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viernes, 29 de marzo de 2019
Cuando te golpeo. Meena Kandasamy
"La primera lección que aprendí como escritora fue 'no permitas que nadie te eche de tu propia historia'".
Si soy sincera no tenía del todo claro lo que me iba a encontrar en las páginas de este libro ya que no había oído hablar de él cuando llegó a mis manos. Hoy traigo a mi estantería virtual, Cuando te golpeo.
La protagonista de esta historia es la narradora, una mujer sin nombre en un libro en el que no importan demasiado los nombres ya que los personajes son designados por los roles que representan. Aquí lo que importa es el relato de esta mujer, escritora, recién casada, que ve como su vida se transforma en una pesadilla de aislamiento y violencia conyugal.
Hay historias duras pero necesarias y, casi todas en realidad lo son. No estoy hablando de esas novelas de ficción que inventan personajes, sino de aquellas que dan voz a quienes no pudieron o se atrevieron a alzarla. En este caso, la propia autora ya había hablado de su matrimonio, pero el relato que nos deja en este libro con la única voz de una narradora sin nombre, es realmente desolador. Quizás precisamente porque no necesita darnos nombres, porque no individualiza y donde hay una podría ser cualquiera. En esta ocasión una mujer con un nivel cultural alto, nada de barrios pobres o arrabales, nada de excusas. Una mujer que se casa con un hombre que es profesor universitario, que proclama ideas modernas escribiendo sobre ellas y que luego en la intimidad es un verdadero monstruo. El aislamiento, primero a través de una movilidad geográfica, las gentes y el idioma limitado a lo básico se va haciendo cada vez mayor. Controla su vida, sus cuentas de correo, su teléfono, desaparece su perfil en redes sociales. Veremos como ella escribe y borra cartas a personas inventadas y, en el otro extremo, él sobre lo que le hace a ella.
La violencia psicológica parece no tener medida, y sus cicatrices no pueden verse, pero al lector le duelen. Pero no se queda ahí. La barrera con lo físico se ve atravesada por el cable con el que la golpea. Violaciones por parte de su propio esposo y una sociedad que parece esperar, latente, mirando.
Todo esto que os he contado es terrible, lo sé. Pero Kandasamy lo envuelve en una prosa espectacular, con referencias literarias, con una sensación creciente de que, tal vez escribir sea una tabla de salvamento, un hilo de cordura. La narradora escribe incluso dentro de su propia historia. Escribir para seguir cuerda, escribir como purga, escribir para salvarse, sobrevivir, salir... La escritura es también una pequeña forma de rebeldía, no solo cuando escribe a quien no existió sino también cuando cruza barreras y sale de la India para citar Jelinex o Sexton. Y es que estamos ante una historia que es como un puñetazo en el estómago, pero también cargada de pequeñas señales, como las que se permitiría un recluso. Y todo ellos sin sentimentalismos, sin excusas, sin buscar la lágrima del lector. Más bien se espolea su sensación de impotencia por no poder hacer nada, quizás por eso nos da un pequeño retrato de la sociedad en la que se desarrolla esta historia a la vez que encontramos referencias occidentales. Tal vez por eso lleva la cubierta colorida, propia de un vestido indio, y una voz llena de impotencia que reconocemos como universal. No lo se, lo que si puedo deciros es que el lector no sale ileso de este libro. Sería imposible hacerlo. Y tampoco quiere.
Cuando te golpeo es un libro brutal que se va clavando en la piel del lector hasta que brota la sangre. Hay libros que te hacen sentir, y este es uno de ellos.
Y vosotros, ¿evitáis los libros difíciles?
Gracias.
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lunes, 17 de diciembre de 2018
La invasión de las bolas peludas.Luke Rinehart
"Me llamo Billy Morton. Cuando conocía a Louie era patrón de una pequeña embarcación pesquera con base en Greenport, en el North Fork de Long Island".
A finales de año suelo recoger cada libro no leído y ponerme con él antes de comenzar el siguiente. Por supuesto eso no quiere decir necesariamente que me ponga a cero, pero lo intento. El libro que hoy traigo ha sido uno de los rescatados, por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, La invasión de las bolas peludas.
Conocemos a Billy, un pescador gruñón y ya de cierta edad, cuando sale a pescar en su viejo barco con su compañía habitual. Pero ese día, un ser extraño bota por la nave. En un principio dicen que es un pez globo, pero esa forma e vida peluda y esférica sigue a Billy a casa demostrando que es mucho más que un simple pez. De hecho, se trata de una forma de vida alienígena. Y no es el único en nuestro planeta.
