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lunes, 26 de septiembre de 2022

Como un espectro / Miao Dao. Dos novelas de misterio. Joyce Carol Oates

 


     "Para cuando pudo pensar me ha pasado... a mí, ya era demasiado tarde. 

     Había comenzado de un modo tan inesperado. Casi, pensaría Alyce después, como si lo hubiera hecho otra persona. Ella se había quedado mirando perpleja a corta distancia. 

     No fue que estuviera borracha. Solo tan emocionada, tan exultante, tan... eufórica. 

     Que él incluso se había fijado en ella".

     Como un espectro.

     Dicen mucho de Stephen King, pero poco se habla de lo prolífica que es Oates. Hoy traigo a mi estantería virtual, Dos novelas de misterio.

     Conocemos a Mía, una joven preadolescente a la que todo parece salirle mal Desde el hecho de que su padre se haya marchado y ahora tenga un padrastro que parece se muda a su casa, pasando por unos compañeros de colegio que la importunan y la tocan burlándose. Así las cosas, donde mejor está es en un lugar abandonado lleno de gatos. Y allí, está Miao Dao, su gato favorito que, para ella, asumirá el papel que nadie parece querer asumir en su vida.

     También conocemos a Alyce, una estudiante brillante que tiene una relación con un chico que no quiere de ella mucho más allá del sexo si le apetece. Alyce se queda embarazada y decide llevar su embarazo en secreto, pero entonces aparece un profesor visitante, poeta, que se fija en ella convirtiéndola en su ayudante. Algo que, inicialmente, sería con lo que sentirse halagada, ya que lo admira. Pero no es en realidad como ella pensaba, así que Alyce se encuentra con dos hombres nada adecuados y un secreto.

     Sí, he hablado de las historias en el orden contrario al que vienen publicadas. El lector decide y yo he optado por ponerlas en base a lo que me han gustado. Y tampoco voy a ponerme a soltar el rollo sobre si son góticas o terroríficas.

     Y si comenzaba diciendo que Oates es prolífica, Siruela ha dividido Cardiff, by the Sea. Four Novellas by Suspense, en dos títulos, el que hoy os traigo y El legado de Maude Donegal. El hijo superviviente, que se publicó a principios de año, algo que dado el número de páginas de cada una, no veo necesario pero tampoco voy a ponerme a discutir. Lo que tenemos aquí es, por tanto, una recopilación de dos novelas de misterio. Firmadas por Oates, a la que sabemos se le dan bien los ambientes opresivos y las caracterizaciones de personajes que sufren algún tipo de tormento, y temas como el abuso, el poder y la misoginia, no podían dejar de estar presentes. Un ejemplo es Mía, que se siente ignorada por su madre mientras que los hombres, o niños, que la rodean, la colocan en una situación terrible o la incomodan o molestan y acaba buscando refugio en la colonia de gatos. En este título aparecen casi todos los elementos recurrentes de Oates, incluida su capacidad para ponerme los pelos de punta ante las situaciones ante las que coloca a sus protagonistas (mayormente femeninos). El acoso que sufre es escolar y también sexual; su padrastro no es bueno, pero eso no significa que su padre lo fuera o que su madre vaya a mover un dedo para ayudarla, y Oates sitúa al lector en esa incómoda posición de espectador que se retuerce en la silla esperando que, al fin, la autora decida dejar de hacer sufrir a su protagonista. Oates no es sutil y tampoco lo necesita, prefiere ser juez y verdugo sin piedad y eso hace que el lector muchas veces ya vea venir lo que va a suceder con sus personajes. Es decir, si un personaje es femenino, pues lo ubicamos y si es masculino... también sabemos el papel que va a representar. Aún así sus finales son adecuados y, volviendo a Mía, se sienten como naturales en la historia, sin necesidad de retorcerla para dejar boquiabierto al lector. De hecho Mía es un personaje típico de los últimos años de Oates y me ha recordado a otras protagonistas de novelas más largas; jóvenes que crecen y son capaces de ir poniéndose en pie pese a las circunstancias adversas que enfrentan.

     Hablo de una protagonista, pero bien podría hablar de la otra, porque los patrones se repiten en este dúo en el que, una vez más, los hombres son los verdaderos monstruos. Y es que Dos novelas de misterio condensa precisamente esa parte de Oates que sus lectores ya conocemos. No diré que es su mejor obra, pero es Oates, y eso ya es garantía de que está por encima de una gran mayoría.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

lunes, 14 de marzo de 2022

Qué fue de los Mulvaney. Joyce Carol Oates

 


     Encontrar que aún te queda un título por leer de un autor que te gusta, siempre es una pequeña alegría, un triunfo sobre la inevitabilidad de la vida. Por eso hoy traigo a mi estantería virtual, Qué fue de los Mulvaney.

     Los Mulvaney son una familia que vive en un entorno rural. Así conocemos a Micael y a Carolinne, a su prole y cómo se reparten y también qué fue aquello que sucedió para marcarlos. Conocemos también a Marianne y a Patrick, al otro Michael... los conocemos a todos con sus virtudes y defectos y vemos como hay cobardes y valientes que no son lo que pensamos y también que no siempre se puede estar a la altura de las circunstancias. Conocemos, por lo tanto, a los Mulvaney.

