lunes, 6 de julio de 2020

La guerra no tiene rostro de mujer. Svetlana Alexiévich


     "—Según los estudios históricos, ¿desde cuándo han formado parte las mujeres de ejércitos profesionales?       —Ya en el siglo IV a.C., en Atenas y Esparta, las mujeres participaron en las guerras griegas. En épocas posteriores, también formaron parte de las tropas de Alejandro Magno.       El historiador ruso Nikolái Karamzín escribió sobre nuestros antepasados: «En ciertas ocasiones, las eslavas se unían valientemente a sus padres y esposos durante las guerras. Por ejemplo, durante el asedio de Constantinopla en el año 626, los griegos descubrieron muchos cadáveres de mujeres entre los eslavos caídos en combate. Además, una madre, al educar a sus hijos, siempre les preparaba para que fueran guerreros».

     No sé si a vosotros os pasa pero a mi hay nombres que me intimidan porque cuando llego a sus letras tengo la sensación de que todo el mundo los ha leído y juzgado como una obra maestra y tengo miedo de no estar a la altura. Hoy traigo a mi estantería virtual, La guerra no tiene rostro de mujer.

     Hablar de guerra puede ser complicado, depende todo de la forma elegida. Hay libros de amores que sobreviven, de luchadores convertidos en héroes anónimos y otros que tratan las mayores tragedias. En este caso Alexiévich se ha decantado por el testimonio. No diría yo que es una novela testimonial, ya que es en realidad una recopilación de vivencias de mujeres que lucharon de forma activa en la IIGM, en este caso, con el Ejército Rojo. Más de un millón de soldados desconocidas que tienen voz gracias a la pluma de esta mujer.
     Más cerca del reportaje periodístico que de otra cosa, los testimonios recogidos en el libro destacan por la extrema crudeza y realismo con el que son representados y también, como sensación permanente, la de no permitir al lector que se horrorice por leer algo que quienes lo cuentan, lo han vivido. A fin de cuentas, ¿quién es el lector para asustarse de una guerra o un aborto cuando es relatado por quien ha vivido un infierno que aún llena sus noches de pesadillas?
     Pero lo terrible, lo realmente terrible de estos testimonios, no es el horror en la batalla sino los terrores privados, las muertes íntimas, las luchas por un trozo de comida. Este año se hizo famosa una frase de una película, "Parasite", que decía "olor a pobre". Yo del libro de Alexiévich me quedo con otra:
Hacíamos cola para olerla, decían que olía a casa. 

     Niñas terribles con almas rotas que, en su inmensa mayoría, no llegaron nunca a ser reconocidas como lo que fueron, ni siquiera recordadas en la ficción en muchos casos. Mujeres cuyos actos, los buenos y los malos, son expuestos sin endulzar para recordar al lector no solo que esas mujeres existieron, sino que las guerras suenan y porque lo que se oye son las almas al romperse.

     La guerra no tiene rostro de mujer es un libro duro cuya lectura merece la pena incluso contando con las cicatrices que nos deja.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

8 comentarios:

Narayani dijo... [Responder]

Me ha encantado la frase que has elegido: "Hacíamos cola para olerla, decían que olía a casa." Los recuerdos más fuertes y más reales que llegan a mi memoria son los olfativos.

Lo que cuentas del libro me ha recordado a uno que leí hace tiempo que se llama " No esperamos volver vivos" de Diego Blasco. Este libro está compuesto de testimonios de kamikazes y soldados japoneses que se dirigieron a la guerra sabiendo que no volverían. Un libro duro también, pero necesario.

Tomo nota de tu recomendación.

Besos!

Lonely Books Club dijo... [Responder]

¡Hola! No conocía este libro pero con lo que nos cuentas en tu reseña saco en claro que me gustaría leerlo en algún momento, sobre todo por la crudeza de lo que nos relata.

¡Nos leemos!

CHARO dijo... [Responder]

Estoy pasando por una situación que no puedo leer nada que me lastime.Empecé a leer Queda La Noche y cómo soy lenta me durará un tiempito.Besicos

buscandomiequilibrio dijo... [Responder]

Lo intenté y no pude, no sé si quizá no fue mi momento pero lo devolví a la biblio. Me estaba resultando superdenso.

Besis.

Neftis dijo... [Responder]

Este libro no es para mi, lo dejo pasar.

Saludos

Shorby dijo... [Responder]

Me gustan mucho este tipo de lecturas, lo apunto.

Besotes

Dorothy dijo... [Responder]

Mi adorada y admirada Svetlana no escribe novelas, hace PERIODISMO, así con mayúsculas. Todo lo que ha escrito es impresionante, fruto de un trabajazo brutal. En este caso, además, le costó muchísimo que las mujeres le contaran sus experiencias de la guerra porque al llegar a las casas quienes tenían ganas de contar sus batallitas eran sus maridos. Recuperar esos testimonios de mujeres que hicieron lo mismo que los hombres (zapadoras, pilotos de avión, conductoras de camiones, artilleras...) durante la guerra es conseguir que no se pierda una parte importante de la historia del siglo XX. Svetlana tiene un sentido de la justicia, de la memoria y del relato impecables. Y además lo plasma maravillosamente en sus libros. En todos. Especialmente impactante es 'Voces de Chernóbil'. El relato con el que empieza y cómo a partir de ahí enlaza con otras historias reales... Estremecedor.

Besotes.

Paseando entre páginas dijo... [Responder]

"Voces de Chernóbil" me impresionó mucho, y desde entonces tengo pendeinte leer todo lo que ha publicado esta mujer. Eso sí, nunca en momentos en los que esté deprimida, pues me hundiría demasiado. Una mujer extraordinaria, sin duda. Eso sí, me interesaría leer cómo es la tarea de transcripción de todos esos testimonios.