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viernes, 23 de febrero de 2018
Teoría de King Kong. Virginie Despentes
"Escribo desde la fealdad, y para las feas, las viejas, las camioneras, las frígidas, las mal folladas, las infollables, las histéricas, las taradas, todas las excluidas del gran mercado de la buena chica. Y empiezo por aquí para que las cosas queden claras: no me disculpo de nada, ni vengo a quejarme. No cambiaría mi lugar por ningún otro, porque ser Virginie Despentes me parece un asunto más interesante que ningún otro."
Si hablamos de Fóllame o de Subutex, es fácil que nos venga a la cabeza la cara de su autora, y quizás sea ese el motivo por el que la editorial ha decidido rescatar este título. Hoy traigo a mi estantería virtual, Teoría de King Kong.
El feminismo es algo necesario que vemos reivindicar cada día: la igualdad, la necesidad de cambios, sueldos, vidas, denuncias, abanicos y vestidos como símbolos de una voz colectiva que exige un cambio en la sociedad. Pero este libro no trata de eso. Ya en su primera página, Despentes de define como proletaria del feminismo y uno lo va comprendiendo a medida que avanza en la lectura de King Kong. Despentes no habla para mujeres que reivindican desde una posición, y tampoco les resta mérito a quienes lo hacen, pero ella habla desde la base de la sociedad, habla de las mujeres de la calle, las prostitutas, las amas de casa, esposas y cuidadoras. Habla de la mujer que un día fue ella y también de las que le contaron sus vidas tras conocer su obra Fóllame y aunando estas voces publicaba en 2007 un libro que tardaría dos años en llegar a nuestro país por primera vez.
Teoría de King Kong es una lectura a ratos incómoda en la que la autora no se despega de un lenguaje directo, incluso rudo, que le asegura un impacto aún mayor de sus palabras en quien lo lee. Nos habla de feminismo y, aunque su voz es individual durante la mayor parte del tiempo, colectiviza la posición de la mujer en una sociedad que sigue identificando a la mujer de éxito y poder con una imagen masculinizada. Habla de prostitución, de la imagen de ella y de lo que nadie le dice a las putas, del porno y también del matrimonio como una suerte de contrato con condiciones convenidas implícitas aceptadas por todos. Y habla de victimismo, de ese momento en que una mujer es víctima dos veces tras sufrir una violación, de la educación en la no defensa para... que se recibe en la actualidad y uno tiene la sensación de escuchar como sube la voz de Despentes hasta convertirse en un auténtico grito en la parte del texto dedicado a las violaciones. Virginie escribe, a ratos rabiosa, escupiendo casi aquello que ve y que cree que necesita ser dicho en voz alta, habla del capitalismo una y otra vez y de la falta de valor a la hora de considerar determinadas tareas. Por supuesto, la maternidad tampoco escapa a las palabras de esta mujer.
Uno la imagina enfadada, casi irreflexiva, escupiendo todo lo que ve que está mal, y quizás por eso o porque escribir el texto perfecto es imposible, se le aprecian contradicciones. O tal vez sea por eso de que hay lugares en los que es imposible colocarse entre el blanco y el negro, a mi me pasa y ha sido casi un alivio ver que en este libro sucedía un poco lo mismo: es decir, no está bien convertir el feminismo en un acto social de lavado de cara y marketing pero está bien al mismo tiempo que lo hagan de forma explícita y pública quienes de este modo le dan visibilidad a un cambio necesario que se pide a gritos. Porque no nos engañemos, ese es el mundo en el que vivimos y ambas realidades son necesarias para poder alcanzar el equilibrio. De hecho, y salvo el significado que parece otorgar esta mujer al matrimonio que me ha parecido un poco anticuado, si algo caracteriza este texto es precisamente eso: el realismo.
Teoría de King Kong me parece un libro necesario, casi imprescindible en el momento en el que estamos. No hay más que echar un vistazo a las noticias para darnos cuenta del camino que nos queda: ver que una teta es más noticia que la medalla de plata de quien involuntariamente la muestra, fijarnos en sueldos, trabajos, violaciones, abusos y también en los pequeños gestos que condicionan la sociedad actual.