Con este argumento y un arranque francamente divertido, Rinehart nos obsequia con una sátira divertida en la que, como ya hicieran otros novelistas, utiliza a los extraterrestres para poner de manifiesto los problemas de la sociedad actual. En este caso, y a través de múltiples puntos de vista que irán desde el protagonista Billy, pasando por PEs, agentes e incluso prensa, hace una crítica dura y frontal al capitalismo imperante en nuestra sociedad y cómo la ha deformado hasta convertir a los ciudadanos en presos de este modo de vida. Los PEs pasan por ser unos seres inteligentes que vienen a este planeta a divertirse liberando al ser humano de la opresión de una vida competitiva en la que solo importa lo que se logra. Lo que pasa es que para liberarnos, estos inteligentísimos seres, hackean las redes, las cuentas de bancos y también, como lo, las organizaciones gubernamentales, convirtiéndose de este modo, en objetivos de las fuerzas de seguridad. La confrontación esta servida, y el autor no duda en dar momentos divertidos que buscan la sonrisa del lector. De hecho, en más de un momento llegué a dudar sobre si eran realmente tan inteligentes estos alienigenas que se comportaban como niños con exceso de azúcar en la sangre, dando botes y provocando con aparente ( o no) inocencia.
La novela es divertida. No solo por las bolas eludas que resultan tener caracteres dispares y poco razonables en general, sino también en las situaciones provocadas por los humanos. Es más, Billy me ha parecido una creación socarrona que supera con creces cualquiera de las ocurrencias que se le atribuyen a los PEs, las cuales acaban sonando como gracietas forzadas en busca del gag perfecto que haga reír al lector. La historia avanza sin demasiada premura convirtiéndose al final en un hilo predecible para quienes hemos leído historias similares, pero que se deja leer con relativa soltura. Sin embargo, y bajo mi modesta opinión de lectora, se alarga demasiado. A este tipo de tonos que oscilan entre la sátira y lo cómico, se les pide agilidad y, si bien es cierto que nunca dejan de suceder cosas, el encadenamiento forzado termina resultando excesivo y la novela finaliza justo en el momento en el que la historia vuelve a ponerse interesante. Todo ello me hace pensar que el autor ha construido un gag gigante en el que, con la excusa de divertir, da un tirón de orejas a la sociedad.
La invasión de las bolas peludas es una novela divertida que, si bien se ve lastrada por un exceso de páginas, permite al lector disfrutar de una novela diferente a las que vemos en las mesas de novedades y proporciona más de una sonrisa. El único riesgo es terminarla queriendo ser un PE.
"Si Dios creó al hombre a su imagen y semejanza, quién diablos creó a los PEs?
Humano anónimo.
"Los seres humanos son el procedimiento empleado por el planeta para suicidarse".
PE anónimo.
Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?
Gracias.
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martes, 4 de septiembre de 2018
El fin de la soledad. Benedict Wells
"Hace tiempo que conozco a la muerte, pero ahora ella también me conoce a mi".
Leer es una actividad que se realiza en solitario, pero, de todas las actividades que se realizan en solitario, es la que más consigue socializarnos. De hecho, yo no hubiera leído jamás este libro de no ser por una amiga lectora. Hoy traigo a mi estantería virtual, El fin de la soledad.
La familia de Jules vive cerca de Munich. El vive feliz junto a sus padres y sus dos hermanos, es popular en el colegio y siente que su vida será siempre así. Sin embargo los padres mueren en un accidente de tráfico y los tres hermanos terminan en un internado en el que apenas se ven, ya que son separados por edades. De este modo, el vital Jules termina siendo un adolescente retraído, Liz, esa niña preciosa y extrovertida, termina por perder el rumbo y Marty.. bueno, ese es el que parece cambiar menos ya que siempre fue el intelectual de los tres. Muchos años después, Jules recuerda su vida y también a su gran amiga y amor, Alva.