     Ya en las primeras páginas nos dice Explorador, el pequeño de la familia, que nos va a contar sobre todos ellos. Y así nos embarcamos en un viaje, casi literalmente, en el que la autora los va desglosando mientras sucede algo tan común como que se desmiguen con el tiempo mientras siembra la duda sobre algo que sucedió. Oates se mueve con soltura por la línea temporal que irá definiendo a cada miembro de la familia y no se olvida de reflejar en la obra su carácter, la naturaleza y también, como tema recurrente, el puritanismo y la visión de un sexo avergonzado por el hecho de existir que tiende a culpabilizarse de su propia naturaleza, no digamos ya de lo que pueda sucederles por su condición femenina.

     Oates abraza el dramón casi folletinesco mientras lentamente va dando pinceladas a sus personajes que poco a poco cobran vida sobrecogiendo a un lector que no tiene claro del todo por qué las campanas tocan a drama apenas ha comenzado la lectura cuando aún no ha pasado nada. Y es que la atmósfera está tan bien conseguida que uno se mete en la lectura sabiendo que cada pequeño gesto, cada recuerdo y cada mirada, implican una esquina del alma que nos queda descubierta y otra que nos resta por descubrir. No es, desde luego, un libro para prisas. Las descripciones abundan en este entorno rural con familia que la autora ha elegido para mostrar costumbres y usos tanto personales como sociales que se acaban convirtiendo en la seña identificativa de cada miembro; y el lector, una vez más, queda a merced de una prosa envolvente que, si bien no sobresale, da muestra del buen hacer al que Oates nos tiene acostumbrados. De todos los miembros de los Mulvaney, me quedo con Marianne, ese personaje femenino que la autora nos regala y sabemos tan inolvidable como destinado a la tragedia, a la lucha... y no decepciona, todo está ahí. Y es que, si algo decepciona de la novela, es la propensión del lector a pensar que está ante una obra maestra ya que, en este caso al menos, no se ve cumplida. Como lectores percibimos los elementos, todos están ahí: el entorno, la prosa, las descripciones, los personajes que entre recuerdos del pasado se van descubriendo para nosotros, la tragedia, la joven virginal que acaba sufriendo, el final... Pero algo no termina de encajar para que todo sea perfecto y, al menos esta que escribe, termina la novela dejándonos con la sensación de haber leído un buen libro pero también con la de no haber llegado a cumplir lo que se esperaba de ella. Como digo el libro es bueno, pero la lectura se ve empañada por las expectativas que la propia Oates nos había creado.

     Qué fue de los Mulvaney es una buena novela para iniciados y no iniciados en las letras de Oates. Sosegada, de regusto triste y ejecución impecable pero que no termina de llegar al corazón del lector.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

sábado, 4 de noviembre de 2017

Rueda de prensa Joyce Carol Oates

Joyce Carol Oates acompañada por Juan Bas y María Fasce

     El mismo día que se entregaba el Premio Nobel de Literatura, algunos teníamos el privilegio de asistir a una rueda de prensa con Joyce Carol Oates con motivo de su premio en el festival Ja! de Bilbao. Un año más se le resistía a esta imponente mujer el premio, que iba a parar a manos de Kazuo Ishiguro, para tranquilidad de todos aquellos que seguían estupefactos al premiado Bob Dylan.
Este año se celebraba la VIII edición del Festival Ja! Bilbao, o Festival Internacional de Literatura y Arte con Humor, y ella era la galardonada. Puede parecer cuanto menos chocante ver unido el humor a las letras de Oates, sin embargo, y como puede apreciar cualquier persona que siga este festival, no se basa en literatura cómica, ni siquiera la denominada feeling good. De hecho, los propios organizadores argumentaban su decisión en "el humor negro y moderno (como el del gato Chesire) que se puede apreciar si uno se para detenidamente a leer casi cualquiera de las obras de esta mujer". Además se daba el caso de que otra homenajeada, en este caso por el centenario, era Gloria Fuertes, y en ambos casos se trataba de mujeres, rebeldes, fuertes.

     Ver entrar a Oates, impresiona. Tanto por su severo atuendo, como por su porte elegante uno tiene la sensación de que pise unos centímetros por encima del simple suelo mortal. Y quizás por eso el silencio es sepulcral en la sala mientras Juan Bas se encarga de las presentaciones, tanto de esta mujer, como del festival. Toma la palabra después María Fasce para comentar un poco la obra de Oates, conocida por todos en calidad y extensión y acabar centrándose en su última novela "Un libro de mártires americanos", una novela que se abre con un asesinato y que trata de la vida y la muerte, del aborto, las creencias, la pena capital, las familias y los estigmas. Un novelón, si me permitís la opinión.

     Apenas comienza el turno de preguntas aparece la palabra mágica, "Nobel" y ella no duda un instante en afirmar "Que me nominen ya es un honor. Lo cierto es que no pienso demasiado en los premios." Centrándonos ya en el que iba a recibir en unas horas se mostró encantada, y confesó que se sintió "Sorprendida al enterarme. Además que apareciera Alicia en el país de las maravillas fue toda una alegría ya que es de mis libros favoritos. Cuando lo leí supe que quería ser como Lewis Carroll" añadió con una sonrisa y señalando con la cabeza el cartel del festival y añadiendo "Ha llegado en un momento muy oportuno ya que ahora, con Trump como presidente, parece que Estados Unidos se ha instalado en el absurdo." En cuanto a su novela, afirmó que "no se basa en hechos reales, sin embargo algunos pueden encontrar su punto de partida en el asesinato hace algunos años de un médico abortista llamado David Gunn por parte de Griffin, que fue encontrado culpable de asesinato." Para Oates, "lo que no es tragedia, pertenece a la comedia y mi última novela se nutre de ambas" señalando así ese humor sutil que se acerca casi a la sátira. Destacó además la capacidad para "tomarse a broma el horror" siguiendo la estela de Kafka como una opción para sobrevivir.

