sábado, 8 de abril de 2017

El lugar para leer

Mi mesilla

     Cada vez que alguien viene a mi casa, se sorprende de la ausencia aparente de libros en ella. Apenas un estante y una mesilla inventada a base de apilar libros, con una lámpara haciendo equilibrios un tanto precarios sobre ella. Un pequeño muro sin más soporte que una columna encajado junto a un armario y.. no hay más. No necesito colocarlos todos expuestos, no busco huecos para sumar estantes y así poder pasearme entre ellos, no. Los tengo en mi lugar secreto, o no tan secreto, que sólo han visto un puñado de personas. Allí sí que los libros campan a sus anchas, es su espacio. Ese en el que al entrar y darme cuenta de lo que tengo delante me hace temer el día que pase a herederos, que alguno habrá digo yo, y disponga de ellos a su antojo. Tal vez por eso los presto o los regalo, para que vivan su vida en otras manos y no se detengan entre cuatro paredes.

     Pero si hablamos de mi lectura actual, eso ya es otra historia. Cuando comienzo un libro se convierte en viajero inseparable que va de mesa en sofá y pasa por autobús, metro, brazo, bolso y casi cualquier otro lugar que os podáis imaginar. Ese libro no tiene un lugar propio porque tiene como propiedad a una persona que es la que lo está leyendo. Y no puedo separarme de él. Leo por la calle, en el transporte o cuando camino por el sitio de siempre cuyos baches y baldosas sueltas intuyo más que veo tras años de práctica y algún que otro tropiezo. Conoce mi banco favorito y también mi coche y pasa por la cocina mientras me preparo la cena y por el baño mientras me lavo los dientes. Cuando un libro me gusta, veo el mundo censurado en sus letras y durante gran parte del tiempo, tan sólo me asomo a una franja de cielo y otra de suelo para poder seguir asomada a su historia. Como si fuera una extensión de mis dedos que no me permite hacer cualquier otra cosa. Y me siento a tomar un café y bebo y leo, cualquier cosa casi es susceptible de ser realizada mientras uno continúa su lectura.
     Por eso me fijo en las casas cuando veo un libro posado en una mesa y me pregunto si es porque he interrumpido la lectura o porque queda en suspenso posada siempre en el mismo lugar. Gente que tiene un sitio exacto para poner las llaves y otro para la lectura en curso. Los hay que leen en papel en casa y fuera sólo en digital para no estropear la cubierta de lo que tienen entre manos. Pero siempre me ha intrigado. Porque si nos apasiona leer y los libros son considerados por muchos de nosotros como un tesoro, ¿cuál es el mejor lugar para tener algo en lo que deseas sumergirte a cada instante?  Y para mi, la respuesta es clara. El lugar perfecto, es justo al alcance de la mano.

     En mi casa no hay un sitio específico para poner un libro. Tampoco los tengo ordenados por autores o colores, ni siquiera por editoriales, países o géneros. Mi libro, el del momento, te lo puedes encontrar en cualquier parte, posiblemente en el suelo de mi rincón favorito que queda oculto de la vista de cualquiera y en el que me recojo a leer sin hacer ruido a cualquier hora. Y acaba siendo un libro con mundo, que conoce caras y gentes y transportes y parques y lluvias y bares. Que recibe miradas discretas e indiscretas, incluso alguna vez preguntan.

     Y vosotros, ¿tenéis un lugar fijo para posar el libro que estáis leyendo?

     Gracias.

25 comentarios:

Raúl Omar García dijo... [Responder]

Me encantaría hacer como vos. Pero no. Yo no puedo leer en casa. Imposible. Salvo en un lugar: el baño. No lo digo en broma y no quiero sonar escatológico, pero solo leo ahí y cuando viajo. Ah, y en el descanso de mi trabajo. El libro casi siempre está en una bolsa de nailon dentro de la mochila hasta que lo termino, y vuelve abla biblioteca.
Saludos.

Sandry dijo... [Responder]

¡Hola!^^
Yo los tengo siempre o en mi mesa de estudio o en las estanterías que tengo al lado de la cama. Duermo con miedo de que se me caigan encima por el peso, ya que antes de dormir siempre leo y los dejo luego ahí jeje.

