lunes, 29 de junio de 2020

Las brujas. Celso Castro


     "y a veces, y también quiero que lo sepas, a veces te juro que te odio, porque me utilizas, es lo que siento. y me desagrada que me utilices, que necesites mi voz, oírme hablar y hablar y hablar hasta dormirte, hasta que tu angustia se calme, hasta comprender que tampoco es para tanto —no, no es para tanto…— me decía el psicólogo, lo decía para —relativizar— y yo le hablaba de mis visiones y que algunas se repetían. y él —es lo que se denominan sueños recurrentes…— y no eran sueños, eran visiones".

     Hace ya varios años que descubrí a Celso Castro y su peculiar prosa, desde entonces he regresado a sus letras de forma sistemática. Hoy traigo a mi estantería virtual, las brujas.

    El narrador de esta novela se irá desnudando como un joven cuyo padre lo lleva a ser amamantado por una mujer que será la madre de la joven a la que ama o tal vez no, Lorena, y que luego lo abandona. Un padre que deja a este joven maltratado salir a la vida incapaz, o eso cree, de amar. Y un amor, porque todos los libros tratan de amor,

     Cuando uno llega por primera vez a una novela de Celso Castro, no sabe que la historia da igual, que la trama da igual, que poco importa lo que suceda más allá del narrador. Porque sus novelas, y esta no es diferente, están protagonizadas por sus narradores, esos que hablan mentalmente para nosotros desnudándose a media voz. Porque si vivimos en un mundo apresurado y cibernético en el que usar mayúsculas es chillar, Castro ha desterrado de sus historias las prisas y las voces altas para dejarnos con su peculiar estilo un tono que se acerca más a la poesía que a la prosa convencional. Sin embargo no debemos de dejarnos engañar por esa aparente levedad de sus letras, no pensemos que lo hermoso es tenue o etéreo porque nunca lo es. De hecho, hasta en los cuentos de hadas habitaban villanos. La novela de Castro es una lenta confesión, de purga quizás, salpicada de ironía en la que este narrador sin nombre parece buscar en su pasado la forma de sobrevivir al presente. Un presente gallego, un presente con brujas, "que haberlas haylas" y con visiones y también con una voz que nos va embaucando en un juego del que Castro nos advierte poco a poco, siendo este el mayor acierto de la novela. Y es que, cuando alguien te cuenta su historia, es fácil caer en ella, dejarse llevar.
     Esta introspección detallada que es casi una confesión de diván en la que el recorrido inverso parece buscar aquello que ha convertido al narrador en quien es hoy, o quizás incluso repararlo, va mostrando en su voz un cierto desequilibrio, un desapego que se mezcla con esa lástima hacia el desamparado que nos ha conseguido ir sacando letra a letra, quizás amparado en no habernos dado ni tan siquiera su nombre. Castro convierte al lector en un ser permeable a lo que el narrador relata, un jugador que no sabe si el protagonista se dirige a él porque lo necesita o simplemente porque no quiere hablar al vacío. Y esta frase, por críptica que parezca, me hizo sonreír durante mi lectura pensando en Lorena.
     Decía antes que la trama no parece importar y yo no voy a revelarla, ya que es misión del lector descubrir a las brujas de la novela que no quedan ocultas en absoluto, como tampoco lo hacen ciertas pasiones culturales que salpican la novela. Y es que me suele dar rabia ver que cuando se trata de este escritor mucha gente parece pararse en las formas más que en el fondo. Unas formas que ya no sorprenden sino que marcan un sello propio al que en su día no estábamos acostumbrados a no ser que leyéramos poemas. Y unos libros que parecen decirnos, como llevan haciendo siglos los poetas, que todos estamos un poco rotos.

     Leer Las brujas ha sido un placer.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

10 comentarios:

Juji dijo... [Responder]

Lo había visto por ahí, como libro recomendado. Otro de los miles que tengo pendientes. Me gusta como los diseccionas, ayuda mucho.
Te descubrí tan solo ayer y ya me he enganchado a tu Blog. Por cierto, gracias a ti, he visto que ya teníamos para acabar la saga con "la sexta trampa" (se me había pasado) y entre las dudas sigo con "El enigma de la habitación 622" de Joël Dicker, que lo tengo ya en mis manos para leer muy pronto...
He empezado hace tres días "Hija única" de Mi-Ae Seo. Por ahora, me ha atrapado gratamente.

Saludos.

Narayani dijo... [Responder]

¡Qué bonita reseña! Se ve que te ha encantado. Has mencionado varias veces la poesía en tu comentario y es precisamente eso lo que me echa para atrás. No lo descarto, por supuesto, pero ahora mismo no lo pongo en mis prioridades.

¡Besos! y feliz semana. :)

Varado en la llanura dijo... [Responder]

Precisamente con ese libro, qué casualidad, jaja. Me gusta mucho Celso Castro, así que no creo que me decepcione. Ya te contaré.
Saludos.

CHARO dijo... [Responder]

Veo que has disfrutado mucho de esta lectura.Besicos

Lonely Books Club dijo... [Responder]

¡Hola! No conocía al autor, pero por lo que comentas de su pluma y sus novelas creo que podría disfrutarlo, así que me llevo esta apuntada para darle una oportunidad.

¡Nos leemos!

Rachelín The Cure dijo... [Responder]

¡Hola!
Me has dejado con ganas de más. Otro que va a la lista de deseos... no para de crecer.
Y me fijaré también en el contenido más que en la forma, a pesar de no estar acostumbrada a su estilo, a ver qué tal se da.
Y ahora estoy con El honor perdido de Katharina Blum, de Heinrich Böll.
¡Un saludo!

Neftis dijo... [Responder]

Me alegro que lo hayas disfrutado pero lo voy a dejar pasar por el momento.

Saludos

Eduardo Fanegas de la Fuente dijo... [Responder]

He de reconocer que no conozco al autor y su obra pero me ha llamado la atención esa forma de narrar de la que hablas. Estoy seguro que en otro momento no me hubiese interesado por este libro, pero apuntado queda para mi lista de pendientes de leer. Muchas gracias.

buscandomiequilibrio dijo... [Responder]

Ya sabes que me gusta este autor. LEcturas cortas que envuelven, te magnetizan.

Besos.

Shorby dijo... [Responder]

Pues me lo llevo de cabeza!
No lo conocía =)

Besotes