"El 3 de octubre de 2023, cincuenta y tres días después de su muerte, la nación rinde homenaje a nuestra madre en el patio de honor de los Inválidos. Banderas, uniformes, charreteras, condecoraciones".
Hoy vengo con una entrada un poco diferente. De cara al verano, todos buscamos entretenimiento para las vacaciones, la playa o la piscina. Hoy traigo a mi estantería virtual, Murdoku.
Todos conocemos los Sudokus, ese tipo de rompecabezas que se extendió rápidamente entre la gente logrando jugadores de todas las edades y que se ha quedado a vivir en nuestra sociedad, uniéndose a los pasatiempos de los periódicos y apareciendo mil y un juegos online, además de cuadernillos especializados.
Bien, pues ahora llega Murdoku con la misma mecánica, y nacido de la prensa como una variación del Sudoku tradicional. En este cuaderno, se nos da un escenario repartido en habitaciones y celdas y un grupo de personas con una frase sobre cada una de ellas. A partir de ahí, hay que colocar a cada persona en el lugar correspondiente siguiendo la mecánica tradicional de no coincidencia en fila o columna. Y el juego y el misterio está servido.
Como contar esto hace que parezca complicado, mejor os pongo el puzzle 9 del libro:
Aquí tenemos a las personas que forman parte de este puzzle y, por supuesto a la víctima, que compartirá habitación con su asesino.
Tenemos las pistas que nos dan sobre cada uno de los personajes. Ahora solo hay que encontrar la primera línea de razonamiento que nos otorgue la primera ubicación. Y no os la voy a dar, claro, pero si una pequeña pista. Fijáos en E...
A partir de ahí solo hay que seguir rellenando las casillas, tachando en las que no puede haber nadie y terminando la clave.
¿El asesino? Lo siento, pero no os puedo decir quién es, sería imperdonable estropearos la diversión. Pero podéis buscarme aquí y por MD os paso la solución sin problemas. Mientras tanto, disfrutad de la solución.
Esta es la plantilla para poder solucionarlo. Y aquí tenéis la página web, lo siento, no está en castellano, con algunos puzzles incluídos por si queréis seguir jugando.
En cualquier caso, os he presentado una forma de jugar que, tengo que reconocerlo, a mi me ha parecido muy entretenida. Lo he disfrutado un montón,
Bienvenidos a Murdoku.
Gracias
Esta parte nos la sabemos todos: Por la autora de La Asistenta con unas cifras de ventas tan indecentes como envidiables, llega blablabla... Hoy llega a mi estantería virtual, Querida Debbie.
Conocemos a Debbie. Nadie diría que hace tres décadas estudiaba en el MIT y tenía grandes sueños. Ahora es una ama de casa que disfruta de la jardinería y da consejos a la gente en una columna de un periódico local. En realidad ella tampoco, y eso hace que se sienta un poco vacía y frustrada. Imagináos que su punto destacable del mes sea la selección de su jardín para una revista... Pues lo es. Al menos hasta que la revista decide suprimir ese artículo y poner en su lugar las rosas del rival de Debbie. Y sumad que le cancelan la columna semanal, llaman gorda a una hija, la otra no es suficiente y su marido... Bueno, imaginad un mal día. Y a una columnista estresada y enfadada dando consejos.
Eso que os he puesto es Querida Debbie. Sin duda con un poco más de "chicha", claro, estamos hablando de Freida McFadden, lo que significa que lo importante es lo que se cuenta y la velocidad a la que puede conseguir que lo leamos. No va a haber un gran desarrollo de personajes, no va a hacer que te encariñes particularmente de ninguno y, desde luego, no va a ser una lectura inolvidable. Pero va a ser divertido, no va a tener piedad con sus personajes y va a intentar sorprenderte al final. Porque eso es lo que uno espera de un libro de esta autora y ella siempre lo da, aunque para ello tenga que ir sacrificando cosas, o personajes. En esta ocasión pasa lo mismo, los personajes existen para el papel que desempeñan y la ubicación tampoco es importante, la autora no pierde tiempo en tonterías cuando lo que realmente quiere hacer es contarte la historia de Debbie y lo que pasa por su cabeza.
