"Cuando todo ha pasado, continúa allí de pie, atrapada tras un muro de cristal, sacudida por un horror mudo, sísmico.
Conocemos a Carl. Se acaba de enterar de que su novia no era tan fiel como le hubiera gustado y ha puesto fin a la relación. O casi, porque el gato de su novia aún está con él. Gata en realidad, Dónut, con un carácter muy especial. Cuando lo conocemos está intentando convencerla de que vuelva a casa con él. Y justo ahí da comienzo el apocalipsis. Como en las pelis. En una primera ola muere un montón enorme de gente. Y después... hay un comunicado y las personas que han sobrevivido (y no os diré el motivo) pueden elegir entre quedarse en la tierra que no tiene absolutamente nada, o entrar por unas puertas que se abren a unas escaleras. Y sí, Carl bajó.
A partir de ahí Matt Dinnman construye una historia divertida y demencial sobre un apocalipsis televisado en una suerte de videojuego del que Carl, acompañado de su inseparable (y a ratos insoportable gata) es protagonista frente al resto de supervivientes. Y es que sí, al grito de solo puede llegar uno (al final del juego) la novela se convierte en un tributo a los videojuegos y a los jugadores (no olvidemos que haber jugado otorga puntos de experiencia) y veremos "jefes", enemigos de distintos niveles, logros, cofres, pociones y casi cualquier otra cosa que imaginemos. Con la única diferencia de que todo se ha vuelto muy real.
Dinniman nos da juego, nos da lucha, nos da humor y nos da seres creados especialmente para la novela. Y nosotros nos quedamos. La narración está bien llevada, es muy divertida y, donde otros se empeñan en seguir el formato clásico del antihéroe, Dinniman opta por hacer que sude mientras el lector se debate entre comprender cómo piensa Carl/ sentirse identificado con él en algunos momentos. Porque el gran mérito del libro es que logra que el lector sienta la pasión por el juego. Sobre todo si en algún momento de su vida ha sido, o ahora lo es, jugador.
Carl el mazmorrero es una lectura divertida que se vive de forma inmersiva a poco enfermo que estés.
Y a vosotros, ¿os apetece jugar?
Gracias.
Pese a que tengo una relación desigual con esta mujer, no me resisto a sus títulos. Hoy traigo a mi estantería virtual, El tercer amor.
Conocemos a Riko, que es la narradora principal. Cuando la conocemos está enamorada de Naa-Chan. Aún está en la escuela y no es precisamente sociable, pero es el momento en el que conoce a Naa-Chan con quien la veremos casada. El problema es que Naa-Chan es terriblemente infiel y, por supuesto, Riko se entera de s sucesión de aventuras. No hablan del tema, pero se distancian convirtiéndose en una de esas parejas. Y entonces regresa a la vida de Riko el sr Takaoka. Y aquí viene el momento en el que lo que parecía una historia reflexiva de amor e infidelidad, cambia drásticamente.
A Takaoka lo habíamos conocido como conserje de la escuela de Riko, solo que allí parecía mucho mayor que ahora, cuando reaparece con Riko adulta. Y comienzan a hablar de magia, sueños y viajes en el tiempo que, por supuesto, Riko realiza y en los que la acompañamos. Y empiezan sus vidas en sueños en las que adoptará diferentes personalidades que sirven a la autora para confeccionar una historia en la que Takana viaja también bajo otro nombre y se enamora de Riko en esta realidad alternativa situada en el periodo Edo. O tal vez se enamoran en una vida pasada o en otra dimensión muy parecida, pero su historia recuerda bastante a una de las de Naa-Chan. Para la segunda remesa de viajes, la Riko presente tiene un bebé y la que viaja al pasado se casa de forma precoz. Y la novela se complica, porque una vez más vive una historia que le recuerda a Naa-Chan y una vez más viaja Takaoka allí y entonces parece que Riko es consciente de las tres vidas.
De algún modo Kawakami ha decidido mostrar la vida de una mujer o una pareja en tres momentos distintos. En ellas el lector ve el peso del amor, la infidelidad, los patrones que se repiten y las distintas formas de actuar de la esposa engañada. Momentos de reflexión en un hilo de vidas que se siente aleatorio y a la vez bien elegido pero que se desdibuja en una trama enmarañada que podía haber sido sensiblemente más sencilla. Donde otros novelistas eligen contar historias generacionales protagonizadas por mujeres, aquí se le dan a Riko tres vidas para aprenderse y también para quedarse con elementos de distintas épocas que quizás no debieron ser olvidados.
