lunes, 26 de septiembre de 2022

Como un espectro / Miao Dao. Dos novelas de misterio. Joyce Carol Oates

 


     "Para cuando pudo pensar me ha pasado... a mí, ya era demasiado tarde. 

     Había comenzado de un modo tan inesperado. Casi, pensaría Alyce después, como si lo hubiera hecho otra persona. Ella se había quedado mirando perpleja a corta distancia. 

     No fue que estuviera borracha. Solo tan emocionada, tan exultante, tan... eufórica. 

     Que él incluso se había fijado en ella".

     Como un espectro.

     Dicen mucho de Stephen King, pero poco se habla de lo prolífica que es Oates. Hoy traigo a mi estantería virtual, Dos novelas de misterio.

     Conocemos a Mía, una joven preadolescente a la que todo parece salirle mal Desde el hecho de que su padre se haya marchado y ahora tenga un padrastro que parece se muda a su casa, pasando por unos compañeros de colegio que la importunan y la tocan burlándose. Así las cosas, donde mejor está es en un lugar abandonado lleno de gatos. Y allí, está Miao Dao, su gato favorito que, para ella, asumirá el papel que nadie parece querer asumir en su vida.

     También conocemos a Alyce, una estudiante brillante que tiene una relación con un chico que no quiere de ella mucho más allá del sexo si le apetece. Alyce se queda embarazada y decide llevar su embarazo en secreto, pero entonces aparece un profesor visitante, poeta, que se fija en ella convirtiéndola en su ayudante. Algo que, inicialmente, sería con lo que sentirse halagada, ya que lo admira. Pero no es en realidad como ella pensaba, así que Alyce se encuentra con dos hombres nada adecuados y un secreto.

     Sí, he hablado de las historias en el orden contrario al que vienen publicadas. El lector decide y yo he optado por ponerlas en base a lo que me han gustado. Y tampoco voy a ponerme a soltar el rollo sobre si son góticas o terroríficas.

     Y si comenzaba diciendo que Oates es prolífica, Siruela ha dividido Cardiff, by the Sea. Four Novellas by Suspense, en dos títulos, el que hoy os traigo y El legado de Maude Donegal. El hijo superviviente, que se publicó a principios de año, algo que dado el número de páginas de cada una, no veo necesario pero tampoco voy a ponerme a discutir. Lo que tenemos aquí es, por tanto, una recopilación de dos novelas de misterio. Firmadas por Oates, a la que sabemos se le dan bien los ambientes opresivos y las caracterizaciones de personajes que sufren algún tipo de tormento, y temas como el abuso, el poder y la misoginia, no podían dejar de estar presentes. Un ejemplo es Mía, que se siente ignorada por su madre mientras que los hombres, o niños, que la rodean, la colocan en una situación terrible o la incomodan o molestan y acaba buscando refugio en la colonia de gatos. En este título aparecen casi todos los elementos recurrentes de Oates, incluida su capacidad para ponerme los pelos de punta ante las situaciones ante las que coloca a sus protagonistas (mayormente femeninos). El acoso que sufre es escolar y también sexual; su padrastro no es bueno, pero eso no significa que su padre lo fuera o que su madre vaya a mover un dedo para ayudarla, y Oates sitúa al lector en esa incómoda posición de espectador que se retuerce en la silla esperando que, al fin, la autora decida dejar de hacer sufrir a su protagonista. Oates no es sutil y tampoco lo necesita, prefiere ser juez y verdugo sin piedad y eso hace que el lector muchas veces ya vea venir lo que va a suceder con sus personajes. Es decir, si un personaje es femenino, pues lo ubicamos y si es masculino... también sabemos el papel que va a representar. Aún así sus finales son adecuados y, volviendo a Mía, se sienten como naturales en la historia, sin necesidad de retorcerla para dejar boquiabierto al lector. De hecho Mía es un personaje típico de los últimos años de Oates y me ha recordado a otras protagonistas de novelas más largas; jóvenes que crecen y son capaces de ir poniéndose en pie pese a las circunstancias adversas que enfrentan.

     Hablo de una protagonista, pero bien podría hablar de la otra, porque los patrones se repiten en este dúo en el que, una vez más, los hombres son los verdaderos monstruos. Y es que Dos novelas de misterio condensa precisamente esa parte de Oates que sus lectores ya conocemos. No diré que es su mejor obra, pero es Oates, y eso ya es garantía de que está por encima de una gran mayoría.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

miércoles, 21 de septiembre de 2022

La autopista Lincoln. Amor Towles

 


     "El trabajo desde Salina hasta Morgen había durado tres horas y Emmett no había dicho ni una palabra durante todo el camino".

     Cuando uno disfruta de un libro tanto como yo del anterior título de Towles, se lanza a por el siguiente sin leer ni la sinopsis. Hoy traigo a mi estantería virtual, La autopista Lincoln.

     Conocemos a Emmett Watson, corren los años 50 y su vida no ha sido nada fácil. Por un lado sufrió acoso y además acabó con la vida de su acosador. Eso le supuso un castigo, y ha estado en una granja de trabajo de la que acaba de salir. Así se encuentra con su hermano pequeño Billy, ansioso por empezar un viaje que les llevaría a ambos junto a su madre y que para él parece representar una suerte de Odisea. Dispuestos para el viaje, no tardan en aparecer Duchess y Woolly y su viaje en busca de una nueva vida se convertirá en una suerte de Odisea hacia Nueva York, donde tienen un plan.

     Si en Un caballero en Moscú el protagonista nos e movía del hotel, en La autopista Lincoln de lo que se trata es de un doble viaje: por un lado está el viaje por carretera, importantísimo, y por otro el viaje vital del crecimiento. Contada desde diferentes puntos de vista, Towles no desaprovecha su historia de formación para dejar pequeñas reflexiones, como ya hiciera en su anterior novela, solo que en esta ocasión son más de calle, casi de autoayuda. Llena de personajes que aparecen y desaparecen, voy a optar por no ser original y quedarme con Ulises, el hombre que viaja sin su familia, y es que ya desde las primeras páginas somos conscientes del trabajo de construcción que requiere esta novela llena de detalles. Los cambios de vista, de tono e incluso de persona, dan como resultado una narración efectiva con un coro de voces con distintas historias y valores que son recibidos por un niño que aún no sabe en qué se convertirá, aunque tenga cada vez más claro en quién no.

     Para ello el autor utiliza la autopista Lincoln, una de las más emblemáticas del país, dejando claro que hay todo un homenaje a los viajes en carretera, tan populares recorriendo el territorio como utilizados en la literatura para narrar historias. Y es que si seguimos buscando la novela americana, no cabe duda de que habrá un viaje largo en carretera. Frente al confinamiento de su novela anterior, es casi abrumador percibir en este caso el viaje, el paisaje, los encuentros improvisados y las diferentes historias que surgen durante el camino y, sobre todo, hacerlo reconociendo los pequeños gestos y guiños de la prosa del autor. Y así es como acabamos ante una historia de historias, con un personaje que creía tener una ruta pero que ha cambiado, otro que busca a su familia, un tercero que acaba conociendo a Ulises y Duchess, que es un personaje merecedor de toda una historia.

     La autopista Lincoln es una novela que he disfrutado página a página recogiendo cada detalles de cada historia, viviendo uno de esos viajes que estaban de moda en las películas y libros hace unos años tal como Keourac nos dijo y que Towles recuerda recorriendo paso a paso. Desde luego, si sigue este camino, será un autor que haga pequeños homenajes a puntos literarios que fueron en algún momento clásicos. Y merecerá la pena seguir leyéndolo.

     Y vosotros, ¿también anotáis los nombres de los escritores que os enamoran a la primera?

     Gracias.

lunes, 19 de septiembre de 2022

La librería café de los gatos. Charlie Jonas

 


     "Llovía desde hacía horas. Susann Siebenschön estaba junto a la ventana contemplando los altos árboles verdes de la calle Eichendorff, que en ese caprichoso día de abril no le proporcionaban ningún consuelo. A su lado estaba Mimi, que, sentada en el alféizar de la ventana —blanca como la nieve y erguida como una esfinge—, observaba fijamente la cortina gris plateada plagada de incontables gotitas. 
     —Qué mal tiempo hace —dijo Susann. 
     Mimi no contestó. Era una gata y, como todos sabemos, los gatos no son especialmente habladores".

     No deja de resultarme curioso que tengan tanto éxito los libros que incluyen un gato en su argumento. Será porque yo no tengo uno, pero me llama la atención esa suerte de vínculo no explícito entre los gatos y los libros. Y claro, la ficción lo sabe. Hoy traigo a mi estantería virtual, La librería café de los gatos.

     Conocemos a Susan y a su gata Mimi. Susan se ha quedado viuda hace un tiempo y empieza a notar los achaques de la edad propios y los ajenos, que suelen ser esos que hacen que una persona vaya perdiendo amigos y conocidos. Es entonces cuando decide realizar un viaje: repetirá el que realizaba con su marido a Isquia, y así se lo dice a una mujer con la que ha trabado una amistad improbable: Leonie. Además, alguien tiene que cuidar de Mimi durante las tres semanas que durará el que posiblemente sea su último viaje. Y así es como Leonie, a quien ni siquiera gustan estos animales, se encuentra con Mimi en su casa y descubre que tener un gato puede ser complicado, sobre todo si el gato decide que lo va a ser. Así las cosas Leonie empieza a estar desesperada, y esa desesperación la lleva a una gran idea: su amiga Maxie adora los gatos. Y la pide que se lo cuide. Maxie está imersa en el proceso de abrir una librería con los libros que su tía le ha dejado en herencia y recibe a Mimi entusiasmada. Además Mimi parece feliz a su lado y más aún en la librería.