Buena entrada =)
Besitos

Emilio Manuel dijo... [Responder]

Me has hecho pensar sobre el tema y este es el resultado. Llegué a albergar en caso varios miles de libros y documentos, tenía que deshacerme de buena parte de ellos, eran los libros o yo el que tendría que salir por falta de espacio, quise darlos a una ONG, varias me manifestaron que los transformarían en dinero vendiéndolos en el mercadillo, me negué a ello, al final repartí unos cuantos, varias centenas, a una biblioteca de instituto y el resto, ahí está durmiendo en cajas apiladas en la cochera. Son muy pocos los libros que tengo en casa, solo aquellos que me han llegado muy dentro. Ya solo leo libro electrónico que archivo en el ordenador, nunca he quemado un libro como leí que hacían varios autores de prestigio tras leerlos, ni he eliminado del archivo del ordenador, para mi es un desprecio a ese libro. En estos momentos, he manifestado a la familia que cuando me regalen un libro, que me gusta que lo hagan, tiene que ser un libro con valor añadido, es decir tapa dura, ilustraciones, gran formato y con el mejor contenido, la lectura diario, como te he dicho, electrónica y elegida por mi.

En cuanto ¿a donde dejo los libros?, es interesante la pregunta porque ahora tengo dos pendientes de leer, uno en el libro electrónico, su titulo es "Mr. Witt en el Cantón" de J. Sender, este se encuentra en la mesa del salón, lugar perenne del libro electrónico, y hay otro que son "los 100 años del TBO" en formato papel que está en la mesa del comedor y que es leído de vez en cuando.

Saludos

Lady Aliena dijo... [Responder]

Normalmente lo tengo en la mesilla de noche, pero ahora que tengo mi propia casa, podría tenerlo en cualquier parte. Pues no, sigue en la mesilla de noche y a veces en el salón. Pero tengo un gato, que de vez en cuando pone sus posaderas en el libro; así que procuro no ponerlo muy a su alcance. Siempre leo en papel, así que si el libro es muy grueso, lo dejo en casa para leer en el sofá o por la noche a la luz del flexo.
Un beso.

Albert Esteban dijo... [Responder]

Yo leo en todos lados. Preferiblemente en la cama, porque algunos días es el único momento. La imbécil vida que llevamos (que llevo) no me permite leer mucho actualmente, pero lo hago en todas partes: salón, terraza (en verano), aseo (claro, cómo no), cama, parque, playa, autobús... Lo que ya no hago es acumular libros, lo que me gusta es leerlos, no atesorar objetos y menos aún someter mi pobre cultura a escaparate.

Natàlia dijo... [Responder]

Algo parecido. Mi lectura actual va conmigo a todas partes. Al trabajo, en el metro, al dentista, a la playa y se va moviendo por todos lo rincones de mis casa.
Me gustan estan entradas más reflexivas ;)
Un beso ;)

Laura Brownieysuscosas dijo... [Responder]

En mi casa hay libros por todas partes, y mi lectura actual va conmigo siempre, aunque sea un tocho (como es el caso del que estoy leyendo ahora) y sepa que no tendré oportunidad de leerlo fuera de casa, pero igual lo llevo, por si acaso... y en casa, lo dejo donde dejo de leer, hasta que vuelvo a cogerlo :)
Besos!

Javier Huertas dijo... [Responder]

Buenos días, me encanta siempre tu blog, vaya por delante, pero me agrada mucho más cuando nos haces participe de tus inquietudes. Para añadir mi granito de arena a tu tan sugerente tema comentar que no soy nada maniático para algo tan encantador como es mi pasión por la lectura, por lo que soy tan típico o atípico como para leer en cualquier lado, de cualquier forma y en cualquier ambiente, con música o en silencio, junto al televisor o en metro, en una romería de pueblo o junto al murmullo de un arroyo en la soledad del campo. Cuando leo me abstraigo de la realidad y monto un mundo paralelo para poder disfrutar de ese, durante instantes, mi mundo. Feliz día y gracias por hacernos descubrir lo que no nos paramos a pensar !!!

Bajolapieldeunlector Cris.R.B. dijo... [Responder]

Qué bonita entrada y homenaje a los libros, y a los que los leemos...Yo siempre dejo los libros en los mismos sitios, o al pie de la cama, la estantería, o en el salón o la cocina. Pero sí que entiendo esa necesidad de ir a todos los sitios cuando se trata de una gran historia...y ojalá fuera más de lo que me ocurre.

