miércoles, 20 de mayo de 2026

Koljós. Emmanuel Carrére

 


     "El 3 de octubre de 2023, cincuenta y tres días después de su muerte, la nación rinde homenaje a nuestra madre en el patio de honor de los Inválidos. Banderas, uniformes, charreteras, condecoraciones".

      Cada vez que Carrére saca libro es, al menos para mi, un acontecimiento. No tardo en ir a la librería y regresar sintiéndome como si hubiera encontrado un tesoro. Hoy traigo a mi estantería virtual, Koljós.

      Este libro trata de la madre de Carrére, fallecida en 2023, pero no solo de su madre. En realidad, y haciendo honor a la verdad, el libro lo inspiró la búsqueda su linaje aristocrático en Rusia realizada por el padre de Carrére, quien por cierto falleció poco después que su madre. Así que este libro trata de la familia del autor, que se redujo en pocos meses a tres hermanos, y por tanto también de sus raíces. Es un homenaje a una madre que se aleja de esos tonos excesivamente complacientes que nos viene regalando la literatura para dar un reflejo fiel mucho más cercano a lo que suele hacer el autor. Señala lo bueno y lo malo desde el duelo pero no desde la sensiblería, y muestra un interés heredado por sus propias raíces que se ve incrementado por la invasión de Ucrania llevada a cabo por Rusia (además la madre, Hélène, se sintió afectada en lo personal por este suceso ya que hasta ese momento era simpatizante). También nos cuenta que su madre se sintió tan dolida por la novela que él había escrito sobre su abuelo, que su relación se fracturó y tardó varios años en ir sanando. Nos cuenta muchas cosas en realidad.

     Carrére se siente cada vez más cómodo en lo personal, eso está claro, y él afirma además que es su lado personal más veraz, que no ficciona ni miente, que Carrére cuando escribe no engaña. Esto es importante porque dentro de Koljós hay mucho de literatura, de la propia de la del autor.  Hay un recorrido y una forma en que su obra afecta a la familia, las decisiones que él toma y aquellas que se toman sin querer afectados por el entorno más cercano. La novela trata, en definitiva, de muchas cosas. Se siente personal, se siente libertaria y se siente el cariño con el que un hijo se enfrenta al choque del retrato de una madre de la que no puede decir que todo lo hizo bien. Nadie es perfecto y el lector percibe ese trabajo interior y exterior que el autor realiza para que el duelo no eclipse la novela, para permitirnos conocer a esa gran mujer que tuvo que ser Hélene Carrére.

     Koljós es una palabra rusa con la que se designa esa invitación que hace una madre a sus hijos a subirse a su cama cuando el padre no está. Ese momento que todos visualizamos como de felicidad y escena infantil sin tener en cuenta que una madre, en sus últimos días y cuando ya solo es la sombra de aquella mujer que invitaba a sus hijos a la cama, a veces tiene a un hijo a su lado velando ese sueño frágil de los últimos días. Todo eso es Koljós. Así de privado. Así de personal.

     No me cansaré de decirlo: hay que leer a Emmanuel Carrére.

     Y vosotros, ¿con qué libro estáis esta semana?

     Gracias.

lunes, 18 de mayo de 2026

Murdoku. Manuel Garand

 


     Hoy vengo con una entrada un poco diferente. De cara al verano, todos buscamos entretenimiento para las vacaciones, la playa o la piscina. Hoy traigo a mi estantería virtual, Murdoku.

     Todos conocemos los Sudokus, ese tipo de rompecabezas que se extendió rápidamente entre la gente logrando jugadores de todas las edades y que se ha quedado a vivir en nuestra sociedad, uniéndose a los pasatiempos de los periódicos y apareciendo mil y un juegos online, además de cuadernillos especializados. 

      Bien, pues ahora llega Murdoku con la misma mecánica, y nacido de la prensa como una variación del Sudoku tradicional. En este cuaderno, se nos da un escenario repartido en habitaciones y celdas y un grupo de personas con una frase sobre cada una de ellas. A partir de ahí, hay que colocar a cada persona en el lugar correspondiente siguiendo la mecánica tradicional de no coincidencia en fila o columna. Y el juego y el misterio está servido.

      Como contar esto hace que parezca complicado, mejor os pongo el puzzle 9 del libro:

           

     Aquí tenemos a las personas que forman parte de este puzzle y, por supuesto a la víctima, que compartirá habitación con su asesino.

     Tenemos las pistas que nos dan sobre cada uno de los personajes. Ahora solo hay que encontrar la primera línea de razonamiento que nos otorgue la primera ubicación. Y no os la voy a dar, claro, pero si una pequeña pista. Fijáos en E...

     A partir de ahí solo hay que seguir rellenando las casillas, tachando en las que no puede haber nadie y terminando la clave.

     ¿El asesino? Lo siento, pero no os puedo decir quién es, sería imperdonable estropearos la diversión. Pero podéis buscarme aquí y por MD os paso la solución sin problemas. Mientras tanto, disfrutad de la solución. 


 

      Esta es la plantilla para poder solucionarlo. Y aquí tenéis la página web, lo siento, no está en castellano, con algunos puzzles incluídos por si queréis seguir jugando.

     En cualquier caso, os he presentado una forma de jugar que, tengo que reconocerlo, a mi me ha parecido muy entretenida. Lo he disfrutado un montón,

     Bienvenidos a Murdoku.


     Gracias
                                                                        


miércoles, 13 de mayo de 2026

Querida Debbie. Freida McFadden

 


     "Querida Debbie: 
      En tu maravillosa columna siempre nos cuentas que el desayuno es la comida más importante del día. ¡Y te creo! Pero ¿mi familia está dispuesta alguna vez a sentarse a desayunar? Antes las ranas criarían pelo. 
      Cada mañana es el mismo circo. Mis hijos buscan zapatos que se les han perdido o deberes que han desaparecido durante la noche y mi marido no encuentra las llaves o sus gafas de leer. 
     Nadie muestra interés en dedicar cinco minutos a sentarse en la mesa de la cocina para disfrutar de un desayuno buenísimo para el que me he pasado cocinando los quince últimos minutos. 
     ¡Lo he intentado todo! Comidas rápidas, opciones para llevar, sobornos (¡mejor no preguntes!), pero, por mucho que haga, mi familia siempre sale de casa con el estómago vacío. 
      ¿Cómo narices se supone que puedo conseguir que mi familia dedique unos minutos a tomar un desayuno nutritivo antes de salir corriendo por la puerta sin despedirse siquiera? ¡Ayúdame, Debbie!

 HAMBRIENTA DE HINGHAM"

     Esta parte nos la sabemos todos: Por la autora de La Asistenta con unas cifras de ventas tan indecentes como envidiables, llega blablabla... Hoy llega a mi estantería virtual, Querida Debbie.

     Conocemos a Debbie. Nadie diría que hace tres décadas estudiaba en el MIT y tenía grandes sueños. Ahora es una ama de casa que disfruta de la jardinería y da consejos a la gente en una columna de un periódico local. En realidad ella tampoco, y eso hace que se sienta un poco vacía y frustrada. Imagináos que su punto destacable del mes sea la selección de su jardín para una revista... Pues lo es. Al menos hasta que la revista decide suprimir ese artículo y poner en su lugar las rosas del rival de Debbie. Y sumad que le cancelan la columna semanal, llaman gorda a una hija, la otra no es suficiente y su marido... Bueno, imaginad un mal día. Y a una columnista estresada y enfadada dando consejos.

     Eso que os he puesto es Querida Debbie. Sin duda con un poco más de "chicha", claro, estamos hablando de Freida McFadden, lo que significa que lo importante es lo que se cuenta y la velocidad a la que puede conseguir que lo leamos. No va a haber un gran desarrollo de personajes, no va a hacer que te encariñes particularmente de ninguno y, desde luego, no va a ser una lectura inolvidable. Pero va a ser divertido, no va a tener piedad con sus personajes y va a intentar sorprenderte al final. Porque eso es lo que uno espera de un libro de esta autora y ella siempre lo da, aunque para ello tenga que ir sacrificando cosas, o personajes. En esta ocasión pasa lo mismo, los personajes existen para el papel que desempeñan y la ubicación tampoco es importante, la autora no pierde tiempo en tonterías cuando lo que realmente quiere hacer es contarte la historia de Debbie y lo que pasa por su cabeza. 

     Porque, por supuesto, Debbie tiene un secreto. Y, por supuesto, Debbie recibe cartas de alguien de su pasado que conoce su secreto mucho mejor que tú, lector. O que los vecinos, y esos no pueden enterarse de la verdad sobre Debbie, tiene que impedirlo como sea, ¡cueste lo que cueste!

     Como podéis ver, Querida Debbie es una novela entretenida, algo que es mucho y que suele ser poco valorado por la crítica pero muy aplaudido por los lectores. Una elección piscinera sencilla que, sin llegar ni a la sombra de La Asistenta, permite unas horas de relax y desconexión. Y, aunque a veces lo olvidemos, ¡la lectura es diversión y entretenimiento!

     Y vosotros, ¿buscáis libros piscineros para el verano?

     Gracias.

lunes, 11 de mayo de 2026

Alguien en quien anidar. John Wiswell

 


    "Todos los años, cuando Shesheshen hibernaba, soñaba con el nido de su niñez".

     Hay libros que llaman la atención desde el primer momento y un caso claro es este. Hoy traigo a mi estantería virtual, Alguien en quien anidar.