     El asesino de su libro es un fanático y es que la misma autora reconoce que "el fanatismo en sí mismo es interesante para un escritor. Él oye voces y para él es Dios y su voluntad lo que recibe." Y mata por evitar el aborto y salvar la vida del feto y también de su madre, que estaría perdida en caso de abortar. Cuando se le pregunta a Oates su postura, dice que tal y como ella lo ve, "el aborto no es un problema hasta que lo convirtieron en ello manipulando los sentimientos de la gente." Llegado este punto entra el espinoso tema de la religión. Oates no es una mujer que se ande con rodeos y afirma que "las religiones pueden ser estructuras de poder que manipulan a algunos creyentes. Los líderes sacan provecho del fanatismo" y pone como ejemplo al islamismo, en el que no se suicidan los líderes, sino que utilizan a jóvenes. En Un libro de mártires americanos aparece el Ejército de Dios que, como bien puntualiza Oates, "existe todavía". El otro lado de su novela es la víctima, Gus, que "no eligió morir pero que también tiene algo de revolucionario, de esos que abandonan a sus familias por la causa. Eligen entre la causa y su vida, así es Gus. Tenía que ser así para que hubiera historia".
     A una mujer tan prolífica como ella era inevitable preguntarle si estaba escribiendo y la respuesta fue, como no podía ser de otro modo, afirmativa, añadiendo que "será una novela corta sobre un mundo distópico". Con esta repuesta el nombre de Trump no tardó en salir, y en si la novela trataría sobre él o lo borraría del mapa. "Trump no sirve como personaje en una novela realista porque es tan ridículo, que la gente diría que no puede ser así. Además ya se ha escrito una novela sobre este tipo de personajes como es El otoño del patriarca, no se puede hacer más ni mejor." no dudó tampoco en poner de manifiesto su preocupación por la situación actual de su país: "Hay dos Américas, y son muy diferentes la una de la otra. En este momento ha ganado la extrema derecha, pero creo que es temporal y espero que no cause daños irreparables. En mi novela, que escribí antes de Trump, el pulso es entre las fuerzas del pasado y las del laicismo". Y eso que Oates, profesora de Princeton, no quiso terminar la rueda de prensa sin dejar clara su fe "en las nuevas generaciones "los jóvenes no fueron los que eligieron a Trump. La mayor parte de los votos,  provienen de gente de interior, de franja, con una mente más cerrada y nacionalista" una visión que no dudó en calificar como "ciega".

     Tengo que agradecer a la editorial la oportunidad de acudir a la rueda de prensa y también, como no, a todos los que os pasáis por aquí. Comentéis o no.

lunes, 23 de octubre de 2017

Un libro de mártires americanos. Joyce Carol Oates


     "Di una sola palabra y mi alma será salva. 
      El Señor me dio la orden. En todo lo acontecido no vaciló su mano. 
      Se oyeron gritos:
      —¡Atrás! 
     Apunté en primer lugar a Voorhees. El médico abortista dijo con voz ronca y cortante:
      —¡Atrás! ¡Baje esa arma!
      Y otros gritaron:
      —¡No! ¡No!
      El Señor ejecutó mis movimientos tan deprisa que los ojos del enemigo ni siquiera tuvieron tiempo de reflejar miedo o alarma. No manifestaron terror alguno, tan solo sorpresa pura y simple."

     Oates me gusta, desde que descubrí su pluma con Blonde, sigo fielmente su trayectoria y por eso, cuando descubrí que salía a la venta este libro, no pude hacer otra cosa que marcarlo en el calendario. Hoy traigo a mi estantería virtual, Un libro de mártires americanos.

     Conocemos a Luther Dunphy un soldado de Dios, una mano ejecutora que no duda en matar a Gus Voorhees, médico abortista, convencido de que con su muerte iba a salvar las vidas de muchos niños inocentes. Y no solo de esos niños, también las vidas de sus madres iban a ser salvadas; porque una mujer que aborta, de algún modo pierde su alma ante Dios. Y conocemos a sus familias, principalmente a sus hijos que nos mostrarán cómo han quedado marcadas sus vidas por las de sus progenitores ausentes.

     Nadie en su sano juicio compararía a Oates con un escritor como Stephen King pero ambos tienen en común su aparente facilidad para escribir. Desconozco, al menos no quiero aventurarme y fallar, el número de títulos que tiene esta mujer escritos, pero a buen seguro que con una media de dos libros por año y la edad que tiene, la cifra escandalizaría a más de uno. Y la calidad de su obra, también. De hecho el título de hoy, por ejemplo, además de la calidad, suma más de setecientas páginas. Como digo, es algo realmente impresionante.

