Hoguera San Juan |
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Quema de libros |
La noche del 23 de junio se celebra el solsticio de verano. Con la estación entrada hace apenas días, comienza esta estación y se presenta por delante la noche más corta del año para disfrute de todos. La Iglesia celebra la fiesta de San Juan Bautista aunque para ello tenga que adelantarlo unas horas y, siendo uno de los santos más celebrados del continente europeo, se juntan así tradiciones religiosas y paganas.
Pero antes de enfrentarnos a esta noche mágica en que las horas se llenan de luz para no dejar que los fantasmas se posen, tendremos que saber como acudir a celebrarlo. Y más en los tiempos que corren, que no hay que dejar escapar la más mínima oportunidad de tentar a una suerte cada vez más reticente a sonreirnos.
Juntemos el sol, el fuego y el agua. Mandemos a los niños y niñas a recoger leña, apilados desde varios días antes en una zona llana (a veces se juntan tradición y seguridad, eso está bien). No hace falta que las hagamos bonitas, simples piras que al prenderse recuerden la cara del sol, que nos den calor y purifiquen de los malos espíritus que acechan en apenas unas horas de noche que nos aguarda. Aunque si nos queremos asegurar, siempre podemos quemar muñecos, incluso ninots que simbolicen aquello que hace falta desinfectar al calor de la hoguera. Toca verbena: si ya la planta es curativa esa noche, celebrar una saltando la hoguera, cantar, bailar, reir, compartir... es lo adecuado, lógico incluso si te paras a pensarlo. Si te atreves, por diversión o superstición, caminar dos metros sobre las brasas (vamos, que has tenido a los niños recogiendo palos durante díaS, en plural), se permite incluso tropezar, pero no caer. Y ahora viene lo mejor; esperar todos juntos a que se apague para coger unas pocas cenizas( pensadlo, si la hoguera es purificadora, qué no podrán hacer esas cenizas).
Y cuando se apague, que lo hará dejando el ambiente caldeado, el olor a humo y la alegría en los paladares, permaneced atentos... porque justo en el momento en el que el sol sustituye a la hoguera iluminando el nuevo amanecer, justo cuando sus rayos se posan en el horizonte... se purifican las aguas y hay que buscar un río o bahía, lago o ducha, y dejar que el agua resbale llevándose las sombras del corazón de quien se está bañando(desnudos, pero eso lo explico justo debajo).
Ahora, si eres un lector supersticioso acudirás a la playa con una patata para asegurarte, asándola en la hoguera, que no te falte comida; de camino a casa te tumbarás sobre el rocío (si el tiempo lo permite) para así estar protegido durante el año, porque claro, en el mar ya te has bañado, desnudo y de espaldas, que garantiza mínimo un prodigio durante el año siguiente (dependiendo del país tal vez sea no morir de neumonía). Aunque claro, tal vez no puedas ir... al menos si estás soltero, porque si a las doce de la noche, justo cuando comienza el día 24, te asomas a la ventana, verás pasar al amor de tu vida (esperemos que salgan solteros a la calle o empiezo a entender que sea una fiesta pagana). Si quemas un papel en el que hayas escrito lo que quieres olvidar, te encontrarás mejor (esto viene a ser como romper un plato,,, no soluciona, pero libera). Si una mujer se mira desnuda y de espaldas en un espejo, justo a media noche y alumbrada por una vela, verá el momento de su muerte (no termino de verle la gracia a esta tradición, hay que tener mucha elasticidad para girarse tanto o está claro que no se puede hacer esto junto con lo del bienestar, al menos al día siguiente). Si madrugas el día 24, no pasarás sueño durante el resto del año (pero no dice nada de no acostarse que os estoy viendo venir). Y así podríamos seguir con una lista sin fin de tareas que convirtieran esta noche en la más afanosamente ridícula del año pero que, a buen seguro, garantizaría una risa en cualquier observador.
Personalmente os pediría que no quemáseis libros en esta hoguera, ni siquiera papel, no sea que la historia haya ocultado como empezaron a quemar libros los bomberos del recientemente fallecido Bradbury, o acabemos haciendo una hoguera de vanidades. Mejor hagamos como propuso Shakespeare y disfrutemos de esta noche mágica, ya de verano. Cantemos y contemos historias, incluso cuentos de terror en los que vemos bailar al diablo dentro de una hoguera y, sobre todo, no olvidemos felicitar a Juan porque al final, entre tanta tarea seguro que nos saltamos algo que es justo la fórmula mágica para conservar amigos (recordar su santo). Y, si eso nos pasa, siempre podemos intentar recuperarlo tocando una serenata a guitarra, para eso la cogimos y nos pusimos bajo una higuera durante la noche, que nuestro trabajo nos costo convencer a todos de que era el mejor sitio para hacer la hoguera. Y es que... aunque el camino de brasas haya sido bordeando el árbol y el mar esté un poco lejos. Por un amigo merece la pena.
Además, digo yo una cosa ¿quien de todos nosotros no es un poco supersticioso?
Gracias y, como dirían los celtas, feliz Alban Heruin