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miércoles, 20 de mayo de 2015

Irene. Pierre Lemaitre



     "- Alice... -dijo mirando lo que cualquiera, excepto él, habría considerado una chica.
     Había pronunciado su nombre para ganarse su complicidad, pero no había conseguido que aquello surtiera el menor efecto. Bajó la mirada hacia las notas a vuela pluma que había tomado Armand durante el primer interrogatorio: Alice Vandenbosch, veinticuatro años. Intentó imaginar qué aspecto podría tener normalmente Alice Vandenbosch de veinticuatro años. Debía de ser una chica joven, con el rostro alargado, el cabello castaño claro y una mirada firme."

     Conocí al autor con Alex, segundo libro de la saga, realmente impactante, después con Nos vemos allá arriba, libro con el que ganó el Premio Goncourt, y hace no tanto llegaba Vestido de novia. Registros diferentes de un autor al que merecía la pena seguir la pista. Por eso no tardé nada en leer este libro y por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Irene.

   Conocemos a Camilli Verhoeven, héroe discreto de estatura más que discreta, comandante de la policía. Lleva una vida tranquila junto a su equipo policial y su hermosa esposa Irene, que está esperando un hijo. Sin embargo eso cambia el día que recibe una llamada para avisarle de un crimen: cuando llega encuentra una escena espeluznante de mujeres descuartizadas que logra intranquilizarlo hasta perturbar sus momentos más  íntimos. Por si fuera poco, no es el único crimen cometido por este terrorífico asesino, y la prensa se siente atraída y busca conocer detalles. El reloj se pone en marcha para Camille; hay que coger al asesino.

     Comenzaba diciendo que Irene es el primer libro de una trilogía que muchos hemos comenzado en Alex. Ahora sabemos, no sólo que este es el primer volumen, sino que la trilogía está formada por cuatro títulos que serán publicados por esta editorial en el futuro.

     Lemaitre arranca esta novela con un crimen realmente perturbador. No sólo para su policía, sino también para el lector que cierra el libro temiendo haber salpicado algo de sangre. El crimen que nos presenta es tan feroz, que consigue que le tiemblen las rodillas al policía más experimentado; y sin embargo nada hay que reprocharle al autor por estas páginas. Porque consigue, mediante un simple y hábil giro de muñeca, ponerse al resguardo de una muy buena sombra, dejando claro que él (el autor) es inocente. Y empiezo justo en este punto, porque me ha parecido uno de los momentos brillantes del libro, de esos que traspasan el juego entre personajes y sientes que realmente el escritor ha conseguido jugar con el lector y dejarte con los ojos como platos y la boca bien cerrada ante la observación que tenías sobre su escena. Una escena preparada con un fin muy preciso rindiendo un homenaje muy particular al género negro.

     Verhoeven se acompaña de un equipo policial en el que todos tienen su rasgo distintivo, del privilegiado al avaro pasando por el mujeriego todos juegan su papel durante la investigación. Y termina de cerrar el círculo de secundarios con un periodista particularmente suspicaz y avezado que juega al gato y el ratón con nuestro comandante buscando una situación de informador privilegiado. De hecho, y ahora que tengo delante a todos sus personajes, el comandante es de los menos llamativos pese a la particularidad que le otorga el autor basada en su estatura.

     La trama, que comienza con un duro golpe en la cara del lector, se desarrolla con un ritmo que va aumentando a medida que nos dan datos. La investigación y las pruebas a las que es sometido el protagonista, nos sirven para ir hilando poco a poco a la vez que asentimos y buscamos incluso alguna de las partes que nos presentan. Reconozco que yo lo hice. No escatima en datos, pequeñas aportaciones a las que deberemos estar atentos, ni tampoco lo hace en su parte final a la hora de aumentar el ritmo intentando descolocar al lector. Reconozco que vi venir una parte, pero no importaba, casi al contrario, eso fue lo que provocó que no pudiera apartar la vista de la historia. Lemaitre consigue una tensión en sus últimas páginas que dejan al lector satisfecho y sin resuello.

     Una novela francamente entretenida y una saga que pienso continuar. Ahora sólo me falta saber cuándo llegará el resto a nuestras librerías.

     Y vosotros, ¿sois de los que resolvéis misterios o de los que os quedáis sorprendidos con los finales?

     Gracias

jueves, 5 de febrero de 2015

Vestido de novia. Pierre Lemaitre


     "Está sentada en el suelo, con la espalda contra la pared y las piernas estiradas, jadeante.
Léo está pegado a ella, inmóvil, y tiene su cabeza en el regazo. Con una mano ella le acaricia el pelo y con la otra intenta secarse los ojos, pero con movimientos desordenados. Llora. Algunos sollozos se convierten en gritos, chilla, le sale de las entrañas. Cabecea. A veces, la pena es tan intensa que se golpea la parte de atrás de la cabeza contra el tabique."

     Conocí a Lemaitre con Alex, una novela francamente entretenida con un punto diferente que me atrapó entre sus páginas. Después llegó a mis manos Nos vemos allá arriba, nada que ver con la anterior. Así que cuando vi el título de hoy en la librería no pude resistirme. Hoy traigo a mi estantería virtual, Vestido de novia.

     Conocemos a Sophie, una mujer que trabaja cuidando a un niño. Tiene lagunas en la memoria y vamos conociendo su pasado y como vive atemorizada de si misma, de las pesadillas sobre lo que tal vez haya hecho sin recordarlo. Sophie huye del mundo y de si misma dejando cadáveres como huellas de su paso.

     Este es uno de esos libros que duran dos tardes en la mano y que pueden ser estropeados a quien aún no se acercó, en apenas una frase. Un libro a cuidar si se va a recomendar.
     El autor divide la trama en  tres partes en las que va encajando una historia que comienza siendo una novela negra con alguna escena violenta explícita para dar paso a una potente trama psicológica que acelera hasta terminar con un par de giros vertiginosos que, además, consiguen encajar la totalidad de la trama. Porque tengo que reconocer que, desde que aterricé en la segunda parte, un pensamiento recurrente era; "no podré decir si me gusta, hasta no ver qué hace el autor con la trama, si me lo justifica." Y efectivamente lo hace, y sin complicarse la vida.
     Si en un primer momento conocemos a Sophie y vemos los asesinatos, poco a poco vamos ampliando la mira sobre la situación que nos describen. Una situación que se apoya en unos personajes sólidos a los que llegamos a conocer casi tan bien como el autor. Con un estilo dinámico, el autor se permite el lujo de desvelarnos una parte importante de la trama antes de llegar a mitad de la novela. No es un gesto habitual en las novelas de este género, ya que puede provocar que el lector pierda interés en la historia. Y sin embargo, para cuando lo hace ya ha generado la necesidad en el lector de conocer más, de saber más. Por eso no nos detenemos en su lectura y buscamos en los rincones de la mente, entre las líneas, entre las palabras... porque necesitamos saberlo todo. La pregunta es sencilla; ¿qué pasa con Sophie?

     Al igual que ya sucediera con Alex, el autor nos deja un thriller que se sale de los cauces habituales, con un fuerte contenido psicológico y en el que va tensando los cables hasta llegar a la última parte. He procurado no dar más datos de la novela que los que aporta la sinopsis, el resto de la trama tendréis que ir descubriéndolo vosotros mismos. Porque si no ha quedado claro, os recomiendo que os acerquéis a este título y a este autor.

     A veces sucede que cae un libro en mis manos y apenas soy capaz de levantar la vista hasta que lo termino. Pienso en él cuando no lo tengo delante y siento como me llaman sus letras. Y vosotros, ¿también os pasa?

    Gracias