     Conocemos a Shesheshen cuando despierta, quizás de forma un tanto prematura, del invierno. Han entrado varios hombres en su guarida y tienen la firme intención de... ¡matarla! Se trata de unos cazadores de monstruos que han llegado con la firme intención de acabar con ella y Shesheshen, hambrienta y aún un poco amodorrada, tiene que empezar a modificar la forma de su cuerpo para poder defenderse. Al menos así consigue un primer alimento... y una fea herida. Así empieza la aventura de este monstruo cambiaformas que se alimenta de carne, preferiblemente humana, y es capaz de integrar en su cuerpo huesos y músculos para fingir ser ella misma una persona. Herida y huyendo cae por un acantilado segura de haber encontrado la muerte, pero recupera la consciencia y conoce a Homilia, una extraña mujer que la rescata y la cuida como si fuera una persona y no un monstruo, para sorpresa de Shesheshen, que decide esperar para comérsela... antes de que todo se empiece a complicar.

     Alguien en quien anidar es una novela divertida, ¿es terror? Evidente. ¿Hay amor? Pues resulta que sí. ¿Es entonces cozy terror? Pues posiblemente. Pero es, sobre todo, original. Y todo ello empezando por la voz de la protagonista, un monstruo que hace lo que tiene que hacer debido a su naturaleza pero que a su vez tiene una mirada casi inocente porque en realidad no sabe nada de la vida, y menos de la vida de los humanos, esos seres que le han servido de alimento y cuyas interacciones va a empezar a observar con una mirada distinta. Me ha parecido fascinante la morfología de Shesheshen, perfectamente explicada en cada crujido de cada hueso, tanto como su mentalidad, incluída su sorpresa al verse cuidada por una mujer, y es que ese es precisamente el mayor atractivo de la novela; una suerte de estudio sobre la naturaleza humana que incluye también la de aquello que consideramos un simple monstruo con el que acabar. Además, y eso explica el título, Homilía sería el lugar perfecto para que la protagonista anidara y pusiera sus huevos, pero claro, se da el caso de que es Homilía, la mujer que está a su lado y la cuida y la trata con cariño, algo a lo que Shesheshen no está acostumbrada, pero que le gusta (ni siquiera a un cambiaformas le amarga un dulce) y entonces viene el dilema sobre qué hacer. Para una ese es un acto de amor, para otra eso significaría una muerte muy poco plácida, y, por supuesto, esas cosas hay que hacerlas con consentimiento, somos monstruos pero no con M mayúscula. Y además, se da el caso de que hay una maldición sobre la familia de Homilía que tampoco estaría mal solucionar.

Wiswell nos deja ver dónde están los verdaderos monstruos, nos empuja a juzgar todo y a todos y también, por qué no decirlo, se guarda un par de sorpresas de las que no pienso hablar. Shesheshen es en muchos casos entrañable, adorable quizás sería excesivo, Homilía se convierte en alguien a quien proteger incluso para quien podría ser su mayor depredador y la novela, llena de momentos de acción no vayamos a pensar lo contrario, ha resultado una experiencia divertida, atractiva y que me ha dejado con ganas de volver a leer a este escritor.

     Alguien en quien anidar es una novela que recomiendo ya seas o no aficionado al género.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.


lunes, 4 de mayo de 2026

Frankie. J. M. Gutsch & Maxim Leo

 


     "Me han dicho que una historia se empieza por el principio. Desde cero. Pero yo soy un gato y no sé nada de principios ni de ceros. Los humanos tienen un montón de normas para todo en la vida. Haz esto, haz lo otro. ¿Sinceramente? Es aburrido. Agotador. No es para mí. Por eso voy a empezar esta historia por otra parte. Quizá dé la casualidad de que es por el principio. O desde cero".

     Los gatos parecen haberse convertido en la compañía indispensable para cualquier lector. Esto significa que, en la ficción, no hay lector sin gato, librería sin gato o, nuestra favorita, cafebrería sin gato. Y e ahí el salto a los propios libros ha sido de forma natural o viral, dependiendo de a quién se pregunte. Hoy traigo a mi estantería virtual, Frankie.

    Bien, pues conocemos a Frankie, un gato bastante malhumorado, con un sentido del humor cuestionable y un ego nada cuestionable. Frankie es un gato que habla, tanto con otros animales como con los humanos que le parece, y le parece que merece muy poco la pena hablar con humanos, entre otras cosas, porque flipan. El caso es que, para hablar con tan poca gente, Frankie parece tener una opinión sobre todo y, como es el narrador de esta historia, nos la va a contar. Y es que esta es la historia de como Frankie se encontró con Richard... y se quedó.

     Cuando conocemos a Frankie su anterior dueño ha fallecido y se encuentra viviendo en la calle, donde ha hecho amistad con una ardilla y un perro. Es, por lo tanto, un gato callejero. Un día Frankie ve a un humano, Richard, jugando con una cuerda (se iba a ahorcar, pero qué sabe un gato), y decide interrumpirlo. Richard no se pone contento y Frankie no es precisamente uno de esos adorables gatitos de Instagram, pero la cosa funciona y Frankie se convierte en lo que Richard necesitaba y él a su vez también es un soporte para el gato.
     Con todo este es complicado saber qué se va a encontrar uno en la novela, pero lo cierto es que la historia funciona. Frankie no entiende a los humanos y hace preguntas, millones, sin saber si debe o no hacerlas porque un gato no tiene aptitudes sociales como las nuestras. Él va a preguntar cosas que nosotros jamás preguntaríamos y también se va a fijar en detalles que va a interpretar a su manera. Frankie es un gato molesto y egoísta, si tienes un gato, seguramente reconozcas en sus palabras actitudes del tuyo y, si no lo tienes, te va a parecer igual de genuino. Y por eso le vas cogiendo cariño y, antes de darte cuenta, te has sumergido en una complicada historia de duelo y superación de los momentos difíciles. Porque, amigo, no lo sabías pero es justo aquí donde estás.

     Frankie es una novela encantadora y conmovedora repleta de temas tan duros como el suicidio o la muerte. Una historia que fluye y presenta a un gato al que todos querríamos conocer.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

lunes, 27 de abril de 2026

Theo de Golden. Allen Levi

 


     "Theo pasó en Golden un año solamente, de primavera a primavera. Llegó justo antes de Pascua, cuando el Boughery y la Promenade eran un mar de cornejos y azaleas en flor. Cuando el polen recubría cada superficie libre de la ciudad igual que una pátina de limón".

     Supongo que se me pasó la fama de este libro o que la faja fue muy entusiasta, pero no me sonaba de nada hasta que lo vi en la librería. Hoy llega a mi estantería virtual, Theo de Golden.

     Y con esas frases con las que comienzo la reseña, conocemos a Theo. Theo es un anciano que llega a Golden. Octogenario y de aspecto amable, el lector no tiene ni idea de qué ha provocado que acaba en el pueblo de Golden, Georgia, en el que no conoce a nadie. Una vez allí, Theo descubre un café en el que hay retratos de los habitantes del pueblo, algo que llama su atención, y decide ir comprándolos. En un primer momento, aquellos que le atraen parecen ser rostros más tristes, y Theo los va comprando uno a uno para luego regalárselos a las personas que aparecen en ellos. Y sí, a los habitantes les resulta tan extraño como al lector, pero poco a poco, unos y nosotros, iremos entendiendo por qué lo hace e incluso también qué hizo que Theo apareciera allí. Y, por supuesto, Theo irá haciéndose un hueco en nuestro corazón. A fin de cuentas, de eso es de lo que trata la novela

     Supongo que Theo me ha pillado con demasiadas lecturas a mis espaldas como para disfrutarlo tanto como merece. He visto una prosa fácil, a ratos hermosa en su sencillez, y una historia que le hacía juego. He visto a Golden como pueblo y esa enseñanza sobre tomarse la vida con calma y disfrutar de las cosas. Vi los paseos por la naturaleza, la bondad incluso en los malos momentos y puede que supiera que la novela me tenía que deparar una sorpresa, aunque no tuviera claro cual. Pero no me ha trascendido de ahí. Me ha parecido una novela fácil que busca la empatía de lo sencillo con un personaje no demasiado original y un lugar a ratos demasiado común. Anciano compra retrato, conoce a persona, habla con persona, persona lo adora. Y así a lo largo de un montón de retratos mientras yo esperaba que la novela creciese un poco más. Ya sabía que Theo iba a marcar una diferencia en el lugar, de no ser así la novela no tendría mucho sentido, y también que sus reflexiones iban a ser inspiradoras y todo eso... en realidad, creo que ese es el problema principal de la historia, no sorprende y, salvo momentos fugaces, tampoco pretende hacerlo. No es una historia ambiciosa, se conforma. Y eso hizo que lo que podía haber sido una historia para recordar se convirtiera en un libro amable que pasa de puntillas por mi lista de lecturas de este año. Demasiado buenerismo, demasiado para mi. Es como si Theo tuviera un halo que hiciera que todo el mundo viera lo bueno que es cuando habla con él. Casi ciencia ficción para el mundo en el que vivimos, por favor.

     En cuanto al final, y a riesgo de que parezca que es porque la sorpresa no se ajustó a lo que yo había pensado, sentí que no estaba a la altura de la historia. Más bien fue un, bueno, ya no hay más retratos, vamos a terminar el libro, dejándome a Theo a medio hacer (que sí, que lo vamos conociendo, pero... no).

