"Érase una vez un libro en cuya portada figuraban los nombres de dos hombres. Fue escrito por orden de un rey. He aquí la historia que contaba".
miércoles, 27 de noviembre de 2024
Érase una vez un libro. Shinsuke Yoshitake & Naoki Matayoshi
lunes, 20 de mayo de 2024
El Museo. Owen King
A veces el placer que ha provocado la lectura de los títulos de un escritor nos lleva a seguir su estela hasta extremos insospechados, por ejemplo, leer a sus hijos. Así es como llego a Owen King y por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, El museo.
Conocemos a Dora, cuya vida ha sido dura. Creció en un orfanato ya que su familia falleció debido al cólera y ella, sin ser capaz jamás de olvidar a su hermano ni sus últimas palabras, ha trabajado últimamente en el servicio doméstico de la Universidad. En un mundo convulso, Nora tiene una relación con Robert, al que convence para que la ayude colocándola en la Universidad para la Investigación Psíquica, un instituto ocultista en el que él trabajó. Un lugar en ruinas en una ciudad en ruinas que la llevan a centrarse en la periferia y, poco a poco, ir profundizando en los misterios que recorren la ciudad como almas perdidas.
Tengo que decir que mi experiencia con esta novela ha sido, cuanto menos, complicada. Me costó entrar en ella varios intentos. No tenía claro si era la prosa, la historia, D que no me encajaba, su amante... me parecía... aburrida. Sin embargo, siempre digo que no abandono los libros sin haberlos terminado, así que, tras dejarlo apartado unos cuantos días, decidí retomar. Descubrí entonces un lugar sin nombre en un tiempo pretérito en el que había sucedido algo que dio al traste con el orden tal y como lo habían conocido. En este lugar, en el que en un momento determinado incluso deambulan almas perdidas, las clases altas se han ido y las bajas intentan hacer lo que pueden bajo un orden tambaleante que amenaza con desplomarse. Y es que es una novela en la que la trama parece lo más importante, dejando descuidados el resto de los elementos para que el lector decida lo que tiene que hacer. La novela tiene carencias en cuanto a personajes, que no terminan de quedar definidos para que el lector se implique con ellos; pero la más importante es en el ritmo. King quiere conectarlo todo pero lo hace del mismo modo que aquellos profesores que pensaban que su asignatura era la única durante los años de estudio. Exige tanta atención que agota al lector, sin recompensarle lo suficiente al proporcionarle una novela que falla en el ritmo, tal y como se percibía ya en las primeras páginas. Un ritmo que cambia pero al que, superado el primer tercio, se le empieza a ver que le falta continuidad.
El autor busca recursos utilizados para sobresalir, comparaciones llamativas, metáforas visuales; usa todo, y quizás no era necesario. La comparación con Dickens la entiendo aunque siendo sincera no la veo más allá de la propia cita del autor que parece haber preparado todo para obtenerla, incluída la cita del principio. Y yo he echado en falta la libertad. Owen King más que un libro ha presentado un ejercicio y eso hace que la lectura se resienta dejando espacio para que el lector se de cuenta de que quizás, el tiempo, el oficio y la confianza, nos dejen ver lo que hay ahí. A fin de cuentas no debe de ser fácil ser un King si tu padre se llama Stephen o tu hermano es Joe Hill.
El Museo es una novela desigual de difícil recomendación.
Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?
Gracias.
lunes, 25 de marzo de 2024
El estrecho sendero entre deseos. Patrick Rothfuss
Como muchos conocí a Patrick Rothfuss por El nombre del viento, un libro magnífico que me ha hecho ir siguiendo la pista al autor publicación tras publicación. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, El estrecho sendero entre deseos.
Conocemos a Bast, esto irá ya en función de si somos o no lectores habituales del autor en cuyo caso ya le conocíamos, al que seguimos en su día por la ciudad de Neware.
