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sábado, 7 de abril de 2012
Rebelión en la granja. George Orwell
"Pronto cesó el tumulto. Los cuatro cerdos esperaban temblando y con la culpabilidad escrita en cada surco de sus rostros. Napoleón les exigió que confesaran sus crímenes. Eran los mismos cuatro cerdos que habían protestado cuando Napoleón abolió las reuniones de los domingos. Sin otra exigencia, confesaron que estuvieron en contacto clandestinamente con Snowball desde su expulsión, colaboraron con él en la destrucción del molino y convinieron en entregar la "Granja animal" al señor Frederick. Agregaron que Snowball había admitido, confidencialmente, que era agente secreto del señor Jones desde muchos años atrás. Cuando terminaron su confesión, los perros, sin perder tiempo, les desgarraron las gargantas y entretanto, Napoleón, con voz terrible, preguntó si algún otro animal tenía algo que confesar."
Hoy iba a traer un libro de cuentos poco conocido, al menos eso creo, pero que se cuenta entre mis favoritos. Pero de un modo errático, o tal vez porque comía jamón, recordé esta fábula, quizás fue por asociar el concepto fábula a infancia aunque muchas de ellas sino la gran mayoría no son para niños. Sea como fuere terminé por recordar este libro emblemático. Es por eso que hoy traigo a mi estantería virtual y debido a un flash de mi memoria, Rebelión en la granja.
Estamos en la granja de Jones, donde lo animales no viven nada contentos, de hecho planean una rebelión. Una noche en que olvidan darles su comida, se levantan en armas echando fuera a los hombres para ser dueños de su propia granja repeliendo los intentos de los hombres por recuperarla. La revolución parece un éxito, hay un nuevo orden en la granja pero... ¿Y ahora qué?
El autor utilizó la fábula para así poder escapar de la censura en esta obra directa e ingeniosa. De hecho fue la única forma de la que criticar a una sociedad totalitaria, intentando crear una duda sobre lo que eran verdades absolutas. Pero para entender como una obra parece concebida para realizar una crítica a una forma política hay que situarse un poco. Estamos en un momento de cambio en el que la democracia oscila entre el nazismo alemán, el fascismo italiano y el comunismo Soviético. La Unión Soviética tras la muerte de Lenin acoge los ideales de Karl Marx y los pone en manos de Stalin y Trotzky,
Y es justo aquí cuando llegamos a Animal Farm, una granja en la que conoceremos cuervos negros e interesados, gallinas sin cerebro, ovejas con derecho a voto manipulable al gusto, caballos y burros entregados en cuerpo y alma y perros que funcionan como un cruel ejército. Y, como no, los cerdos. Líderes del nuevo orden y capitaneados por Napoleón y Snowball.
Estamos en la Unión Soviética y no falta nadie, aunque Stalin haya sido cambiado de nombre todos lo reconocemos por sus estrategias para subir al poder y sus relaciones con las granjas vecinas, en las que fácilmente reconocemos a Churchill y Hitler. Y, con todo ello, no es un libro complicado sino que es para todos los públicos. En una simple fábula concebida casi como un juego en el que vemos el poder y la corrupción del totalitarismo sin poder evitar un deje de burla en toda la obra. A fin de cuentas, los líderes son cerdos.
Manipulación y corrupción a la carta en esta granja en que los animales deciden ser personas y se corrompen como tales. Un libro imprescindible para todos que nos hará pensar y sonreír a ratos entre preguntas curiosas porque digo yo.... A fin de cuentas ¿A quien no han llamado cerdo, burro o similar en alguna ocasión?
¿Cónocéis a los animales de Orwell?
Gracias
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