     Theo de Golden es un libro que no he terminado de disfrutar, una historia que se siente pagada de si misma con la que no he podido empatizar. Sí, puedes darme una novela en la que no haya conflicto, Stoner es el título recurrente cuando uno piensa en libros así, pero Stoner deja su huella, te acompaña durante mucho tiempo. Theo, no, porque además terminé pensando que tampoco lo merece. Pero, yo qué sé, será cosa mía.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

lunes, 20 de abril de 2026

Agency. William Gibson

 


     "Cuando te acaban de contratar, pasas a un estado liminal de existencia, recordó Verity en el andén de la estación Montgomery del BART, mientras esperaba un tren que la llevase a la Decimosexta con Mission".

     Hay libros que te atraen desde el momento cero, y eso es lo que me sucedió con la última novela de William Gibson. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Agency.

     Conocemos a Verity, que se dedica a probar y trabajar con apps, cuando Eunice cae en sus manos. Se trata de un proyecto de agencia artificial multiplataforma relacionada con videojuegos que esconde algo más importante y siniestro en su interior. Y también conocemos en una línea temporal del futuro a Lowbeer, un policía cuya misión es redirigir la línea temporal de Verity para que un evento bélico en Qamishli no llegue a producirse (incluso evitando a Trump, el mundo parece empeñado en irse a la mierda). De hecho en la realidad de Lowbeer el 80% de la población parece haber fallecido y el mundo está en manos de un pequeño grupo de capitalistas y oligarcas que compiten desde su status por el poder.

     La nueva novela de Gibson se desarrolla en dos hilos temporales, uno futuro situado en 2136 y otro en lo que supongo era presente en el momento que se escribió y que a nosotros nos lleva hasta un 2017 con Clinton en el poder en lugar de Trump y una Europa aún unida. Gibson, para quien no lo sepa, es uno de los autores más relevantes del género, tanto que incluso se le atribuye haber creado el término ciberespacio gracias a un relato que data de 1982, palabra que es desde hace años de uso común, y ha mostrado varias veces su interés en que la ciencia ficción se fije en el momento presente. En Agency en concreto, pone como foco de interés el pasado más reciente. no solo eso sino que se mete de lleno en el tema de la IA con Eunice, que sería como una Ia fusionada con la conciencia humana de, en este caso, un SEAL de la marina con unas capacidades muy concretas que le permiten a la app en una suerte de espía 2.0. A partir de ahí Lowbeer tiene la clara misión de evitar la guerra nuclear que lleva al mundo al borde de la desaparición. Sin embargo en esta suerte de thriller Eunice es la verdadera protagonista, que se convierte en un personaje aterrador por su capacidad de manipular, y será la observación de quién y por qué manejan los hilos lo que den a la novela una dimensión que roza el terror. Incluso antes de que se produzca ese futuro post apocalíptico, el mundo al que nos lleva Agency escapa totalmente del control humano de una forma diferente a la que suele reflejar el género. Aquí simplemente no importamos, no hay un héroe o un antihéroe ni tampoco un presidente (Hillary presidenta en este caso) cuyo poder para apretar o no un botón cambie el futuro porque el capitalismo se ha convertido en el verdadero monstruo que dirige el mundo. Esto hace que solo sirvamos por nuestra gestión del trabajo, el único aporte real al mundo que Gibson dibuja aunque, eso sí, al menos somos un aporte elemental.

     No hace falta haber leído The Peripheral para llegar a esta novela, aunque no estaría mal haberlo hecho. Gibson nos lleva por dos líneas temporales alternas en las que, gracias a su reducido número de personajes, nos sentimos cómodos. Solo Eunice son su servilismo y autonomía excesiva nos incomoda, posiblemente porque hoy tenemos interiorizado ese tipo de tecnología en nuestras vidas, mientras que la trama comienza a ganar velocidad al sucederse escenas de acción y persecuciones en las que el autor no escatima como tampoco lo hace en una ambientación casi inmersiva al fijarse de forma casi patológica en detalles que han formado parte de nuestro pasado más cercano en la misma forma machacona que lo hace en la novela. Solo que desde otro punto. no lo explico, esto lo leéis en la novela, y luego pensáis en cómo os la habéis llevado a casa. Y volvéis aquí a insultarme si eso.

     Agency me ha parecido una propuesta más que interesante que, pese a que camean personajes ya conocidos, se puede leer de forma individual y que presenta una realidad que no ha sucedido pero que remarca algunas cosas que ya son parte de nuestras vidas. 

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

miércoles, 15 de abril de 2026

La vida al final. Bernhard Schlink



     "Esa tarde no bajó en ascensor; prefirió las escaleras. Bajó despacio, escalón a escalón, piso a piso, fijándose en el blanco de las paredes, en el verde de los números que al lado del ascensor indicaban la planta en que se encontraba, en el verde de las puertas. Luego, ya fuera del edificio, notó el aire fresco y se fijó en todo lo que iba viendo: los peatones en la acera, los coches en la calzada, los andamios del bloque de enfrente. 
     Lo primero que pensó fue que, ahora que ya no le quedaba mucho tiempo, en lugar de escoger las escaleras debería haber bajado en ascensor. Pasó un taxi, lo paró y subió. El taxista lo saludó e hizo un comentario sobre la hermosa mañana que había amanecido después de la lluvia de los últimos días. El cielo estaba azul, el sol brillaba y, en el verde de la isleta, en medio de la calle, florecían unos crocos. Sí, pensó, una mañana realmente hermosa. ¡Cuánto me ha alegrado siempre ver llegar la primavera después de los largos meses con la ciudad cubierta por un cielo bajo y gris!"

     Creo que como la inmensa mayoría, conocí a Bernhard Schlink por El lector. Sin embargo poco a poco mi biblioteca se ha ido llenando con sus títulos, y hoy traigo a mi estantería virtual, La vida al final.

     Conocemos a Martin cuando, con 76 años, le diagnostican de cáncer de páncreas. Dentro de lo terrible que es la palabra, el de páncreas es mucho más serio, y su vida ahora es un bien preciado y muy limitado, así que Martin es consciente de que está cerca de dejar a Ulla sin marido y a David, de 6 años, sin padre. Martin se preguntará por qué ese día, el del diagnóstico, utilizó las escaleras en lugar del ascensor, como si eso fuera un dato importante. El día en que su vida se acortó y le dijeron que le quedaban seis meses se convierte así en un punto de introspección que acoge toda la novela gracias a una prosa sencilla y sobria que une los pensamientos de este hombre que necesita poner todo en orden, con el del lector que se va viendo afectado por la irremediabilidad de la muerte.

     Sin embargo, y pese a lo que acabo de decir, Schlink no escribe una novela que se limite a hacer un balance de la vida. El protagonista pronto avanza de ese punto para salir de la peligrosa zona que roza el lamento y centrarse en su hijo y en lo que le puede legar. Martin sabe que va a dejar una herencia y que David va a crecer seguramente con un padrastro y bajo un amparo económico. Lo único que puede dejarle él, y que le dure toda la vida, es su recuerdo. Y David es joven, así que Martin reflexiona cómo abordarlo y comienza a girar alrededor del niño. Aún así el libro es más que padre e hijo. Descubrimos a Ulla como abandonada en la infancia, como esposa cuestionada y como madre que perdura en el tiempo. Sentimos también el declive del protagonista, la pena, la fragilidad de la vida y aún así la sensación del deber cumplido.

     La vida al final es una novela hermosa sobre la importancia de los valores y del legado que dejamos a nuestro paso por las personas y la vida. Una historia conmovedora en la línea de Schlink con la que disfrutarán sus lectores habituales.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

lunes, 13 de abril de 2026

Una habitación llena de gente. Daniel Keyes

 


     "El sábado 22 de octubre de 1977, John Kleberg, jefe de la policía universitaria, organizó un dispositivo de seguridad en la zona de la facultad de Medicina de la Universidad Estatal de Ohio. Agentes armados comenzaron a patrullar el campus, tanto en vehículo como a pie, al tiempo que observadores armados vigilaban desde los tejados. Se advirtió a las mujeres que no se desplazaran solas y que tuvieran cuidado con los hombres en el momento de subirse al coche".

     A mi lado menos normal le llamó la atención este libro desde el primer momento. Por eso hoy traigo a mi estantería virtual, Una habitación llena de gente.

     Conocemos a Billy Milligan, pero esta vez Billy Milligan es una persona real, porque estamos ante un true crime. Billy fue arrestado en Ohio a finales de los 70 por agresión sexual (violación y secuestro) y robo. Hasta ahí, por desgracia, nada extraordinario. Sin embargo Milligan se convirtió en la primera persona de la historia de USA en ser absuelto por tener un trastorno de personalidad múltiple. Pero por el camino hay que descubrir a Milligan, sus personalidades, y la verdadera batalla campal que supuso descubrir que su cabeza habitaba hasta 24. Había que saber qué era real y qué fingido, y había, y esto era lo verdaderamente complicado, que decidir qué parte era de culpa y qué de enfermedad. Cuánto había de culpabilidad real en la persona.

     Como digo el tema me parece apasionante. Más allá de ser algo muy trillado en las novelas de ficción y en el cine, Keyes ofrece una investigación sobre un caso real, lo que posicionó esta novela en los primeros puestos de mi lista de libros deseados, así que me puse a ello sin tener del todo claro qué es lo que me iba a encontrar. Y me encontré una novela extraordinaria que demuestra eso de que la realidad supera la ficción. 

