lunes, 14 de septiembre de 2026

La inquilina. Freida McFadden

 


     "Hace seis meses, alguien se plantó en este mismo sitio —en el piso veinticinco del rascacielos donde se encuentra Coble & Roy, la firma de marketing en Manhattan donde trabajo— y trató de saltar al vacío".
 
     No seré yo quien diga que le va mal a esta mujer, pero, seamos sinceros, el fenómeno de La asistenta es difícilmente repetible por mucho que títulos y formas intenten seguir su estela. Hoy traigo a mi estantería virtual, La inquilina.

     Conocemos a Blake Porter, la definición de triunfador con casa soñada, hipoteca y prometida. Lo tiene todo... hasta una carta de despido. El dinero es un problema  y más cuando los pagos se empiezan a acumular así que alquilan una habitación a Whitney, que parece perfecta. Y entonces todo se desmorona porque, además, no cabe duda de que el vecindario es particular.

     Si estáis buscando alta literatura, aquí no es. Eso os lo digo desde este momento. También tengo que decir que la autora replica demasiado su gran éxito, incluso en las formas, y eso hace que sus novelas hayan ido sacrificando el frescor por las ventas, aunque creo que las ventas también se acabarán por resentir. Lo que nos coloca esta vez es a un personaje masculino, que no termina de caer bien, con una prometida a la que infantiliza hasta convertirla en un cliché. Le añade alguna de sus peculiaridades que uno no sabe muy bien cómo colocar si habla de ellas tras haber leído la novela, pero que durante le lectura le parecen ocurrentes, y al final todo se resuelve de forma entretenida. Si esto fuera una película creo que tendría mis dudas sobre si los protagonistas son adolescentes, imaginad una pelea por un pez porque es como cuidar un huevo cuando el huevo es un hijo en un trabajo escolar, y que todo sea una tragedia a su alrededor (por no hablar de dedos y frutas podridas). Y esto es la parte más normal. No entro más en detalles porque cualquier cosa que diga puede, y lo hará, estropear la lectura, pero es cuanto menos peculiar.

     La inquilina es un libro entretenido al que no hay que buscar nada, empezando por verosimilitud. Es como una bolsa de takis: sabes que son azules y que es imposible que algo comestible sea de ese color. Te mancha los dedos, es demasiado fuerte y puede destrozarte el estómago, pero incluso con todo eso hay mucha gente que los disfruta o que los añaden a comidas más serias (supongo que el equivalente es leer esto entre dos novelas "serias"). Y es que al final las lecturas son gustos y es entretenimiento y esta novela ha sido escrita para hacer pasar un buen rato, como mucho dos ya que la lectura va como un tiro.
Y hasta aquí.

    Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.


lunes, 7 de septiembre de 2026

El llanto de los muertos. Camilla Läckberg

 


    Después de muchos años y de pasar por otras series, Camilla Läckberg ha regresado al lugar en el que la conocimos. Hoy traigo a mi estantería virtual, El llano de los muertos.

     Volvemos a Fjällbacka, ese lugar de nombre impronunciable que jamás aprenderemos a escribir sin comprobar que está bien puesto. Allí desapareció la joven Sofie hace treinta años conmocionando a la zona: una joven guapa y popular que acababa de empezar el instituto, desaparece sin dejar rastro... el resto lo podéis imaginar. Ahora una mujer confiesa un crimen y eso hace que tenga que realizar una exhumación que lleva a un descubrimiento que provoca que el caso de Sofie se reabra. Y allí regresa Erika, a meter las narices. Nada ha cambiado.

     Creo que he puesto un pelín más de lo que aparece en la contra (sé que es así) pro es que por una vez me parece que han sido tan escuetos como para quedarse cortos. Es cierto que la novela busca el entretenimiento puro y duro y que eso supone ir sorprendiendo al lector cada poca páginas, pero hay un punto en el que necesitamos un punto de apoyo para saber de qué trata la historia. Sobre todo porque al principio vamos a tener un poco de caos en la cabeza para saber cuál es "la buena", la que manda. Pero una vez hecho y recordados a Patrik y Erika, todo va sobre ruedas en este pasapáginas que más que correr en su lectura, vuela. Si que es cierto que he tenido la sensación de que sus personajes no avanzan, por mucho que pase el tiempo y avance la saga, parecen estar en una pausa que hace que sean prácticamente iguales a la primera entrega y que caigan en los mismos clichés, pero como les tengo cierto cariño, se les perdona. En cuanto al caso, como ha sucedido en las entregas anteriores, el protagonista principal son los giros y los secretos que todo el mundo parece tener y es que el lado oscuro de las personas se va acercando a lo largo de la novela hasta dejarnos en un final que proclama a gritos que este no ha sido ni con mucho el último título de la saga.

