viernes, 24 de enero de 2014

La quinta ola. Rick Yancey




     "La primera ola: Apagón.
     La segunda ola: Sube el oleaje.
     La tercera ola: Peste.
     La cuarta ola: Silenciador.
     La quinta ola."

     Leo un poco de todo y en este caso me llamó la atención la forma que tenía de definir "las olas". Por eso me fijé en el título. Al final, sin tener un motivo muy claro para ello, me lo llevé a casa. Y por eso hoy traigo a mi estantería virtual, La quinta ola.

     Cuando aparece una nave espacial dando vueltas a la Tierra todo el mundo cesa su actividad esperando el contacto con los alienígenas. A medida que pasa el tiempo la población comienza a ponerse nerviosa y para cuando llegan las olas que van diezmando cruelmente el número de habitantes de nuestro planeta, la mayor parte de los supervivientes saben qué esperar: la muerte. Es en este punto que conocemos a Cassie, una jovencísma chica que busca mantener a toda costa la promesa que hizo a su hermano menor de rescatarle, aunque tenga que matar para llegar a su lado. De hecho es seguro que va a tener que matar, y si encuentra a algún humano... más le vale tener cuidado. También conocemos a Zombi, un joven que ha sido llevado a un campo de supervivientes en el que recibe el entrenamiento necesario para luchar contra los alienígenas y defender su planeta. Sin embargo, la tensión a la que viven sometidos los escasos supervivientes pronto hará que duden de quien tienen a su lado y de qué lado están.

     Lo cierto es que hacía tiempo que no leía un libro de ciencia ficción que hablase de invasiones extraterrestres. Y, bueno, ya sabía que estaba ante Crónicas Marcianas, pero me apetecía darle una oportunidad a la historia. La historia comienza bastante bien, la descripción de las olas y los devastadores efectos que provoca en la población están bastante conseguidos y lo hacen de una forma rápida para situarnos pronto en el momento en que se desarrolla la acción. Somos conscientes del terror y la tensión a la que están sometidos los personajes e incluso nos reímos con el desparpajo de Cassie que no puede quitarse de encima costumbres de adolescente. Ni siquiera Zombi puede pese a estar en un campo de entrenamiento demostrando su valía. Hasta ahí la historia iba bien como también lo está el modo que tiene de describir a los alienígenas, o de no hacerlo en realidad, puesto que cualquier otro dato que dé al respecto supondría eliminar de un plumazo uno de los principales alicientes que tiene la historia. Y es mantenernos con las mismas intrigas que sus dos narradores. Porque es una historia contada a dos voces que pronto comprendemos que en algún momento tendrán un punto en común.

     Sin embargo, el libro va de más a menos y hacia la mitad comienza a perder fuerza, cosa que intenta compensar incrementando las dosis de violencia con un resultado bastante irregular. Y no sólo eso sino que el final es predecible y bastante típico. No lo deja cerrado, claro, ya que estamos ante una trilogía, pero si que es cierto que podemos parar de leer aquí (cosa que estoy pensando muy seriamente hacer).
     Al final estamos ante una historia para pasar el rato si no somos exigentes que ha desaprovechado una idea a la que, según mi modesta opinión, se le podía haber sacado mucho más partido. Y me da bastante rabia cuando suceden estas cosas.

     Está claro, las compras por impulso no siempre funcionan. Al menos en mi caso, aunque no por eso voy a dejar de comprar así. Y vosotros, ¿ os dejáis llevar por impulsos a la hora de comprar libros?

     Gracias

jueves, 23 de enero de 2014

Tú. Zoran Drvenkar




     "Cuanto más aspiramos a  llegar  a la luz, tanto más deseamos que nos rodee la oscuridad. El mismo deseo que anhela la armonía, añora, en una oscura cámara de nuestro corazón, el caos. Necesitamos ese caos con medida, porque no queremos ser bárbaros. Pero nos convertimos en bárbaros en cuanto perdemos el control sobre nuestro mundo. La distancia hasta el caos es tan sólo un parpadeo."

     Ya he comentado alguna vez que hay libros que son para desconectar. Libros que te enganchan a sus páginas y no te sueltan sin otro objetivo que ese, tenerte atrapado en su historia. Me gusta buscar esos libros de vez en cuando. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Tú.

