martes, 5 de diciembre de 2017

No digas nada. Brad Parks


     "Su primer movimiento contra nosotros fue tan minúsculo, una irregularidad tan infinitesimal en contraste con el atronador ruido de fondo de la vida, que no lo consideré significativo. 
     Adoptó la forma de un mensaje de texto procedente de mi esposa, Alison, y me llegó al móvil a las 15.28 de un miércoles."

     No se vosotros, pero yo en los días de frío, muchas veces no quiero más que un libro y una manta y no pensar mientras vuelan las horas. Y eso hace que a veces me busque una suerte de código bestseller para estar entretenida. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, No digas nada.

     Conocemos a los Samson, Scott y Alison. Una familia con éxito y tranquilidad económica, con una posición ya que Scott es juez federal, y con una pareja de gemelos, Sam y Emma. Hasta aquí parece que estamos ante una familia modelo, pero todo cambia cuando los hijos son secuestrados y utilizados para dictar al juez sus próximas sentencias, unidas siempre a la misma consigna: no digas nada a nadie o tus hijos morirán.

     El argumento no es demasiado original, pero sí efectivo, incluso cinematográfico, así que es fácil entrar en esta novela de suspense y dejarse arrastrar por sus páginas. a partir del secuestro, los padres optan por no ir a la policía mientras el juez ve como todos sus principios se ponen a prueba cuando se le dicta la primera sentencia y comienza a temerse el caso al que va destinado la segunda. Es entonces cuando Parks comienza a complicar la historia, sobre todo para los padres a quienes asedia de preocupaciones y les pone ante una constante: que nadie se entere. Lo hace además de tal forma que el lector se pondrá de parte de Scott, que es quien además nos va contando la historia, y al que veremos perder los nervios y llegar a sospechar de su propia sombra. Un segundo hilo nos dejará entrar en el lugar de confinamiento de los niños, de tal modo que poseeremos siempre más información que él, aunque es verdad que Parks se encargará de que eso cargue aún más la atmósfera para el lector. Y así entraremos en una corte con sentencias cuestionables, presiones por parte de los superiores de un juez, temores, investigaciones, secretos y mentiras que hacen de esta novela una lectura ágil que busca entretener al lector.

     La trama está más o menos bien conseguida, ya que tiene el ritmo adecuado como para que no nos paremos demasiado a pensar en los detalles, lo que importa es avanzar y descubrir quién ha sido el artífice del secuestro. Así que hasta aquí no tengo pegas. El problema para mi con esta novela está en su resolución. Tengo problemas con giros inesperados que no parten de ningún apoyo y más aún con las frases pseudosentimentaloides que algunos autores me intentan colocar sobre todo cuando hay niños de por medio. No me cabe duda que mucha gente sentirá cierta emoción con esta novela en varios momentos, pero en mi caso creo que esa parte sobraba.

     Es una pena que a veces una novela resultona o incluso buena se me ahoga en el final y es que, lo reconozco, me cuesta mucho perdonar un mal final. Eso de estar leyendo durante un montón de páginas para terminar desilusionado, me fastidia. Y esa es la sensación agridulce que me ha dejado esta historia en la que el autor ha pretendido, creo, rizar el rizo justo en su última página. De verdad, si ya está bien, no hace falta que lo toques para poner un último adorno... a veces menos es más.

     Y vosotros, ¿perdonáis los finales que no están a la altura?

     Gracias.

21 comentarios:

Aylavella dijo... [Responder]

Es verdad que a veces el libro se va desarrollando bien y el final te deja un poco frío. Me pasa lo que a ti, no me gusta mucho que pase. Aún así, el libro me parece entretenido y no me importaría leerlo.
Besos

Carla dijo... [Responder]

Estas novelas vienen bien para pasar unos ratos disfrutones, sin más perspectivas e intención. Lo de los finales lo llevo fatal, me pasó ya con la famos Perdida, que me dejó a punto de tirarlo por la ventana pero me contuve.
Besos

Laura Brownieysuscosas dijo... [Responder]

A mi también me dan mucha rabias los malos finales, sobre todo si la novela te ha ido enganchando durante su lectura, como podría ser esta, y luego te deja con un palmo de narices.
Besos!

