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lunes, 11 de agosto de 2025

Suave es la furia. Sash Bischoff

 


     "Cuando todo ha pasado, continúa allí de pie, atrapada tras un muro de cristal, sacudida por un horror mudo, sísmico. 
      Fuera, el amanecer apenas ribetea el horizonte de dorado; el cielo sobre el Hudson es un morado incipiente, la epidermis de pizarra se vuelve plata líquida mientras la niebla retrae los dedos. El mundo permanece en una calma lechosa, ajeno aún a la carnicería del interior. Sin embargo, ella lo sabe: nada volverá a ser igual. 
      Aturdida, recorre con la mirada su vestido, moteado de rojo oscuro. Las manos inocentes, no sabe cómo, pegajosas por la sangre. Hay tanta por todas partes, es tan vívida…"

     Cuando uno pasa días sin moverse, lo que hace es leer. Por eso me he puesto al día de novedades que iréis viendo. Hoy traigo a mi estantería virtual, Suave es la furia.

     Conocemos a Lila, actriz famosa y prometida a un cineasta que ahora va a rodar una adaptación de Suave es la noche. Para prepararse para el papel comienza a acudir a un terapeuta que desenterrará su pasado.

     Me gusta Fitzgerald y me gustan sus excesos, por eso esta novela atrajo mi atención. La adaptación de corte feminista de una de sus obras bajo el prisma de la sociedad actual me pareció interesante. En este caso más allá de la adaptación en la que va a trabajar la protagonista, Bischoff deja perlas para ser recogidas por los lectores de F, en su mayor parte fáciles de identificar, así que en ese sentido tengo que reconocer que la novela superó lo que esperaba. 
     En cuanto a la trama formal estamos ante una novela de misterio marcada por la narración de Lila, la protagonista que se irá moviendo en un hilo pasado en el que descubriremos su llegada al mundo del cine, y el presente, y la narrativa de su terapeuta Jonah. Lila es presentada como una actriz ambiciosa, de esas que llaman de método, que ahora está convencida de que está ante la oportunidad de su vida de consolidarse como actriz y también como pareja de éxito dentro del mundo del cine. Sin embargo, dentro de cada oropel, hay un rastro podrido que se intenta ocultar con el brillo, y la autora no tarda en mostrarlo. La novela se adentra en el glamour del celuloide de ese modo ambiguo que hace sospechar que todo puede estar podrido y, poco a poco, va tejiendo una historia retorcida marcada por la venganza. Es además importante, o al menos a mi me lo parece, señalar la estupenda forma que tiene de enfocar el hilo del terapeuta, marcado por las sesiones y anotaciones de la propia protagonista, logrando que la fiabilidad del narrador se ponga en duda para ambas partes ya que, más que enrevesar las propias palabras, lo que hace es aprovecharse de la experiencia lectora que proporcionan muchos de los títulos que han ido apareciendo en el mercado literario en los últimos años.
     
     Suave es la furia es una novela muy entretenida que se ayuda de giros y momentos inesperados para el lector que, de este modo, ve como las páginas vuelan. Y hoy es bastante complicado encontrar una novela que logre eso. En definitiva, una buena lectura para llevar este verano encima a la piscina.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

jueves, 10 de julio de 2025

Carl el mazmorrero. Matt Dinniman

 


     "La transformación tuvo lugar sobre las dos y veintitrés de la mañana, hora estándar del Pacífico. Hasta donde yo sé, todos los que se encontraban en el interior de algo murieron al instante. Tener un techo de cualquier tipo sobre ti, significó una muerte segura. Eso incluía a las personas que estaban dentro de coches, aviones o del metro. Incluso de tiendas de campaña o de cajas de cartón. Mira, quizá hasta de una sombrilla también. Aunque lo cierto es que en este último caso no lo tengo tan claro".

     Estaréis diciendo, ¡pero si no es miércoles! Y tenéis toda la razón. Lo que pasa es que a veces es necesario hacer excepciones y hoy es el día que ve la luz Carl el mazmorrero, ese libro con el que os he dado la paliza la última semana. Y, claro, quería traerlo a mi estantería virtual.

     Conocemos a Carl. Se acaba de enterar de que su novia no era tan fiel como le hubiera gustado y ha puesto fin a la relación. O casi, porque el gato de su novia aún está con él. Gata en realidad, Dónut, con un carácter muy especial. Cuando lo conocemos está intentando convencerla de que vuelva a casa con él. Y justo ahí da comienzo el apocalipsis. Como en las pelis. En una primera ola muere un montón enorme de gente. Y después... hay un comunicado y las personas que han sobrevivido (y no os diré el motivo) pueden elegir entre quedarse en la tierra que no tiene absolutamente nada, o entrar por unas puertas que se abren a unas escaleras. Y sí, Carl bajó.

     A partir de ahí Matt Dinnman construye una historia divertida y demencial sobre un apocalipsis televisado en una suerte de videojuego del que Carl, acompañado de su inseparable (y a ratos insoportable gata) es protagonista frente al resto de supervivientes. Y es que sí, al grito de solo puede llegar uno (al final del juego) la novela se convierte en un tributo a los videojuegos y a los jugadores (no olvidemos que haber jugado otorga puntos de experiencia) y veremos "jefes", enemigos de distintos niveles, logros, cofres, pociones y casi cualquier otra cosa que imaginemos. Con la única diferencia de que todo se ha vuelto muy real.

