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martes, 24 de julio de 2012

El pianista del Gueto de Varsovia. Wladyslaw Szpilman




     "Comencé mi carrera como pianista de guerra en el Café Nowoczesna, que estaba en la calle Nowolipki, en el mismo corazón del gueto de Varsovia. Para la época en que se cerraron las puertas del gueto, en noviembre de 1940, hacía tiempo que mi familia había vendido todo lo que podíamos vender, incluso nuestra más preciada pertenencia doméstica, el piano. La vida, por demás insignificante, me había obligado sin embargo a vencer mi apatía y buscar alguna forma de ganarme el sustento; gracias a Dios, había encontrado una. El trabajo me dejaba poco tiempo para cavilaciones, y la conciencia de que toda mi familia dependía de lo que yo ganara me ayudó a superar poco a poco mi anterior estado de amargura y desesperación."


     Hoy traigo uno de esos libros que casi perecen eclipsados por el éxito de su adaptación cinematográfica. Es difícil competir con la magia del cine y no siempre sabemos que se esconde detrás una gran obra en papel. Cuando me llegó este título recordé la película El pianista, pero por algún motivo no se me ocurrió pensar que se tratase la misma historia... hasta que lo hube comenzado, en mi línea cero intuición. Me encontré con un libro especial, lleno de tristeza pero también de esperanza. Por eso hoy traigo a mi estantería virtual, El pianista del Gueto de Varsovia.

     Este libro autobiográfico nos cuenta la vida del autor que más abajo os relato junto con fragmentos del diario del capitán Hosenfeld que nos relata las impresiones de la ocupación desde el punto de vista de un alemán que no siempre comprende la situación que le toca vivir.

     Szpilman es judío, nace en Sosniwiec, perteneciente al imperio ruso. Estudió música en Berlín y regresó a Varsovia donde se convertiría en un pianista y compositor afamado hasta la invasión de Varsovia en 1939, momento en que una bomba interrumpiría su interpretación del Nocturno en do sostenido de Chopin. Fue trasladado al Gueto de Varsovia y, mientras trabajaba como pianista, ayudó a la resistencia evitando a duras penas ser apresado por los alemanes. No lo consiguió por contra su familia, que fue trasladada en un tren de ganado a un campo de exterminio mientras el proseguía su vida intentando escapar a este fatal destino, adentrándose para ello en la parte aria de la ciudad ayudado por amigos polacos.
     Al final fue descubierto en su escondite por un oficial alemán quien, tras escuchar una interpretación de la Balada n1 de Chopin en un piano desafinado decidió perdonarlo la vida.
     Terminada la ocupación nazi, volvería a la Radio Polaca interpretando el día de su regreso la misma canción que fuera interrumpida por la caída de la bomba. Después de eso, la vida pareció sonreírlo por fin y se pudo dedicar a la interpretación y composición dejando un legado de más de 500 canciones.

     Ya he comentado en alguna ocasión que esta temática me llama la atención, huyo de los libros que buscan el sentimentalismo fácil con protagonistas trazados con ese único fin y me refugio en testimonios. El que hoy os traigo, publicado en 1.946 bajo el título La muerte en la ciudad, fue secuestrado varios años por razones políticas y hoy es considerada una de las obras maestras de la literatura testimonial del momento.

     Lo primero que me sorprendió fue la calidad literaria de lo que no puede denominarse de otro modo que testimonio de crueldad y tristeza, tiene un estilo muy cuidado que nos lleva a acompañar y sufrir los mismos avatares que a su protagonista en nuestra propia piel. No nos habla tampoco de desesperanza, sino todo lo contrario, es un testimonio fiel que nos demuestra que ante una situación límite cualquiera se agarra a la única posibilidad que vea, por pequeña que se nos antoje. Y lo hace de forma amable, tanto que estamos tentados en muchas ocasiones de olvidar que es una crónica real y no un relato de ficción porque, una vez leído el libro, no acierto a pensar cómo pudo ser capaz de plasmar con tanta nitidez la situación que le había tocado, cómo convivió con el horror y la desesperanza de muchos y luchó de las formas más increíbles por sobrevivir y mantenerse.

     Hoy traigo un libro que os recomiendo a todos, una historia tremendamente emotiva cuyo final ya conocemos (o no lo hubiera escrito), pero que nos atrapa como si dependiéramos de cada frase para conocer el destino de su protagonista. Y, por supuesto, el testimonio de una situación que vivieron miles de personas y no todas con el mismo final. Además de ello, la visión del oficial alemán otorga una perspectiva diferente a la que estamos acostumbrados, personaliza así un colectivo que muchos otros se dieron en calificar simplemente como "los malos". Si a estas alturas os fiáis de una lectora, no os lo perdáis; tanto si habéis visto la película, como si no.

     Sabiendo que este es otro tema recurrente, ¿no tenéis a veces la sensación de irrealidad ante este tipo de temas? Yo visité un campo y tengo que decir que la realidad de tenerlo delante superó ampliamente a cualquier historia vista, leída o escuchada.

     Gracias

     PD. Os presento al autor, esta es la canción con la que volvió a la radio, como si esos seis años hubieran sido una simple pausa.