     Con este argumento la autora nos deja una novela feel good con la que busca que los lectores sonrían y en la que se mezclan temas amables que empujan a los protagonistas a encontrar su lugar en el mundo. Ya sean las vacaciones de una anciana que empiezan entre recuerdos y la llevan a conocer al dueño de una tiendecita; o Leonie y su búsqueda de futuro o bien Maxie, que parece encontrar en la librería el lugar exacto que la hace feliz. Y las tres mujeres vivirán su sueño, su esperanza en el amor y su capacidad para seguir adelante con Mimi dando paseos a su lado. Solo que de Mimi prefiero no contaros nada, estropearía la sorpresa.
     La idea con este tipo de novelas es que el lector pasee por Isquia, sonría con los pequeños detalles y frunza el ceño con las decepciones, que las hay, pero acabe la novela con un buen sabor de boca (y en este caso esa expresión es casi literal) por haber pasado un buen rato. Y a eso le une los libros y los gatos, dos temas importantes tanto en la ambientación como en la trama real ya que sin la petición de Susan ni siquiera habría librería con gatos. El proceso desde la petición hasta esa librería con gatos, es entretenido y amable algo que parece no tenerse en cuenta a la hora de valorar muchas novelas pero que, si me preguntan a mi, es una función vital de la literatura.
El tono además de Jones es cercano, casi como si te hablara una amiga delante de un café y un rollo de canela, y eso lleva a los lectores a involucrarse en la historia lo suficiente como para que haya momentos que resulten emotivos o simplemente para que teman el regreso de Susan, ya que eimplicará que Leonie confiese la existencia de Maxie y su cuidado de Mimi cuando, además, Maxie y Mimi parecen felices juntas. Como digo una trama muy sencilla y un texto amable con una prosa limpia y una pequeña sorpresa final que, más que sorprender, busca agradar. Y lo consigue, no en vano este género es llamado feel good.

     La librería café de los gatos es una novela amable que se lee en un rato y que deja al lector con una sonrisa en los labios tras haber pasado un par de tardes entretenidas. Y eso es algo que deberíamos de valorar mucho.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

miércoles, 14 de septiembre de 2022

Hermanas. Daisy Johnson

 


     "Al principio solo había tierra..."

     Periférica es una de estas editoriales que, sin hacer mucho ruido, se ha ido colando en mis estantes hasta dejar una parte de mi biblioteca dominada por el rojo. Por eso muchas veces cojo sus libros sin apenas fijarme en la sinopsis, se han ido ganando su hueco. Hoy traigo a mi estantería virtual, Hermanas.

     Conocemos a Julio y a Septiembre, dos hermanas que, como suele suceder, tienen un carácter muy diferente. Aún así, están muy unidas. Cuando las conocemos, ambas hermanas se mudan de Oxford con su madre Sheela, Escritora de literatura infantil, a una casa en no muy buen estado cerca de la costa. Un lugar más o menos perdido en el que los días pasan y las niñas apenas hacen nada y la madre está deprimida... Y el lector sabe que antes de mudarse, algo sucedió.

     Y esta última frase es el motor de la novela. Johnson lo usa para establecer una novela agobiante sobre un suceso ya acontecido que marca toda la historia. Las hermanas se quieren, se protegen... ¿hasta dónde? Y luego está la casa, que se cae literalmente a pedazos, en la que nada parece correcto, ni siquiera la luz. Un lugar que marca una atmósfera y que viene ayudado por una madre que no está, casi un fantasma de carne y hueso. Y a esto hay que unir a July como narradora, un personaje realmente fascinante sobre todo en su relación con una hermana que parece hablarle cuando no habla realmente (y me permitiréis que dejé esta imagen críptica para no desvelar más), pero el hecho es que donde otros han mostrado una ventaja, una virtud, algo reseñable, yo empecé a agobiarme con ello. Esto se ve acentuado porque la novela no está solamente relatada por July (Sheela es objetivo del narrador en tercera persona permitiéndole dejar así algunas frases demoledoras), y ni siquiera es lineal, vamos recogiendo piezas de un puzzle en el que la personalidad de las hermanas se va definiendo y levantando en torno a lo sucedido antes del viaje. De este modo lo que empiezan siendo una novela un tanto perturbadora se retuerce hasta alcanzar la novela psicológica con una sorpresa que no lo es tanto y que, precisamente por eso, se convierte en algo tanto o más efectivo.

     Hay que unir a esto la eficiencia de la narración en la que descripciones terribles con realizadas de una forma casi poética que acentúa el significado de algunas frases que me ha sido imposible no anotar. Y dentro delo perturbador, reconozco que me he reído incluso en voz alta con un guiño que venía a confirmar una de las influencias que percibía en la autora, y que no es otra que Stephen King, aunque llevado a un terreno más adulto. Y es que la novela llega un momento en el que se acerca peligrosamente al terror tanto como lo hizo Luján en aquel Subsuelo con el que comparte hormigas.

     Hermanas es una novela efectiva sobre la familia, el amor, la identidad o el abuso que se percibe de forma abrumadora desde las primeras páginas. La autora nos coloca en un lugar incómodo en el que algo no encaja, o tal vez no encaje nada, para dirigirnos hacia un final por un camino lleno de alusiones, a ratos pervertido, en el que no dejamos de preguntarnos si ya sabemos lo que nos va a decir. Una novela gótica que me ha hecho descubrir a una autora con la que voy a repetir.

     Y vosotros, ¿tenéis editoriales que son un "puerto seguro"?

     Gracias.

lunes, 12 de septiembre de 2022

Los chicos de Hidden Valley Road. Robert Kolker

 

     "Hermano y hermana salen juntos de su casa, cruzan la puerta corredera de cristal de la cocina y salen al patio trasero".

       No sé si se juzga un libro por la cubierta pero a mi esta me llamó la atención poderosamente. Hoy traigo a mi estantería cultural, Los chicos de Hidden Valley Road.

     Conocemos a Don Galvin y a su esposa Mimi, una familia acomodada de Texas en la que él, padre del año 1965, y ella, ama de casa que incluso cosía la ropa para sus hijos, forman una gran familia de 10 hijos y 2 hijas: 12 hijos en total para esta enorme estampa que convierte en literal la expresión de la gran familia americana. Cuando su hijo mayor empieza a actuar de forma extraña, parece ser él mismo quien se de cuenta de que algo le pasa. Y la tragedia no tarda mucho en comenzar: Donald padece esquizofrenia. Y así, paso a paso empiezan a caer un hermano tras otro en las garras de la enfermedad desconocida hasta que un total de seis son diagnosticados. Una enfermedad que destroza una familia desde dentro tanto por la incomprensión como por la incapacidad para hacer nada, el miedo a la locura y también por los actos que cometen los hermanos enfermos.

     Kolner escribe en esta tremenda novela la caída en desgracia de una familia que hubiera debido de ser modélica y que, además, existió. Así el lector va viendo como comienzan las peculiaridades en el comportamiento de los hijos enfermos, que además parece que se van acentuando de hermano en hermano llegando uno de ellos a abusar de forma repetida de sus dos hermanas y convirtiendo así el relato de "los cuerdos" en una pesadilla aún más inimaginable que la poca locura. Y uno a uno empieza la cuenta de los hijos afectados por esta enfermedad y va viendo como la familia se siente maldita, los hijos temen ser el siguiente en caer y los padres se desesperan al no saber qué hacer con lo que les está sucediendo. La medicina no parece estar preparada para el diagnóstico y mucho menos para la prevención y hay opiniones para todos los gustos, una incluso llega a culpar a la madre por la forma en que haya criado a sus hijos, mientras se busca, cada vez con más desesperación una solución al problema que tienen. Kolner no deja la pesadilla y, si bien una se vive de puertas adentro, la del reguero médico no da tampoco muchas opciones de permitir a la familia despertar del mal sueño y es que ni siquiera la persona que parece acercarse más va a ser capaz de tener la solución mágica a una enfermedad que hoy en día sigue siendo en gran parte un enigma. La esquizofrenia, tal y como dice el autor, no se trata de una enfermedad en la que el enfermo desarrolla personalidades, si no que lo que hace es ir despegándose de la realidad hasta que su realidad y la nuestra difieren. Algo tan complicado como suena y un escenario tan asfixiante como para lograr que el lector se revuelva entre las páginas de esta novela. Y es que Don y Mimi verán tratamientos terribles y agresivos que no querrán realicen a sus hijos mientras observan y padecen sus comportamientos erráticos y, por supuesto, mantienen no solo las apariencias si no que intentan no suspender las rutinas que se suponen en una familia. Y esto es precisamente lo que engrandece la novela, el hecho de que, aunque la locura sea un tema vertebral, el autor muestra como la apariencia incluso privada, es importante para que la familia siga en pie y refleja de este modo uno de los motores de las microsociedades americanas de la época.

     Kolker deja una novela en la que se alterna la vida familiar con el tema de la esquizofrenia. Habla de avances y retrocesos y realiza un recorrido en el que la familia Galvin fue vital para realizar avances en poco tiempo, pero ni así se ha podido llegar a la cura. Una contribución que fue más allá, por otro lado, de la médica ya que su pesadilla se hizo conocida y eso hizo que un estigma fuera empezado a verse desde un ángulo diferente: ellos daban pena.