Besitos

CHARO dijo... [Responder]

Tengo una librería donde están todos mis libros leídos o por leer pero el libro que estoy leyendo lo tengo en una balda al lado del sofá donde me siento, también me acompaña en vacaciones o cuando voy al hospital cada vez que ingresan a mi marido.Pero no lo llevo nunca cuando voy de paseo o a tomar un refresco a un bar.Besicos

Violeta J. dijo... [Responder]

Jo, cómo me ha gustado la entrada de hoy! Te he imaginado con el libro viajero, siguiendote por cada uno de los lugares que has descrito.

EN mi caso tengo libros por todas partes. Tengo una pequeña biblioteca hecha con estanterías del IKEA en el salón, donde los libros ya están apelotonados por falta de espacio. Tengo libros en el despacho, en el dormitorio, en el bolso, en el coche... Y ahora con los de la niña... tenemos libros hasta en el suelo del baño. Ah, y en la bañera (suerte que ese es el de la niña a prueba de agua).

Cuando leo un libro voy con él a todas partes. Digamos que es como mi paño de lágrimas porque me acompaña hasta el médico. En las salas de espera, en el tren, en el parque, en el baño, en la cocina.... Cuando más miedo tengo es cuando me han prestado el libro o es de la biblioteca. Tengo tanto miedo por él. ¿Y si me lo roban? ¿Y si le pasa algo? Qué estres!
Pero sí, mi libro son viajeros, que me acompañan incluso a largas distancias.

Mil gracias por hacernos reflexionar.
Besos

Patt dijo... [Responder]

¡Hola!

La verdad es que, con el libro actual que leo hago un poco como tú. Lo voy paseando por aquí y por allá. Eso sí, yo suelo tener un libro que leo en casa, por las noches y otro para el transporte (que puede ser, o bien finito o bien digital por tema de peso). Cuando dejo de leerlos, sí los coloco en mis estanterías. Eso sí, los coloco, más que por colores o por editoriales, por tamaños, para aprovechar al máximo el espacio. Hago birguerías para sacar espacio de las piedras. Me ha encantado tu reflexión, como siempre.

Un saludo imaginativo...

Patt

Margari dijo... [Responder]

El libro que leo también suele venir conmigo siempre. Pero sí es cierto que para la calle suelo llevarme el electrónico, pero porque pesa menos. Ahí leo o los autoeditados o los tochos.
Y una pregunta, ¿cuándo te vas a animar a sacar un libro? Me da igual lo que me quieras contar, mientras me lo cuentes. Cada vez es más placer leerte.
Besotes!!!

Mónica-serendipia dijo... [Responder]

Qué entrada tan feelgood ;-) Me he sentido a gusto acompañándote en la lectura, y me ha encantado eso del lugar secreto en donde campan a sus anchas tus libros.
Soy desordenada, tengo libros por toda la casa: encima de las mesas, en las sillas, en la mesilla de noche, en el recibidor... Y no, no tengo un lugar fijo tampoco para las lecturas actuales (suelo leer más de un libro a la vez) sino que me siguen allá donde voy. Bss

Buscando mi equilibrio dijo... [Responder]

Vaya entrada más pasional. ME ENCANTAAAA.
Ya sabes que mi ubicación general para mis libros es en la estantería que me hice a medida, pero siempre llevo uno en una bolsa de tela que alguien me regaló hace poco, un par de ellos en la mesa de centro del salón y otro par o tres en la mesa de comedor. Y ahí es cuando se planta el pingüino consorte y me dice que para qué he hecho una estantería a medida si voy a tener los libros desperdigados, en fin, trifulcas habituales.

Yo casi siempre me llevo el libro, casi siempre, exceptuando tochos de 1000 páginas que pesan horrores para pasearlos para aquí y para allá, sobretodo en transporte público.

Ahora me he pillado el truqui de ir pasando libros a mi padre y mi hermana y así los voy repartiendo en sus estanterias, porque no me echen de casa y eso... jajja.

Besitos

Mi tarde junto a un libro dijo... [Responder]

Hola! Casi siempre leo sentada en el sofá así que me pongo mi cojín favorito en las piernas y apoyo el libro ahí. En invierno, con el cojín y la manta estoy la mar de agusto, jejeje.
Besos!