     Läckberg repite el esquema de doble historia con teorías que se suceden junto a revelaciones impactantes en una fórmula que ha quedado claro que, para muchos lectores, funciona.

     El llanto de los muertos es exactamente lo que quiere leer cualquier fan que conociera a Läckberg por esta saga.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

lunes, 31 de agosto de 2026

El último de la estirpe. Fleur Jaeggy



     "Soy el hermano de XX. Soy el niño del que ella hablaba. Y soy el escritor del que ella nunca ha hablado. Tan solo mencionado. Mencionó mi cuaderno negro. Escribió sobre mí. Contó incluso conversaciones en casa. En familia. Cómo podía saber que sentada a nuestra mesa había una espía. Que había una espía en casa. Pues era ella, mi hermana. Tiene siete años más que yo. Ella observaba a mi madre, la nuestra, a mi padre, el nuestro, y a mí. No me importaba que mi hermana nos observara. A todos nosotros. Y que luego fuera por ahí a contarlo. Una vez, cuando tenía ocho años, la abuela me preguntó: ¿qué quieres hacer cuando seas mayor? Y le contesté: quiero morir. De mayor quiero morir. Quiero morir pronto. Y creo que a mi hermana le gustó muchísimo mi respuesta. Nos conocimos tarde, ella y yo. Más o menos cuando yo tenía ocho años".

     Poco a poco iré trayendo mis lecturas de verano. Hoy, por ejemplo, traigo a mi estantería virtual, El último de la estirpe.

     Esta vez estamos ante un libro de relatos, tengo que añadir además que no conocía a la autora, y sus títulos me han acompañado a lo largo de un mes ya que los iba leyendo poco a poco. Me encontré con una veintena de relatos, a veces extraños, otras superficiales, algunos como si solamente enfocasen una parte del relato completo o de la vida, que tenían un hilo conductor general basado en una sensación de tristeza. Cuando son tantos los relatos se corre el riesgo de caer en una enumeración, empezar diciendo que el primero es el que más me gustó y dar una sucesión de títulos que, en este caso, no tendrían mucho que aportar, ya que salvo las trabas que le pone la autora a los protagonistas, enfrentándolos a una realidad antipática, carece de valor la anécdota puntual de lo que en ellos suceda. el plan de vida de un niño es la muerte, vivir es una suerte de pesadilla y la soledad aparece en cada esquina.
    
     No siempre son fáciles, ni siquiera son siempre relatos que resulten atractivos, pero sus letras son en todos ellos una carga efectiva que actúa en contra del lector. Hay una belleza latente, no siempre apreciada pero siempre recogida una vez que finaliza la lectura, que deja una sensación desigual.
No sé si me ha gustado. A veces pasa.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

miércoles, 26 de agosto de 2026

Cambiar el agua de las flores. Valérie Perrin


 

     "Un solo ser nos falta y todo parece despoblado.
     Mis vecinos de enfrente no le tienen miedo a nada. No tienen preocupaciones, no se enamoran, no se muerden las uñas, no creen en el azar, no hacen promesas ni ruido, no tienen Seguridad Social, no lloran, no buscan las llaves, las gafas, el mando de la televisión, a sus hijos, la felicidad. 
     No leen nunca, no pagan impuestos, no hacen dieta, no tienen preferencias, no cambian de opinión, no hacen la cama, no fuman, no confeccionan listas, no se muerden la lengua antes de hablar. No tienen sustitutos. 
     No son aduladores, ni ambiciosos, rencorosos, coquetos, mezquinos, generosos, celosos, negligentes, pulcros, sublimes, graciosos, yonquis, tacaños, sonrientes, astutos, violentos, amorosos, gruñones, hipócritas, suaves, duros, blandos, malvados, mentirosos, ladrones, jugadores, valientes, holgazanes, creyentes, pervertidos, optimistas. 
     Están muertos. 
     Lo único que los distingue es la madera de su ataúd: castaño, pino o caoba".