     Nadie conoce al Viajero. Sólo conocemos su obra, la muerte que ha sembrado durante su viaje, el rastro de cadáveres que de repente aparece sin un motivo aparente y luego vuelve a cesar. A quienes si conocemos es a una pandilla de chicas adolescentes que llevan juntas desde pequeñas. Debido a un suceso inesperado entre una de ellas y su padre han de unirse más que nunca, no tienen ni idea de que están a punto de entrar en un infierno de muerte y narcotráfico.

     Empezando por el final diré que me ha encantado esta novela. Es un thriller rápido y, sobre todo, eficaz que ha conseguido tenerme pegada a sus seiscientas páginas durante los dos días que me ha durado su lectura. Narrado directamente por los personajes de la historia, se alternan para irnos susurrando al oído sus vidas. O sus muertes. Consigue de este modo que nos impliquemos totalmente en esta historia coral que parece ir a dos bandas, de las chicas, al Viajero y vuelta a las chicas, pasando por sus padres, primos, amigos... todos tienen algo que contar sin que por ello la historia deje de ser lineal. Suena complicado, lo sé. Y es complicado de expresar, pero el resultado es refrescante y hace que nos impliquemos en la historia conociendo mejor lo que piensan sus protagonistas.

     Como ya he dicho, es una novela negra escrita en el frío, entre nieve. Y si algo me gusta en una novela negra es que el autor me obligue a creerme lo que me está susurrando. Zoran lo consigue, consigue que tema al Viajero, que lo mire y que sopese la posibilidad de que algo así suceda. Consigue incluso que quiera ver si actúa otra vez. Y que haga una y mil cábalas para adivinar en qué momento se van a tocar las historias. Porque es evidente que lo hacen en algún punto, y además sin fisuras, de una forma perfecta para conseguir una trama compacta que me dejó totalmente satisfecha.
     Hoy traigo una novela negra en la que hay miedo, muerte, hijos que no consiguen satisfacer a sus padres, drogas, mónstruos, más muerte, persecuciones, secretos... y en la que no hay policía. Aquí no hay un policía buscando resolver un caso, ni tampoco hay una pareja de detectives un poco atormentados que van siguiendo pistas hasta llegar al gran final. No. Aquí hay una carrera cuya meta puede ser perfectamente el infierno. Y nosotros seremos testigos de excepción. A fin de cuentas, nos hablan "de tú a tú".

     Y vosotros, ¿cuál es el último libro que os ha tenido pegados a sus páginas aguantando la respiración?

     Gracias

miércoles, 22 de enero de 2014

En la orilla. Rafael Chirbes




     "El primero en ver la carroña es Ahmed Ouallahi.
     Desde que Esteban cerró la carpintería hace más de un mes, Ahmed pasea todas las mañanas por La Marina. Su amigo Rachid lo lleva en el coche hasta el restaurante en que trabaja como pinche de cocina, y Ahmed camina desde allí hasta el rincón del pantano donde planta la caña y echa la red. Le gusta pescar en el marjal, lejos de los mirones y de los guardias. Cuando cierran la cocina del restaurante -a las tres y media de la tarde-, Rachid lo busca y, sentados en el suelo a la sombra de las cañas, comen sobre un mantel tendido en la hierba. Los une la amistad, pero también se brindan un servicio mutuo."

    Con la situación actual era cuestión de tiempo que comenzáramos a ver un reflejo literario del panorama que vivimos, a fin de cuentas, así nace la novela picaresca, antecesora de nuestra novela negra que sigue muchas veces vistiéndose de denuncia social además de llevar letras teñidas de sangre. Por eso cuando vi que Chirbes se había aproximado a la realidad y tras haber leído la fantástica Crematorio, no pude resistirme a traerme su novela a casa. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, En la orilla.

     Conocemos a Esteban, un carpintero cuyo negocio cierra dejando en paro a las personas que trabajaban para él. A él le tocará cuidar a su padre enfermo mientras comienza a escudriñar los motivos que le han llevado a la ruina y a arruinar. La vida tiene espacios que pueden ser como un pantano, como el pantano de Olba que aparece en el libro y en el que flota un cadáver al comienzo de la historia.