El tercer amor es una novela de construcción compleja que destaca por lo bonita que está escrita. Muchas gracias al traductor, Fernando Cordobés, por haber hecho tan buen trabajo.
Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?
Gracias.
Uno de los fenómenos editoriales de los últimos meses ha sido La asistenta, algo que además ha potenciado la editorial al poner la trilogía en manos de los lectores con bastante celeridad. Por eso hoy traigo a mi estantería virtual su tercera entrega y cierre, La asistenta te vigila.
Conocemos a Millie. Ya la conocíamos en realidad. Pero ahora el tiempo ha avanzado y la vamos a conocer en su nueva etapa familiar y en su nueva casa. Y en su nuevo vecindario.
Una de las dificultades a la hora de hablar de un cierre en una trilogía es no destripar los dos primeros por lo que en general se termina hablando del conjunto. En este caso, hay que decir que lo más llamativo fue la llegada de La asistenta, volumen con el que abre la trilogía y que descubría a los lectores como un libro en apariencia bastante simple se convertía pasado el momento X en una novela que era difícil de soltar por lo entretenida y las sorpresas que la autora había ido dejando y que parecían agolparse en las páginas de la novela. Los lectores, que llegamos esperando un thriller al uso, descubríamos una forma especial de narrar que no dejaba ni siquiera el epílogo para la tranquilidad y que nos obligaba a esperar si habría, previsiblemente sí, una segunda parte. Como todo, la novedad en una segunda entrega es difícil de mantener y la autora tenía que elegir entre repetir fórmula perdiendo originalidad o volver a reinventarse y optó, evidentemente, por lo primero. Aún así seguía siendo una lectura atractiva capaz de hacer pasar unas cuantas horas de buen entretenimiento a los lectores que ya le habíamos cogido cariño a Millie.
En esta entrega la autora recupera a Millie, como no podía ser de otra manera y, tal y como apunta la contra, Millie está casada (no diré con quién), tiene familia, y ha llegado a un nuevo vecindario (uno de los puntos fuertes de esta historia es precisamente el vecindario y la forma en que lo usa McFadden). La novela comienza con un prólogo que no sabemos quién nos cuenta pero nos dice claramente que, por mucho que toda la primera parte de la novela nos parezca una narrativa bastante convencional de un vecindario con sus secretos y una fachada de perfección que se agrieta, algo va a pasar. Y, al igual que sucede en sus anteriores entregas, veremos aparecer a un muerto (aunque tardará bastante, algo que sería agotador si no fuera porque la autora mantiene el ritmo a base de capítulos cortos y esa constante sensación de que pasan pequeñas cosas constantemente y que todas las frases que se dicen, van a significar algo mayor). A partir de ese momento comienzan los giros que tanto éxito han dado a la trilogía y veremos como las sospechas de cuernos, el dinero que puede ser caído del cielo para la ambición de unos, el regreso de personajes y las acusaciones cercanas, toman posesión de la novela para que el lector llegue, sin apenas darse cuenta, a la parte final. Es cierto que el lector se inmuniza y que eso significa que cuando empieza a leer la novela ya lo hace con un cartelito de advertencia "nada es lo que parece, nadie es quien dice ser y todos ocultan algo incluso mientras te lo están contando", lo que lleva en ocasiones a descubrir de antemano alguno de los momentos clímax de la historia, pero es más porque nos entretenemos buscando todas las posibilidades que por la pericia a la hora de vaticinar el curso de la narración, seamos sinceros.
Sin embargo y pese a ello tengo que decir que la historia es entretenida. ¿Carece del frescor de entregas anteriores? Sí. Por eso celebro que la siguiente novela de la autora sea independiente. Bastante me ha costado escribir esta reseña sin dar un solo nombre o una sola pista de lo que en ella sucede. Bueno, salvo la primera línea, esa que no es del principio de la novela pero pertenece a ella y he colocado en cursiva.
La asistenta te vigila es el cierre a un auténtico fenómeno de lecturas. No diré que es alta literatura, pero sí que es muy entretenida. Si no habéis conocido aún a McFadden, acercaos a La asistenta. No decepciona.
Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?
Gracias.
"La vi por primera vez en un mercadillo de Atenas comprando dos caballos mecánicos bailarines. El hombre que se los vendió estaba insertando una pila en el vientre del caballo marrón, una de zinc de alta potencia AA. Le enseñó que para poner en marcha el caballo, de la longitud de dos manos grandes, tenía que levantarle la cola. Para pararlo debía bajársela. El animal llevaba un cordel atado al cuello y la mujer podía dirigir sus movimientos tirando de él hacia fuera".