     Dinniman nos da juego, nos da lucha, nos da humor y nos da seres creados especialmente para la novela. Y nosotros nos quedamos. La narración está bien llevada, es muy divertida y, donde otros se empeñan en seguir el formato clásico del antihéroe, Dinniman opta por hacer que sude mientras el lector se debate entre comprender cómo piensa Carl/ sentirse identificado con él en algunos momentos. Porque el gran mérito del libro es que logra que el lector sienta la pasión por el juego. Sobre todo si en algún momento de su vida ha sido, o ahora lo es, jugador.

     Carl el mazmorrero es una lectura divertida que se vive de forma inmersiva a poco enfermo que estés.

     Y a vosotros, ¿os apetece jugar?

     Gracias.



lunes, 7 de abril de 2025

El tercer amor. Hiromi Kawakami




     "Hace tiempo. Pronunciar estas palabras me  hace sentir rara.
     Hace tiempo...
     ¿Qué significa eso en realidad?
     Ya no soy ni tan joven ni tan mayor.
     Hace tiempo. En ese preciso momento de mi vida podría referirse a unos pocos años antes, a mi nacimiento hace cuarenta o incluso a una época todavía más remota.
     Eso es. Hace tiempo me enamoré de un cierto hombre".

     Pese a que tengo una relación desigual con esta mujer, no me resisto a sus títulos. Hoy traigo a mi estantería virtual, El tercer amor.

     Conocemos a Riko, que es la narradora principal. Cuando la conocemos está enamorada de Naa-Chan. Aún está en la escuela y no es precisamente sociable, pero es el momento en el que conoce a Naa-Chan con quien la veremos casada. El problema es que Naa-Chan es terriblemente infiel y, por supuesto, Riko se entera de s sucesión de aventuras. No hablan del tema, pero se distancian convirtiéndose en una de esas parejas. Y entonces regresa a la vida de Riko el sr Takaoka. Y aquí viene el momento en el que lo que parecía una historia reflexiva de amor e infidelidad, cambia drásticamente.

     A Takaoka lo habíamos conocido como conserje de la escuela de Riko, solo que allí parecía mucho mayor que ahora, cuando reaparece con Riko adulta. Y comienzan a hablar de magia, sueños y viajes en el tiempo que, por supuesto, Riko realiza y en los que la acompañamos. Y empiezan sus vidas en sueños en las que adoptará diferentes personalidades que sirven a la autora para confeccionar una historia en la que Takana viaja también bajo otro nombre y se enamora de Riko en esta realidad alternativa situada en el periodo Edo. O tal vez se enamoran en una vida pasada o en otra dimensión muy parecida, pero su historia recuerda bastante a una de las de Naa-Chan. Para la segunda remesa de viajes, la Riko presente tiene un bebé y la que viaja al pasado se casa de forma precoz. Y la novela se complica, porque una vez más vive una historia que le recuerda a Naa-Chan y una vez más viaja Takaoka allí y entonces parece que Riko es consciente de las tres vidas.

     De algún modo Kawakami ha decidido mostrar la vida de una mujer o una pareja en tres momentos distintos. En ellas el lector ve el peso del amor, la infidelidad, los patrones que se repiten y las distintas formas de actuar de la esposa engañada. Momentos de reflexión en un hilo de vidas que se siente aleatorio y a la vez bien elegido pero que se desdibuja en una trama enmarañada que podía haber sido sensiblemente más sencilla. Donde otros novelistas eligen contar historias generacionales protagonizadas por mujeres, aquí se le dan a Riko tres vidas para aprenderse y también para quedarse con elementos de distintas épocas que quizás no debieron ser olvidados. 

     El tercer amor es una novela de construcción compleja que destaca por lo bonita que está escrita. Muchas gracias al traductor, Fernando Cordobés, por haber hecho tan buen trabajo.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

miércoles, 12 de febrero de 2025

Victorian Psycho. Virginia Feito


 

     "Estamos a principios de otoño, el frío no se ha hecho esperar y dentro de tres meses todos los habitantes de esta casa estarán muertos."

     Tengo que reconocer que, si bien la primera novela de la autora me gustó, no se alineaba en absoluto con lo que había prometido la promo, así que, comprendedme, cuando salió la segunda, tenía que probar. Hoy traigo a mi estantería virtual, Victorian Psycho.

      Conocemos a Winifred, institutriz, cuando llega a Ensor House para cuidar de los niños. Y conocemos a los niños, Drusilla la joven que vive enfadada, y Andrew el niño estirado. Y, por supuesto, conocemos también a sus padres en un formato bastante básico de marido se deja caer a la institutriz y esposa se molesta. Winifred viene del caos que ha ido sembrando y, por lo que parece, promete sembrar el caos también aquí. Y esta, es su historia.

     Para aquellos que recuerden a la señora March de su primera novela, tengo que decirles que Winifred es su dr Hyde. Y, seamos sinceros, tampoco es que March fuera una santa. Winifred es, sin lugar a dudas, una pequeña genialidad. Es mala, pero mala en un punto en el que la autora no va a buscar justificar su maldad diciendo lo terrible que ha sido su vida. Que sí, ha podido serlo en algunos momentos y tal vez nos los cuente, pero no lo hace para lograr que empaticemos. Para eso está su sentido del humor. Winifred está desatada, psicótica y estrictamente formal. Si hay que opinar sobre una zona, decir que parece más difícil de incendiar que su alojamiento anterior, le parece un buenísimo punto comparativo. Pero es que además a esta mujer le gusta lamer, masticar carne y, por supuesto, los niños gordos. 
     Si llegáis esperando algo victoriano al uso, podéis seguir caminando. La autora ya da un aviso en el título Victorian Psycho en un claro guiño al Patrick Bateman de American Psycho y su protagonista, al igual que él, es narcisista, explicativa y ajena a cualquier tipo de sentimientos, lo que hace que el lector se mueva entre el estupor y la risa ante lo absurdo de algunos de sus comentarios que, pronto aprende, son totalmente veraces. Y en mitad de todo esto, hay una reunión familiar de esas que se celebran en determinados momentos.  Y, recordando a Patrick Bateman, el lector se pregunta si no estaría mejor leyendo la novela con uno de esos impermeables que venden para subir a las atracciones de agua en los parques de atracciones. Algo que, cuando piensa, le parece terriblemente divertido, porque es para que la sangre no le salpique y además eso ya lo hizo Bateman (Patrick otra vez). De lo que no es consciente es de que eso pasa por su cabeza porque Winifred ya se ha metido en ella. Y no piensa salir.

     Victorian Psycho es una novela terriblemente divertida. Exagerada hasta lo grotesco, hacía mucho tiempo que no me lo pasaba tan bien.

     Yo muchas veces me río mientras estoy leyendo. Y vosotros, ¿cuál es el último libro con el que se os escapó una carcajada?

     Gracias.

lunes, 12 de agosto de 2024

La asistenta te vigila. Freida McFadden


     "Porque, seamos realistas, yo nunca tengo suerte en nada".

      Uno de los fenómenos editoriales de los últimos meses ha sido La asistenta, algo que además ha potenciado la editorial al poner la trilogía en manos de los lectores con bastante celeridad. Por eso hoy traigo a mi estantería virtual su tercera entrega y cierre, La asistenta te vigila.

     Conocemos a Millie. Ya la conocíamos en realidad. Pero ahora el tiempo ha avanzado y la vamos a conocer en su nueva etapa familiar y en su nueva casa. Y en su nuevo vecindario.

     Una de las dificultades a la hora de hablar de un cierre en una trilogía es no destripar los dos primeros por lo que en general se termina hablando del conjunto. En este caso, hay que decir que lo más llamativo fue la llegada de La asistenta, volumen con el que abre la trilogía y que descubría a los lectores como un libro en apariencia bastante simple se convertía pasado el momento X en una novela que era difícil de soltar por lo entretenida y las sorpresas que la autora había ido dejando y que parecían agolparse en las páginas de la novela. Los lectores, que llegamos esperando un thriller al uso, descubríamos una forma especial de narrar que no dejaba ni siquiera el epílogo para la tranquilidad y que nos obligaba a esperar si habría, previsiblemente sí, una segunda parte. Como todo, la novedad en una segunda entrega es difícil de mantener y la autora tenía que elegir entre repetir fórmula perdiendo originalidad o volver a reinventarse y optó, evidentemente, por lo primero. Aún así seguía siendo una lectura atractiva capaz de hacer pasar unas cuantas horas de buen entretenimiento a los lectores que ya le habíamos cogido cariño a Millie.

     En esta entrega la autora recupera a Millie, como no podía ser de otra manera y, tal y como apunta la contra, Millie está casada (no diré con quién), tiene familia, y ha llegado a un nuevo vecindario (uno de los puntos fuertes de esta historia es precisamente el vecindario y la forma en que lo usa McFadden). La novela comienza con un prólogo que no sabemos quién nos cuenta pero nos dice claramente que, por mucho que toda la primera parte de la novela nos parezca una narrativa bastante convencional de un vecindario con sus secretos y una fachada de perfección que se agrieta, algo va a pasar. Y, al igual que sucede en sus anteriores entregas, veremos aparecer a un muerto (aunque tardará bastante, algo que sería agotador si no fuera porque la autora mantiene el ritmo a base de capítulos cortos y esa constante sensación de que pasan pequeñas cosas constantemente y que todas las frases que se dicen, van a significar algo mayor). A partir de ese momento comienzan los giros que tanto éxito han dado a la trilogía y veremos como las sospechas de cuernos, el dinero que puede ser caído del cielo para la ambición de unos, el regreso de personajes y las acusaciones cercanas, toman posesión de la novela para que el lector llegue, sin apenas darse cuenta, a la parte final. Es cierto que el lector se inmuniza y que eso significa que cuando empieza a leer la novela ya lo hace con un cartelito de advertencia "nada es lo que parece, nadie es quien dice ser y todos ocultan algo incluso mientras te lo están contando", lo que lleva en ocasiones a descubrir de antemano alguno de los momentos clímax de la historia, pero es más porque nos entretenemos buscando todas las posibilidades que por la pericia a la hora de vaticinar el curso de la narración, seamos sinceros. 

     Sin embargo y pese a ello tengo que decir que la historia es entretenida. ¿Carece del frescor de entregas anteriores? Sí. Por eso celebro que la siguiente novela de la autora sea independiente. Bastante me ha costado escribir esta reseña sin dar un solo nombre o una sola pista de lo que en ella sucede. Bueno, salvo la primera línea, esa que no es del principio de la novela pero pertenece a ella y he colocado en cursiva.

     La asistenta te vigila es el cierre a un auténtico fenómeno de lecturas. No diré que es alta literatura, pero sí que es muy entretenida. Si no habéis conocido aún a McFadden, acercaos a La asistenta. No decepciona.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

lunes, 5 de agosto de 2024

Azul de agosto. Deborah Levy

 


     "La vi por primera vez en un mercadillo de Atenas comprando dos caballos mecánicos bailarines. El hombre que se los vendió estaba insertando una pila en el vientre del caballo marrón, una de zinc de alta potencia AA. Le enseñó que para poner en marcha el caballo, de la longitud de dos manos grandes, tenía que levantarle la cola. Para pararlo debía bajársela. El animal llevaba un cordel atado al cuello y la mujer podía dirigir sus movimientos tirando de él hacia fuera".

     Llevo años leyendo a Deborah Levy, por eso no dudé en llevarme este de vacaciones. Hoy traigo a mi estantería virtual, Azul de agosto.

    Conocemos a Elsa, niña adoptada dos veces, una por sus padres y otra por el hombre que le dio la M a su nombre tras descubrir su talento. Desde ese momento el piano se convierte en su vida y su universo. Por eso, cuando se levanta en mitad de un concierto y abandona la sala, todo su mundo se tambalea y se da cuenta de que ni siquiera sabe quién es. Comienza un periplo por Europa dando clases a niños ricos hasta que en Atenas ve a una mujer comprar una caja de música en un mercadillo. Esa mujer, cuya aparición se repetirá sin importar el lugar, hace que Elsa se sienta ante su doble.

     Levy escribe una novela sobre el concepto del doble, el Doppeltgánger, con esta mujer que se aparece a su protagonista justo tras haber comenzado su viaje introspectivo.  La pianista que se desvía de la ruta musical parece desbloquear algún tipo de recuerdo infantil de una vida que jamás le había interesado demasiado. Elsa sabe qué es, un genio de la música, pero no sabe quién es y ahora le toca recorrer ese camino mientras explora las distintas versiones que deja en el presente. Y persigue a su doble buscando su primera identidad (llegados a este punto os diré que la novela me ha recordado a Frozen por el guiño de los nombres). En la novela la música es la vida, gracias a ella veremos a Elsa como a tantos niños prodigios que solo se les valoraba por lo que se podía obtener, y también será el camino que la autora utiliza para hablar de masculinidades y de relaciones de hombres con mujeres, una crítica directa al conocido "feas, locas...". Los hombres parecen formar el ruido de la novela, el entorno molesto, la realidad consciente que se habita. 

     Todo forma parte de una gran composición, cada vida es una pieza y Elsa necesita encontrar la suya. Esa pieza que apareció sin ser requerida en mitad de un concierto quizás sea el hilo del que tirar, el comienzo del quién y esa búsqueda implica mancharse las manos, usarla, el tacto más allá del frío marfil de las teclas de un piano. En un momento dado, el lector tiene la sensación de que la protagonista se quita unos guantes invisibles para empezar a sentir la vida: se tiñe, recupera su esencia y su nombre, defiende a alumnas y continúa viéndose a sí misma en una suerte de juego de espejos.

     Azul de agosto es una buena novela. A ratos rara, como corresponde a la autora, pero atractiva en su lectura y satisfactoria en su desarrollo que me ha mantenido entretenida y, sobre todo, interesada en lo que la autora quería contarme. Una buena opción de una escritora a la que pienso seguir leyendo. 

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.



miércoles, 31 de julio de 2024

Long Island. Colm Toibín

 

     "- El irlandés ese ha viendo otra vez -dijo Francesca al tiempo que se sentaba en la mesa de la cocina-. Ha ido a todas las casas, pero te buscaba a ti. Le he dicho que no tardarías".

     Todo empezó con Brooklyn. Por eso cuando supe que se publicaba la secuela tuve claro que iba a leerla. Hoy traigo a mi estantería virtual, Long Island.

     Han pasado 20 años desde que Eilis viajó a Estados Unidos, regresó a su país y realizó como único acto de rebeldía el viaje de vuelta a Estados Unidos. Ahora Eilis vive con su marido, Tony, y tiene un par de hijos adolescentes. Como buena familia de italoamericanos, los Fiorello viven unos junto a otros, algo que a Eilis no deja indiferente, pero más le trastoca la llegada de un hombre a la puerta de su casa que le dice que su esposa tendrá un hijo bastardo de Tony. Con semejante noticia y las inesperadas reacciones Eilis viaja a Irlanda una vez más, esta vez por el cumpleaños de su ya anciana madre cuyo carácter no ha sucumbido precisamente a los años. Una vez allí reaparece Jim, el hombre con el que hubiera "debido" casarse Eilis, regresa a su vida su amiga Nancy, y las relaciones entre los tres y los cambios de su país toman posesión de la historia.

     Una de las cosas que mejor maneja Toibín en sus novelas son los tiempos. Esto hace que estemos ante novelas simples de lenta construcción en las que los silencios pesan tanto como las palabras. Como si se tratase de pequeñas oportunidades que los personajes van perdiendo y de las que tan solo el lector es consciente de ellas. Como Jim y su pasado regresando al presente. Esto se funde con los contrastes colocados cuidadosamente para quienes leyeron Brooklyn dando lugar a una visión introspectiva de la protagonista de la realidad de sus propias raíces que fluye a lo largo de la trama hasta llegar al recodo final en el que todo se acelera como dejando claro que Toibín también puede escribir ese tipo de historias. El autor que ha sido espectador del regreso de Eilis está esperando que hará con su silencio, si esta vez será más tan valiente como la primera y si en esta ocasión el valor está más relacionado con regresar a USA o con quedarse en la Irlanda de Jim, y durante una buena parte de la historia tendrá la sensación de que ni ella sabe qué decisión va a tomar. Y eso se debe a que los personajes de Toibín son humanos que se presentan de forma velada, sin contarlo todo y, a menudo, sin saberlo siquiera ellos mismos. Ese es, creo el encanto de la historia. A fin de cuentas es difícil tener las cosas claras, quizás solo Jim las tiene en esta historia.

     Long Island ha sido una buena lectura que sumo a las de Enniscorthy (para los lectores habituales del autor este es un buen dato y para aquellos que no lo son es totalmente irrelevante). Una historia de personas comunes, con problemas comunes, pero muy bien contada.

     Y vosotros, ¿sois de leer series de novelas?

     Gracias.

miércoles, 17 de abril de 2024

Saltonautas. Hao Jingfang

 


     "Los proyectiles explosivos agitaron las luces del bar".

     Tengo que decir que algunas de las lecturas que recuerdo como más divertidas e interesantes son sci-fi. Un género al que poco a poco parece que se le va perdiendo el miedo por parte de los lectores no habituales y que, con ayuda de plataformas y grandes producciones, se va abriendo hueco entre casi cualquier tipo de lector. Hoy traigo a mi estantería virtual, Saltonautas.

     Conocemos a Yun Fan, una arqueóloga que cree que hubo, y volverán, extraterrestre. De algún modo pide ayuda a un chico que se dedica a la criptomoneda y viene de buena familia. Y además se encuentra con su ex y acaba yendo con él y cn otro hombre a reunirse con ellos. Hay que decir, además, que en el momento en que se desarrolla la novela, hay una guerra.

     He puesto en último lugar el conflicto porque si empiezo diciendo que la novela parte de un mundo dividido en dos grandes potencias en conflicto y que hay un contacto con una especie alienígena, corría el riesgo de quedarme en la parte más superficial de la historia. Es cierto que es importante pero también que la autora muestra más interés en la historia, la política e incluso el clásico dos chicos se sienten atraídos por la misma chica que por ese punto en concreto del contexto de la novela. Con personajes trabajados y obligados a ser la vía y boca por la que la autora da muestras de sus intereses acaban resultando tanto o más interesantes que la propia parte de ciencia ficción y es que, si bien es cierto que tiene una parte que se asemeja más a una novela de aventuras, parece que uno de los puntos importantes de la historia es dejar clara la importancia de la colaboración en lugar del enfrentamiento. Jingfang parece construir en la novela un mundo dispuesto a ser reutilizado, algo que se deduce también del ritmo con una primera parte más tranquila y arquitectónica frente a una segunda más llena de acción en la que la novela crece para aprovechar todo su potencial. Es ahí donde conocemos mejor a los personajes y cuando la novela mira realmente al frente avanzando tras haber perdido esa necesidad de dar información para situar al lector tanto como para prepararlo para luego avanzar.

     De un tiempo a esta parte los libros ambientados en China o Japón están siendo traducidos y son evidentemente más leídos, desconozco si se pusieron de moda y empezaron a llegar o que su llegada provocara que se pusieran de moda, pero es interesante el uso que hace de la tradición china la novela de sci-fi logrando en este caso una mezcla entre pasado y futuro que funciona y que representa en cierto modo que las mezclas pueden sobrevivir unidas, otra base de las ideas de la historia. Y es que para el mundo que la autora nos presenta, los alienígenas son hostiles, aunque no todos piensen eso. De hecho tal vez han estado en contacto con nosotros tanto tiempo como para que tengamos costumbres firmemente arraigadas en puntos de partida que ni siquiera sospechamos.

     Sé que apenas he hablado de la parte más llamativa para algunos, los alienígenas. Pero es que entrar en ello directamente sería quedarme con lo clásico que todos esperamos de un título como este. Solo diré que hay alienígenas, que se entra en el concepto clásico de alienígenas antiguos y que, por supuesto, se realizan viajes espaciales, solo que esta parte la dejo para que la descubráis añadiendo que, si bien quedan hilos abiertos que se cerrarán más adelante, la novela se puede leer de forma autoconclusiva perfectamente. 

     Saltonautas es una novela que va claramente de menos a más que aporta una visión mucho más compleja que la de un simple contacto con una especie alienígena.

     Y vosotros, ¿sois lectores de sci-fi?

     Gracias.

     PD. Soy una superficial, me encanta la cubierta.

lunes, 17 de julio de 2023

El detective salvaje. Jonathan Lethem

 


     "Llegué veinte minutos tarde a mi cita con el Detective Salvaje porque me pasé de largo un par de veces. A plena luz del día, una mañana despejada, en un coche alquilado con un GPS que solo sirvió para confundirme. Lo que más me confundió fue la sensación que transmitía el lugar. En concreto, la sensación de que era un lugar para pasarlo de largo y, por tanto, no pisé el freno. Estuco blanco, con columnas forradas de secuoya y tejado de terracota. Una terraza alrededor de la planta alta, con unas escaleras de acceso desde el aparcamiento lateral. Todas las ventanas tenían rejas".

     Conocí a  Lethem con Huérfanos de Brooklyn y ahí me quedé, a su lado, leyendo cada título. Por eso hoy traigo a mi estantería virtual, El detective salvaje.

     ¡Quien haya pensado en Bolaño que levante la mano! Vale, ubicados. Sigamos.

     Conocemos a Phoebe cuando, tras ganar Trump, deja su trabajo en el New York Times para buscar a Arabella, la hija de una amiga suya. Y conocemos a Charles, el detective, un hombre con tres perros y un bicho, una zarigüella, que deja dormir en su despacho a una adolescente, algo que nunca es práctico como sabemos los que leemos, encendemos la televisión o, qué se yo, respiramos.
     La pista de Arabella lleva hasta Mount Baby y allí además viven dos clanes y que es cierto que Arabella se fue de viaje con Charles y que acabaron en esas montañas. Pero lo importante, allí vive dos tribus muy diferentes, una de corte matriarcal y otra más conservador. Y por supuesto, Phoebe y Charles se va a encontrar.
    
     Estamos, como no, ante la novela de un viaje en el que Phoebe se encuentra a sí misma además de a Arabella. Un viaje con un encuentro, el del detective y la protagonista, que da sentido a una novela de la que pasado este punto no os he contado más, pero es que si soy lectores del autor ya me habéis entendido y, si no lo sois, me lo vais a agradecer igual. Por supuesto la lucha entre los clanes representa la división de USA ante el nuevo gobierno elegido por votación, Lethem no se esconde dejando incluso reflexiones bastante directas sobre estar o no conectado y las ideologías recurrentes. Cuando el autor llega al desierto, el mundo tal y como lo conocemos parece ser sustituido por un lugar árido y, por supuesto, hostil. Un lugar inhóspito en el que Arabella parece quedarse y en el que hay un enfrentamiento directo entre quienes quieren vivir de forma civilizada y los que parecen haber retrocedido varios siglos en cuanto a representación social. Será en este entorno en el que descubramos dos cosas: por qué nos han dicho que es un thriller la novela, y por qué nos hemos enamorado de Phoebe, tan fresca y vital.

     El detective salvaje es una metáfora desértica de la sociedad actual en la que Lethem se ha divertido mucho utilizando una voz desenfadada y egoísta que impone su pensamiento y no olvida cuales son sus intereses personales. Alguien, en definitiva, común, para que el lector no se asuste por lo que le están mostrado ante las narices mientras que sigue azuzando la trama de una novela que funciona y resulta, a grandes ratos, tremendamente divertida.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

miércoles, 22 de marzo de 2023

Los amantes de Coney Island. Billy O'Callaghan

 


    "Aquí sopla un aire gélido. Ya hacía un día de perros viniendo de Manhattan, pero nada que ver con esto. Aquí reina la desolación más absoluta. La hora pasada en el tren ha sido una hora a resguardo del viento, y ahora es casi mediodía y parece que no tardará en nevar".

     Llegué por la cubierta y me quedé por el título. O algo así es lo que me ha sucedido con este libro. Hoy traigo a mi estantería virtual, Los amantes de Coney Island.

     Conocemos a Michael, irlandés, y Caitlin, irlandesa/estadounidense. Son amantes desde hace 25 años, son personas casadas con otras personas y O'Callaghan nos va a dar la oportunidad de acompañarlos en un encuentro que se dilata a lo largo de unas cuantas horas. Un último encuentro.

     Lo que nos cuenta O'Callaghan es la historia de dos personas que se conocieron en el momento equivocado y que han mantenido una relación clandestina hasta llegar a la mediana edad. Ambos se casaron jóvenes, cada cual con su pareja, tanto que el amor de su vida apareció justo después, y tuvieron la certeza de que no iban a conocer a una persona igual. Ahora, a sus cuarenta y tantos años, la vida es más reposada, son amantes sin esa pasión del comienzo o tal vez de la juventud, o quizás sea que el desgaste de respirar se extiende a todas partes. También a sus cuerpos que disimulan como pueden el deterioro normal sin saber que el que ama ve en ello otras señales que hace que una nueva forma de amor aparezca. Ese que mide el tiempo que queda, que se siente en el tiempo regalado, en la zona de descuento. Caitlin tiene algo que decirle, pero él se adelanta para contar la enfermedad de su esposa y ella le comprende, siente lo sucedido, se da cuenta de que su futuro es ser una isla. Pero aún así lo comenta porque eso es lo que hacen las parejas: compartir.

     Toda la historia es triste, el tono, el fin de los días, el invierno, el frío que cala los huesos, la tormenta, la sombra de la vejez... Como ya hiciera James Salter O'Callaghan apuesta por el realismo vestido de elegancia que muestra sus puntos débiles. Y es una historia compleja, porque no es una historia del amor de dos, se trata de cuatro. El autor nos habla de los dos protagonistas, pero con veinte años de relación es imposible no hablar también de Barb y Thomas, los engañados, los que viven sin saber qué sucede realmente pero pierden hijos, cambian de empleo y aman de forma incondicional a quien creen que tienen a su lado. Solo de este modo puede uno llegar al final de la historia, de la relación, y decidir el juicio. Saber si el silencio entre Caitlin y su esposo se debe en parte a que ella tiene una vez al mes otro lugar o si tal vez sea eso precisamente lo que ha mantenido a la pareja. De algún modo, en las vidas ajenas y en las relaciones, a veces todo es gris. Y es que escribir una novela de amor sobre una base como esta puede ser complicado y uno se pregunta tras la certeza de haber asistido a ese último encuentro si en realidad ese bloqueo que les impedía elegir no era otra cosa que una sobra de egoísmo puesto que al final, cuando hubo que hacerlo, nos dejaron ser testigos de esa última vez. Y ahí, queridos lectores (parece decirnos el autor), no tuvieron ninguna duda de dónde o con quién se quedaban.

     Los amantes de Coney Island es una novela béllamente escrita que muestra el paso del tiempo en distintas capas.

     Hoy ha tocado un poco de romance, así que decidme, ¿sois lectores de romántica?

     Gracias.

miércoles, 8 de junio de 2022

Mi adorada esposa. Samantha Downing

 


     "Me está mirando. Baja la vista fugazmente hacia su copa con sus ojos azules, vidriosos, y vuelve a levantarla. Yo miro mi copa y siento que me observa, al tiempo que me pregunto si estoy tan interesado como ella. Echo un vistazo y sonrío para darle a entender que sí. Ella me corresponde a la sonrisa. Se le ha borrado casi todo el pintalabios, ahora una marca rojiza en el borde de su copa. Me acerco y tomo asiento a su lado".

     Empezamos con las lecturas veraniegas de desconexión. Hoy traigo a mi estantería virtual, Mi adorada esposa.

     Nuestro protagonista está casado con Millicent desde hace 15 años. Él es instructor de tenis en un club social y ella vende casas, a poder ser de lujo. Juntos tienen dos hijos y son un matrimonio feliz en el que él sigue fascinado por el magnetismo de su mujer. Hasta aquí son un matrimonio normal, solo que entre sus aficiones comunes figura una muy particular: el asesinato.

     Mi adorada esposa es una novela de misterio con un punto cómico basado en un argumento que roza la comedia pero sin perder el enganche del thriller. Me ha recordado mucho a esa serie Santa Clarita Diet, en la que un matrimonio vive pendiente de la alimentación de la esposa zombi sin tener aparentemente nada que ver con el argumento de esta novela.
     
     La novela. La autora nos presenta un matrimonio con una afición un tanto peculiar en la que sus vidas personales se verán implicadas más de lo razonable incluso para un hobbie tan excéntrico como es el asesinato. El protagonista nos irá narrando en primera persona la evolución de su matrimonio en la medida en la que se ve afectado por la decisión de... bueno, ¿de asesinar? Y con este punto de partida a medio camino entre la novela de misterio y la comedia de situación seguiremos los entuertos en los que se ve enredado para poder seguir adelante de forma más o menos normal en un barrio residencial en el que todos se conocen. Con un ritmo ágil y descripciones visuales la novela gira poco a poco hacia el thriller dejando al lector una grata sorpresa final y la sensación de haber pasado unas horas entretenidas con las aventuras y desventuras de un casi cuarentón y su no tan normal familia.
     Como sucede en este tipo de novelas, la credibilidad puede tambalearse en muchos momentos, pero se espera del lector que no tenga en cuenta esos pequeños detalles que le harían pararse a pensar y no disfrutar del buen rato que Downing tiene planeado para él. Así que el trato es sencillo: te vas a divertir si no te fijas demasiado. ¿La pega? Que el ritmo que la autora imprime desaprovecha momentos que me parecían particularmente interesantes.

     Mi adorada esposa es una novela entretenida que no aspira a aportar al lector más que un rato divertido y que se maneja a ritmo de película de sobremesa. La decisión es vuesta.

     Y vosotros, ¿también dejáis este tipo de lecturas para el verano?

     Gracias.

lunes, 28 de febrero de 2022

El comensal. Gabriela Ybarra

 


     "Cuentan que en mi familia siempre se sienta un comensal de más en cada comida. Es invisible, pero está ahí. Tiene plato, vaso y cubiertos. De vez en cuando aparece, proyecta su sombra sobre la mesa y borra a alguno de los presentes." 

     Con motivo de la reedición de este título que tanto me gustó, decidí releer. Hoy traigo a mi estantería virtual, El comensal. 

      En 1977 cuatro encapuchados entraban en casa del empresario Ybarra. Comenzaba un secuestro finalizaría con la muerte de Javier Ybarra a manos de ETA. Era el abuelo la autora. En el año 2011 fallece la madre de Gabriela de cáncer abriendo un pasillo temporal entre ausencias. Será Gabriela, la autora del libro, quien nos acompañe por este viaje familiar de recuerdos.

      Si hay un tema que nos sigue incomodando es la muerte. No la ajena, ni la televisada, sino la propia, la temida, la del ser querido, la del familiar, amigo o amante. Esa que nos deja desnudos y vulnerables. Que abre un hueco en nuestra vida que jamás llegamos a llenar. Si acaso a disimular como quien pone un jarrón donde antes hubo una lámpara de pie, esperando que no se note el espacio vacío pero sabiendo que jamás podrá utilizarlo para iluminar la estancia. Ese es precisamente el hilo de El comensal: la muerte. 

