lunes, 23 de febrero de 2026

No juegues con ellas. Johanna Copeland

 


     "A Stella Parker le encantan las cálidas noches veraniegas, el modo en que la envuelven como un abrazo, la sensación del aire contra su cuerpo y el olor terroso a humedad. Es una reacción visceral, casi embarazosa, como un vicio del que no se habla delante de personas decentes.   
     "Cuando llegó a McLean, esas noches lánguidas supusieron toda una revelación para ella. Hasta entonces, no sabía que existieran fuera del mundo de la ficción. Una noche así a principios de otoño se le antoja imposible, casi tanto como su vida de privilegio".

     Leer regalos es una forma más de saber cuánto te conocen. No se trata solo de si te gusta o si es tu estilo, también te dice si lo cogieron de la primera pila de más vendidos o si se molestaron en buscar. Los regalos dicen más de quien los compra que de quien los recibe. Hoy traigo a mi estantería virtual No juegues con ellas.

     Conocemos a Stella que lleva una vida estupenda en una zona adinerada y con todos los ingredientes para ser feliz. Solo que no se siente en su lugar, simplemente finge. Una noche una vecina llega a su puerta cojeando y arrastrando las palabras al hablar y, a partir de una pequeña conversación y un móvil caído, Stella tema que sepa lo que hizo en el pasado. Y también está Julie, con sus sueños de ser animadora y su inocencia intacta pese al novio de su madre, la escuela, los compañeros y la vida. Pobre Julie.

     En una narrativa a doble voz e hilo está claro que los secretos de Stella hoy serán desvelados por Julie en los ochenta. sin embargo habrá otras dos voces femeninas importantes, la hermana y la madre de Julie. Es particularmente terrible el caso de Sharon, la madre, que pasa de ser hija de un hogar con abusos a esposa maltratada y, después, mujer que va de una relación abusiva a otra. Les dice a sus hijas lo que no deben de hacer y que las quiere pero su única aportación es cómo disimular moretones con maquillaje cuando una de ellas recibe un golpe de su novio ocasional. Absolutamente desolador. sobre todo lo que sucede después cuando ese mismo hombre va a buscar a Julie para llevarla a casa. En el hilo presente el móvil encontrado por Stella le hace pensar que Gwen tiene una aventura con su marido, así que decide investigar y se encuentra con chanchullos económicos de Tom (el marido). O tal vez, piensa, lo está preparando todo para abandonarla.
Fijáos el lío que hay montado ya.  Y es que la autora ha escrito una novela sobre mujeres maltratadas y rodeadas por hombres malos que se ven obligadas a defenderse y a ocultar la forma en que se han defendido. También hay mucho de apariencias y de cómo muchas veces se oculta la verdadera personalidad o se ocultan las tragedias como si todos tuviéramos un muro que separa lo que somos de lo que fingimos ser. Y lo mismo da si se usa maquillaje, una sonrisa o una vida perfecta para que nadie logre atravesar nuestra coraza.
     
     No diré que es una novela original, cada vez cuesta más encontrar una que lo sea dentro del género. Pero si diré que, si tengo que quedarme con algo de esta historia, es con Sharon, la madre. Me ha parecido un personaje trágico y condenable, complejo y difícil que merecía su propia historia dramática.

     No juegues con ellas es una historia entretenida que se mueve dentro de los márgenes seguros para lograr llegar a un amplio público lector.
 
     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?
 
     Gracias.

miércoles, 18 de febrero de 2026

El sacrificio. Henrik Fexeus

 


     "Me quedo detrás de la persiana para que no me vean. Me siento fatal porque sé que soy yo quien lo ha hecho mal. Pero ha sido sin querer. La gravilla cruje bajo sus pies cuando se dirigen hacia los coches en el patio. Ojalá se marcharan de una vez; así se me quitaría este nudo en el estómago. 
      Suelo comerme un helado cuando acabo, pero hoy mamá se ha enfadado. Ha dicho que lo estropeo cuando hago cosas diferentes. Tengo que hacer siempre lo mismo cuando sus amigos miran. No lo entiendo, porque puedo hacer varias cosas a la vez; es más divertido. Sin embargo, a mamá no se lo parece. 
      Así que hoy no hay helado que valga".

