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miércoles, 23 de septiembre de 2020

Otra vuelta de llave. Ruth Ware

 


     "7 de septiembre de 2017.  
     Centro penitenciario Charnworth. 
     Querido señor Wrexham: 
     No se imagina cuántas veces he empezado esta carta y arrugado el desastroso resultado, pero me he dado cuenta de que no existe ninguna fórmula mágica para esto. No hay forma de que yo lo OBLIGUE a escuchar mi caso. Por lo tanto, tendré que exponer los hechos lo mejor que pueda. No importa el tiempo que me lleve, ni cuántas hojas tenga que descartar: seguiré adelante y le contaré la verdad".

     El título, lo tenía claro. Si su misión era generar curiosidad yo piqué, aunque haya tardado en saber de su existencia. Hoy traigo a mi estantería virtual, Otra vuelta de llave.

     Conocemos a Rowan Caine cuando encuentra un anuncio de trabajo que es casi un sueño. Responde al anuncio y así es como acaba de niñera en Escocia. La familia parece estupenda y la casa es espectacular, excepto por Happy que controlará la casa y permitirá a sus propietarios hacer precisamente eso mientras vigilan lo que allí sucede. Rowan, que no tenía en mente aceptar este trabajo, acabará en la cárcel tras la muerte de un niño. Pero esto, que suena a contar el final, es solo el principio.

     Otra vuelta de tuerca es un título magistral de la literatura con una niñera de la que desconfiar y una atmósfera que atrapa al lector. De eso no duda nadie. Cuando vi este título la asociación fue inmediata y además había una niñera y unos niños y un misterio... así que estaba claro que, de un modo u otro, Ware estaba actualizando la historia de James. Pero avancemos...

     Sabemos que Rowan está escribiendo desde la cárcel, es decir, que algo muy malo ha tenido que suceder. Sabemos que ese algo tiene que ver con noches en vela y con cámaras y con la casa, justo con la casa. Y nos enteramos de que ha muerto una niña y que Rowan dice que ella no la mató. Entonces entramos en una historia en la que la protagonista vive sin saber si sus jefes están obsrvándola o no pero que, por lo que ella sabe, podrían estar haciéndolo en todo momento. La casa automatizada además comienza a fallar y los niños... bueno, son, como mínimo, raros. No tarda en empezar a comprender por qué se habían ido tantas niñeras. 
     Ware utiliza recursos de terror y también de thriller psicológico para ir ambientando al lector en la atmósfera en la que la niñera se encuentra sumergida utilizando para ello tecnología. Esta sensación de vigilancia, de control, opresiva, se va metiendo bajo la piel del lector hasta compartir la paranoia de la niñera. Solo que tal vez no sea una paranoia descabellada y la imposibilidad de tener intimidad, el sentirse vigilado y dejar que la tecnología domine nuestra realidad, tal vez ya no sea ciencia ficción. Por eso es cada vez más utilizado en este tipo de novelas.

     En cuanto a la trama, he tenido sentimientos encontrados con el final. Suelo decir que buscar la sorpresa no tiene que ser la obsesión de un escritor en este tipo de novelas ya que en el camino uno corre el riesgo de sacrificar la credibilidad. Y esa es la parte que me ha costado, la resolución. Pero bueno, eso ya supongo que son apreciaciones personales y mi perplejidad no tiene por qué coincidir con la sensación de otro lector. A fin de cuentas, cada novela es de quien la tiene entre manos.

     Otra vuelta de llave es una novela entretenida que, si bien no es particularmente original, sirve para pasar un buen rato.

     Y vosotros, ¿sois aficionados a remakes y revisiones?

     Gracias.

lunes, 14 de agosto de 2017

En un bosque muy oscuro. Ruth Ware


       "Corro.
     Corro a través de los bosques iluminados por la luna: las ramas me desgarran la ropa y los pies se me enredan en los helechos cargados de nieve."

     Este año parezco empeñada en encontrar el boom del verano antes de que me lo cuenten, y por eso voy leyendo aquí y allá esas novelas que se venden como adictivas con mayor o menor fortuna. Hoy traigo a mi estantería virtual, En un bosque muy oscuro.

     Leonor se despierta arañada y magullada en un hospital. No tiene muy claro lo que le ha sucedido, pero sabe que ha sido algo serio. Su cerebro le envía recuerdos fragmentados de una despedida de soltera en una casa extraña con gente a la que apenas conocía. A la novia hacía diez años que no la veía. Y sin embargo fue. Y ahora está en un hospital escuchando hablar en voz baja sobre un muerto.

     Esta novela, contada en dos tiempos, comienza en el hospital y va utilizando el recurso del flash back para relatarnos la historia hasta llegar al punto de partida y, a partir de ahí, dar la resolución. Sigue la moda actual de poner personajes femeninos (y en este caso un hombre homosexual también), que empiezan a superpoblar este tipo de libros, como si de este modo, consiguieran más lectores del género aunque sean novelas que suelan quedarte en la superficie de lo que yo considero un argumento sólido. En este caso, la historia es intrigante y el misterio es desvelado en las últimas páginas, buscando así que el lector  necesite un capítulo más antes de cerrar el libro. De hecho, la autora juega a los misterios, empezando por el de "qué es lo que realmente sucedió", pasando por "a quién le sucede qué" y finalizando por "quién es responsable de cada cosa". Los personajes, definidos a golpe de cliché y con una clara intención de captar al público joven en una novela adulta, satisfacen al lector poco exigente que pronto conoce lo necesario para diferenciarlos y avanzar, aunque en realidad sus motivaciones no son más que pequeños bocetos superficiales. De este modo, y como si estuviéramos en el último curso de instituto, tenemos a la popular, su sombra, el gay, la sarcástica gay y la apocada. Y con eso y unas referencias poco sutiles a Hitchkock y Christie, Ware consigue la atmósfera teatral que parece ir buscando desde el principio. Y es que, evita deliberadamente el realismo, utilizando un escenario con una casa a medio describir que no terminamos de comprender del todo y que a mi me ha recordado a aquella llena de cristales que salía en una película titulada 13 fantasmas.

     Tengo que decir que el argumento no está mal llevado y que Ware busca, desde las primeras páginas, ir dejando pistas para que no tengamos la sensación de estar ante un final de esos que parecen sacados de la chistera de un mago. Y lo consigue, apetece leer y continuar página tras páginas desvelando los misterios sobre lo acontecido ante una protagonista que parece no poder recuperar la memoria sobre sus últimas horas. Incluso el final es matemáticamente correcto. Sin embargo, la literatura y las matemáticas son materias diferentes y no podemos evitar la sensación de que la autora alarga esa pérdida de memoria para conseguir veinte o treinta páginas extra en un libro, por lo demás correcto. Exactamente igual que sucede con su final, ya que, una vez terminado, cuando uno hace esa revisión general de la novela y piensa en el conjunto... ahí es cuando pierde puntos. No por agujeros en la trama, sino por credibilidad. La historia de Ware se tambalea y su novela se queda en una lectura más para pasar los días estivales junto a la piscina. Uno de esos libros que salen todos los años, y que en algunos casos incluso podemos ver en la gran pantalla, pero que se leen con la misma facilidad con la que pasan al olvido..

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.