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lunes, 2 de mayo de 2022

El último juego. J. D. Barker

 


     "—¡Venga ya, no me jodas! —Jordan Briggs estampó la palma de la mano sobre el claxon del coche y sacó el dedo corazón por el techo solar abierto de su Audi R8. Se había visto obligada a clavar los frenos, y se le partió el tacón del zapato en el instante en que fue a mover el pie de nuevo al acelerador—. ¡Son mis Louboutin favoritos, cabrón de mierda! 
       En respuesta, un brazo musculoso salió por la ventanilla del camión de la basura y le enseñó el dedo con un leve balanceo.
     —¿A quién le gritas, Jordie?"

    Desde que leí El cuarto mono reconozco que no me he perdido uno solo de los títulos de este autor. Por eso, hoy traigo a mi estantería personal, El último juego.

     Jordan Briggs tiene un mal día. Es locutora de radio y está a punto de llegar tarde a su programa. No solo eso, además va a llegar tarde por un atasco provocado por la competencia. Por eso abandona su coche ante la mirada atónita del policía Cole y sale corriendo a la emisora. Llega por un pelo y allí el día se vuelve aún más difícil cuando recibe la llamada de un hombre llamado Bernie que le habla de una casa en la que está y le pregunta si prefiere un taxi o un Uber. Jordan responde que ella siempre elige taxi: en ese momento el taxi situado detrás de Cole, explota. Y luego hay otra explosión... Mientras, un taxista tiene una bomba adosada a los bajos y Jordan recibe otra en forma de paquete entregado en la emisora. Un compañero llama entonces a Cole para decirle que ha habido un doble asesinato que es necesario que vea y Bernie le da a Jordan una sangrienta tarea. 
     El día empezó siendo malo. Ahora es una pesadilla.

     Uno de los mejores motivos para leer, es divertirse. La literatura forma parte del ocio por mucho que algunos se empeñen en decirnos lo mucho que se aprende leyendo y que leer te abre la mente (creedme si os digo que hay personas para las que la única oportunidad de tener la mente abierta mediante la literatura es lanzándoles un libro a la cabeza con buena puntería) y, como tal, todos queremos libros divertidos y amenos que nos entretengan. En este sentido Barker ha sido de mis últimos descubrimientos. Un escritor que logra que me termine su libro sin saber cuántas páginas tiene, ya ha ganado un punto a su favor y, en este caso concreto, puedo aseguraros que se ha cumplido esa máxima.
El lector se sienta y en apenas un rato ya tiene montado el escenario central con bombas, momentos de angustia de quien parece saber que va a morir, el testigo implicado, la locutora a la que le van a temblar los tacones y un crimen que, evidentemente, también está relacionado. Entonces es cuando Barker da el pistoletazo de salida y el lector se sumerge en una novela cuya principal característica reside en lo visual de sus descripciones, algo que provoca que las páginas se recorran sin esfuerzo alguno buscando un rato extra para seguir leyendo y ver cómo termina la historia. Me he tomado además un descanso del típico detective torturado con tensión sexual no resuelta con alguna compañera y compañero envidioso lo que me ha supuesto un alivio y, si me apuran, una novedad. Y es que hemos pasado de peculiaridades extraordinarias a academia de peculiaridades sin habernos despeinado.

     Como ya sucediera con otros libros del autor, la novela viene marcada por su ritmo tanto como por "el malo", algo en lo que Barker parece haberse especializado novela a novela y uno no puede evitar sentirse intrigado por Bernie tanto como por su historia desde el principio. Al final resulta que te compras el libro, te sientas a leerlo el sábado y, para cuando llega el domingo, te lo has terminado. Como comenzaba diciendo, puro entretenimiento. Pura evasión.