     No se debe de juzgar un libro por la cubierta y supongo que tampoco por el título, pero a mi este me enamoró. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Cambiar el agua de las flores.

     Conocemos a Violette Toussaint, antigua guardabarreras que ha terminado cuidando un cementerio, atenta a cada movimiento y cada quietud que se produce en él. Violette cuida del cementerio y del jardín mientras va recogiendo anécdotas y fragmentos de vida a través de comentarios y funerales. Explico el anterior trabajo de Violette porque Perrin entra en el pasado de esta mujer que se convierte en alguien importante para el lector, y os aseguro que no ha tenido un pasado fácil. Fue una niña abandonada y tutelada que conoció el amor demasiado pronto y jamás fue aceptada por la familia de su amado, que no resultó como esperaba. Violette protege aquello que ella nunca tuvo y acaba en Chalon, donde desfilan múltiples historias de familiares, difuntos y sepultureros que irán combinándose de forma deliciosa.

     La protagonista es una persona común y corriente con sentimientos comunes y corrientes y que se cruza con otras personas iguales a ella. El lector la ve desarrollarse y asiste a historias a través de capítulos con epitafio que componen una novela extensa llena de dulzura en la que la humanidad marca cada una de las letras. El duelo sobrevuelta toda la novela, no puede ser de otro modo con el lugar y el tema que trata, pero aún así se siente una lectura luminosa que viene acompañada de personajes que provocan tanto la risa como la emoción no siempre contenida durante la lectura. 

     Cambiar el agua de las flores es uno de esos libros que se puede recomendar sin miedo, con una trama central fácil de seguir, personajes entrañables y una cierta musicalidad en su prosa que da como resultado una lectura agradable salpicada de frases y momentos inolvidables.

     Con un cementerio como punto central y la muerte como presencia constante no puedo evitar preguntaros si hay temas que os atraigan o que rechacéis a la hora de elegir vuestras lecturas.

     Gracias.

lunes, 24 de agosto de 2026

Disolución. Nicholas Binge

 


     "Te quedan once horas antes del reinicio. Tienes que decirme exactamente qué ha pasado. 
      ¿Dónde estoy? ¿Cómo que «no es importante»? Ni siquiera sé dónde estoy. No sé quién eres. ¿Cómo no va a ser importante? No... Es decir, sí. Creo. El nombre me suena. 
      Nos... nos conocemos, ¿verdad? 
     ¿Dónde está Stanley? ¿Se encuentra bien? 
     ¿Qué quieres decir con eso? Dios santo, ¿le ha pasado algo? ¿Está a salvo? 
     Estamos en... ¿Esto es una piscina vacía? 
    ¿Qué narices está pasando?"

     Me atrajo la sinopsis. Parecía partir de un punto común para luego retorcerlo y tuve curiosidad. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Disolución.

     Conocemos a Maggie, una mujer que está felizmente casada con un hombre llamado Stanley que está perdiendo la memoria. Ella ve como poco a poco el hombre va olvidando y se va desdibujando y, con él, toda su historia juntos. Desolador. Entonces entra en escena Hassan, que contacta con Maggie para decirle que su marido no está perdiendo la memoria, alguien la está borrando. En lugar de tener Alzheimer está sufriendo un borrado que se produce en la misma residencia en la que está ingresado para recibir cuidados, y esto sucede porque alguien está buscando algo entre sus recuerdos y, para encontrarlo, está realizando un borrado selectivo. De hecho lo que buscan está en la infancia de Stanley. Guiada por Hassan, Maggie se mete de lleno en la memoria de Stanley pero no está preparada para lo que va a encontrar ni el alcance de sus descubrimientos.