     Un libro de mártires americanos tiene un comienzo abrupto. Luther asesina a Voorhees en la primera página, y también a su escolta dicho sea de paso. Y sin embargo no es un libro que trate sobre el aborto, al menos no únicamente. Pero así comienza y nosotros partimos con un protagonista muerto, y el otro encerrado. Y, al igual que Oates le da voz a Luther pero no a Gus (Voorhees), el lector recibirá un poco más de información sobre el primero que sobre el segundo, que nos llega basado en recuerdos, opiniones ajenas... pero están muertos. Así que la novela fija su mirada en las familias de ambos, dos familias infelices y entrelazadas por el trágico suceso. Pero muy diferentes, sobre todo porque, como bien dice la hija de Gus, ellos no tienen padre. Familias por las que va pasando el tiempo y que viven las diferentes etapas del duelo, que avanzan. La hija de Gus aprende sobre el pasado de su padre, la de Luther aprende a boxear (un tema que está claro fascina a Oates, y que sabe como tratar en sus novelas), pero la vida sesgada termina quedando adherida a la de aquel que se la arrebató. Y mientras esto sucede, y cambiando a cursiva, la autora reflexiona y el lector también. Consigue que entendamos tanto a los cultos y liberales Voorhees, como a los pobres y extremadamente devotos, Dunphy. Y quizás el reflejo de la opinión de la autora comience en la situación que otorga a las familias ya que, aunque hay un esfuerzo por dejar ver al lector el proceso de radicalización de Dunphy, jamás logramos sentir empatía hacia él. Y sin embargo nos resulta más fácil sentirla hacia su familia, víctimas también, igual que lo son los Voorhees. Realizamos el camino de Dunphy hacia lo que hemos conocido en la primera página sin perder de vista la palabra fanatismo y el peligro que esa palabra implica, y recordamos que no hace tanto que esos asesinatos sucedían en Estados Unidos. Y en el lado contrario está la víctima, que también lucha por sus ideales, convencido de su causa y con una misión que le ciega igual que a su verdugo, ante las opiniones o consecuencias que pueda tener en otros. Y entonces, el título de la novela cae sobre su propio pie. ¿No son acaso ambos protagonistas mártires americanos de sus propias creencias y valores? Y Oates nos muestra la vida de sus familias, que son sacrificadas sin temblar en la decisión de estos hombres, relegadas a un lado, y luego sufren las consecuencias más directas de las acciones de estos dos hombres. Es una novela a ratos dura, incluso muy dura en esos capítulos cortos con los que su autora parece querer sacudir al lector; una historia con giros y personajes inolvidables de la que pronto olvidamos su extensión para sumergirnos de lleno en conciencias ajenas.

     Pero comenzaba diciendo que este no es un libro que trate únicamente del aborto y sus posibles dilemas morales a uno y otro lado, ni tampoco es un libro sobre los peligros que encierran los fanatismos, Oates trata muchas más cosas, como ya nos tiene acostumbrados. Habla de moralidad y también de pena de muerte, ya que esa es la condena de Dunphy. Habla de leyes, terrorismo y religión y obliga a su vez al lector a reflexionar sobre todos estos temas.

     Un libro de mártires americanos en un libro de hijos, de guerreros que luchan y de ideales, convicciones y crítica. Una novela magnífica en la que su autora no tiene miedo a los temas intocables y que muestra paralelismos entre dos historias opuestas relatadas buscando una imparcialidad a veces complicada. Es, en definitiva, un gran libro. En toda la dimensión de la palabra.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

viernes, 13 de enero de 2017

Las hermanas Zinn. Joyce Carol Oates


     "La historia de la notable familia Zinn, que finaliza al sonar la última campanada de la medianoche del 31 de diciembre de 1.899, empieza unos veinte años antes, una bella tarde de septiembre en la dorada bruma del otoño de 1.879 -¡ah, cuánto tiempo ha transcurrido ya!- cuando, para confusa vergüenza y horror de su cariñosa familia y consternación de todo Bloodsmoor, miss Deirdre Louisa Zinn, hija adoptiva de John Quincy Zinn y su esposa, emprendió un precipitado paseo sin compañía alguna y, a plena luz del día, fue raptada en los terrenos de la casa solariega de sus abuelos, la histórica mansión Kiddemaster."

     Oates se está convirtiendo en visita habitual de mis estantes, si bien pocas veces, si es que lo hice alguna, con un libro como este. Hoy traigo a mi estantería virtual un libro que lleva mucho tiempo en la real, se trata de Las hermanas Zinn.

     Una familia feliz, en 1.879 celebra en el campo, a orillas del Bloodsmore, la próxima boda de una de sus cinco hijas. Es en ese momento cuando baja un globo y rapta a la menor convirtiendo la apacible vida de esta familia en una aventura mucho menos digna y propia del comportamiento social de la época. Cada hija llevará su vida por un camino poco decoroso para lo que se espera de una mujer, ya sea en la vida, en el trabajo... hasta que la vida vuelve a unir a la familia años más tarde.

     Ahora os hablaré de Mujercitas, aunque suene raro. Pero fue para la re-edición de este libro que se le pidió a Joyce Carol Oates que escribiera el prólogo. En ese momento la autora respondió bastante airada que no entendía por qué no publicaban entonces A Bloodsmoor romance, en lugar de reeditar Mujercitas. No se puede negar que las hermanas March han influído en la literatura moderna.
     En este caso también retrata a la mujer del siglo XIX, y también hay cuatro hermanas, bueno cinco en realidad, aunque la última es adoptada; también hay una tía rica y su padre tampoco aparece demasiado. Y aquí es donde terminan las similitudes entre ambos libros, porque las Zinn no son unas mujeres modelos, no ya en belleza, sino en su carácter, el padre es inventor y su tía, escritora.

