lunes, 26 de enero de 2026
Lázaro Resucitado. Richard Price
lunes, 19 de enero de 2026
Elantris. Brandon Sanderson
"ELANTRIS fue hermosa, en otro tiempo. La llamaban la ciudad de los dioses, un lugar de poder, esplendor y magia. Los visitantes dicen que las piedras mismas brillaban con una luz interior, y que la ciudad contenía maravillosos portentos arcanos. De noche, Elantris resplandecía como un fuego plateado, visible incluso desde una gran distancia.
lunes, 12 de enero de 2026
Bunny. Mona Awad
Por ejemplo:
¡Hola, Bunny!
¡Hola Bunny!
¿Qué hiciste anoche, Bunny?
Estuve contigo, Bunny. ¿No te acuerdas, Bunny?
En realidad, Bunny, estuvimos juntas y me lo pasé en grande.
Te quiero, Bunny.
Te quiero, Bunny!".
Así de raro es este libro, y más que se va a poner. Hoy traigo a mi estantería virtual, Bunny.
Conocemos a Samantha mientras cursa el máster de Bellas Artes de la Universidad de Warren en Nueva Inglaterra. Y pronto sabemos que no encaja allí. Hasta aquí es la típica historia de chica con beca llega a escuela (del tipo que sea) elitista y, pese a ser la pobre y tener papeletas para ser la marginada, mira con superioridad moral a todo el mundo. "Todo el mundo" son las bunnies, clones de chicas perfectas que se llaman unas a otras utilizando el apodo Bunny como si pertenecieran a una suerte de secta. Y entonces Samantha es invitada al "Salón de las Obscenidades" por las Bunnies, y no quiere resistirse.
Hasta aquí, todo convencional. Samantha en realidad quiere encajar, o lo justifica diciendo que su aislamiento no es bueno para ella, su salud y su futuro, y pierde el culo por aceptar la invitación incluso olvidando a la única persona que tiene a su lado hasta ese momento. Novela de instituto "de manual" que ha ascendido al máster. Y las bunnies son el típico cuarteto de clones, cada una en su estilo, que solo viven de flores, mariposas y arcoíris. Entonces, ¿qué tiene de diferente? El tono. Mona Awad carga la novela de sarcasmo y caricaturiza hasta el exceso a los personajes, provocando que Samantha, ya que es su visión la que se convierte en la nuestra, no parece demasiado sana, hasta el punto en el que el lector duda de si es una o las otras quien tiene un problema mental. De hecho, sabemos que Samantha miente, ella misma dice que es imaginativa y vamos poco a poco a ir viendo cuánto, pero creyéndonos todo. La escuela de creación literaria es duramente castigada por la autora que, además, la sitúa en una suerte de burbuja ajena a la realidad fuera del campus. Y las chicas y su club, se van volviendo prometedoramente siniestras (si os fijáis he dicho obscenidades pero no he vuelto a aludir al tema, más que nada porque estoy teniendo mucho cuidado con lo que cuento para no estropear la lectura).
Bunny es surrealista, hay creaciones que se eliminan, humor muy negro y alguna que otra escena que te hará dudar de tu propia percepción de la realidad. No vas a tener claro si lees una fantasía alucinógena o una crítica mordaz llevada al extremo más absoluto y vas a comenzar a entender por qué, si te ha dado por buscar opiniones, la mayoría apenas están razonadas para no dar pistas sobre lo que vas a encontrarte más allá de un par de referencias a películas del género adolescente/terror.
Bunniy es para amarlo o para odiarlo, pero como todos sabemos que no podemos resistirnos al morbo y a mirar por la ventanilla cuando vemos un accidente, es mucho más probable que lo améis a lo que odiéis. Os va a hacer reír en algún momento en el que no deberíais hacerlo y os va a dejar con resaca y algún que otro pensamiento intrusivo durante la lectura (pero no de los oscuros, solo querréis ir al baño en el trabajo para poder leer un poco más) y, sorprendentemente, va a democratizar la edad de los lectores hasta colocarlos en el momento justo en el que entiendan todo demasiado bien. Menos a Samantha. Con ella os garantizo que vais a tener opiniones encontradas.
Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?
Gracias.
miércoles, 7 de enero de 2026
Realidades a medida. Brandon Sanderson
"Anthony Davis, una de las dos únicas personas reales en una ciudad de veinte millones de habitantes, atrapó el burrito que su compañero le había lanzado.
lunes, 5 de enero de 2026
Soñadores. Gilbert Adair
Gilbert Adair escribió Los Santos Inocentes en 1988. En ella, narraba la historia de tres jóvenes cinéfilos en París durante mayo del 68, inspirándose para ello en la obra de Cocteau titulada Les Enfants Terribles. La novela fue adaptada al cine como Los Soñadores y así, tras este largo camino, nació la reescritura de la novela que hoy traigo a mi estantería digital.
Conocemos a Matthew, Theo e Isabelle. El primero es un estudiante estadounidense cursando en París y los dos últimos son gemelos hijos de un poeta. Todos ellos se conocen por su afición al cine, al que acuden de forma semanal, y además Matthew está enamorado de los gemelos. Sucede entonces que el cine cierra y Matthew decide llamar a los gemelos. No solo eso, además, los gemelos se quedan solos en París sin supervisión y los tres jóvenes comienzan a encontrarse y deciden llevar el juego del cine a otro nivel.
Esta es una de esas novelas de personajes, en la que ellos mismos son además la sociedad que representan y donde cada una de sus aristas es importante que sea reconocida. Matthew, de 18 años, es un joven estadounidense de costumbres conservadoras y con un padre castrante que no acepta sus gustos sexuales. Frente a él, los gemelos están rozando la mayoría de edad y tienen unos padres que los ignoran ya sea por mirarse solo su creador ombligo o por, directamente, apenas existir. Como en una representación del momento en el que se desarrolla la historia, los tres se dejan llevar por sueños que llegan a ser pesadillas, olvidando que existe el mundo exterior a las cuatro paredes que confinan sus juegos y lo que empieza siendo divertido y casi vivir un sueño se va tornando en una pesadilla de seres alienados que pierden el contacto con la realidad hasta que esta les golpea rompiendo su endeble barrera de cristal (una ventana). Con un profundo contenido sexual, la novela desarrolla los gustos de Matthew dirigiéndolo hacia el enamoramiento de dos personas a las que ve como un todo, como una zona gris del deseo que puede romperse si esa unión lo hace.
Sorprende la prosa del autor, cuidada e incluso delicada, en los momentos más perturbadores tanto como en los más sencillos, dejando que el lector sea transportado por las palabras y confundiéndolo en cuanto a las sensaciones percibidas por lo que nos está narrando. La atmósfera de la novela se pervierte hasta convertirse en un lugar oscuro que hace al lector temerse el peor de los finales, mientras transita a velocidad vertiginosa a lo que no deja de ser una oda al cine y sus pasiones.
Soñadores es una novela perturbadora cuyo descubrimiento me ha hecho pensar en buscar la película, algo que haré durante estos primeros días del año.
Y vosotros, ¿con qué libro habéis comenzado el año?
Gracias.