     Los chicos de Hidden Valley Road es una historia emotiva y asfixiante, la de una familia que quería ser perfecta y vio como sus miembros caían uno a uno en el estigma de la locura. Una novela perturbadora que logra conmover y horrorizar al lector a partes iguales, una novela dura que se centra en la búsqueda del sueño americano de la familia perfecta y en su destrucción. Y es que si hay, o al menos se busca, la Gran Novela Americana, este título debería de llevar la etiqueta de Gran Novela de No Ficción Americana. Tan dura como recomendable.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.


miércoles, 7 de septiembre de 2022

Los falsificadores de pimienta. Monika Sznajderman

 


     "Probablemente, el recuerdo más antiguo de mi infancia esté relacionado con la cocina, y más concretamente con la mesa de la cocina. La ventana daba al patio de luces—un verdadero pozo sin agua—de la finca situada en la céntrica calle Okólnik de Varsovia. La mesa estaba arrimada a la ventana y, hasta donde alcanza mi memoria, nos sentábamos a ella en un orden inalterable: a la izquierda, mi padre; a su vera, yo; en la cabecera, mi madre, y a la derecha, por el lado de la ventana, la madre de mi madre, es decir, la abuela Maria, y el abuelo, y, según el día, también alguna prima o alguna tía de mi numerosa familia polaca. La mesa estaba cubierta con un variopinto mantel de hule floreado. La cocina estaba siempre a oscuras y la luz permanecía encendida a todas horas, porque el sol no entraba en aquel patio-pozo. Además, sobre la mesa se cernía siempre una tensión inmóvil, palpable incluso para una niña. Mi padre era poco hablador, por regla general permanecía callado, y quien llevaba la voz cantante en las conversaciones era la abuela. En cuanto ella abría la boca, saltaban chispas y se producían pequeñas descargas eléctricas. Mamá se limitaba a apaciguar las disputas".

     Acantilado es una de esas editoriales a las que vuelvo como puerto seguro cuando necesito saber que no voy a fallar. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Los falsificadores de pimienta.

     A lo largo de esta reseña me voy a aprender el apellido de la autora letra a letra. Lo sé. Y es que Sznajderman cuenta en su libro que se dio cuenta con el tiempo de que apenas sabía nada de la familia de su padre. Es decir, todos tenemos una rama familiar por cada uno de nuestros progenitores y, queramos o no, siempre se cuentan historias sobre las familias: el abuelo, el tío... y Sznajdermann en cambio solo disponía de la parte materna de esas historias y conocimiento. Sobre la familia de su padre se cernía un silencio no marcado que quería desentrañar. Y por eso decidió investigar y contar esa historia que parecía ocultársele, sin saber que se iba a encontrar en la IIGM, con una infancia en un campo de concentración y un silencio que quizás buscaba no revivir pesadillas y mirar hacia delante.

Hay que tener en cuenta además que el retrato incluye a la mitad polaca, por cierto. Pero empecemos por la primera parte, un verdadero ejercicio de recuperación familiar tratado siempre desde el máximo respeto. Una historia desgarradora de judíos en campos y silencios llenos de cicatrices con el que la autora realiza un retrato ya conocido pero dentro de su ámbito privado y es que muchas veces se ficcionan tanto las historias, que olvidamos que fueron reales. Y en este caso en particular, la autora descubre que guardar silencio ha sido una forma de avanzar pero otra tal vez lo sea el no dejar que caiga en el olvido. Y tras esta parte la segunda, la historia de su parte materna, la polaca, la bien situada que durante muchos años ni siquiera miró a los judíos, algo que le obliga a fijarse precisamente en la actitud de este tipo de familias respecto a lo sucedido y que desgarra a narradora y lector por partes iguales a la vez que nos enfrenta a las distintas versiones del género humano. Y así, lo que parecía una historia sobre la guerra y campos y judíos, se torna también en el reflejo de una sociedad que mira por encima del hombro a una raza, si acaso útil o exótica. Y es precisamente este punto, sabido por un lado, desconocido quizás por otro y un descubrimiento para la autora que no se ha movido de su ámbito familiar, el que da una profundidad a la novela convirtiéndola en más que una simple biografía.
Por supuesto, como buena biografía de escritora y editora, nos encontramos referencias e hilos de los que tirar para seguir leyendo sobre un tema del que nunca estará todo dicho.

     Los falsificadores de pimienta es una novela densa que avanza más allá de la simple investigación y el deseo de obtener una voz perdida. Es un retrato personal y privado de uno de los momentos más desgarradores de la historia contemporánea del que, estoy segura que os he dejado la duda sobre cómo un niño de un campo acaba con una niña de una familia polaca terrateniente. Nunca hay que contarlo todo. Merece la pena. Leed.

     Y vosotros, ¿sois lectores de biografías?

     Gracias.

     

lunes, 5 de septiembre de 2022

El estandarte. Alexander Lernet-Holenia

 


     Regresamos del parón veraniego a colocar libros en la estantería virtual. Hoy traigo, El estandarte.

     Conocemos al alférez Menis cuando es trasladado. No tarda en fijarse en una bella joven, Resa Lang, lectora de la archiduquesa que no duda en enviarlo lejos. Como es lógico no tarda en regresar, ya que hay una historia de amor por vivir.

     La caída del Imperio Austrohúngaro tras la IGM es un tema vasto e interesante que se ha tratado muchas veces en la literatura y que vertebra realmente la novela que hoy nos ocupa. con un tono misterioso y giros que no siempre parecen programados, ni siquiera verosímiles, esta novela de aventuras comienza con el encuentro entre el protagonista que nos cuenta la historia, Menis, y un mendigo en plena calle. Algo que puede parecer trivial pero que, como sucederá en más escenas de la novela, es una buena representación de cómo está el sistema militar del país y es que el mendigo parece un cabo del regimiento del narrador. Menis, como veremos, ha estado convaleciente y ahora tras reincorporarse ha llegado a Belgrado donde se enamora a primera vista. Un enamoramiento este que ya da comienzo de forma complicada o tormentosa y que parece dar pie a una serie de enredos hasta que la novela se militariza. Cambia de tercio y el autor desgrana punto por punto campañas y largas cabalgadas del ejército de un imperio que se desploma y queda nuestro narrador encargado de proteger el estandarte que da título a la novela. A partir de aquí, ya que no lo voy a contar todo, se abre el dilema que da lugar al final en una novela que, si bien he disfrutado, no he podido dejar de notar que va de más a menos y cuyo final no ha terminado de convencerme en una novela entretenida en la que las aventuras se suceden sin pausa para los protagonistas.

     El autor se maneja mejor que nadie en los temas militares y no le importa sacrificar la credibilidad de los sentimientos o exagerarlos para que vayan más rápido si eso le permite tener hueco para unas cuantas páginas más de gestas, territorio en el que se le nota mucho más cómodo y suelto con la pluma.

El resultado de todo esto es una novela de aventuras que resulta amena y que tiene mucho de fresco del momento en el que el lector es espectador de primera línea de uno de los momentos cruciales de la historia sucedido finalizando a IGM. Cargada de momentos simbólicos y escenas francamente visuales, puedo decir que he disfrutado de la historia.

     El estandarte es una novela entretenida con momentos incluso brillantes en la que la caída de un imperio es puesta ante los ojos del lector que asiste a la puesta en escena desde dentro del huracán.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

lunes, 1 de agosto de 2022

El regreso del soldado. Rebeca West

 


     Me llaman la atención este tipo de libros desde hace años-. Soldados, regresos, guerras... Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, El regreso del soldado.

     Conocemos a Chris Baldry cuando regresa de la IGM. Inicialmente es afortunado, no tiene lesiones visibles, y sigue siendo un joven de 36 años sano que ahora ha vuelto a casa. Solo hay un problema y es que los últimos 15 años de su vida han desaparecido de su memoria. Y él, que a los 21 años estaba enamorado de Margaret, ahora está casado con Kitty con la que ha perdido un hijo y vive en su casa de siempre aunque con los cambios propios del paso del tiempo.

     Resulta curioso como la pérdida de memoria del soldado es tanto lo que marca su nueva vida como lo que le permite olvidar los horrores de la guerra. Un mal que fue bastante común en su época y que ahora casi parece un recurso literario más que apropiado para mostrar los cambios a los que el soldado se enfrenta y convertir la novela en un drama cercano. West escribe una novela incómoda que sorprende por el momento en el que fue concebida ya que trata muchos temas que son comunes a nuestra sociedad actual. West no tiene problema en marcar el clasismo, en señalar la infelicidad conyugal, el adulterio o insinuar las relaciones homosexuales. Y tampoco lo tiene en volver a tratar la amnesia como la solución a todos los problemas, también a la sociedad. O quizás sea que mejor olvidemos o que no recordemos, que mejor estar un poco inconscientes si somos felices o no lo seremos, y también que, aún así, siempre vamos a ser permeables, algo se filtra. Todo eso está en la novela de West.

     La autora nos invita a ver el regreso del soldado, a ver su despertar en un hospital y a su esposa a su lado. La misma que hace llegar la carta a su primer amor y que parece esperar en el regreso de su esposo una vuelta a una normalidad que tiene que ver tanto con la guerra como con la tragedia de perder un hijo, pero todo se ve truncado con este hombre que regresa mirando a otro amor. Y aún así, West no busca simpatías ni se viste de tragedia. Es dura e implacable y torna implacable al lector que no puede evitar enjuiciar a cada uno de los personajes en sus actos y palabras dejando flotar en el aire un dilema moral tanto como la duda sobre lo que cada cual crea que representa la amnesia de su protagonista. Sorprende tanto por lo temprano de su escritura, la autora no tenía 25 años, como por el momento en el que la novela se concibió y ha resistido, algo que no suele ser habitual, maravillosamente el paso del tiempo.