Sacar un libro de Rothfuss es arriesgarse a que aparezcan un montón de lectores criticando que no haya finalizado su Crónica del asesino de reyes, comenzada en 2007 y sin fecha del último. A ellos les diría que el mismo autor avisa en este libro que Bast es un viejo conocido e incluso añade que este título es una ampliación de un relato que quizás ya hayan leído. Rothfuss no engaña, va de frente. Entonces, si ya conocemos el relato, ¿por qué leer el libro? Esta también es fácil: pues porque Rothfuss consigue una narración dinámica y francamente divertida en la que conozcas o no previamente su obra, no tardas en verte sumergido en la historia visualizando cada una de las calles e incluso las caras de, por ejemplo, los niños. Prueba de ello es el propio Neware, un lugar sin importancia en el que las personas y el día a día son francamente normales. Esto hace que las supuestas misiones del protagonista sean objetivamente banales pero se sientan como algo vital y divertido con el que pasar un buen rato gracias a una prosa que se adapta tanto a su personaje principal como para tener una parte casi lírica que se funde con la forma en que Bast se expresa. Este punto tiene además una doble función que separará a quienes ya conocían a Bast de aquellos que no, de tal modo que unos leerán con una ceja en alto distintas situaciones mientras que a otros el autor ha decidido dejarles intacto el camino hacia el descubrimiento. Los primeros notarán las nada sutiles diferencias entre Bast y el resto mientras siguen alimentando teorías, los segundos comenzarán a teorizar apenas una mínima parte de lo que podrían haber hecho. Por eso sirve como puerta de entrada a la obra del autor.
Es además imposible hablar de esta novela sin referirse a la preciosa edición que se ha publicado por parte de Plaza & Janés, elevando el libro a objeto preciado, una forma más de darnos un motivo para leerlo. Y es que puede uno estar molesto por la espera, pero nadie puede negar que su pluma merece la pena y que uno se sigue sintiendo tentado a recomendar toda su obra aunque sepa que también recomienda la espera, y que no lo hace por fastidiar a otros lectores, no. A Rothfuss se le recomienda porque es un verdadero placer leerlo y porque sus personajes, cuando toman protagonismos, se convierten en algo único a los que, sin apenas esforzarnos, somos capaces de escuchar.
He disfrutado mucho leyendo El estrecho sendero entre deseos.
Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?
Gracias.
lunes, 13 de junio de 2022
Las chicas de Chapel Croft. C. J. Tudor
«¿Qué clase de hombre soy?».
miércoles, 16 de junio de 2021
Después. Stephen King
"Los muertos están obligados a decir la verdad, algo que viene bien cuando quieres conocer la respuesta a una pregunta, pero, como he comentado, la verdad puede ser un auténtico asco".
Libro de King que sale, libro que me compro. Es un vicio como otro cualquiera. Por eso hoy traigo a mi estantería virtual, Después.
Conocemos a Jamie en la veintena y llega dispuesto a contarnos su historia. Una historia que comenzó el día en que vio a su primer muerto o, mejor dicho, su primer espectro. Porque Jamie ve muertos, algo que puede ser útil siempre que los muertos no den miedo. En realidad todos los muertos pueden dar miedo, solo que los hay de dos tipos: los que dan miedo porque conservan el aspecto que tenían al morir y eso puede significar que lleven heridas atroces, y los que dan miedo de verdad, por dentro.
Comenzaba diciendo que soy fan de King, lo que supone que comencé hace años a leerlo, en mi adolescencia, y que su terror era bastante efectivo. Con el paso de los años un lector pierde la inocencia y el terror, ayudado por películas y videojuegos, evoluciona. King en cambio permanece inmutable.
