miércoles, 3 de julio de 2019

La cabaña del tío Tom. Harriet Beecher Stowe


     " -¿Qué falta os hace el niño?  -¿Qué falta me hace? Son artículos de fantasía que dan brillo a los depósitos. Los ricos suelen pagarlos muy bien. Es un género que deja mucha ganancia; y este travieso chiquillo, que tan bien canta y representa, me proporcionaría un gran negocio.  -No quiero venderle por ahora- dijo mister Shelby. Soy humano me es imposible arrebatar un hijo a su madre.  -¡Oh! sí, vos le arrebataréis Pero en resumidas cuentas, ¿qué sucederá si separáis el hijo de la madre? Que un par de semanas después de la aparición del chico, todo volverá a su antiguo ser y estado. No soy aficionado a prodigarme elogios a mí mismo; pero si hablo de este modo, es porque es la pura verdad; soy uno de esos que han conducido las mejores manadas de esclavos, no sólo una vez, sino ciento; y siempre los he vuelto gordos y con buena salud, no habiéndose muerto más que uno que otro, esto lo debo a mi humanidad…. y merced a este sistema humanitario he realizado muy buenas especulaciones; y como suele decirse, cada negro me ha dejado un bonito lucro en su tránsito. "      

     Una vez más voy a decir que me gusta quedarme con lo anecdótico, siempre lo hice. Muchas veces reconozco que olvidaba lo importante y no conseguía borrar de mi mente aquello que grabado a fuego no podía llevar otro cartel que ese, anecdótico. Por eso traigo hoy este libro, es un libro rodeado de anécdotas, unas serán verdad, otras añadidas, pero todas ellas buenas. Y es que, estamos ante un libro que fue, no sólo de los más vendidos de la época, sino que sólo fue superado en ventas por la Biblia en aquel momento.

      Cuentan que durante la famosa Guerra de Secesión que enfrentó a esclavistas y abolicionistas de Estados Unidos el presidente Abraham Lincoln tuvo una entrevista con la esposa de un predicador llamado Calvin Stowe. Lo primero que hizo el presidente fue mirar a la mujer y decirle:"De modo que es usted la mujercita que ha provocado el estallido de esta guerra".

      Verdad o leyenda, lo que está claro es que fue toda una revolución durante su publicación. Tuvo una aceptación tremenda, una acogida espectacular, al menos de entrada. A  la muerte de su autora los propios activistas negros a los que el libro defiende se volvieron contra la historia que contenía echando en cara la actitud resignada de sus protagonistas.

      Aún no lo dije, hablo de La cabaña del tío Tom. Un libro que hoy se ha clasificado como novela juvenil cuando bien podríamos hablar de novela histórica siendo totalmente fieles a la definición de la misma y que nos presenta a Tom.     

     Tom es un esclavo al que llaman Tío Tom y lo conoceremos a través de su historia. Tiene uno de los denominados buenos amos que, ahogado de deudas, lo vende separándolo de su familia. A partir de ahí, tanto su mujer como el hijo de su antiguo amo ahorran para traerlo de vuelta mientras Tom va pasando de amo en amo, cada vez más crueles. Le toca un camino difícil plagado de actitudes inhumanas que él soporta con esa actitud sumisa propia de las personas bondadosas que confian en que el futuro les depare lo que por justicia les corresponde.Y durante ese trayecto lo vemos tratado como un animal, como un objeto usado para comerciar. A su alrededor vamos dando voces a otras historias, algunas desgarradoras como la de la joven que, antes que perder a su hijo pequeño, huye para protegerlo sin importarla el peligro que pueda correr.

      Es un libro conmovedor que no pretende horrorizarnos mostrando realidades descarnadas sino que nos muestra lo que en aquel momento eran realidades, a través de escenas cotidianas. Ese es precisamete el secreto de su emotividad, la capacidad que tiene de reflejar el sentimiento humano dando el esclavo la voz de alama sobre el racismo. Posiblemente podríamos ver en él unas bases bastante definidas de muchos conceptos que hoy englobamos en el término derechos humanos.     

     Es, como curiosidad, la primera novela escrita en Estados Unidos cuyo protagonista es un afroamericano. Y es una novela que te atrapa en su historia de costumbres y racismos, sorprendiéndote al encontrar vestigios del racismo en el propio narrador, como signo tal vez de aceptación por costumbre.     

     Merece ser leída tanto por su historia, capaz de hacernos bucear entre sus páginas viendo las plantaciones al otro lado de la ventana, como por el significado que tuvo, la trascendencia que ha hecho que pase a la historia tanto el título, como su autora.

     A veces hay libros que de tanto sonarnos, nos da pereza ponernos con ellos, casi como si la los hubiéramos leído. ¿Os sucede también a vosotros?     

     Gracias.


7 comentarios:

Flecha literaria dijo... [Responder]

Es una novela imprescindible, aunque muy dura de leer. Gracias por rescatarla. Lo que me sorprende es que se haya catalogado como novela juvenil, ¿a ti te parece que es adecuado? Me ha gustado tu reseña, un saludo.

Marita AA dijo... [Responder]

¡Hola! Este libro lo leí hace bastante tiempo y recuerdo que me impresionó mucho. Sin duda, una muy buena lectura. Gracias por la reseña. ¡Besos!

AMALIA dijo... [Responder]

A mí me gustó mucho.
Un beso.

CHARO dijo... [Responder]

Lo leí hace años y me apetece volverlo a leer.Besicos

J.P. Alexander dijo... [Responder]

Uy un clásico que me gusto y si es bueno retomarlos. Te mando un beso

Carla dijo... [Responder]

Me la llevo anotada, ahora mismo no me pondría con ella que estoy para otro tipo de lecturas, pero más adelante me puede encajar
Besos

Anabel Samani dijo... [Responder]

Ay, otro clásico que tengo pendiente...
Besos.