viernes, 23 de agosto de 2019

Las campanas no doblan por nadie. Charles Bukowski


    "Los padres murieron más jóvenes de los que se suele morir, el padre primero, la madre poco después. Él no asistió al funeral del padre, pero estuvo en el último".

     Hace muchos años ya que leí Mujeres y desde entonces no he dejado de acercarme a las letras de Bukowski, a quien me abstendré de llamar viejo indecente utilizando el manido juego de palabras al que da pie un título suyo. Hoy traigo a mi estantería virtual, Las campanas no doblan por nadie.

     En esta colección de relatos, algunos inéditos y otros publicados en revistas como Hustle, se hace un recorrido por lo que es más representativo en la pluma de Bukowski.

     Allá por los años setenta Anagrama sacó una colección bajo el título "Contraseñas", caracterizada por ser provocadora en continente y contenido. Tanto es así que allí vio  la luz la obra de Bukowski bajo títulos como La máquina de follar, impensables para un libro en aquel momento. Así fue la entrada de este escritor en la vida de muchos lectores españoles y así comenzó la lucha entre aquellos que consideramos que su realismo sucio, su andadura por el género pulp, su crudeza y su poesía, son muestras de su genialidad.... y aquellos que defienden que la provocación es lo único que le hizo famoso y  que sin renovarse uno pierde incluso la capacidad de provocar.

     "Era el día después de su taller de escritura y siempre parecía haber estado metiéndose algo. Igual se lo metía".

     Este volumen, cuyo título corresponde al del último de sus relatos además de ser un homenaje nada encubierto a uno de los escritores de cabecera de Bukowski, es una recopilación casi perfecta de lo que podemos encontrar en la obra del autor. O lo que es lo mismo: sí, también Chinaski se pasea por las páginas de este libro. También hay situaciones de esas que uno diría "muy de Bukowski", solo él sería capaz de dar voz al empleado de un sex shop para que contara anécdotas y hace falta además un tipo de carácter muy especial para escribir que dicho protagonista habla de un cliente que no podía hinchar su muñeca debido a los problemas respiratorios que padecía. Porque eso es Bukowski, el escritor que normaliza con una anécdota a pie de calle algo impensable, en lo que posiblemente el sexo o el alcohol o la mugre o casi seguro que todas ellas, tengan algo que ver. Pero a fin de cuentas, ¿no forman todos ellos parte de la vida? Hay mujeres que viven en sótanos y hombres que friegan platos. Hay palabrotas que se escuchan en la calle y narradores que se involucran en las historias, muchas veces en exceso. También se hacen preguntas excesivas en situaciones formales, hombres que se masturban y esperan al amor de su vida y tantos otros personajes que son a partes iguales extraños y corrientes. Pero no son vulgares.

     Llevo mucho tiempo defendiendo que Bukowski no es vulgar, casi me ofende cada vez que lo leo. Hablar de sexo o de putas no tiene por qué ser vulgar lo mismo que el talento puede encontrarse en cualquier parte. Incluso en el realismo sucio. Para leer a Bukowski hay que tomarse un tiempo, sobre todo si son relatos y vamos a ir saltando de historia en historia, porque su genialidad, el talento de este hombre, no radica en que toda la opinión y la gente le importasen poco, y tampoco lo hace en el hecho de que casi todos aquellos críticos habitualmente estirados y/o egocéntricos decidieran apear sus tratamientos para decir un joder cuando hablaban de su obra. No, apostaría a que eso si que le daba absolutamente igual a Bukoswi. Su verdadero talento está en las verdades que emanan de cada una de sus obras, en su capacidad para posar la mirada donde otros jamás lo harían y darle el tono justo para que nos sea imposible no mirar. Eso es Bukowski.

     "Los escritores siguen escribiendo y los artistas siguen pintando pero eso no tiene mucha importancia".

     No voy a hablar de la infancia del autor como si eso justificara su obra, porque no la necesita. Lo que si que voy a hacer es recomendaros que os acerquéis a ella. Las campanas no doblan por nadie es una gran opción para hacerlo despacio, a sorbos. Intentadlo.

     Y a vosotros, ¿os gusta Bukowski?

     "A Hiroshima le pusieron el nuevo nombre de América".

     Gracias.

7 comentarios:

Norah Bennett dijo... [Responder]

Pues no, no me gusta nada. Me saturan este tipo de autores, creo que con menos serían más efectivos y la verdad es que tampoco me llaman mucho sus temas ni sus personajes.
Lo dejo pasar, creo que es para alguien que le guste mucho.
Besos

Amalia dijo... [Responder]

Leí "La senda del perdedor " y me gustó.
Un beso.

CHARO dijo... [Responder]

Confieso que no conozco a este autor.Besicos

Chica Sombra dijo... [Responder]

No he leído nada de Bukowski, pero lo tengo muy pendiente ^^

J.P. Alexander dijo... [Responder]

A mi me gusta el estilo del autor y es buen libro pero si se lo debe leer despacio. Un beso y buen fin de semana

Carla dijo... [Responder]

No he leído nada del autor, lo cierto es que es porque me da un poco de respeto... Espero perderselo algún día
Besos

Ariel dijo... [Responder]

Adoro a Bukowski. Uno de mis escritores de cabecera, sin lugar a dudas. Aunque reconozco que es mejor tomar a Hank Chinaski a sorbos cortos ya que la insistencia, en su caso, provoca resaca.

Besos