     Al igual que la mayoría, conocía a Henrik Fexeus por su colaboración con Läckberg, pero ya vi en esos libros un punto de distinción respecto a su obra habitual, tenían más ritmo, eran más visuales. Así que me senté y esperé. Y al fin, hoy traigo a mi estantería virtual, la primera novela en solitario del autor. Se trata de El sacrificio.

     Conocemos David cuando recibe un mail de una mujer llamada Paulina que dice necesitar verlo para hablarle de su infancia. No sabe muy bien qué pensar, ya que no recuerda nada de sus primeros años de vida, así que tarda en responder al mensaje. En realidad, su vida está marcada por esa laguna y David acude a ver al su psicólogo y amigo Johan, con la intención de superarlo y, además, está comenzando una relación con Florence. Finalmente David decide responder el mail para acordar una llamada telefónica a la que Paulina jamás llega a responder. La joven ha desaparecido y el registro de llamadas apunta a David, que se convierte en sospechoso. Florence por su parte es contratada por un hombre poderoso para proteger a David de una amenaza cada vez más certera.
     El pasado ha regresado y hay alguien que parece dispuesto a hacer lo que sea necesario para que David no recuerde.

     Bastan un puñado de páginas para darnos cuenta de que El sacrificio es una novela en la que el valor lo dan los personajes. El autor nos presenta como si fuera una metralleta a David y Florence tras acostarse y él recibe el mail para inmediatamente comenzar con las familias de uno y otro. Incluso la mujer que envía el mail tiene una historia familiar con su madre, que es quien le ha dado esas instrucciones que cumple tras haber perdido a su progenitora. Es decir, aquí todos tienen su historia. Hasta el psicólogo/amigo tiene cáncer. Todos tienen algo. Y ese algo forma parte importante de lo que engancha de esta novela. David, el protagonista, es un programador que teletrabaja. No tiene grandes relaciones sociales y su vida al final se limita a tres amigos y una mala relación con una madre que siempre lo ha tratado de forma fría y distante aunque tampoco sabe por qué. Y es que El sacrificio rescata aquella máxima de "pobre hombre que no entiende nada" pero que se siente impulsado a seguir avanzando, porque llega un momento en el que pararse es peor. Esto, unido a lo ya dicho sobre el resto de personajes, hace que sea una lectura rápida en la que es difícil aburrirse. El único reto que queda es sorprender. Y por eso Fexeus se la juega a medida que llega al final. Hoy en día hay que subir la apuesta y lo sabe. Por eso entra en una suerte de espiral de giros que comienzan cuando la voz del pasado nos empieza a sonar "rara" y se mantienen hasta un final que, claramente, se prorroga hasta la siguiente entrega, ya que opta por resolver lo inmediato y dejar abiertas las historias generales de cara a manteneros en nómina como lectores.

    El sacrificio es una novela que he disfrutado y en la que hay tiempo para la acción, la intriga y la crítica social que va más allá de lo básico hasta señalar culpables de algunos males sociales. Me ha durado dos asaltos y me ha dejado con ganas de encontrarme con la siguiente entrega. Repetiré.

     Y vosotros, ¿sois de los que esperáis libros de autores ya leídos con interés o los olvidáis en el tiempo y pasáis inmediatamente al siguiente?

     Gracias.

lunes, 16 de febrero de 2026

El pozo. Hye-young Pyun

 


     "Ogi abrió los ojos despacio. La claridad lo deslumbró. Entre la neblina, vio un brillo blanco. Cerró los ojos y los abrió de nuevo. El esfuerzo de este gesto lo reconfortó: quería decir que estaba vivo; la resistencia física a abrir los ojos o tener que entrecerrarlos por la luz eran prueba de ello. 

      Observó el techo, de pladur con filas de lámparas fluorescentes. Todas las luces estaban encendidas. Debía de estar en un hospital; era el único lugar que necesitaba tanta iluminación. 

      Intentó girar la cabeza, pero no lo consiguió. Al menos, podía mover las pupilas".

     Había leído comparativas de esta novela con Misery, así que ni lo dudé. Hoy traigo a mi estantería virtual, El pozo.