     Hay que decir que Disolución se adentra dentro de la ciencia ficción especulativa mientras que le plantea al lector preguntas  sobre su propia existencia. El alzheimer es desgarrador porque somos aquello que nos forma y la pérdida de la memoria supone también la pérdida de amores, sueños y logros. Y deja a quien tenemos al lado con una profunda sensación de soledad. Y frente a ello se adentra a ritmo de thriller en una historia sobre expansión de memoria, niños que se vuelven superdotados y un descubrimiento increíble cuyas repercusiones solo podemos imaginar. Y es que Binge nos pide que tengamos fe en su novela. Que esperemos, que no nos importe si la premisa inicial nos parece manida o si el comienzo es particularmente lento, que lo es. Nos hablará de aperión, de viajes en el tiempo, creación y extinción, veremos amigos y también traidores, científicos locos y otros sin escrúpulos y también, por supuesto, amor.
La novela utiliza dos líneas temporales, una de horas y otra que sigue la vida de Stanley. A través de ellas leeremos bastante ciencia, pero nada que exija conocimientos en particular o que resulte abrumadora para el lector, y tendremos la sensación de perdernos y encontrarnos varias veces. Sin embargo Binge escribe una novela en la que cada parte y cada dato tiene un propósito. Construye una trama que poco a poco va obsesionando al lector que siente la necesidad de avanzar y no soltar el libro hasta descubrir la última parte. Y es que, pese al esfuerzo inicial, la novela merece la pena y uno la termina despeinado, agotado y más que satisfecho.

     Disolución es una novela de ciencia ficción especulativa con todos los ingredientes para gustar a lectores de todo tipo ya sean, o no, aficionados al género.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

lunes, 17 de agosto de 2026

Yesteryear. Caro Claire Burke

 


     "Este es el último día de la vida que imaginé para mi".

     Tengo que reconocer que me llamó la atención desde el primer día, y eso que tampoco es que fuera particularmente original. Hoy traigo a mi estantería virtual, Yestyear.

     Conocemos a Natalie, de profesión Influencer. Su cuenta de instagram se corresponde con lo que llamamos trad wife, es decir, una mujer convertida en el ama de casa perfecta, la madre de familia tradicional, bella y disponible que todo el mundo adora en redes. Ella vive con su familia en un rancho, su marido es un vaquero moderno, con su huerta, sus gallinas y su imagen impecable de la felicidad. Representa la vida perfecta para una legión de seguidores, sacrificando su personalidad, la verdadera imagen de su casa (ya que esconde cualquier signo de modernidad como pueden ser los electrodomésticos) y, por supuesto, ahogando su verdadera personalidad. Es la representación perfecta 24/7 algo que, desde las primeras páginas, se intuye peligroso para la salud mental. Y de repente Natalie despierta en 1855 y se ve obligada a vivir como había estado fingiendo.

     La novela es divertida pero no en la forma banal que uno puede considerar. Si estás esperando que no sea capaz de nada y estar ante una suerte de gag encadenados, no es aquí. Burke tira de ironía, cuando no sarcasmo, durante la mayor parte de la novela y la mujer que adoraba sus hermosas gallinas, que pronto mataría, se ve totalmente superada por la situación. La duda es si la situación que la supera es el vivir en una representación eterna que la hizo perder la cabeza o si realmente ha viajado en el tiempo. A fin de cuentas, cuando uno tiene tantos seguidores y contrata a un equipo de edición, puede descubrirse haciendo extrañas peticiones y Natalie había pedido en varias ocasiones una máquina del tiempo que le hiciera vivir en la realidad su sueño conservador de familia perfecta. Natalie se va poco a poco descomponiendo, la mujer que adora ser madre pero no soporta los niños, la que no se fía del feminismo pero reniega de su situación que la sitúa, pese a ser el cerebro de un imperio, justo por debajo de su marido... no puede con todo. Natalie se rompe, se ahoga, y el lector no está del topo preparado para la resolución de la novela.

     Burke aborda una crítica feroz hacia prácticamente casi todo, sin embargo me gustaría señalar que, más allá del feminismo, los valores y todos estos temas tradicionales que se han abordado en la novela y en la mayor parte de sus reseñas, la autora nos recuerda que lo que vemos en redes no es real. Esa persona a la que sigues y cuya vida crees conocer, solo está representando un papel que ha ido construyendo a conveniencia para sacarle el mayor partido posible mientras iba sacrificando la realidad ya sea para no exponer su privacidad o para adaptarse convenientemente a alguna moda. Cuanto más se muestra del día a día, menos fiable es en este Show de Truman eterno formado por influencers empeñados en hacernos creer que ese es su día a día. Nada nuevo y tampoco nada que no supiéramos en realidad, pero Burke lo hace divertido al enfocarlo desde la perspectiva: cuidado con lo que dices que deseas, no vaya a convertirse en realidad.