Porque, por supuesto, Debbie tiene un secreto. Y, por supuesto, Debbie recibe cartas de alguien de su pasado que conoce su secreto mucho mejor que tú, lector. O que los vecinos, y esos no pueden enterarse de la verdad sobre Debbie, tiene que impedirlo como sea, ¡cueste lo que cueste!
Como podéis ver, Querida Debbie es una novela entretenida, algo que es mucho y que suele ser poco valorado por la crítica pero muy aplaudido por los lectores. Una elección piscinera sencilla que, sin llegar ni a la sombra de La Asistenta, permite unas horas de relax y desconexión. Y, aunque a veces lo olvidemos, ¡la lectura es diversión y entretenimiento!
Y vosotros, ¿buscáis libros piscineros para el verano?
Gracias.
"Todos los años, cuando Shesheshen hibernaba, soñaba con el nido de su niñez".
Hay libros que llaman la atención desde el primer momento y un caso claro es este. Hoy traigo a mi estantería virtual, Alguien en quien anidar.
Conocemos a Shesheshen cuando despierta, quizás de forma un tanto prematura, del invierno. Han entrado varios hombres en su guarida y tienen la firme intención de... ¡matarla! Se trata de unos cazadores de monstruos que han llegado con la firme intención de acabar con ella y Shesheshen, hambrienta y aún un poco amodorrada, tiene que empezar a modificar la forma de su cuerpo para poder defenderse. Al menos así consigue un primer alimento... y una fea herida. Así empieza la aventura de este monstruo cambiaformas que se alimenta de carne, preferiblemente humana, y es capaz de integrar en su cuerpo huesos y músculos para fingir ser ella misma una persona. Herida y huyendo cae por un acantilado segura de haber encontrado la muerte, pero recupera la consciencia y conoce a Homilia, una extraña mujer que la rescata y la cuida como si fuera una persona y no un monstruo, para sorpresa de Shesheshen, que decide esperar para comérsela... antes de que todo se empiece a complicar.
Alguien en quien anidar es una novela divertida, ¿es terror? Evidente. ¿Hay amor? Pues resulta que sí. ¿Es entonces cozy terror? Pues posiblemente. Pero es, sobre todo, original. Y todo ello empezando por la voz de la protagonista, un monstruo que hace lo que tiene que hacer debido a su naturaleza pero que a su vez tiene una mirada casi inocente porque en realidad no sabe nada de la vida, y menos de la vida de los humanos, esos seres que le han servido de alimento y cuyas interacciones va a empezar a observar con una mirada distinta. Me ha parecido fascinante la morfología de Shesheshen, perfectamente explicada en cada crujido de cada hueso, tanto como su mentalidad, incluída su sorpresa al verse cuidada por una mujer, y es que ese es precisamente el mayor atractivo de la novela; una suerte de estudio sobre la naturaleza humana que incluye también la de aquello que consideramos un simple monstruo con el que acabar. Además, y eso explica el título, Homilía sería el lugar perfecto para que la protagonista anidara y pusiera sus huevos, pero claro, se da el caso de que es Homilía, la mujer que está a su lado y la cuida y la trata con cariño, algo a lo que Shesheshen no está acostumbrada, pero que le gusta (ni siquiera a un cambiaformas le amarga un dulce) y entonces viene el dilema sobre qué hacer. Para una ese es un acto de amor, para otra eso significaría una muerte muy poco plácida, y, por supuesto, esas cosas hay que hacerlas con consentimiento, somos monstruos pero no con M mayúscula. Y además, se da el caso de que hay una maldición sobre la familia de Homilía que tampoco estaría mal solucionar.
