lunes, 26 de octubre de 2026

El hijo del oligarca. Patrick Radden Keefe


 

     "Después de que muriera Zac Brettler, sus padres intentaron descifrar el misterio de lo que le había sucedido, revisitando incansablemente una serie de momentos específicos de su breve vida. Había nacido una noche lluviosa de septiembre de 2000 con la cabeza coronada por una suave mata de pelo rojo. Era un detalle inesperado: ni su madre, Rachelle, ni su padre, Matthew, recordaban a nadie de sus familias respectivas que tuviera el pelo de aquel color. Al principio pareció que quizá no fuera pelo, sino una mancha de sangre seca, de forma que intentaron limpiársela. Pero era pelo. Los hijos pueden sorprenderte desde el primer día".

      Creo que no llevaba ni un día a la venta cuando ya me había llevado a casa este libro. Existe el amor a primera vista en los libros y nada tiene que ver con el crush literario, es ese momento en el que un título, una cubierta, te atrae. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, El hijo del oligarca.

     Los hechos: el 29 de noviembre de 2019 Zac Brettler muere tras precipitarse desde el balcón de un apartamento lujoso frente al Támesis y una cámara de vigilancia de la sede del MI6 captó el movimiento desde el balcón, el golpe que presumiblemente dejó inconsciente al joven, y su caída al río en el que se ahogó y del que fue rescatado horas después. La autopsia del joven reveló múltiples heridas compatibles con la caída pero que también podían haber sido causadas antes de la caída. La investigación determinó la identidad del joven de 19 años y averiguó que había pasado esa noche con un criminal llamado V. Sharma, quien reconoció ser el dueño del apartamento y añadió que había permitido a Zac alojarse en él. La misma investigación situó a otro hombre, Shamji, en el apartamento. Este otro hombre es un inversor en criptomonedas que negó en todo momento haber hecho algo al joven, al que acusó de mentiroso destapando que se hacía llamar con otro nombre para llevar una vida que no era la suya. La policía tenía unas imágenes en las que se veía que nadie había empujado a Zac por el balcón y a dos hombres de los que uno no estaba en el apartamento en ese momento y otro fueron incapaces de demostrar nada. Es en ese momento en el que los padres de Zac, perplejos y decididos a averiguar qué ha sucedido. Se ponen a investigar y se encuentran con que es cierto que su hijo lleva tiempo fingiendo ser otra persona: Zac Ismailov, hijo y heredero de un oligarca ruso que no existe, para lo que se valió de relaciones con empresarios arruinados y  criminales extranjeros. Y repito, Zac murió con 19 años.

     Con estos hechos y muchas, muchísimas horas de investigación, Patrick Radden Keefe construye una novela que bien pudiera ser ficción policiaca, pero que tiene los pies en la tierra sobre algo que sí ocurrió y que refleja bastante bien un problema de la sociedad actual. Keefe coge una historia ya de por sí casi inverosímil y logra acercarla al lector en un relato en el que el edificio de rascacielos frente al Támesis del que cae el joven Zac se convierte en un símbolo de todo lo que está mal. Dibuja al joven como alguien con una gran capacidad para la fantasía. De clase media, soñaba con ricos y bandas rusas a las que fingía pertenecer mientras se dibujaba tatuajes temporales y afirmaba asistir a casinos de la zona en los que solo admitían a millonarios de dudosa reputación. Zac quería ser como esos compañeros de apellido ruso a los que nadie preguntaba a qué se dedicaban sus familias pero que tenían todas las puerta que a él, de clase media, ni siquiera le estaban permitidas soñar.  No solo eso, sino que el autor en su investigación se encuentra con que no es el único miembro de la familia que ha mentido fingiendo ser otra persona, el abuelo de Zac hizo algo similar. De verdad que en ese momento yo solo podía pensar en la madre de Zac, esa mujer que se encontró con un padre mentiroso y un hijo mentiroso expuesta en la prensa varias veces. Si alguien me lee, yo necesito una novela con la historia de Rachelle Gryn Bettler, que además tiene todos los ingredientes para ser una novela porque si del hijo ya he hablado ahora os diré que el padre fue un judío salido de Alemania en el 39 que se inventó una vida después de la guerra (esa no os la cuento por si acaso alguien se decide a investigar).
     En una novela en la que todos mienten, Keefe extrae la verdad poco a poco, dejando las mismas lagunas que él no pudo rellena y nos muestra que el embaucador también es cazado por tramposos más grandes, poderosos y peligrosos que él. A fin de cuentas, si te inventas una vida demasiado bien corres el riesgo de que te crean, y si tienes prisa por entrar en un círculo que solo conocías de la ficción, lo más probable es que acabes llamando a la puerta de alguien peligroso y que, como sucede en este tipo de novelas, "des de comer a los peces".