     Yestyear es una novela ligera y francamente divertida con una protagonista desquiciada que uno no sabe si apreciar u odiar y una trama que hará a muchos lectores recordar nombres que conocemos de redes. No por nada, sino porque están ahí, en el día a día de su legión de seguidores.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

lunes, 10 de agosto de 2026

Bajo mi piel. T. J. Klune

 


     "No lo vais a entender, o no de inmediato. Pero no pasa nada. Incluso es posible que me toméis por una embustera, pero tampoco pasa nada. Solo os pido que me escuchéis hasta el final antes de juzgarme. Tengo una historia que contaros. Una historia sobre un lugar situado bajo una Montaña. Sobre la mente de los hombres. Sobre lo que significa ser humanos y construir un hogar donde jamás debería haber existido uno. Sobre lo que el futuro nos depara. A mí, a vosotros, a todos nosotros".

     Mi primer contacto con Klune fue La casa del mar más azul y me encantó. Desde entonces busco en todos sus títulos las mismas sensaciones. Por eso hoy traigo a mi estantería virtual, Bajo mi piel.

     Conocemos a Nate, un periodista que está atravesando un mal momento. Acaba de perder su trabajo en el Washintgon Post y, además, ha perdido a sus padres, que le han dejado como herencia una vieja furgoneta y una cabaña perdida que le recuerda momentos de su infancia. Decide entonces que esta cabaña en Oregón puede ser el lugar perfecto para encontrarse a si mismo, así que empaqueta sus pocas pertenencias y pone rumbo hacia allí. Sin embargo al llegar se encuentra con que dos personas están viviendo en la cabaña, la niña de diez años Artemis Darth Vader, pronto tiene claro que ese no es su nombre real, y un hombre adulto y aparentemente herido al que la niña llama su Alex. Nate se espanta, hay unos momentos de tensión, pero finalmente se queda en lo que no puede llamarse decisión consciente, para descubrir que Art es todo menos una niña normal. Pronto tiene la impresión de que huyen de algo, y poco a poco va estableciendo una relación de cuidado y rutina con ellos que empiezan a confiarle una historia que Nate prefiere no saber y que desemboca en un ataque a la cabaña que le obligará a elegir si quiere unirse a ellos o dejarlos pasar de largo por su vida.

     Para quienes hayan leído a Klune no resulta tan extraño el punto de partida, ya que parece especialista en situaciones singulares, sin embargo estamos ante una novela trágica. no solo por las pérdidas de Nate, sino también porque es la segunda vez que pierde a su familia. La primera fue porque ellos no aceptaron que era gay. Además siente una atracción inmediata por Alex que se llega incluso a superponer al miedo inicial que le provoca el hombre, y a esto hay que unirle a la peculiar Art, que tendría unos razonamientos de una madurez increíble si no fuera por su desconocimiento de las cosas más simples. Ni siquiera sabe lo que es una tostada o cómo se hace, mucho menos de donde viene el bacon, pese a que pueda convertirse en uno de sus platos favoritos. Y es que la intriga en torno a esta niña, despega desde los primeros minutos en que aparece. Se adentra con esta intriga en una historia sobre secretos gubernamentales, desapariciones y cautiverios que se mezcla con el sentimiento de desarraigo y también con el de pertenencia a una familia, la que elegimos, ya que Nate no podrá evitar ir sintiéndose parte de algo junto a sus dos huéspedes improvisados. Klune mezcla la acción, la ternura y el romance en una novela entretenida que, al igual sucede en el resto de sus títulos, destila un mensaje de esperanza y positivismo que puede llegar a conmover a los lectores en la última parte.

     Si buscamos definir la novela, se acerca a la ciencia ficción, y puede que haya muchos que recuerden a Stranger Things en algunos momentos, pero el corazón de la historia está en los lazos que los tres protagonistas van forjando y que son incluso más importantes que la relación entre Alex y Nate. 

     Bajo mi piel es una novela tierna y esperanzadora llena de diálogos divertidos, y algunos (bastantes) momentos absurdos que logra entretener al lector y dejarle un buen sabor de boca al pasar la última página.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.