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miércoles, 4 de abril de 2012

Antonio Mingote

Antonio Mingote mostrando su primera viñeta.


     Hace tiempo traje a Mafalda al blog de visita. Merecía su espacio. Hoy le toca tristemente a Antonio Mingote. Y digo tristemente porque lo traigo con motivo de su fallecimiento en el día de ayer. Podría justificar su estancia en mi estantería hablando de su obra, también era escritor. Comenzó publicando ya en 1.948 la novela Las palmeras de cartón, pero he de reconocer que no lo he leído. No era este el Mingote que yo conocía, aunque prometo leer algún libro suyo. Tarde, lo sé, pero lo descubriré al igual que lo hacía de forma habitual en el ABC. Tal vez con Adelita en su desván, me ha llamado más la atención en el día invertido a investigar un poco sobre este gran hombre.
     Sin embargo hoy me despido de mi Antonio Mingote. Un hombre, según el ABC, extraterrestre, amenizado desde la constelación no tan lejana que lleva el curioso nombre de Trabaja, Idiota y No Pares. Un hombre que dicen se levantaba cada mañana, mientras su salud se lo permitió, y salía a la azotea de su casa diciendo "¡Buenos días, gente!". Era un hombre capaz de resumirnos un editorial en una imagen fiel reflejo de la sociedad de la calle, donde veíamos resumido el pensamiento de este hombre justo y amante de la libertad que, lejos de hacer una tira cómica, usaba el humor como arma impresa que cualquiera podía usar como bálsamo entre tanta noticia gris tirando a negra.
     Un hombre que según el título de su propia obra, Hombre atónito, miraba sorprendido a quienes le rodeaban, el comportamiento humano. Para quien siga sin relacionarlo del todo con las letras le diré sólo una, la "r", la que ocupaba en la RAE por derecho propio con su mente y su pluma. Aunque nunca se jacto de la enorme variedad de títulos que le fueron concediendo. Destacaría hoy, con su permiso no concedido ya, la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo, porque incansable perfilaba sus mingotadas para deleite del lector asiduo del periódico habitual y también de aquel que, esgrimiendo cualquier motivo, normalmente el color de la noticia de la prensa, un motivo muy oído para seguidores y detractores de cualquier periódico, buscaba de forma peregrina entre las páginas del diario la consabida viñeta.

     Esta vez, le diré yo desde este rincón perdido en la red, a modo de azotea improvisada "¡Buenas noches, Antonio!". Hoy es el mundo quien se despide de tí.

     ¿Conocéis a Mingote?

     Gracias