Llegamos a Jules en una situación delicada, con tiempo para pensar y ordenarse, y es por ello que su mente se va a esa infancia feliz, con unos padres que les querían y se instala cómodamente en aquella felicidad recordada con cariño y nostalgia: las canciones de su madre, el paseo con la familia, la afición a la fotografía... para rápidamente avanzar hasta la primera de las desgracias que marcarían su vida. A partir de ella los cambios son más que notables en los tres hermanos y la novela se convierte en una de esas historias de vida en las que se cumple palabra por palabra aquello de "son tan diferentes, que no parecen hermanos". Y sí, entra en escena Alva, la única persona capaz de acercarse al Jules niño, preadolescente, la niña perfecta que esconde un dolor en su interior que tal vez sea lo que les una. Nace el sentimiento que tarda tiempo en hacerse una realidad y que amenaza con convertir a la novela en una historia de amor: pero no, Benedict mantiene a raya los sentimentalismos, no le interesa que su libro sea solo eso y, quizás por ese motivo, seguimos avanzando de forma ordenada en el tiempo sin perder ese tono nostálgico, ese deje de tristeza que se deja ver hasta en los mejores momentos. Jules no tiene la vida fácil que se prometía en aquellos días en los que era el fanfarrón de la clase, parece que no se le permite en ningún momento alcanzar esa serenidad. Y tampoco a sus hermanos, ni siquiera a Marty por mucho que triunfe. Son, a fin de cuentas, tres supervivientes. Y si algo tienen los supervivientes es que lo son para toda la vida. Quizás por eso en un momento determinado se dice en la novela "Moriré joven, cuando finalmente sea feliz". Como una sentencia de vida, no necesariamente precisa en cuanto a los tiempos pero terriblemente certera en el alma. no quiera decir eso que no encuentra momentos felices, al contrario los atesora, como cualquier vida.
El autor consigue dibujar unos personajes con los que nos sentimos cómodos, de los que nos despedimos al cerrar el libro como si fueran amigos, con la sensación de saberlo todo sobre ellos. Van a ser ellos con sus actos y Jules con sus sentimientos hacia cada uno los que ambienten la novela generando una atmósfera casi privada con el lector. Poco importa que estemos en Alemania en realidad. Lo que allí sucede bien podría ser en Francia, Italia o España y ese es otro de los encantos de la historia, la cercanía palpable, la capacidad de identificarnos con momentos puntuales o sentimientos peregrinos.
El fin de la soledad es una lectura que he disfrutado, quizás más porque evita la salida del melodrama fácil.
Reconozco que soy más lectora de historias amargas que de historias de amor. Que me gustan los finales coherentes por encima de los finales felices y que no soporto un libro en el que su protagonista no tenga defectos. Y vosotros, ¿preferís las historias felices?
Gracias.
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miércoles, 9 de mayo de 2018
Muertes pequeñas. Emma Flint
"Las escasas noches en las que consigue conciliar el sueño, vuelve a ponerse en la piel de la mujer que fue".
Soy una superficial, lo reconozco, y los libros de Malpaso me parecen tan bonitos que los miro todos por si alguno me atrae y puedo sumarlo a mi colección de contralomos coloridos en mis estantes. Hoy traigo a mi estantería virtual, Muertes pequeñas.
Conocemos a Ruth Malone cuando ya ha pasado tiempo. Pero ella misma nos dice que no puede evitar recordar lo sucedido, y así es como nos cuenta su historia. En julio de 1965 en el transcurso de una calurosa noche, los hijos de Ruth desaparecen. Ella vive la situación como madre divorciada, sumida en un shock mientras se desespera por dentro. El público en cambio solo ve su afición ala bebida y los hombres, la situación en la que vive, se siente juzgada. Peter Wonicke un joven que comienza a hacer carrera como periodista sigue el caso hasta obsesionarse, y empieza a pensar que tal vez se esté juzgando a Ruth con demasiada severidad.
Este libro está basado en una historia real, la de Alice Crimmins, y lo hace de una forma fiel hasta que termina derivando en la ficción. Permitidme que os presente:
Esta mujer es Alice. En el año 1965 sus hijos desaparecieron sin dejar rastro para aparecer muertos, y esta es la estela que sigue la novela de Flint, la de una mujer que se vio juzgada en cada gesto, y observada con lupa por una sociedad católica que no veía bien que no fuera a la iglesia ni tampoco que tuviera parejas sexuales estando divorciada y con dos hijos a cargo. En su momento fue un revuelo y así lo explica Flint en su novela que, si bien se ha permitido ciertas licencias, consigue que el lector sienta la presión de los prejuicios estrechándose en torno a la mujer que ha perdido ya a sus dos hijos. El público, parece decirnos Flint, es el juez más cruel.
Sentimos la angustia de la madre y también la mirada cambiante del periodista que comienza buscando la historia que le de el empujón definitivo y acaba obsesionado con lo sucedido. De hecho me parece interesantísima la deriva que toma este personaje. Hace ya más de treinta años, este caso fue novelado por la reina del misterio Mary Higgins Cark bajo el título ¿Dónde están los niños? pero si tengo que ser sincera, me quedo con la versión de Flint, mucho más solvente a la hora de abrir dudas en el lector al mismo tiempo que se las va planteando Wonicke, haciendo que bailemos entre la pena y la indignación en una historia a la que os recomiendo llegar sin conocimiento previo y que también os recomendaría buscaseis después en la red para conocer el estado actual.