Wiswell nos deja ver dónde están los verdaderos monstruos, nos empuja a juzgar todo y a todos y también, por qué no decirlo, se guarda un par de sorpresas de las que no pienso hablar. Shesheshen es en muchos casos entrañable, adorable quizás sería excesivo, Homilía se convierte en alguien a quien proteger incluso para quien podría ser su mayor depredador y la novela, llena de momentos de acción no vayamos a pensar lo contrario, ha resultado una experiencia divertida, atractiva y que me ha dejado con ganas de volver a leer a este escritor.
Alguien en quien anidar es una novela que recomiendo ya seas o no aficionado al género.
Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?
Gracias.
"Theo pasó en Golden un año solamente, de primavera a primavera. Llegó justo antes de Pascua, cuando el Boughery y la Promenade eran un mar de cornejos y azaleas en flor. Cuando el polen recubría cada superficie libre de la ciudad igual que una pátina de limón".
Supongo que se me pasó la fama de este libro o que la faja fue muy entusiasta, pero no me sonaba de nada hasta que lo vi en la librería. Hoy llega a mi estantería virtual, Theo de Golden.
Y con esas frases con las que comienzo la reseña, conocemos a Theo. Theo es un anciano que llega a Golden. Octogenario y de aspecto amable, el lector no tiene ni idea de qué ha provocado que acaba en el pueblo de Golden, Georgia, en el que no conoce a nadie. Una vez allí, Theo descubre un café en el que hay retratos de los habitantes del pueblo, algo que llama su atención, y decide ir comprándolos. En un primer momento, aquellos que le atraen parecen ser rostros más tristes, y Theo los va comprando uno a uno para luego regalárselos a las personas que aparecen en ellos. Y sí, a los habitantes les resulta tan extraño como al lector, pero poco a poco, unos y nosotros, iremos entendiendo por qué lo hace e incluso también qué hizo que Theo apareciera allí. Y, por supuesto, Theo irá haciéndose un hueco en nuestro corazón. A fin de cuentas, de eso es de lo que trata la novela
Supongo que Theo me ha pillado con demasiadas lecturas a mis espaldas como para disfrutarlo tanto como merece. He visto una prosa fácil, a ratos hermosa en su sencillez, y una historia que le hacía juego. He visto a Golden como pueblo y esa enseñanza sobre tomarse la vida con calma y disfrutar de las cosas. Vi los paseos por la naturaleza, la bondad incluso en los malos momentos y puede que supiera que la novela me tenía que deparar una sorpresa, aunque no tuviera claro cual. Pero no me ha trascendido de ahí. Me ha parecido una novela fácil que busca la empatía de lo sencillo con un personaje no demasiado original y un lugar a ratos demasiado común. Anciano compra retrato, conoce a persona, habla con persona, persona lo adora. Y así a lo largo de un montón de retratos mientras yo esperaba que la novela creciese un poco más. Ya sabía que Theo iba a marcar una diferencia en el lugar, de no ser así la novela no tendría mucho sentido, y también que sus reflexiones iban a ser inspiradoras y todo eso... en realidad, creo que ese es el problema principal de la historia, no sorprende y, salvo momentos fugaces, tampoco pretende hacerlo. No es una historia ambiciosa, se conforma. Y eso hizo que lo que podía haber sido una historia para recordar se convirtiera en un libro amable que pasa de puntillas por mi lista de lecturas de este año. Demasiado buenerismo, demasiado para mi. Es como si Theo tuviera un halo que hiciera que todo el mundo viera lo bueno que es cuando habla con él. Casi ciencia ficción para el mundo en el que vivimos, por favor.
En cuanto al final, y a riesgo de que parezca que es porque la sorpresa no se ajustó a lo que yo había pensado, sentí que no estaba a la altura de la historia. Más bien fue un, bueno, ya no hay más retratos, vamos a terminar el libro, dejándome a Theo a medio hacer (que sí, que lo vamos conociendo, pero... no).