     Distinguimos en el libro varias partes. Por un lado está el momento de la detención, en el que el autor ya da muestra al lector de que algo raro está sucediendo al dejar ver cómo el chico tímido y confundido que entra en la sala de interrogatorios, va cambiando. Este tipo de detalles se van a ir sucediendo en la novela a medida que vayan apareciendo las distintas personalidades que habitan ese cerebro enfermo y que tienen cada una una función, acento y peculiaridades propias, e incluso su "razón" de existir. El lector asistirá a la investigación, que parece fallida pero luego se ve que no, a los distintos tipos de dilemas que se presentan y a un juicio en el que cada una de las partes tiene una visión diferente pero en el que al final, lo importante es decidir. Aquí la defensa dirá que el acusado no era consciente, por poner un ejemplo, pero el lector ya está más interesado en saber qué tienen que decir cada una de sus propias voces. Después de esto Milligan llega al psiquiátrico, otro de los puntos claves del libro ya que se verá la forma en que se trata y los distintos enfoques que se tienen de un enfermo que, a todas luces, de queda grande a la sociedad. Una sociedad que, por supuesto, se adapta perfectamente a los hechos desde el lado sensacionalista. Y por último está la gran pregunta, ¿quién es Billy Milligan? Dentro de ese caos ordenado de voces y personalidades, del que gestiona, el que sufre, el que organiza, ¿dónde se esconde Billy? el niño al que el autor presenta y que va apareciendo para dar un contexto personal ha tenido que quedar en alguna parte, quizás sea... bueno, aquí no voy a poner quién, exactamente igual que he evitado conscientemente nombrar a cualquiera de sus voces. Esta parte es, como siempre, descubrimiento del lector.

     Una habitación llena de gente es una novela sobre la salud mental, el fracaso del sistema y las instituciones mentales. Es un retrato de un niño que se convierte en un hombre enfermo al que la mente le sirve de refugio y de artefacto de autodestrucción y es, por encima de todo ello, una historia fascinante que, como la propia vida, a veces es incapaz de ofrecernos todas las respuestas.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.


lunes, 30 de marzo de 2026

Mis lunes con aroma a matcha. Michiko Aoyama

 


     "Junté las manos para pedir que me ocurriera algo bueno. 
      Pero ¿a dónde había ido a parar aquella plegaria? Me encontraba en un santuario sintoísta, así que supuse que a alguno de los dioses de dicha religión. Era lo más probable. 
       Pero ¿dónde estaban los dioses sintoístas? ¿Detrás de la caja de ofrendas? ¿En el cielo? A saber. 
       Estábamos casi a mitad de enero, pero hasta entonces no había podido hacer la tradicional visita de Año Nuevo a un templo".

     No me había yo adentrado en este tipo de libros que ahora proliferan. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Mis lunes con aroma a matcha.

     Estamos, y esta vez me salto la estructura habitual, ante una de esas novelas puzzle en la que todos los personajes van encajando unos con otros en torno a un establecimiento. Y ahora sí, empezamos.

       Conocemos el Café Marble, un lugar pequeño y acogedor que, un lunes cualquiera, ha decidido dedicarlo al matcha, una bebida amarga (y ahora de moda en nuestro país). Allí llega por ejemplo Miho que tiene un mal día y se fija en el camarero que tampoco parece estar demasiado a gusto. Sin embargo cuando se mancha el camarero le presta un pañuelo y se entera, gracias al propietario del local, que el camarero se llama Kippei que que se mudará pronto. También ha pasado por allí una pareja que discutió por una carta de amor que él no recordaba haber escrito a su esposa. Decide entonces el marido volver al café en el que tomaron Matcha para comprar el que tanto le había gustado a ella para así poder hacer las paces, aunque no lo hay y eso hace que conozca una tienda en frente que vende el mismo té que el local. Así es como entra la dueña de la tienda, y la autora desarrolla la forma en que el éxito ha modificado sus metas de vida, y a esa tienda también va una joven que recuerda cuando la dependienta, que ahora sabemos es la dueña, estaba ubicada en otro lugar y le gustaba más lo que vendía.

     Podría seguir y destripar la novela, sería bastante sencillo hacerlo ya que se estructura por meses en los que vamos viendo como estas personas se cruzan o regresan, todas orbitando en torno al mismo café y todas ellas en torno a aquel día en el que se decidió dedicar el local al matcha. Se consigue de esta forma una familiaridad acompañada del descubrimiento al saber quién es cada uno cuando se les observa desde un prisma diferente. La novela da valor a las sensaciones de los personajes, al confort de la bebida caliente y a sus variedades como reflejo de su situación vital. Se adentra en algunas costumbres orientales, no de forma abrumadora, pero si a modo de pinceladas, en muchos casos ya viejas conocidas de los lectores. Pero, sobre todo, es una novela sobre la importancia de la amabilidad de la gente y como un buen gesto, aunque parezca trivial, puede ser vital para quien lo recibe.
     
     Mis lunes con aroma a matcha es una novela amable, de esas en las que uno entra sin prisa y sale con un buen sentimiento interior, como cuando te tomas, efectivamente, una bebida caliente en un día frío y sientes que templa todo tu cuerpo. En este caso la bebida elegida es el matcha, amarga, como algunos momentos de la vida.

     Una novela amable para leer sin más pretensiones que las de disfrutar de un rato de comfort.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

lunes, 23 de febrero de 2026

No juegues con ellas. Johanna Copeland

 


     "A Stella Parker le encantan las cálidas noches veraniegas, el modo en que la envuelven como un abrazo, la sensación del aire contra su cuerpo y el olor terroso a humedad. Es una reacción visceral, casi embarazosa, como un vicio del que no se habla delante de personas decentes.   
     "Cuando llegó a McLean, esas noches lánguidas supusieron toda una revelación para ella. Hasta entonces, no sabía que existieran fuera del mundo de la ficción. Una noche así a principios de otoño se le antoja imposible, casi tanto como su vida de privilegio".

     Leer regalos es una forma más de saber cuánto te conocen. No se trata solo de si te gusta o si es tu estilo, también te dice si lo cogieron de la primera pila de más vendidos o si se molestaron en buscar. Los regalos dicen más de quien los compra que de quien los recibe. Hoy traigo a mi estantería virtual No juegues con ellas.

     Conocemos a Stella que lleva una vida estupenda en una zona adinerada y con todos los ingredientes para ser feliz. Solo que no se siente en su lugar, simplemente finge. Una noche una vecina llega a su puerta cojeando y arrastrando las palabras al hablar y, a partir de una pequeña conversación y un móvil caído, Stella tema que sepa lo que hizo en el pasado. Y también está Julie, con sus sueños de ser animadora y su inocencia intacta pese al novio de su madre, la escuela, los compañeros y la vida. Pobre Julie.

     En una narrativa a doble voz e hilo está claro que los secretos de Stella hoy serán desvelados por Julie en los ochenta. sin embargo habrá otras dos voces femeninas importantes, la hermana y la madre de Julie. Es particularmente terrible el caso de Sharon, la madre, que pasa de ser hija de un hogar con abusos a esposa maltratada y, después, mujer que va de una relación abusiva a otra. Les dice a sus hijas lo que no deben de hacer y que las quiere pero su única aportación es cómo disimular moretones con maquillaje cuando una de ellas recibe un golpe de su novio ocasional. Absolutamente desolador. sobre todo lo que sucede después cuando ese mismo hombre va a buscar a Julie para llevarla a casa. En el hilo presente el móvil encontrado por Stella le hace pensar que Gwen tiene una aventura con su marido, así que decide investigar y se encuentra con chanchullos económicos de Tom (el marido). O tal vez, piensa, lo está preparando todo para abandonarla.
Fijáos el lío que hay montado ya.  Y es que la autora ha escrito una novela sobre mujeres maltratadas y rodeadas por hombres malos que se ven obligadas a defenderse y a ocultar la forma en que se han defendido. También hay mucho de apariencias y de cómo muchas veces se oculta la verdadera personalidad o se ocultan las tragedias como si todos tuviéramos un muro que separa lo que somos de lo que fingimos ser. Y lo mismo da si se usa maquillaje, una sonrisa o una vida perfecta para que nadie logre atravesar nuestra coraza.
     
     No diré que es una novela original, cada vez cuesta más encontrar una que lo sea dentro del género. Pero si diré que, si tengo que quedarme con algo de esta historia, es con Sharon, la madre. Me ha parecido un personaje trágico y condenable, complejo y difícil que merecía su propia historia dramática.

     No juegues con ellas es una historia entretenida que se mueve dentro de los márgenes seguros para lograr llegar a un amplio público lector.
 
     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?
 
     Gracias.

miércoles, 18 de febrero de 2026

El sacrificio. Henrik Fexeus

 


     "Me quedo detrás de la persiana para que no me vean. Me siento fatal porque sé que soy yo quien lo ha hecho mal. Pero ha sido sin querer. La gravilla cruje bajo sus pies cuando se dirigen hacia los coches en el patio. Ojalá se marcharan de una vez; así se me quitaría este nudo en el estómago. 
      Suelo comerme un helado cuando acabo, pero hoy mamá se ha enfadado. Ha dicho que lo estropeo cuando hago cosas diferentes. Tengo que hacer siempre lo mismo cuando sus amigos miran. No lo entiendo, porque puedo hacer varias cosas a la vez; es más divertido. Sin embargo, a mamá no se lo parece. 
      Así que hoy no hay helado que valga".