Cierto es que le gusta colocar a algún pobre hombre en las inmediaciones de Maine y dedicarse a putearlo de forma incansable hasta que el pobre hombre llega a su límite. Pero también lo es que a King le encantan sus niños en bicicleta. En esta ocasión al tratarse de un recuerdo de la infancia tenemos precisamente a un niño, con o sin bicicleta, que le toca ver espectros de muertos. Cambia de lugar pero no de piel y el niño nos cuenta su historia dejándonos averiguar lo que él quiere y cuando él quiere. Y nos anuncia ya en la primera página: estamos ante una historia de terror. El caso es que, cuando alguien muere, el niño es capaz de verlo (y tiende a saludarlo con la mano) e incluso hablar con él si no ha muerto hace demasiado tiempo. Y vive entre el temor de ver a un accidentado terrible que le haga temblar y el de ser tratado como un loco si se descubre su gran secreto. Cuando iniciamos la historia, solo su madre lo sabe. Y ni siquiera habla de ello. Al menos hasta que le resulta útil. Y me diréis entonces que para qué puede resultar útil un muerto. Bien, desde encontrar un manuscrito hasta descubrir un culpable o un escondite no compartido en vida son algunas de las aplicaciones de este don que se amparan en que los muertos no mienten. Pero en esta vida todo tiene su riesgo y quizás alguno de estos muertos, sobre todo si se trata de una persona no demasiado recomendable, pueden albergar en su interior algo que asuste mucho más que una cara destrozada. Y luego están los vivos. Porque si algo aprende Jamie es que el mal existe en vida exactamente igual que tras la muerte, y le va a tocar experimentarlo muy de cerca. No diré de mano de quién puesto que se trata de un libro corto, pero lo cierto es que, tratándose de malvados, aquí la vida se lleva el premio gordo.
Como he dicho la novela es corta y el lector asiste a ella más como una introducción a las novelas clásicas de King que como una historia completa y es que, una vez que lo terminas, te quedas preguntándote qué habrá pasado con un par de flecos bastante importantes que se suponía iban a asustarte y se quedaron, como mucho, en poco alegres. Ya sé que no soy la persona adolescente que alucinaba con payasos metidos en alcantarillas o con enfermeras que tenían a un cerdo de mascota y un escritor de rehén, pero también lo es que aquí falta profundidad en la historia como para lograr que realmente me importe lo que sucede o llegue a empatizar con el miedo del protagonista que no llega a trascender en ningún momento las páginas del libro. Toca una parte policiaca de forma importante al fijarse en la pareja de la madre de Jamie pero, ni con mucha imaginación alcanza la calidad de Mr Mercedes. Y es que, pese a mis buenos ojos y mi lectura nostálgica, tengo que reconocer que se ha quedado corto en más de un sentido.
Después se anuncia, incluso por el propio narrador, como una novela de terror. Y ante eso tengo que decirle al señor King: lo siento querido, pero esto no es una novela de terror. Al menos no a la altura que sabemos que llega. Y tras esto solo añadir que por supuesto que voy a seguir leyendo al maestro, para qué fingir lo contrario.
Y vosotros, ¿ qué libro tenéis entre manos esta semana?
Gracias.
lunes, 24 de junio de 2019
Llamarás un domingo por la tarde. Javier Cid
"Me miro en el espejo y siento frío. Pero no es un frío romántico como aquel que cosía a los poetas famélicos en Montparnasse; es, sin más, un frío de cojones porque es otoño, se cierne sobre el oeste una ciclogénesis con nombre de mulata y la caldera prehistórica de mi apartamento acaba de morir. Y yo ni soy poeta, ni padezco hambrunas, ni estuve jamás en Montparnasse pues París me cogió siempre con prisas".
A veces una recomendación directa te lleva a un libro. Y eso sucedió con este, así que sin muchas vueltas me lo llevé a casa y hoy, poco después, traigo a mi estantería virtual, Llamarás un domingo por la tarde.
Cuando conocemos al narrador del libro, está superando una ruptura amorosa. Ese es el momento elegido para relatarnos su vida con bastante desparpajo y un poco de mala uva. Descubriremos entonces a un hombre cuya mayor inquietud es no estar solo, su mayor temor el compromiso y su mayor vicio es estar enamorado. Será víctima de su época y abrazará el culto al cuerpo y el exhibicionismo de las redes sociales mientras sigue la estela de los viajes exóticos y el sexo de una noche para calentar más el cuerpo que el alma. Conocemos, en definitiva, a un hombre normal.
Comencé este libro un domingo por la tarde y lo terminé un martes que, como dice el protagonista, son días propicios para terminar cosas. Y en el espacio existente entre esos días me sonreí e incluso me reí unas cuantas veces mientras a ratos me sorprendía pensando eso tan manido de "conozco a gente así". Por supuesto que no leo ante un espejo, no sea que en algún momento levante la vista...