Mi tarde junto a un libro dijo... [Responder]

Hola! Llevo días fijándome en este libro pero de momento no creo que lo lea, hay otros que me llaman mucho más. No suelo perdonar los finales que son menos de lo que esperaba, me da mucha rabia que me pase eso, jejeje.
Besos!

Montse Martín dijo... [Responder]

Hola, guapa:
Me ha gustado intercambiar comentarios contigo porque, aunque a mí tampoco me gustó el final al que te refieres, no lo había visto de la misma manera que tú.
Gracias por hacerme tener otro punto de vista.
Besotes.

Shorby dijo... [Responder]

Por un lado, me ha ganado con lo de cinematográfico... pero con lo del final... no sé yo.

Besotes

Buho Evanescente dijo... [Responder]

hola! que rabia da lo de los finales malos, son insufribles!! vente a la morada que aqui hace calor, saludosbuhos

Tamara López dijo... [Responder]

Es la segunda reseña que leo y la verdad es que me llama la atención.

Un beso :)

CHARO dijo... [Responder]

No me gustan nada los finales trágicos o los que yo considero mal final .Besicos

Kayena dijo... [Responder]

Pues tengo el libro porque me llamó la atención la sinopsis, quizás porque coincido contigo en que de cara al invierno, nada mejor que un libro y una buena manta, pero ese final del que me hablas me ha dejado un poco chafada, porque yo soy de pocos perdones en ese sentido, así que ya te contaré.

Un beso.

Margari dijo... [Responder]

Es que cuando termina mal... No, no suelo perdonar los finales malos. Así que mejor dejo pasar este libro.
Besotes!!!

J.P. Alexander dijo... [Responder]

Uy no creo que lo lea y odio cuando un autor hace un libro apresurado y no da un buen final . Te mando un beso

mar dijo... [Responder]

Yo la verdad es que no, prefiero una novela floja con un final convincente a otra buenísima y que el final me deje chafada. Besinos.

Ana Meyling dijo... [Responder]

Holaaaaa!
No es mi estilo de novela, pero tienes razon en lo de los finales, porque son los que determinan si te quedas con un regusto amargo. Yo además, quizá por el estilo de libros que leo, soy más de que existan epílogos, sino siento que le falta algo.
Un besito, nos leemos^^

Atalanta dijo... [Responder]

Uy, sí, cuando hace frío la manta, el libro y el té... ¿hay algo mejor? :-)
Sí que puedo perdonar un mal final, porque si no, alguno de King...
Besos.

Buscando mi equilibrio dijo... [Responder]

¿Piscinero?

No conocía el título de nada, aunque reconozco que no me importaría leerlo.
Pero al mismo tiempo me cansan las novelas simplonas, poco originales y que según cierras la última tapa, haces pffff y se te olvida.

Si es así, P.A.S.O.

Besitossssss

Rober dijo... [Responder]

Un no rotundo, esta vez. Soy super rencoroso con los malos finales, no lo puedo evitar :P

Con los finales a medias, o con los finales abiertos, soy un poco más tolerante, pero me ocurre como a ti y un mal final me "estropea" un poco toda la lectura.

Creo que me fiaré de tu criterio y de esta paso, por el momento.

Un besín!

Rocío CazaEstrellas dijo... [Responder]

No, tampoco lo perdono. Esta por lo pronto, la dejo pasar, no vaya a ser que me ocurra lo mismo, no tengo necesidad con todo lo que tengo pendiente. Un besote.

AMALIA dijo... [Responder]

La verdad es que opino igual que tú.

Un beso,

Patt dijo... [Responder]

Hola de nuevo:

Mmmmm... pues sí, al leerte hablar sobre esta novela efectivamente mi mente ha relacionado la historia con una película. Qué pena lo del final. Después de una buena trama, una mala novela es todo un chasco.

Un saludo imaginativo...

Patt

Paseando entre páginas dijo... [Responder]

Mira que la trama no es original, pero me estabas convenciendo, en especial por el tema de los juicios y la trama paralela con los niños. Pero coincido contigo, me molesta cuando las resoluciones son así, así que para quedarme con saber de boca, no me lo apuntaré.

Un saludo,
Laura.