     Conocemos a Oghi, un hombre de 47 años, cuando despierta en un hospital de Seúl tras haber estado en coma como consecuencia de un grave accidente de coche. Poco a poco Oghi se va situando hasta descubrir que su esposa falleció en el accidente, dejándolo hecho polvo ya no solo física, también psicológicamente. Sin embargo Oghi se va a ir recuperando, y, un día, el hospital le da el alta y lo manda a casa bajo la supervisión de alguien con quien conviva. Ese viene a ser uno de los problemas, que Oghi no era precisamente un animal social, así que su suegra será quien se haga cargo, llegando a mudarse con él.  ¿Por qué haría algo así? Pues esa es la pregunta que va permeando en la mente de Ogi que empieza a repasar su matrimonio y lo que puede saber su suegra que, por cierto, parece estar cavando un agujero en el jardín mientras su vida se limita a estar ahí tirado en la cama y sin poder comunicarse debido al estado de su mandíbula.

     Vale, si habéis leído Misery, entendemos todos que la comparación es bastante fácil. Lo que pasa es que en esta novela, la incapacidad del inválido y su impotencia ocupan muchas páginas. Demasiadas. Oghi es dejado solo, humillado durante las visitas y arrinconado hasta el punto de parecer un secuestro. La suegra mientras tanto se va convirtiendo en un personaje cada vez más siniestro y el lector... bueno, poco a poco va viendo que en realidad su protagonista no es tan bueno. Y aquí, si nos queremos poner literarios, están los simbolismos: Oghi encerrado en su cuerpo sin poder moverse ni comunicarse vs Oghi encerrado en la casa. El vacío de la vida tras el duelo que es como un agujero que se nos hace dentro y el agujero del jardín o tal vez este último sea como la vida del protagonista, vacía y sin nada. 

Una diferencia con Misery es que aquí el protagonista nos cae mal. Que no diré yo que se lo merezca, pero bueno no era y su difunta esposa que lo acusaba de ser un estirado bien hubiera podido acusarlo de gilipollas, porque ni siquiera le importa a nivel personal cómo se comportaba con ella, solo le preocupa de cara a su presente. Otra es que no hay una explicación para la actitud de la suegra a la que vemos cavar de forma visceral. Y poco más hay en realidad. Una pena.

     El pozo es una novela corta que se llega a hacer pesada ya que no sucede nada en realidad. Más que terror psicológico yo diría que es una novela poco confortable si es que esa etiqueta existe, a la que le hace un flaco favor la publicidad que se le ha dado.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

miércoles, 11 de febrero de 2026

El Fervor. Alma Katsu



     No es mi primera novela de Alma Katsu y ya os digo que tampoco va a ser la última, ya que tiene un punto entre terror y rareza que me resulta realmente atractivo. Hoy traigo a mi estantería virtual, El Fervor.

     Conocemos a Meiko y su hija Aiko, Meiko es una esposa japonesa de un piloto blanco. De guerra claro. Y ahora están internas en un campo, ya que el gobierno teme que sea espía (por eso de que es japonesa). El caso es que en el campo aparece una enfermedad que se contagia rápidamente volviendo a las personas violentas e impredecibles y Meiko empieza a fijarse en que quizás ella sepa algo sobre el origen de la enfermedad. Más de lo que le gustaría en realidad.

     Ahora parece relativamente fácil pensar que cualquier libro sobre una enfermedad se basa en la COVID, lo cual deja de lado muchas opciones e interpretaciones que pueden ser más enriquecedoras. En este caso, ya que la autora ha afirmado el paralelismo, lo realmente llamativo es que se haya escrito marcando como responsable a la misma zona geográfica que lo fue de la pandemia. Y la enfermedad aquí es más peligrosa, pero también más sincera, porque los extremismos, cuando dan la cara, son evitables. O al menos se puede intentar hacer algo. En la novela se aborda el internamiento que sufrió la población asiática en Estados Unidos durante la IIGM, un punto que no es muy tratado pese a que es una de las guerras que más tinta ha utilizado en la ficción, aunque mira de forma constante a algo sucedido en el 27. Por supuesto lo sobrenatural existe, y lo conocemos en las primeras páginas a través de la experiencia de un grupo con el fuego durante una expedición por la naturaleza. Después ya nos iremos al campo, pero con esa imagen fija en la retina que no nos va a volver a abandonar (personalmente el momento del cierre de puertas me hizo esperarme lo peor, incluso más que a la protagonista). Sin embargo la novela es mucho más, el elenco de personajes es más extenso y también conocemos a una periodista que busca la noticia de su vida, y seguramente la haya encontrado. Y entonces Aiko CRECE y Archie, el único superviviente de las primeras páginas, también. Y por supuesto no estoy hablando de un sentido literal, pero vaya si crecen. Y ahí es donde la novela empieza a dar más miedo, a ser preocupante, en la parte menos sobrenatural.