El caso es que tras la literatura del adolescente, del niño que pasa a ser hombre, parecía no existir otra etapa que descarnar cuando todos sabemos que no es así. Y Cid busca otro momento por el que todos pasamos y es el de mirar nuestra vida por primera vez, el de dudar si frenar, ver que todo cambia y que las vidas de los que fueron compañeros infatigables encajan para asentarse en una placidez que nosotros no estamos dispuestos a adoptar o que, como es este caso, nos es retirada al producirse una ruptura. Se queda entonces el protagonista cojo, como viviendo a destiempo y vuelve atrás para recuperar un tiempo que sabe que en realidad no perdió mientras nosotros vemos que lo que le pasa es que se siente solo aunque sea a ratos y que teme que los ratos se alarguen demasiado.
El protagonista elegido es un vendabal con pocos pelos en la lengua que nos gana su simpatía desde las primeras letras con algunas reflexiones que todos hemos compartido. Del periodismo digital al sexo por app, de los viajes a las juergas pasando por esas familias improvisadas que se forman en bares de barrio hasta llegar a enamoramientos más sentidos que consumados, Cid toca todos los temas que podemos vivir en este momento. Hay por supuesto excesos, la propia novela los pide y al lector no solo no lo estorba, además le divierten. Y también hay clichés propios de una comedia protagonizada por un gay que ronda los 40. Pero son de esos que uno piensa que quizás existan por repetición, como ese punto deslenguado que antes comentaba.
Me he divertido con este libro, aunque siempre he sabido que estaba ante una tragicomedia. Me lo he pasado bien y he apuntado alguna frase que, sin ser propia de literato, es certera para la vida. Para la mía, para la del protagonista y, estoy segura de que también para la de cualquier lector. Y es que comenzaba diciendo que esta novela trata de la vida de un hombre cualquiera y eso es precisamente lo que le da interés. A fin de cuentas, la mayor parte de las vidas distan mucho de ser extraordinarias. Salvo para quienes las protagonizan.
Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?
Gracias.
lunes, 13 de mayo de 2019
Un matrimonio perfecto. Paul Pen
"La mujer apareció con el agua. Luis la vio doblar la esquina de la calle en el mismo momento en que empezó a llover, cuando las gotas resultaron visibles en el halo brillante de las farolas".
Hay escritores que entretienen, sin más intención. Y también buscamos sus novelas porque la literatura tiene hueco para todo y para todos. Hoy traigo a mi estantería virtual, Un matrimonio perfecto.
Conocemos al matrimonio formado por Frank y Grace, una pareja que, si bien acusa levemente la rutina del paso del tiempo, lleva una vida de clase media alta y forma lo que muchos llamarían la familia perfecta junto a sus dos hijos. Cuando los conocemos buscan salir de una mala racha que ha hecho que toquen fondo al perder un ojo su hijo pequeño Simon. Es por eso que deciden mudarse para empezar de cero y emprenden un viaje familiar en autocaravana hacia su nuevo destino. En el camino, sufrirán un accidente al atropellar a una misteriosa chica que parece dispuesta a no dejarles marchar tan fácilmente.
Parece que hemos pasado de un tiempo a esta parte, de la moda del muerto en la primera página, a la moda del primer capítulo desconcertante, y justo así es como empieza la novela. Con una entrada con un cierto impacto que uno deja ahí descolgada en el olvido hasta bien avanzada la novela. Por lo demás, la historia es sencilla y lineal, en la que al más puro estilo cinematográfico protagonizado por una loca, nos va desvelando los secretos que esconden los protagonistas. La aparición de una joven es el detonante de una historia que se va enrevesando al más puro estilo telefilme para que el lector se vaya dejando llevar por sus protagonistas sin preguntarse demasiado por qué suceden las cosas.
De acción rápida y ambientación escasa, muchas veces, como en el caso de la hija adolescente basada en citar series o personajes de Netflix (no en vano el autor tiene entre manos un guión para dicho canal), la novela transcurre sin complicaciones para nosotros, que no para el protagonista de esta historia. A mi modo de ver quizás a Pen se le haya ido un poco la mano en su parte final ya que no hace falta cargar tanto las tintas para cerrar una historia a no ser que uno no tenga miedo a perder pie con la realidad, pero se le perdona fácilmente ya que todos sabemos desde la primera página, que estamos ante un fast food literario.