Leamos a Despentes, es una de las voces más interesantes de las letras francesas. Yo estos días estoy terminando su Trilogía Subutex. Ya os contaré.
El ensayo es un género que parece dar miedo a muchos lectores, como si la simple palabra fuera la promesa de una lectura aburrida. Sin embargo, una vez que uno se anima, descubre que hay títulos magníficos que se había perdido por una idea preconcebida sobre esa palabra: ensayo. Y vosotros, ¿os acercáis a este género literario alguna vez?
Gracias.
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lunes, 13 de febrero de 2017
Vernon Subutex 2. Virginie Despentes
"Vernon espera a que oscurezca y a que a su alrededor no haya luz en ninguna ventana para trepar por la reja y aventurarse a meterse en el jardín comunitario. Siente punzadas en el pulgar de la mano derecha, ya no recuerda cómo se hizo ese pequeño rasguño, pero, en lugar de cicatrizar, se hincha, y le sorprende que una herida tan anodina pueda dolerle hasta ese punto. Atraviesa el terreno en pendiente y bordea las viñas avanzando por un camino estrecho. Procura no tocar nada. No quiere hacer ruido ni que detecten su presencia por la mañana."
Reconozco que tenía muchas ganas de leer este segundo libro de la trilogía de Despentes. El primero me gustó como retrato individual y boceto de grupo, de época, y hacia el final encontré una parte que releí varias veces por puro placer. Hoy traigo a mi estantería virtual Vernon Subutex 2.
Seguimos con Vernon, el idealista, el rockero amante de la música que vio como, tras cerrar su tienda e ir vendiendo o perdiendo sus posesiones, termina en la calle. Ha dejado su única posesión, una bolsa de deporte que contiene las cintas con las palabras de la fallecida estrella Alex Bleach en casa de una otrora amiga. Vernon sobrevive como puede en la calle, conoce la vida de los sin hogar, hace algún amigo como Charles y, ajeno al mundo, desconoce que hay un grupo de amigos de otros tiempos que le buscan tras la pista más de esas cintas que de la suerte del propio Vernon.
Conocimos a Vernon, conocimos la escritura de Despentes, y muchos teníamos ganas de continuar con la historia que se presentaba a modo de fresco de la actualidad. Defendí ya en la primera parte que me recordaba a esos libros en los que se retrataban a viajas familias que se negaban a aceptar el cambio de los tiempos. Ese era Vernon en la primera novela, y ahora en la segunda se rodea de un grupito bastante heterogéneo que bien podría ser su familia. Unos más adaptados que otros a estos tiempos que cambian, pero todos inadaptados de algún modo. Todos habitantes de las grietas que van quedando en el mundo, igual que quedan entre las baldosas de las aceras y se van llenando de suciedad, ignoradas por el mundo cuando pasan sobre ellas.
En esta segunda parte, con un Vernon totalmente abatido y barrido por la modernidad, Despentes desviste a sus personajes de los clichés que parecían pegados a ellos en la primera parte. El estereotipo va perdiendo fuerza frente a sentimientos mundanos y condiciones humanas y, en una justa consideración al lector, descubrimos incluso el contenido de las famosas cintas. Amplía además la vista que presenta en la novela para pasar a la crítica global, Vernon y sus amigos, su ciudad, la sociedad y el mundo; un poco como esos planos cinematográficos que se van abriendo o esos vídeos de youtube que terminan mostrando toda la galaxia. Nos habla de la sociedad, de la arrogancia, la manipulación, las redes sociales, los medios de comunicación, la política... el retrato se amplía y quizás la denuncia más constante sea la referida a las clases sociales y los perennes rencores, esa lucha que no cesa pese a cambiar el terreno.
Me ha gustado, es más humano, más directo y también, en cierto modo más impredecible. Y aquí quedo, a la espera de esa tercera parte en la que Despentes ponga firma a su fresco de la sociedad parisina moderna, preguntándole al lector si la sociedad que puede vislumbrar desde su ventana, se diferencia demasiado. Esté donde esté.
Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?
Gracias.