     El regreso del soldado es una gran novela que se condensa en no muchas páginas y que deja un poso que profundiza a medida que pasan los días desde su lectura. Desde luego, no deja a nadie indiferente.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

miércoles, 13 de julio de 2022

Las palabras justas. Milena Busquets

 


     "6 de enero 

       Lo único que hay hoy para desayunar son los marrons glacés que me han traído los Reyes".

     Leí su primera novela y me salté la segunda, no tengo muy claro el motivo. No soy de juicios rápidos y siempre doy segundas oportunidades. Así que hoy traigo a mi estantería virtual, Las palabras justas.

     Esta vez poner un argumento es tontería ya que estamos ante un diario que recorre un año.

    Milena Busquets nos deja un diario que yo he leído como una obra de total ficción aunque me haya encontrado pinceladas que puedan ser reales o alusiones a frases conocidas, dichas o incluso pensadas o vividas por alguna persona determinada. Incluso yo. Utiliza para ello una voz que me ha recordado a También esto pasará pero que se antoja más madura durante la lectura, más precisa, con menos letras aún de las que existieron en el primer título. Quizás por eso más agradable a la vista, al sonido de lo que nos está contando, pero no a la credibilidad. Y es que mi problema en esta lectura ha sido que me vendan el diario como autoficción. Tal y como yo lo he leído, el libro consiste en una secuencia de frases pensadas que bien podía haber sido un dietario literario en el que la autora se sentara a pensar la forma en que contar pinceladas de sentimientos, de amor, de vida, de edad y también, porque eso tiene tirón y porque se dedica a ello, de literatura. Lo que no he visto es el diario, la vida, los sentimientos de quien escribe. Porque si algo tiene que tener un diario es la condensación de una voz que resume una vida en una pequeña entrada que le recuerde el momento realizado. Y si no es así, no es un diario. Llámalo de otro modo, di álbum, recortes, dietario, una frase al día... di lo que quieras, pero diario, no.

    La narradora del libro se presenta como un cruce un tanto superficial entre una mujer esteta y un punto snob de mediana edad y que se ve un poco de vuelta de su juventud y no puede evitar dejar sus perlas de sabiduría porque más sabe el diablo y esas cosas que todos conocemos. Combina una vez más sentimientos y reflexiones con vocación de ser subrayadas y que se disfrazan de polémicas sin serlo realmente. Los escritores tienen ego, borrar como un obrero, escribir por dinero...  Y es que estamos, en definitiva, ante un texto francamente depurado al que le falta sentimiento pero que le sobra buen hacer.
 
     Las palabras justas es un libro entretenido para quienes gustan de marcar párrafos y frases, pero al que le falta un hilo que deje al lector conectar de manera directa con quien lo escribe, sonando impostado, perdiendo ese realismo que yo espero cuando me enfrento a un diario.

     Y vosotros, ¿sois lectores de diarios?

     Gracias.

lunes, 11 de julio de 2022

Utopía Avenue. David Mitchell

 


     "Dean pasa a toda prisa por delante del Phoenix Theatre, esquiva a un ciego con gafas de sol, toma Charing Cross Road para adelantar a una mujer que avanza despacito con su cochecito de bebé, salta por encima de un charco sucísimo y vira bruscamente por la calle Denmark, donde resbala sobre una placa de hielo negro. Los pies le salen volando. Permanece suspendido en el aire un momento lo bastante largo para ver cómo la alcantarilla y el cielo intercambian sus sitios y pensar: «Mierda, esto me va a doler», antes de que la acera se le estampe contra las costillas, la rótula y el tobillo. «Duele la hostia». Nadie se detiene para ayudarlo. «Puto Londres». Un patilludo con bombín y pinta de trabajar en la bolsa sonríe con suficiencia al ver la desgracia del patán melenudo y pasa de largo. Dean se pone de pie con dificultad, haciendo caso omiso de las punzadas de dolor y rezando para no tener nada roto. El señor Craxi no paga los días de enfermedad. Por lo menos le funcionan las muñecas y las manos. «El dinero»".

     No tengo muy claro en qué momento descubrí a David Mitchell ni cuándo empecé a leer sistemáticamente toda su obra, pero así ha sido. Y es por eso que hoy traigo a mi estantería virtual, Utopía Avenue.

     En la nueva novela de Mitchell asistimos a la creación, auge y caída de una banda de rock a lo largo de los años sesenta. Un cuarteto británico que se une para tocar y descubre tanto una banda como a sí mismos.

     Como resumen la verdad es que es muy literal y se queda bastante corto, evidentemente. La novela se divide en tres partes que llevan el título y la estética de tres álbumes de época y las pistas están escritas utilizando la perspectiva de los distintos miembros de la banda (y alguna persona más). De este modo conocemos a Moss u bajista adicto al sexo que es a la vez un superviviente a su propio crecimiento; Jasper, el supuestamente privilegiado cuyos problemas psicológicos están a punto de ser nominados como Asperger; Griff el batería de clase obrera y Elf, la chica, insatisfecha. Todos diferentes, cada uno de un ambiente, cada uno de una música y con una voz propia y a la vez un coro con el que Mitchell lleva a cabo sus ya conocidos juegos entre historias que, para alegría de unos y decepción de otros, en esta ocasión relaja un poco tras sus últimas e intrincadas novelas. La historia en sí no es novedosa, mil veces hemos oído de quienes empiezan tocando en un bar de mala muerte y acaban llenando salas de conciertos y estadios, y lo adereza con la ración justa de melodrama que pasa por los demonios personales de los componentes, accidentes, pérdidas y, por supuesto, la dósis adecuada de sexo y drogas. Incluso está el típico momento en el que la inspiración es una suerte de catársis para quien la sufre. Como os digo, mucho cliché habitual.
     A lo largo de este camino Mitchell irá proporcionando cameos a prácticamente cualquiera que se lo pida, o esa es la sensación que yo tuve al leer la novela: que todo el mundo quería pasar por allí aunque fuera de forma esporádica o sin motivo aparente. Y entonces el lector se pregunta qué está haciendo exactamente Mitchell en esta novela y, más importante, qué pinta el lector en todo esto. Porque si algo tenemos claro los lectores de Mitchell es que somos importantes. Incluso dentro de sus historias los lectores pueden ser vitales ya que leen lo que será el siguiente capítulo, por ejemplo. 
En esta ocasión Mitchell lleva al lector por una novela que parece ir en retroceso de interés. Al menos hasta que encajamos la pieza y vemos que Jasper es familiar de otro personaje. En ese momento todas las referencias a su obra anterior encajan (si las hemos leído) o no y tampoco importa demasiado. El haber leído su obra solo supone esa suerte de música de fondo de las películas que avisa de que se aproxima un momento importante pero que, si no la oyes, no hace que ese momento deje de existir (por si acaso fijaros en películas, locutores y apellidos. Como pista). Como decía, llegamos al final y estamos seguros de que los demonios leídos van a tomar protagonismo, nos lleva hablando de ellos tiempo, sabemos lo que hacen y nos va a decir lo que son. Y ese es, sin duda, el momento álgido de la novela. Aunque para los lectores de Mitchell no sea original lo están esperando igual que todo el mundo espera la "coletilla" de un personaje famoso en una obra.

     Utopía Avenue es una novela bien construida que tiene tintes sobrenaturales y es llevada con éxito hasta sus últimas páginas. Solo tiene un gran pecado: la sensación de estar ante algo poco original. Y es que la originalidad repetida a veces tiene esas cosas. Se desgasta.

     Y vosotros, ¿con qué novela comenzáis la semana?

     Gracias.

lunes, 27 de junio de 2022

El amor de Erika Ewald. Stefan Zweig

 

 

     "Erika Ewald entró despacio, con el paso cauteloso y quedo de quien llega demasiado tarde. Su padre y su hermana ya estaban dentados a la mesa comiendo; al oír el ruido de las puertas levantaron la vista para saludar fugazmente con la cabeza a quien entraba, luego no se oyó más que el ruido de los platos y el tintineo de los cuchillos a través de la habitación débilmente iluminada".

     Hace muchos años que leo a Zweig. He dado vueltas incontables para lograr una firma suya subasta tras subasta y, en definitiva, es una constante en mi biblioteca. Así que os podéis imaginar la alegría con la que recibí este título ya que implicaba que además se habían tomado la molestia de buscar un título. Hoy traigo a mi estantería virtual, El amor de Erika Ewald.

     Erika toca el piano, es pianista, profesora, es... aburrida. Y durante unos ensayos se enamora del pianista con el que se ve inmersa el amor inicialmente platónico de quien se ve atraído por quien uno cree que comparte todo. Del platonismo pasamos al deseo y Erika entra en un momento obsesivo en el que ni siquiera la separación hace que olvide al violinista.

     Zweig tiene biografías maravillosas, entre las que incluyo Momentos estelares de la humanidad como la biografía de un colectivo, de una época y luego está su faceta de novelista, en la que sus personajes desarrollan pasiones obsesivas marcadas por el amor o por la supervivencia. En este caso, Erika es la elegida para vivir el amor romántico hasta sus últimas consecuencias. Destila drama desde las primeras páginas y, pese a estar ante un cuento corto, Zweig tiene tiempo de regalar al lector una tragedia completa en la que la protagonista se ve marcada de por vida. Una protagonista que despertará sentimientos diferentes en el lector que acaba por sentir lástima sin darse cuenta de que ha sido manipulado por la pluma del escritor. Zweig profundiza en los sentimientos de Erika hasta lograr ponernos de su lado perdiendo la objetividad necesaria para valorar su reacciones e incluso sus interpretaciones. No somos conscientes, pero lo somos, de sus sentimientos y de como estos pueden nublar su juicio hasta el punto de volver la vista atrás por un instante y replantearse una decisión que vimos como adecuada.

