente por eso, no se extiende en las escenas sexuales. Aunque sea un eje importante, no quiere que solo usemos ese baremo a la hora de valorar la moralidad del protagonista. En una novela de almas perdidas, de puras explotadas y otras ya casi desechadas, en una novela en la que no hay blancos o negros y la belleza es más que esquiva, es complicado decidir para el lector. Por eso existe Jack, Jack es realmente incómodo, suministra vicio aunque él esgrima que ayuda a cumplir ilusiones y su opción para mejorar el mundo pasa por no empeorarlo, como si ese fuera su único camino.
     Este Jack de mediana edad que reflexiona sobre su vida sin mostrar el menor signo de pesar, lo hace mirando a la cara al lector, sin esconderse y, seguramente por eso, se gana una corriente de empatía que no tiene mucho que ver con las simpatías que pueda generar. Flowers se va ganando nuestra confianza mientras conocemos su trayectoria, su llegada a Singapur, el barco, sus negocios como proxeneta, y sus juicios de valor (principalmente sobre su propia persona) incluido el orgullo o vergüenza de su origen americano. Aún así, Jack tiene su propio sueño que espera realizar y será el lector quien se encargue de decidir si le redime o no.

     Saint Jack es una novela ágil que presenta un perfil totalmente desconocido de una ciudad como Singapur en un momento complicado. Su protagonista es un lujo para cualquier lector que goce de personalidades poliédricas, sombreadas incluso con un punto pícaro. Ha sido un placer descubrir esta novela de Theroux, confieso que ahora buscaré la película que hicieron a partir de ella.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.