Theo de Golden es un libro que no he terminado de disfrutar, una historia que se siente pagada de si misma con la que no he podido empatizar. Sí, puedes darme una novela en la que no haya conflicto, Stoner es el título recurrente cuando uno piensa en libros así, pero Stoner deja su huella, te acompaña durante mucho tiempo. Theo, no, porque además terminé pensando que tampoco lo merece. Pero, yo qué sé, será cosa mía.
Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?
Gracias.
"Cuando te acaban de contratar, pasas a un estado liminal de existencia, recordó Verity en el andén de la estación Montgomery del BART, mientras esperaba un tren que la llevase a la Decimosexta con Mission".
Hay libros que te atraen desde el momento cero, y eso es lo que me sucedió con la última novela de William Gibson. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Agency.
Conocemos a Verity, que se dedica a probar y trabajar con apps, cuando Eunice cae en sus manos. Se trata de un proyecto de agencia artificial multiplataforma relacionada con videojuegos que esconde algo más importante y siniestro en su interior. Y también conocemos en una línea temporal del futuro a Lowbeer, un policía cuya misión es redirigir la línea temporal de Verity para que un evento bélico en Qamishli no llegue a producirse (incluso evitando a Trump, el mundo parece empeñado en irse a la mierda). De hecho en la realidad de Lowbeer el 80% de la población parece haber fallecido y el mundo está en manos de un pequeño grupo de capitalistas y oligarcas que compiten desde su status por el poder.
La nueva novela de Gibson se desarrolla en dos hilos temporales, uno futuro situado en 2136 y otro en lo que supongo era presente en el momento que se escribió y que a nosotros nos lleva hasta un 2017 con Clinton en el poder en lugar de Trump y una Europa aún unida. Gibson, para quien no lo sepa, es uno de los autores más relevantes del género, tanto que incluso se le atribuye haber creado el término ciberespacio gracias a un relato que data de 1982, palabra que es desde hace años de uso común, y ha mostrado varias veces su interés en que la ciencia ficción se fije en el momento presente. En Agency en concreto, pone como foco de interés el pasado más reciente. no solo eso sino que se mete de lleno en el tema de la IA con Eunice, que sería como una Ia fusionada con la conciencia humana de, en este caso, un SEAL de la marina con unas capacidades muy concretas que le permiten a la app en una suerte de espía 2.0. A partir de ahí Lowbeer tiene la clara misión de evitar la guerra nuclear que lleva al mundo al borde de la desaparición. Sin embargo en esta suerte de thriller Eunice es la verdadera protagonista, que se convierte en un personaje aterrador por su capacidad de manipular, y será la observación de quién y por qué manejan los hilos lo que den a la novela una dimensión que roza el terror. Incluso antes de que se produzca ese futuro post apocalíptico, el mundo al que nos lleva Agency escapa totalmente del control humano de una forma diferente a la que suele reflejar el género. Aquí simplemente no importamos, no hay un héroe o un antihéroe ni tampoco un presidente (Hillary presidenta en este caso) cuyo poder para apretar o no un botón cambie el futuro porque el capitalismo se ha convertido en el verdadero monstruo que dirige el mundo. Esto hace que solo sirvamos por nuestra gestión del trabajo, el único aporte real al mundo que Gibson dibuja aunque, eso sí, al menos somos un aporte elemental.
No hace falta haber leído The Peripheral para llegar a esta novela, aunque no estaría mal haberlo hecho. Gibson nos lleva por dos líneas temporales alternas en las que, gracias a su reducido número de personajes, nos sentimos cómodos. Solo Eunice son su servilismo y autonomía excesiva nos incomoda, posiblemente porque hoy tenemos interiorizado ese tipo de tecnología en nuestras vidas, mientras que la trama comienza a ganar velocidad al sucederse escenas de acción y persecuciones en las que el autor no escatima como tampoco lo hace en una ambientación casi inmersiva al fijarse de forma casi patológica en detalles que han formado parte de nuestro pasado más cercano en la misma forma machacona que lo hace en la novela. Solo que desde otro punto. no lo explico, esto lo leéis en la novela, y luego pensáis en cómo os la habéis llevado a casa. Y volvéis aquí a insultarme si eso.
