lunes, 4 de febrero de 2019

Los asesinos de la luna. David Grann


     "El 24 de mayo de 1921, Mollie Burkhart, con domicilio en el poblado osage de Gray Horse (Oklahoma), empezó a temer que algo le había ocurrido a Anna Brown, una de sus tres hermanas.[3] Desde hacía tres días Anna, que contaba treinta y cuatro años, y era apenas un año mayor que Mollie, no daba señales de vida. Muchas veces se iba «de juerga», como solían decir despectivamente en su familia: a bailar y a beber con amigos hasta que despuntaba el día. Pero esta vez habían pasado ya dos noches y Anna no había comparecido en casa de Mollie como tenía por costumbre, con sus largos cabellos negros ligeramente revueltos y sus oscuros ojos despidiendo destellos como de cristal. Cuando entraba, a Anna le gustaba quitarse los zapatos, y Mollie echaba de menos oírla deambular por la casa, un sonido que siempre la reconfortaba. Por el contrario, reinaba un silencio tan estático como la llanura".

      Siempre me ha interesado eso que llaman "la Gran Novela Americana". Soy incapaz de resistirme a esas palabras. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Los asesinos de la luna.

     Conocemos la historia de la tribu Osange, una tribu que en 1870 fue expulsado de sus tierras a una reserva de Oklahoma. Poco sabían cuando les enviaban a esas tierras estériles, que bajo ellos se encontrarían unos enormes yacimientos de petróleo que provocarían que esta tribu tuviera la mayor renta per cápita del país. No tardaron en aparecer las envidias, las avaricias, los embustes... y los muertos. En esta novela conocemos la historia de la familia de Mollie Bukhart y sus misteriosas muertes, una a una y sin explicación iban muriendo personas mientras personas ajenas al poblado intentaban hacerse con su dinero. Es entonces cuando un FBI aún en pañales comienza a investigar lo sucedido con estas muertes, elevándose la voz de J. Edgar Hoover sobre la necesidad de un cuerpo de seguridad que se encargase de este tipo de casos.

     David Grann bucea en este libro en la historia más oscura de los Estados Unidos. Y lo hace en un momento en el que vuelve a ser actualidad. En esta novela, nos cuenta como al gobierno le salió mal la reclusión en una reserva de la tribu Osange. Nadie esperaba que esta tribu fuera a enriquecerse, mes a mes, año tras año, exponencialmente. Consecuencia de ello se alzaron voces afirmando que no estaban preparados para manejar la fortuna, se contrataron hombres blancos para ayudarles y a algunos, para horror de un sector de la población, para realizar labores que ellos no querían llevar a cabo. Es aquí cuando enlaza con la historia de Mollie, Anna, Lizie y Rita, aunque no son ni mucho menos las únicas víctimas que aparecieron en estas fechas. Refleja perfectamente las medidas que se tomaron para evitar que los Osange pudieran disfrutar libremente de estas riquezas y también las formas que se idearon para ello. Así hubo quien les intentó estafar mientras les "ayudaba" o quienes, sin buscar siquiera un trabajo, pensó que el matrimonio y la herencia eran el método más directo y fácil para hacerse con sus riquezas.
Todo el trabajo de investigación queda perfectamente reflejado en una sociedad corrupta que se deja llevar por la avaricia y las malas artes frente a un grupo minoritario y, en este caso, una familia. Quizás lo más terrible es la forma en que la herencia se percibe como la forma más rápida de enriquecerse, mezclándose sin pudor blancos y osanges con tal de lograr su propósito. De hecho la historia de la propia Mollie tiene momentos de una intensidad tal, que el lector tiene la sensación de estar asistiendo a lo que Grann relata en un tono desprovisto de sentimentalismos.
Aparece además el FBI y la ahora famosa figura de Hoover, dando testimonio completo de unos sucesos tan interesantes como desconocidos en un libro que casi parece una novela negra sembrada de incertidumbre y corrupción.


     El tono, los datos meticulosamente desmigados para no saturar al lector y la tensión creciente convierten a Los asesinos de la luna en uno de los mejores libros que he leído no ya este año (soy consciente de que apenas hemos comenzado febrero), sino también de los últimos meses. Incluso si fuera una total ficción, merecería la pena ser leído. Solo que no es así y, además, poco o nada hace falta pararse a pensar para saber que por muchos años que hayan transcurrido, hay cosas que no cambian demasiado.

     Los asesinos de la luna es una gran novela que recomiendo a todo el mundo. Sin excepción. Es de esos libros que merecen la pena ser descubiertos.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

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