¿La otra?, ¿la sobrenatural? es simplemente tremenda.

     El Fervor es una novela más que recomendable para los aficionados al género y para los que no. Terror, actualidad, crítica y folklore japones. ¿Se puede pedir más? Sí, por supuesto. Otra cosa es que nos lo den.

     Y vosotros, ¿os gusta el terror?

     Gracias.

lunes, 9 de febrero de 2026

La última cerilla. Marie Vareille

 


     "Gabriel no es quien creéis. Yo lo sé bien porque soy su hermana pequeña y, desafortunadamente, los lazos de sangre que nos unían de niños nunca se han debilitado. Y eso que yo he hecho todo lo posible por alejarlo de mí. Sin embargo, todavía hoy, aunque ya ha cumplido los cuarenta, sigue viniendo a verme al convento dos sábados al mes. Me cuenta su vida al mínimo detalle sin nunca preguntarme por la mía. Yo soy la única a la que muestra su verdadera cara. Sabe perfectamente que si se me ocurriera la idea de desvelar sus secretos, mi palabra de loca no valdría más que el viento que sopla sobre el terreno embarrado donde se erigía antaño la casa de nuestra familia. El otro día le oí contar a sor Marie-Clotilde que no tardarán en construir ahí un parking. ¡Qué ganas tengo! La perspectiva de que el alquitrán caliente cubra por completo lo que queda de mi infancia me llena de gozo".

     Conocí este libro por sus críticas y me llamó la atención. A veces no hace falta más. Hoy traigo a mi estantería virtual, La última cerilla.

     Conocemos a Abi cuando lleva veinte años recluida en un convento de Borgoña.De su vida anterior recuerda flashes, incluso ha olvidado el motivo que la llevó a retirarse de la vida en ese lugar y no volver a salir. Su único contacto con el exterior son las visitas de su hermano Gabriel, quien le va relatando su vida y sus éxitos como artista. Abi es feliz con su relato. Al menos hasta que Gabriel le habla de Zoé, de la que se ha enamorado. A partir de ese momento Abi empieza a temer por lo que pueda suceder, solo ella sabe cómo es su hermano en realidad y eso hace que comience a estar muy preocupada.

     Vamos a ver cómo  os hablo yo de esta novela sin estropearos nada, porque es difícil. Diré que la autora hace verdaderos juegos malabares para mantener una intriga imposible hasta las últimas páginas. que las voces convergen para darle a Abi el protagonismo que merece y que, desde el primer capítulo, es difícil no caer rendido a sus pies tanto como temer el curioso juego de secretos y medias verdades del que vamos a ser testigos. Y es que una parte importante de la lectura es intentar anticiparse para saber qué esconden todos ahí. Solo Zoe parece normal, incluso le llegamos a sentir lástima por haberse acercado a semejante pareja de hermanos. Lo que queremos saber es qué llevo a Abi a recluirse y qué pudo hacer Gabriel para que siga visitándola dos veces al mes a pesar de los años que han pasado. Para que le siga contando y le siga importando, para su lazo de hermanos no haya sucumbido al paso del tiempo y la ausencia de situaciones cotidianas y comidas familiares. Algo tuvo que pasar. Y si Abi tiene miedo de que su hermano se haya enamorado, ¿entonces qué podría tener ella que ver? Quizás se alejó para protegerse y él la controla en sus visitas y todo sea fachada, o tal vez fue testigo o incitadora. Quizás incluso fue ella la que hizo algo y Gabriel la proteja pero ahora Abi crea que el peligro es que se lo cuente a Zoe... Las variables son tantas como para que la autora pueda elegir en qué punto quiere situarnos en cada momento y jugar con nuestras sospechas. Pero, sobre todo, cuando nos da la explicación nos sentimos mejor.
     También os diré que es una historia de hermanos, de vida y de cosas que suceden. Que la novela te agarra desde las primeras páginas, que te sientes cerca de Abi mientras viaja poco a poco hacia lo que sucedió y que es difícil no conmoverse llegado un momento determinado. 
     Dicen que todas las novelas son historias de amor, y Vareille nos ha regalado una realmente hermosa.