     Al igual que la mayoría, conocía a Henrik Fexeus por su colaboración con Läckberg, pero ya vi en esos libros un punto de distinción respecto a su obra habitual, tenían más ritmo, eran más visuales. Así que me senté y esperé. Y al fin, hoy traigo a mi estantería virtual, la primera novela en solitario del autor. Se trata de El sacrificio.

     Conocemos David cuando recibe un mail de una mujer llamada Paulina que dice necesitar verlo para hablarle de su infancia. No sabe muy bien qué pensar, ya que no recuerda nada de sus primeros años de vida, así que tarda en responder al mensaje. En realidad, su vida está marcada por esa laguna y David acude a ver al su psicólogo y amigo Johan, con la intención de superarlo y, además, está comenzando una relación con Florence. Finalmente David decide responder el mail para acordar una llamada telefónica a la que Paulina jamás llega a responder. La joven ha desaparecido y el registro de llamadas apunta a David, que se convierte en sospechoso. Florence por su parte es contratada por un hombre poderoso para proteger a David de una amenaza cada vez más certera.
     El pasado ha regresado y hay alguien que parece dispuesto a hacer lo que sea necesario para que David no recuerde.

     Bastan un puñado de páginas para darnos cuenta de que El sacrificio es una novela en la que el valor lo dan los personajes. El autor nos presenta como si fuera una metralleta a David y Florence tras acostarse y él recibe el mail para inmediatamente comenzar con las familias de uno y otro. Incluso la mujer que envía el mail tiene una historia familiar con su madre, que es quien le ha dado esas instrucciones que cumple tras haber perdido a su progenitora. Es decir, aquí todos tienen su historia. Hasta el psicólogo/amigo tiene cáncer. Todos tienen algo. Y ese algo forma parte importante de lo que engancha de esta novela. David, el protagonista, es un programador que teletrabaja. No tiene grandes relaciones sociales y su vida al final se limita a tres amigos y una mala relación con una madre que siempre lo ha tratado de forma fría y distante aunque tampoco sabe por qué. Y es que El sacrificio rescata aquella máxima de "pobre hombre que no entiende nada" pero que se siente impulsado a seguir avanzando, porque llega un momento en el que pararse es peor. Esto, unido a lo ya dicho sobre el resto de personajes, hace que sea una lectura rápida en la que es difícil aburrirse. El único reto que queda es sorprender. Y por eso Fexeus se la juega a medida que llega al final. Hoy en día hay que subir la apuesta y lo sabe. Por eso entra en una suerte de espiral de giros que comienzan cuando la voz del pasado nos empieza a sonar "rara" y se mantienen hasta un final que, claramente, se prorroga hasta la siguiente entrega, ya que opta por resolver lo inmediato y dejar abiertas las historias generales de cara a manteneros en nómina como lectores.

    El sacrificio es una novela que he disfrutado y en la que hay tiempo para la acción, la intriga y la crítica social que va más allá de lo básico hasta señalar culpables de algunos males sociales. Me ha durado dos asaltos y me ha dejado con ganas de encontrarme con la siguiente entrega. Repetiré.

     Y vosotros, ¿sois de los que esperáis libros de autores ya leídos con interés o los olvidáis en el tiempo y pasáis inmediatamente al siguiente?

     Gracias.

lunes, 16 de febrero de 2026

El pozo. Hye-young Pyun

 


     "Ogi abrió los ojos despacio. La claridad lo deslumbró. Entre la neblina, vio un brillo blanco. Cerró los ojos y los abrió de nuevo. El esfuerzo de este gesto lo reconfortó: quería decir que estaba vivo; la resistencia física a abrir los ojos o tener que entrecerrarlos por la luz eran prueba de ello. 

      Observó el techo, de pladur con filas de lámparas fluorescentes. Todas las luces estaban encendidas. Debía de estar en un hospital; era el único lugar que necesitaba tanta iluminación. 

      Intentó girar la cabeza, pero no lo consiguió. Al menos, podía mover las pupilas".

     Había leído comparativas de esta novela con Misery, así que ni lo dudé. Hoy traigo a mi estantería virtual, El pozo.

     Conocemos a Oghi, un hombre de 47 años, cuando despierta en un hospital de Seúl tras haber estado en coma como consecuencia de un grave accidente de coche. Poco a poco Oghi se va situando hasta descubrir que su esposa falleció en el accidente, dejándolo hecho polvo ya no solo física, también psicológicamente. Sin embargo Oghi se va a ir recuperando, y, un día, el hospital le da el alta y lo manda a casa bajo la supervisión de alguien con quien conviva. Ese viene a ser uno de los problemas, que Oghi no era precisamente un animal social, así que su suegra será quien se haga cargo, llegando a mudarse con él.  ¿Por qué haría algo así? Pues esa es la pregunta que va permeando en la mente de Ogi que empieza a repasar su matrimonio y lo que puede saber su suegra que, por cierto, parece estar cavando un agujero en el jardín mientras su vida se limita a estar ahí tirado en la cama y sin poder comunicarse debido al estado de su mandíbula.

     Vale, si habéis leído Misery, entendemos todos que la comparación es bastante fácil. Lo que pasa es que en esta novela, la incapacidad del inválido y su impotencia ocupan muchas páginas. Demasiadas. Oghi es dejado solo, humillado durante las visitas y arrinconado hasta el punto de parecer un secuestro. La suegra mientras tanto se va convirtiendo en un personaje cada vez más siniestro y el lector... bueno, poco a poco va viendo que en realidad su protagonista no es tan bueno. Y aquí, si nos queremos poner literarios, están los simbolismos: Oghi encerrado en su cuerpo sin poder moverse ni comunicarse vs Oghi encerrado en la casa. El vacío de la vida tras el duelo que es como un agujero que se nos hace dentro y el agujero del jardín o tal vez este último sea como la vida del protagonista, vacía y sin nada. 

Una diferencia con Misery es que aquí el protagonista nos cae mal. Que no diré yo que se lo merezca, pero bueno no era y su difunta esposa que lo acusaba de ser un estirado bien hubiera podido acusarlo de gilipollas, porque ni siquiera le importa a nivel personal cómo se comportaba con ella, solo le preocupa de cara a su presente. Otra es que no hay una explicación para la actitud de la suegra a la que vemos cavar de forma visceral. Y poco más hay en realidad. Una pena.

     El pozo es una novela corta que se llega a hacer pesada ya que no sucede nada en realidad. Más que terror psicológico yo diría que es una novela poco confortable si es que esa etiqueta existe, a la que le hace un flaco favor la publicidad que se le ha dado.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

miércoles, 11 de febrero de 2026

El Fervor. Alma Katsu



     No es mi primera novela de Alma Katsu y ya os digo que tampoco va a ser la última, ya que tiene un punto entre terror y rareza que me resulta realmente atractivo. Hoy traigo a mi estantería virtual, El Fervor.

     Conocemos a Meiko y su hija Aiko, Meiko es una esposa japonesa de un piloto blanco. De guerra claro. Y ahora están internas en un campo, ya que el gobierno teme que sea espía (por eso de que es japonesa). El caso es que en el campo aparece una enfermedad que se contagia rápidamente volviendo a las personas violentas e impredecibles y Meiko empieza a fijarse en que quizás ella sepa algo sobre el origen de la enfermedad. Más de lo que le gustaría en realidad.

     Ahora parece relativamente fácil pensar que cualquier libro sobre una enfermedad se basa en la COVID, lo cual deja de lado muchas opciones e interpretaciones que pueden ser más enriquecedoras. En este caso, ya que la autora ha afirmado el paralelismo, lo realmente llamativo es que se haya escrito marcando como responsable a la misma zona geográfica que lo fue de la pandemia. Y la enfermedad aquí es más peligrosa, pero también más sincera, porque los extremismos, cuando dan la cara, son evitables. O al menos se puede intentar hacer algo. En la novela se aborda el internamiento que sufrió la población asiática en Estados Unidos durante la IIGM, un punto que no es muy tratado pese a que es una de las guerras que más tinta ha utilizado en la ficción, aunque mira de forma constante a algo sucedido en el 27. Por supuesto lo sobrenatural existe, y lo conocemos en las primeras páginas a través de la experiencia de un grupo con el fuego durante una expedición por la naturaleza. Después ya nos iremos al campo, pero con esa imagen fija en la retina que no nos va a volver a abandonar (personalmente el momento del cierre de puertas me hizo esperarme lo peor, incluso más que a la protagonista). Sin embargo la novela es mucho más, el elenco de personajes es más extenso y también conocemos a una periodista que busca la noticia de su vida, y seguramente la haya encontrado. Y entonces Aiko CRECE y Archie, el único superviviente de las primeras páginas, también. Y por supuesto no estoy hablando de un sentido literal, pero vaya si crecen. Y ahí es donde la novela empieza a dar más miedo, a ser preocupante, en la parte menos sobrenatural.

¿La otra?, ¿la sobrenatural? es simplemente tremenda.

     El Fervor es una novela más que recomendable para los aficionados al género y para los que no. Terror, actualidad, crítica y folklore japones. ¿Se puede pedir más? Sí, por supuesto. Otra cosa es que nos lo den.

     Y vosotros, ¿os gusta el terror?