     Pese a ser independientes, bien podría afirmarse sin miedo a incurrir en un error que En la orilla es la consecuencia de vivir Crematorio. Esta vez nos enseña una realidad cruda, con un toque incluso pesimista y lleno de desilusión que inunda una sociedad que vive entre corrupción, engaños y sueños rotos. Tras la especulación y las grúas nos muestra un panorama desolador que utiliza una muerte como punto de partida para una novela que está firmemente escrita bajo la dictadura del realismo más directo. La realidad de Esteban, este hombre que ya tiene una edad avanzada, se ha convertido en la realidad de muchos, la de la vuelta atrás, la del despedido primero y del propietario que cierra después. Lo vemos claramente cuando Chirbes nos lo pone delante. Porque de eso trata esta novela, de poner delante del lector una realidad tan incómoda de leer como de transitar en la que no busca simpatías ni sentimentalismos. A través de los personajes que nos presenta componemos un retrato de grupo de una zona de levante, y esa es la sensación que creo busca el autor: fijar nuestra mirada en ese retrato y observar nuestra reacción.

     Es un momento en el que las distopías están de moda, leemos sobre realidades alternativas que a veces nos resultan aterradoras pero que siempre podemos dejar en stand by cerrando el libro. Y es ahora cuando En la orilla se alza como la mejor novela de 2013 para muchas voces literarias. Sólo que En la orilla no es una distopía, y cuando cerramos el libro nos encontramos con un mundo que es exactamente igual al que nos describe con su magnífica pluma Rafael Chirbes.

     Puede que no sea una novela sencilla, ni tampoco una novela que vaya dirigida a cualquier lector. De lo que no cabe duda es de que estamos ante una gran novela y uno de los grandes nombres de la literatura contemporánea. Si aún no lo habéis descubierto, os recomiendo empezar por Crematorio, este os llegará después rodado, como una moneda. Sí, hablo de dinero. A estas alturas ya era inevitable nombrarlo.

     Y vosotros, ¿hacéis caso de esas listas que salen a final de año ponderando las mejores novelas publicadas durante los últimos doce meses? Yo reconozco que acabo picoteando de ellas y entresacando títulos que aún no había leído.

     Gracias

     PD. Si hablar de clásicos es difícil porque parece que ya se ha dicho todo, ponerme hoy a escribir sobre este título no ha sido menos complicado. No sé si es la mejor novela del año que acabamos de terminar, pero es una gran novela. Y eso siempre impone.

martes, 21 de enero de 2014

La librería ambulante. Christopher Morley


     "Un buen libro debe ser simple. Y como Eva, debe provenir de algún lugar entre la segunda y la tercera costilla: debe haber un corazón latiendo en su interior. Una historia que es sólo cerebro no vale demasiado."

     Ahora que todo el mundo está ya leyendo la segunda parte, es cuando rescato yo del cajón de libros leídos la primera. Hay libros amables que hablan de pasiones y libros que parece intentan contagiar pasiones. Hoy traigo a mi estantería virtual uno que pertenece a la segunda clase. Traigo, La librería ambulante.

     Conocemos a Roger Miffin un vendedor ambulante de libros que recorre Estados Unidos en los años veinte vendiendo sus tesoros literarios y soñando con un día escribir su propio libro. Para ello debe de deshacerse del carromato y ahí entran los hermanos McGill. Miffin piensa vendérselo a él, pero será la hermana, Helen, quien se adelante en la compra dejando sus labores en la granja para hacerse cargo de este viejo carromato.

     Si tuviera que definir esta novela corta o relato largo, posiblemente recurriría a las palabras del propio aturo en el libro con las que comienzo la reseña. Es una novelita amable que se lee rápidamente y que nos pone delante una entrañable historia que deja al lector con una agradable sensación. El charlatán de carromato subido a su Parnaso Ambulante que, lejos de vender jarabes milagroso o crecepelos, vende literatura con el esmero de saber elegir el libro adecuado para el lector adecuado. El amor por los libros, el regusto por los clásicos y las citas literarias son una constante que procura que olvidemos que en ese entorno rural difícilmente iban a aparecer lectores. Y lo consigue sumergiéndonos en una atmósfera placentera. Y como contrapunto Helen, una mujer que se lanza a tomar una decisión que cambiará su vida, casi una historia de segundas oportunidades, y que lo hace sin pensárselo dos veces. Un cambio total con el que deja atrás su vida de ama de casa de granja recogiendo huevos. Una mujer que ve en un pelirrojo con un carromato la oportunidad de escapar y no teme cogerla cuando se le presenta.