     La última cerilla es una novela hermosa y triste capaz de hacer sospechar, conmover, reír y enfadar al lector.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

lunes, 2 de febrero de 2026

El largo río de las almas. Liz Moore

 


     "Hay un cadáver en las vías de la calle Gurney. Mujer, edad imprecisa, probable sobredosis, dice Centralita. 
    «Kacey», pienso".

     Hacía tiempo que tenía ganas de leer este libro y la existencia de una serie me terminó de empujar a él. Hoy traigo a mi estantería virtual, El largo río de las almas.

     Conocemos a Kacey y a Mickey, aunque realmente más a la segunda. Son hermanas y antaño estuvieron muy unidas, pero la vida ha hecho que vayan tomando cada una s rumbo. La primera está en la peor de las situaciones, es una adicta que vive en la calle. La segunda, Mickey, es policía. Tampoco es que su vida fuera maravillosamente fácil ya que se enamoró y ahora tiene un hijo llamado Thomas con el que tiene que tirar hacia el futuro, su mentor en la policía en ese momento no está y lucha por no olvidar lo que la empujó a ser policía en un momento en el que la población parece desconfiar de ellos. Cada vez que aparece un cuerpo, Mickey tema que sea su hermana. Y ahora Kacey ha desaparecido. Y hay alguien matando en las calles. Tiene que salvarla.

     Me llamó la atención el título y pensé que al tratar de adicciones y las calles, la autora jugaba con el Ganges y la metáfora y, ahora que lo he terminado, supongo que no me confundí. Después me llamó la atención lo bien llevada que estaba la historia alternando la vida de Mickey con los recuerdos de la infancia. Y, ahora que me lo he terminado me quedo con los personajes que Moore dibuja para relatar una historia de adicciones, familias desestructuradas, desconfianza y niños que pasan por hogares, sin caer en una moralina fácil y efectiva que atrajera lectores. Es más, antes de meterme con la trama policial diré que Mickey es un ejemplo perfecto de personaje bien construido. Tras sufrir la muerte de su madre por sobredosis y el abandono de una abuela que se siente molesta cuando le llueve el cuidado de dos niñas que ella no ha pedido, vemos el estigma de la niña obligada a crecer deprisa que tiene dificultades para procesar que existan madres amorosas. Los celos al fantasma se convierten en el celo al cuidado del propio hijo y la autora logra que el lector vea tantas virtudes en Thomas como su propia madre y que suframos con ella las penas por aquello que no puede darle (como una niñera mejor). Eso es lo que yo llamo un gran trabajo de construcción de personajes, gracias Moore. Mickey es estresante, su trabajo en unas calles que están sufriendo las adicciones como hacía mucho tiempo, lo es. Y la lectura se convierte en un momento estresante que hace que gane peso la historia personal de la protagonista frente a la propia trama policial. Entiendo que se haga una serie.
Sin embargo Moore no deja de lado los misterios, hay un asesino atacando a trabajadoras sexuales, una desaparición y un montón de giros (alguno de los cuales bastante sorprendente, la verdad). En realidad la primera sorpresa me la llevé en la primera página. Y es que Moore comienza la novela con una lista de nombres que se va volviendo cada vez más personal. Son víctimas de sobredósis y finaliza con papá y mamá, lo que nos da una dimensión de lo "personal" que se va a ir volviendo la historia (ojo, que es ficción). Mickey se asusta con el primer cuerpo, sabe que su hermana es trabajadora sexual, y comienza a investigar. Por supuesto, dicho trabajo de investigación no es exactamente su cometido, así que la veremos lidiar con tensiones y enfrentamientos con las tres figuras autoritarias que quedan rondando en su vida: su jefe, su mentor y el padre de su hijo. 
Podría meterme ahora en la parte procedimiental de la novela, pero ya os he revelado bastante de la zona personal y todo el mundo merece dejarse sorprender por la historia y las artes del escritor, así que me hago a un lado y me limitaré a un breve resumen.