     Es un libro escrito sin piedad alguna en contra de los moralismos que apresaban a las mujeres de la época, pero no convierte para ello a sus personajes en heroínas intocables por la pluma del autor, sino que hace justo lo contrario, las condena en base a los usos y prejuicios de la época. Las va criticando como si fuera una vecina entre visillos y así nos hace sentir a nosotros al reírnos de las ridiculeces de sus comentarios. También hay un hueco para Poe, Wilde y casi cualquier persona que se le pasara por la cabeza. Nos deja patente "la superioridad general del sexo masculino" y ataca la ansiada independencia que tienen algunas mujeres (nótese el tonillo).
     Pero no os dejéis engañar por el párrafo anterior, todo lo expuesto no expresa la ideología de la autora sino que es una muestra de la irónica parodia que realiza de la sociedad que tan bien reflejan otras novelas románticas al uso, al leerlas ni nos fijábamos en lo que Joyce se empeña en señalarnos con tanto énfasis y que dicho con todas las letras se nos antoja ridículo. Y, a través del patente sentido del humor entre sus líneas, nos conducirá por los destinos de las hermanas. Impensables, al igual que aquellos que osan acompañarlas. Veremos sesiones de espiritismo absolutamente inolvidables, linchamientos, abuelas con anorexia y un sin fin de aventuras que harán que se nos pasen las horas volando entre risas más o menos disimuladas por si hay alguien mirando.

     Me gusta que estos temas se afronten con un sentido del humor cuidadoso que pasa por ser nada cuidadoso y me gusta el estilod e Oates. Un libro francamente recomendable, y diferente de la línea habitual de su autora. Echadle un ojo.

     Gracias

jueves, 13 de octubre de 2016

Rey de picas. Joyce Carol Oates


     "En el aire había aparecido el hacha. Por alguna razón se alzaba y caía en un vaivén desenfrenado, en dirección a mi cabeza, mientras yo intentaba alzarme de mi posición en cuclillas y perdía el equilibrio, por la desesperación de querer escapar, al tiempo que me fallaban las piernas y se oía una voz ronca que supoklicaba "¡No! ¡Por favor, no!" (¿era la mía, irreconocible?), por cuanto, a pocos cenímetros de mi cabeza, la cuchilla se estrellaba y se hundía en el escritorio, del que saltaban astillas; para entonces ya había caído yo pesadamente al suelo, un suelo duro y rígido debajo de la deshilachada alfombra oriental."

      Ya he hablado más de una vez del placer de descubrir a la prolífica Oates en cada uno de sus libros y ver como consigue mimetizarse con sus protagonistas. Por eso estaba impaciente por tener en mis manos su nueva novela, y por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Rey de picas.

     Conocemos a Andrew J. Rush, escritor de éxito más que moderado que tiene casi una treintena de libros, muchos traducidos a una treintena de idiomas. Un matrimonio asentado, una gran casa e hijos completan el cuadro de lo que debería de ser una vida idílica. Sin embargo Rush esconde un secreto: él está detrás del seudónimo "Rey de picas", un escritor sanguinario y visceral de novelas negras que comienza a ser cada vez más conocido. Él es quien se levanta a media noche y escribe oculto a la vista de todos para enviar los manuscritos a otro editor, en otro lugar.. Y esos dos mundos que se doblan y desdoblan cada noche, viven sin problemas juntos en su cabeza, hasta que un día, su hija descubre la existencia de Rey de picas en la casa paterna y decide leer una de sus novelas.

     Si estáis buscando una novela negra típica con un policía entrado en años y en kilos, esta no es la vuestra. Porque Oates nunca escribe algo convencional. En esta ocasión da voz a Rush, que nos va desgranando su historia hasta llegar, y superar, el punto de partida en el que ese hacha nos recuerda a El pozo y el péndulo, de Edgar Allan Poe, autor que reaparecerá a lo largo de las 250 páginas que ocupa esta novela. Oates deja que sea el propio protagonista quien descubra, y se descubra a sí mismo, su historia. Le acompañaremos mientras nos confiesa ese secreto a voces del que parece avergonzarse, y descubriremos su complejo y admiración a la sombra de Stephen King. Observaremos como su idílica vida se deshace poco a poco a partir del descubrimiento de su hija, y también de una demanda a todas luces ridícula de una vecina que decide acusarle de plagio. Entonces su otro yo, Rey de picas, parece que empieza a usar algo más que la mano de Rush, y la novela se torna oscura, inquietante. Oates comienza el oscuro descenso hacia la locura, y también al abandono o la lucha frente a ella. Y lo sigue haciendo desde esa primera persona que obliga al lector a preguntarse si un loco sabe que está loco o en qué momento deja de estar cuerdo, dónde se encuentra la línea que separa ambos mundos. Avanza y da un paso más para presentarnos la diferencia entre lo bueno y lo malo, la luz y la oscuridad, en un feroz enfrentamiento interior del que sabemos solo puede haber un vencedor. Y aquí, el resto de los personajes son mero público, igual que nosotros. Y avanzamos buscando el desenlace esperando lo peor y temiéndonos lo mejor, o justo al contrario. Pero tranquilos, Oates no decepciona en sus finales.

     La novela, estructurada en capítulos cortos con título propio, marca un ritmo ágil a la lectura y puede ser devorada, en caso de interés y tiempo libre, en apenas una tarde. De hecho, superadas las primeras cincuenta páginas es difícil soltar la historia. Queda además salpicada por algún referente al mundo literario que puede resultar interesante a cualquier lector aficionado a estos mundos metaliterarios que pueblan las librerías últimamente. Es más, ¿qué hay más metaliterario que la lucha entre un autor y su propio seudónimo? Aunque ese seudónimo esconda algo, y ese autor también. Porque en las novelas de Oates, parece que todos escondan algo. Incluso la propia Oates para conseguir mantener una calidad título a título que aumenta su legión de seguidores.