Llevo años leyendo a Deborah Levy, por eso no dudé en llevarme este de vacaciones. Hoy traigo a mi estantería virtual, Azul de agosto.
Conocemos a Elsa, niña adoptada dos veces, una por sus padres y otra por el hombre que le dio la M a su nombre tras descubrir su talento. Desde ese momento el piano se convierte en su vida y su universo. Por eso, cuando se levanta en mitad de un concierto y abandona la sala, todo su mundo se tambalea y se da cuenta de que ni siquiera sabe quién es. Comienza un periplo por Europa dando clases a niños ricos hasta que en Atenas ve a una mujer comprar una caja de música en un mercadillo. Esa mujer, cuya aparición se repetirá sin importar el lugar, hace que Elsa se sienta ante su doble.
Levy escribe una novela sobre el concepto del doble, el Doppeltgánger, con esta mujer que se aparece a su protagonista justo tras haber comenzado su viaje introspectivo. La pianista que se desvía de la ruta musical parece desbloquear algún tipo de recuerdo infantil de una vida que jamás le había interesado demasiado. Elsa sabe qué es, un genio de la música, pero no sabe quién es y ahora le toca recorrer ese camino mientras explora las distintas versiones que deja en el presente. Y persigue a su doble buscando su primera identidad (llegados a este punto os diré que la novela me ha recordado a Frozen por el guiño de los nombres). En la novela la música es la vida, gracias a ella veremos a Elsa como a tantos niños prodigios que solo se les valoraba por lo que se podía obtener, y también será el camino que la autora utiliza para hablar de masculinidades y de relaciones de hombres con mujeres, una crítica directa al conocido "feas, locas...". Los hombres parecen formar el ruido de la novela, el entorno molesto, la realidad consciente que se habita.
Todo forma parte de una gran composición, cada vida es una pieza y Elsa necesita encontrar la suya. Esa pieza que apareció sin ser requerida en mitad de un concierto quizás sea el hilo del que tirar, el comienzo del quién y esa búsqueda implica mancharse las manos, usarla, el tacto más allá del frío marfil de las teclas de un piano. En un momento dado, el lector tiene la sensación de que la protagonista se quita unos guantes invisibles para empezar a sentir la vida: se tiñe, recupera su esencia y su nombre, defiende a alumnas y continúa viéndose a sí misma en una suerte de juego de espejos.
Azul de agosto es una buena novela. A ratos rara, como corresponde a la autora, pero atractiva en su lectura y satisfactoria en su desarrollo que me ha mantenido entretenida y, sobre todo, interesada en lo que la autora quería contarme. Una buena opción de una escritora a la que pienso seguir leyendo.
Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?
Gracias.
"- El irlandés ese ha viendo otra vez -dijo Francesca al tiempo que se sentaba en la mesa de la cocina-. Ha ido a todas las casas, pero te buscaba a ti. Le he dicho que no tardarías".
Todo empezó con Brooklyn. Por eso cuando supe que se publicaba la secuela tuve claro que iba a leerla. Hoy traigo a mi estantería virtual, Long Island.
Han pasado 20 años desde que Eilis viajó a Estados Unidos, regresó a su país y realizó como único acto de rebeldía el viaje de vuelta a Estados Unidos. Ahora Eilis vive con su marido, Tony, y tiene un par de hijos adolescentes. Como buena familia de italoamericanos, los Fiorello viven unos junto a otros, algo que a Eilis no deja indiferente, pero más le trastoca la llegada de un hombre a la puerta de su casa que le dice que su esposa tendrá un hijo bastardo de Tony. Con semejante noticia y las inesperadas reacciones Eilis viaja a Irlanda una vez más, esta vez por el cumpleaños de su ya anciana madre cuyo carácter no ha sucumbido precisamente a los años. Una vez allí reaparece Jim, el hombre con el que hubiera "debido" casarse Eilis, regresa a su vida su amiga Nancy, y las relaciones entre los tres y los cambios de su país toman posesión de la historia.