     Dos años de investigación y pulso de acero para una novela que termina de convertir al autor en uno de los nombres fijos de mi biblioteca. Y es que en un mundo en el que la realidad supera la ficción, Zac, el supuesto millonario de cuya inexistente fortuna muchos se quisieron aprovechar, dejó la ingente cantidad de cuatro libras como herencia.

    El hijo del oligarca. Ni siquiera he empezado a contar todo lo que aparece en este libro. Apunten y lean.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

lunes, 21 de septiembre de 2026

El gato del jardinero. Thomas Schlesser

 


     Tras Los ojos de Mona tenía curiosidad por seguir leyendo a Schlesser. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, El gato del jardinero.

     Empecemos conociendo a Louis, el joven jardinero que vive preocupado por su gatita enferma. Cuando llegamos a la novela una gran tormenta asola el lugar y Louis comienza un curioso intercambio con una vecina: él se encargará de arreglar su jardín y ella le enseñará a amar la poesía. Estamos en la zona de Provenza, un lugar que muchos consideramos casi idílico, y la gatita del jardinero es un pobre animal sin nombre con una enfermedad que lo llevará a la tumba y que entristece a su dueño mucho antes de que eso suceda.

      Una profesora jubilada, un músico encantador y un jardín tan destrozado como el corazón del protagonista. Un personaje empeñado en hablar en verso y otro sensible y triste que contrasta con la alegría de sus vecinos. Donde la vecina tiende la mano a Louise para proporcionarle en la poesía un refugio para sus sentimientos, él se convierte en el lugar seguro del jardín.
     Es un libro complicado con el que no siempre se conecta debido al poco realismo que desprende, por eso hay que entender que estamos ante una suerte de fábula que no necesita convencernos de la realidad de lo que nos cuenta. La poesía se convierte en algo terapéutico, como un recetario para cada momento que hace que el jardinero salga de su timidez de  una forma relativa (recitar a los árboles no es lo mismo que socializar). Esto hace que las citas, las explicaciones y el conocimiento sobre la poesía aparezcan de forma constante en la novela (por algo tendrá que organizar la enorme biblioteca de su vecina) y que terminan de completarse con la aparición de un perro. Con todos estos elementos que por separado se sienten dulces, románticos y destinados a gustar a los lectores, ¿qué puede salir mal? Pues en realidad todo, o casi.  Me ha sobrado erudición, me ha sobrado azúcar y me han sobrado muchas cosas de la novela para que consiguiera emocionarme en la forma que el lector pretende. como novela me ha parecido más afectada que sensible y aún así y con todo esto le ha faltado una prosa con un lenguaje que se acercase un poco más a aquello que pretende representar.

Entiendo que, pese a que sigue la línea de su anterior título y por lo que parece el autor se siente cómodo en el mundo del arte, esta vez no ha sido para mi, o no me ha pillado en el momento adecuado.
Pero como siempre digo, lo mío es la simple opinión de una lectora y cada libro tiene su público, así que si os llama la atención o lo habéis leído y os gustó o quizás cuando lo terminéis de leer en un futuro... no dudéis en hacérmelo saber. A fin de cuentas los lectores tenemos tres grandes placeres que no son lo mismo en absoluto:
1. comprar libros
2. leer libros
3. hablar de los libros que hemos leído

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

lunes, 14 de septiembre de 2026

La inquilina. Freida McFadden

 


     "Hace seis meses, alguien se plantó en este mismo sitio —en el piso veinticinco del rascacielos donde se encuentra Coble & Roy, la firma de marketing en Manhattan donde trabajo— y trató de saltar al vacío".
 
     No seré yo quien diga que le va mal a esta mujer, pero, seamos sinceros, el fenómeno de La asistenta es difícilmente repetible por mucho que títulos y formas intenten seguir su estela. Hoy traigo a mi estantería virtual, La inquilina.

     Conocemos a Blake Porter, la definición de triunfador con casa soñada, hipoteca y prometida. Lo tiene todo... hasta una carta de despido. El dinero es un problema  y más cuando los pagos se empiezan a acumular así que alquilan una habitación a Whitney, que parece perfecta. Y entonces todo se desmorona porque, además, no cabe duda de que el vecindario es particular.