Un matrimonio perfecto es una novela entretenida pensada para hacernos disfrutar un par de tardes sin complicarnos demasiado. No pasará a la historia de la literatura, pero tampoco creo que esa fuera la intención de su autor.
Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?
Gracias.
lunes, 8 de octubre de 2018
El visitante. Stephen King
"Era un coche sin distintivos, un sedán estadounidense cualquiera con unos cuantos años encima, pero los neumáticos totalmente negros y los tres hombres que iban dentro no dejaban lugar a dudas. Los dos de los asientos delanteros vestían uniforme azul. El de atrás, grande como una casa, llevaba traje. En la acera, un par de adolescentes negros, uno con un pie en un monopatín naranja muy gastado, el otro con su tabla de color lima bajo el brazo, observaron el automóvil mientras entraba en el aparcamiento del estadio Estelle Barga y luego cruzaron una mirada".
A estas alturas no es ningún secreto que me gusta Stephen King, por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, El visitante.
Estamos en Flint City, una pequeña tranquila ciudad en la que todo el mundo se conoce y los fines de semana se acude al partido de baseball y a la iglesia. Sin embargo, la detención en pleno partido del entrenador T acusado de asesinar brutalmente a un niño de la localidad acaba con esa tranquilidad. Esa detención pública ha sido como un huracán que ha barrido con la calma de Flint, y fue orquestado por el detective Ralph Anderson, quien contaba con pruebas más que suficientes para señalar al entrenador T como culpable, pero.. ¿y si no lo es?
Hoy voy a comenzar aclarando un punto que me parece importante y es que, incluso en la promo de la novela, nos dicen que llega tras el éxito de la trilogía que el autor comenzara con Mr Mercedes. Bien, en este caso considero que tal vez debieran de avisar en alguna parte de que en este libro, no solo nos vamos a encontrar con alguno de los personajes de la trilogía, sino que durante su lectura nos van a desvelar datos importantes de ella. Particularmente de los dos últimos títulos. Es más, nos cuentan el final. Supongo que al no pertenecer a la serie (lo siento Holly Gibney) no lo han considerado importante, pero a cualquier lector le da rabia que en un libro le destripen otros. Añadiré y por terminar con este punto, que no es necesario haber leído la Trilogía de Hodges para sumergirse en esta lectura. Y, dicho esto, empecemos con la novela.
King comienza la trama de una novela policíaca, fiel a sus últimos libros, con un narrador omnisciente y asentando las bases de un caso imposible. Nos propone un crimen, un hombre que es señalado como culpable con pruebas indiscutibles y... luego nos da pruebas indiscutibles de que tal vez no lo sea. De hecho las pruebas van apareciendo en uno y otro sentido para desdicha del protagonista Ralph. No contento con eso, King carga tintas sobre esta ciudad y la sombra del brutal asesinato es alargada y va destrozando familias y minando al pobre detective Anderson que necesita saber qué es lo que sucede realmente mientras el lector, que ha visto la cubierta del libro y el título de la novela, sonríe esperando que King se saque el conejo de la chistera. Y algo así sucede a partir de la segunda mitad del libro, en la que lo que parecía la novela negra imposible, va girando hacia lo paranormal (justo lo contrario que había hecho King en la Trilogía de Hodges), contentando de este modo a sus lectores más fieles. King se maneja bien en las distancias cortas de las pequeñas ciudades, aunque he echado de menos Maine, con personajes que muchas veces son totalmente arquetípicos para cubrir ciertas acciones necesarias, ya sean de camareros o de protagonistas, King salpica con ellos todas sus novelas evitando así describir demasiado o explicar sus motivaciones, ya que son concebidos como viejos conocidos de los que ya sabemos un poco. Por lo demás, la trama es entretenida con una primera mitad muy interesante y una segunda parte que a los lectores de novela negra le puede resultar tramposa y a los de terror incluso predecible a ratos, pero que cumple la función de entretener al lector. Y es que, si suelo defender la lectura como entretenimiento, ahí King es un maestro con legiones de seguidores que acuden a las librerías en busca de su último título para pasar unas cuentas horas ajenos al mundo. no son buenos libros, somos conscientes, pero dudo mucho que el autor se haya puesto como meta llegar a ser un gran literato, con el título ganado en los ochenta de "Rey del terror" creo que le vale.
