Más por The Wire que por otra cosa el caso es que Richard Price es un nombre que figuraba entre mis pendientes para 2026. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Lázaro Resucitado.
Viajamos hasta Harlem 2008. Allí un edificio de 5 plantas sufre un colapso y se derrumba. Seis muertos y varios desaparecidos y la zona se vuelve un caos. Bien lo sabe la policía Mary Roe que se obsesiona con buscar uno de los desaparecidos mientras el fotógrafo, Félix, no para con su cámara y el propietario de una funeraria en problemas, Davis, ve oportunidad de negocio. Sin embargo, el que más llama la atención es ese hombre que pasa varios días entre los escombros, Anthony Carter, y aparece con un mensaje para su fama instantánea.
Es evidente que tras un suceso así, los personajes de la novela van a estar en un modo errático, desubicado o, sea cual sea, afectados por lo sucedido. Pero también es evidente que la historia central es la del hombre que aparece, resucitado o no, sano y salvo tras la tragedia. Y creo que en esta última frase he dicho más de la sinopsis que en todo el párrafo anterior. Carter es, a todas luces, un fracasado: sin empleo, adicto a la cocaína y con un matrimonio a sus espaldas lo único que le faltaba es que se derrumbara su casa. Y así sucedió y de allí es rescatado después de más horas de las razonables convirtiéndolo en un famoso de forma instantánea al que se le facilita un podio desde el que va a ser escuchado por muchas personas. Y su historia conmueve, cómo no, y Carter se da cuenta: es su momento. El lector no solo sabe que está en su momento por Carter, también lo hace por las reacciones del resto de personajes a sus palabras.
Price es un excepcional captador de momentos y pulsos sociales, las reacciones son su especialidad y, una vez más, esta novela es un claro ejemplo. Esto es importante porque en la novela de Price realmente no hay una trama como tal. Me explico: se ha derrumbado un edificio y hay cuatro personajes que orbitan en torno a esta trama pero ninguno de ellos, ni siquiera el milagro andante, puede decir que sea una experiencia que marca la trayectoria de su vida. No tienen un punto de inflexión, no cambian porque tengan una revelación, no. Nada. No se trata de eso. Son cuatro personas cualquiera, parece decirnos Price, pero, eh! ¡tu fíjate en la explosión!,¡se oyó lejísimos! Si hay que disfrutar del camino, Lázaro Resucitado es el ejemplo perfecto en la literatura. Y eso que sí, hay incluso un poco de amor, pero... no. Y aún así se disfruta, se pasea, se siente y se huele. Ese es el gran mérito de Price.
Lázaro resucitado es una novela sobre un derrumbe. Y poco más o tal vez con todo lo demás. Pero se disfruta.
Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?
Gracias.

0 comentarios:
Publicar un comentario