     Gracias.

lunes, 9 de febrero de 2026

La última cerilla. Marie Vareille

 


     "Gabriel no es quien creéis. Yo lo sé bien porque soy su hermana pequeña y, desafortunadamente, los lazos de sangre que nos unían de niños nunca se han debilitado. Y eso que yo he hecho todo lo posible por alejarlo de mí. Sin embargo, todavía hoy, aunque ya ha cumplido los cuarenta, sigue viniendo a verme al convento dos sábados al mes. Me cuenta su vida al mínimo detalle sin nunca preguntarme por la mía. Yo soy la única a la que muestra su verdadera cara. Sabe perfectamente que si se me ocurriera la idea de desvelar sus secretos, mi palabra de loca no valdría más que el viento que sopla sobre el terreno embarrado donde se erigía antaño la casa de nuestra familia. El otro día le oí contar a sor Marie-Clotilde que no tardarán en construir ahí un parking. ¡Qué ganas tengo! La perspectiva de que el alquitrán caliente cubra por completo lo que queda de mi infancia me llena de gozo".

     Conocí este libro por sus críticas y me llamó la atención. A veces no hace falta más. Hoy traigo a mi estantería virtual, La última cerilla.

     Conocemos a Abi cuando lleva veinte años recluida en un convento de Borgoña.De su vida anterior recuerda flashes, incluso ha olvidado el motivo que la llevó a retirarse de la vida en ese lugar y no volver a salir. Su único contacto con el exterior son las visitas de su hermano Gabriel, quien le va relatando su vida y sus éxitos como artista. Abi es feliz con su relato. Al menos hasta que Gabriel le habla de Zoé, de la que se ha enamorado. A partir de ese momento Abi empieza a temer por lo que pueda suceder, solo ella sabe cómo es su hermano en realidad y eso hace que comience a estar muy preocupada.

     Vamos a ver cómo  os hablo yo de esta novela sin estropearos nada, porque es difícil. Diré que la autora hace verdaderos juegos malabares para mantener una intriga imposible hasta las últimas páginas. que las voces convergen para darle a Abi el protagonismo que merece y que, desde el primer capítulo, es difícil no caer rendido a sus pies tanto como temer el curioso juego de secretos y medias verdades del que vamos a ser testigos. Y es que una parte importante de la lectura es intentar anticiparse para saber qué esconden todos ahí. Solo Zoe parece normal, incluso le llegamos a sentir lástima por haberse acercado a semejante pareja de hermanos. Lo que queremos saber es qué llevo a Abi a recluirse y qué pudo hacer Gabriel para que siga visitándola dos veces al mes a pesar de los años que han pasado. Para que le siga contando y le siga importando, para su lazo de hermanos no haya sucumbido al paso del tiempo y la ausencia de situaciones cotidianas y comidas familiares. Algo tuvo que pasar. Y si Abi tiene miedo de que su hermano se haya enamorado, ¿entonces qué podría tener ella que ver? Quizás se alejó para protegerse y él la controla en sus visitas y todo sea fachada, o tal vez fue testigo o incitadora. Quizás incluso fue ella la que hizo algo y Gabriel la proteja pero ahora Abi crea que el peligro es que se lo cuente a Zoe... Las variables son tantas como para que la autora pueda elegir en qué punto quiere situarnos en cada momento y jugar con nuestras sospechas. Pero, sobre todo, cuando nos da la explicación nos sentimos mejor.
     También os diré que es una historia de hermanos, de vida y de cosas que suceden. Que la novela te agarra desde las primeras páginas, que te sientes cerca de Abi mientras viaja poco a poco hacia lo que sucedió y que es difícil no conmoverse llegado un momento determinado. 
     Dicen que todas las novelas son historias de amor, y Vareille nos ha regalado una realmente hermosa.

     La última cerilla es una novela hermosa y triste capaz de hacer sospechar, conmover, reír y enfadar al lector.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

lunes, 2 de febrero de 2026

El largo río de las almas. Liz Moore

 


     "Hay un cadáver en las vías de la calle Gurney. Mujer, edad imprecisa, probable sobredosis, dice Centralita. 
    «Kacey», pienso".

     Hacía tiempo que tenía ganas de leer este libro y la existencia de una serie me terminó de empujar a él. Hoy traigo a mi estantería virtual, El largo río de las almas.

     Conocemos a Kacey y a Mickey, aunque realmente más a la segunda. Son hermanas y antaño estuvieron muy unidas, pero la vida ha hecho que vayan tomando cada una s rumbo. La primera está en la peor de las situaciones, es una adicta que vive en la calle. La segunda, Mickey, es policía. Tampoco es que su vida fuera maravillosamente fácil ya que se enamoró y ahora tiene un hijo llamado Thomas con el que tiene que tirar hacia el futuro, su mentor en la policía en ese momento no está y lucha por no olvidar lo que la empujó a ser policía en un momento en el que la población parece desconfiar de ellos. Cada vez que aparece un cuerpo, Mickey tema que sea su hermana. Y ahora Kacey ha desaparecido. Y hay alguien matando en las calles. Tiene que salvarla.

     Me llamó la atención el título y pensé que al tratar de adicciones y las calles, la autora jugaba con el Ganges y la metáfora y, ahora que lo he terminado, supongo que no me confundí. Después me llamó la atención lo bien llevada que estaba la historia alternando la vida de Mickey con los recuerdos de la infancia. Y, ahora que me lo he terminado me quedo con los personajes que Moore dibuja para relatar una historia de adicciones, familias desestructuradas, desconfianza y niños que pasan por hogares, sin caer en una moralina fácil y efectiva que atrajera lectores. Es más, antes de meterme con la trama policial diré que Mickey es un ejemplo perfecto de personaje bien construido. Tras sufrir la muerte de su madre por sobredosis y el abandono de una abuela que se siente molesta cuando le llueve el cuidado de dos niñas que ella no ha pedido, vemos el estigma de la niña obligada a crecer deprisa que tiene dificultades para procesar que existan madres amorosas. Los celos al fantasma se convierten en el celo al cuidado del propio hijo y la autora logra que el lector vea tantas virtudes en Thomas como su propia madre y que suframos con ella las penas por aquello que no puede darle (como una niñera mejor). Eso es lo que yo llamo un gran trabajo de construcción de personajes, gracias Moore. Mickey es estresante, su trabajo en unas calles que están sufriendo las adicciones como hacía mucho tiempo, lo es. Y la lectura se convierte en un momento estresante que hace que gane peso la historia personal de la protagonista frente a la propia trama policial. Entiendo que se haga una serie.
Sin embargo Moore no deja de lado los misterios, hay un asesino atacando a trabajadoras sexuales, una desaparición y un montón de giros (alguno de los cuales bastante sorprendente, la verdad). En realidad la primera sorpresa me la llevé en la primera página. Y es que Moore comienza la novela con una lista de nombres que se va volviendo cada vez más personal. Son víctimas de sobredósis y finaliza con papá y mamá, lo que nos da una dimensión de lo "personal" que se va a ir volviendo la historia (ojo, que es ficción). Mickey se asusta con el primer cuerpo, sabe que su hermana es trabajadora sexual, y comienza a investigar. Por supuesto, dicho trabajo de investigación no es exactamente su cometido, así que la veremos lidiar con tensiones y enfrentamientos con las tres figuras autoritarias que quedan rondando en su vida: su jefe, su mentor y el padre de su hijo. 
Podría meterme ahora en la parte procedimiental de la novela, pero ya os he revelado bastante de la zona personal y todo el mundo merece dejarse sorprender por la historia y las artes del escritor, así que me hago a un lado y me limitaré a un breve resumen.

     El largo río de las almas es una buena novela. Una historia policiaca que abandona las modas del cincuentón alcohólico, la joven superdotada o el narrador poco fiable para adentrarse en lo que siempre han sido las novelas de este género: una crítica y denuncia de lo que se vive en las calles. No dejéis de echarle un vistazo.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

lunes, 26 de enero de 2026

Lázaro Resucitado. Richard Price

 


     "Para Anthony Carter, de cuarenta y dos años, los dos últimos en paro, separado de su mujer e hijastra durante el mismo periodo de tiempo, apartado de la cocaína desde hacía seis meses y recientemente refugiado en el apartamento de sus fallecidos padres en el bulevar Frederick Douglass, aquella era una de esas noches en las que encontrarse a solas con sus pensamientos, a solas con sus pérdidas, resultaba mortal de necesidad, de modo que hizo lo que siempre hacía: salir a dar una vuelta, lo que en su caso significaba recorrerse los bares de la avenida Lenox, uno tras otro, tildando este de demasiado quinqui, aquel de demasiado turístico-escandinavo, demasiado ruidoso el de más acá, demasiado muermo el de más allá, y así hasta el infinito, limitándose a darle apenas un par de sorbos a su consumición en cada uno de ellos para luego dejar caer sus dólares sobre la barra y salir en busca del siguiente local como un Ricitos de Oro de alta graduación, con la esperanza de que el próximo bar, la próxima conversación aleatoria, motivase alguna clase de epifanía que le revelaría una nueva manera de ser, pero todo formaba parte de una rutina que nunca le llevaba a ninguna parte que no fuese de vuelta al apartamento, algo de lo que era perfectamente consciente, pues lo había aprendido con la práctica, pero «quizá esta vez» es una adicción y «nunca se sabe» es otra, de modo que puso rumbo a la calle".
 
     Más por The Wire que por otra cosa el caso es que Richard Price es un nombre que figuraba entre mis pendientes para 2026. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Lázaro Resucitado.