     Zweig me gusta porque es intenso y, si bien esta no es su mejor historia, destila esa característica suya en cada palabra logrando que sus personajes sangren sentimientos y vivan cada momento y cada pasión. Por eso uno cierra el libro con el juicio terminado sabiendo lo que opina de la pianista y el violinista como si hubiera pasado con ellos una larga temporada.

     El amor de Erika Ewald es un cuento largo o novela corta que viene marcado por lo mejor del autor: sentir intensamente.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

miércoles, 15 de junio de 2022

Romper el círculo. Colleen Hoover

 


     "Desde la baranda donde estoy sentada, con un pie a cada lado, miro la caída de doce pisos que me separa de las calles de Boston y no puedo evitar pensar en el suicidio.

      No en el mío. Mi vida me gusta lo suficiente como para querer apurarla hasta el final. Pienso en otras personas, en las razones que llevan a alguien a decidir acabar con su vida. Me pregunto si se arrepentirán, si durante los segundos que pasan entre que se sueltan de la cornisa e impactan contra la acera, miran hacia el suelo que se acerca a toda velocidad y piensan: "Mierda, la he cagado.".

      Diría que no".

      A veces me salgo de mi zona de confort. Normalmente lo hago movida por la curiosidad, no siempre sana, de saber qué lleva a un libro a situarse en los primeros puestos de las listas de ventas apenas sale al mercado. Y esto me ayuda a llevarme sorpresas de todo tipo y a acercarme a libros de todo tipo también. Hoy traigo a mi estantería virtual, Romper el círculo.

     Conocemos a Lily cuando se ha desplazado al edificio frente al que vive para subir a la azotea a respirar. Acaba de pasar por el funeral de su padre y necesita tomar aire porque... bueno, porque la ha liado bonita. Allí conoce a Ryan, un chico guapo y brillante con el que no tarda en comenzar una relación. Y en esta relación no va a ser todo de color rosa. 

     Bien, pues me he leído un libro aparentemente romántico que está por medio TikTok y lo primero que me tocó fue investigar si es que la autora era un fenómeno de la red social o lo era el libro. Sorpresa, lo era el libro. Ha convocado a muchísimos lectores compartiendo su experiencia de lectura allí, algo que siempre es positivo y que me ha llevado a más títulos que seguramente vaya leyendo poco a poco. #BookTok

     En este caso la historia parte de un funeral que da pie a conocer la relación de los padres de la protagonista. Una relación de abusos que marca a la joven y que será importante para la novela ya que vertebra la historia desde su primer amor hasta el presente llevándola a tomar decisiones que marcarán su vida. Y es que romper el círculo gira en torno a las relaciones tóxicas y la forma de enfrentarse a ellas en un momento en el que veníamos de novelas de corte romántico marcadas por personajes autoritarios hasta decir basta que a mi, personalmente, no me gustaban. Aquí la autora refleja una realidad que sigue estando presente en una sociedad contemporánea utilizando para ello a Lily, a quien enfrenta de forma frontal con los fantasmas del pasado y los demonios del presente buscando reacciones cotidianas lejos de los artificios extremos en este tipo de novelas. Narrada en primera persona, la autora da acceso a pensamientos, inseguridades, justificaciones y pesadillas que pasan por la cabeza de la protagonista que va avanzando cada vez con paso más firme en una situación en la que el lector la acompaña hasta un final que huye de los cuentos de hadas para dar carpetazo y patada realista. Esto quiere decir que si estáis pensando, como hice yo, que estábamos ante una novela romántica, puede que os llevéis un par de sorpresas. Chica conoce chico, sí, y chica recuerda y se reencuentra con otro chico, pero ni estamos ante un romance young adult ni estamos tampoco ante una historia de amor con triángulo de tipo alguno incluido. Hoover rápidamente deja claro que su historia se va a mover entre los matices del gris que supone la convivencia, el abuso, las justificaciones y las dudas, construyendo de este modo una historia dramática en la que ninguno de los personajes son demonizados (bueno, ahora que lo pienso, el muerto de la primera página... pero lo merece). Esto provoca una inquietante sensación de normalidad en la que el lector se ve cómplice de más de una reacción social actual y sufrirá más de un escalofrío por haber caído en la trampa aunque sea por apenas un par de segundos. Y es que dibujar una situación de abusos con realismo supone meterse en la maraña de sentimientos y sensaciones de quien lo vive y que es casi imposible de entender para quien lo ve desde fuera, por eso es tan importante la primera persona. Y Hoover lo hace de forma notable dejando claro que hay líneas insalvables y proporciona, como ya he dicho, el perfecto final que deja claro que, si bien no vivimos en un cuento de hadas y los happy ending no son siempre como nos los dibujan, hay muchas maneras de terminar bien una historia. Sin dramatismos ni sentimentalismos extremos.

     Romper el círculo es una novela que me ha sorprendido por los matices, por la complicidad y por la capacidad de la autora para hacer dudar al lector más de lo razonable. Me ha gustado. Y es una historia de amor, del más importante de todos: el amor propio.

      Y vosotros, ¿os dejáis llevar por las listas de ventas movidos por la curiosidad?

     Gracias.

lunes, 13 de junio de 2022

Las chicas de Chapel Croft. C. J. Tudor

 


     «¿Qué clase de hombre soy?». 
      Era una pregunta que últimamente se había planteado muchas veces. 
      «Soy un ministro de Dios. Soy su siervo. Hago su voluntad». 
      Pero ¿era suficiente? 
      Se quedó mirando la casita encalada. El tejado de tejas rojas, las clemátides de llamativo color púrpura trepando por las paredes, bañadas por el atenuado resplandor del sol del final del verano. Los pájaros piaban en los árboles. Las abejas emitían su perezoso zumbido entre los arbustos. 
      «Aquí habita el mal. Aquí, en el más inocuo de los escenarios»".

     Siguiendo con las lecturas veraniegas, y tras haber leído el año pasado El hombre de tiza, hoy traigo a mi estantería virtual, Las chicas de Chapel Croft.

     Conocemos a Jack Brooks, reverendo, y su hija Flo cuando son trasladados a la pequeña localidad de Chapel Croft de forma casi urgente tras protagonizar un escándalo en Nottingham. Llegan a una casa vieja y destartalada y una iglesia aún más destartalada en la que alguien ha dejado un equipo de exorcismo para Jack. Además, no tardan en ir descubriendo detalles del pueblo: allí nos son particularmente bien recibidos los forasteros, guardan leyendas locales basadas en macabros hechos reales y el anterior párroco... bueno, intentó quemar la iglesia y se suicidó.

     Con estos ingredientes y la primera sorpresa, que no me parece más que una nota graciosa pero no desvelaré, en las primeras páginas, Tudor busca con este título proporcionar un rato entretenido a sus lectores con una novela en la que, lo único destacable realmente, es su protagonista Jack. Hay, como es de esperar, un ambiente opresivo, una familia poderosa y muchas sospechas y secretos velados y desvelados esperando al lector a vuelta de página, lo que convierte la lectura en algo dinámico y a ratos divertido. El lector se mueve además con la historia de un hombre que sale de prisión y que se quiere incorporar a la vida de Jack sin saber muy bien de quién se trata o de qué forma estuvo implicado en la historia de los protagonistas de la novela, por lo que el interés, en caso de engancharse, es fácilmente sostenible. Al igual que en la novela anterior, hay un deje paranormal que impregna el libro desde las primeras páginas, aunque sigo sin ver parecido alguno con Stephen King (pese a que él mismo dijera que se parecía en su primera novela).
     La autora se dedica a cargar tintas progresivamente a golpe de sorpresas y voces, con tramas a medio desvelar y secretos totalmente desvelados, de tal forma que los giros se convierten en una constante en esta novela que se queda en un punto intermedio entre el misterio, el suspense y el terror más light.

     A título personal me ha parecido, posiblemente debido al carácter de Jack, que ya he dicho es lo mejor de la historia, que el vínculo Jack/Flo, su historia, su relación y la forma que tienen de protegerse y enfrentarse es de los puntos más interesantes de la novela. Una relación que ni siquiera la avalancha de temas logra opacar ya que ocupa el punto central en torno al que todo lo demás sucede. El resto tiene puntos fuertes y débiles en los que la credibilidad se tambalea por momentos, el cliché hace acto de presencia y el lector sonríe pasando página pensando que ahora sucederá otra cosa sin darle más importancia.

     Las chicas de Chapel Croft es una novela entretenida, bastante superior a El hombre de tiza, que busca hacer pasar un buen rato y en la que destaca el dúo protagonista. Producto de consumo.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

miércoles, 8 de junio de 2022

Mi adorada esposa. Samantha Downing

 


     "Me está mirando. Baja la vista fugazmente hacia su copa con sus ojos azules, vidriosos, y vuelve a levantarla. Yo miro mi copa y siento que me observa, al tiempo que me pregunto si estoy tan interesado como ella. Echo un vistazo y sonrío para darle a entender que sí. Ella me corresponde a la sonrisa. Se le ha borrado casi todo el pintalabios, ahora una marca rojiza en el borde de su copa. Me acerco y tomo asiento a su lado".

     Empezamos con las lecturas veraniegas de desconexión. Hoy traigo a mi estantería virtual, Mi adorada esposa.