     Rey de picas me ha parecido una novela francamente entretenida y muy recomendable, con un punto diferente, como no podía ser de otra manera. Animáos.

     Parece que Oates es uno de los nombres que resuenan en algunas listas para el Nobel de hoy, y yo me pregunto, ¿leemos realmente al premiado una vez que se nos da el nombre?
 
     Gracias.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Zombi. Joyce Carol Oates


     "Me llamo Q_P_ y tengo treinta y un años y tres meses.
     Altura: metro setenta y siete; peso: sesenta y siete kilos.
     Ojos castaños, cabello castaño. Complexión mediana. Algunas pecas desperdigadas por los brazos y la espalda. Astigmatismo en ambos ojos, lentes correctoras para conducir. Rasgos distintivos: ninguno."

     Oates es una de las escritoras vivas más importantes del panorama literario. Más de cien libros, algunos bajo seudónimo, ningún miedo a adentrarse en cualquier tema y, sobre todo, una calidad literaria sorprendente ante tanta producción, avalan esta afirmación cada vez más extendida entre críticos y público en general. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, uno de sus libros singulares. Hoy traigo, Zombi.

     Conocemos a Quentin P_, un joven de treinta y un años que está en libertad condicional por un percance racial. El mismo nos relatará su historia en una suerte de diario mental fragmentado y nos dejará de este modo entrar en su mente. Pero esta no es una historia sobre un conflicto racial, no. Q_P_ como se llama a si mismo, es un psicópata obsesionado con hacerse un zombi que le obedezca, se interesa por las lobotomías... y los picahielos. Q_P_ sabe lo que quiere.

     La maldad humana es uno de los temas más recurrentes en la literatura: noshabla el malo, buscamos al malo, cogemos al malo, lo observamos, lo condenamos, lo matamos... y diciendo esto, ya estaríamos cubriendo una gran parte de la literatura universal. Sin embargo, Oates, como es su costumbre, da un paso más en este libro: le da la voz al malo, a Q_ P_, y no lo hace de palabra, sino en forma de diario privado en el que Q_ puede expresarse libremente. Y nos deja conocerle de esa forma íntima que nos conocemos a nosotros mismos porque miramos rincones que nadie más ve.

     Capítulos cortos, tipografía que alterna cursivas y palabras en mayúscula y algunos dibujos realizados a mano en forma de notas, serán el perfecto complemento de la mente que nos habla a través de las letras de Oates. Q_ tiene unos padres que se preocupan, con una educación y una posición, un psiquiatra de renombre y una mente analítica bajo una lógica retorcida que llega a sobrecoger al lector. No es solo por la lógica propia que despliega, también porque Oates procura hacernos conscientes de lo fácil que es ser así... no nosotros, pero sí cualquiera que nos rodee, incluso un vecino. Nos busca aterrorizarnos, pero de algún modo consigue meter el miedo en el cuerpo del lector, sin estar escribiendo terror, como si nos dijera que ahí fuera, en la calle... y luego nos dejase rellenar el final de la frase. Q_ habla de sí mismo en tercera o primera persona, se nombra o se cita detrás de una inicial, pero, sobre todo, se muestra. Y vemos que es un producto de una sociedad enferma que permite que se desarrollen este tipo de conductas y queden ocultas bajo el manto social demasiado tiempo, porque Q_ tiene un psiquiatra que se limita a tratarle con pastillas. Y Q_ bebe y se droga y ve la televisión y tiene acceso a la información que cree necesitar en una sociedad moderna, la misma que en su día hizo que su padre le obligara a quemar unas revistas en las que aparecían hombres para no disgustar a su madre. Pero ojo, Oates no va a justificar jamás a su protagonista, no va a buscar el trauma ni el detonante que le justifiquen porque Q_ no cree que necesite justificarse de nada. A fin de cuentas, él solo quiere tener un zombi.

     Basado parcialmente en Jeffrey Dahmer, un asesino de chicos que venía de una familia normal, Oates logra que sintamos un rechazo casi visceral hacia su protagonista. De hecho, si hay quien ha catalogado este libro como terror, posiblemente sea porque eso es lo que llegamos a rozar al leer alguna de las afirmaciones que es capaz de realizar. Y no es fácil alcanzar esa conexión con el lector como para que se sienta intimidado ante lo escrito y afirmado por el protagonista. Es algo al alcance de muy pocos y Oates ha demostrado que sabe cómo conseguirlo. Por eso nos encierra detrás de los ojos de Q_, para que sintamos la claustrofobia de quien mira sin poder impedir lo que sucede y sabe que el asesino es consciente de esa facilidad para salir impune.
     Por supuesto, y fiel a la costumbre de la autora, hay una crítica social en todo esto. Sobre todo a la pasividad, al mirar hacia otro lado, al no querer ver. Esa es la verdadera impunidad de la que goza mucha gente, parece decirnos Oates, no la de quien se esconde bien, sino la de quien se aprovecha de esa comodidad que es vivir en la ignorancia. Como el padre que visita a su hijo y, lejos de ahondar en lo que tiene delante, termina por invitarle a cenar.

     Zombi me ha parecido un buen libro. Un experimento literario que viene a demostrar que no todo está inventado y que quedan formas de explorar los temas en la literatura. Q_ no deja indiferente a nadie.