Muertes pequeñas es una historia que se aleja del tono conmovedor porque huye de los sentimentalismos en los que suelen caer las historias que involucran a niños. Aun así es a ratos dura de digerir ya que la mirada de la autora es severa y fija en su objetivo permanente de mostrar lo sucedido, y no llega a abusar de su dureza así que el lector no se inmuniza ante sus palabras. Me ha gustado, pierde brillo en algunos momentos y me hubiera gustado que desarrollase más la última parte, pero he disfrutado con su lectura. Mucho.
Y vosotros, ¿sois superficiales a la hora de elegir libros?
Gracias.
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lunes, 18 de septiembre de 2017
Diario de un incesto. Anónimo
"Uno de los terapeutas a quienes mentí era una mujer muy guapa cuyo padre había estudiado con Freud. Me caía bien hasta que tocamos el tema del incesto."
Esta va a ser una opinión complicada de un libro complicado. Me ha parecido necesario porque aporta un testimonio, supuestamente real, valiente. Hoy traigo a mi estantería virtual, Diario de un incesto.
Este libro es el testimonio en primera persona de una mujer ya adulta que sufrío abusos sexuales por parte de su padre desde los 3 años hasta los 21.
Incesto: Relación carnal entre parientes dentro de los grados en que está prohibido el matrimonio. (RAE)
Diario de un incesto no es un libro amable. Tampoco es el libro de una víctima que busque la empatía o la comprensión del lector. Ni siquiera busca caer bien al lector. Ni lo hará. No es ese tipo de libro.
Se trata en realidad del terrible testimonio de una mujer rota que no esconde ninguna de las cicatrices que le ha dejado en el cuerpo y el alma su pasado. Cicatrices que le fueron dejadas por el único hombre que debió protegerla: su padre. Así nos lo cuenta, y lo hace llamando a las cosas por su nombre. Relata como su familia lo conocía y no hacía nada, como incluso preferían engañarse. Tal vez por eso en este libro se desquita y una polla es una polla, y la sangre es sangre y los olores hieden y el castigo es terror. Como un desquite a todo lo que no le dejaron decir, lo que no pudo contar, lo que consiguieron que sintiera como una mancha en ella y escondiera del mundo
Era demasiado tímida para sacar la lengua delante de nadie. ¿La gente se daría cuenta de que había....?
Estoy segura de la polémica que va a despertar este libro, de la que ya ha provocado. Muchos estaréis pensando que ya Instrumental hablaba de abusos, que Emilia Pardo Bazán... pero permitidme que os corte antes de que sigáis razonando. Lo polémico del libro son sus palabras. Entra sin tapujo alguno en el terreno prohibido que está más allá del incesto, en las sombras que proyectan sus letras, en la niña que se acostumbra, que llega a sentirse abandonada cuando el padre no aparece, en si disfruta... y se avegüenza.
Mi padre es mi secreto.
Ese es el golpe constante de una persona destrozada, de una mujer rota y marcada de por vida. Ese es el testimonio real que nos entrega confesando sus mayores miedos, sus mayores terrores. Aquellos que van más allá de lo físico y que se quedan en los sentimientos más oscuros que nunca dijimos en voz alta.
Diario de un incesto es un cuento de terror antes de ser retocado en el que un niño sufre las peores pesadillas por parte de un monstruo que no se esconde en el armario. Nunca llegó Walt Disney ni apareció un príncipe azul a caballo, simplemente creció. Tal vez por eso Malpaso lo ha editado en color negro.
A lo mejor todo lo que escribo tiene que ver con el hecho de que mi padre me violara antes de que supiera leer y escribir.
Este es un libro muy difícil de recomendar, por muchos motivos. Principalmente porque no ofrece el consuelo de la ficción, no hay perdices que nos tranquilicen cuando cerramos el libro dejándonos ese sabor de boca a que todo está en su lugar. Es una historia dura sobre personas deshechas que acaban sufriendo consecuencias psicológicas que provocan rechazo en el lector. Pero aún así seguimos leyendo. En realidad es un libro terrible. Es magnífico. Es atroz.
Gracias.
En España el incesto no es constitutivo de delito salvo que se produzca en situación considerada como tal, es decir, ajena al consentimiento de una de las partes o como producto del abuso de un menor. Tras haber leído este libro, creo que esta frase me ha puesto la piel de gallina.
