miércoles, 20 de mayo de 2026

Koljós. Emmanuel Carrére

 


     "El 3 de octubre de 2023, cincuenta y tres días después de su muerte, la nación rinde homenaje a nuestra madre en el patio de honor de los Inválidos. Banderas, uniformes, charreteras, condecoraciones".

      Cada vez que Carrére saca libro es, al menos para mi, un acontecimiento. No tardo en ir a la librería y regresar sintiéndome como si hubiera encontrado un tesoro. Hoy traigo a mi estantería virtual, Koljós.

      Este libro trata de la madre de Carrére, fallecida en 2023, pero no solo de su madre. En realidad, y haciendo honor a la verdad, el libro lo inspiró la búsqueda su linaje aristocrático en Rusia realizada por el padre de Carrére, quien por cierto falleció poco después que su madre. Así que este libro trata de la familia del autor, que se redujo en pocos meses a tres hermanos, y por tanto también de sus raíces. Es un homenaje a una madre que se aleja de esos tonos excesivamente complacientes que nos viene regalando la literatura para dar un reflejo fiel mucho más cercano a lo que suele hacer el autor. Señala lo bueno y lo malo desde el duelo pero no desde la sensiblería, y muestra un interés heredado por sus propias raíces que se ve incrementado por la invasión de Ucrania llevada a cabo por Rusia (además la madre, Hélène, se sintió afectada en lo personal por este suceso ya que hasta ese momento era simpatizante). También nos cuenta que su madre se sintió tan dolida por la novela que él había escrito sobre su abuelo, que su relación se fracturó y tardó varios años en ir sanando. Nos cuenta muchas cosas en realidad.

     Carrére se siente cada vez más cómodo en lo personal, eso está claro, y él afirma además que es su lado personal más veraz, que no ficciona ni miente, que Carrére cuando escribe no engaña. Esto es importante porque dentro de Koljós hay mucho de literatura, de la propia de la del autor.  Hay un recorrido y una forma en que su obra afecta a la familia, las decisiones que él toma y aquellas que se toman sin querer afectados por el entorno más cercano. La novela trata, en definitiva, de muchas cosas. Se siente personal, se siente libertaria y se siente el cariño con el que un hijo se enfrenta al choque del retrato de una madre de la que no puede decir que todo lo hizo bien. Nadie es perfecto y el lector percibe ese trabajo interior y exterior que el autor realiza para que el duelo no eclipse la novela, para permitirnos conocer a esa gran mujer que tuvo que ser Hélene Carrére.

     Koljós es una palabra rusa con la que se designa esa invitación que hace una madre a sus hijos a subirse a su cama cuando el padre no está. Ese momento que todos visualizamos como de felicidad y escena infantil sin tener en cuenta que una madre, en sus últimos días y cuando ya solo es la sombra de aquella mujer que invitaba a sus hijos a la cama, a veces tiene a un hijo a su lado velando ese sueño frágil de los últimos días. Todo eso es Koljós. Así de privado. Así de personal.

     No me cansaré de decirlo: hay que leer a Emmanuel Carrére.

     Y vosotros, ¿con qué libro estáis esta semana?

     Gracias.

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