     Viajamos hasta Harlem 2008. Allí un edificio de 5 plantas sufre un colapso y se derrumba. Seis muertos y varios desaparecidos y la zona se vuelve un caos. Bien lo sabe la policía Mary Roe que se obsesiona con buscar uno de los desaparecidos mientras el fotógrafo, Félix, no para con su cámara y el propietario de una funeraria en problemas, Davis, ve oportunidad de negocio. Sin embargo, el que más llama la atención es ese hombre que pasa varios días entre los escombros, Anthony Carter, y aparece con un mensaje para su fama instantánea.

     Es evidente que tras un suceso así, los personajes de la novela van a estar en un modo errático, desubicado o, sea cual sea, afectados por lo sucedido. Pero también es evidente que la historia central es la del hombre que aparece, resucitado o no, sano y salvo tras la tragedia. Y creo que en esta última frase he dicho más de la sinopsis que en todo el párrafo anterior. Carter es, a todas luces, un fracasado: sin empleo, adicto a la cocaína y con un matrimonio a sus espaldas lo único que le faltaba es que se derrumbara su casa. Y así sucedió y de allí es rescatado después de más horas de las razonables convirtiéndolo en un famoso de forma instantánea al que se le facilita un podio desde el que va a ser escuchado por muchas personas. Y su historia conmueve, cómo no, y Carter se da cuenta: es su momento. El lector no solo sabe que está en su momento por Carter, también lo hace por las reacciones del resto de personajes a sus palabras. 

     Price es un excepcional captador de momentos y pulsos sociales, las reacciones son su especialidad y, una vez más, esta novela es un claro ejemplo. Esto es importante porque en la novela de Price realmente no hay una trama como tal. Me explico: se ha derrumbado un edificio y hay cuatro personajes que orbitan en torno a esta trama pero ninguno de ellos, ni siquiera el milagro andante, puede decir que sea una experiencia que marca la trayectoria de su vida. No tienen un punto de inflexión, no cambian porque tengan una revelación, no. Nada. No se trata de eso. Son cuatro personas cualquiera, parece decirnos Price, pero, eh! ¡tu fíjate en la explosión!,¡se oyó lejísimos! Si hay que disfrutar del camino, Lázaro Resucitado es el ejemplo perfecto en la literatura. Y eso que sí, hay incluso un poco de amor, pero... no. Y aún así se disfruta, se pasea, se siente y se huele. Ese es el gran mérito de Price.

     Lázaro resucitado es una novela sobre un derrumbe. Y poco más o tal vez con todo lo demás. Pero se disfruta.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

lunes, 19 de enero de 2026

Elantris. Brandon Sanderson

 


     "ELANTRIS fue hermosa, en otro tiempo. La llamaban la ciudad de los dioses, un lugar de poder, esplendor y magia. Los visitantes dicen que las piedras mismas brillaban con una luz interior, y que la ciudad contenía maravillosos portentos arcanos. De noche, Elantris resplandecía como un fuego plateado, visible incluso desde una gran distancia. 
      Sin embargo, por magnífica que fuera Elantris, sus habitantes lo eran todavía más. Con el pelo de un blanco esplendoroso, la piel casi de un plateado metálico, los elantrinos refulgían como la ciudad misma".

     Sanderson y su Cosmere son tan extensos que se corresponden perfectamente con el meme del hombre que encuentra un genio y, pudiendo pedir un deseo le pide olvidar lo leído de Sanderson para poder disfrutarlo desde cero. El genio concede el deseo a nuestro hombre que, ajeno a lo que Sanderson le había hecho disfrutar, llega a la librería y ante la gran cantidad de títulos que componen el Cosmere se dice: "puf, qué pereza", y jamás llega a disfrutar tanto como lo había hecho antes de conocer al genio. La moraleja de la historia es que los genios hacen trampa y las personas también. Y por eso a veces nos perdemos grandes cosas. Para que eso no os suceda o, por si tenéis curiosidad, hoy traigo a mi estantería virtual, Elantris.

    Conocemos Elantris, ese lugar magnífico habitado por seres aún más magníficos que son capaces de llegar a convertirse en dioses. No todos, claro. Sin embargo sobre la ciudad ha caído una maldición que pesa sobre los elantrinos, ahora seres cetrinos sin rastro de grandeza o divinidad. Elantris cae y Arelon sigue su camino. Y allí llega la princesa Sarene para casarse con el príncipe Raoden. Su sorpresa al llegar es encontrarse con que es considerada su viuda y, como tal tiene que defender Arelon de la amenaza que supone el imperio Fjordell y, más concretamente, del sacerdote Hrathen. Después de todo esto, solo hace falta saber una cosa: Raoden está vivo.

     Si alguien me pregunta por dónde empezar con Sanderson siempre digo que Elantris. No en vano fue su primer título publicado hace ahora veinte años, así que, quién soy yo para cambiarlo? Y si alguien piensa que por ser el primero no va a encontrarse el desarrollo de mundo, las leyes de la magia o los personajes perfectamente posicionados a los que Sanderson nos ha ido acostumbrando, se puede ir olvidando del tema. En el trío protagonista está su héroe habitual, vestido con todas y cada una de sus capas; el personaje femenino fuerte pero que es capaz de infundir ternura en muchos momentos.... y Hrathen, que ya decida cada uno si lo ama o lo odia en cada una de las páginas, ya que lo que no dije es que la misión de este sacerdote tiene una fecha de caducidad en la que, si no ha logrado la conversión, acabará en exterminio. Es decir, empezamos a girar entre lo malo, lo menos malo, lo no tan malo y aquello otro de quizás... Y con ellos desarrolla un mundo lleno de magia, reglas y heroicidades, porque encontramos política, alguien a quien salvar y algo en lo que creer. Y todo ello con tres nombres y tres primeras personas. Pareciera que, al tratarse de un libro autoconclusivo, una pequeña puerta, también ha decidido limitar el número de personajes que intervienen para así hacernos más fácil el comienzo de la ruta. Porque hay una ruta llena de descubrimientos. Hay que saber qué es la Shaod, esa especie de maldición que convierte a las personas en lo que es ahora el príncipe: en eso. Y para ello hay que adentrarse en el mundo de la magia y, por supuesto, de la fé.

     Llegado este punto podría ponerme a explicar que es una primera novela, que si llegas a ella después de haber leído Mistborn le vas a ver carencias o que en un futuro Sanderson va mejorando cualquier "pero" que puedas encontrar aquí. Sin embargo el viaje (guiño, guiño) es importante. Y descubrir uno mismo el mundo, el detalle, los sistemas mágicos y tener la puerta para entrar no ya al Cosmere sino a la creación de un universo que, como el nuestro, sigue en expansión, no requiere justificación o defensa. Solo ganas de adentrarse en él. Y si os da miedo escénico el paralizar vuestra lista de lecturas (aquí tengo que decir que son mucho más valientes las lectoras que empiezan con Sarah J. Maas metiéndose de cabeza y sin tomar aire), Elantris es la elección adecuada. Y si salís sabiendo de Aons y de AonDor, ya os anticipo que estáis en el camino de tirar y empujar. Aunque ahora no os diga a qué me refiero.

     Elantris es una gran entrada al mundo del Cosmere y, si ni siquiera te has planteado entrar, entonces es una buena novela fantástica. Muy disfrutable.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

lunes, 12 de enero de 2026

Bunny. Mona Awad

 


     "Las apodamos Bunnies porque así es como se llaman ellas entre sí. En serio. Bunny.
     Por ejemplo:
     ¡Hola, Bunny!
     ¡Hola Bunny!
     ¿Qué hiciste anoche, Bunny?
     Estuve contigo, Bunny. ¿No te acuerdas, Bunny?
     En realidad, Bunny, estuvimos juntas y me lo pasé en grande.
     Te quiero, Bunny.
     Te quiero, Bunny!".

     Así de raro es este libro, y más que se va a poner. Hoy traigo a mi estantería virtual, Bunny.

     Conocemos a Samantha mientras cursa el máster de Bellas Artes de la Universidad de Warren en Nueva Inglaterra. Y pronto sabemos que no encaja allí. Hasta aquí es la típica historia de chica con beca llega a escuela (del tipo que sea) elitista y, pese a ser la pobre y tener papeletas para ser la marginada, mira con superioridad moral a todo el mundo. "Todo el mundo" son las bunnies, clones de chicas perfectas que se llaman unas a otras utilizando el apodo Bunny como si pertenecieran a una suerte de secta. Y entonces Samantha es invitada al "Salón de las Obscenidades" por las Bunnies, y no quiere resistirse.

      Hasta aquí, todo convencional. Samantha en realidad quiere encajar, o lo justifica diciendo que su aislamiento no es bueno para ella, su salud y su futuro, y pierde el culo por aceptar la invitación incluso olvidando a la única persona que tiene a su lado hasta ese momento. Novela de instituto "de manual" que ha ascendido al máster. Y las bunnies son el típico cuarteto de clones, cada una en su estilo, que solo viven de flores, mariposas y arcoíris. Entonces, ¿qué tiene de diferente? El tono. Mona Awad carga la novela de sarcasmo y caricaturiza hasta el exceso a los personajes, provocando que Samantha, ya que es su visión la que se convierte en la nuestra, no parece demasiado sana, hasta el punto en el que el lector duda de si es una o las otras quien tiene un problema mental. De hecho, sabemos que Samantha miente, ella misma dice que es imaginativa y vamos poco a poco a ir viendo cuánto, pero creyéndonos todo. La escuela de creación literaria es duramente castigada por la autora que, además, la sitúa en una suerte de burbuja ajena a la realidad fuera del campus. Y las chicas y su club, se van volviendo prometedoramente siniestras (si os fijáis he dicho obscenidades pero no he vuelto a aludir al tema, más que nada porque estoy teniendo mucho cuidado con lo que cuento para no estropear la lectura).