     Nuestro protagonista está casado con Millicent desde hace 15 años. Él es instructor de tenis en un club social y ella vende casas, a poder ser de lujo. Juntos tienen dos hijos y son un matrimonio feliz en el que él sigue fascinado por el magnetismo de su mujer. Hasta aquí son un matrimonio normal, solo que entre sus aficiones comunes figura una muy particular: el asesinato.

     Mi adorada esposa es una novela de misterio con un punto cómico basado en un argumento que roza la comedia pero sin perder el enganche del thriller. Me ha recordado mucho a esa serie Santa Clarita Diet, en la que un matrimonio vive pendiente de la alimentación de la esposa zombi sin tener aparentemente nada que ver con el argumento de esta novela.
     
     La novela. La autora nos presenta un matrimonio con una afición un tanto peculiar en la que sus vidas personales se verán implicadas más de lo razonable incluso para un hobbie tan excéntrico como es el asesinato. El protagonista nos irá narrando en primera persona la evolución de su matrimonio en la medida en la que se ve afectado por la decisión de... bueno, ¿de asesinar? Y con este punto de partida a medio camino entre la novela de misterio y la comedia de situación seguiremos los entuertos en los que se ve enredado para poder seguir adelante de forma más o menos normal en un barrio residencial en el que todos se conocen. Con un ritmo ágil y descripciones visuales la novela gira poco a poco hacia el thriller dejando al lector una grata sorpresa final y la sensación de haber pasado unas horas entretenidas con las aventuras y desventuras de un casi cuarentón y su no tan normal familia.
     Como sucede en este tipo de novelas, la credibilidad puede tambalearse en muchos momentos, pero se espera del lector que no tenga en cuenta esos pequeños detalles que le harían pararse a pensar y no disfrutar del buen rato que Downing tiene planeado para él. Así que el trato es sencillo: te vas a divertir si no te fijas demasiado. ¿La pega? Que el ritmo que la autora imprime desaprovecha momentos que me parecían particularmente interesantes.

     Mi adorada esposa es una novela entretenida que no aspira a aportar al lector más que un rato divertido y que se maneja a ritmo de película de sobremesa. La decisión es vuesta.

     Y vosotros, ¿también dejáis este tipo de lecturas para el verano?

     Gracias.

lunes, 6 de junio de 2022

Papi. Emma Cline

 


     "Linda estaba dentro, al teléfono. ¿Con quién, tan temprano? Desde el jacuzzi, John la siguió con la vista mientras ella paseaba arriba y abajo en albornoz y bañador, uno viejo con un estampado tropical desvaído que debía de ser de una de las chicas".

     Tras Las chicas me quedé con la curiosidad por seguir leyendo a Emma Cline. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Papi.

    Papi es una colección de cuentos en la que los protagonistas son personas de clase privilegiada que muestran sus problemas y pequeñas miserias al lector. Estas irán desde una reunión familiar en la que el padre de familia se siente totalmente desplazado, pasando por la necesidad de recoger a un hijo tras un incidente en el internado, el sexo o el escándalo del que otro personaje intenta refugiarse.

     Visto así es evidente que no estamos ante los relatos habituales de personas marginales o cargadas de problemas con los que la literatura suele obsequiarnos, pero esto no significa que carezcan de interés. Recuerdo perfectamente que al despedirme de John y su reunión familiar en el primer cuento, sufrí una suerte de desencanto ya que quería saber si, por ejemplo, su  perro iba a ser finalmente sacrificado pasadas las navidades. Entendedme, el pobre chucho era tan apreciado como para ser llevado una y otra vez al veterinario y ahora estaba con un marcapasos que le marcaba bultos en la piel, olía mal, no podían dejar que se moviera y, al menos Shasha, estaba firmemente convencida de que el animal odiaba a la familia por obligarle a seguir viviendo. Explico esto porque para mi un cuento es bueno cuando me apetece más, y eso me ha sucedido con varios de los que integran este volumen. Los personajes que protagonizan los cuentos de Cline están en muchas ocasiones vinculados con el mundo del arte y muestran una y otra vez una suerte de autodecepción no compasiva propia de quienes se dan cuenta de dónde están y del lugar al que no han llegado, aunque esto no signifique necesariamente que vayan a hacer algo por evitarlo o ni siquiera por mejorar su situación. Porque otro de los rasgos comunes es la pasividad. Una pasividad que en más de una ocasión a medida que avanzamos la lectura va tornando a los personajes en pequeños imbéciles privilegiados que, quizás y solo quizás, sean el reflejo perfecto de la sociedad cómoda en la que vivimos. Y es que Cline expone una situación dejando en la periferia la cuestión principal. No es importante si un editor de antiguos éxitos se siente o no atraído por la ayudante de un escritor con el que tiene un proyecto, lo importante es la relación entre la atracción y lo que piensa realmente de ellos. No hay temas novedosos, no hay personajes inolvidables, pero Cline logra recrear cada historia como si fuera una novela y el lector no puede evitar dejarse llevar por su ficción.

     El gran mérito de un relato, más allá de contar una historia completa condensada, es lograr que el lector se quede con los personajes. Y Cline depura el estilo hasta hacerlo cercano, los personajes protagonistas se aproximan al lector hasta importarle, cada vez, logrando lo imposible. Cierto es que me hubera gustado que la autora ampliara su objetivo y saber un poco más de los secundarios, algunos realmente interesante, pero también soy consciente de que eso hubiera conducido a una novela cada vez.

     Papi es un libro de relatos uniforme en cuanto estilo y que contiene algún momento brillante sobre la clase privilegiada en la que se mueve una parte importante de la sociedad en la que vivimos.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.


miércoles, 25 de mayo de 2022

Tren Bala. Kotaro Isaka

 


     "La estación de Tokio está abarrotada".

     Últimamente parece que mire donde mire está este libro, y eso que aún no se ha estrenado la película. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Tren Bala.

      El libro hace honor a su título y los lectores vamos a viajar a bordo del llamado Tren Bala japonés que hace el recorrido entre Tokio y Morioca, en el que el autor ha metido a cinco asesinos que viajan juntos. Por un lado tenemos a Kimura, que va a bordo del tren con la firme intención de vengarse de un joven sociópata: El Príncipe, que también está a bordo y es un potente personaje de 14 años. Mandarina y Limón son en este caso compañeros, trabajan más o menos bien juntos y como curiosidad a Mandarina le gusta mucho leer. Y, por último, está Nanao, famoso dentro del gremio por su mala suerte, pese a la cual sigue vivo. Bien, la cosa es que Mandarina y Limón han cumplido la misión que se les encomendó dejando el correspondiente reguero de sangre, pero llegaron al tren con Minegishi y la maleta. Todo correcto; hasta que se suben al tren. Es evidente que en el tren van más personas, aunque no está precisamente lleno de gente, pero con estos personajes es con los que el autor teje la trama de una novela francamente entretenida que no busca nada más que la pura evasión.

     Ya la novela avisa en la contra que el tema gira en torno a una maleta, cuya existencia ya os he comentado. Lo que sucede es que esa maleta de algún modo está relacionada con todos los citados puesto que sus misiones van a estar relacionadas girando más o menos en torno a un mismo nombre y esto será lo que provoque la acción continuada que se mantiene a lo largo de una trama que no duda en acudir a distintos puntos de vista para mantener la acción. Iremos descubriendo, por supuesto, datos de los personajes, que harán que los diferenciemos adjudicándoles peculiaridades: ya sea un boy scout o un aficionado a las series infantiles, todos ellos tienen hueco y cabida en el Tren Bala, del que, lo que más me ha sorprendido, ha sido el poco revuelo que se monta entre los pasajeros si tenemos en cuenta la que se está formando.

      De algún modo, Isaka le ha dado a la novela un tono casi cómico que hace que el lector recuerde los baños de sangre tarantinescos a un ritmo endiablado que colapsa incluso en la propia trama. Y no me extraña, el viaje es salvaje, casi absurdo, los personajes van de un lado a otro y muchas veces no tienen claro quién hizo qué mientras el lector va pasando las páginas con absoluta diversión. Porque llegados a este punto, somos capaces de sacrificar la lógica, la credibilidad y hasta a un par de pasajeros que pasen por ahí para saber como termina la novela. 

     Tren Bala es una novela divertida. Y qué difícil es hacer eso, ¿verdad?

     Gracias.


lunes, 23 de mayo de 2022

Los desnudos y los muertos. Norman Mailer

 


     Comentaba no hace mucho con un lector avezado pero tardío, más tardío que yo que ya es decir, que envidio a quienes llegan a la literatura con un criterio marcado, instinto para la elección y, sobre todo, un buen puñado de títulos por descubrir por primera vez y es que, si un libro no lo he leído, para mi es una novedad. Aunque como este lleve más de cincuenta años en las librerías. Hoy traigo a mi estantería virtual, Los desnudos y los muertos.

     Viajamos hasta una isla llamada Anoapopei, un lugar en el que una patrulla de soldados es enviada en misión de reconocimiento a lo que se convertirá en un infierno.