     No necesito que un protagonista me agrade para que me guste una novela. No es importante si me gusta o no, si me cae bien o no, lo importante es que me produzca algún tipo de sentimiento de empatía o rechazo. Y cuanto más fuerte, mejor: como el protagonista del libro de hoy. Pero he observado que no a todo el mundo le sucede y hay muchos lectores para los que es necesaria una cierta afinidad con el protagonista para disfrutar de una novela. Por eso hoy os pregunto, ¿necesitáis que el protagonista os caiga bien para disfrutar de un libro?

     Gracias.

lunes, 23 de febrero de 2015

Carthage. Joyce Carol Oates




     "No me querían lo suficiente.
     El porqué de que desapareciese. Diecinueve años. ¡Me jugué la vida a cara o cruz!
     En este lugar tan amplio -un parque natural en las abruptas pendientes de los Adirodacks- los pinos se repiten hasta el infinito, como un cerebro tan apretado que está a punto de estallar."

     Casi cincuenta años después de que su primera novela viera la luz, así comienza lo nuevo de una autora con la que tengo una relación amor/odio. Y que nadie piense que eso es malo, ya que lo que menos me gusta en un libro, es que me produzca indiferencia. Así que no tardé en hacerme con esta novela y leerla, con verdaderas ganas. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual Carthage.

     Conocemos a la familia Mayfield cuando desaparece su hija menor, Cressida, de 19 años. Descubrimos así a un padre de familia, Zeno, ex alcalde del pueblo en que viven y acostumbrado a tenerlo todo bajo control, casado con una mujer de posición cómoda en la sociedad y en su familia, que ha aceptado ocupar siempre un discreto segundo plano, y a sus hijas. La mayor, Juliet, es la guapa, pausada, tranquila, la perfecta hija de la sociedad americana. Y la desaparecida Cressida es la lista, con un físico andrógino, pasaría perfectamente por la fea, irónica, mordaz e insegura al mismo tiempo.

     Si bien suceden más cosas, la desaparición de Cressida en las primeras páginas, es el eje argumental de esta novela. Una novela que se completa con el prometido de Juliet, un ex combatiente que regresa como un juguete roto de guerra, tanto en cuerpo como en espíritu, llamado Brett y que resulta ser la última persona que vio a Cressida el día de su desaparición. Aunque para cuando la hija menor de la familia Mayfield desaparece ya es ex-prometido en realidad, lo que complica las cosas y mucho. Además... su estado mental desde que regresó de la guerra dista mucho de ser normal y parece que cualquier declaración que haga se pierde en una maraña de confusos recuerdos y sentimientos.

     Hasta aquí podría ser una novela negra al uso, pero Oates ya nos tiene acostumbrados a no escribir novelas al uso. De hecho, esta se divide en tres partes y, hasta ahora, os he hablado solo de la primera, que formaría una historia en sí misma. La historia de Cressida, su desaparición, las reacciones de una familia que se niega a aceptar la terrible realidad de una muerte más probable a medida que transcurren las horas, los días, desde la última vez que se vio a su hija menor. Y como se van rompiendo y rehaciendo una y otra vez, negando la posibilidad de haber perdido a su pequeña para siempre, esperando una llamada o, en el peor de los casos, la confesión del que fuera uno más de la familia.

     Oates disecciona cambiando de narrador una y otra vez a cada uno de sus personajes. Es especialmente espeluznante el momento en que Brett toma la palabra y nos metemos en su cabeza, cuya mente resulta estar tan fragmentada y cosida como algunas partes de su cuerpo. La novela está, además, llena de pequeños símbolos dispuestos ahí para que los recoja el lector; desde el nombre del lugar, Carthage, hasta el del padre de familia Zenon; la hija hermosa y enamorada con el corazón roto, Juliet, o Cressida, que incluso llega a plantear si es justo su nombre, si la define. Todo está ahí, página tras página, como está el desapego de Oates por sus personajes a los que no concede tregua ni lástima por la situación que viven.
     Y sigo sin salirme de esa primera parte, no quiero entrar en terreno pantanoso y desvelar nada importante de la novela. Sólo os diré que que tras giros, cambios de voz, de registro casi, movimientos en zig zag en la historia que son lo suficientemente lentos como para que el lector no se pierda, la concluye en una tercera parte que deja todo bien sujeto. 
     La última novela de Oates es una visión social revestida con una trama oscura que avanza a ritmo pausado, a veces demasiado, para un lector que, en mi caso, no puede evitar pensar si no son demasiadas páginas las empleadas para ello. 

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias

lunes, 10 de marzo de 2014

Blonde. Joyce Carol Oates




     "Ahí venía la Muerte, avanzando presurosa por el bulevar, bajo la mortecina luz sepia.
     Ahí venía la Muerte, volando sobre una vulgar y pesada bicicleta de mensajero, como en los dibujos animados.
     Ahí venía la Muerte; infalible. Una Muerte imposible de disuadir. Una Muerte con prisas. Una Muerte que pedaleaba frenéticamente. La Muerte, que llevaba un paquete con la inscripción ENTREGAENMANO, FRÁGIL en un rústico cesto situado detrás del asiento."

     En el mismo instante en que nació Norma Jean no nació Marilyn, esta lo haría tiempo después. Y cuando murió Marilyn y ya nadie recordaba a Norma Jean, justo en ese instante, fue cuando nació el mito que llega hasta nuestros días. Por eso, y conociendo el estilo de la autora, me decidí a leer este libro. Y por eso también, es que hoy traigo a mi estantería virtual, Blonde.