      Gabriela vive la muerte de su madre sin haber sido del todo consciente hasta última hora de que el fin se acerca. Nadie lo esperaba en realidad, y la familia se ve sacudida por ese dolor e incomprensión imposible de definir que hace que retumben las entrañas de quienes lo viven. Es precisamente en una de esas sacudidas, que la figura de un ausente empieza a tomar fuerza, como si un hilo invisible uniera dos momentos de dolor. De este modo, Gabriela comienza su historia hablando de su abuelo a partir del momento de su secuestro a manos de la banda armada ETA. A muchos les sonará, a otros no y quedarán aquellos que lo recuerden perfectamente. También habla de su madre a partir del momento que enferma y una vez más a muchos les resultará demasiado familiar el camino que transita. Gabriela construye una historia en la que las personas han tomado peso en su memoria a través de sus ausencias. Recorre el camino de un secuestro en el que ella no estuvo presente y lo desgrana frase a frase, evitando sentimentalismos que nos despisten del final último: la ausencia. Investiga sobre los hechos queriendo saber, pero tal vez no queriendo conocer. O puede que sea justo al contrario. O tal vez sea yo la que piensa que en su piel no hubiera querido saber. Y hace lo propio con la madre, por una senda que conoció perfectamente y que nos marca al detalle. No le interesan las reflexiones profundas ni las puestas de sol, sino que busca en la pequeña rutina la ausencia que golpea de repente. La realidad como meta en un libro en el que no se recoge una crónica, sino que se purga un sentimiento: el dolor. Como si cada lágrima no vertida se hubiera convertido en una gota de tinta que, lejos de hacer un obsceno exhibicionismo de dolor, lo normaliza en frases cortas, sentencias certeras, golpes de frente. Porque es fácil acudir al sentimentalismo para conmover al lector, pero realizar un ejercicio de honradez para mostrar la vida tal cual es, para no quitarse una prenda de ropa cuyo olor parece que evita el olvido que nunca se producirá pero a la vez sabiendo que no es muy normal y que tal vez no importe que no lo sea, para poner un cristal y no un espejo de esos de mal de muchos te ofrece consuelo... eso es bastante complicado.

      Con El comensal me he encontrado un magnífico libro que evita los sentimentalismos incómodos, las florituras en busca de un corazón débil que se encoja con facilidad. Por eso resulta una narración, no solo verosímil, sino también certera. Un libro corto, pero porque está poblado de silencios: los que se esconden entre líneas, los que se hacen al final de una frase, los que hacemos tras cada capítulo para respirar. Con cada frase, cada acto, cada gesto, identificamos un silencio y hacemos una pausa en la lectura. Me corrijo; no es un libro corto. Lo que sucede es que se oculta tras la apariencia de un librito. Y las apariencias engañan. No es una lectura fácil, porque no es fácil hablar de la muerte. Pero ha merecido la pena descubrir a Gabriela Ybarra. 

      Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana? 

     Gracias

lunes, 28 de agosto de 2017

Home Fire. Kamila Shamsie


     "Isma was going to miss her flight."

     Hay libros complicados sobre temas complicados. Hay libros con cubiertas hermosas. Y hay un tercer tipo de libros, que reunen todo ello y, además, se cuelan en las listas del Man Booker Prize. Hoy traigo a mi estantería virtual, Home Fire.

     Home Fire es la historia de tres hermanos huérfanos. Isma, la hermana mayor que se hizo cargo de sus hermanos gemelos, la fuerte que aparca sus sueños para que sus hermanos salgan adelante teniendo lo mejor: Aneeka y Parvaiz son los gemelos, Aneka estudia derecho, es práctica, y Parvaiz vive en cambio bajo la sombra de su padre, cuya memoria parece empeñado en comprender. El padre de los tres era un yihadista que murió camino de Guantánamo. Y esta es la historia de sus hijos.

     El germen de esta novela viene de 2014 cuando a Shamsie le ofrecen realizar una adaptación moderna de Antígona. Para quien no lo sepa o recuerde, el mito de Antígona trata de una mujer que, en contra de Tebas, entierra a su hermano pese a tener negado ese honor. Y así surge esta novela con un tema tan controvertido como actual.

     Dividida en cinco bloques diferenciados, la novela logra no perder fuerza en ninguna de sus ramificaciones. Shamsie no se pierde en esta historia en la que, como parte complementaria, veremos a la familia de un político que gana votos en Londres denunciando el atraso de la sociedad musulmana. Y es la parte complementaria porque en realidad el libro se mueve entre la lealtad, la costumbre y el amor. Mientras que las dos hermanas luchan por vivir de una forma moderna, el hermano se deja tentar por el ISIS y se ve atrapado en un campamento del que desea salir. Además será una de las hermanas quien tenga una historia de amor con el hijo del político, comenzando de este modo a desplegarse la historia de una novela que trata de temas tan antiguos como complejos; dudaremos de los motivos y caminos de este amor y nos plantearemos qué es más fuerte en realidad, si la lealtad o el amor. Veremos como la sombra del padre planea sobre los hijos, y también los distintos caminos que toma cada uno de ellos, la preocupación de las hermanas por su hermano y los sueños interrumpidos y retomados de ellas. Los temas son complicados, el equilibrio de los implicados es precario y sus decisiones cuestionadas en esta historia de elecciones y motivaciones.

     Kamila es un narrador efectivo, ya el comienzo del libro en el que Isma se ve registrada en el aeropuerto, nos da con total claridad la importancia que va a tener el origen de sus protagonistas en la historia, percibimos los prejuicios en la forma que se realiza el registro en el aeropuerto y también en el interrogatorio. Ese es el punto de partida  de una historia practicamente redonda que deja al lector el trabajo de juzgar a cada uno de sus protagonistas, la sombra de la duda, del juicio, planea sobre cada uno de ellos y será labor nuestra decidir si actúan bien o mal hasta llegar a un final que es el broche perfecto para una gran historia.

    Me ha gustado Home Fire, me ha gustado la historia, que es cambiante ya que alternaremos entre las distintas partes que forman el conjunto global y, sobre todo, me han gustado las preguntas que parecen flotar en todo el texto.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.