El visitante me ha parecido una novela entretenida que tiene algún eco de loq ue fue pero no es ni de lejos tanto como habían prometido. Lo he disfrutado sin prejuicio, solo por el simple placer de volver a leer a King.
Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?
Gracias.
viernes, 3 de agosto de 2018
El hombre de tiza. C. J. Tudor
"La cabeza de la chica descansaba sobre un montón de hojas de color naranja y marrón.
Sus ojos almendrados contemplaban con fijeza las copas de los sicomoros, hayas y robles, pero no veían los vacilantes rayos del sol que se colaban entre las ramas y salpicaban de oro el suelo del bosque. No parpadeaban cuando los brillantes escarabajos negros correteaban sobre sus pupilas. Ya nunca verían nada, salvo la oscuridad".
En mi incansable búsqueda de la novela del verano, hoy traigo a mi estantería virtual, El hombre de tiza.
Cuando Eddie tiene 12 años conoce a un hombre peculiar. Eso será lo segundo que recuerde de un verano en el que presenció un terrible accidente en una feria. Después de eso comenzó a hacer dibujos con tiza, esos monigotes que todos conocemos se volvieron inquietantes. De hecho les condujeron hasta el cuerpo sin vida de una joven. Ahora han pasado años y Eddie y su pandilla de amigos de la infancia se han vuelto a reunir en el pueblo. Ni siquiera el paso del tiempo les va a permitir escapar de lo sucedido, la historia parece repetirse como si el hombre de tiza volviera a estar entre ellos.
Dice el propio Stephen King que este libro le recuerda a sus novelas, así que nada que discutirle. De hecho, esa parte ochentera con una pandilla de niños acompañados de la niña de turno, las refriegas, el despertar de la atracción y ese terror que acecha entre lo natural y lo sobrenatural está presente. Si ahora hablamos de un reencuentro en un segundo hilo (en la que Eddie tiene 42 años y es profesor de lengua) que se va volviendo trágica y en la que se descubren secretos y cicatrices, estoy segura de que la mayor parte de los aficionados a las novelas de King, ya ha pensado en It. Y es que es cierto que esta novela bebe de ese King de hace ya unos años que disfrutaba con el terror antes de pasarse a esa narrativa sosegada que viene cultivando cada vez con más asiduidad.
En esta ocasión El hombre de tiza marca su primera diferencia con la extensión, ya que es una novela de 350 páginas que ha sido además concebida para que el lector no quiera interrumpir su lectura. De hecho considero que uno de sus fallos más acusados es que abusa de ese recurso al final de cada capítulo con frases como "no esperaba que no fuera así" y que pretenden tirar del lector. Tal y como yo lo veo, si una novela despierta el interés del lector no es necesario recurrir a este tipo de trucos.
En cuanto a la trama, como ya he comentado alguna vez, son novelas que deslucen a medida que cumplimos años los lectores y nos hacemos más exigentes. Un argumento como este, que bien hubiera podido definir como efectivo hace unos años, ahora se me antoja casi previsible a grandes ratos. No obstante no haré de ello una falta ya que, y esto es opinión propia, considero que el autor ha querido hacer con su novela un homenaje no sólo a King sino también a todos aquellos libros que hace ya treinta años iban en la mano de la inmensa mayoría de los lectores. Y, concebido como tal, ha sido una lectura que he disfrutado entre visos de nostalgia. Quizás por eso, y acostumbrada no lo negaré a los guiños de Stranger Things, me ha faltado un poco de ambientación con esas cosas reconocibles que nos ubican automáticamente en el tiempo.
No considero que El hombre de tiza sea la novela del verano, pero sí que es una opción entretenida para pasar un par de tardes durante las vacaciones. Y eso, por mucho que haya quien reniegue, ya es mucho. La lectura como entretenimiento.
Y vosotros, ¿qué buscáis en los libros?
Gracias.
jueves, 15 de febrero de 2018
Cuídate de mí. María Frisa
"En la azotea del casco histórico, la claridad del amanecer iluminaba un vergel inesperado y abrumador de cientos de racimos de flores níveas, gordas y fragantes que destacaban sobre el verde lustroso de los tallos y las hojas. Lara Samper terminó de eliminar las malas hierbas de los macizos de hortensias trepadoras que cubrían los ladrillos de las paredes."