     Si estáis buscando alta literatura, aquí no es. Eso os lo digo desde este momento. También tengo que decir que la autora replica demasiado su gran éxito, incluso en las formas, y eso hace que sus novelas hayan ido sacrificando el frescor por las ventas, aunque creo que las ventas también se acabarán por resentir. Lo que nos coloca esta vez es a un personaje masculino, que no termina de caer bien, con una prometida a la que infantiliza hasta convertirla en un cliché. Le añade alguna de sus peculiaridades que uno no sabe muy bien cómo colocar si habla de ellas tras haber leído la novela, pero que durante le lectura le parecen ocurrentes, y al final todo se resuelve de forma entretenida. Si esto fuera una película creo que tendría mis dudas sobre si los protagonistas son adolescentes, imaginad una pelea por un pez porque es como cuidar un huevo cuando el huevo es un hijo en un trabajo escolar, y que todo sea una tragedia a su alrededor (por no hablar de dedos y frutas podridas). Y esto es la parte más normal. No entro más en detalles porque cualquier cosa que diga puede, y lo hará, estropear la lectura, pero es cuanto menos peculiar.

     La inquilina es un libro entretenido al que no hay que buscar nada, empezando por verosimilitud. Es como una bolsa de takis: sabes que son azules y que es imposible que algo comestible sea de ese color. Te mancha los dedos, es demasiado fuerte y puede destrozarte el estómago, pero incluso con todo eso hay mucha gente que los disfruta o que los añaden a comidas más serias (supongo que el equivalente es leer esto entre dos novelas "serias"). Y es que al final las lecturas son gustos y es entretenimiento y esta novela ha sido escrita para hacer pasar un buen rato, como mucho dos ya que la lectura va como un tiro.
Y hasta aquí.

    Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.


lunes, 7 de septiembre de 2026

El llanto de los muertos. Camilla Läckberg

 


    Después de muchos años y de pasar por otras series, Camilla Läckberg ha regresado al lugar en el que la conocimos. Hoy traigo a mi estantería virtual, El llano de los muertos.

     Volvemos a Fjällbacka, ese lugar de nombre impronunciable que jamás aprenderemos a escribir sin comprobar que está bien puesto. Allí desapareció la joven Sofie hace treinta años conmocionando a la zona: una joven guapa y popular que acababa de empezar el instituto, desaparece sin dejar rastro... el resto lo podéis imaginar. Ahora una mujer confiesa un crimen y eso hace que tenga que realizar una exhumación que lleva a un descubrimiento que provoca que el caso de Sofie se reabra. Y allí regresa Erika, a meter las narices. Nada ha cambiado.

     Creo que he puesto un pelín más de lo que aparece en la contra (sé que es así) pro es que por una vez me parece que han sido tan escuetos como para quedarse cortos. Es cierto que la novela busca el entretenimiento puro y duro y que eso supone ir sorprendiendo al lector cada poca páginas, pero hay un punto en el que necesitamos un punto de apoyo para saber de qué trata la historia. Sobre todo porque al principio vamos a tener un poco de caos en la cabeza para saber cuál es "la buena", la que manda. Pero una vez hecho y recordados a Patrik y Erika, todo va sobre ruedas en este pasapáginas que más que correr en su lectura, vuela. Si que es cierto que he tenido la sensación de que sus personajes no avanzan, por mucho que pase el tiempo y avance la saga, parecen estar en una pausa que hace que sean prácticamente iguales a la primera entrega y que caigan en los mismos clichés, pero como les tengo cierto cariño, se les perdona. En cuanto al caso, como ha sucedido en las entregas anteriores, el protagonista principal son los giros y los secretos que todo el mundo parece tener y es que el lado oscuro de las personas se va acercando a lo largo de la novela hasta dejarnos en un final que proclama a gritos que este no ha sido ni con mucho el último título de la saga.

     Läckberg repite el esquema de doble historia con teorías que se suceden junto a revelaciones impactantes en una fórmula que ha quedado claro que, para muchos lectores, funciona.

