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domingo, 11 de diciembre de 2011
Al faro. Virginia Woolf
"- Sí, mañana, por supuesto, si hace bueno -dijo Mrs. Ramsay-. Pero tendréis que levantaros con la alondra -agregó.
Estas palabras proporcionaron a su hijo una alegría extraordinaria, como si la excursión fuera ya cosa hecha; como si toda la ilusión con la que había aguardado este momento, que parecía haber tardado años y años, estuviese, tras la oscuridad de la noche, tras un día de navegación, al alcance de la mano."
Me ha costado mucho decidirme a traer este libro. Casi tanto como me costó leerlo. Sin embargo es Virginia Woolf, cuya calidad es reconocida y aceptada por todos, imprescindible en las bibliotecas.. Así que haré como hice en mi casa y posaré con cuidado Al faro.
Al faro está basada en la infancia de su autora. Conocemos la historia de la familia Ramsey, en una isla escocesa llamada Skye en periodo de entreguerras. Al igual que el perenne faro, somos testigos de sus sentimientos sobre la guerra, el erotismo y, al final, la muerte.
Es un libro que ha marcado escuela, concebido como un retrato no trata su autora de describirnos una acción concreta, más al contrario, no pasa nada y si sucede se antoja intrascendente. En realidad lo importante es que veamos a través de sus letras la escarpada costa escocesa, la familia, su círculo de amigos que se amplían en exiguos veranos.
Nos mete dentro de sus cabezas, ahí es donde reside casi todo el libro, donde reflexionan y mantienen consigo mismos las conversaciones que faltan entre ellos. Nos enseña la diferencia entre el hombre y la mujer, vemos el contraste existente y como ninguno se plantea que puedan tener otro lugar en una familia. Es un libro lento, no ya por la ausencia de acción, sino por su concepción en frases que se me antojaban interminables cargadas de reflexiones a veces infantiles. Es complicado de leer, salta su autora de cabeza en cabeza produciendo el desconcierto al leerlo, casi pierde la estructura básica. Y sin embargo eso fue lo que más me gustó, me pareció que reflejaba perfectamente los saltos que damos nosotros mismos en nuestras cabezas cuando empezamos a asociar pensamientos con aparente caos.
Me quedo con el capítulo central, donde la casa envejece convirtiéndose en protagonista. Me pareció excepcional esa parte. Y me quedo también, con la agridulce sensación de no haber sabido disfrutar de una de las grandes obras maestras de la literatura. Tal vez me cegué con la Virginia Woolf de las biografías que circulan y esperaba algo tan diferente que no he sabido aprovecharlo. Tengo pendiente darle otra oportunidad. O, tratándose de Virgina Woolf, dármela a mí.
Gracias
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