     Es una lectura amable que será del gusto de todos los amantes de los libros que no podremos evitar pensar que Miffin es el librero perfecto, esa concepción romántica de amante de las buenas historias y creador de buenos lectores. Un final que vemos venir, pero que no nos importa demasiado, porque busca dejar una buena sensación con sus pintorescos personajes. Perfecto para entre lecturas o, simplemente, para pasar una tarde con una más que agradable compañía.

     Por aquí pasamos muchos que disfrutamos recomendando libros y mucho más cuando somos los que recibimos las recomendaciones. Cualquier excusa es buena para hablar de las sensaciones que provoca una buena lectura. Y quizás por eso nos sentimos atraídos por este tipo de temáticas.
Decidme, ¿os atraen los libros sobre libros?

     Gracias

lunes, 20 de enero de 2014

Botchan. Natsume Sōseki



     "La cultura china se presenta siempre como el ondear del agua, mientras que la cultura japonesa se identifica más con la sequedad de la arena. Lo sinuoso, lo brillante, lo melodioso, lo identificamos con lo chino, mientras que lo japonés es limpio, austero, cuadrado y silencioso.
     Los jardines chinos tienen agua y carpas ondeantes; los japoneses, arena blanca y piedras espirituales. Algo similar sucede en ambas lenguas: en el chino no existe la "erre" y todo son acuáticas "eles", mientras que en japonés no existe la "ele" y todo son "erres" arenosas."

     Si hoy comienzo con un fragmento de la introducción más que de la historia en sí es porque me pareció representativo en su momento. La cultura oriental está de moda, sobre todo en la literatura, y muchos nos acercamos a ella. Pero no siempre diferenciamos del país que viene. Hoy traigo a mi estantería virtual una novela nipona que es ya un clásico pese a que apenas cuenta con más de cien años. Hoy traigo, Botchan.

    Conocemos a Botchan (que significa niño mimado), un joven de veintitrés años nacido en Tokio que aterriza en una aldea perdida para desempeñar su primer empleo como profesor. Allí lo acompañaremos en esta experiencia que puede parecer sencilla, pero está llena de pequeños avatares.

     En este caso deberíamos de comenzar casi con una advertencia. Cuando uno acude a libros orientales espera una determinada manera de cuidar las palabras, de escribir, de situarse... bien, en este caso el libro no es así. Es una historia sencilla y directa en la que el autor va siempre al grano. No nos quedaremos en lo "bien o mal que suena la prosa", porque aquí si algo "suena" son las risas de quienes se han animado a leer la novela. Decir además que el propio autor comenzó su vida adulta en el mismo pueblo que aparece en el libro y que lo hizo joven y como profesor, también podría dar pie a error, ya que no estamos en absoluto ante una novela autobiográfica. Así que a estas alturas, muchos os preguntaréis, ¿entonces qué es Botchan?

     Botchan es un joven no demasiado inteligente, impulsivo, cabezota, ácido y a la vez ingenuo a quien vamos tomando cariño a medida que conocemos pese a sus múltiples defectos y los problemas en los que le mete. Vemos que dice lo que no debe, que no tiene mucha piedad a la hora de poner motes, su opinión sobre las tradiciones ancestrales, sus reacciones ante situaciones cotidianas... y acabamos por considerarlo entrañable pese a todo ello, o tal vez por todo ello. La historia es divertida, incluso después del tiempo pasado nos hace reír, aunque tal vez no tanto como pensaba antes de coger el libro. Muchos lo han comparado con Holden, protagonista de El guardián entre el centeno, y si bien entiendo el motivo de la comparación, no creo que sean historias en absoluto similares. Aquí lo que vemos son las relaciones que mantiene este profesor novato con sus compañeros, a los que trata sin compasión alguna y con sus alumnos, con quienes tampoco suaviza el trato pero que reaccionan contra él de una forma casi frontal. Y dicho esto nos quedan similitudes en cuanto a protagonistas que cada uno tiene que valorar. Con todo, comprendo la comparación en términos generales, pero no os aconsejaría llegar a esta historia buscando un rastro de la otra.