     El llanto de los muertos es exactamente lo que quiere leer cualquier fan que conociera a Läckberg por esta saga.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

lunes, 31 de agosto de 2026

El último de la estirpe. Fleur Jaeggy



     "Soy el hermano de XX. Soy el niño del que ella hablaba. Y soy el escritor del que ella nunca ha hablado. Tan solo mencionado. Mencionó mi cuaderno negro. Escribió sobre mí. Contó incluso conversaciones en casa. En familia. Cómo podía saber que sentada a nuestra mesa había una espía. Que había una espía en casa. Pues era ella, mi hermana. Tiene siete años más que yo. Ella observaba a mi madre, la nuestra, a mi padre, el nuestro, y a mí. No me importaba que mi hermana nos observara. A todos nosotros. Y que luego fuera por ahí a contarlo. Una vez, cuando tenía ocho años, la abuela me preguntó: ¿qué quieres hacer cuando seas mayor? Y le contesté: quiero morir. De mayor quiero morir. Quiero morir pronto. Y creo que a mi hermana le gustó muchísimo mi respuesta. Nos conocimos tarde, ella y yo. Más o menos cuando yo tenía ocho años".

     Poco a poco iré trayendo mis lecturas de verano. Hoy, por ejemplo, traigo a mi estantería virtual, El último de la estirpe.

     Esta vez estamos ante un libro de relatos, tengo que añadir además que no conocía a la autora, y sus títulos me han acompañado a lo largo de un mes ya que los iba leyendo poco a poco. Me encontré con una veintena de relatos, a veces extraños, otras superficiales, algunos como si solamente enfocasen una parte del relato completo o de la vida, que tenían un hilo conductor general basado en una sensación de tristeza. Cuando son tantos los relatos se corre el riesgo de caer en una enumeración, empezar diciendo que el primero es el que más me gustó y dar una sucesión de títulos que, en este caso, no tendrían mucho que aportar, ya que salvo las trabas que le pone la autora a los protagonistas, enfrentándolos a una realidad antipática, carece de valor la anécdota puntual de lo que en ellos suceda. el plan de vida de un niño es la muerte, vivir es una suerte de pesadilla y la soledad aparece en cada esquina.
    
     No siempre son fáciles, ni siquiera son siempre relatos que resulten atractivos, pero sus letras son en todos ellos una carga efectiva que actúa en contra del lector. Hay una belleza latente, no siempre apreciada pero siempre recogida una vez que finaliza la lectura, que deja una sensación desigual.
No sé si me ha gustado. A veces pasa.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

miércoles, 26 de agosto de 2026

Cambiar el agua de las flores. Valérie Perrin


 

     "Un solo ser nos falta y todo parece despoblado.
     Mis vecinos de enfrente no le tienen miedo a nada. No tienen preocupaciones, no se enamoran, no se muerden las uñas, no creen en el azar, no hacen promesas ni ruido, no tienen Seguridad Social, no lloran, no buscan las llaves, las gafas, el mando de la televisión, a sus hijos, la felicidad. 
     No leen nunca, no pagan impuestos, no hacen dieta, no tienen preferencias, no cambian de opinión, no hacen la cama, no fuman, no confeccionan listas, no se muerden la lengua antes de hablar. No tienen sustitutos. 
     No son aduladores, ni ambiciosos, rencorosos, coquetos, mezquinos, generosos, celosos, negligentes, pulcros, sublimes, graciosos, yonquis, tacaños, sonrientes, astutos, violentos, amorosos, gruñones, hipócritas, suaves, duros, blandos, malvados, mentirosos, ladrones, jugadores, valientes, holgazanes, creyentes, pervertidos, optimistas. 
     Están muertos. 
     Lo único que los distingue es la madera de su ataúd: castaño, pino o caoba".

     No se debe de juzgar un libro por la cubierta y supongo que tampoco por el título, pero a mi este me enamoró. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Cambiar el agua de las flores.

     Conocemos a Violette Toussaint, antigua guardabarreras que ha terminado cuidando un cementerio, atenta a cada movimiento y cada quietud que se produce en él. Violette cuida del cementerio y del jardín mientras va recogiendo anécdotas y fragmentos de vida a través de comentarios y funerales. Explico el anterior trabajo de Violette porque Perrin entra en el pasado de esta mujer que se convierte en alguien importante para el lector, y os aseguro que no ha tenido un pasado fácil. Fue una niña abandonada y tutelada que conoció el amor demasiado pronto y jamás fue aceptada por la familia de su amado, que no resultó como esperaba. Violette protege aquello que ella nunca tuvo y acaba en Chalon, donde desfilan múltiples historias de familiares, difuntos y sepultureros que irán combinándose de forma deliciosa.