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viernes, 12 de mayo de 2017
Ilustres raperos. David Foster Wallace, Mark Costello
"¿Qué derecho tienen dos yuppies blancos a intentar hacer un muestrario de lo que es el rap?, se preguntaban David Foster Wallace y Mark Costello antes incluso que el lector. Eso es disparar rápido, maan."
Si digo a estas alturas que me gusta David Foster Wallace, no estoy descubriendo nada nuevo, así que leer este libro era solo cuestión de tiempo. Hoy traigo a mi estantería virtual, Ilustres raperos.
Ilustres raperos es una obra menor, de hecho la primera de David Foster Wallace. Es un ensayito escrito con Mark Costello, compañero y amigo de la universidad justo antes de comenzar su doctorado. Ambos eran dos jóvenes en la veintena y DFW, que ya se había intentado suicidar una vez, aún no había escrito La broma infinita ni era el autor de culto en que se convertiría después. Sin embargo, en esta época, los dos estudiantes eran dos blancos de clase media fascinados por una nueva música que emergía con fuerza principalmente desde las clases bajas, el rap.
Cuando a un o le dicen que se dispone a leer un ensayo que habla de rap, lo primero que teme es enfrascarse en una suerte de tratado sobre la poesía de las rimas de estas canciones, o tal vez una mirada al microscopio de cada una de las letras y la significación social de la denuncia que exponían (seamos sinceros, poco se esconde en el rap, ya que se vomita cada palabra). O peor aún, la pantomima de dos estudiantes que mueven la cabeza al ritmo de una música que no comprenden pero sobre la que van a escribir porque es "cool" y ellos quieren ser "dope", si me permitis el uso de alguna palabra propia del género musical al que se refiere el libro.
Ilustres raperos es un ensayo muy ligero que puede leer cualquiera incluso sin estar familiarizado con el estilo musical. Le ha faltado, quizás, un poco de profundidad a la hora de comentar sus orígenes. No ya los de las letras, sino el de las propias formaciones de las que hablan. Por lo tanto, y precisamente por eso es apto para cualquiera, este libro no deja de ser el testimonio de la fascinación de dos jóvenes por un tipo de música que defienden por valor y ritmo y sonoridad, como se defienden las cosas a una edad temprana y que les lleva a indignarse con aquellos que se vendieron a la industria por un puñado de dólares. Aerosmith es un ejemplo de esto que digo, a quien critica duramente. El libro es interesante, y lo es no solo por lo que nos aporta de este estilo musical, sino también por el recorrido que hace al momento social en que se escribe. Los noventa llaman a la puerta y es un momento que hoy nos queda atrás en muchos sentidos, pero también es lo que nos permite conocer un poco mejor a los firmantes y el círculo en el que se movían en aquellos tiempos. Porque no solo conocemos un poco de la música, sino también mucho de aquellos dos jóvenes autores.
Ilustres raperos no es un tratado sobre el rap simplemente, entre otras cosas porque por mucha fascinación que se tenga por una música, hace falta mucho más para considerar a alguien un erudito, y también porque a DFW le falta la fuerza que encontraríamos después en gran parte de su obra. Y sin embargo merece la pena y mucho la lectura. Una lectura que nos provocará una sonrisa cuando veamos su indignación ante la forma de venderse un estilo de música y de vida, y leamos esa indignación mientras por la radio suena ese hip hop terrible al que ha dado lugar como evolución (o involución, esto es al gusto de cada uno) este estilo musical que tan fervientemente defiende el autor. Estas dos visiones, la de DFW y la de Costello, se complementan a la perfección en un libro que no esquiva temas como el racial, incluso en un momento en el que los blancos escuchan un tipo de música que tararean cuando la letra no es conveniente. Dando así un reflejo de la hipocresía, que sigue siendo actual, de quienes escuchan reivindicaciones, asienten con la cabeza, y pasan de largo.
En su conjunto, Ilustres raperos me ha parecido un libro muy interesante que hará disfrutar a cualquiera. Pero particularmente a quienes guste la música, el rap o DFW. Y a este último le diría que su rap explicado a los blancos... está explicado por blancos. Y tal vez esa sea la mayor virtud de este título, pero también puede ser su mayor defecto. Eso ya es cuestión de opiniones y expectativas.
Ensayo como género literario es una palabra mayor, suele echar incluso atrás a muchos lectores. Y vosotros, ¿alguna vez os animáis con los ensayos?
Gracias.
PD. Me encanta el desparpajo y la originalidad de Malpaso a la hora de hacer promo de sus libros, de animar a la gente a leer. Considero que han aportado una frescura que hacía mucha falta en el mundo literario. Os dejo como muestra su promo para este título.
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