Rosalía Navarro dijo... [Responder]

El lugar fijo de mi lectura es como bien dices "al alcance de mis manos." En mi hogar, un piso antiguo y enorme, el lugar de los libros una habitación doble al que llamamos Martina y yo la biblioteca. No seguimos un orden pero sí están los autores juntos. Sin embargo, hay libros que se escapan y se fugan a otras manos. Pero confieso que los que me han emocionado y han dejado una huella profunda en mí, o han pasado en un momento especial en mi vida, no pasan a manos de nadie. Estupenda entrada, estimada.

Abuela Ciber dijo... [Responder]

LLeguen a ti mis deseos de:
Buena Semana Santa a todos!!!, que viváis de acuerdo a vuestros sentires y que los días sean de bien... estar.
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Nos vemos el domingo de Pascuas!!!!!!!
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Y... hasta ese momento que Dios los tenga en la palma de su mano!!!!
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Abu

AMALIA dijo... [Responder]

Bonita entrada.
El libro que estoy leyendo suelo tenerlo en la mesilla. Por la noche me concentró en la lectura.

Un beso.

Ariel dijo... [Responder]

Sí, tengo sitio: la mesita al lado de la cama. Es lógico ya que acostumbro a leer en la cama. Si leo en otro sitio, he de volver a dejarlo en su lugar ya que todo el mundo sabe que se altera el equilibrio del universo por un libro mal colocado.

Besos

J.P. Alexander dijo... [Responder]

Por lo general suelo leer en mi tablet y la cargo a todo lados o leo en la computadora. Aunque ahora ando leyendo menos porque ultimamente me molesta la vista

Marisa C. dijo... [Responder]

A diferencia de ti, a mí me encanta tener estanterías llenas de libros por toda la casa. Me gusta verlos por todas partes. Me encanta visitar a mis padres y ver las paredes que guardan los libros con los que crecí.
El libro que tengo entre manos puede estar en cualquier parte: debajo de la almohada si he leido antes de dormir, encima de la mesa del sofá si he conseguido leer un poco por la tarde, en el bolso si no lo he sacado al llegar a casa, en la encimera de la cocina si he aprovechado para leer mientras preparaba la comida del día siguientes, etc.
Pero me gusta guardarle un lugar solo para él, en la mesa en la que dejo todo lo que tengo entre manos en esos momentos: la libreta de notas, la agenda, los apuntes de francés, el reloj... y el libro de ese momento. Aunque esto puede cambiar de la noche a la mañana; soy bastante caótica. Abrazos.

Aglaia Callia dijo... [Responder]

Hola,

Me gusta tu mesita, es muy original y práctica y me quedo intrigada con ese lugar secreto que alberga tus libros. Yo tengo los míos en estantes, sí, es que la verdad no se me ocurre en donde más, espacio no es algo que me sobre, lamentablemente, y en cuanto al libro del momento, pues cargo con él a donde me lleva la vida, claro, y el resto del tiempo lo tengo sobre mi máquina de escribir; nunca me he detenido a pensar en el por qué de esa manía.

Besotes.

Carmina dijo... [Responder]

A mi los libros me van a costar el divorcio, el que leo puedes encontrarlo en cualquier parte, donde termino de leer se queda. Los demás están apilados en cajas en la habitación del ordenador, intentando que mi marido los vea lo menos posible, el que me gusta mucho me lo quedo y el resto los doy en adopción a mi hermana en cuanto lo reseño. En cuanto a sacar el libro de casa, si pesa mucho como es el caso del habitual, Ana, no lo saco de casa por mis hombros, y cervicales...

Ivette Chardis dijo... [Responder]

Me encanta el post y me siento bastante identificada. Yo tampoco tengo un sitio específico para leer, leo en cualquier lugar de mi casa, en la calle, autobús, etc. Me puedo desconectar al momento cuando leo, algo que no me ocurre cuando escribo, pero eso ya es otra historia.
En mi casa los libros se amontonan por doquier, y no es porque los abandone, al contrario, son de consulta continua. Sin embargo, y aunque me guste el olor y el tacto de un libro, también tengo el móvil cargado de ebooks. La gente se sorprende porque leo en el móvil, pero es lo más parecido a llevar tus libros preferidos contigo a todas partes.