     Si ahora os digo que vamos a conocer a Marilyn Monroe seguramente os entre la risa. Pero es justamente eso. A través de una gran novela de ficción Oates nos muestra a la única Monroe que no pudo enseñarnos la cámara, la de su interior.  Nos habla de su infancia, de su familia con un padre cuya identidad guardó celosamente la madre y de una rama materna en la que la locura era algo habitual. Nos habla de amantes y rumores y no abusa de esa parte tan conocida de la vida de la actriz. A Oates le interesa la persona, por eso en la novela tiene tanto peso la infancia y juventud de Norma Jean. Sus comienzos en la vida, casas de acogida, matrimonios demasiado tempranos y paseos por agencias de modelos. Bucea realmente en la mujer que fue para llegar a la que no pudo ser.

     La novela, porque no me cansaré de decir que es una novela, alterna la visión de quienes rodearon a Norma Jean con la percepción de la propia protagonista, y eso convierte al libro no sólo en una experiencia narrativa diferente, sino también en una historia cercana, personal, que percibimos como una novela que ha elegido a una protagonista muy especial: un mito. Precisamente por ser una novela, nos encontramos con nombres cambiados, algunas iniciales que tampoco corresponden pero que rápidamente somos capaces de colocar y con situaciones conocidas que han sido omitidas frente a otras que desconocía totalmente.

     Puede que todos conozcamos a Marilyn Monroe, pero eso no significa que vayamos a leer una historia mil veces leída. Además el estilo de Oates es perfectamente reconocible, esas frases con las que consigue que percibamos hasta los olores de un ambiente, que acompañemos a sus protagonistas por calles y situaciones que nos van atrapando en una historia que destila sentimientos entre sus letras.
      A ratos dura, todos sabemos a estas alturas que su vida no fue un camino de rosas, y conociendo el final de la misma, nos cuenta una historia personal que no deja indiferente a ningún lector. A fin de cuentas, nadie dijo que los mitos no pudieran romperse por dentro. Y esta es una historia que merece la pena ser leída.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias



   

martes, 14 de febrero de 2012

Una hermosa doncella. Joyce Carol Oates



     "...Sonó una voz inesperada en su oído:
     - ¿Y si pudieras escoger, si pudieras cumplir tu deseo?
     Lo que advirtió fue la pintoresca expresión, tu deseo. Tu deseo, como en un cuento de hadas.
     A sus dieciséis años, era demasiado mayor para creer en cuentos de hadas, pero sí creía en lo que podía prometer una agradable voz masculina que le preguntaba cuál era «su deseo»."


     Parece que mire donde mire, está el nombre de esta autora. Si hablan de premios porque la proponen, o nominan, o lo suponen sus legiones de seguidores. Si es en las librerías porque hay libros suyos en mesas, escaparates y estantes, en revistas de literatura, en programas..Y yo me pregunto, ¿cómo puede ser que no sepa nada de esta señora? Así que me voy a ver a mi librero habitual y me enseña tres o cuatro títulos y, de entre todos ellos veo un "con ecos de Lolita y de Caperucita roja", así que evidentemente, me llevé el libro a casa. Hoy os traigo ese libro definido en una frase tan peculiar, traigo a mi estantería virtual, Una hermosa doncella.


     Os presento a Katya Spivak, una joven de 16 años con una vida solitaria que trabaja de niñera los veranos. Nada especial, hasta conocer a Marcus Kidder, un hombre de edad avanzada que da muestras de sentirse atraído por ella.

     Dicho así parecería que hablo de Lolita efectivamente, pero Oates no es así. Habla de mucho más en su libro. Para empezar es una historia escalofriante y tensa que nos mantiene pegados a sus hojas. Habla de miedos, de los importantes que vemos a diario y no nos fijamos, habla de soledad. De dos personas que viven sintiéndose solas y se encuentran. Y lo que puede parecer la típica relación de joven mona con señor mayor adinerado que derrocha el capital en los caprichos de su nuevo antojo, se convierte en mucho más.
    Vamos conociendo a sus personajes, una joven que se siente desplazada, casi abandonada, y que por eso se va fuera los veranos a hacer de niñera con una familia que tampoco la admite. Y donde prejuzgamos una relación interesada descubrimos la historia de manos de esta joven que se ve deslumbrada en un comienzo y cuya conciencia e interés están en permanente desacuerdo. Ella es quien nos presenta a Marcus y a través de sus ojos aparece el viejecito cariñoso, el esteta, el sátiro, y todas aquellas interpretaciones que puede dar la pubertad de una misma persona.

     Juega Oates con nuestra opinión y moral a lo largo de sus páginas con tanta soltura como habilidad, y nos vamos dejando llevar por sus reflexiones, cruzándolas con las nuestras mientras se aprietan los hilos y sufrimos esa tensión que desemboca en un final perfecto, inesperado e indiscutible cuando lo tenemos delante.Una novela cercana, con personajes complejos, con pensamientos y deseos humanos que nos van ganando el terreno en la que vemos personas solas por obligación que quieren dejar de serlo. Una narración a la que no le falta tensión y suspense ni, muchísimo menos, sentimientos, que a mí me puso entre la espada y la pared en más de una ocasión.

     Repetiré sin duda con esta autora. Y vosotros, ¿la conocéis?

     Gracias