Agency me ha parecido una propuesta más que interesante que, pese a que camean personajes ya conocidos, se puede leer de forma individual y que presenta una realidad que no ha sucedido pero que remarca algunas cosas que ya son parte de nuestras vidas.
Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?
Gracias.
"Ogi abrió los ojos despacio. La claridad lo deslumbró. Entre la neblina, vio un brillo blanco. Cerró los ojos y los abrió de nuevo. El esfuerzo de este gesto lo reconfortó: quería decir que estaba vivo; la resistencia física a abrir los ojos o tener que entrecerrarlos por la luz eran prueba de ello.
Observó el techo, de pladur con filas de lámparas fluorescentes. Todas las luces estaban encendidas. Debía de estar en un hospital; era el único lugar que necesitaba tanta iluminación.
Intentó girar la cabeza, pero no lo consiguió. Al menos, podía mover las pupilas".
Había leído comparativas de esta novela con Misery, así que ni lo dudé. Hoy traigo a mi estantería virtual, El pozo.
Conocemos a Oghi, un hombre de 47 años, cuando despierta en un hospital de Seúl tras haber estado en coma como consecuencia de un grave accidente de coche. Poco a poco Oghi se va situando hasta descubrir que su esposa falleció en el accidente, dejándolo hecho polvo ya no solo física, también psicológicamente. Sin embargo Oghi se va a ir recuperando, y, un día, el hospital le da el alta y lo manda a casa bajo la supervisión de alguien con quien conviva. Ese viene a ser uno de los problemas, que Oghi no era precisamente un animal social, así que su suegra será quien se haga cargo, llegando a mudarse con él. ¿Por qué haría algo así? Pues esa es la pregunta que va permeando en la mente de Ogi que empieza a repasar su matrimonio y lo que puede saber su suegra que, por cierto, parece estar cavando un agujero en el jardín mientras su vida se limita a estar ahí tirado en la cama y sin poder comunicarse debido al estado de su mandíbula.
Vale, si habéis leído Misery, entendemos todos que la comparación es bastante fácil. Lo que pasa es que en esta novela, la incapacidad del inválido y su impotencia ocupan muchas páginas. Demasiadas. Oghi es dejado solo, humillado durante las visitas y arrinconado hasta el punto de parecer un secuestro. La suegra mientras tanto se va convirtiendo en un personaje cada vez más siniestro y el lector... bueno, poco a poco va viendo que en realidad su protagonista no es tan bueno. Y aquí, si nos queremos poner literarios, están los simbolismos: Oghi encerrado en su cuerpo sin poder moverse ni comunicarse vs Oghi encerrado en la casa. El vacío de la vida tras el duelo que es como un agujero que se nos hace dentro y el agujero del jardín o tal vez este último sea como la vida del protagonista, vacía y sin nada.
Una diferencia con Misery es que aquí el protagonista nos cae mal. Que no diré yo que se lo merezca, pero bueno no era y su difunta esposa que lo acusaba de ser un estirado bien hubiera podido acusarlo de gilipollas, porque ni siquiera le importa a nivel personal cómo se comportaba con ella, solo le preocupa de cara a su presente. Otra es que no hay una explicación para la actitud de la suegra a la que vemos cavar de forma visceral. Y poco más hay en realidad. Una pena.
El pozo es una novela corta que se llega a hacer pesada ya que no sucede nada en realidad. Más que terror psicológico yo diría que es una novela poco confortable si es que esa etiqueta existe, a la que le hace un flaco favor la publicidad que se le ha dado.
Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?
Gracias.
Conocemos a Meiko y su hija Aiko, Meiko es una esposa japonesa de un piloto blanco. De guerra claro. Y ahora están internas en un campo, ya que el gobierno teme que sea espía (por eso de que es japonesa). El caso es que en el campo aparece una enfermedad que se contagia rápidamente volviendo a las personas violentas e impredecibles y Meiko empieza a fijarse en que quizás ella sepa algo sobre el origen de la enfermedad. Más de lo que le gustaría en realidad.