     El largo río de las almas es una buena novela. Una historia policiaca que abandona las modas del cincuentón alcohólico, la joven superdotada o el narrador poco fiable para adentrarse en lo que siempre han sido las novelas de este género: una crítica y denuncia de lo que se vive en las calles. No dejéis de echarle un vistazo.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

lunes, 26 de enero de 2026

Lázaro Resucitado. Richard Price

 


     "Para Anthony Carter, de cuarenta y dos años, los dos últimos en paro, separado de su mujer e hijastra durante el mismo periodo de tiempo, apartado de la cocaína desde hacía seis meses y recientemente refugiado en el apartamento de sus fallecidos padres en el bulevar Frederick Douglass, aquella era una de esas noches en las que encontrarse a solas con sus pensamientos, a solas con sus pérdidas, resultaba mortal de necesidad, de modo que hizo lo que siempre hacía: salir a dar una vuelta, lo que en su caso significaba recorrerse los bares de la avenida Lenox, uno tras otro, tildando este de demasiado quinqui, aquel de demasiado turístico-escandinavo, demasiado ruidoso el de más acá, demasiado muermo el de más allá, y así hasta el infinito, limitándose a darle apenas un par de sorbos a su consumición en cada uno de ellos para luego dejar caer sus dólares sobre la barra y salir en busca del siguiente local como un Ricitos de Oro de alta graduación, con la esperanza de que el próximo bar, la próxima conversación aleatoria, motivase alguna clase de epifanía que le revelaría una nueva manera de ser, pero todo formaba parte de una rutina que nunca le llevaba a ninguna parte que no fuese de vuelta al apartamento, algo de lo que era perfectamente consciente, pues lo había aprendido con la práctica, pero «quizá esta vez» es una adicción y «nunca se sabe» es otra, de modo que puso rumbo a la calle".
 
     Más por The Wire que por otra cosa el caso es que Richard Price es un nombre que figuraba entre mis pendientes para 2026. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Lázaro Resucitado.

     Viajamos hasta Harlem 2008. Allí un edificio de 5 plantas sufre un colapso y se derrumba. Seis muertos y varios desaparecidos y la zona se vuelve un caos. Bien lo sabe la policía Mary Roe que se obsesiona con buscar uno de los desaparecidos mientras el fotógrafo, Félix, no para con su cámara y el propietario de una funeraria en problemas, Davis, ve oportunidad de negocio. Sin embargo, el que más llama la atención es ese hombre que pasa varios días entre los escombros, Anthony Carter, y aparece con un mensaje para su fama instantánea.

     Es evidente que tras un suceso así, los personajes de la novela van a estar en un modo errático, desubicado o, sea cual sea, afectados por lo sucedido. Pero también es evidente que la historia central es la del hombre que aparece, resucitado o no, sano y salvo tras la tragedia. Y creo que en esta última frase he dicho más de la sinopsis que en todo el párrafo anterior. Carter es, a todas luces, un fracasado: sin empleo, adicto a la cocaína y con un matrimonio a sus espaldas lo único que le faltaba es que se derrumbara su casa. Y así sucedió y de allí es rescatado después de más horas de las razonables convirtiéndolo en un famoso de forma instantánea al que se le facilita un podio desde el que va a ser escuchado por muchas personas. Y su historia conmueve, cómo no, y Carter se da cuenta: es su momento. El lector no solo sabe que está en su momento por Carter, también lo hace por las reacciones del resto de personajes a sus palabras. 

     Price es un excepcional captador de momentos y pulsos sociales, las reacciones son su especialidad y, una vez más, esta novela es un claro ejemplo. Esto es importante porque en la novela de Price realmente no hay una trama como tal. Me explico: se ha derrumbado un edificio y hay cuatro personajes que orbitan en torno a esta trama pero ninguno de ellos, ni siquiera el milagro andante, puede decir que sea una experiencia que marca la trayectoria de su vida. No tienen un punto de inflexión, no cambian porque tengan una revelación, no. Nada. No se trata de eso. Son cuatro personas cualquiera, parece decirnos Price, pero, eh! ¡tu fíjate en la explosión!,¡se oyó lejísimos! Si hay que disfrutar del camino, Lázaro Resucitado es el ejemplo perfecto en la literatura. Y eso que sí, hay incluso un poco de amor, pero... no. Y aún así se disfruta, se pasea, se siente y se huele. Ese es el gran mérito de Price.

     Lázaro resucitado es una novela sobre un derrumbe. Y poco más o tal vez con todo lo demás. Pero se disfruta.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.