jueves, 12 de julio de 2018

Vacaciones


     Llega esa época del año en la que uno por fin se toma vacaciones y se dedica a leer y disfrutar. Bueno, no. En realidad lo que llega es hacer la maleta, meter libros a presión sin pasarnos de peso, comprar libros digitales asegurándonos que este año no cargaremos con papel... y luego incumplir el propósito, ¡por supuesto!

     Y luego sí, disfrutar. Leer en el avión tranquilamente entre llamada y aviso de cinturón, soplar por aquí para el chaleco, salidas de emergencia, sorteos que inventan, revistas de compra... no. Leer a nuestra llegada al hotel, a no ser que hayamos ido a hacer turismo de verdad y empecemos por leer el plano de la ciudad elegida.
     Por eso vamos a la playa, a quién no le gusta leer con el libro en alto evitando el sol, hasta que nos duelen los antebrazos, quitar con cuidado toda esa arena y descubrir tras la primera hora una preciosa marca rectangular sobre nuestros cuerpos, recordando eso de que "leer es sexy". Ya... Por cierto, si alguien ha conseguido leer en la playa de lado que me lo diga, y el que sea capaz de leer boca abajo sin dislocarse alguna cosa por la espalda que me lo explique también. Porque yo os aseguro que soy incapaz del todo. Y asumo que mi condición de rubiedad puede influir. Help me.
     Casi mejor leamos en la piscina rodeados de niños que salpic... no, tampoco. Mira, que si nos quedamos en casa y vivimos en costa, o montaña, o ciudad, seguro que viene la prima Puri de visita y se acabó el relax. En fin, que es verano y estamos de vacaciones, ya tenemos mucho tiempo para leer durante el agotador año, tiempo de silencio, relax y disfrute, no como esas agotadoras vacaciones en las que no te dejan tiempo para leer ni cuando vas de copiloto, porgue te piden una y otra vez que reconectes el GPS.

     Me despisto, hablaba yo del verano intentando situarme en la onda zen que le corresponde. Con el relax, los mosquitos, la crema solar pegajosa, los turistas gritones (que son el resto y jamás nosotros cuando vamos a otro lugar)... ....
En fin, que vuelvo el día 1 de agosto. Hasta ese momento seguiré contando lo que leo en @MientrasleoS y procuraré ser original en Instagram con alguna foto de libros y otra de esas de "Aquí sufriendo" que no hace nadie. Y puede que me queje un poco si mi reloj biológico me hace la puñeta, y me obliga a madrugar.
Ah, y buscaré principitos y librerías, cómo no. Que en vacaciones, ya que leer se pone complicado, se puede hacer otro tipo de turismo literario y ya llevo un mapa lleno de chinchetas.

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