Nunca me ha llamado la atención que un escritor sea capaz de cambiar de género, pero cuando salta de la novela adulta a la juvenil y luego otra vez a la adulta, llama mi atención. Hoy traigo a mi estantería virtual la última incursión en la novela para adultos de María Frisa, se trata de Cuídate de mí.
Conocemos a Berta Guallar y Lara Samper, dos policías de Zaragoza pertenecientes al mismo equipo, cuando son requeridas por su inspector jefe Luis Millán para mostrarles un cadáver calcinado. Acostumbradas a tratar con familias, abusos y malos tratos, se ven sorprendidas por la identidad del muerto, Manuel Velasco, un joven juzgado y declarado inocente del delito de violación de una menor poco tiempo atrás. Ahora, el presunto culpable se ha convertido en víctima, y ellas serán las encargadas de buscar al culpable.
Con esta trama principal y capítulos que alternan a una y otra policías se articula una novela que mezcla, además de lo relatado, otras dos tramas secundarias,: una por cada una de las policías que la protagonizan. Por un lado Lara, superior de Berta, arrastra una cicatriz, un secreto cuya intriga irá haciendo mella en el lector a medida que avanza la novela. Por otro Berta está sufriendo un escarnio público debido a las acusaciones en las redes vertidas por un hombre al que detuvo por un presunto delito de abuso de un menor. Estas dos tramas, sin interferir en la principal, irán provocando cambios en las protagonistas, incluso en su relación entre ellas, dejando al descubierto su lado más humano y también sus debilidades y miedos logrando de este modo un mayor grado de acercamiento y complicidad con el lector.
María Frisa construye una novela sólida de ritmo constante en la que se otorga una gran visibilidad al tema de los malos tratos, de los abusos, de los miedos... y no solo del lado de las víctimas, sino también de quienes dedican su vida a ayudar a quienes los sufren. No cae en el error de hablar de héroes, y mostrar una suerte de mágica solución policial, María Frisa es mucho más realista y quizás por ellos también más sobrecogedora. De hecho, hay momentos en los que sin entrar en detalles, al hablar de abusos a menores se me ha puesto la piel de gallina.
Pero no es este el único tema actual que queda perfectamente reflejado en su novela. En el caso de Berta, el linchamiento público, el estrés, incluso el miedo que esta mujer llega a sentir, han hecho que recuerde que la propia autora fue víctima en las redes de una situación similar debido a la mala interpretación de uno de sus libros. Quizás por eso ha querido incluirlo, mostrar el daño que se puede hacer a una persona que llega a sentirse impotente y dudar de todo. Y, finalmente, destacaría la presencia femenina en la historia, Frisa ha buscado dos mujeres dispares y las ha convertido en personas independientes, capaces de realizar un trabajo de forma competente e investigar y dedicarle horas teniendo o no una familia. No ha caído en la tentación, como sucede en otras novelas, de tirar de sentimentalismos ni de atarlas a situaciones típicamente femeninas, lo cual le agradezco profundamente ya que es algo bastante común.
Cuídate de mí es una novela que funciona en la que somos testigos de excepción del avance de una investigación y descubrimos que un muerto es como una piedra que se lanza a un estanque, provoca consecuencias a su alrededor en un montón de gente. Sobre todo si es asesinado y además ha sido acusado de un delito sexual, punto que utiliza para detallar el conflicto interno de quienes le creyeron culpable y ahora no pueden lamentar su muerte. Conflicto que comprendemos en el caso de la familia de la víctima, pero que cuando afecta a quien investiga el asesinato lo convierte en algo mucho más complicado desde el principio.
Todos estos temas componen una novela de apariencia sencilla cuya lectura recomiendo y que se ve coronada con un final de esos que, no solo están a la altura del libro, sino que es capaz de mover los cimientos de lo ya leído.
Puede que Cuídate de mí no sea una novela trepidante, pero si es buena, ¿quién lo necesita?
Y vosotros, ¿también empezáis a estar cansados de tanta "novela del año trepidante que te deja sin aliento"?
Gracias.









