"Gabriel no es quien creéis. Yo lo sé bien porque soy su hermana pequeña y, desafortunadamente, los lazos de sangre que nos unían de niños nunca se han debilitado. Y eso que yo he hecho todo lo posible por alejarlo de mí. Sin embargo, todavía hoy, aunque ya ha cumplido los cuarenta, sigue viniendo a verme al convento dos sábados al mes. Me cuenta su vida al mínimo detalle sin nunca preguntarme por la mía. Yo soy la única a la que muestra su verdadera cara. Sabe perfectamente que si se me ocurriera la idea de desvelar sus secretos, mi palabra de loca no valdría más que el viento que sopla sobre el terreno embarrado donde se erigía antaño la casa de nuestra familia. El otro día le oí contar a sor Marie-Clotilde que no tardarán en construir ahí un parking. ¡Qué ganas tengo! La perspectiva de que el alquitrán caliente cubra por completo lo que queda de mi infancia me llena de gozo".
Conocí este libro por sus críticas y me llamó la atención. A veces no hace falta más. Hoy traigo a mi estantería virtual, La última cerilla.
Conocemos a Abi cuando lleva veinte años recluida en un convento de Borgoña.De su vida anterior recuerda flashes, incluso ha olvidado el motivo que la llevó a retirarse de la vida en ese lugar y no volver a salir. Su único contacto con el exterior son las visitas de su hermano Gabriel, quien le va relatando su vida y sus éxitos como artista. Abi es feliz con su relato. Al menos hasta que Gabriel le habla de Zoé, de la que se ha enamorado. A partir de ese momento Abi empieza a temer por lo que pueda suceder, solo ella sabe cómo es su hermano en realidad y eso hace que comience a estar muy preocupada.
Vamos a ver cómo os hablo yo de esta novela sin estropearos nada, porque es difícil. Diré que la autora hace verdaderos juegos malabares para mantener una intriga imposible hasta las últimas páginas. que las voces convergen para darle a Abi el protagonismo que merece y que, desde el primer capítulo, es difícil no caer rendido a sus pies tanto como temer el curioso juego de secretos y medias verdades del que vamos a ser testigos. Y es que una parte importante de la lectura es intentar anticiparse para saber qué esconden todos ahí. Solo Zoe parece normal, incluso le llegamos a sentir lástima por haberse acercado a semejante pareja de hermanos. Lo que queremos saber es qué llevo a Abi a recluirse y qué pudo hacer Gabriel para que siga visitándola dos veces al mes a pesar de los años que han pasado. Para que le siga contando y le siga importando, para su lazo de hermanos no haya sucumbido al paso del tiempo y la ausencia de situaciones cotidianas y comidas familiares. Algo tuvo que pasar. Y si Abi tiene miedo de que su hermano se haya enamorado, ¿entonces qué podría tener ella que ver? Quizás se alejó para protegerse y él la controla en sus visitas y todo sea fachada, o tal vez fue testigo o incitadora. Quizás incluso fue ella la que hizo algo y Gabriel la proteja pero ahora Abi crea que el peligro es que se lo cuente a Zoe... Las variables son tantas como para que la autora pueda elegir en qué punto quiere situarnos en cada momento y jugar con nuestras sospechas. Pero, sobre todo, cuando nos da la explicación nos sentimos mejor.
También os diré que es una historia de hermanos, de vida y de cosas que suceden. Que la novela te agarra desde las primeras páginas, que te sientes cerca de Abi mientras viaja poco a poco hacia lo que sucedió y que es difícil no conmoverse llegado un momento determinado.
Dicen que todas las novelas son historias de amor, y Vareille nos ha regalado una realmente hermosa.
La última cerilla es una novela hermosa y triste capaz de hacer sospechar, conmover, reír y enfadar al lector.
Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?
Gracias.

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