     Estamos, evidentemente, ante la historia de una brigada estadounidense que lucha contra los japoneses, en este caso como en tantos otros, en una isla del Pacífico. Allí estuvo el autor, no en esta ficción, si no en su propia historia, y quizás por eso su capacidad para trasladar los sentimientos individuales de los soldados que consiguen establecer un hilo con el lector. Dará igual si se trata de soldados o del general, veremos lo que son (los hay de todo tipo, también buenos), de dónde vienen o cómo han llegado al lugar en el que están. La psicología de dichos personajes, el miedo, las formas de actuar y de reaccionar y, sobre todo el futuro son los temas que vertebran esta magnífica novela que despliega algunos de los conceptos recurrentes no solo en las novelas bélicas, también en la novela americana en general (el propio concepto de ser americano será, a buen seguro, uno de los temas más desarrollados en su literatura). Es una novela ambiciosa en la que el autor no deja nada al azar y no permite al lector desviar la mirada ni siquiera en los momentos más duros, cuando la batalla imaginada se convierte en una carnicería animal en la que el sexo y, sobre todo, el amargor de los personajes, tienen un tono demasiado realista como para que el lector pueda consolarse pensando que está leyendo una simple ficción. Para Mailer, la unidad de combate está formada por personas y el lector no va a tardar en irlas conociendo. Esto humaniza cada momento y da al antibelicismo imperante del momento nombres que ponerle. Humanizarlo es vital, parece decirnos el autor.

     Quizás los diálogos son lo que menos me ha gustado y, como contrapunto, lo que más ha sido el terrible descubrimiento de que hay esfuerzos que se realizan en balde o bien que hay fallos de fechas que provocan situaciones terribles. Quien lo lea, podrá elegir mejor qué nombre darle a ese momento. Me ha resultado llamativo además el uso de flashbacks casi constantes, o debería de decir que lo hizo hasta un determinado momento en el que empecé a pensar que quizás sea el anclaje a la cordura de los personajes, recordar al lector que, hagan lo que hagan, se trata de personas normales con una vida normal que han sido llevadas allí por las circunstancias. Unas circunstancias que, unidas a la guerra, sacarán de cada uno... bueno, eso lo vais a tener que leer.

     Los desnudos y los muertos me ha parecido un libro interesante cuya lectura, pese a su extensión y a dos o tres momentos lentos, merece la pena. Parece muchas veces que la literatura contemporánea se empeña en brindar una cara amable con niños en pijama de rayas para relatarnos dramas (solo faltaba) pero revestidos de cuentos que no ofendan demasiado al lector. Por eso agradezco este tipo de novelas en las que la cámara enfoca al objetivo y no la deja desviarse. Máxime si, como en este caso, además ya nos da un aviso de que no es un gran objetivo, a fin de cuentas estamos en la simple periferia.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

lunes, 16 de mayo de 2022

Philip Roth. Blake Bailey

 


     ¿Cómo decir que un escritor te resulta fascinante sin decir que un escritor te resulta fascinante? Hoy traigo a mi estantería virtual un libro que sale a la venta el jueves en nuestro país y que yo me leí impaciente apenas salió a la venta en EEUU. Se trata de La biografía de Philip Roth escrita por Blake Bailey.

     Roth estuvo escribiendo durante más de medio siglo, nos dejó más de treinta libros (31 juraría), y fue polémico en ellos y fuera de ellos. Dio nombre a un trastorno gracias a una novela hilarante, habló de historia en clave de distopía aliando a los Estados Unidos con los nazis, habló de sexo, de muertes, de judíos un poco como Allen pero sin tener nada que ver con él. Era un tipo raro, deslenguado, inteligente y no se le ponía nada por delante para decir a la prensa que otros mucho peores que él se habían llevado el Nobel, por lo que a él ya no le parecía que tuviera gracia obtenerlo. Lo hemos leído en sus libros como Philip Roth, como Zuckerman, o Kepesche y lo hemos leído también en un libro sacado hace no mucho por una antigua relación que tuvo. Y aún así, muchos somos los lectores que queremos saber más sobre él, y otros tantos que no lo han leído también encontrarán interesante esta biografía de un hombre que estuvo permanentemente respondiendo a la pregunta "y si..." en sus novelas y que experimento las distintas formas de darle respuesta.

      No hace ni cinco años que Roth murió y aparece su biografía autorizada en forma de cuasi ladrillo dando con ello muestra de todo lo que se puede contar sobre él. Ya sea literatura, familia, divorcios o política, Roth fue una mente inquieta que Bailey, experimentado en esto de contar la vida de otros y ahora también perseguido por la polémica, nos desnuda en su último libro. Hasta donde yo sé Bailey se presentó ante Roth en 2012 y salió sorprendentemente bien parado de la entrevista en la que le expuso su propuesta ya que tuvo acceso a sus documentos y gran parte de su vida. Y su vida empieza, por supuesto, en Newark en los años cuarenta, hijo de judíos con pasiones varias entre las que se encontraban las chicas y el béisbol para estar marcada, poco después, por el dolor físico. No tarda en empezar a alzar la voz en cuentos levantando ríos de pólvora con su irreverencia, que cristalizaría sin tardar en El lamento de Portnoy convirtiendo al autor en alguien famoso de la noche a la mañana. De alguna manera su vida se ve marcada por ello tanto como por la provocación y nos enseña el autor que no solo se trata de retratar la sociedad americana vista o temida en sus novelas, también se trata de vivir de algún modo sin atender a esas mismas reglas sociales. Por eso es un libro que no elude el sexo, porque parece ser que era una parte importante para Roth (nada extraordinario a botepronto). Bailey nos muestra a un hombre marcado por las contradicciones, un hombre que reflexiona sobre ser judío sin tolerar que otros lo hagan, que no cree en psiconadas pero se psicoanaliza y que tiene rarezas como para llenar, al menos, el doble de páginas de las que ha rellenado su biógrafo. Incluye, por supuesto, mucha literatura. nos cuenta cómo escribe y cómo no lo hace, la forma en que busca los argumentos y en la que desempodera las críticas por importantes que sean (cuando uno debuta con Portnoy supongo que hace una suerte de bautizo de fuego frente a cualquier crítica literaria futura), era bueno y malo, egoísta y desprendido y más amante que amado pese a que su vida estuvo marcada por sus dos matrimonios.

      Todo esto y un montón de cosas más es lo que nos cuenta Bailey en su magna biografía de un hombre al que no duda en marcar por el sexo y del que uno cierra su vida pensando que ahora, por fin, dejará de sentir deseo. Y aunque esto pueda parecer a priori uno de los puntos más importantes del libro, tengo que decir que yo me quedo con la forma en que coloca a sus otros "yo", los literarios cuyos nombres conocemos, y los dibuja diciendo que son la peor versión del escritor. Como si fuera posible que uno se dibujara mal o descentrado, o como si no hiciera falta ser un genio para realizar un trabajo semejante y defenderlo diciendo que la literatura no es un concurso de belleza moral. Y es que Bailey cuenta, en definitiva, la vida de un genio literario. Y si alguien cree que esta afirmación es fruto de la pasión no tiene más que recorrer brevemente varios de sus títulos y echar un vistazo a las sinopsis.

    La biografía de Philip Roth es un libro agudo que descubre al autor que muchos ya conocemos pero que deja un buen puñado de frases brillantes que todos podemos anotar. Y más de una enseñanza. Y si no os gustan las biografías, coged uno de sus títulos. Bien merece una buena lectura.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

    Gracias.

     Con vuestro permiso...  "Que entre el repelente" (Bienvenido Alexander, estás en tu casa).

miércoles, 11 de mayo de 2022

La conjura contra América. Philip Roth

 


     "El temor gobierna estas memorias, un temor perpetuo. Por supuesto, no hay infancia sin terrores, pero me pregunto si no habría sido yo un niño menos asustado de no haber tenido a Lindbergh por presidente o de no haber sido vástago de judíos".

     Philip Roth es uno de mis escritores contemporáneos favoritos. De hecho pienso como él cuando dijo que no necesitaba que le dieran un Nobel cuando se lo estaban dando a peores escritores. Hoy traigo a mi estantería personal, La conjura contra América.

     En una versión paralela de la historia que vivimos, en Estados Unidos Lindbergh ha ganado las elecciones aplastando a Roosevelt. Lindbergh ya había realizado declaraciones en contra de la población judía acusándoles de ser los culpables de obligar al país a entrar en una guerra. Pero ahora ha firmado un acuerdo con Hitler y rápidamente adopta sus políticas antisemitas. Este libro trata de lo que allí sucedió.

     Philip Roth ha escrito una novela terrorífica en la que las calles de Estados Unidos están tomadas por antisemitas mientras los judíos de clase media se esconden en sus apartamentos mirando con miedo hacia la una Casa Blanca habitada por amigos de Hitler. Roth cuenta una historia en la que el antisemitismo de los años 40 no se queda en Europa, si no que avanza hasta Estados Unidos y lo hace utilizando una de las mayores armas que tiene ese país: el patriotismo. ¿Qué pasa cuando un condecorado héroe de guerra se presenta a unas elecciones en un país con el sentimiento patriótico de Estados Unidos en muchos de sus estados? pregunta Roth. ¿Realmente es tan descabellado que salga? Y aquí usa la fuerza de su narrador que recuerda los tiempos en que Lindbergh era admirado como un héroe, recuerda que aceptó una medalla de Hitler y también que sustituyó al que iba a ser el postulante contra Roosevelt arropado por la admiración de muchos norteamericanos. Incluso el narrador nos lo describe desde la admiración logrando seducir al lector al hablar de una intervención sorpresa, escuchamos al público gritar su nombre emocionado. La gente, recordamos, necesita héroes.
     La novela avanza y el lector se enfada tanto como el propio narrador. Roth nos habla de una situación inconcebible en la que América lucha con Canadá y nos somete a la misma incredulidad que domina a Alvin quien no duda en unirse a la lucha contra un país, el suyo, que ha puesto a su familia en un punto de mira. Y es en ese momento en el que la tristeza aparece también en su voz. El niño Alvin ha crecido y el país se desmorona desde sus cimientos: su propia familia. Las ilusiones que su padre intentaba que mantuviera ahora ya no sirven de nada porque no se las cree. Ahora las cosas han cambiado, en realidad no hace falta tanto para que las cosas cambien, estamos hartos de verlo en nuestra propia sociedad (si es que miramos). Venga, dice Roth, esta vez no vamos a recluir al pueblo judío, vamos a separarlos, es lo que se hace en la sociedad contemporánea, evitar las uniones que dan  una opinión fuerte y una voz clara. Y Roth, porque ese es el apellido de la familia protagonista con un Philip incluido, no puede evitar un toque de positivismo que me hizo sonreír mientras asistía al campo de batalla político y a la nueva vuelta de tuerca de la sociedad basada en el mismo sentimiento, las mismas creencias, la misma falta de criter... bueno, eso será mejor que lo decidáis vosotros.