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martes, 10 de mayo de 2016
Vernon Subutex 1. Virginie Despentes
"Hasta que te haces viejo no entiendes que la expresión "joder, cómo pasa el tiempo" es la que mejor resume de qué va todo esto."
Y es más que seguro que no habrá mejor sinopsis que esa frase de todo lo que representa el título que hoy traigo a mi estantería virtual. Traigo, Vernon Subutex 1.
Conocemos a Vernon cuando ya ha cerrado su tienda de discos. La crisis le golpea duramente, y él tampoco hizo nada por evitarlo especialmente. Ahora tiene las grabaciones testamentarias de un amigo fallecido, el amigo se ha convertido en una famosa estrella de la canción y Vernon las conserva con unas pocas cosas más al ser desauciado de su casa por no pagar. Recorrerá París de casa en casa, de vida en vida presentando historias de personas conocidas hace veinte o treinta años, cuando todo era mejor.
Un comienzo rápido nos sitúa: la llegada del cd, la crisis, la accesibilidad en la red... todo ello puso un poco de su parte para que los ingresos de la tienda de discos Subutex, fueran bajando. La crisis hizo el resto. Su propietario, Vernon, ha ido perdiendo sus ingresos, vendiendo sus tesoros en ebay y pensando que todo era un mal sueño. Ahora se ve en la calle, y en su búsqueda de alojamiento casi diaria, recorreremos las historias de quienes fueron sus amigos en la veintenta y han visto pasar los años hasta llegar a la cincuentena. Así conoceremos a un escritor de derechas, una actriz porno retirada que busca la forma de seguir teniendo ingresos, un transexual, una chica hija de una actriz porno muerta, un productor, una periodista que quiere escribir el libro de su vida y Sylvie, ex novia de un amigo de Vernon con un toque casi bipolar. Vernon irá de casa en casa y de vida en vida mientras recuerda otros tiempos y piensa en su amigo Alex muerto y en las cintas que tiene y el supuesto valor que pueden tener. Vernon camina, pasea, reniega de su situación y también de la de aquellos que mejoraron y salieron de una vida que fue cobrándose víctimas a golpe de excesos. Y seguimos su ruta mientras conocemos la existencia de una investigación, descubrimos mundos, versiones... y también a la hiena, el personaje moderno y funcional que se adapta a la era digital para sobrevivir y sacarle partido; y busca las cintas, a Vernon.
Despentes comienza así una trilogía en la que sitúa a un protagonista que representa la decadencia; no sólo de una persona, también de un estilo de vida que ha sido arrollado por las nuevas tecnologías y por la crisis. Atropellado sin piedad y enviado a la cuneta y, desde esa cuneta a la que los parisinos no miran, aprovecha para hacer un repaso de la sociedad del nuevo siglo en la ciudad de la luz. Una ciudad que se aleja mucho del concepto glamouroso al que siempre asociamos París. De este modo coloca los problemas de la sociedad actual sobre una fría mesa de autopsias y los enfoca sin piedad alguna para mostrar que el descontento, la pobreza que no se quiere reconocer como tal, la desesperanza, la infidelidad, las drogas y la desigualdad parecen ser las marcas del mundo moderno. Centra su mirada en esa otra ciudad que muchas veces parece no quererse ver y lo hace con un estilo directo y desprovisto de adornos superficiales convirtiendo su prosa en un arma efectiva ante los ojos de un lector que pelea por no sucumbir al desencanto mientras sigue la pista de las cintas del artista muerto.
Vernon es un gran personaje, no busca ser antihéroe de nada, y parece no querer agarrarse en una caída que se va acelerando. Un personaje del que es difícil apartar la mirada, con una fuerza en sus palabras que provoca que parezca renegar de la compasión que el lector pudiera tenerle. Creo que a todos nos hubiera gustado conocer Subutex. O tal vez todos tuvimos una en nuestro barrio.
VernonSubutex 1 es lo primero que leo de Virginie Despentes. Sé contar. Ya estoy esperando a que salga el 2. Merecen la pena.
Ayer no os pregunté, ahora que caigo, ¿con qué libro comenzáis la semana?
Gracias
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