Ahora parece relativamente fácil pensar que cualquier libro sobre una enfermedad se basa en la COVID, lo cual deja de lado muchas opciones e interpretaciones que pueden ser más enriquecedoras. En este caso, ya que la autora ha afirmado el paralelismo, lo realmente llamativo es que se haya escrito marcando como responsable a la misma zona geográfica que lo fue de la pandemia. Y la enfermedad aquí es más peligrosa, pero también más sincera, porque los extremismos, cuando dan la cara, son evitables. O al menos se puede intentar hacer algo. En la novela se aborda el internamiento que sufrió la población asiática en Estados Unidos durante la IIGM, un punto que no es muy tratado pese a que es una de las guerras que más tinta ha utilizado en la ficción, aunque mira de forma constante a algo sucedido en el 27. Por supuesto lo sobrenatural existe, y lo conocemos en las primeras páginas a través de la experiencia de un grupo con el fuego durante una expedición por la naturaleza. Después ya nos iremos al campo, pero con esa imagen fija en la retina que no nos va a volver a abandonar (personalmente el momento del cierre de puertas me hizo esperarme lo peor, incluso más que a la protagonista). Sin embargo la novela es mucho más, el elenco de personajes es más extenso y también conocemos a una periodista que busca la noticia de su vida, y seguramente la haya encontrado. Y entonces Aiko CRECE y Archie, el único superviviente de las primeras páginas, también. Y por supuesto no estoy hablando de un sentido literal, pero vaya si crecen. Y ahí es donde la novela empieza a dar más miedo, a ser preocupante, en la parte menos sobrenatural.
¿La otra?, ¿la sobrenatural? es simplemente tremenda.
El Fervor es una novela más que recomendable para los aficionados al género y para los que no. Terror, actualidad, crítica y folklore japones. ¿Se puede pedir más? Sí, por supuesto. Otra cosa es que nos lo den.
Y vosotros, ¿os gusta el terror?
Gracias.
Así de raro es este libro, y más que se va a poner. Hoy traigo a mi estantería virtual, Bunny.
Conocemos a Samantha mientras cursa el máster de Bellas Artes de la Universidad de Warren en Nueva Inglaterra. Y pronto sabemos que no encaja allí. Hasta aquí es la típica historia de chica con beca llega a escuela (del tipo que sea) elitista y, pese a ser la pobre y tener papeletas para ser la marginada, mira con superioridad moral a todo el mundo. "Todo el mundo" son las bunnies, clones de chicas perfectas que se llaman unas a otras utilizando el apodo Bunny como si pertenecieran a una suerte de secta. Y entonces Samantha es invitada al "Salón de las Obscenidades" por las Bunnies, y no quiere resistirse.
Hasta aquí, todo convencional. Samantha en realidad quiere encajar, o lo justifica diciendo que su aislamiento no es bueno para ella, su salud y su futuro, y pierde el culo por aceptar la invitación incluso olvidando a la única persona que tiene a su lado hasta ese momento. Novela de instituto "de manual" que ha ascendido al máster. Y las bunnies son el típico cuarteto de clones, cada una en su estilo, que solo viven de flores, mariposas y arcoíris. Entonces, ¿qué tiene de diferente? El tono. Mona Awad carga la novela de sarcasmo y caricaturiza hasta el exceso a los personajes, provocando que Samantha, ya que es su visión la que se convierte en la nuestra, no parece demasiado sana, hasta el punto en el que el lector duda de si es una o las otras quien tiene un problema mental. De hecho, sabemos que Samantha miente, ella misma dice que es imaginativa y vamos poco a poco a ir viendo cuánto, pero creyéndonos todo. La escuela de creación literaria es duramente castigada por la autora que, además, la sitúa en una suerte de burbuja ajena a la realidad fuera del campus. Y las chicas y su club, se van volviendo prometedoramente siniestras (si os fijáis he dicho obscenidades pero no he vuelto a aludir al tema, más que nada porque estoy teniendo mucho cuidado con lo que cuento para no estropear la lectura).
