"¿Que quieres controlar a otras personas? Uno de los métodos de inducción consiste en provocar el agotamiento mental del sujeto; atiborrar al sujeto con tantos detalles que acabe perdiendo la capacidad de centrarse en uno solo de ellos.
Cansarlo hasta que la vista se le enturbie.
Si es preciso, imagínate a una persona. Una persona no tan joven como para dar a cada visita a la peluquería el valor de un empezar de cero. Una persona lo bastante mayor como para recordar cuando la parte superior de los parabrisas estaba teñida de azul. ¿Te lo imaginas? Día tras día, un cielo azul. Qué optimismo.
Con eso tenemos para empezar".
Cada vez que este hombre saca libro, corro a una librería. Hoy traigo a mi estantería virtual, Inducción por shock.
La nueva novela e Chuck Palahniuk es el gran regreso del autor. En ella se advierte, por cierto, de un envenenamiento usando unas siglas que uno comprenderá avanzada la historia y que no reproduzco para que nadie haga cábalas.
Pero bueno, empecemos. Viajamos a 2037 y conocemos a Samantha, una estudiante de secundaria brillante y creativa que procede de un hogar desestructurado. En el instituto de Sam, los estudiantes brillantes desaparecen. Se habla de suicidios, pero la realidad es mucho más oscura: una sociedad que se hace llamar "Green Pastures" vigila de forma férrea a los estudiantes y así grandes empresas y millonarios los eligen y seleccionan para ofrecerles un gran trabajo. Los compran, vaya, así es como se hacen con los talentos más prometedores desde el primer momento en una mercantilización del futuro de unos chicos que creen poder elegir. Dinero vs libertad.
Partiendo de esta premisa, el autor se adentra en una novela de corte experimental que mezcla todo lo que uno pueda imaginar hasta lograr un revoltijo de fragmentos, textos y situaciones, que logran enganchar al lector. La novela es mordaz, efectiva y efectista. Explica el motivo de cada cosa, incluyendo esa magnífica cubierta que el autor ha elegido, y lleva al lector por un camino tortuoso en el que muchas veces se preguntará cuál es la meta.
El autor juega con el lector hasta el punto de romper la cuarta dimensión para aplicar la Inducción por shock en un ejercicio de equilibrista que, superada la mitad del libro, o te gusta o te horroriza sin darte permiso para quedarse en un punto intermedio.
Sam es un personaje magnífico al que el lector tiene que amar antes de conocerla bien y odiarla, o algo así es lo que nos dice el propio Palahniuk, y yo ahora me pregunto si esa frase no formaba también parte del juego porque en este momento me parece casi imposible que alguien la odie. Es el personaje de Palahniuk por antonomasia lo mires por donde lo mires: rebelde, con ideales y carácter.
Inducción por shock me ha parecido el gran regreso de Palahniuk a las librerías. Lo he disfrutado muchísimo estas vacaciones (porque sí, ya se terminaron para mi).
Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?
Gracias.