     Hoy traigo una historia rápidamente convertida en clásico en la que nos hablan de el comienzo a una vida adulta desde una evidente inmadurez. Vemos una sociedad desde un punto de vista totalmente diferente, nos enseña sus grietas y pequeñas hipocresías: tradiciones y vida práctica, vida en provincias y en la gran ciudad, y lo hace de una forma totalmente diferente a la que me esperaba precisamente por su país de procedencia. Un libro muy entretenido que deja con ganas de seguir descubriendo al autor, cosa que también os recomiendo.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias

     PD: Y muchas gracias a todos los que habéis expresado vuestra preocupación o la intención de seguir aquí hoy lunes. 

miércoles, 15 de enero de 2014

Disculpen las molestias






     Con una imagen que muchos no conoceréis os pido disculpas.

     Por causas ajenas a mi voluntad el blog no se actualizará hasta el lunes, momento en que retomará su actividad habitual.

     Gracias a todos

lunes, 13 de enero de 2014

El francotirador paciente. Arturo Pérez Reverte




     "Eran lobos nocturnos, cazadores clandestinos de muros y superficies, bombarderos sin piedad que se movían en el espacio urbano, cautos, sobre las suelas silenciosas de sus deportivas. Muy jóvenes y ágiles. Uno alto y otro bajo. Vestían pantalones vaqueros y sudaderas de felpa negra para camuflarse en la oscuridad; y, al moverse, en las mochilas manchadas de pintura tintineaban sus botes de aerosol provistos de boquillas apropiadas para piezas rápidas y de poca precisión."

     Pérez Reverte es uno de los nombres más sólidos dentro del panorama literario actual. Tan admirado como criticado, polémico, difícil de callar, es difícil encontrar a una persona a quien le produzca indiferencia. Este año como ya hiciera el pasado, decidió no fallar a la cita literaria navideña y es por eso que hoy traigo a mi estantería virtual, El francotirador paciente.

   Conocemos a Alejandra Varela, una experta en arte contratada por un editor para encontrar a una sombra, Sniper, un graffitero conocido por su obra y reivindicaciones para proponerle realizar un catálogo. Pero Sniper no tiene rostro pese a su fama, da igual que haya graffiteros dispuestos a seguir sus consignas aunque les cueste la vida, sigue sin tener cara. Precisamente por eso, el padre de uno de estos chicos que han perdido la vida contrata a unos sicarios para buscarlo que pronto concluyen que la mejor forma de hacerlo será seguir a la propia Alejandra.

     Esta vez el autor nos trae una novela relativamente corta marcada por el dinamismo, lo que provoca que se nos antoje más corta aún durante su lectura. El tema, realmente toda una sorpresa, se me antojó interesante desde el primer momento ya que es un mundo que desconozco totalmente, así que no tardé en posar la vista en este título. Esta parte Pérez Reverte la sabe aprovechar y a través de Alejandra, convertida en narradora de la historia, nos vamos adentrando en el mundo de los graffitis demostrando que la labor de investigación es importante para cualquier novela. De corte lineal, pronto encontramos rasgos que ya son típicos en la pluma de este escritor que aparecen como si fueran viejos conocidos para quienes son lectores habituales. Alejandra, por ejemplo, es una mujer marcada, dura y curtida con una filosofía personal que no duda en dejarla ver a lo largo de la historia: un clásico casi en la obra del autor.

     Si embargo, y siendo fiel a la verdad, esta vez la novela no me ha terminado de gustar. Encuentro que no pasa más allá de entretenida pese a buscar la sorpresa final que, personalmente, no me pareció tal. Un final que se me antojó un poco brusco y precipitado incluso para una historia corta. Me ha gustado conocer un poco ese mundo más allá de las pintadas que vemos por las calles, me ha gustado ver sus jergas, su código y que el autor consiguiera no sólo que me adentrara, sino que también me interesase lo que sucede en un entorno que, teniéndolo todos al lado, es para la mayoría un gran desconocido. Una novela corta, entretenida, que sirve para pasar el rato pero que no está a la altura del nombre que la firma. De hecho esta vez no he podido quitarme la sensación de que ha desaprovechado una buena historia.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias