viernes, 11 de marzo de 2016
Sorteo, último día
Una entrada mínima para deciros que es el último día para pasar por aquí y apuntaros al sorteo de "El bebedor de vino de palma" de Amos Tutuola
"La última salida" de Federico Axat
Suerte a quienes ya lo habéis hecho y el resto... ¡corred insensatos!
Gracias
Pinchando en los títulos se accede a las reseñas de los libros, por si necesitáis saber algo más.
Y gracias una vez más por la preciosa imagen, @sh_rachael
Etiquetas:
Amos Tutuola,
books,
El bebedor de vino de palma,
Federico Axat,
instagram,
La última salida,
libros,
Mientrasleo,
Sorteo
jueves, 10 de marzo de 2016
El silencio de las tierras altas. Steinar Bragi
"La naturaleza entera guardaba silencio. Las nubes que surgían del horizonte se oscurecían y se hacían más nítidas, y después se fundían con la noche.
Los cuatro estaban en silencio. Sólo se oía el débil murmullo de la radio. En el asiento trasero, Vigdís leía un libro mientras Anna se había despertado de una breve siesta y acababa de abrir una cerveza. Entre las dos estaba el perrito de Anna, un pastor islandés que había adoptado cuatro meses antes."
Superado ese momento en el que pensé que estaba ante otra novela nórdica negra, ya que me explicaron que no era precisamente eso, empecé a prestar atención a este título. Finalmente me lo traje a casa y por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, El silencio de las tierras altas.
Dos parejas de jóvenes de familias de clase media alta, urbanitas y con ganas de experimentar, se embarcan en la aventura de recorrer la Islandia más inexplorada. Cargados de provisiones entre las que se incluye más bienes de lujo que suficientes, comienzan un viaje que se verá interrumpido cuando chocan contra una casa. Serán auxiliados por los propietarios, una pareja un tanto extraña que mantiene su hogar completamente cerrado al exterior, hasta el día siguiente, momento en el que comienzan a intentar abandonar un lugar al que parecen condenados a regresar.
Como comenzaba diciendo, El silencio de las tierras altas no es una novela negra. Es una historia con una gran carga psicológica que recuerda, a grandes ratos, a aquel Fin de David Monteagudo que tanto éxito tuvo en nuestro país. Vestido de crítica social y con capítulos que comienzan nombrando al personaje que va a dejar patente su visión de cómo transcurren los hechos, el autor enfrenta dos mundos: el mundo tecnológico y despreocupado, y la naturaleza salvaje que, de repente, irrumpe sin avisar en la vida de estos jóvenes. Perdidos en aquello que pretendían explorar como diversión, sin cobertura de móvil, acogidos por una extraña pareja en un lugar más extraño aún, veremos como no sólo no parecen ser conscientes de haber abandonado su habitual zona de confort, si no que ni siquiera son realmente conscientes del peligro que pueden estar corriendo.
El autor nos presenta de este modo su base crítica sobre la que bascula prácticamente toda la historia: la falta de cabeza y de responsabilidades, la falta de instintos como el de la supervivencia que están aletargados por una vida de seguridad en la que, el mayor de los problemas, puede ser no ver satisfecho cada uno de los deseos. Y serán precisamente cuatro jóvenes venidos de este mundo que, pese a las diferencias culturales, nos resulta tan familiar, los que tengan que enfrentarse a una aventura que acabará siendo todo menos divertida. De hecho cuando vemos algunas de las decisiones que toman sus protagonistas, por ejemplo separarse, es posible que tengamos ganas de dar dos gritos como si pudieran oírnos.
Bragi va cargando su novela de una tensión creciente que sufre el lector, ante el entorno, la inconsciencia, el desconocimiento, para llevarnos a un final no exento de polémica. Un final en el que llevamos pensando desde la mitad de una novela que se lee en un suspiro por el ansia de conocer el desenlace y que, no me cabe duda, suscitará opiniones para todos los gustos.
La segunda novela de Steinar Bragi, y primera publicada en nuestro país, ha resultado una lectura opresiva e inquietante. Un libro francamente entretenido para una tarde o dos de invierno en las que nos apetezca desaparecer de nuestra acogedora casa para sumergirnos en una aventura mucho más peligrosa.
Y vosotros, ¿habéis sucumbido ya a la moda de los escritores nórdicos?
Gracias
Etiquetas:
books,
destino,
El silencio de las tierras altas,
libros,
Mientrasleo,
Steinar Bragi
miércoles, 9 de marzo de 2016
El matón que soñaba con un lugar en el paraíso. Jonas Jonasson
"Su vida pronto se llenaría de muertes y agresiones, maleantes y rufianes, aunque de momento solo soñaba despierto en la recepción del hotel más deprimente de Suecia."
Tercer libro de un autor caracterizado por sus títulos larguísimos y peculiares y por la carga en sus letras de un peculiar sentido del humor que me traigo a casa, pero los que me conocen entenderán el motivo... el señor tenía un palo. Hoy traigo a mi estantería virtual, El matón que soñaba con un lugar en el paraíso.
Per Persson, suyo nombre advierte el autor es tan curioso como llamarse Jonas Jonasson, es recepcionista en un burdel reconvertido en hotelucho. Allí pasa sus días pese a su juventud sin pena ni gloria y tampoco con muchos visos de que nada vaya a mejorar, entre maleantes y gentes de poco valor social. Y allí se aloja también Johan Asesino Andersson, un hombre cuyo alias explica perfectamente por qué ha entrado y salido de la cárcel varias veces. Un día llega al hotel una predicadora que embaucará en primer lugar al recepcionista hasta comerse su almuerzo y luego, tirando de labia, convencerá a estos dos hombres para comenzar una inverosímil aventura. Al menos hasta que Asesino tenga un problema de fe.
Todos conocimos al abuelo de Jonasson y muchos además repetimos con su analfabeta, así que ya estamos familiarizados con esa peculiar manera de buscar el sentido del humor en lo cotidiano apoyándose en el defecto ajeno que practica el autor. En este caso, se trata de un trío de maleantes formados por un joven bastante pusilánime, una charlatana y un ex asesino decidido a limitarse a dar palizas para así no tener que volver a la cárcel. Será la predicadora, de vida bastante turbulenta y fe más que dudosa, la que decida profesionalizar la ocupación de Asesino y, de paso, sacar partido económico entre todos, y comenzar así una aventura que se verá trastocada cuando Asesino descubra, o crea descubrir, la fe. Esa que tenía perdida entre muertes y alcohol, y que comienza en horas sobrias haciéndole preguntas incómodas y le lleva por razonamientos extraños y que Jonasson aprovecha como filón de una novela que, por lo demás, sigue el esquema de las anteriores.
Jonasson no se detiene en descripciones, proporcionándonos una vez más, personajes más que escuetos que, sin embargo, somos perfectamente capaces de imaginar gracias a sus palabras o actos. Busca, y consigue, la agilidad durante una lectura que se convierte en un entretenimiento sin aspiraciones a mucho más. Tal vez por lo familiar, no puedo decir que me haya gustado tanto como su segunda novela, a mi juicio la mejor de las tres, pero si que me ha parecido entretenida, de esas con las que uno sigue leyendo sin tener muy claro el motivo pero que tampoco abandona. Un libro que no pasará a la historia de mis lecturas, pero que me ha servido para estar en otro mundo un par de tardes.
Comenzaba comentando a propósito de los títulos tan largos que utiliza el autor en sus libros. Algo en lo que creo que nos fijamos todos, así que decidme... ¿por regla general preferís los títulos largos o cortos?
Gracias
Tercer libro de un autor caracterizado por sus títulos larguísimos y peculiares y por la carga en sus letras de un peculiar sentido del humor que me traigo a casa, pero los que me conocen entenderán el motivo... el señor tenía un palo. Hoy traigo a mi estantería virtual, El matón que soñaba con un lugar en el paraíso.
Per Persson, suyo nombre advierte el autor es tan curioso como llamarse Jonas Jonasson, es recepcionista en un burdel reconvertido en hotelucho. Allí pasa sus días pese a su juventud sin pena ni gloria y tampoco con muchos visos de que nada vaya a mejorar, entre maleantes y gentes de poco valor social. Y allí se aloja también Johan Asesino Andersson, un hombre cuyo alias explica perfectamente por qué ha entrado y salido de la cárcel varias veces. Un día llega al hotel una predicadora que embaucará en primer lugar al recepcionista hasta comerse su almuerzo y luego, tirando de labia, convencerá a estos dos hombres para comenzar una inverosímil aventura. Al menos hasta que Asesino tenga un problema de fe.
Todos conocimos al abuelo de Jonasson y muchos además repetimos con su analfabeta, así que ya estamos familiarizados con esa peculiar manera de buscar el sentido del humor en lo cotidiano apoyándose en el defecto ajeno que practica el autor. En este caso, se trata de un trío de maleantes formados por un joven bastante pusilánime, una charlatana y un ex asesino decidido a limitarse a dar palizas para así no tener que volver a la cárcel. Será la predicadora, de vida bastante turbulenta y fe más que dudosa, la que decida profesionalizar la ocupación de Asesino y, de paso, sacar partido económico entre todos, y comenzar así una aventura que se verá trastocada cuando Asesino descubra, o crea descubrir, la fe. Esa que tenía perdida entre muertes y alcohol, y que comienza en horas sobrias haciéndole preguntas incómodas y le lleva por razonamientos extraños y que Jonasson aprovecha como filón de una novela que, por lo demás, sigue el esquema de las anteriores.
Jonasson no se detiene en descripciones, proporcionándonos una vez más, personajes más que escuetos que, sin embargo, somos perfectamente capaces de imaginar gracias a sus palabras o actos. Busca, y consigue, la agilidad durante una lectura que se convierte en un entretenimiento sin aspiraciones a mucho más. Tal vez por lo familiar, no puedo decir que me haya gustado tanto como su segunda novela, a mi juicio la mejor de las tres, pero si que me ha parecido entretenida, de esas con las que uno sigue leyendo sin tener muy claro el motivo pero que tampoco abandona. Un libro que no pasará a la historia de mis lecturas, pero que me ha servido para estar en otro mundo un par de tardes.
Comenzaba comentando a propósito de los títulos tan largos que utiliza el autor en sus libros. Algo en lo que creo que nos fijamos todos, así que decidme... ¿por regla general preferís los títulos largos o cortos?
Gracias
Etiquetas:
books,
El matón que soñaba con un lugar en el paraíso,
Jonas Jonasson,
libros,
Mientrasleo,
salamandra
lunes, 7 de marzo de 2016
El bebedor de vino de palma. Amos Tutuola
"He sido un bebedor de vino de palma desde que tenía diez años. No he hecho otra cosa en mi vida que beber vino de palma. En aquellos tiempos el único dinero que conocíamos eran los caracoles, así que todo era muy barato, y mi padre era el hombre más rico del pueblo."
A veces uno decide dar una oportunidad a un libro, por venir de alguien de fiar. Y ese alguien puede ser un amigo, un librero, un blog, una editorial... En este caso es una colección de la que voy leyendo cada título. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, El bebedor de vino de palma.
Tenemos como protagonista a un hombre que se dedica a beber vino de palma desde su infancia. El autor no nos lo plantea como un borracho, pero sí como un auténtico bebedor que no ha tenido jamás que preocuparse de otra cosa que su propio placer y el de los amigos que le rodean. Sin embargo, el día que muere su sangrador (quien le proporciona el vino), no sólo le abandonan sus supuestos amigos, además, se queda sin quien le proporcione vino. Emprenderá entonces un largo viaje en busca de ese sangrador que tanta falta le hace, recorriendo lugares lejanos y conociendo seres de todo tipo.
Hay libros que son difíciles de explicar y El bebedor de vino de palma es uno de esos libros. Ya desde las primeras frases, con un aire a vieja fábula, nos damos cuenta de que esta no va a ser una narración convencional. Y es que el autor parece jugar a cuento encantado para hablar de un viaje plagado de aventuras y seres extraordinarios en el que se mezcla lo tradicional y lo moderno. Los dioses, incluso el propio protagonista se revela como tal, se pasean a sus anchas por ese mundo peligroso y divertido en el que la muerte vive al final de un cruce de caminos y hombres se desmembransegún su propio criterio. Juega el autor, qué duda cabe, a una suerte de realismo mágico que destila olor a leyenda de tradición oral en un país, el suyo, tan lejano como desconocido. Y aún así se hace entender alcanzando un tono que convence al lector, obligándolo a seguir leyendo, a seguir escuchando esa voz de quien realizó una suerte de viaje iniciático que le llevaría a aprender un mundo que no le importaba mientras vivió protegido por las comodidades de su padre. Un viaje que le llevará de pueblo en pueblo, de aldea en aldea, de aventura en aventura proporcionándole una vida jamás imaginada, en la que habrá mujeres, ejército y, como no, una Ciudad de los Muertos. Lo exótico de los lugares, de los nombres entrecomillados y de los dioses mezclados con seres inimaginables, consigue que el lector se deje llevar por esta fábula Entregándose como aquel hombre que esperaba cada noche para conocer un cuento más de su querida Sherezade. Porque es justo así como me he sentido al leer esta historia, fascinada por esa voz desconocida capaz de dibujar un mundo tan maravilloso como irreal y, aún así, de dejar esa suerte de moraleja de quien recurre no sólo a la magia, si no también a la inteligencia para engañar a aquel que pretendió engañarle.
Un libro cortito para disfrutar despacio, para desgranar sus cuentos entretejidos, su estilo y dejarse llevar por la magia de lo que nos está relatando. Sin preguntas. Dedicarse simplemente a disfrutar como un niño. Y luego, tal vez, descubrir lo que es el vino de palma, y que es cierto que se sangran palmeras y se bebe en muchos lugares. Pero antes de eso, disfrutad de la lectura, y de su sorprendente broche final.
Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?
Gracias
Etiquetas:
Amos Tutuola,
books,
El bebedor de vino de palma,
libros,
Mientrasleo,
Navona
sábado, 5 de marzo de 2016
¿Cómo lees?
"Descubrí que un hombre puede necesitar 400 para decirle a una mujer que la quiere. 400 páginas antes del primer beso, 300 antes de una caricia, 200 antes de atreverse a mirarla, 100 para declararle su amor. En una época en la que se envían SMS cuando se quiere follar, todo eso me pareció prodigioso, vertiginoso, loco, desmesurado, extravagante, insensato, grandioso... Así es como aprendía palabras limpiando. Por lo menos eso..."
Mi padre es mujer de la limpieza
Saphia Azzedine
Y tú, ¿cómo lees?
Esa es posiblemente una de las preguntas que más veces he visto escritas en artículos y opiniones, Y te aparecen interpretaciones de todo tipo sobre si leen tumbados o sentados, en casa o en el metro, en vacaciones, caminando... pero esta vez no se trata de eso, no. Hoy voy a hablar de cómo leemos o, al menos, de cómo leo yo.
Cuenta la mayor parte de la gente que cuando ve una película basada en un libro, el personaje tal o cual se parece más o menos a aquél que había imaginado. Los escritores, por ejemplo, lo tienen más complicado, ya que ha de ser prácticamente imposible encontrar a un actor que sea exactamente igual que a quien ellos crearon del borde de su pluma (o de la tecla de su pc). En el caso de los lectores, me llama la atención cuando cuentan que pasean por calles y entran en casas, que asisten a bodas o son testigos de grandes eventos, algunos incluso de asesinatos y les parece salir con las manos manchadas de sangre. Supongo que es cuestión de imaginación, y una servidora, cuando cierra los ojos, lo ve todo negro. Como comprenderéis es complicado llegar así a algún lugar que no sea un golpe contra la pared que tenga justo delante.
Cuando leo, cuando cojo un libro y lo abro, me dedico justamente a eso, a leer. Y a medida que me envuelven las letras, que las palabras se van convirtiendo en sonidos, paso de leer a escuchar. Porque los libros para mi son historias susurradas al oído, palabras que se articulan junto a mi oído y, si tengo suerte, el leve aliento del autor o narrador consiguiendo erizarme el vello de la nuca. No hay nada comparable al placer de estar sentada y escuchar una voz suave contarte una historia, trasladarte a ese momento en que tu madre te contaba un cuento y te adormecías mecido en su voz. Quizás por eso me gusta leer en silencio. Para que nada enturbie la voz que me habla, el susurro acompasado que se acelera o relaja en función de lo que me está contando, la tensión palpable del narrador infinito que cambia cada vez para seguir siendo el mismo. La misma persona capaz de acariciarme con sus palabras como jamás hubiera podido hacerlo una imagen. Ya sé que es muy habitual esa frase hecha que dice que una imagen vale más que mil palabras, pero no puedo contener la réplica directa que pregunta al maldito inventor del dicho, qué imagen sería capaz de sustituir a la palabra que lleva por número el mil uno. Esa... esa es insustituible. Y esa es justo la palabra perfecta, la que no olvidamos, la que nos hace pegar el salto al vacío dibujado por mil y una palabras más que va a conseguir trasladarme al mundo inventado por otro y que va a provocar un eco en el fondo de mi mente que no apagará el tiempo.
Soy, lo confieso, una persona despistada. No recuerdo las caras, ni las calles, incluso olvido fechas que sé que no debiera olvidar nunca. Pero siempre recuerdo las palabras. Soy capaz de no pestañear y recodar el momento exacto en que conocí a Stoner al comienzo del libro, o decir dónde estaba cuando me susurraban el párrafo con el que hoy comienzo. Tal vez pertenezco a uno de los pocos románticos que quedan y que se niegan a restar importancia a lo dicho agarrándose a otro de esas frases terribles que afirma que las palabras se las lleva el viento. No, el viento se lleva las hojas de los árboles y los mechones de pelo despeinados, nos abre las chaquetas, nos dobla los paraguas... pero no se lleva las palabras dichas con el corazón, o las que nos han llegado a él. Tampoco creo del todo que los libros estén formados por fragmentos de sus autores, al contrario. Creo que los libros que nos llegan lo hacen por abrirse en el momento adecuado, porque leímos la palabra precisa, la frase correcta que nos hizo sentirnos comprendidos, arropados, emocionados o tal vez sobrecogidos. Y esa, justo esa, es la palabra que escucho sintiendo los labios junto a mi oreja con una voz que ya no se despegará hasta el final de los días. Una voz cambiante, ahora grave o aguda, masculina o femenina, lo mismo da. Porque en el fondo es siempre la misma: la voz que me hace seguir leyendo.
Y vosotros, ¿soís de los que imagináis las escenas de los libros?
Gracias
viernes, 4 de marzo de 2016
Sorteo
Una entrada rápida para avisaros de un sorteo que estoy realizando en Instragram por los 4000 seguidores.
El próximo día 12 sortearé
El bebedor de vino de palma de Amos Tutuola
La última salida de Federico Axat
Lo que hay que hacer es pinchar aquí y seguir las instrucciones que son básicamente; seguir la cuenta de instagram y compartir la foto. Y nada más.
Uno ya lo reseñé, el otro lo haré el lunes, ambos me gustaron y mucho. Y quien no tenga Instagram... le animo. Es un lugar lleno de mascotas, comida, puestas de sol y libros en topless (sin faja, malpensados)
Gracias
Y gracias @rs_rachael por el precioso diseño.
miércoles, 2 de marzo de 2016
Guerra. Janne Teller
"Si aquí estuviéramos en guerra... ¿adónde irías?
Si las bombas hubieran reducido a ruinas gran parte de España, gran parte de tu ciudad... Si el piso donde vivís tú y tu familia tuviera las paredes agujereadas por las balas, todas las ventanas reventadas, el balcón arrancado..."
Me gustan las historias que cuenta Janne Teller llenas de frases que se clavan como espinas en el lector. Por eso esperaba este libro con impaciencia y, por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Guerra.
Guerra es un experimento bellamente ilustrado en el que Janne Teller le propone un juego al lector. En apenas sesenta páginas y dirigiéndose directamente a nosotros en una segunda persona autoritaria, nos hace imaginar la vida de un refugiado.
Comienzo diciendo que es un experimento, y lo es. No ya por el tema, sino porque el libro se modifica para cada país en el que se publica de tal modo que el refugiado, siempre huye del país en el que se ha publicado el libro. Así que ahora nos imaginamos que tenemos catorce años, una familia y una España en Guerra contra otros Italia y Francia. La democracia y los derechos pasaron a la historia junto con las libertades y la prosperidad y a lo único que aspiramos es a salir de un país en el que el hambre, la sed y la muerte parecen acechar en cada esquina. Nos obliga a ponernos en el lugar de esa persona que pertenece a una familia de la que lo único que importa es el número de miembros, una familia que lo pierde todo y llega a un país extranjero, con una cultura diferente, un idioma diferente... un país harto de recibir refugiados, y nos enseña la odisea de esta nueva vida no elegida. Sobrevivir a cualquier precio o al precio de la propia vida, aunque sigamos caminando y respirando. Respirar sin identidad.
La novelita de Teller, más un relato, se clava en el lector. "Imagina" parece decir en cada página. Imagina que puedes ser tú, imagina que esto sucede en tu país y no en esos que sabes está pasando. Imagina...
No busca la conciencia política, ni tan siquiera que pensemos en los refugiados cuya tragedia sale por televisión. Teller apela a la solidaridad entre las personas, al sentimiento de empatía que te hace abrir los ojos a otras realidades que no son tan lejanas, que están ante nosotros y lo hace hablándonos de una familia sin nombre que puede ser la de cualquiera. Parece sembrar una semilla en la que el germen es la ausencia de nombre, la posibilidad de que eso suceda en cualquier momento, en cualquier país ya sea por guerra o catástrofe natural. Nadie está libre, parece susurrarnos al oído entre bonitos dibujos. Ni siquiera tú. Y sólo por eso... tal vez... deberías de pensar un poco en lo que te estoy contando, porque lo único que te digo en estas sesenta páginas que te hacen revolverte en tu asiento, es que todos somos iguales. Personas. Como tú.
Cuando un escritor me gusta, me apunto sus libros, los busco, los espero y los leo apenas caen en mis manos. Y vosotros, ¿sois de los que perseguís toda la obra de un escritor que os guste?
Gracias
Etiquetas:
books,
Guerra,
Janne Teller,
libros,
Mientrasleo,
Nada,
Seix Barral,
Ven
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