     Bunny es surrealista, hay creaciones que se eliminan, humor muy negro y alguna que otra escena que te hará dudar de tu propia percepción de la realidad. No vas a tener claro si lees una fantasía alucinógena o una crítica mordaz llevada al extremo más absoluto y vas a comenzar a entender por qué, si te ha dado por buscar opiniones, la mayoría apenas están razonadas para no dar pistas sobre lo que vas a encontrarte más allá de un par de referencias a películas del género adolescente/terror.

     Bunniy es para amarlo o para odiarlo, pero como todos sabemos que no podemos resistirnos al morbo y a mirar por la ventanilla cuando vemos un accidente, es mucho más probable que lo améis a lo que odiéis. Os va a hacer reír en algún momento en el que no deberíais hacerlo y os va a dejar con resaca y algún que otro pensamiento intrusivo durante la lectura (pero no de los oscuros, solo querréis ir al baño en el trabajo para poder leer un poco más) y, sorprendentemente, va a democratizar la edad de los lectores hasta colocarlos en el momento justo en el que entiendan todo demasiado bien. Menos a Samantha. Con ella os garantizo que vais a tener opiniones encontradas.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

miércoles, 7 de enero de 2026

Realidades a medida. Brandon Sanderson

 


     "Anthony Davis, una de las dos únicas personas reales en una ciudad de veinte millones de habitantes, atrapó el burrito que su compañero le había lanzado. 
      —¿Qué punta es la que lleva mostaza? —preguntó. 
      —¿Cómo que mostaza? —dijo Chaz—. ¿Quién le echa mostaza a un burrito? 
      —Tú. ¿En qué punta? 
      Chaz sonrió, mostrando unos dientes blancos perfectos. Eran falsos".
Instantánea

     Hablar de Brandon Sanderson es hablar de un gigante de la literatura. Conocido principalmente por ser el creador del Cosmere, es uno de esos escritores con los que uno muchas veces no sabe cómo empezar. Hoy elijo relatos, ya seguiré trayendo más cosas, así que coloco en mi estantería virtual, Realidades a medida.

     Siempre digo que reseñar un libro de relatos es infinitamente más difícil que hablar de una novela, ya que hay que tener cuidado no desvelar demasiado, pero al mismo tiempo dar una idea no solo general, sino también un poco centrada de lo que un lector va a encontrarse en el libro. En este caso nos encontramos una decena de relatos de fantasía y ciencia ficción que, tal y como nos indica la cubierta del libro, incluye Momento cero. Esta incluye un posfacio en el que el propio Sanderson habla de la novela y de por qué aparece destacada en la cubierta del libro ya que, como él mismo explica, se trata de una novela corta que quiso añadir como broche a un recopilatorio en el que la extensión y temática de los relatos es variable. No solo eso sino que además da pinceladas de su nacimiento, ya que dice que el hecho de tener un personaje capaz de avanzar en el tiempo apenas unos días junto con otro que retrocediera en el tiempo a la vez y enfrentar a ambos a ese momento cero en el que tienen que intervenir, le resultó demasiado atractivo como para dejarlo pasar. Y creedme si os digo que lo comprendo perfectamente, tanto eso como la cantidad de notas que dice haber necesitado para configurar esta historia que, a mi, me ha parecido absolutamente fascinante y que contiene algunos elementos más que omitiré por eso de dejar la sorpresa durante la lectura. Y si tanto me ha gustado, ¿por qué abro la reseña en cambio con un fragmento de Instantánea? Bien, podría decir que ambos títulos tienen aspectos comunes (ejem, detectives...), pero eso también lo voy a dejar para quienes ya se hayan sumergido en la lectura.
     
     El volumen, que yo empujaría más hacia la ciencia ficción que hacia la fantasía, recorre distintos momentos de la literatura del autor, y en él podemos encontrarnos acción, sorpresas, dragones y, por supuesto, una dosis de su sentido del humor que, en uno de los relatos en particular, carga especialmente. Por supuesto y pese a que haya dicho que son de distinta extensión, no tenemos que olvidar que se trata de Sanderson, así que nadie se va a extrañar si los relatos tienen su propia división capitular, porque ya sabemos que lo de explicar las cosas es uno de sus mejores vicios y de nuestros mayores deleites, al darnos siempre las herramientas para comprender cada uno de sus mundos o dinámicas. 
     Pero retomo, ya que hice un poco de trampa al empezar la reseña y centrarla en la novela corta con la que finaliza el recopilatorio. Argumentos a un lado, extensiones y capitulaciones explicadas, me ha gustado particularmente el tema de los posfacios. Y es que Sanderson ha incluído uno por cada uno de sus diez títulos, y en ellos sitúa al lector dándole pinceladas de eso que tanto nos gusta y que es la mente del autor en el momento de la concepción de la historia o tal vez en el de su construcción y el por qué sí o por qué no incluir alguna de sus partes. Una delicia en este caso no solo para sus fans, también para cualquier aficionado a la literatura del género, o a la escritura en general, que permite el acceso a una parcela generalmente privada de la creación literaria y que en este caso nos invita a sentirnos parte de ello sin importar el tiempo que hace que fue escrito. En cuanto a los relatos en sí he encontrado mucho y bueno durante la lectura: frente a lo que os contaba de los viajes en el tiempo en la misma dirección pero distintos sentidos, hay también tecnologías que permiten recrear días en los que suceden cosas específicas (algo así como Minority Report pero sin ser Minority Report), otras las podríamos relacionar con algún título ya publicado del autor (pero tranquilos, esta lectura es como una cita rápida, no pide haber leído antes ningún título y tampoco compromete a nada), hay mundos creados y zonas virtuales y, en definitiva, un cuarto de siglo de un Sanderson que escribe como siempre pero se adentra en zonas diferentes a las habituales (vuelvo a mencionar aquí el tema detectivesco).
  
      Realidades a medida me ha parecido un gran título, tanto para los aficionados a Sanderson como a aquellos que pueden sentirse intimidados por el Cosmere y no saben por dónde empezar. Muy disfrutable y con una parte comentada que pone un broche perfecto al recopilatorio.

     Decidme, ¿os han regalado libros estas Navidades?

     Gracias.

lunes, 5 de enero de 2026

Soñadores. Gilbert Adair

 


“La Cinémathèque Française está situada en el 16éme arrondissement, entre la explanada del Trocadéro y la avenida Albert-de-Mun. La monumentalidad mussoliniana del Palais de Chaillot en el que está alojada impresiona tanto al cinéfilo que la visita por vez primera que le llena de alegría vivir en un país donde se concede tal honor a la que, en otros sitios, tiende a ser la menos respetada de las artes…”

     Gilbert Adair escribió Los Santos Inocentes en 1988. En ella, narraba la historia de tres jóvenes cinéfilos en París durante mayo del 68, inspirándose para ello en la obra de Cocteau titulada Les Enfants Terribles. La novela fue adaptada al cine como Los Soñadores y así, tras este largo camino, nació la reescritura de la novela que hoy traigo a mi estantería digital.

     Conocemos a Matthew, Theo e Isabelle. El primero es un estudiante estadounidense cursando en París y los dos últimos son gemelos hijos de un poeta. Todos ellos se conocen por su afición al cine, al que acuden de forma semanal, y además Matthew está enamorado de los gemelos. Sucede entonces que el cine cierra y Matthew decide llamar a los gemelos. No solo eso, además, los gemelos se quedan solos en París sin supervisión y los tres jóvenes comienzan a encontrarse y deciden llevar el juego del cine a otro nivel.

     Esta es una de esas novelas de personajes, en la que ellos mismos son además la sociedad que representan y donde cada una de sus aristas es importante que sea reconocida. Matthew, de 18 años, es un joven estadounidense de costumbres conservadoras y con un padre castrante que no acepta sus gustos sexuales. Frente a él, los gemelos están rozando la mayoría de edad y tienen unos padres que los ignoran ya sea por mirarse solo su creador ombligo o por, directamente, apenas existir. Como en una representación del momento en el que se desarrolla la historia, los tres se dejan llevar por sueños que llegan a ser pesadillas, olvidando que existe el mundo exterior a las cuatro paredes que confinan sus juegos y lo que empieza siendo divertido y casi vivir un sueño se va tornando en una pesadilla de seres alienados que pierden el contacto con la realidad hasta que esta les golpea rompiendo su endeble barrera de cristal (una ventana). Con un profundo contenido sexual, la novela desarrolla los gustos de Matthew dirigiéndolo hacia el enamoramiento de dos personas a las que ve como un todo, como una zona gris del deseo que puede romperse si esa unión lo hace. 

      Sorprende la prosa del autor, cuidada e incluso delicada, en los momentos más perturbadores tanto como en los más sencillos, dejando que el lector sea transportado por las palabras y confundiéndolo en cuanto a las sensaciones percibidas por lo que nos está narrando. La atmósfera de la novela se pervierte hasta convertirse en un lugar oscuro que hace al lector temerse el peor de los finales, mientras transita a velocidad vertiginosa a lo que no deja de ser una oda al cine y sus pasiones.

    Soñadores es una novela perturbadora cuyo descubrimiento me ha hecho pensar en buscar la película, algo que haré durante estos primeros días del año.

     Y vosotros, ¿con qué libro habéis comenzado el año?

     Gracias.