Bunny es surrealista, hay creaciones que se eliminan, humor muy negro y alguna que otra escena que te hará dudar de tu propia percepción de la realidad. No vas a tener claro si lees una fantasía alucinógena o una crítica mordaz llevada al extremo más absoluto y vas a comenzar a entender por qué, si te ha dado por buscar opiniones, la mayoría apenas están razonadas para no dar pistas sobre lo que vas a encontrarte más allá de un par de referencias a películas del género adolescente/terror.
Bunniy es para amarlo o para odiarlo, pero como todos sabemos que no podemos resistirnos al morbo y a mirar por la ventanilla cuando vemos un accidente, es mucho más probable que lo améis a lo que odiéis. Os va a hacer reír en algún momento en el que no deberíais hacerlo y os va a dejar con resaca y algún que otro pensamiento intrusivo durante la lectura (pero no de los oscuros, solo querréis ir al baño en el trabajo para poder leer un poco más) y, sorprendentemente, va a democratizar la edad de los lectores hasta colocarlos en el momento justo en el que entiendan todo demasiado bien. Menos a Samantha. Con ella os garantizo que vais a tener opiniones encontradas.
Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?
Gracias.
Gilbert Adair escribió Los Santos Inocentes en 1988. En ella, narraba la historia de tres jóvenes cinéfilos en París durante mayo del 68, inspirándose para ello en la obra de Cocteau titulada Les Enfants Terribles. La novela fue adaptada al cine como Los Soñadores y así, tras este largo camino, nació la reescritura de la novela que hoy traigo a mi estantería digital.
Conocemos a Matthew, Theo e Isabelle. El primero es un estudiante estadounidense cursando en París y los dos últimos son gemelos hijos de un poeta. Todos ellos se conocen por su afición al cine, al que acuden de forma semanal, y además Matthew está enamorado de los gemelos. Sucede entonces que el cine cierra y Matthew decide llamar a los gemelos. No solo eso, además, los gemelos se quedan solos en París sin supervisión y los tres jóvenes comienzan a encontrarse y deciden llevar el juego del cine a otro nivel.
Esta es una de esas novelas de personajes, en la que ellos mismos son además la sociedad que representan y donde cada una de sus aristas es importante que sea reconocida. Matthew, de 18 años, es un joven estadounidense de costumbres conservadoras y con un padre castrante que no acepta sus gustos sexuales. Frente a él, los gemelos están rozando la mayoría de edad y tienen unos padres que los ignoran ya sea por mirarse solo su creador ombligo o por, directamente, apenas existir. Como en una representación del momento en el que se desarrolla la historia, los tres se dejan llevar por sueños que llegan a ser pesadillas, olvidando que existe el mundo exterior a las cuatro paredes que confinan sus juegos y lo que empieza siendo divertido y casi vivir un sueño se va tornando en una pesadilla de seres alienados que pierden el contacto con la realidad hasta que esta les golpea rompiendo su endeble barrera de cristal (una ventana). Con un profundo contenido sexual, la novela desarrolla los gustos de Matthew dirigiéndolo hacia el enamoramiento de dos personas a las que ve como un todo, como una zona gris del deseo que puede romperse si esa unión lo hace.
Sorprende la prosa del autor, cuidada e incluso delicada, en los momentos más perturbadores tanto como en los más sencillos, dejando que el lector sea transportado por las palabras y confundiéndolo en cuanto a las sensaciones percibidas por lo que nos está narrando. La atmósfera de la novela se pervierte hasta convertirse en un lugar oscuro que hace al lector temerse el peor de los finales, mientras transita a velocidad vertiginosa a lo que no deja de ser una oda al cine y sus pasiones.
Soñadores es una novela perturbadora cuyo descubrimiento me ha hecho pensar en buscar la película, algo que haré durante estos primeros días del año.
Y vosotros, ¿con qué libro habéis comenzado el año?
Gracias.