     El último juego es una novela francamente entretenida que se lee tan rápido como tiempo del que disponga el lector.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

lunes, 25 de junio de 2018

El cuarto mono. J. D. Barker


     "Ahí estaba otra vez, ese pitido incesante.
     Le he quitado el sonido. ¿Por qué oigo las notificaciones de los mensajes?¿Por qué suena siquiera?
     Apple se ha ido a la mierda sin Steve Jobs".

     Así comienza la nueva apuesta de destino en la lucha por encontrar la novela del verano. Hoy traigo a mi estantería virtual, El Cuarto Mono.

     La ciudad de Chicago lleva tiempo bajo la amenaza de ser una de las víctimas de un asesino en serie apodado como El Cuarto Mono. Este hombre rapta a sus víctimas y envía a los padres tres cajas en riguroso orden antes de matar a su víctima: la primera con una oreja, la segunda con los ojos y la última con la lengua. Un hombre es atropellado por un autobús y la sorpresa de la policía es mayúscula cuando descubren que tenía en su poder una caja cuyo contenido no es otro que una oreja.
Inmediatamente llaman a Sam Porter, el detective encargado del caso mientras flota una pregunta en el aire, ¿ha muerto el Cuarto Mono?

     Todos conocemos los tres monos místicos, incluso tienen su propio icono de whatsapp: Kikazaru, el mono que no oye, Iwarazu, el mono que no habla y Mizaru, el mono que no ve. No oigas el mal, no hables del mal, no mires el mal. Barker en su novela propone la existencia de un cuarto mono: no hagas el mal. Y este es el apodo con el que se designa al asesino en serie que protagoniza su primera novela junto al detective Porter. Un razonamiento como otro cualquiera para crear un personaje despiadado que tortura y mata a sus víctimas. Sin embargo, la novela de Barker si que tiene un punto muy novedoso, y es que el muerto de la primera página (regla de oro para las novelas negras de los últimos tiempos) puede ser el asesino. Partiendo de esta posibilidad, la policía comienza a investigar la identidad del cuerpo a partir de los pocos objetos que lleva encima ya que, si hay una oreja, eso significa que el Cuarto Mono iba a volver a matar, o lo que es lo mismo, en la ciudad de Chicago hay una joven esperando en alguna parte. El tiempo que tarden en descubrir el enigma puede ser vital.
Para ello tenemos a Porter y un pequeño equipo de policías pertenecientes a su unidad. Porter no deja de ser el típico policía con cicatrices que suele protagonizar este tipo de novelas, sin embargo, en esta ocasión, en lugar de mostrarlas desde el comienzo, el autor también juega con el lector a adivinar. Y es que El Cuarto Mono es, ante todo, un juego de ingenio entre autor y lector hasta llegar a sus últimas páginas.
     Utiliza, además, una segunda voz correspondiente al asesino, ya que la víctima del atropello lleva encima un diario en el que el asesino deja un pequeño relato de lo que fue su vida hace unos años. Personalemente es la parte que menos me ha gustado de la novela, ya que considero que al autor se le va un poco la mano cargando la historia hasta perder verosimilitud. Sin embargo, al no ocupar demasiado, no es algo que reste interés a la trama principal en el presente.

     La novela, articulada en capítulos ágiles que se desarrollan en un corto espacio de tiempo, procura no perderse en grandes descripciones ni explicaciones farragosas para evitar así que el lector pierda interés. Si bien es cierto que en algunos momentos carga tintas con un corte casi melodramático, esto no hace otra cosa que conseguir que el lector se involucre en una trama que se va volviendo retorcida por momentos hasta llegar a un final satisfactorio... excepto para aquellos que piensen que la aventura de Porter ha finalizado en este libro. Sin dar más pistas al respecto, el autor se asegura, cuanto menos, una entrega más en un libro que, pese a que cierra la trama principal, opta por una salida que algunos pueden considerar un poco tramposa.

     He disfrutado leyendo El Cuarto Mono, la verdad. Me ha parecido una novela muy entretenida, sin grandes pretensiones, y me ha durado apenas una tarde.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.