     La protagonista es una persona común y corriente con sentimientos comunes y corrientes y que se cruza con otras personas iguales a ella. El lector la ve desarrollarse y asiste a historias a través de capítulos con epitafio que componen una novela extensa llena de dulzura en la que la humanidad marca cada una de las letras. El duelo sobrevuelta toda la novela, no puede ser de otro modo con el lugar y el tema que trata, pero aún así se siente una lectura luminosa que viene acompañada de personajes que provocan tanto la risa como la emoción no siempre contenida durante la lectura. 

     Cambiar el agua de las flores es uno de esos libros que se puede recomendar sin miedo, con una trama central fácil de seguir, personajes entrañables y una cierta musicalidad en su prosa que da como resultado una lectura agradable salpicada de frases y momentos inolvidables.

     Con un cementerio como punto central y la muerte como presencia constante no puedo evitar preguntaros si hay temas que os atraigan o que rechacéis a la hora de elegir vuestras lecturas.

     Gracias.

lunes, 24 de agosto de 2026

Disolución. Nicholas Binge

 


     "Te quedan once horas antes del reinicio. Tienes que decirme exactamente qué ha pasado. 
      ¿Dónde estoy? ¿Cómo que «no es importante»? Ni siquiera sé dónde estoy. No sé quién eres. ¿Cómo no va a ser importante? No... Es decir, sí. Creo. El nombre me suena. 
      Nos... nos conocemos, ¿verdad? 
     ¿Dónde está Stanley? ¿Se encuentra bien? 
     ¿Qué quieres decir con eso? Dios santo, ¿le ha pasado algo? ¿Está a salvo? 
     Estamos en... ¿Esto es una piscina vacía? 
    ¿Qué narices está pasando?"

     Me atrajo la sinopsis. Parecía partir de un punto común para luego retorcerlo y tuve curiosidad. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Disolución.

     Conocemos a Maggie, una mujer que está felizmente casada con un hombre llamado Stanley que está perdiendo la memoria. Ella ve como poco a poco el hombre va olvidando y se va desdibujando y, con él, toda su historia juntos. Desolador. Entonces entra en escena Hassan, que contacta con Maggie para decirle que su marido no está perdiendo la memoria, alguien la está borrando. En lugar de tener Alzheimer está sufriendo un borrado que se produce en la misma residencia en la que está ingresado para recibir cuidados, y esto sucede porque alguien está buscando algo entre sus recuerdos y, para encontrarlo, está realizando un borrado selectivo. De hecho lo que buscan está en la infancia de Stanley. Guiada por Hassan, Maggie se mete de lleno en la memoria de Stanley pero no está preparada para lo que va a encontrar ni el alcance de sus descubrimientos.

     Hay que decir que Disolución se adentra dentro de la ciencia ficción especulativa mientras que le plantea al lector preguntas  sobre su propia existencia. El alzheimer es desgarrador porque somos aquello que nos forma y la pérdida de la memoria supone también la pérdida de amores, sueños y logros. Y deja a quien tenemos al lado con una profunda sensación de soledad. Y frente a ello se adentra a ritmo de thriller en una historia sobre expansión de memoria, niños que se vuelven superdotados y un descubrimiento increíble cuyas repercusiones solo podemos imaginar. Y es que Binge nos pide que tengamos fe en su novela. Que esperemos, que no nos importe si la premisa inicial nos parece manida o si el comienzo es particularmente lento, que lo es. Nos hablará de aperión, de viajes en el tiempo, creación y extinción, veremos amigos y también traidores, científicos locos y otros sin escrúpulos y también, por supuesto, amor.
La novela utiliza dos líneas temporales, una de horas y otra que sigue la vida de Stanley. A través de ellas leeremos bastante ciencia, pero nada que exija conocimientos en particular o que resulte abrumadora para el lector, y tendremos la sensación de perdernos y encontrarnos varias veces. Sin embargo Binge escribe una novela en la que cada parte y cada dato tiene un propósito. Construye una trama que poco a poco va obsesionando al lector que siente la necesidad de avanzar y no soltar el libro hasta descubrir la última parte. Y es que, pese al esfuerzo inicial, la novela merece la pena y uno la termina despeinado, agotado y más que satisfecho.

     Disolución es una novela de ciencia ficción especulativa con todos los ingredientes para gustar a lectores de todo tipo ya sean, o no, aficionados al género.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.