Una de las cosas que mejor maneja Toibín en sus novelas son los tiempos. Esto hace que estemos ante novelas simples de lenta construcción en las que los silencios pesan tanto como las palabras. Como si se tratase de pequeñas oportunidades que los personajes van perdiendo y de las que tan solo el lector es consciente de ellas. Como Jim y su pasado regresando al presente. Esto se funde con los contrastes colocados cuidadosamente para quienes leyeron Brooklyn dando lugar a una visión introspectiva de la protagonista de la realidad de sus propias raíces que fluye a lo largo de la trama hasta llegar al recodo final en el que todo se acelera como dejando claro que Toibín también puede escribir ese tipo de historias. El autor que ha sido espectador del regreso de Eilis está esperando que hará con su silencio, si esta vez será más tan valiente como la primera y si en esta ocasión el valor está más relacionado con regresar a USA o con quedarse en la Irlanda de Jim, y durante una buena parte de la historia tendrá la sensación de que ni ella sabe qué decisión va a tomar. Y eso se debe a que los personajes de Toibín son humanos que se presentan de forma velada, sin contarlo todo y, a menudo, sin saberlo siquiera ellos mismos. Ese es, creo el encanto de la historia. A fin de cuentas es difícil tener las cosas claras, quizás solo Jim las tiene en esta historia.
Long Island ha sido una buena lectura que sumo a las de Enniscorthy (para los lectores habituales del autor este es un buen dato y para aquellos que no lo son es totalmente irrelevante). Una historia de personas comunes, con problemas comunes, pero muy bien contada.
Y vosotros, ¿sois de leer series de novelas?
Gracias.
"Los proyectiles explosivos agitaron las luces del bar".
Tengo que decir que algunas de las lecturas que recuerdo como más divertidas e interesantes son sci-fi. Un género al que poco a poco parece que se le va perdiendo el miedo por parte de los lectores no habituales y que, con ayuda de plataformas y grandes producciones, se va abriendo hueco entre casi cualquier tipo de lector. Hoy traigo a mi estantería virtual, Saltonautas.
Conocemos a Yun Fan, una arqueóloga que cree que hubo, y volverán, extraterrestre. De algún modo pide ayuda a un chico que se dedica a la criptomoneda y viene de buena familia. Y además se encuentra con su ex y acaba yendo con él y cn otro hombre a reunirse con ellos. Hay que decir, además, que en el momento en que se desarrolla la novela, hay una guerra.
He puesto en último lugar el conflicto porque si empiezo diciendo que la novela parte de un mundo dividido en dos grandes potencias en conflicto y que hay un contacto con una especie alienígena, corría el riesgo de quedarme en la parte más superficial de la historia. Es cierto que es importante pero también que la autora muestra más interés en la historia, la política e incluso el clásico dos chicos se sienten atraídos por la misma chica que por ese punto en concreto del contexto de la novela. Con personajes trabajados y obligados a ser la vía y boca por la que la autora da muestras de sus intereses acaban resultando tanto o más interesantes que la propia parte de ciencia ficción y es que, si bien es cierto que tiene una parte que se asemeja más a una novela de aventuras, parece que uno de los puntos importantes de la historia es dejar clara la importancia de la colaboración en lugar del enfrentamiento. Jingfang parece construir en la novela un mundo dispuesto a ser reutilizado, algo que se deduce también del ritmo con una primera parte más tranquila y arquitectónica frente a una segunda más llena de acción en la que la novela crece para aprovechar todo su potencial. Es ahí donde conocemos mejor a los personajes y cuando la novela mira realmente al frente avanzando tras haber perdido esa necesidad de dar información para situar al lector tanto como para prepararlo para luego avanzar.
De un tiempo a esta parte los libros ambientados en China o Japón están siendo traducidos y son evidentemente más leídos, desconozco si se pusieron de moda y empezaron a llegar o que su llegada provocara que se pusieran de moda, pero es interesante el uso que hace de la tradición china la novela de sci-fi logrando en este caso una mezcla entre pasado y futuro que funciona y que representa en cierto modo que las mezclas pueden sobrevivir unidas, otra base de las ideas de la historia. Y es que para el mundo que la autora nos presenta, los alienígenas son hostiles, aunque no todos piensen eso. De hecho tal vez han estado en contacto con nosotros tanto tiempo como para que tengamos costumbres firmemente arraigadas en puntos de partida que ni siquiera sospechamos.
Sé que apenas he hablado de la parte más llamativa para algunos, los alienígenas. Pero es que entrar en ello directamente sería quedarme con lo clásico que todos esperamos de un título como este. Solo diré que hay alienígenas, que se entra en el concepto clásico de alienígenas antiguos y que, por supuesto, se realizan viajes espaciales, solo que esta parte la dejo para que la descubráis añadiendo que, si bien quedan hilos abiertos que se cerrarán más adelante, la novela se puede leer de forma autoconclusiva perfectamente.
Saltonautas es una novela que va claramente de menos a más que aporta una visión mucho más compleja que la de un simple contacto con una especie alienígena.
Y vosotros, ¿sois lectores de sci-fi?
Gracias.
PD. Soy una superficial, me encanta la cubierta.