     La conjura contra América es un libro magnífico. Y tras esta afirmación poco más puede añadirse.

     Y vosotros, ¿sois lectores de distopías, ucronías o similar?

     Gracias.

lunes, 9 de mayo de 2022

El viaje de la humanidad. Oder Galor

 


     "Al ascender por el sinuoso sendero que conduce a las cuevas del Monte Carmelo en el Israel de hoy, se puede percibir el majestuoso paisaje que debió de rodear este lugar en la prehistoria. El clima mediterráneo debía de ser agradable durante todo el año, con variaciones moderadas de temperatura. El arroyo que discurre por las montañas en el verde valle contiguo debió de ser una fuente de agua potable. Los bosques junto a la cordillera debieron de ser propicios para cazar ciervos, gacelas, rinocerontes y jabalíes, y en las tierras salvajes, en las áreas abiertas junto a la llanura costera y las montañas de Samaria debieron de crecer variedades prehistóricas de cereales y árboles frutales".

     Desde Sapiens se ha disparado el interés por este tipo de libros así que yo, que no soy fan de Sapiens, también he decidido darle una oportunidad al tema. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, El viaje de la humanidad.

     En este ensayo el objetivo es explicar el desarrollo del ser humano desde la aparición del Homo Sapiens hasta nuestros días. Se hace especial hincapié, además, en el hecho de que, si bien el hombre lleva miles de años sobre la faz de la tierra, han sido los dos últimos siglos los que han puesto una mayor revolución y un avance más marcado. Y se busca el motivo de todo ello.

     Oder Galor es economista y, sin embargo, esto no es un tratado de economía. Desarrolla en su libro el hecho de que el ser humano se ha pasado la mayor parte de su existencia en una suerte de pobreza de vida, de tal manera que un aumento de la producción que llegaba gracias a algún tipo de mejora, generaba un aumento del nivel de vida, de la población, que automáticamente suponía una mayor demanda y una vuelta al estado inicial de carencias. Un estancamiento al final en el nivel de vida al que se podía aspirar. Pero esto, nos dice el autor, cambia con la Revolución Industrial. Y es que es a partir de ese momento cuando se observa una mayor evolución del hombre. Ahora no se trataba de vivir mejor y tener más hijos, de repente, era muy importante que tuvieran una formación adecuada para realizar trabajos más especializados, y eso hacía que el dinero se consumiera también en educación y no solo en alimentos y familias mayores. La población crece menos y no se come las ganancias, su esperanza de vida mejora al tener una mejor vida y, además, salen mejor preparados.
Bien, explicado el punto de inflexión, Galor retrocede hasta los comienzos del ser humano para explicar, con una profusión de ejemplos y curiosidades que amenizan la lectura, cómo ha sido realmente la evolución social y económica y la firme unión que hay entre ambas partes. Me ha sorprendido por ejemplo, cuando explica que la división de tareas por sexos que tanto afectaría a la organización social, empezó con la agricultura, que iba marcando los esfuerzos necesarios y la fisionomía de quienes los tenían que realizar. Como añade el autor, las innovaciones tecnológicas son uno de los factores más importantes para el desarrollo económico-social ya que marcan no solo la inteligencia o agudeza, también la capacidad para mejorar las condiciones de vida, aumentar la producción o incluso el grado en el que las políticas se implican y la importancia que tiene esto como impulso.
     También explica los principales problemas que arrastran al mundo en el que vivimos a una desigualdad global que, evidentemente, existe: y habla de geografía, migraciones, política, cultura y, por supuesto, enfermedades. Intenta dar respuesta a estos problemas y también a por qué fue Europa y no Asia el lugar elegido para la mejora exponencial que hizo que se tomara la delantera a otros continentes, marcando una sociedad actual en la que aún podemos ver las marcas de la desigualdad, y es que, del Renacimiento a la Revolución Industrial o las primeras grandes rutas comerciales, está claro el camino que el autor nos marca para que veamos el mundo que nos rodea ya que hay pruebas de que incluso antes de dicha revolución ya se estaban produciendo microrrevoluciones a lo largo y ancho del continente.
     Galor lo tiene claro, entender el pasado sirve para mejorar el futuro. Si hoy somos capaces de analizar lo sucedido y a dónde nos ha llevado, también seremos capaces de utilizar esos conocimientos para que nuestro futuro avance a la misma velocidad. La natalidad controlada que en el pasado ayudó a quela sociedad mantuviera su bienestar por un exceso de producción, ahora además reducirá el impacto ambiental de nuestra existencia y dará aún más tiempo para la formación de especialistas que estarán mejor capacitados para nuevos descubrimientos. Una suerte de bucle infinito de progreso.

     El viaje de la humanidad es una revisión optimista de la historia del ser humano cuya lectura viene amenizada tanto por el lenguaje como por los ejemplos. Un recorrido amable que me ha dado un puñado de datos que no sabía y una forma diferente de ver tanto el pasado, como el futuro.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

lunes, 2 de mayo de 2022

El último juego. J. D. Barker

 


     "—¡Venga ya, no me jodas! —Jordan Briggs estampó la palma de la mano sobre el claxon del coche y sacó el dedo corazón por el techo solar abierto de su Audi R8. Se había visto obligada a clavar los frenos, y se le partió el tacón del zapato en el instante en que fue a mover el pie de nuevo al acelerador—. ¡Son mis Louboutin favoritos, cabrón de mierda! 
       En respuesta, un brazo musculoso salió por la ventanilla del camión de la basura y le enseñó el dedo con un leve balanceo.
     —¿A quién le gritas, Jordie?"

    Desde que leí El cuarto mono reconozco que no me he perdido uno solo de los títulos de este autor. Por eso, hoy traigo a mi estantería personal, El último juego.

     Jordan Briggs tiene un mal día. Es locutora de radio y está a punto de llegar tarde a su programa. No solo eso, además va a llegar tarde por un atasco provocado por la competencia. Por eso abandona su coche ante la mirada atónita del policía Cole y sale corriendo a la emisora. Llega por un pelo y allí el día se vuelve aún más difícil cuando recibe la llamada de un hombre llamado Bernie que le habla de una casa en la que está y le pregunta si prefiere un taxi o un Uber. Jordan responde que ella siempre elige taxi: en ese momento el taxi situado detrás de Cole, explota. Y luego hay otra explosión... Mientras, un taxista tiene una bomba adosada a los bajos y Jordan recibe otra en forma de paquete entregado en la emisora. Un compañero llama entonces a Cole para decirle que ha habido un doble asesinato que es necesario que vea y Bernie le da a Jordan una sangrienta tarea. 
     El día empezó siendo malo. Ahora es una pesadilla.

     Uno de los mejores motivos para leer, es divertirse. La literatura forma parte del ocio por mucho que algunos se empeñen en decirnos lo mucho que se aprende leyendo y que leer te abre la mente (creedme si os digo que hay personas para las que la única oportunidad de tener la mente abierta mediante la literatura es lanzándoles un libro a la cabeza con buena puntería) y, como tal, todos queremos libros divertidos y amenos que nos entretengan. En este sentido Barker ha sido de mis últimos descubrimientos. Un escritor que logra que me termine su libro sin saber cuántas páginas tiene, ya ha ganado un punto a su favor y, en este caso concreto, puedo aseguraros que se ha cumplido esa máxima.
El lector se sienta y en apenas un rato ya tiene montado el escenario central con bombas, momentos de angustia de quien parece saber que va a morir, el testigo implicado, la locutora a la que le van a temblar los tacones y un crimen que, evidentemente, también está relacionado. Entonces es cuando Barker da el pistoletazo de salida y el lector se sumerge en una novela cuya principal característica reside en lo visual de sus descripciones, algo que provoca que las páginas se recorran sin esfuerzo alguno buscando un rato extra para seguir leyendo y ver cómo termina la historia. Me he tomado además un descanso del típico detective torturado con tensión sexual no resuelta con alguna compañera y compañero envidioso lo que me ha supuesto un alivio y, si me apuran, una novedad. Y es que hemos pasado de peculiaridades extraordinarias a academia de peculiaridades sin habernos despeinado.

     Como ya sucediera con otros libros del autor, la novela viene marcada por su ritmo tanto como por "el malo", algo en lo que Barker parece haberse especializado novela a novela y uno no puede evitar sentirse intrigado por Bernie tanto como por su historia desde el principio. Al final resulta que te compras el libro, te sientas a leerlo el sábado y, para cuando llega el domingo, te lo has terminado. Como comenzaba diciendo, puro entretenimiento. Pura evasión.

     El último juego es una novela francamente entretenida que se lee tan rápido como tiempo del que disponga el lector.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.