lunes, 6 de junio de 2022

Papi. Emma Cline

 


     "Linda estaba dentro, al teléfono. ¿Con quién, tan temprano? Desde el jacuzzi, John la siguió con la vista mientras ella paseaba arriba y abajo en albornoz y bañador, uno viejo con un estampado tropical desvaído que debía de ser de una de las chicas".

     Tras Las chicas me quedé con la curiosidad por seguir leyendo a Emma Cline. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Papi.

    Papi es una colección de cuentos en la que los protagonistas son personas de clase privilegiada que muestran sus problemas y pequeñas miserias al lector. Estas irán desde una reunión familiar en la que el padre de familia se siente totalmente desplazado, pasando por la necesidad de recoger a un hijo tras un incidente en el internado, el sexo o el escándalo del que otro personaje intenta refugiarse.

     Visto así es evidente que no estamos ante los relatos habituales de personas marginales o cargadas de problemas con los que la literatura suele obsequiarnos, pero esto no significa que carezcan de interés. Recuerdo perfectamente que al despedirme de John y su reunión familiar en el primer cuento, sufrí una suerte de desencanto ya que quería saber si, por ejemplo, su  perro iba a ser finalmente sacrificado pasadas las navidades. Entendedme, el pobre chucho era tan apreciado como para ser llevado una y otra vez al veterinario y ahora estaba con un marcapasos que le marcaba bultos en la piel, olía mal, no podían dejar que se moviera y, al menos Shasha, estaba firmemente convencida de que el animal odiaba a la familia por obligarle a seguir viviendo. Explico esto porque para mi un cuento es bueno cuando me apetece más, y eso me ha sucedido con varios de los que integran este volumen. Los personajes que protagonizan los cuentos de Cline están en muchas ocasiones vinculados con el mundo del arte y muestran una y otra vez una suerte de autodecepción no compasiva propia de quienes se dan cuenta de dónde están y del lugar al que no han llegado, aunque esto no signifique necesariamente que vayan a hacer algo por evitarlo o ni siquiera por mejorar su situación. Porque otro de los rasgos comunes es la pasividad. Una pasividad que en más de una ocasión a medida que avanzamos la lectura va tornando a los personajes en pequeños imbéciles privilegiados que, quizás y solo quizás, sean el reflejo perfecto de la sociedad cómoda en la que vivimos. Y es que Cline expone una situación dejando en la periferia la cuestión principal. No es importante si un editor de antiguos éxitos se siente o no atraído por la ayudante de un escritor con el que tiene un proyecto, lo importante es la relación entre la atracción y lo que piensa realmente de ellos. No hay temas novedosos, no hay personajes inolvidables, pero Cline logra recrear cada historia como si fuera una novela y el lector no puede evitar dejarse llevar por su ficción.

     El gran mérito de un relato, más allá de contar una historia completa condensada, es lograr que el lector se quede con los personajes. Y Cline depura el estilo hasta hacerlo cercano, los personajes protagonistas se aproximan al lector hasta importarle, cada vez, logrando lo imposible. Cierto es que me hubera gustado que la autora ampliara su objetivo y saber un poco más de los secundarios, algunos realmente interesante, pero también soy consciente de que eso hubiera conducido a una novela cada vez.

     Papi es un libro de relatos uniforme en cuanto estilo y que contiene algún momento brillante sobre la clase privilegiada en la que se mueve una parte importante de la sociedad en la que vivimos.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.


5 comentarios:

Juan Carlos dijo... [Responder]

Pues fíjate, querida amiga, que a mí tras la lectura de "Las chicas" me sucedió igual que a ti, que como me gustó la novela me dije que algo más suyo tenía que leer. Veo que tú ya lo has hecho, pero que sean relatos me echa un poco para atrás. En fin, ya veré.

Yo por mi parte tengo en mis manos las "Meditaciones" de Marco Aurelio, clásico al que quería hincar el diente ya hace tiempo. Buscaba una buena edición y la encontré este sábado en la Feria del Libro de Madrid. Voy a compaginarlo con "Lo que el día debe a la noche" de Yasmina Khadra, que es el libro que tenemos para este mes de junio en el Grupo de lectura. Me apetece mucho volver a este escritor argelino.
Un beso fuerte y feliz semana

Margari dijo... [Responder]

No he leído aún nada de la autora y me parece que estos relatos podrían ser un buen inicio. Es buena señal que te deje con gana de más.
Besotes!!!

Lady Aliena dijo... [Responder]

No conocía estos relatos, ni a la autora. Actualmente leo " Oro de rey", de Pérez-Reverte. Ya os hablaré de él.
Besos.

Neftis dijo... [Responder]

No me termina de llamar, lo dejo pasar. La semana la he empezado con La ladrona de huesos de Manel Loureiro que ya he terminado y con Supernova de Marissa Meyer.

Saludos

Anónimo dijo... [Responder]

Emma Cline es una gran autora. Fue un descubrimiento y he leído todo lo que ha publicado. Estos relatos me han gustado mucho también.