Mostrando entradas con la etiqueta Los papeles de Aspern. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Los papeles de Aspern. Mostrar todas las entradas
lunes, 18 de junio de 2012
Los papeles de Aspern. Henry James
"Había llegado yo a tener confianza con la señora Prest; en realidad, bien poco habría avanzado yo sin ella, pues la idea fructífera, en todo el asunto, cayó de sus amistosos labios. Fue ella quien inventó el atajo, quien cortó el nudo gordiano. No se supone que sea propio de la naturaleza de las mujeres el elevarse, por lo general, al punto de vista más amplio y más liberal, quiero decir, en un proyecto práctico; pero algunas veces me ha impresionado que lancen con singular serenidad una idea atrevida, a la que no se habría elevado ningún hombre. «Sencillamente, pídales que le acepten a usted en plan de huésped.»"
Una vez más traigo uno de esos autores que pareciera sólo han escrito un libro en su vida. No es así, evidentemente y he decidido esta vez desmarcarme con el que dicen es su mejor relato. Sin embargo, por la temática y la forma de expresarse el autor, nos da un punto de reflexión que lo acerca a la novela. Hoy traigo a mi estantería virtual, Los papeles de Aspern.
Aspern es un poeta famoso. Tras su fallecimiento, en un palacio veneciano se encuentran un editor obsesionado con encontrar "los papeles", la guardiana de dichos papeles, que no es otra que una antigua amante del poeta entrada en años, y la sobrina de esta última.
La obra se inspira en una historia real que llegó a oídos del autor. En 1887 James conoce a la condesa Gamba, cuyo marido tenía un lejano parentesco con el último amor de Lord Bayron. Con una relación así, conservaban en la familia las coartas de amor del ya fallecido autor, y James se empeñó en leerlas, dejándole la condesa con un palmo de narices. Poco tiempo después un hombre cualquiera, en este caso llamado Silsbee, admirador del poeta Shelley, se hospedaría en casa de la ya anciana amante de Byron, Claire Clarimont, con objeto de obtener unas cartas que tenía en su poder esta mujer firmadas tanto por su admirado Shelley, como por Byron. Esta anciana vivía con su sobrina nieta, quien propondría al joven Silsbee entregarle las cartas a cambio de matrimonio, cosa que el bostoniano no aceptó.
Este libro cuenta con tres personajes, el narrador en el que se personifica el editor, y las dos mujeres Bordereau. La idea del narrador es, sin reparar en gastos, irse ganando la confianza de estas mujeres para así conseguir sus ansiados papeles. De algún modo se nos antoja un tesoro la consecución de estos papeles por parte del editor. Todo lo relacionado con su adorado señor Aspern se magnifica en la mente de este hombre. Cualquier precio parece que le va a resultar barato o justo en la lucha por conseguir dichos papeles. De una temática aparentemente sencilla James construye una historia maestra en la que vemos como la necesidad de conseguir esos papeles se va convirtiendo en una obsesión que atrapa a nuestro narrador. Cuanto más se le niegan, más fabula sobre su contenido y mas se enreda en su propia historia para lograrlos. Aun con esto, no es un personaje oscuro, no nos lo imaginemos maquinando con dedos huesudos detrás de las puertas, sino que con apenas cuatro trazos nos componemos a un hombre inteligente y con mucho carácter que se anticipa a una historia hoy habitual en biografías. Contar los secretos, sacar los papeles de los cajones con llave a cualquier precio y utilizar el morbo para conseguir más ventas.
James nos introduce con un ritmo constante en una historia con personajes de acusados perfiles psicológicos a cuyos actos nos intentamos adelantar. Jugamos, y es del todo imposible evitar caer en la tentación, a adivinar que será de estos papeles, qué pasará con la anciana y con esa sobrina que ha vivido siempre a la sombra de una vieja mujer. Barajamos opciones, dudamos si queremos que se salga con la suya el narrador o es tal vez la anciana, o la sobrina, es la sobrina la que quiere salirse con la suya; entonces, ¿qué pasará con los papeles? ¿es justo que salgan a la luz cuando el autor los concibió como privados? y nos obliga a reflexionar sobre el precio de las cosas, la privacidad y la integridad que tenemos sobre nuestros propios precios.
En realidad no hay más que mirar a nuestro alrededor, en biografías y artículos para saber responder a la pregunta de hoy, ¿el morbo vende también en librerías?
Gracias
Suscribirse a:
Entradas (Atom)