miércoles, 31 de julio de 2019

El otro. Thomas Tryon


     "Quizás ustedes leyeron sobre el accidente,en aquel frío sábado de noviembre, en el que Vinning Petry, padre de Holland y Niles, gemelos de doce años, halló la muerte mientras trasladaba el último de los pesados cestos desde el suelo del granero al sótano de las manzanas para su almacén durante el invierno".

     Me compré este libro porque me sonaba. El título me sonaba pero sabía que no lo había leído. Y me pudo la curiosidad. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, El otro.

     Conocemos a Niles y a Holland, dos gemelos que viven en Connecticut, en una granja. Pronto veremos que la muerte empieza a rondarles y, mientras veremos que ambos son opuestos como el bien y el mal, conoceremos también a su abuela Ada, una emigrante rusa que parece ser la única que todo lo ve.

     Hay libros que tienen historias, otros que tienen historia y apenas un puñado que tienen ambas cosas. Empezaremos por el principio entonces: hay una magnífica adaptación de Rober Mulligan sobre esta historia que data de 1972 y que, ahora que he leído la novela, a pesar de seguir la historia fielmente no es impedimento para leer el libro en caso de haberla visto.
     Por otro lado está la historia del propio autor, Thomas Tryon, actor, conocido en su faceta de actor como Tom Tryon, nacido en Connecticut y que llegó a trabajar con Cukor y Preminger. Sin embargo, entrados los cuarenta decidió abandonar el cine por las letras (cuentan las malas lenguas que su pésima relación con Otto Premiger y el trato que recibía de él jugaron un importante papel en su decisión), y comenzó a escribir terror con una acogida bastante buena.

     Y ahora vayamos con el libro, del que apenas voy a desvelar nada para no estropear su lectura a nadie, y es que en esta ocasión uno de los juegos principales de la lectura es ese: el autor va dejando pistas, te deja adelantar lo suficiente como para no pillarte por sorpresa, pero, lejos de arruinar tu lectura por el consabido "lo sabía", será esa anticipación la que provoque la angustia, la que haga que uno al confirmar sus sospechas, termine de sentir el consabido escalofrío. De hecho, tomada la lectura en tres partes, al finalizar la primer ay sin tener claro absolutamente nada, uno comienza a sentir que alguien le observa, que la sensación de algo más traspasa las páginas del libro. Una sensación que se hace patente en la segunda parte y que recibe su cierre con el final. Y todo ello a buen ritmo, en tono oscuro, con niños, con inocencia y con maldad. a fin de cuentas llevamos años preguntándonos ante este tipo de obras si puede un niño ser malo. Y, no nos engañemos, hay mil ejemplos en el cine y en la literatura de niños que terminan por provocarnos escalofríos.

     El otro me ha parecido un buen libro. No he desvelado demasiado, pero si lo justo para enfocar y, espero, animaros que leáis y luego me contéis.

     Y vosotros, ¿recordáis algún buen libro de terror?

     Gracias.

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